¡Hola mis queridos lectores! Espero que estén muy bien. Me siento genial por haber terminado este capitulo, me encantó como quedó espero que a ustedes les pase lo mismo jejej…aunque esta un poquitín grosero, no me retracto, tiene bastantes groserías y un…ajam ajam…un lime. Bueno eso n.n.

ACLARACIÓN: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen son de propiedad de Kubo Tite.

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene violencia, lenguaje soez y contenido erótico.

(Cuando dice: …sus palabras eran lánguidas y entrecortadas, se puede decir que comienza el lime hasta el final)

Y sin más ¡DISFRUTEN!

CAPITULO 28

El sueño se había desvanecido y se despertó en medio de la madrugada, miró el techo y luego la ventana, las motas de luz iluminaban con dificultad el cielo, el violeta y el naranjo se mezclaban antes de dar paso al sol de principios de primavera. Suspiró, se sentía mejor pese a todas sus emociones acumuladas, era el despertar de una pesadilla, tenía tres días para reponer todas sus fuerzas, su voluntad y el equilibrio en su vida. Sonrió con ternura, él no la había dejado sola y se lo agradecía, no se sentía mentalmente firme para estarlo aunque antes había reclamado lo contrario, tenía que recuperar no solo su salud, también la tranquilidad para seguir haciendo lo que amaba, nadie le quitaría eso. Se sentía mejor, no tenía tanto calor y el sudor se había terminado, pero los estornudos eran constantes, y la garganta y su voz estaban bastante resentidas, debía descansar, con reposo casi absoluto si quería estar bien para el lunes. Se levantó y fue a la cocina por un poco de jugo de naranja. Miró la hora; las cinco treinta de la mañana; buscó con la mirada: en la sala, la pieza, la misma cocina, su cuarto, el baño. Arrugó la frente con molestía, no estaba.

-bien-dijo enfadada y decepcionada en medio de la sala-"estoy contigo" tonte…-se frenó cuando sintió la cerradura de la puerta, se alarmó ¿Quién podría estar abriendo su puerta?, se acercó un poco a la entrada y se paralizó cuando la puerta se abrió por completo y una silueta vestida con una chaqueta negra y jeans gastados entraba, cerraba y se apoyaba en la puerta con los ojos cerrados.

-Ichigo…-lo llamó casi sin aliento. ¿qué demonios le había pasado? Tenía un aspecto deplorable: la chaqueta llena de tierra y raspada, los jeans con igual suerte y su labio partido y sangrante además de un significativo corte en la sien.

-Rukia-abrió los ojos y le respondió con total sorpresa, se enderezó en la puerta mientras veía como se acercaba-que…que..-intentó decir algo sin lograrlo-pensé que…

-no te muevas-le ordenó tomándolo de la cintura, Ichigo arrugó la frente cuando le tocó el costado.

-cuidado-le espetó quejándose.

Lo llevó al sofá.

-no te muevas-lo amenazó con el dedo y se fue al baño de dónde sacó un botiquín con lo que necesitaba-déjame ver-le tomó la barbilla y le subió la cara para ver el corte del labio. Tomó algodón y alcohol para desinfectar.

-ahhh-se quejó-duele.

-¿doler?-sonrió con sarcasmo-no tiene idea-siguió presionando contra la herida, una a una en la sien, la boca y un ligero corte en la nariz.

Ichigo se quejó con cada toque de alcohol y no dejó de hacerlo con las cremas para cicatrizar y los parches para cubrir sus heridas.

-sácate la chaqueta-dijo haciéndose a un lado-y la polera también.

-de eso me encargo yo.

-ni hablar. Quítatela o lo hago yo

-No. Puedo solo-Ichigo con un poco de dificultad se quitó la primera prenda pero con la segunda lo tuvo más difícil, entonces Rukia se acercó a ayudar. La chica lo examinó por unos segundo con el ojo crítico de un experto, tenía dos cardenales considerables en los costados, la espalda y los brazos. Lo tocó con mucho cuidado, pese a ello, Ichigo no pudo evitar quejarse.

