Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Okubo-sempai. Kuroshitsuji tampoco es mío, es de Toboso-sempai. Lo único mío es la trama.
¿Cómo no? ¡Nuevo cap!
Akuma no Bara
Rosa 25: La Sangre llama a la Sangre II
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— Todo comenzó cuando lo conocí. A Matti…
Soul cerró los ojos por unos instantes, como si eso le ayudara a recordar todo. Yo, por mi parte, decidí quedarme callada y permitir que él continuara. Había estado esperando por este momento casi desde que lo conocí, y mi cuerpo temblaba por culpa de los nervios. Sería la revelación del año, pensé, y tal vez no llegara a agradarme del todo lo que mi Demonio tuviera que contarme.
— Tenía cinco años en ese entonces. Vivía en Londres, Inglaterra, ya que por esos años mi padre tuvo que regresar a su patria y vio conveniente que todos nos mudáramos con él. Era un buen hombre — una sonrisa torcida surcó sus labios, y por un momento vi un atisbo de tristeza y melancolía en su sonrisa —. ¿Alguna vez te has preguntado por qué Alessia y yo somos albinos?
Negué levemente con la cabeza.
— ¿Herencia familiar? — pregunté, recordando que Alessia era pariente lejana de Soul.
Él rió levemente, mientras que se encogía de hombros.
— Más o menos. Mi madre era una gitana italiana verdadera. Al parecer alguna de sus abuelas era bruja, y ella heredó sus poderes pero en menor cantidad. Su nombre era Sara — enarqué una ceja, sintiendo que por un momento, ese nombre se me hacía conocido… aunque bueno, había miles de Saras en el mundo —, ella y mi padre se conocieron en Italia, y a los pocos años se casaron. Sin embargo, mi madre no podía embarazarse, así que hizo un pedido a los ángeles. La bendición de ser madre a cambio de algo que ella considerara más importante.
"Así fue como nació Wes — arrugó un poco el ceño al mencionarlo —, y tres años después nací yo. Fuimos albinos ya que nacimos por una bendición de los ángeles, aunque de no haber sido así, ahora mismo sería un sexy modelo italiano — trató de bromar, aunque su humor no era el de siempre.
Suspiró y trató de seguir su relato con la misma seriedad de antes.
— Después de mudarnos a Inglaterra, mi madre volvió a embarazarse, esta vez de Aline, mi hermana pequeña. Éramos una familia bastante unida, aunque a veces yo no podía evitar sentirme inferior a mi hermano — admitió, con el ceño levemente fruncido —. A los cinco años, él ya sabía tocar el violín como todo un maestro, y a su edad, yo no podía tocar tres notas de piano sin fallar rotundamente.
"Ese día, él me estaba llevando con mi profesor de piano. Nos encontrábamos caminando por las complicadas calles de Londres, cuando de pronto, en un callejón, noté que algo se movía. Era muy curioso en aquel entonces, como casi todos los niños, así que me solté de la mano de mi hermano y decidí acercarme para ver de qué se trataba.
"Primero creí que era un chico más de la calle, ya que estaba envuelto en sucios trapos y no podía ver claramente su rostro. Wes me pedía que lo dejara en paz y que continuáramos nuestro camino, pero entonces las vi.
Se quedó unos minutos en silencio, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para poder hablar.
— Eran hermosas. Dos preciosas alas llenas de plumas tan blancas como la nieve, pero que al mismo tiempo parecían brillar como si el arco iris pudiera reflejarse en él — traté de imaginarme las alas que él describía, pero se me hacía un poco difícil —. Además, noté que el chico estaba herido, y Wes también, así que decidimos llamar a nuestros padres para que lo atendieran. A fin de cuentas, nuestra mansión no estaba lejos de allí, y pudimos transportar al Ángel sin que nadie se diera cuenta.
"Cómo mamá era una gitana, ella supo perfectamente cómo debía de atender las heridas del Ángel. Por lo que nos había contado, ellos solían debilitarse mucho cuando bajaban a la Tierra, casi tanto como los Demonios cuando están aquí sin algún pacto, y era por ello que el Ángel estaba tardando en sanar. Pasaron los días, y eventualmente despertó, y así fue como supe su nombre: Matti.
Apreté inconscientemente los puños, mientras que a mi mente acudía un recuerdo prestado. Lo había visto por primera vez cuando Medusa me enterró el puñal en el pecho, y lo había estado recordando desde entonces. Soul, pequeño y animado, se encontraba a un lado de la cama de Matti mientras que toda su familia llegaba y se presentaba. Mi Demonio sonrió un poco, y no tuve que preguntar nada para saber que había leído mi mente y se había dado cuenta de que yo sabía esa parte de la historia.
