CAPITULO 27
PAGINAS Y ESCRITOS
El platinado no reaccionó inmediatamente a las palabras de su esposa, hasta que la voz del señor Orozco se hizo escuchar en el comedor.
-Veo que no vas a permitir que una mujer intervenga en una conversación de hombres Señor Malfoy.- Hizo la observación el hombre.
¿Es eso a caso eso está mal? La señora solamente da su apoyo a su esposo.- Intervino de la nada la señora Orozco.
-¿Tú opinión fue requerida, a caso? - Cuestionó el señor, haciendo que la esposa se viera inmediatamente se clavara en la silla, roja de vergüenza.
-¿Cómo se atreve a una humillación de esta forma? - A Hermione se olvidaron las clases de etiqueta, no permitía que una mujer fuera tratada de esa forma, no en su presencia.
-¡Me atrevo con el derecho que me da ser su esposo! - Esta vez el Señor Orozco ya estaba levantado y alzaba la voz.
-Cuidado Señor Orozco.- Dijo Draco con la voz firme, sin necesidad de gritar, el simple templo del Slytherin ya era enérgico por sí mismo. -No puedo permitir que levante la voz a mi esposa.-
Al momento de escuchar, el Señor Orozco quedó en blanco.
-Si insiste, olvidemos el tema y continúe con la negociación.- Tartamudeó el hombre.
Draco simplemente asintió con la cabeza.
La castaña quedó embobada con la actitud del platinado, era imposible que un hombre tuviese la habilidad para lograr que la gente hiciera lo que él buscaba con tanta facilidad. Era fascinante la ausencia de necesidad de levantar la voz para que el hombre lograra callar a quien le diera la gana. Era hermoso su porte y cautivante su caballerosidad.
Pasaron un par de minutos, en los que Draco logró que los Orozco invirtieran en su ambicioso proyecto, y si todo saliera bien, ambas familias se beneficien de ellos.
Draco Malfoy, el implacable hombre de negocios... Ahora busca que cientos de familias se beneficien.
-Bien.- Concluyó el Señor Orozco. -¿Cuándo haremos la firma? -
-¿Le parece bien ahora? - Respondió el platinado con solemnidad.
-Excelente.- Dijo satisfecho el cubano.
Ambos hombres se levantaron de la mesa, el platinado inmediatamente se acercó asiento de su esposa.
-¿Te ayudo a levantar? - Preguntó el platinado con un deje de ternura en su voz.
-Gracias.- Sonrió la castaña levantándose.
-Te agradezco mucho tu apoyo, Hermione.- Susurró el ojigris ofreciendo su mano para ayudarle; en cuanto las manos entraron en contacto, una electricidad recorrió los cuerpos de ambos, borrando por completo todo lo que había a su alrededor, al grado de que un impulso llevó a Draco a besar la mano de la chica. -Eres increíble.- Dijo viéndole a los ojos.
-Vamos, Señor Malfoy.- Interrumpió el Señor Orozco adelantándose a la salida del Comedor, dejando su esposa en el comedor.
-Hermione ¿Puedes ir con la Señora Orozco al cuarto de té? Las veo en un momento.- Solicitó el platino sin soltar la mano de la joven.
-Claro.- Dijo la Gryffindor.
Antes de salir con el Señor Orozco, el platinado dejado en la mejilla de la joven, quien solo se sonrojó en contra de su propia voluntad.
-Parece enamorado, señora Malfoy.- Dijo la señora Orozco mientras se acercaba a la chica.
-Lo estamos.- Dijo la castaña intentando parecer convincente.
Ambas damas se sentaron un momento para tomar el té, esperando sus respectivos esposos.
-¿Sabes? - Comentó la Señora Orozco. -Pensaba que el matrimonio entre ustedes era arreglado, ya sabes, un Noviazgo corto, solamente lo más selecto de la sociedad mágica invitada, ustedes dos, figuras públicas y bueno ... El Señor Malfoy que no dio señales de vida desde hace ya casi dos años o tres y llega a casarse con la futura Ministro de Magia ... - A esto último, la Señora Orozco observaba fijamente a la castaña. -Pero después los veo ... Y ... Parecen dos adolescentes enamorados, algo así como viejos amores que volvieron a estar y luchan contra su propio amor.- Añadió sonriente.
