¡FELIZ AÑO A TODOS! (voy retrasada, como todo lo que hago en esta vida... Ains...)

Existen vínculos entre las personas… Pero también entre los digimons… ¿Y por qué no pueden mostrarse cuando las cosas empiezan a ir mal?

C: =_= Tan mal… que aún no sé quién diablos es ese tipejo al que Tontomon le ha dado los espíritus del espacio T.T

Venga, venga, no seas así ^^"

C: ¬¬ Hagamos un trato

Vale, pero luego

C2: ¡Bu!

¡Un gatito!

C: No es un gato, es mi hermano ¬¬

^^"

C2: Eso, eso, soy su hermano

Pues… ¡Eres una monada! *mega abrazo*

C2: X_X No quiero morir de nuevo…

Vale, vale, ya te suelto…

Bueno, que os dejo con esta conexión entre…

HERMANOS

CrossTimemon estaba sentada, mirando al horizonte y sin pensar en nada. Los niños elegidos y sus digimons habían acabado de recoger todo lo de la cena y se entretenían hablando, jugando o simplemente tumbándose y dejándose llevar al sueño. Algunos se acercaban a la guerrera del tiempo para hablar, pero más parecía que hablaban con la nada o a algún difunto en el cielo al que le piden apoyo, hacen preguntas y esperan una respuesta que jamás llega.

-¿Dónde puedes haber acabado? –susurró sin desviar los ojos del cielo negro.

La destrucción, el repentino despertar de los espíritus del espacio y el miedo que provocaba aquello en todo el Digimundo tenían sumamente preocupada a la auténtica dueña de aquel poder, aunque aún sonreía tontamente al recordar que, aunque ante todos se había presentado diciendo ser la dueña de aquellos espíritus, no fue hasta que leyó la carta de Spacemon que dejó de ser "la hermana del espacio".

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Muy lejos del Digimundo, aunque al mismo tiempo en ese mundo, una figura solitaria, tumbada en lo que parecía ser el suelo de aquel lugar, abrió los ojos. Ni sabía dónde estaba ni cuánto tiempo llevaba allí. Se sentía bastante bien aun dentro de la confusión en la que vivía.

-Si es que aún vivo –dijo en un suspiro.

De todo lo ocurrido antes de despertar allí sólo se arrepentía del trato que había tenido con su hermana. La había tratado muy mal, insultado, se había burlado de ella… Aunque había logrado lo que se había propuesto: dejarla a salvo, con digimons que la quisieran y la cuidasen, que el punto de mira estuviese enfocado en él… Y, en cierto modo, había conseguido que aquella pequeña digimon dorada a la que dejó de ver le superase en todo. Sonrió al darse cuenta de cómo pensaba en ella y de lo que la echaba en falta aun con todas las perrerías que le había podido hacer en el tiempo que estuvo solo con ella.

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Todos dormían, menos la guerrera del tiempo, que permanecía tumbada, oculto el rostro en las telas, pero despierta. El pensar en su hermano la había dejado confusa.

-Me trató mal, me abandonó después de que los Ancients me "salvasen" de él… pero resulta que lo hacía todo para evitar que los malos fuesen a por mí… Es increíble, imposible e irreal…

Cerró los ojos, intentando quitarlo todo de su mente, de guardarlo en un cajón y cerrarlo con llave para poder descansar. O al menos, dormir el resto de la noche.

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¿Qué más daba dormir en aquel lugar? Estaba tumbado, sí, pero no había estado durmiendo desde no sabía cuánto tiempo. Ni tan siquiera sabía si era de día o de noche. Ese Crossedmon plateado que en su tiempo tenía un poder propio no tenía ni idea de lo que tenía que hacer. Nada para jugar, nada para hacer, nadie con quien hablar…

-Ni tan siquiera el eco de mi voz… Qué triste…

Volvió a cerrar los ojos. Su mente rápidamente se quedó en blanco, como si aquel lugar sin vida ni nada más allá de su mera presencia absorbiese todo pensamiento.

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No reconocía el lugar, pero le pareció el más tranquilo y relajante del mundo. El río fluía tranquilamente, con el agua fresca y cristalina, perdiéndose rápidamente de su vista.

-¿Cómo puede ser esto? –se sorprendió al comprobar que el espacio era muy reducido.

Como si fuese una habitación con unos cortes a los lados por los que entraba y salía el agua del río, pero una naturaleza muy viva como paredes. Así era el lugar en el que se encontraba CrossTimemon. Se sentó a la orilla del río, observando los pececitos que nadaban y jugueteando con una mano.

Crossedmon se sorprendía de ese mismo espacio, sin prestar atención a la figura sentada e inclinada a la otra orilla del río. Un río demasiado ancho para su gusto y prefería no saber cuánto de profundo.

-Ni hablar, no me meto ahí –negó con la cabeza.

El único sonido que se oyó tras aquellas palabras fue el del agua. Al otro lado del río, la digimon había alzado la cabeza y observaba sorprendida hacia él.