-no seas llorón-le dijo sin dejar de mirar sus contusiones.

-no soy llorón, ¡ah!-La morena le había presionado uno de los moretones-no hagas eso

-¿no?-preguntó traviesa y repitió

-¡ah! deja eso

Ella se escabulló a la cocina por un par de compresas con hielo, volvió con él y le dio una para que la presionara contra su cuerpo, él obedeció, sin esperar que ella haría lo mismo.

-pensé que llegaría antes de que despertaras-comentó e intento centrar toda su atención en el dolor y no en las manos delicadas sobre su espalda, en su piel apabullada por la pelea callejera que se había montado. Carraspeó con fuerza cuando sintió que ella cambia su espalda por su costado derecho.

-¿qué paso?- preguntó con voz más ronca y lo miró a los ojos. El se quitó el hielo y desvió su mirada, Rukia quitó el hielo pero no dejó de mirarlo.

-nada-dijo con acoplo-nada.

-¿nada?…vienes de esta manera y ¿no pasó nada?

-tienes que cuidarte. Estás enferma- se levantó.

-no hasta que me lo cuentes-dijo con firmeza y no se levantó del sofá como el esperaba-Ichigo- lo presionó. Lo miró con determinación, él no tuvo más remedio que ver sus ojos, sosteniendo su fuerte mirada y vaciló.-no me voy a quedar al margen de esto.

"Jamás podría estarlo si ella misma es la razón de todo estos" pensó, descidiendo criticamento lo que haría.

-Ichigo- insistió y pensó en lo firme y testarudo que podía ser: su barbilla firme, sus músculos duros, sus manos fuertes cuando la sostenías, todo menos sus ojos, ellos vacilaban cuando la veían sintiendo aún que algo los unía, algo más allá de su presencia, algo más allá que esas circunstancias…lo sentía en su pecho, algo más allá que todo sentido- Cuéntamelo-presionó ese último botón teniendo la certeza que hablaría.

Él se sentó a su lado y prácticamente se acostó en el sofá.

-de acuerdo-la miró-fui a darle lo que se merecía a la mierda de Kaien.

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Flashback

Ichigo salió del apartamento con la mirada sombría, sabía que no sería fácil encontrarlo, pero se hizo a la idea de dónde podía comenzar su búsqueda. Iría a su casa, estaba seguro que no lo encontraría allí, sin embargo, podría encontrar una pista de donde hallarlo. Kaien tenía una característica que lo había llevado a cometer errores, pero también éxitos; y eso le ayudaría a saber dónde estaba; era práctico. Caminó hasta su edifico, una propiedad de treinta pisos en medio de un barrio tranquilo, aislado y lujoso, algo que reflejaba una gran parte de lo que él quería mostrar al mundo: importancia, ostentación y triunfo. Ichigo levanto las solapas de la chaqueta y caminó a la portería, pregunto si Shiba estaba en casa, la respuesta negativa le dieron una idea, luego intentó averiguar de hace cuanto tiempo que había salido, pero el hombre se negó con desconfianza, y le pregunto si quería dejar un recado. El peli-naranjo sonrió con malicia

-sí, me gustaría que le dijera que un amigo necesita… arreglar uno asuntos que dejó pendiente, nada personal.

-¿a nombre de quién?

- Ku…-sonrió-…Antonio.

El hombre lo apuntó en una pequeña libreta y levantó la vista un poco despectiva.

-¿algo más?

-no, nada. Gracias

Y se marchó. Caminó por los alrededores y no pasó mucho tiempo hasta que encontró un grupo de locales nocturnos: la música, el humo y el alcohol se sentía más intenso a cada paso que avanzaba. Ichigo no quiso entrar al primero, ni al segundo, ni al tercero local, parecían demasiado sencillos para el gusto de un hombre que se rodeaba de lujos y era, en apariencia, selectivo. La acera se iluminaba con los colores estridentes de los letreros de los bares, las discotecas y las pubs. Un pub pensó repentinamente, Kaien no solo quería perderse entre la gante también querría beber y tal vez bailar con alguna mujer que lo aguantara. En ese barrio solo habían tres, se dirigió al único que calificaría entre la lista de prioridades de Kaien y, por supuesto, el más caro. Cuando puso el primer pie en ese lugar tuvo la certeza que allí lo encontraría.