— Debido a su estado de salud, Matti se quedó a vivir con nosotros un tiempo. Se convirtió pronto en mi mejor "amigo" — rió un poco ante ese término —; los Ángeles como Matti no tienen género — me explicó —, y a veces Wes y yo nos peleábamos por eso. Durante un tiempo yo vi a Matti como un chico, pero cuando crecí, comencé a creer que era más una chica que un varón.
"Pese a que Matti se había recuperado al poco tiempo, ella nunca quiso partir, y decidió quedarse a vivir para siempre. Se volvió parte de la familia, y era como otra hermana o hermano para mí — bajó un poco la mirada, y noté en sus facciones algo de culpa —, aunque al parecer, ella no sentía lo mismo por mí.
Estaba enamorada de él pensé con cierta tristeza, y sin poder contenerme me llevé una mano al pecho. Me dolía, aunque sabía que este dolor no era mío. Pertenecía a la persona con la que compartía mi alma, y la que alguna vez fui en otra vida.
— Cuando cumplí los 15 años, conocí a Kim. Fue en una de las fiestas que organizó mi padre para presentar a Wes ante los músicos más reconocidos de Inglaterra, y en ese momento yo estaba realmente hastiado de todo eso. Siempre viví en la sombra de mi hermano, y aunque sabía que mi padre no lo hacía con intención, a veces me sentía un poco fuera de lugar. Pero cuando estaba con ella… sabía que pertenecía a un sitio — sus manos se cerraron hasta volverse dos puños, y su mirada se perdió en algún punto del suelo —, Kim era todo para mí.
"A los 17 le comenté a mi familia que planeaba casarme con ella, y aunque al principio dudaron un poco, finalmente aceptaron. Estábamos listos para ir a la Iglesia en cualquier momento, pero…
— … ¿Pero…? — pregunté al notar que le costaba trabajo continuar.
Finalmente, tras un suspiro, prosiguió.
— Kim comenzó a desmayarse con bastante frecuencia, y el doctor nos dijo que tenía una enfermedad que la estaba matando lentamente. Era obvio que, con la medicina de la época, no iba a sobrevivir mucho. Y yo… y-yo no podía perderla. Significaría perder también mi mundo…
Se dobló sobre sí mismo, mientras que sujetaba con fuerza su cabeza y tiraba de sus cabellos. Apoyó los codos sobre sus muslos, y ocultó su rostro, como si sintiera vergüenza de seguir hablando. Pero llegados hasta este punto, él ya no podía detenerse.
— Entonces… le pedí a Matti que me ayudara. Sabía que cómo Ángel, podía hacer un milagro, pero había olvidado que por vivir tanto tiempo en la Tierra sus poderes habían sido casi anulados. Se lo supliqué, le rogué que no la dejara morir… y ella siempre fue tan buena, siempre quería hacer feliz a los demás… — finalmente, se cubrió el rostro con las manos y se quedó en silencio.
Yo no supe qué hacer. Quería ir con él y tratar de calmarlo, de decirle que todo estaría bien… pero no me atrevía. Estaba inmóvil en mi lugar, recordando a la perfección todo lo que Matti me había mostrado. Pero no podía odiar a Soul, porque finalmente, él había hecho todo eso por la persona a la que amaba.
Al igual que Matti.
Pasaron los minutos, y cuando Soul se sintió capaz de continuar, se destapó parte de la cara, aunque aún mantenía la mirada perdida en algún otro lugar que no fuera yo. Sus manos, unidas en un puño, cubrían parcialmente su boca, dándole un aspecto de una persona mucho mayor para su edad.
— Matti decidió sacrificar sus alas por mí. Se las entregó a un Demonio, quien curó de su enfermedad a Kim. Y yo era el hombre más feliz de la tierra… el más feliz, y el más egoísta — cerró los ojos, pero no dejó de hablar —. Fui a la habitación de Kim al otro día para avisarle que el cura nos podría casar mañana mismo, y entonces… Wes estaba allí. Tenía un puñal en su mano, y estaba cubierto de sangre, al igual que él. Mi vista pasó de él a mi prometida, quien estaba tendida en su cama, con el pecho abierto y con el rostro sin vida.
"No sé qué pasó después. La rabia me consumió. Recuerdo haber tomado una de las espadas que había en las paredes de la mansión tras salir al pasillo para matar a Wes a base de golpes. Él también tomó una espada y nos enfrentamos en un duelo donde sólo uno podría salir con vida.
"Mamá y las sirvientas nos pedían que paráramos, y cuando llegamos al jardín de la casa Matti estaba allí. Puedo recordar su rostro bañado en lágrimas, y sus súplicas de que termináramos con todo eso; pero simplemente yo no quería dejar con vida a la persona que había matado a la mujer que más amaba, y Wes tampoco quería perdonarme el hecho de que por mi culpa, Matti estaba a un paso de la muerte.
