Los personajes de Candy Candy pertenecen únicamente un Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, esta versión del final ha sido hecha únicamente por motivos de entretenimiento y sin ánimos de lucro.
George al llegar a la estación de policía expuso lo dicho por la anciana, interponiendo una demanda en contra de Hershel y solicitando un examen de verificación del documento, ciertamente eso era algo que ellos podían hacer, pero de ser cierto lo que la señora Elroy decía los problemas en los que se vería metido Hershel serían mucho mayores, porque no solo era la falsificación de un documento sumamente importante, sino también intento de homicidio y demás cosas que seguramente el consejo no perdonaría aunque se tratara de él.
Un par de policías se presentaron en la habitación de la anciana para levantar su testimonio y ella se mantuvo firme en lo que dijo al despertar.
—Hershel intento matarme porque lo descubrí husmeando en el despacho de mi sobrino, como ustedes saben él es el patriarca de los Andrew, un lugar que por muchos miembros del consejo es deseado no solo por el estatus social que implica sino también por las ganancias que genera, Hershel esperaba que yo lo ayudara a obligar a mi sobrino a casarse con una de sus hijas pero me negué, por eso me arrojo al suelo haciendo que me golpeara en la cabeza, el papel que alega escribió mi hermano es tan falso como sus supuestas buenas intenciones —dijo la anciana casi de un respiro, el policía que tomaba nota se quedó sorprendido, jamás pensó estar a cargo de un caso tan importante entre familias.
—No se preocupe señora, de comprobarse todo lo que usted nos ha dicho el señor se verá en serios problemas con la ley, por su parte la acusación por intento de homicidio ya es suficientemente fuerte como para mandarlo a cadena perpetua, pero si se comprueban los demás datos seguramente la silla eléctrica lo espere.
Los policías no tardaron mucho en llegar a la estación, Hershel debía ser detenido por intento de homicidio e investigado por las demás acusaciones.
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—Querido ¿Cómo te fue en la junta? ¿por fin William se casará con nuestra hija? —pregunto Greta a su esposo en cuanto cruzo la puerta.
—El muy maldito se ha negado a hacerlo, y ha jugado bien sus cartas lo admito —contesto arrojando su sombrero.
—¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
—Bueno, para empezar, llego acompañado de esa muchachita —hablo haciendo un ademán con las manos —el muy estúpido se largó a Escocia para casarse con ella allí sin que nadie pudiera evitarlo ¡maldita sea! Debí de haberlo sabido —grito arrojando a la pared el pequeño florero que había en la mesa.
—Tranquilízate cariño —se apresuró a decirle —puedes obligarlo a divorciarse, su matrimonio no es ningún problema mientras cuentes con el apoyo del consejo.
—No, no es problema, pero además ha dicho que no formara parte del clan por más tiempo, si el abandona el consorcio no servirá de nada que nuestra hija se case con él, su fortuna sería algo inestable —hablo caminando de un lado a otro.
—Bueno, pero me supongo que el consejo hizo caso omiso a sus palabras, a nadie le conviene que él se vaya, es muy bueno en los negocios.
—No, nadie le hizo caso, pero tengo la sospecha de que tiene algo más bajo la manga, hasta ahora lo he subestimado mucho y no pienso….
—Señor lo buscan —dijo una empleada interrumpiendo las palabras de Hershel.
—Cómo te atreves a interrumpirme estúpida criada —grito, pero cuando se disponía a caminar hacia ella para echarla alguien entro a la casa.
—Señor, queda usted arrestado por intento de homicidio, tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga podrá ser usado en su contra —dijo el policía al mando, mientras otro se dirigía a Hershel con unas esposas.
—¡Yo no he hecho nada! —se defendió dando unos pasos hacia atrás para evitar que lo esposaran.
—¡Haga el favor de callarse y obedezca!
—Ustedes no pueden llevarme, no saben quién soy, puedo hacer que los despidan inmediatamente —grito una y otra vez, pero nadie le hizo caso.
—¡No se lleven a mi esposo! ¡Él es inocente! —grito Greta.
—Señora usted también esta arrestada, mientras no se demuestre lo contrario será tratada como cómplice.
—Pero yo no he hecho nada, ¡maldita sea Hershel diles que no he hecho nada! —grito antes de ser metida a otro de los coches y ver como su esposo simplemente se callaba.