Miró con desdén a quienes intentaron aproximarse, antes que llegara a la barra. Se sentó y pidió una copa de tequila. La tomó entre los dedos y le habló.

-vámonos de aquí Kaien-bebió su primer sorbo- no quiero testigos-y dio otro para escuchar la respuesta.

-creía que no era el momento-preguntó y lo miró irónico con una copa del mejor whisky.

-ahora lo es, muévete Kaien o te muevo.

-un niño como tú no sería capaz-le sonrió con displicencia.

-prueba a ver cuán niño soy, Kaien…-lo miró con una furia fría en los ojos-dímelo cuando te rompa la cara, hijo de puta.

Kaien se levantó y lo miró desde arriba.

-lo dudo mucho-le replicó con superioridad.

Ichigo no soportó su provocación y respondió con la ira contenida en la sangre, tan potente como el pálpito de su pulso descontrolado y desenfrenado. Lo tomó por las solapas del perfecto blazer marrón de Kaien, el peli-naranjo arrastró cada pala palabra de su boca haciendo entre ver su más sincero deseo de sangre.

-saldremos de aquí en paz y tranquilidad y luego veremos qué pasa, no quiero testigos.

Kaien tomó las manos de Ichigo mostrando solo su molestia por la interrupción de su noche, con una calma descomunal se deshizo del agarre de la chaqueta y se arregló la prenda. Tomó el whisky de un solo trago, dejó el vaso en la barra y caminó a la salida.

Ichigo lo siguió con la mirada, también bebió su vaso y llamó al encargado.

-cárguelo a la cuenta de Kaien Shiba-apuntó ambas copas- y también una ronda para toda la barra-sonrió con malicia recibiendo una cómplice mirada del empleado.

-claro.

Kurosaki siguió a Kaein, caminaba sin titubeos, seguro de sí, preparado, sabía que ichigo aparecería en cualquier momento e iría por él. Avanzaron hasta perderse entre las calles, Ichigo siempre a la espalda del moreno. Los senderos se hicieron vacíos y llegaron a un lugar que resultaría cómodo para una pelea; sin casas ni locales alrededor.

Estaban solos en medio de la nada, a una hora de la nada.

-Y bien Kurosaki ¿qué se te ofrece?-dijo afable quedaando justo frente al muchacho de pelo naranja.

-¿quieres motivos?-respondió con la poca serenidad que le quedaba.

-la verdad no me interesa-se sacó la chaqueta y se arremangó la camisa-puedo adivinar algunos.

-no tienes idea-Ichigo se sacó la chaqueta y la tiró.

-estas con ella ¿no?- se acercó con determinación-se fue contigo, mansa como un corderito-dijo sintiendo como la furia de su contrincante se acrecentaba, lo notaba en su respiración, en sus puños, en el pálpito del cuello, siguió aguijonando-después de que yo intentara…cambiara su no, por delicioso sí…

-jodida mierda inmunda...-dijo incrementado la voz en cada palabra-¡no quería que la tocaras!

-¿eso te dijo ella? bueno creo que se resistió…hasta cierto punto.

Ichigo levantó el puño y se lo clavo en mejilla derecha.

-¡trataste de forzarla!-le gritó y le clavó un puño en el estómago haciendo que el derramara saliva y se inclinara.

-si me hubiera dado más tiempo lo habría logrado-dijo antes que Ichigo le diera un combo por la barbilla y se alejó unos pasos.

-ella no quería, es lista y ágil. Luchar no es alternativa es un medio ¡Levántate!

Él se rió, se levantó y retrocedió unos pasos con dificultad, se limpió el labio con el dorso de la mano y lo miró con malicia.

-hablas como si la conocieras, por habértela tirado unas cuantas veces crees hacerlo-rió, pero repentinamente paro de hacerlo- no quiso abrírmelas ¡a mí! pero corrió por abrirlas contigo.