"Y entonces lo recordé: Londres era un lugar peligroso por esos años. Vándalos y ladrones en casi todas las esquinas. Yo siempre llevaba un revólver conmigo por si necesitaba defenderme de alguien, y entonces vi la oportunidad perfecta para usarlo. Lo saqué de mi saco, Wes hizo lo mismo (supongo que pensó lo mismo que yo) y… — una de sus manos hizo la forma de una pistola que disparaba.
"Nos matamos mutuamente.
"Al despertar, no me encontraba ni en la Tierra, el Cielo o el Infierno. Estaba en un lugar completamente oscuro, y parecía que estaba flotando. Ante mí aparecieron siete figuras encapuchadas, una de las cuales me señaló de forma acusadora, como si hubiera cometido el peor crimen de la historia.
— Esas figuras eran… ¿los Arcángeles? — pregunté, mientras que fruncía un poco el ceño.
Soul asintió levemente con la cabeza.
— Estaba en el Limbo, el lugar donde se suelen condenar a las Almas para ver si van al cielo o al infierno. Gabriel me culpó de haber asesinado a mi hermano, y me dijo que podía arrepentirme de eso y salvarme del castigo eterno. Pero no quise — una sonrisa torcida surcó sus labios —. Estaba tan lleno de odio hacia Wes que no me arrepentí de haberlo matado.
"Me condenaron a vivir en el Infierno hasta que mi existencia fuese consumida por las llamas de este, y así fue cómo me convertí en un Demonio. Por aquel entonces ya no me importaba nada más, y comencé a hacer lo que se supone que un Demonio tenía que hacer. Iba por los pueblos causando estragos, me alimentaba de las Almas que se quedaban atrapadas en el Limbo, incluso mataba a otros Demonios menores, sólo para volverme más fuerte.
"Sabía que Wes había sido condenado al igual que yo, y lo único que quería era poder hacerle pagar de una vez por todas. Si lo asesinaba, su sufrimiento sería eterno, y tal vez yo podría tener la paz que necesitaba de una vez por todas.
"Pero entonces, un día, Tsubaki me habló sobre un pueblo al que había destruido. La reencarnación de su hermana había estado allí, y ella se arrepentía totalmente de todo lo que había hecho. Aquella vez fue cuando recapacité sobre lo que había estado haciendo; ¿y si, por error mío, había asesinado a la reencarnación de Kim? ¿Y si por mi culpa ella había terminado pecando en su nueva vida? ¿Cómo se sentirían mis padres al saber en lo que me había convertido? Era un monstruo, un monstruo que no tenía más motivos en esta vida.
"Deambulamos por el mundo sin saber qué hacer. Queríamos pedir perdón, pero nos avergonzábamos de nuestras propias existencias. Y así, tras un largo recorrido, conocimos a Kid.
"Fue como si el destino hubiera querido que nos lo encontráramos. Nos explicó que, si realmente queríamos enmendar nuestros pecados, tendríamos que ayudar a la Humanidad y alejarla de la oscuridad. Tendríamos que volvernos Akumas.
"Al inicio fue difícil — rió un poco, aunque sin gracia —. Llevaba casi todo un siglo matando por placer, y ahora sólo tenía que encargarme de las brujas, fantasmas o Demonios que atacaban a los humanos. Aún si tenía un Bara, no me preocupaba por él, y en esos descuidos terminaba muriendo. Era el peor compañero que alguien podría tener, y me sentía algo fuera de lugar al ver que Tsubaki se acostumbró rápidamente a todo eso. Usualmente solía preguntarme "¿cómo le hace?", y María a veces bromeaba con que Tsubaki había nacido buena, y que Gabriel había sido una estúpida por condenarla al Infierno.
Hice un pequeño gesto al recordar a María. En mi mente tenía grabada esa escena, dónde Ragnarok la apuñalaba con toda la intención de usarla para el siguiente sacrificio. Recordaba también a Alejandro y el dolor en sus facciones, y por un momento, me pregunté cómo estaría él.
— Pasaron los años, y en vez de que mi Condena se acortara, se incrementaba más — continuó Soul, serio — Y finalmente, llegamos a la época en la que Europa estaba sumida en una de sus peores guerras, la Segunda Guerra Mundial.
"Sabía que debido a todo ese desastre habrían cientos de almas que no deseaban partir, y por lo tanto, sería más fácil encontrar a un Bara, y no me equivoqué. A las pocas semanas de andar deambulando por Alemania me topé con un accidente de coche. Se trataba de una pequeña familia, y aunque los padres estaban muertos, el niño aún agonizaba y se aferraba a la vida. Por un momento pensé en pasar de él y seguir buscando, ¿de qué me iba a servir un niño para luchar contra los Demonios? Pero… había algo en él… algo que me impedía dejarlo allí, a su suerte.