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—William, Hershel ya ha sido detenido, tendrás que presentarte a dar tu testimonio —dijo George al enterarse de la noticia.
—Perfecto George, gracias —contesto poniéndole una mano sobre el hombro, pronto todas las cosas comenzarían a calmarse.
Y justo como George predijo, no tardaron mucho en llamarlo.
—Señor Andrew, ¿es verdad que Hershel lo amenazo con este documento? —pregunto un oficial extendiendo el papel para que lo comprobara.
—Así es —respondió él rápidamente.
—Bien, quiero informarle que nuestros expertos han comprobado que es falso, su padre no firmo esto y usted puede presentar cargos si así lo desea, aunque le aconsejo que lo haga —informo el oficial tomando la evidencia.
Albert solo comprobó lo que ya sospechaba, su padre nunca lo habría obligado a hacer semejante cosa y menos conociendo la clase de persona que era Hershel.
—Así lo hare oficial.
—Puede retirarse.
Para cuando Albert se presentó en el Consejo todos ya estaban enterados de los pormenores, la semana que había transcurrido desde la retención de Hershel había sido sumamente pesada para todos los que lo apoyaban y no era para menos, pues él pensaba engordar su cartera a costa de ellos.
Después de que la señora Elroy hubiese despertado del coma fue trasladada a la mansión, los cuidados que requería ya no eran tan alarmantes como antes y lógicamente Candy se ofreció a cuidarla.
—Candice, muchas gracias por estar aquí —dijo la anciana desde su cama.
Candy que estaba leyendo un libro en un sofá cercano, poso su mirada sobre ella y contesto sonriendo —por nada señora Elroy.
La anciana por su estado tenía que aguardar reposo así que desde su regreso había pensado ya en muchas cosas, sabía lo que le esperaba a Hershel y de cierta forma deseaba que lo castigaran severamente, pero también pensaba que no era la mejor forma de hacerlo, siempre había una mejor solución justo como su sobrino decía.
—Candice, quieres acercarte por favor.
—Claro, dígame.
—He pensado en lo que le espera a Hershel —comenzó a decir.
—Yo también, señora; se lo tiene merecido, pero es muy triste, aun así —contesto ella pensativa.
—Me gustaría que hablaras con William respecto a eso… no, no creo que sea el castigo adecuado.
—Digo lo mismo, pero ¿qué propone?
—Bueno, creo que con el simple hecho de que toda su fortuna sea confiscada y donada a los pobres sería suficiente, así el aprendería la lección.
—Vaya, esa es una buena idea —contesto Candy.
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Con todo lo que había acontecido en los últimos meses, muchas cosas habían quedado pospuestas, entre ellas estaba el bautizo de los gemelos Cornwell, Archie había convencido a Annie de esperar hasta que el tío William regresara, pero con lo sucedido con la tía Elroy tuvieron que esperar otro poco, y todo termino alargándose aún más a causa de Hershel.
—Cariño, estoy de acuerdo en que no es el mejor momento para celebrar, pero no crees que ya ha pasado mucho tiempo como para todavía no bautizar a nuestros hijos —dijo Annie mientras cargaba a uno de los pequeños.
—Si Annie, pero por favor esperemos solo un poco, solo hasta que la tía Elroy esté completamente recuperada —contesto ayudándole a cargar al niño.
—Está bien cariño, esperaremos —aceptó dándole un beso a su esposo.
En los últimos días Archie se había reunido con su tío, estaba al tanto de lo que tenía en mente y también estaba totalmente de acuerdo en lo que proponía, había murmullos de que varios bancos habían comenzado a quebrar de maneras misteriosas y, Albert y él tenían una idea de la causa.
—¿Estás de acuerdo entonces en que luego de que Hershel reciba su sentencia nosotros deshagamos el clan y nos asociemos? —dijo Albert a su sobrino.
—Claro que sí tío William, creo que es momento de avanzar y tomar riesgos.
—Me pregunto si estaremos haciendo lo correcto —dijo Albert parado frente a la ventana del despacho.
—Estoy seguro de que lo estamos, el mundo ya no es el mismo y los negocios también tienen que ir evolucionando —afirmo Archie parándose justo al lado de su tío.
—Pues bien, en ese caso no tenemos otra cosa que hacer más que seguir adelante —respondió Albert. Justo cuando se disponía a salir del despacho de su sobrino este lo detuvo.
—Tío… su padre estaría muy orgulloso.