-¡maricón, cierra el pico!-y le dio un golpe de lleno en la mejilla izquierda cargado de ira- ¡no digas ni una puta palabra más! ¡no tienes ni puta idea!-le dió con la rodilla en las costillas pero Kaien lo detuvo con ambas manos lo tumbó.

-dos minutos-dijo dándole en la mejilla derecha a Ichigo-dos minutos y habría sabido lo que de verdad es bueno-Kurosaki se giró y logró ponerse encima de él con las rodilla en el suelo.

-¡cállate!-le dio en el estómago otra vez. La cabeza del peli-naranjo daba vueltas, y se llenó de una ira incontrolable al pensar que de verdad ese bastardo lo habría hecho, la habría marcado para siempre, habría manchado su piel, su cuerpo, si ella no habría tenido la fuerza y el valor de detenerlo ¡quería matarlo! veía rojo, estaba furioso; quería sangre, quería que sangrara, que se retorciera y pidiera clemencia, que suplicara-nunca volverás a acercarte, ni a tocarla, ni a mirarla, si puedo impedirlo.

Se ensañó con los puños, le dio en lo alto hasta que la nariz de Kaien sangró, una extraña satisfacción sintió en su pecho y se distrajo, lo que le dio la oportunidad a su contrincante a tumbarlo, Ichigo luchó y giraron entre puños destinados a cualquier parte. De un momento a otro Kurosaki le pegó con la rodilla en el costado y Shiba se retorció con el rostro compungido, casi estremeciéndose, fue lo que le devolvió al peli-naranjo una luz de lo que hacía: el sangraba en el labio, en la sien, por la nariz, la camisa estaba cubierta de tierra y miró sus manos estaban a rojas y llenas de sangre, ¿de él de sí mismo? no quería saberlo. Se levantó de un salto y lo miró con desprecio desde arriba.

-no vales nada, Hueón maricón-y le dió una ligera patada al costado, Kaien se había dado vuelta y tiro del el pie, lo que hizo que Ichigo cayera de espaldas. El moreno logró levantarse y le dio patadas en las costillas, el muchacho de cabello anaranjado se quejó arrugando sus facciones, mientras Shiba se fascinaba ante la visión.

-la tienes difícil, Kurosaki. Somos pareja en la obra, ¿no lo recuerdas?-remató con otra patada- La tendré aquí, hijo de puta –se tomó sus genitales-tarde o temprano.

Ichigo recogió toda la fuerza que se reunía en su cuerpo, impulsado de las palabras de ese ser que lo miraban desde arriba; con desprecio y superioridad; y la furia cegadora provenientes de sus entrañas agarró el pie y lo empujo para hacerlo caer, se subió a horcadas sobre y él y le dio una lluvia de golpes certeros, en el rostro, en las costillas y el estómago. Era insaciable, incansable, insatisfecho; quería más. De pronto su propia sangre que nacía de la sien corrió por la cara cegándolo momentáneamente, aquello le dio tiempo para pensar en lo que hacía, se limpió ligeramente los ojos y miró a Kaien, él también había dejado de luchar con fiereza, pero también había dejado de hacerlo por completo: Estaba inconsciente.

Recordó lo que le había dicho Rukia, sobre el temor de haberlo matado, también sintió la terrible responsabilidad de haberlo echado al otro mundo, lo lamentaría, pero el mundo sería un lugar mejor sin él; le tomó el pulso, pero el mundo seguía siendo tan inseguro como siempre.

Se levantó, se limpió con el dorso de la mano la sangre, se sintió un poco mareado. Tomó el cuerpo de Kaien y se lo cargó a la espalda, fue por sus cosas y las de él y caminó. ¿Dónde lo llevaría? se lo pensó por unos segundos, estuvo tentado a desviar su plan original, pero no lo hizo. Lo llevó a una asistencia pública de veinticuatro horas. Rió para sí, pensando que su padre lo mataría si lo dejaba sin otra de sus estrellas. Lo dejó en la sala de espera, consiguió un paño para su cabeza, se lo apretó con fuerza para detener la hemorragia, le dio los datos a la recepcionista y espero a que atendieran al bastardo a su lado.