-Pues ... Sí, Draco es un gran hombre ... - Respondió la chica.
-Lo es, en Cuba no se habla otra cosa más que él ... Es algo así como el héroe del Colegio de Sanadores.- Dijo la cubana.
-¿Qué? - Preguntó sorprendida la chica.
-¡Si! Hace como un año apoyó en una brigada en la sociedad muggle ... - Explicó la Señora Orozco.
Hermione le observó sorprendida.
-Verás.- Narró la mujer. -Hace como dos años quizás se instaló en Cuba una conexión entre el mundo muggle y el mundo mágico, a través de la medicina, ya sabes, lo mejor de todo para el mundo para el bien común ... Y Malfoy fue un miembro muy activo - Concluyó.
-¿De verdad? - Preguntó sorprendida la Gryffindor.
-Sí.- Añadió fascinada la cubana. -Incluso le ofrecieron quedarse como Rector en el Colegio de Sanadores.- Dijo con una sonrisa. -Pero tengo entendido que le habíanl llamado para quedarse aquí en San Mungo ... Aunque al final no supe ...-
La peor Juez de Hermione en ese momento, fue su propia conciencia, quizás, solamente quizás ... Malfoy no fuera tan malo.
Una vez que los Orozco quedaron, los jóvenes quedaron sumergidos en un tormento dentro del Recibidor de Mansión Malfoy Granger; donde unos minutos antes, despedieron a los nuevos socios del Ex Slytherin.
La castaña observaba de reojo al platinado, que ahora se encontraba junto a la chimenea leyendo un pedazo de pergamino con las especificaciones de la participación del cubo dentro del proyecto, mientras que Hermione se encontraba justo enfrente, así, sin decir nada.
¿Qué puedes decirle a alguien a quién tiene ofendido sin el menor reparo?
O bien ... ¿Qué puedes decirle a quien has dañado sin planearlo?
Ninguno se iba a disculpar.
El platinado veía Hermione sin ella sí percatara, incómodo ante el inconsciente escrutinio que ella le hacía, ajena a que él ya se había dado cuenta.
De la nada, Draco comenzó a tamborilear en el codo del sillón, analizando las especificaciones, si todo salía bien, el hospital estaba listo para abrir su puertas en tan solo mes, y luego de eso, podría plantearse el enlace de medicina muggle como auxilio de la medimagia ... era el avance que marcaría la historia para siempre, sería reconocido como el mejor Ministro que hubiera existido, o mejor aún ... El mismo daría cuenta de que era capaz de generar un cambio a pesar de los prejuicios y las tradiciones extremistas que caracterizaban y aquejaban al mundo mágico.
-Deberías descansar Granger, es cerca de la media noche.- Dijo de repente Draco sin dar pauta a una conversación con su esposa.
-Creo que no estoy cansada.- Susurró Hermione a modo de protesta.
-Bien.- Y en el acto, el Slytherin se levantó del sillón y salió del lugar.
Quizá el platinado no le guardara rencor a la chica, pero tampoco se sentía cómodo en su presencia.
La Gryffindor se quedó un rato mirando hacia el fuego de la chimenea, pensando en lo mucho que habían cambiado las cosas a raíz de sus decisiones, en lo mucho que había perdido: su relación con Ron, su libertad, su carrera, su dominio y ante todo el poder que tenía sobre ella misma, su capacidad para decidir. Dio un suspiro y buscó a su alrededor, como si las paredes le dieran respuesta a cada una de sus preguntas.
Habitación de Draco Malfoy
El platinado se dirigió a su cama con su pijama y se recostó, observando la hermosa vista del cielo nocturno a través del ventanal, como si cada estrella le albergara un secreto, como si la luna le escuchara.
De pronto, tres toques ligeros en la puerta que hicieron levantar la mirada.
-Adelante.- Dijo con voz firme.
-Mi señor, quería asegurarme de que estaba bien. Isabella se acercó a la cama con tan sólo un blusón de dormir color rojo que apenas y cubría sus muslos.