"Cuando me acerqué para poder verlo mejor, creí que se trataba de una mala broma. Era idéntico a Matti, salvo porque sus ojos sufrían de heterocromía. Una parte era violeta en el iris, y la otra de un verde pasto bastante llamativo. Le pregunté que si quería vivir, si deseaba mantenerse aún en esta vida, y él sólo me respondió:
"— ¡Quiero ver a mi hermana!
"Debo de admitir que me reí un poco ante eso, pero de todas formas decidí hacer el contrato con él. Una vez que se recuperó de sus lesiones le pregunté por su nombre, y me dijo que este era Peter. Al parecer, sus padres estaban tratando de escapar del régimen nazi, pero los encontraron y entonces provocaron el choque que acabó con la vida de ellos. Me contó que su única hermana se encontraba en Inglaterra, y que deseaba volver a estar con ella. Aun así, yo no le podía cumplir ese capricho — torció un poco el gesto —; no era porque no pudiera, sino porque tenía miedo. No quería volver a pisar Inglaterra después de todo lo que me había sucedido allí.
"Al inicio, tenía la sospecha de que Peter no me serviría para nada. Era un niño, y siempre que nos enfrentábamos a un Demonio, se ocultaba en algún lugar mientras lloraba. Pero de todas formas, con el tiempo me fui acostumbrando, y hasta se podría decir que me encariñé con él. No iba a permitir que Peter estuviera en una situación donde su vida corriera peligro, así que para guardar las apariencias, me hice pasar por un soldado de la Wehrmacht (1) y dije que Peter era mi hermano menor. Así podríamos andar libremente por Berlín, procurando evitar levantar sospechas.
A mi mente llegó el recuerdo de Soul vestido con un elegante traje de soldado alemán. No sólo Matti (o Peter, en todo caso) me lo había mostrado, sino que también lo había visto en la casa de Alessia, la sobrina de Soul. Había un álbum de fotografías donde salía él con su escuadrón, y en la misma habitación estaba un cuadro rasgado…
— Estuvimos en Alemania casi dos años, y todo marchaba viento en popa. Yo había dejado de ser tan huraño, y se podría decir que me relacionaba mucho mejor con los demás. Había olvidado casi todo lo que había pasado con mi hermano, y pensé que podría empezar una nueva vida ahora…
"Pero entonces, un día, Wes apareció.
"Era la primera vez que lo veía después de nuestra muerte. Y al igual que yo, no había cambiado en nada. Me dijo que me había estado buscando, y al inicio creí que era para hacer las paces, pero entonces… — frunció un poco el ceño — comenzó a atacarme. Quería verme muerto, como yo había deseado hace muchos años atrás con él. Al parecer Matti había muerto poco después que nosotros, y él quería vengarse.
"Fue una batalla campal, donde destruimos todo lo que se encontraba a nuestro paso. Al menos no había estado en la capital porque tuvimos que ir a investigar el caso de un fantasma en un pueblo lejano, y Peter se había ocultado en cuanto Wes apareció. Yo sabía dónde se encontraba, así que procuraba que nada fuese a pasarle… pero entonces mi hermano se dio cuenta. Supo que estaba protegiendo a alguien y me dejó fuera de combate para poder ir tras él.
"— ¡Déjalo en paz, sólo es un niño! — grité, mientras que veía cómo lo sujetaba del cuello de su ropa y lo levantaba con facilidad del suelo. Peter lloraba y me llamaba a gritos, pero no podía mover mis piernas. Wes me las había roto.
"— ¿No te había dicho yo lo mismo cuando me comentaste lo que le pedirías a Matti? — sus ojos estaban cargados de ira — ¡Déjala en paz, ella no tiene nada que ver en eso! — repitió, con una mueca llena de furia — ¡¿Y acaso hiciste lo que te pedí?!
Silencio. Soul no pudo continuar, y por un momento noté que estaba temblando. Sus nudillos estaban blancos por la fuerza que hacía al mantener sus manos hechas puños. Quise consolarlo, pero no me atrevía; estaba quieta en mi sitio, en la espera de que siguiera su relato. Eventualmente lo hizo, pero su voz sonaba quebrada.
— Le cortó el cuello a Peter — dijo al fin, y cerró los ojos por un momento, queriendo huir de esa imagen —. La sangre salpicaba a todos lados, y yo no podía llegar hasta él para salvarlo.