-¿no necesitará asistencia usted también?-le insistió la mujer tras el vidrio.

-no es nada- Inclinó la cabeza en señas de despedida-adiós-y se marchó.

Se tambaleo al salir del lugar y se apoyó en la pared, descansó los ojos y los abrió con rapidez; se desmayaría si no actuaba. Avanzó con dificultad, con fuerzas de flaqueza, de ira y de ansias consiguió tomar un taxi. Apoyó la cabeza en el asiento, pero no cerró los ojos. Cuando llegó a su destino bajó, pagó con dificultad, no esperó el cambio y subió al edificio, a ella.

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-déjalo-Ichigo desvió la mirada-no le va a pasar nada y no hay forma de probar que haya sido yo, quien le hiso las lesiones, no di mi nombre y la única pista es el recado que le dejé en el edificio con un nombre falso, además lo fui a dejar para que lo curaran. Todos diran que fue una pelea de imbéciles sin importancia-se levantó con dificultad-ahora ve a dormir.

Rukia se había quedado ahí, en el sofá intentando entender cómo era posible que se hubiera puesto en tal peligro, ¿por qué? ¿por ajustar cuentas, por diversión, por…ella?

-Ichigo-dijo con lentitud-¿por qué lo hiciste?

Él la miró intentado entender.

-Tenía que hacerlo…no quería que el idiota de Kaien me siguiera tocando las pel…no iba a dejar las cosas como estaban, no después de lo que te hiso.

-no logro a llegar a nada.

-te asustó, te atormentó y te hiso sentir…miedo, eso es más que suficiente para darle lo que se merecía.

-no lo entiendo…-dijo bajando con la mirada- ¿por qué fuiste, lo provocaste, pelearon…?

-Rukia…-se agachó junto a ella-no hay nada que entender. Debía hacerlo no busques motivos racionales.

-¿por mí?-lo miró con los ojos brillantes-¿lo hiciste por mí?-la emoción le llegó a cada centímetro de su piel y su voz se conmocionó.

-Rukia, eres fuerte y una mujer independiente, pero no puedo quedarme de brazos cruzados ante lo que pasó. Necesitaba hacerlo. Y no dejaré que te haga daño ni ahora, ni nunca-le expuso sin deterse a pensar lo que decía, hablaban sus emociones.

-Pero…-le tomó el rostro entre sus manos y eso sorprendió a amabos, pero ella siguió sin moverse, ignorando la electricidad de su piel-si te hubiera hecho algo, si te hubiera pasado algo…

Él le puso su manos sobras las de ella.

-No fue así, aquí estoy Rukia…contigo.

-sí…-admitió dejando que un suspiró pesado se escapara por sus labios-estas aquí.

El silencio se cargó de sus emociones, de ese cariño que nacía de ellos mismos adornado con las últimas palabras expuestas. El corazón de ambos saltaba, sentían que les iba a explotar de un momento a otro. Rukia siguió con sus manos y sus ojos sobre él, se empezó a inclinar, poco a poco hacia adelante, Ichigo se quedó dónde estaba, la esperaría, esperaría hasta que llegara a su puerto a su propia boca de donde nunca debió alejarse. El calor invadió toda su piel, sus sentidos, todo su ser.

Rukia siguió descendiendo cerró los ojos…

-¡atchu!-estornudó sobre el rostro de él y estuvo a punto de golpearlo si el no se hubiera alejado lo suficento y con rapidez. Kurosaki pasó su mano por su propio rostro limpiando esos incómodos residuos-lo siento-dijo divertida y rió sin querer.

-tendrás que acostarte- dijo con paciencia descomunal, reprimiendo el enfado y se levantó con dificultad-empeoraras.

-eres muy amable-sin poder evitar una risita- de verdad lo siento, Ichigo.

-esperaremos hasta que mejores.

-qué…vas a…no vas-dijo un poco confusa.