-Gracias Isabella, me encuentro perfectamente bien. Puedes retirarte.- Ordenó Draco con la voz ligeramente alzada.
-Mi señor.- Insistió la mucama con la voz melosa. -Se muy bien que usted y la señora no están llevando en absoluto la vida marital ... Quiza ... Pueda consolarle.- Y dicho eso, la chica se lanzó sobre la cama del platinado, quien la tomó de los hombros con fuerza y la sacó de inmediato la cama
-¿Cómo te atreves a acercarte a mí? - Exclamó furibundo el platinado. -¡Inmunda! - Gritó mientras tomaba la chica de un brazo y la dirigía a la puerta de su habitación.
-Por favor mi señor ... - Imploró Isabella mientras intentaba resistir a la fuerza de Draco.
El platinado hizo caso omiso de las palabras de la chica, limitando una verla con total censura. No era lo que la consideraba inferior, la molestia del hombre parte del atrevimiento de una empleada era inmiscuirse en su vida privada, era la idea simple de que no se respetaba el hombre casado, era el simple hecho de no haber entendido que había límites.
Isabella en un intento por librarse del despido, comenzó a gritar "desgarradoramente".
-¡NO POR FAVOR! ¡DÉJEME! - Plañía la chica al momento de ser casi arrojada fuera de la habitación del platinado. Sin embargo, la vida es lo suficientemente caprichosa para que las coincidencias existan, y estas mismas hagan que todo sea interpretado de formas equivocadas; al escuchar los gritos, una castaña de ojos chocolate se asomó al pasillo y se dirigió al lugar del que provenía el escándalo, sorprendida al ver una Isabella caer al piso con la ropa halada, inmediatamente corrió en su ayuda.
-¿Estás bien? - Preguntó al llegar a su lado.
-Mi señora ... - Suplicó la mucama bañada en llanto. -Yo solamente ... De verdad que yo no quería.- Balbuceó "aterrada".
Hermione abrió los ojos a las dimensiones que ni la conocía.
-¿Que Paso? - Preguntó sin querer escuchar una respuesta.
-El Señor Malfoy ... - Comenzó Isabella sin miramientos. - Estaba haciendo mi ronda y ... - Fue interrumpida por "llanto" desgarrador y pequeños hipidos.
-Tranquila.- Le consoló la castaña. -Dime ... ¿Todo bien? Preguntó nuevamente.
El llanto fue la única respuesta de Isabella.
A Hermione se le heló la sangre en cuanto vio la la expresión de la mucama. ¿Qué tan enfermo puede estar como humano para actuar de manera ruin? Así que, por único impulso, tomó la chica de los hombros y la llevó a su habitación.
-Isabella, la acusación es grave.- Le susurró a la mucama en cuanto entraron a la habitación. - ¿Estás consciente de ello, verdad? - Agregó la joven.
-Perdóneme, le juro que no era mi intención.- Respondió Isabella.
Hermione en ese momento dejó de pensar y salió su alcoba rumbo a la habitación contugua, entró sin anunciarse y se topó con su esposo en el balcón, con las puertas abiertas de par en par, mientras estaba sentado en el barandal, simplemente observando cómo la niebla bajaba de a poco; entró al balcón y caminó directamente a él, tomando respiración.
-Quiero que despidas INMEDIATAMENTE a Isabella.- Sentenció la Gryffindor.
El Slytherin volteó a verle con la duda impregnada en sus bellos ojos grises.
-Esa mujer acaba de asegurar que abusaste de ella y ... Aún con una serie llena de defectos que nadie imagina, no creo que seas capaz de tocar a una mujer en contra de su voluntad. Si ella sigue aquí, solamente te va a causar problemas. Despídela.- Fueron sus palabras.
-¿Cómo sabes que no lo hice? - Fue la pregunta de Draco.
-Por favor, me tienes aquí desde hace dos semanas ... y conmigo no haz intentado nada.- Respondió la chica antes de pensar las posibles segundas interpretaciones de lo dicho, en cuanto lo hizo ... los colores subieron por todo tu rostro .