"Cuando los Exorcistas llegaron (2), yo me encontraba con el cadáver de Peter entre mis brazos — miró sus manos por un momento, serio —. Creyeron que yo lo había asesinado, y en cierta parte era así… Si yo nunca lo hubiera convertido en mi Bara… si no lo hubiese llevado ese día conmigo… posiblemente…
— Soul… — susurré, no queriendo verlo así. Era la primera vez que estaba tan vulnerable y sólo, pero yo no sabía qué hacer. ¿Abrazarlo, tal vez? ¿Y si aquello llegaba a molestarle? Bajé un poco la mirada y mordí mi labio inferior, odiando sentirme así de impotente.
Era normal que él no se hubiera dado cuenta de que Peter era la reencarnación de Matti, ya que tampoco notó que yo era la reencarnación de él. Pero entonces, ¿por qué Wes sí lo había notado? ¿Por qué no supo que Peter era Matti, pero yo sí? En cierta parte tenía ganas de preguntarle, pero lo odiaba tanto en estos instantes que si se llegaba a presentar nuevamente, seguramente le rompería la nariz de un puñetazo.
— Nuevamente, pasó el tiempo — Soul me miró fijamente, trabando su mirada con la mía, y el corazón me dio un vuelco —. Mis Baras no lograban durarme más de tres meses, porque tenía tanto miedo de perderlos como perdí a Peter que eventualmente aquello les causaba su propia muerte.
"Creí que mi hora para retirarme era esta. Si fallaba con mi siguiente Contratista lo dejaría hasta allí. No volvería a tener a nadie más a mi lado, porque no quería causarle otra muerte dolorosa… y entonces, te conocí. Kid me informó sobre una catástrofe en la carretera, y cuando fui a buscar a un posible moribundo, te encontré a ti — una leve sonrisa surcó sus labios —. Creí que ibas a morir como el resto, pero te aferrabas con desesperación a la vida, y entonces recordé a Peter. Habían pasado ya más de 60 años y tú fuiste la primera que me hizo pensar en él, así que te rescaté e hice el pacto.
"Al principio pensé que tal vez había hecho un error, pero… me caíste bien — rió un poco, y yo también lo hice, recordando todos nuestros momentos juntos —. Fue allí cuando me di cuenta de que valdría la pena estar un rato más en este trabajo, y que no iba a dejar que nadie te lastimara.
Nos quedamos un rato en silencio, cada quien meditando nuestras propias cosas, aunque sin dejar de vernos. Era la primera vez que Soul se sinceraba de esta forma conmigo, y en cierta parte me hacía sentir bien. Todas esas noches pensando seriamente si había hecho la mejor elección al elegir ese deseo… todas esas veces en las que a veces dudaba de él… Todo eso desapareció. El miedo, los temores… Sabía que había hecho bien al estar junto a Soul.
— ¿Entonces? — me preguntó él, después de un momento — ¿Me odias?
Sonreí de forma torcida y negué con la cabeza.
— ¿Por qué habría de hacerlo? Tú… — suspiré —, nadie es perfecto. Es normal que cometamos errores, y eso sólo hace a que evitemos volver a hacer una cosa similar. Tú no tienes la culpa de que Matti haya muerto; si ella hizo eso, fue porque lo quería — medio fruncí el ceño, sabiendo que eso era lo que ella había querido decirle desde ese día —, y tampoco tienes la culpa de que Peter falleciera. Lo hiciste la persona más feliz durante el tiempo que estuvieron juntos — admití.
Soul bajó un poco la cabeza conforme hablaba, pero por la sonrisa que apareció en sus labios supe que estaba agradecido porque le dijera todas esas cosas. Le estaba quitando un gran peso de encima, aunque sabía que de todas formas eso no aliviaría la culpa que él sentía. Eso era algo que él ya tenía que solucionar por su cuenta, por mucho que yo deseara ayudarlo.
— Supongo que tienes razón — comentó, aunque luego frunció el ceño —. Pero por mi culpa Wes…
— No, tú no tienes la culpa de que ese…
— Adelante, puedes insultarlo.
— … Imbécil — dije al fin, sintiéndome aliviada por poder expresarme así de él — hiciera un Contrato conmigo — suspiré y me dejé caer sobre las almohadas de mi cama —. Ya luego saldaré cuentas con él, me debe un buen puñetazo.
Soul rió de lo más divertido, y yo sonreí al ver que la tensión entre nosotros había desaparecido al fin. Volvíamos a ser los de antes.
— Y entonces Black Star sacó a Kimiko del Infierno — terminó de contarme Tsubaki, mientras que pelaba con maestría una manzana.
— Vaya — parpadeé un poco, sorprendida —, no me esperaba que Black Star fuese capaz de hacer algo como eso.
Ella rió un poco y asintió.
— Ya ha comenzado a madurar — susurró, mirando fijamente la manzana y con una pequeña sonrisa en los labios.