-quiero besarte, pero ya es bastante malo que la protagonista este enferma, el protagonista haya sufrido lesiones, otro de sus actores este desaparecido y que el antagonista este en vías de adquirir un resfriado ¿no crees? ¿qué diría mi padre? Moriría de un ataque si tuviéramos que presentar mañana.

-tú también tienes lesiones

-mejorare mañana, tu necesitaras más días y más cuidado-fue hasta la habitación de ella, seguido por ella.

-y supongo que vas a venir a verme cada tarde hasta que mejore y yo te esperare ansiosa a que mi amigo venga con sus cuidado-se enfado y se cruzó de brazos, quería tenerlo cerca…necesitaba estar cerca.

-no

-¡no!-se indignó.

-primero: no soy tu amigo…

-entonces ¿qué eres? díme Ichigo ¿Quésomos?-lo miró con desafío.

-te guste o no, soy tu novio.

-¡y yo no puedo decir nada al respecto! ¡no tengo opinión!

-ya, ya…de acuerdo-puso los ojos en blanco-Rukia, quieres pololear conmigo

-si-contesto sin inmutarse ni cambiar su enfado.

-bien. Ahora a tu cama-levantó las frazadas de la cama y espero. Ella consiguió reunir toda la dignidad posible y se acostó.

-ahora supongo que mi novio me acunará y me dirá buenas noches hasta mañana y se irá, ¿no Ichigo?

-no-la sorprendió-me voy a quedar, aquí- se acostó a su lado sobre las tapas-justo a tu lado.

-eres un idiota-le dijo y sonrió satisfecha.

-al menos no soy una enana -y le dio un beso en la mejilla antes que ella replicara-y soy tuyo. Vete acostumbrando.

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El sonidos de los cajones se escuchaban con suma claridad desde la puerta entre abierta, junto al cierre de una maleta y las maldiciones de su hermana. Yuzu se paró justo frente al umbral para poder oír un poco más, esperando el momento preciso para hablar y preguntar lo que le estaba pasando.

-Karin-dijo con cautela-Karin- volvió a llamar, pero al no recibir respuesta, empujó y vio todo un remolino de prendas, zapatos, murmullos, maldiciones y protestas –Karin, ¿qué está pasando aquí?

Karin la oyó sin perder el tiempo en mirarla.

-me voy-dijo mientras cerraba la maleta sobre la cama.

-pero…Karin-replicó-¿a dónde va…?

-no puedo quedarme por más tiempo.

-Ka…rin

-debo encontrarlo.

-¿encontrar a quién?

-Toushiro-se giró, tomó la maleta y salió por la puerta.

-no puedes marcharte-llegó a la escalera tras ella-¿qué dirán papá, Ichini…?

-dile a papá que no llegaré a cenar en dos días-se giró en el pie de la escalera y miró a su hermana-cuidate Yuzu.

-¿dos días?-

-y dos noches

- ¿a dónde vas?- insistió -¿qué harás? ¿por qué lo buscas tú?

-no tengo tiempo para explicarte, el bus sale en un hora-se acercó y le dio un abrazo-ya sabes las respuestas, solo tienes que ordenarlas, hasta pronto Yuzu.

Karin tomó la maleta y se subió al taxi que la esperaba.

Se sentó y no miró atrás.

-lo siento hermanita, pero no puedo contarlo, no hasta que lo encuentre. Y creo saber dónde encontrar la primera pista-se aferró a su bolso y cerró los ojos. Sabía que depositava todas sus esperanzas en ese solo viaje, si no encontraba nada allí, so sabría dónde más buscar, pero tenía la certeza que allí algo Habría, ellos sabrían hacia dónde orientarla.

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Y allí estaba, otra vez enredado en sus labios, sumergido en sus ojos y envuelto en su cuerpo. Orihime lo hacía olvidar cada pensamiento, cada norma y regla que antes le parecieran inconcebibles de romper: ser un solitario. No obstante, estaba con ella, abrazando cada suspiro de su boca, muriendo de deseos de yacer junto a ella, sin planear un futuro, solo pensando en esos excitantes momentos. Nunca había sentido un impulso tan férreo hacia una mujer, quería tomarla sin medir las consecuencias, estaba dispuesto a quebrar su voluntad, pero su conciencia aun adormilada bajo ese manto rosa de sensaciones, funcionaba y le impedía seguir.