El Slytherin se acercó a ella y tomó su esposa de los hombros. -Gracias por creer en mi, Hermione.- Susurró.
La Gryffindor comenzó a temblar al tacto de su marido y no hizo más que sonreír ante las palabras del platinado.
Ambos desconocían que así como se abre la puerta a un romance.
Habitación de Hermione Granger.
Las paredes como únicos testigos, el tiempo como el mejor amigo y la noche como fiel confidente... Una castaña enfundada en una pijama de color Aguamarina y con una trenza, se sentó en el piso,a los pies de su cama a hojear un encuadernado que le había sido entregado por Draco Malfoy hace unas horas, ha empezado a leer una a una páginas; entrando en un escrutinio estricto, buscando un refugio seguro que la ocultase de los ojos grises que le habían comenzado a acosar en sus sueños o al simple cerrar de sus ojos.
Jueves 06 de Septiembre de 1991
Una chica con cabello esponjado ha ayudado a un compañero, Longbothom a buscar a su sapo, es una chica muy agradable ... con los ojos color chocolate y la sonrisa más bonita que me topado.
Ojalá sea Slytherin.
...
La niña quedó en Gryffindor y es amiga del fastidioso de Potter, no creo que ella sea igual... Pero de verdad que quisiera que estuviera en mi Casa.
...
Los márgenes de esas notas estaban llenas de pequeños dibujos de serpientes o de snitch, como de quien se encuentra aburrido y comienza a hacer miles de grafos carentes de importancia.
Snape no deja de voltear a donde estoy...
¿A caso estoy haciendo algo mal?
...
Hermione comenzó a leer el contenido de cada página, llena de anotaciones de quien fuera Draco Malfoy a la tierna edad de 11 años, no podía evitar sonreír al leer cosas bastante absurdas.
Blaise estuvo aquí y Nott dice que dejes en paz a Potter.
Nadie pudo preparar a Hermione para la cantidad de risas que salieron al leer muchas de esas notas.
-Mi Señor.- Dijo Isabella entrando al Despacho de Draco cuando fue llamada a la mañana siguiente.
-Isabella.- Saludó el hombre sin molestarse en levantar la mirada cuando llegó la mucama.
Hermione, que ahí también se encontraba, se limitó a tomar asiento en la silla de enfrente al escritorio.
-Como debes saberlo, tu comportamiento de anoche dejó mucho que desear de ti.- Continuó el platinado, esta vez recargando sus brazos en el escritorio y viendo a la mujer con lo más parecido al asco de lo que él mismo hubiera deseado. -No solamente te atreviste a cruzar la línea entre tu Señor y tú como servidumbre,también pusiste en duda la relación con tu Señora, a ella también le faltaste.- La mujer se limitó a verle sin mostrar una expresión de arrepentimiento. -Sabes perfectamente que trabajar para una familia de magos implica más que servicio, también se funda en el respeto, la discreción y el honor. De mi parte y previa consulta con mi Esposa... Quiero que te retires de la Mansión. Ahora.- Las palabras del hombre quedaron en el aire por varios segundos, en los que la castaña pasaba la mirada de uno a otro, esperando la peor de las reacciones en la mujer.
-Por favor...- Empezó la mucama. -No puede despedirme, necesito el trabajo...-
-Eso debiste pensar antes.- Dijo determinante el platinado mientras extendía un pedazo de pergamino a la chica. -Toma. Con esto quedas liquidada.- Y dicho eso, el platinado se levantó de su asiento. -Puedes irte, hay un carruaje esperándote a la entrada, toma tus pertenencias y sal.-
Isabella salió de la oficina hipando y con lágrimas corriendo por su mejillas.
-Fuiste demasiado duro.- Le dijo con seriedad la castaña a su esposo.
El platinado simplemente pasó a lado de ella e hizo una caricia en el hombro de la Gryffindor.
Te daría un beso Granger, pero soy un infeliz… ¿Lo recuerdas? Pensó el Slytherin para sus adentros.
Pasaron los días, en los que la pareja se limitaba a hablar de temas "relevantes" o bien se dedicaban de lleno a sus propios asuntos.