Después de mi plática con Soul, él me sugirió que me volviera a dormir, ya que eran las cuatro de la madrugada y yo aún necesitaba descansar. Había dormido como tronco, y por eso el sol ya comenzaba a ocultarse en el horizonte. Tsubaki se había presentado en mi habitación con un par de manzanas, y comenzó a explicarme todo lo que había pasado cuando yo me encontraba dormida.
Al parecer pasaron cuatro días donde estuve inconsciente debido al Contrato forzado con Wes, y además de que mis heridas habían estado sanando. Soul logró convencer a mis padres de que yo me encontraba con Tsubaki, Liz y Patti en un viaje a la playa para celebrar las vacaciones, y mis padres, conociendo cómo eran las Thompson, no se sorprendieron por el hecho de que yo no les avisara que me habían secuestrado para una salida entre chicas.
Claro está, eso no era verdad.
Tsubaki y Black Star habían viajado a Japón el mismo día que Wes apareció, y simultáneamente surgió un contratiempo donde Kid tuvo que ir en nombre de Shinigami-sama, acompañado de Liz, Patty, Chrona y Ragnarok. Al parecer Raphael y Remiel tuvieron que acompañarlos porque Gabriel no se confiaba de dejar solo a Kid (sigue resentida por el hecho de que no le avisaron de Medusa y los Portales), y recién habían regresado hace un día, aunque…
— ¿Cómo está Chrona? — pregunté, mientras que acariciaba el lomo de Blair, quien se encontraba de lo más tranquila sobre mi regazo.
Mi amiga suspiró un poco, mientras que detenía un momento sus manos y dejaba la manzana medio pelada.
— Debido a… lo que ocurrió con Medusa, Gabriel se puso bastante furiosa — suspiró —. La intención era traerla al Shibusen para sacarle la localización del Kishin, ya que ella fue quien le ayudó a escapar, y Chrona sabía de eso, pero… bueno, ya sabes lo que ocurrió. La asesinó.
Asentí levemente, recordando que fue una de las cosas que me dijeron cuando desperté hoy. Chrona había tenido un juicio en la mañana, y aunque las cosas salieron bien ella no ha querido salir de su habitación. Y aunque Medusa se merecía morir, realmente debía de ser duro para una hija asesinar a su propia madre…
— Medusa no era la madre de Chrona.
Ambas pegamos un brinco cuando la voz de Ragnarok resonó en la habitación. Lo miré; vestía unos jeans desgastados y una playera de manga larga con unos patrones negros sobre un fondo blanco. Su cabello corto, negro y con las puntas blancas se encontraba desaliñado, como si se hubiese levantado de la cama recientemente. Tanto yo como Tsubaki nos miramos confundidas, aunque yo fui la que se atrevió a hablar.
— ¿Cómo que no era su madre? — enarqué una ceja, confundida —, se supone que ustedes dos son hermanos, ¿no?
— Lo fuimos en una vida — se limitó a decir él, mientras que entraba a la habitación y se sentaba en una silla que estaba cerca de mi cama —. Yo tengo más de 108 años, y soy hijo de Medusa. La historia es muy larga y aburrida, ¿pero nunca se han preguntado por qué soy un Demonio?
— Algo habrás hecho como humano — comentó Tsubaki, con cierta dulzura en su voz. Ella era de las pocas que trataban amablemente a Ragnarok y a Chrona, aún si hace un tiempo fueron nuestros mayores enemigos.
— Sí, claro que lo hice — Ragnarok sonrió de lado, dejando ver sus dientes de tiburón bastante similares a los de Soul —. Medusa me obligó a matar a la que era mi hermana — hizo una mueca ante eso —. Eventualmente, muchos años después, nació Chrona. Su familia era de Grecia, pero como en su vida pasada ella había sido una bruja, en su nueva vida tenía cierto índice de magia. Fue por eso que Medusa pensó que sería buena idea que se volviera mi Bara.
"Yo asesiné a los padres de Chrona cuando ella era tan sólo una bebé, y luego me la llevé para que mi… "madre" pudiera hacer lo que mejor le pareciera con ella — bajó un poco la mirada —. Así que técnicamente, Medusa no era su verdadera progenitora.
Parpadeé un poco, asombrada con ese rápido relato. ¿Entonces todo este tiempo… ellos dos nunca habían sido hermanos? Supe que Tsubaki estaba igual de sorprendida que yo, porque hasta la manzana se le resbaló de las manos y tardó un poco en reaccionar.
— ¿Y por qué nos cuentas todo esto? — pregunté al fin, sin comprender nada.
Ragnarok al inicio no dijo nada. Se quedó pensativo por unos instantes, y cuando finalmente se dignó a verme, pude ver un cierto atisbo de dolor en sus ojos ambarinos.