-Hime…-dijo al mismo tiempo que obligaba al cuerpo de Inoue a separase.

-¿qué?-la chica bajó los brazos de su cuello y lo miró de frente arrodillada en el sofá.

-te llevaré a casa-se levantó antes de cambiar de opinión.

-pero…

-se hace tarde-tomó el abrigo del perchero-vamos-insistió. Ella se levantó y quedó a su lado.

-no quiero irme-lo miró a los ojos, abiertos y brillantes.

-no deberías quedarte-replicó bajando su mirada a sus labios suaves e hinchados por sus besos

-¿es una advertencia?

-no, es una orden.

-tu no me das ordenes-se acercó más- cuando lo haces, más lo ignoro ¿recuerdas?-se puso de puntas y llegó a rozar esos labios.

-no sé si podré detenerme.

-no tienes que hacerlo-pegó su cuerpo y tomó su cuello.

-no me digas que no te lo advertí.

Le tomó la boca la arrastró por el pasillo, ella bajó la chaqueta que él se había puesto y la descendió por los brazos, luego abrazó su espalda y bajó sus manos por el sweater tocando su blanca piel. Ulquiorra bajó por el cuello femenino, con sus manos desabrocho uno a uno los botones de su blusa y la abrazó contra su pecho, para luego besar sus hombros e ir bajando la prenda. Cuando llegaron al cuarto él la empujó hasta llegar a la orilla de la cama, ella por su fuerza se sentó en ella, sin dejar de besarlo, el posó las manos a ambos lados de su cuerpo dejándola prisionera entre ellos, la presión hiso que poco a poco fuera apoyando la espalda en la cama hasta recostarse. Ulquiorra le cubrió la boca en un beso lento, excitante y erótico, enredando su lengua en la de ella, envolviendo sus labios y saboreándolos como caramelo. Orihime olvidó pensar y se dedicó a sentir todo ese torbellino de sensaciones en su cuerpo, el calor de sus mejillas, las mariposas en su estómago, la languidez de sus extremidades y la palpitación entre sus piernas. Sus labios se separaron y lo único que ella pudo hacer fue gemir con los ojos cerrados, como si no tuviera fuerzas de elevarlos, hasta que oyó la presión del colchón, la ausencia repentina de su cuerpo y del olor de su piel. Inoue abrió los ojos estrepitosamente justo antes él cerrara la puerta.

-Ulquiorra…-lo llamó aun impactada por la sorpresa.

El jadeaba, lo notó con la subida de su pecho y el temblor de sus manos en la manilla.

-no estamos listos para esto-le dijo desde la puerta

-Ulquiorra-volvió a llamarlo ahora más alterada-sé a lo que me estoy enfrentando.

-¿estás segura?-lo miró con sus ojos expectantes de una negativa.

-si-le replico irritada-y quiero hacerlo contigo.

El chico de ojos verdes la miró en silencio, ella estaba dispuesta, incluso, lista para enfrentarse a lo que nunca antes había vivido, por lo mismo debía ser el quien le diera las armas necesarios y los tiempos adecuados.

-dame un poco de tiempo-cerró los ojos-no será demasiado, pero lo necesito.

-Ulquiorra…

-es importante y quiero que lo disfrutes, ¿lo entiendes?

-pero…

-debe ser lento, despacio-se acercó con lentitud al mismo ritmo de su palabras y se sentó a su lado, le tomó el rostro en su mano izquierda y beso su mejilla-con cuidado.

Ella quedó con la respiración entrecortada ante su contacto.

-mucho cuidado-le tomó la boca- suave…-bajó por su cuello-debes saber que estas segura…para poder entregarte, Hime.

Ella movió lentamente su cuello y tocó las mejillas pálidas de Ulquiorra.