-¿Ace? –oyó que le llamaba.

-Te ves mayor, Timy –la saludó desde aquel lado del río.

-¿Cómo es que estás aquí? –preguntó levantándose del suelo.

-Es un sueño –le respondió mirando alrededor −. Me habré dormido al fin.

-Oye… ¿Por qué no vienes aquí conmigo? –pidió CrossTimemon.

-No me gusta el agua… Ya lo sabes –dijo molesto, desviando la mirada. Aquello provocó algunas risas en la digimon.

-No cambiarás nunca…

-Oye, Timy… Lo siento mucho… Te he fastidiado la vida –dijo cabizbajo.

-¿Por qué lo dices? –se sorprendió.

-Quería cuidarte y lo único que hice fue dañarte, asustarte, darte una mala vida… Supongo que no me lo vas a perdonar jamás –dijo mientras se dejaba caer al suelo y empezaba a llorar.

-No, Ace, no llores –pidió CrossTimemon alzando el vuelo y llegando a su lado −. No he tenido una mala vida. Quizás no fue un paraíso estar contigo, pero los Ancients me trataron muy bien…

-Sabía que lo harían… Y que acudirían a por ti y llegarían a tiempo.

-¿A qué te refieres?

-Les hice llegar un aviso de que estarías en peligro –dijo mirándola directamente a los ojos −. Ya no podía seguir haciéndome el fuerte a tu lado, intentando eclipsarte.

-Entonces aquella vez…

-Aunque hubiese podido, no te habría hecho más daño. Lucemon ya se fijó en mí y logré que desviara la atención de ti. Ya quiso hablar conmigo días antes para proponerme formar parte de su ejército. Sabía que no podía negarme porque él era más poderoso que yo y podría haberme matado en aquel momento, por lo que acepté –empezó a explicar −. Quiso saber si tú también poseías un extraordinario poder y yo lo negué. No quería que te vieses metida en batallas y cosas de esas.

-Pues ahora mismo, lo estoy –rió la digimon dorada.

-Lo sé, todo por buscar lo que me quitó, ¿verdad? –ella asintió −. Me mandó eliminarte para así yo poder ser libre de toda carga. Me negué, dije que no pasaba nada si te dejaba sola o que te dejaría abandonada en casa de cualquiera, pero él prefirió que te eliminase y que, si yo no lo hacía, él mismo se encargaría de eliminarte ante mis ojos.

-Vaya angelito –protestó la del tiempo.

-Y que lo digas –rió Crossedmon −. Dije que me encargaría yo y llamé rápidamente a los Ancients. Simplemente le dije que estabas en peligro, sin mencionar que iba a formar parte del ejército ni nada por el estilo.

-Entonces tengo más cosas por agradecerte que por perdonarte –sonrió su hermana.

-¿En serio? –la miró el gato plateado, totalmente incrédulo.

-Claro. Si no llega a ser porque lo dijiste, ellos no habrían venido a por mí, no me hubiesen acogido en su casa y, lo más importante, tampoco hubiese podido tener en ellos una familia.

-Me alegro por haber podido hacer algo bien dentro de todo el estropicio que monté.

-No sé, puede que si hubiese estado en tu situación, yo hubiese actuado igual. Pero como no pasó, no puedo saberlo –se encogió de hombros la digimon −. Puedes descansar tranquilo, hermano. No te guardo rencor alguno –dijo abrazándolo.

Crossedmon se quedó sorprendido, con las orejas en punta, antes de sonreír y abrazar a su hermana. Se sentía más aliviado, más tranquilo, mucho mejor, aunque tenía la sensación todavía de no saber dónde estaba ni dónde iba a estar cuando volviese a separarse de CrossTimemon.

-¿Sabes? Cada vez siento más el poder del espacio dentro de mí –sonrió la guerrera del tiempo.

-Es normal, tú eres la auténtica dueña de ese poder y del que ya tienes. He pensado muchas veces que quizás yo nací para ayudarte y protegerte… Ahora veo que mi misión ha sido un completo fracaso.

-¡No me seas así de pesimista! También hubo buenos momentos…

-Tienes razón.

-Lamento que no estés a mi lado para enseñarme a manejar ese poder como tú lo hacías. Eras todo un experto moviendo las cosas de un lado para otro como si fuese lo más sencillo del mundo –dijo CrossTimemon intentando imitar los gestos que una vez vio hacer a su hermano.

-Y tú también eras una experta con el tiempo. Había días que creía tener cierto rastro de tu poder en mí, pero muy pequeño, porque podía detener al enemigo. Pero me dije a mí mismo que eso era porque había bloqueado el espacio alrededor suyo y por eso no podía moverse.

-Quien sabe. Naciste con mi poder del espacio aunque yo tuviese restos de ese poder. Quizás yo nací con el poder del tiempo pero algo te llevaste tú junto al espacio. Sé abrir algún que otro portal si me concentro mucho, puede que tú puedas detener el movimiento de alguien mediante el tiempo porque te has concentrado mucho.