— Chrona me odia ahora. Tal vez no me lo haya dicho directamente, pero desde que supo la verdad no me ha vuelto a hablar, y-y tú… — miró hacia otro lado, mientras que fruncía el ceño — eres su amiga, ¿no? Creí que estaría bien si te contaba todo esto.
— Ragnarok… — murmuré, pero fue Tsubaki quien decidió continuar por mí.
— No creo que Chrona-chan te odie — dijo ella, con una pequeña sonrisa maternal en su rostro. Ragnarok la miró por unos momentos, serio —. Tal vez enterarse de todo eso fue duro para ella. Lo sería para cualquiera — asintió —, pero de todas formas, ¿qué importan los lazos de sangre? ¿No fuiste tú quien siempre estuvo con ella sin importar qué? Sé que ella te sigue viendo como un hermano, y en realidad está esperando en estos momentos que vayas a verla para que pueda llorar sobre tu hombro.
"¿Qué importan los lazos de sangre?" repetí en mi cabeza, pensando de inmediato en Soul y Wes. A los dos no les había importado eso cuando se pelearon a muerte, ni después de eso. ¿Sería cierto ese dicho de "la sangre llama a la sangre"? ¿Podría alguna vez Wes tratar de ser un hermano para Soul? ¿Podría Soul perdonarlo por todo lo que había hecho? Sentí algo extraño en mi pecho, pero aquella emoción no me correspondía a mí, sino a alguien más. Matti deseaba desde lo más profundo de su ser que ellos dos volvieran a ser esos dos pequeños niños risueños que ella había conocido hace tiempo.
Pero… ¿podría eso suceder algún día…?
— … de todas formas — continuó hablando Ragnarok, haciendo que saliera de mis pensamientos. Me sentí algo desubicada ya que no había prestado atención a lo que había estado diciendo, pero por la expresión que tenía ahora, sabía que Tsubaki había logrado quitarle esos miedos que le pesaban — ahora no puedo hablar con ella. Ese idiota del shinigami con completo de la simetría se metió a su cuarto para hablar con ella — y ante eso último, Ragnarok frunció el ceño y gruñó un poco.
Tanto Tsubaki como yo reímos cuando él dijo eso, y Ragnarok claramente se sintió ofendido y comenzó a regañarnos diciendo que era un asunto serio. Al parecer él tenía uno de esos momentos conocidos como "celos de hermano mayor", y seguía diciendo que pasara lo que pasara, no iba a permitir que Kid se siguiera juntando con su preciada hermanita.
Al final los dos tuvieron que marcharse para seguir con sus asuntos, y como yo aún estaba encadenada a la cama, no tuve más opción que quedarme allí y morirme de aburrimiento. Blair se estiró cuando finalmente decidió despertar, y tras bostezar un poco su mirada felina se posó en mí.
— Nya~ Maka, ¿quieres que te traiga algo de tu casa? Te ves aburrida~.
Sonreí de lado.
— Me alegrarías mucho la noche, Blair — le acaricié detrás de una oreja, por lo que ella ronroneó —. Creo que dejé un par de libros sobre mi escritorio, ¿podrías traerlos?
— No hay problema~ — y tras decir esto desapareció con un "chasquido" de dedos, dejando en su lugar un par de pelos que cayeron con gracia sobre la blanca sábana de mi cama.
Suspiré, acomodándome mejor en la cama y cerrando los ojos por unos instantes. Soul se había ido a dormir poco después de que yo lo hiciera, o eso me había contado Tsubaki, ya que durante los días en los que yo había estado al borde de la muerte él no se había separado de mi lado.
Llevé una mano a mi pecho, allí donde mi corazón latía desembocado ante la sola idea de que mi Akuma se quedó conmigo todo ese tiempo. Sonaría algo egoísta, pero me alegraba que Soul no se hubiera apartado de mi lado ni siquiera para dormir.
Pero… ¿a qué se debía toda esta agitación en mi pecho?
Ya había comenzado a sentirme así incluso antes del baile de navidad. La sola idea de estar junto a Soul, de que me tomara de la mano o ver su sonrisa me hacía sentir… extraña, como nunca antes lo había hecho. Y aquello comenzaba a preocuparme.
¿Acaso estaría enferma o sería el estrés de todo lo que había ocurrido recientemente? Podía ser cualquiera de las opciones, a decir verdad. Hasta podía que, si despertaba mañana, ya no sentiría nada de esto y entonces podría ver a mi Demonio a los ojos sin sentir avispas en el estómago.
"¿Cuándo pretendes decirle a Soul que te gusta?"
Por alguna extraña razón, las palabras que Liz me había dicho ese día durante la pijamada resonaron con fuerza en mi cabeza. ¿Acaso ella… tendría razón? ¿En realidad me gustaba Soul? Mi mano se aferró con fuerza a la tela de mi playera, mientras que sentía cómo mi corazón golpeaba con fuerza mi pecho.