Albert inclino la cabeza en señal de agradecimiento y salió.
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Desde que habían regresado de Escocia como marido y mujer, Candy dormía en la habitación de Albert y aunque ya habían pasado varios días desde la primera vez todavía se sentía un tanto extraña, siendo común que a la hora de dormir caminara en dirección a la que era su antigua habitación, esta vez por suerte no había pasado eso y no pudo evitar rememorar aquella noche.
Todavía recuerdo lo imponente que me resulto su habitación la primera vez que vine aquí, la puerta de entrada no se compara en nada con ninguna de las otras que hay en esta mansión y recuerdo también que me pregunte como sería por dentro, pero sobre todo si alguna vez llegaría yo a compartirla con él, (risita) cada vez que comenzaban a llegarme preguntas como esa me obligaba a pensar en otra cosa porque sentía que era algo tonto y ahora estoy aquí…
La primera noche fue un tanto incomoda, siempre habíamos compartido muchas cosas y sobre todo a pesar de que en el Magnolia dormíamos en la misma habitación esto era completamente diferente, nadie excepto él podían estar aquí, esta habitación era única y exclusiva para él, me sentí extraña en esta habitación, pero sobre todo sentía que invadía su privacidad y seguramente él se dio cuenta de esto porque se mostró sumamente cariñoso, me hizo conocer cada rincón de este lugar y poco a poco sentirlo mío, me sentí muy especial cuando comencé a acomodar mi ropa junto a la de él, cuando coloque mi tocador en medio de este lugar… sabía que nadie excepto yo tenía ese privilegio.
Me pregunto cuanto tiempo estaremos más aquí, sé que está mal querer irme, pero los lujos no son para mí, preferiría más vivir de nuevo en el Magnolia…
—Preciosa ¿Qué haces aquí sola? —pregunto Albert tras abrir la puerta e ingresar a la recamara.
—Estaba pensando —contesto ella rodando en la cama hasta acercarse a él.
—Así, ¿y en que pensabas? —indago él.
—Bueno… siento que aún estoy soñando, por fin estar contigo sin que nadie en la casa diga nada es maravilloso.
—Lo sé, yo pienso lo mismo —le dijo él acariciándole el cabello —sabes Candy quiero consultarte algo.
Ella se sentó al borde de la cama para prestarle mayor atención —dime.
—Me preocupa la sentencia de Hershel, uno de los oficiales dijo que tal vez sus delitos lo conducirían a la pena de muerte y eso es algo a lo que, aunque se trate de él estoy completamente en desacuerdo, no me gustaría cargar con eso en la conciencia.
—Justamente hoy hablaba de eso con tu tía, ella piensa lo mismo y cree que la mejor solución es que sus riquezas se le sean retiradas y donadas en caridad, para un hombre como él eso sería mucho más castigo que la muerte.
—Mañana hablare con el juez, quizás pueda intervenir en la decisión del juez.
—Espero que sí Bert…
De un momento a otro el silencio se hizo presente entre los dos, Albert le acariciaba el pelo mientras ella disfrutaba con los ojos cerrados recargada en su hombro.
—Candy… estoy muy feliz de que hallas aceptado ser mi esposa —le dijo besando su frente.
—Bert, te amo y sabes que me casaría contigo millones de veces más —le contesto girándose y colgándose de su cuello haciendo que ambos cayeran sobre la enorme y acolchonada cama.
—Qué bueno que dices eso —dijo él besando su nariz.
—¿Porque? —pregunto ella entre risas.
—Porque quiero casarme contigo de nuevo, pero esta vez en compañía de todos nuestros seres queridos.
—Bert ¿estás hablando en serio?
—Por supuesto y te tengo una mejor noticia —respondió dándole un breve beso en la boca.
—Dime ¿Qué es?
—No, ese será mi regalo de bodas —le dijo con una sonrisa traviesa.
—Eres un malvado —le respondió ella empujándolo fuera de la cama, sin poder evitarlo Albert cayo de ella y ambos rompieron en risas.
—Pequeña atolondrada, ven aquí —exclamo él en tono juguetón mientras la levantaba de la cama en sus brazos.
—No Bert por favor —replico ella entre carcajadas.
Albert comenzó a reírse y luego de ver como ella se asustaba le aclaro —anda vamos a cenar, la cena ya debe de estar lista.