-Pero casi ni usaba energía.

-Será que te entrenaste tanto que ya ni notas el esfuerzo –le dio dos palmadas la digimon.

-Tienes razón… ¿Qué hora debe de ser?

-Ni idea… Pero puede que estén todos preocupados por mí… Debería regresar con ellos.

-Cuídate, confía en los Ancients y jamás te separes de ellos. Espero poder volver a verte pronto… y pasar más tiempo hablando contigo –sonrió el gato plateado.

-Yo también tengo ganas de quedarme más tiempo contigo. Te prometo que haré todo lo posible para volver a verte –le devolvió el gesto CrossTimemon.

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Crossedmon abrió los ojos, decepcionándose al encontrarse nuevamente en aquel extraño lugar sin vida. Sintió ganas de llorar, pero ya no porque estaba solo o en un sitio desconocido. Aquello que había vivido por varios minutos no fue un simple sueño, y él lo sabía. Lo sentía en su interior con tal fuerza que era imposible negarlo.

-Gracias, hermanita –susurró antes de cerrar los ojos, no para dormir, sino para recordar todo lo que había ocurrido.

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-¿Le dolerá algo? –preguntó Tommy.

-Venga, Timy, abre los ojos, por favor –pedía Zoe cogiendo la mano de la digimon.

-Será sólo un sueño, no os preocupéis tanto –dijo Koji al otro lado de la cama.

-Pero está llorando –señaló Tommy.

-Pues una pesadilla –dijo rápidamente Koichi, ganándose una mirada casi asesina de Zoe −. Vale, vale, no le pasa nada, es un dulce sueño…

-Mmmm….

-¡Ya despierta! –se alegró Tommy.

-¿Qué es tanto jaleo? –preguntó la digimon levantándose, aún llorando.

-Timy, ¿estás bien? ¿Te duele algo? –fue preguntando Zoe.

-Estoy bien… tranquilos –sonrió CrossTimemon pasándose una mano por los ojos y secando las lágrimas.

-¿Por qué lloras? –preguntó Koichi −. Has hecho que mami se preocupe demasiado.

-¡Koichi! –le regañó Zoe mientras Tommy y Koji reían lo más silenciosamente que podían.

-No ha sido nada, tranquilos. Simplemente… –empezó a decir la digimon, pero negó con la cabeza y sonrió animada −. Ha sido un sueño, nada más.

-Tsk –chascó la lengua Tommy −. Parece que has ganado tú, Koji.

-Mejor para mí –sonrió el chico saliendo del cuarto.

-¿Qué le pasa? –se extrañó Zoe.

-Takuya ha apostado que Timy estaba en la cama llorando porque la estaban matando telepáticamente –explicó Koichi.

-Será idiota, matarme a la cría –murmuró Zoe con la cabeza agachada y el puño apretado.

-Va, mami, no te enfades –rió la guerrera del tiempo −. De todos es sabido lo exagerado y dramático que es Takuya. Es más que suficiente que quede en ridículo porque ha de pagarle a papi la que le debe.

-Vale, me calmo…

-Por cierto –dijo la digimon dorada levantándose de la cama −, ¿podrías aparecer en alguno de mis sueños? Quiero presentarte a mi hermano.

-No me puedo meter en tu mente así de fácil, hija, no pidas imposibles –la miró Zoe pensando que la digimon se había vuelto loca de repente.

-¡Ja, ja, ja, ja! Vale, vale, pues le diré que se pasee por los tuyos…

-A saber cuándo saldría –le respondió la rubia rodando los ojos.

-Timy, antes ha de llamarla por teléfono –dijo de pronto Koichi. Tommy siguió caminando, pero las otras dos se quedaron quietas mirándole confusas −. Claro, ¿no lo entendéis? –preguntó. Tommy estaba bastante alejado ya y ambas negaron con la cabeza esperando la respuesta −. Pues que es mejor que tu hermano no moleste cuando mami sueña con papi o le fastidiaréis la fiesta.

-¡KOICHI KIMURA, TE VAS A ENTERAR! –chilló Zoe empezando a perseguir al chico, dejando atrás a la digimon riendo con fuerza.

-Ojalá estuvieses aquí conmigo, Ace… Esto es muy divertido –susurró antes de correr ella también para unirse al grupo.


C2: ¡Eeeeeh! Yo también quiero divertirme así ¬¬

Sí, sí, te divertirás así también, tranquilo...

C: ¿Tito Koichi se salva?

Pues claro que sí, Timy, ¿no lo recuerdas?

C: Es cierto :p

C2: Bueno, pues la llamaré antes de entrar en sus sueños...

C: Ah, y a papi también tendrás que saludar. Aunque ten cuidado... quizás te pegue una golpiza por haberme tratado mal...

C2: Me la tengo merecida -o-

Bueno, vosotros dos, a otro lado a charrar. Bueno, espero que hayáis pasado unas buenas fiestas y que sigáis dejándome reviews este año también ^^

¡Besos para todos!