Eso no podía ser posible, ¿verdad? Él siempre me había visto como su Bara y amiga, y el sentimiento era mutuo. ¡Él y yo sólo éramos amigos! Sólo eso… o… ¿no? Mi mente comenzó a divagar entre todos esos momentos en los que habíamos pasado juntos, y fue entonces que recordé aquella noche en México, cuando me había despertado para ir por un vaso de agua y entonces me había topado con María y Soul platicando.
"Te gusta Maka, ¿verdad?"
Sentí un nudo en la garganta, y poco a poco, todo comenzó a tener sentido para mí.
Me había enamorado de Soul.
Continuará…
Akuma no Omake!
Omake 6: Famiglia
Roma, Italia. 1960
— ¿Estás seguro de querer subir allá, tío?
Soul se giró para ver a su sobrino. Era un chico casi similar a él, principalmente porque aún conservaba esa característica hereditaria de su familia: el cabello blanco, los ojos rojos, la piel blanca…
Recién se había decidido a buscar a los descendientes de su hermana, y se había enterado de que estos se habían regresado a Italia poco después de la Segunda Guerra. Con la mudanza también se llevaron todas las pertenencias que había en Inglaterra, y entre ellas se encontraban las suyas y las de su hermano.
— Estaré bien, Angello — prometió, con una sonrisa torcida, antes de agarrar su lámpara de gas y comenzar a subir hasta los últimos pisos de aquella enorme mansión, la cual, había sido su enorme casa de juegos cuando era un niño.
Recordaba que cada verano y durante Navidad, su padre decidía regresar a Italia para tener unas vacaciones familiares. Su madre siempre había estado encantada con la idea de regresar a su patria, y él le tenía un gran cariño a esa casa. A fin de cuentas, su hermana menor había nacido allí, y fue allí donde Matti le enseñó a tocar grandes obras musicales. Era un viejo edificio con cientos de recuerdos para alguien inmortal para él.
Caminó por uno de los extensos pasillos, hasta que finalmente llegó a una habitación llena de baúles, cuadros, muebles cubiertos de sábanas y polvo, entre otros. Se adentró en este, y sus manos acariciaron con delicadeza un hermoso tocador de roble que ya estaba algo sucio por el paso de los años. Era el mueble favorito de su madre.
Sus pies se detuvieron cuando encontró lo que había estado buscando. Era un enorme cuadro pintado al óleo, en el cual se apreciaban las tres caras infantiles de dos niños y una niña. Wes, Aline y él.
Aline tenía diez años cuando pintaron ese cuadro (aunque su madre solía bromear con que se veía muy joven para su edad), él por otra parte recién había cumplido los quince, y Wes por otra parte ya era todo un mayor de edad, con esa sonrisa altanera y sofisticada que él había aprendido a odiar con el paso del tiempo.
Soul apretó con fuerza el mango del puñal que había llevado con él todo el tiempo, y sin soportarlo más, comenzó a rasgar el cuadro con este. Cortó la cara de su hermano hasta que se hizo irreconocible; hasta que finalmente pudo borrar esa sonrisa de su rostro. No se dio cuenta de la fuerza que había aplicado hasta que corrieron las primeras gotas de sudor por su rostro. Incluso había atravesado la madera del cuadro.
Chasqueó la lengua, y sin preocuparse mucho de lo que acababa de hacer, cubrió el cuadro con una sábana tirada que había en el lugar.
¿Fin…?
1: Cómo ya se había aclarado antes, Soul perteneció al ejército alemán.
2: Debido a que borré el fic de Shadow Hunters y es posible que en mi vida vuelva a escribirlo(?) decidí cambiar el término "cazador de sombras" por "Exorcistas", como en el manga. Por ende, Alejandro y otros de ahora en adelante serán exorcistas.
Es la manera más fail de terminar un capítulo.
Bien, debido a los pedidos de Miyo y de muchos de ustedes, queridos lectores, ¡al fin he terminado el nuevo capítulo de Akuma no Bara! Al fin se sabe el pasado de Soul y de Chrona/Ragnarok. ¿Qué tramará Wes? ¿Dónde está Asura? ¿Maka será capaz de admitir sus sentimientos? ¿Algún día acabaré este fic? ¿Mi dakimakura de Accelerator llegará mañana…? Estas y muchas otras respuestas se revelarán… pronto(?) ya que el próximo capítulo será el mini-arco de Chrona y Kid, sobre qué pasó durante su misión. ¡Muchas gracias a todos por sus reviews! ¡No saben cuánto los aprecio! Espero y sigan leyendo a esta pobre autora ;D ¡Nos vemos~!
¿Review?