A la mañana siguiente Albert se presentó ante el juez horas antes de que se diera a conocer la sentencia, lógicamente el juez no le prometió nada.
Cuando llego la hora de dar el veredicto todos guardaron silencio y tanto Hershel como su esposa aguantaron la respiración.
—Greta Crane, eres declarada inocente, por lo tanto, quedas en libertad —dijo mientras Greta lloraba feliz de no volver a estar detrás de los separos. Hershel por otro lado aún mantenía la esperanza de que nadie lo hubiera descubierto.
—Hershel Crane, te declaró culpable, pagaras una sentencia de 10 años en prisión y todos tus bienes te serán retirados para ser donados a todos y cada uno de los puntos de caridad existentes en Chicago.
Hershel al escuchar su sentencia comenzó a reclamar, soportaba todo menos perder su dinero, Greta comenzó a gritar desesperada, si Hershel perdía todo significaba que ella también quedaría en la calle junto con sus hijas y eso no estaba dispuesta a aceptarlo.
Nadie en la sala dijo nada, ni siquiera los miembros del Clan, con lo anticuados que eran, el simple hecho de saber que uno de los suyos estaría en la cárcel les resultaba repugnante.
—Antes de que se vayan, quiero decirles que los espero en la sala de juntas en una hora, quiero hablar con todos ustedes —dijo William a los miembros del Clan.
Al llegar todos al consorcio nadie se atrevía a pronunciar palabra, se sentían tan avergonzados, pero sobre todo inquietos por lo que el patriarca les diría, quizás sus futuros y riquezas se verían afectados.
—Bien, como ustedes pudieron comprobarlo hoy Hershel solo abuso de su confianza y de la mía.
—William no es necesario seguir hablando de eso, ha quedado claro.
—En ese caso iré al grano —se levantó de su asiento y continuo —les informo que he decidido deshacer el Clan de manera definitiva.
—William, ya hemos hablado al respecto y sabes que esa decisión no solo te corresponde a ti —alego uno de los presentes.
—Me corresponde porque soy el patriarca —recalco él levantando la voz.
—No estamos de acuerdo —gritaron a coro todos.
—Bueno, entonces cedo mi cargo y retiro toda relación mía con ustedes —dijo extendiendo un compendio de papeles en donde se dejaba en claro la cancelación de múltiples negocios, acuerdos y demás, para después salir de la sala de juntas, por fin luego de tantos años de prisión era libre, no era grande la diferencia porque igual seguiría dedicándose a los negocios, pero era lo suficientemente buena su decisión como para sentir los hombros mucho más ligeros, ya no tenía que resolver los problemas de otros, ya no tenía que preocuparse por el bienestar de personas que no lo estimaban, ya no sufriría por las restricciones que todo ello implicaba, ahora él mismo escribiría su destino.
Salió del consorcio y George que lo esperaba en la puerta lo recibió con un abrazo, estaba orgulloso del hombre en el que se había convertido, siempre lo vio sumido en las obligaciones, aun siendo solo un niño, pero todo por lo que había tenido que pasar había valido la pena, ahora él tenía las herramientas para manejarse solo y emprender un futuro propio.
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Al estar por fin deslindado de muchos de los problemas que los habían agobiado en los últimos días Candy y Albert se dieron un tiempo para ir al hogar de Pony, y no está por demás aclarar que ambos iban muy nerviosos, sabían que tanto la señorita Pony como la hermana Maria se sorprenderían por la noticia que les darían, pero confiaban en que no los juzgarían, así como muchos ya lo habían hecho.
Al divisar los coches, los niños gritaron en busca de sus madres, quien rápidamente salieron a recibirlos, el coche todavía no llegaba cuando todos ya estaban reunidos en la puerta esperándolos.
Candy bajo corriendo del auto y fue a abrazar a sus madres llena de felicidad. Ambas mujeres correspondieron al gesto para después saludar a Albert.
—Qué bueno que ya están de regreso ¿Cómo les fue en Escocia? —pregunto la señorita Pony notablemente interesada.
—Señorita Pony, Hermana Maria la villa de los Andrew es hermosa, como sacada de un cuento de hadas, Albert me llevo a pasear por los alrededores, ni siquiera cuando fui de vacaciones por el Colegio San Pablo me divertí tanto —respondió Candy de forma efusiva —todos es de un verde intenso, los campos son tan amplios y los atardeceres muy bellos.