Era un lunes por la tarde cuando se anunció la visita de Theodore Nott y Blaise Zabinni.
-Mi señor.- Dijo Jonatan entrando a la Biblioteca, donde se encontraba el matrimonio preparando el discurso de Draco. –El Señor Nott y el Señor Blaise están en el recibidor.
-Diles que vamos para allá.- Respondió el platinado poniéndose de pie.
Hermione también se puso de pie mientras el platinado ofrecía su brazo para escoltarle.
Al llegar tomada del brazo de su esposo, la leona quedó impactada al ver la reacción de Theo, que inmediatamente se acercó a ella e hizo una reverencia.
-Encantada de verle Señora Malfoy, y darme cuenta de que está viva aún.- Dijo Blaise sin ningún tipo de miramiento.
Theodore rodó los ojos con fastidio y Draco evitó a toda costa lanzar una imperdonable contra su amigo. ¿Por qué Merlín decidió que sus dos amigos fueran tan idiotas?
-¡Draco!- Saludó Nott a su amigo mientras le abrazaba. –Me da gusto verte.- Dijo.
-También me da gusto verlos. ¿Se quedarán a cenar?- Invitó el platinado.
-Claro.- Respondieron los jóvenes gustosos.
La chica observaba la escena con detenimiento, dándose cuenta de lo mucho que esos dos querían a su esposo… y lo mucho que su esposo quería a los dos Slytherin.
…
-Así que… Imagino que en cuanto quedes como Ministro.- Comenzó con cautela Theodore mientras cenaban. -¿Piensas continuar como Sanador?- Preguntó.
-Sí, definitivamente voy a continuar como Sanador… Si todo sale bien… Regresaré a Cuba concluyendo mi mandato.- Respondió el platinado mientras tomaba un sorbo a su copa de vino.
A Hermione en ese momento se le heló la sangre ¿El platinado simplemente se iría? ¿En qué estaba pensando? Después calló en cuenta de que no debía importarle lo que fuera de la vida de ese hombre, con que liberara a sus padres… Para ella era más que suficiente.
-Porque sus ojos demuestran la fiereza de su alma y la nobleza de esta, porque entre cada respiro y cada enojo hay un ángel que se esconde y muere por salir.
Porque ella es ese diamante en bruto cuyo resplandor se encuentra oculto y busca salir. ¿Quién osará encontrarlo? ¿Quién puede ser tan masoquista? ¿Quién será el valiente caballero?
Solamente su necedad supera a su belleza, y su delicadeza solamente se ve opacada por su intelecto.- Se burlaba Blaise declamando delante de Theo y Draco.
.-De verdad creo que me odias Blaise.- Dijo el platinado fumando un cigarrillo, sentado en su Despacho.
-No vas a negar que eras un romántico empedernido, aun recuerdo que escribiste páginas enteras para tu esposa.- Contestó Theo hojeando un libro.
-No es cierto.- Respondió el platinado secamente.
-Cierto Theo.- Reforzó el moreno. –No fueron páginas enteras… ¡Fue un libro! En clases de etiqueta practicaba los poemas que le escribía.- Agregó entre carcajadas.
Theo rió tan sonoramente a lado de Blaise, que el rubio no pudo evitar hacerlo también.
-Cierto.- Comentó Theo. –Aun recuerdo lo que escribiste el día que la viste en la Casa de los Gritos:
Se ve hermosa, no importa el paraje que esté a su alrededor.
Sonríe a sus amigos.
Una inexplicable envidia me come por dentro.
¿Por qué nunca me ha sonreído así a mí?
Sus ojos hoy lucen más hermosos que ayer, pero menos de lo que serán mañana.
Me ve y la sonrisa desaparece, es entonces cuando la furia en mi aumenta.
Theo y Blaise comenzaron a reír, pero el platinado permaneció callado, ausente, pálido, casi asustado.
-¿Qué pasa Draco?- Preguntó Theo recuperándose de la risa.
-Esos escritos están en el manual de etiqueta… Y el libro de etiqueta se lo presté a Hermione.- Respondió el Slyhterin con la voz cortada.