—Candy, no exageres —dijo Albert sintiendo que no era para tanto.
—No exagero Bert, en verdad es así.
—Señor Andrew, siento interrumpir toda la emoción, pero deseo saber que paso con el señor Crane, nos enteramos de algunas cosas por el periódico, pero nada es mejor que escucharlo de usted —dijo la hermana Maria saliéndose completamente del tema.
—Pues, en resumidas cuentas, Hershel falsifico un documento en donde mi padre me obligaba a casarme con su hija mayor, de lo contrario yo tenía que ofrecerle una disculpa con un buen porcentaje de mi fortuna —respondió él.
—Pero, en el periódico decían que había intentado matar a su tía —agrego ella.
—Así es, él fue el causante de que mi tía entrara en coma, le confió su secreto esperando que ella lo apoyara, pero al ver su negativa quiso deshacerse de ella.
—¡Santo dios! —exclamo la señorita Pony.
—No se preocupe señorita Pony, la tía Elroy está bien, el doctor pronto la dará de alta —dijo Candy al ver el asombro en sus madres.
—Además por haber abusado de la confianza del clan y todo lo antes mencionado fue sentenciado a 10 años de cárcel y despojado de sus bienes —termino de contar Albert.
—Que dios lo perdone —dijo la hermana Maria.
—También queremos informarles otra cosa —hablo Bert tomándole la mano a Candy —por obvias razones nos casamos mientras estuvimos en Escocia, espero nos disculpen por…
—No se preocupe Señor Andrew —lo interrumpió la señorita Pony —ya imaginábamos que eso pasaría, nosotras estamos agradecidas de que haya respetado a nuestra niña, ¿verdad hermana Maria?
La religiosa tardo en responder —si señorita Pony.
—Aunque en realidad nosotros hemos venido aquí por ustedes, a pesar de que nos casamos allá, volveremos a decir nuestros votos y queremos que ustedes y nuestros demás seres queridos sean testigos —dijo Candy con un brillo especial en los ojos.
—Candy… eso nos haría muy felices —respondieron ambas mujeres abrazando a su pequeña.
—Además los hijos de Annie serán bautizados durante la ceremonia y ella también espera verlos allí —agrego Albert sintiéndose más aliviado.
—En ese caso no hay tiempo que perder, le diré a los niños que se preparen —dijo la hermana Maria levantándose de su asiento.
Los pequeños brincaron y gritaron de la emoción, de nuevo saldrían de paseo.
—Señorita Pony, ¿cree que Tom quiera ir con nosotros? —pregunto Candy.
—Lo más seguro que sí —respondió ella.
Albert la acompaño hasta el racho de su amigo, pero este no se encontraba por ningún lado., por suerte Steve apareció
—Señor, ¿sabe en dónde puedo encontrar a Tom?
—Es la hora de la comida, seguramente esta con su novia —respondió el padre de Tom.
—¿Con su novia? —dijeron Albert y Candy al unísono.
—Así es, la muchachita que ayuda al doctor Martin es su novia —contesto con orgullo.
Candy miro a Albert sorprendida, si mal no recordaba Flammy se encargaba de ayudarle al doctor Martin, lo que quería decir que ella era la novia de Tom.
—¿Flammy es la chica que usted dice? —pregunto aun sin poder creérselo.
—Esa misma —respondió el vaquero.
—Vaya… muchísimas gracias —dijo todavía muy pensativa.
Al llegar al consultorio del doctor Martin la plática no se hizo esperar y por poco a Candy se le olvida preguntar lo más importante.
—Doctor Martin ¿es verdad que Flammy anda con Tom?
—Así es pequeña, ni yo mismo me lo creía, no me quejo, la muchacha es muy eficiente, pero he de decir que tiene un carácter —hablo haciendo énfasis en la última palabra —Tom estaba aquí cuando ella se presentó a trabajar por primera vez y desde entonces estuvo insiste e insiste hasta que dio su brazo a torcer, bendito el cielo, desde entonces su carácter se ha ido domando —termino de decir riéndose a carcajadas
—Quien lo diría…
Ambos continuaron platicando con el doctor Martin, y Flammy y Tom no tardaron mucho en aparecer, fue un tanto cómico ver a su amigo como todo un enamorado, pero era de comprenderse, a todos les llegaba la hora. Aunque invitaron al doctor Martin a la boda, este se negó amablemente, a pesar de que deseaba ir su trabajo se lo impedía, era mucho más importante estar aquí que allá y Candy y Albert lo comprendieron. Tom y Flammy también se negaron, Flammy deseaba quedarse a ayudar al doctor y Tom no quería alejarse de su novia.
Los días habían pasado notablemente rápidos, la tía Elroy ya estaba lista para el bautizo de los pequeños a los que consideraba como sus bisnietos.
No sorprendió a nadie la noticia de que tanto Candy y Albert como Patty y Stear fueran los padrinos de los pequeños.
Y Candy a pesar de que tuvo la oportunidad de escoger un nuevo vestido decidió usar le mismo que en Escocia, solo que esta vez sí llevaría velo y este si sería adornado con las flores silvestres originales.
Candy llego a la iglesia en un carruaje tirado por Cesar y Cleopatra, descendiendo con una sonrisa radiante, a pesar de que su atuendo era sencillo ella resplandecía con luz propia y todos suspiraron emocionados en cuanto la vieron, George con sumo orgullo ofreció su brazo para escoltarla hasta Albert y al llegar a él no pudo evitar comentarles algo.
—Señora, en realidad yo debía entregarle a William a usted —Candy y Albert solo se sonrieron y tomados de la mano ingresaron al interior de la iglesia.
Todos sus seres queridos estaban allí, no había más que pedirle a la vida, por fin estaban juntos y por fin eran libres de expresar su amor. Las campanas repicaron felices en lo alto, anunciando la unión, múltiples pétalos de Dulce Candy fueron lanzados al cielo y los aplausos resonaron por todo el lugar.
—¿Ahora sí me dirás cuál es mi sorpresa? —pregunto Candy colgada del cuello del rubio.
—Todavía no —respondió él plantándole el beso tan aclamado por todos los presentes.
El carruaje los aguardaba y Bert la ayudo a subirse sin ningún problema. Los pequeños corrieron tras el carruaje gritando emocionados y lanzando aun los pétalos que quedaban en las canastas.
—¿A dónde vamos? Dímelo ya —insistió ella, pero Bert solo sonrió —espera, sé a dónde vamos… es, es el Magnolia…
—Así es preciosa, convencí al dueño para que me la vendiera y la he preparado para ti, quiero que aquí veamos crecer a nuestros hijos y que la vida nos regale muchos años para vivirlos juntos, te amo Candy…
—Te amo Bert…
Notas de la autora:
· Hershel recibió su castigo, así como la engreída de su esposa; Greta se divorció de él y cuando por fin cumplió su sentencia se dio cuenta de que estaba solo y en la calle.
La señora Elroy vivió muchos años más, los suficientes para ver nacer y crecer a los hijos de sus sobrinos.
Archie se volvió un genio en los negocios como su tío y ambos lograron crear un imperio que sobrevivió a la gran depresión.
Patty y Stear continuaron viajando por los cielos, que incluso Patty por poco da a luz a su primer hijo en el avión.
Flammy y Tom lógicamente se casaron y tuvieron sus propios hijos.
La clínica Feliz del doctor Martin continúo creciendo, volviéndose el hospital de mayor importancia en la región, sin hacer distinciones de clases y colores de piel; teniendo como prioridad las personas de escasos recursos.
El hogar de Pony fue restaurado y ampliado, dando hogar a decenas de niños y apoyo a madres solteras.
La hermana Maria y la señorita Pony continuaron con su ferviente labor, siendo las madres y dando el amor a todos los niños.
Jimmy se volvió un gran vaquero sacando adelante el rancho Carwithe.
Pupé y Clin vivieron felices en el bosque, todavía tuvieron energías para jugar con los pequeños de Candy y Albert (lo sé, las mofetas y mapaches no viven tanto… pero no soportaría su ausencia).
Iba mencionar a Eliza, pero mejor no…
Y Candy y Albert vivieron felices en el Magnolia, tuvieron su primer hijo antes de ajustar el año de casados, posteriormente vino un segundo; aprovecharon todos y cada uno de los momentos que vivieron juntos, viajaron por el mundo y se mantuvieron unidos a pesar de las dificultades, fueron dichosos en toda la extensión de la palabra.
Lo siento si esperaban escenas LEMON pero desde un principio aclare que no tendría ya que esta historia la hice especialmente para mi hermana menor, espero lo comprendan.
Gracias a todas las que leyeron esta historia, saludos y hasta pronto.