-lo sé…-sus palabras eran lánguidas y entrecortadas

Ulquiorra bajó por su cuello, la empujó para atrás y llegó hasta sus espectaculares senos, los acarició con suavidad sobre el sostén blanco ganando unos tímidos gemidos, la respiración de la chica era superficial por las sensaciones de ese toque. La mano de Ulquiorra descendió por su estómago hasta su ombligo, lo rodeo con los dedos haciendo que la barriga femenina se contrajera con fuerza, al mismo tiempo que él besaba sus pezones sobre la tela. La sensación era maravillosa y el control de Ulquiorra sobrehumano. Orihime estaba envuelta entre esas olas de sensaciones sin voluntad de nada excepto sentir esa boca y esas manos sobre su cuerpo.

-confío en que esto sea suficiente.

El chico cubrió la cintura femenina con ambas manos mientras besaba su pecho y subía por su cuello, luego bajó sus manos y subió la falda hasta llegar a sus delicada piel de sus piernas, sus muslos generosos y sedosos. Con sus dedos acarició el exterior de esas piernas, luego cambió su dirección hasta hundir sus manos entre sus muslo, después besó a Inoue en los labios, con suavidad y lentitud, Orihime respondía casi sin percibirlo, dándole prioridad a las sensaciones apabullantes de otras partes de su cuerpo. Ulquiorra siguió viajando por esas extremidades hasta llegar a la tela que cubría la intimidad de aquella princesa, la acaricio por sobre esos hilos y la sintió húmeda, excitada. Casi su voluntad se vio quebrantada, pero concentró sus fuerzas, se despidió de su boca para poder bajar esa prenda que impedía su misión. Con una mano acarició ese misterioso triángulo y ella sintió como lo hacía, causándole oleadas de un placer nuevo y que le hicieron abrir los ojos de golpe.

-calma-susurró Ulquiorra-calma…- y besó la parte baja de su cuello, justo en su pulso.

El hombre introdujo uno de sus dedos entre esos pliegues, haciendo que la muchacha gimiera con más fuerza, y sin querer, que su pulso se acelerara. Ulquiorra acarició a un suave compás el interior de ella ganando jadeos, temblores y espasmos, ella se arqueó sumando nuevas sensaciones. Los ojos del chico brillaron de lujuria y emoción, era la primera vez que ella vivía era invadida así, un pequeño paso antes de la gran aventura pendiente. ¿por qué lo había hacho, sabiendo que le causaría tanta frustración que no sabría cómo manejarlo? No tenía la respuesta, fue solo un impulso al verla frustrada, triste y decepcionada, no podía dejarla de esa forma, y por lo menos así el recuerdo de su voz lo acompañaría, no sería tan malo.

El cuerpo de Inoue vibraba, necesitaba más y él le dio más, introdujo un dedo más dentro de ella y sintió como se abría a su paso, aumentó su ritmo y con ello llegó a su orgasmo. Jadeó y su repiración se entrecortó, Ulquiorra, con todo su control y voluntad ladeo su tronco y cerró con fuerza sus ojos, para impedir ir más allá. La vió terminar su placer, chequeando en su memoria como lo hacía y no pudo sentirse, más anhelante. El cuerpo de ella se fue relajando y Ulquiorra se fue retirando de sus faldas, de su aroma y su piel. Separó sus cuerpos, y le dio un último suave beso, la sintió lánguida por su agitación y aprovechó ese tiempo para cubrir su pecho con la blusa y salir lo antes posible de su cuarto. Se levantó y llegó hasta la puerta.

-Ulquiorra…-dijo con voz ronca-ven…

-no…es lo único que puedo darte ahora-le dijo con el rostro vuelto a fuera-dame tiempo…no será demasiado. Y se marchó.

-esperare…-dijo apoyando su rostro a un lado de la cama-solo un poco.

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WAA… de verdad espero que les guste y lo disfruten como yo al escribirlo…jejej.

RINCÓN DE LOS REVIEWS:

Dark-Kuchiki17: me alegro mucho que te haya gustado el capítulo anterior y aquí tengo el siguiente, tuvo un poquito de todo y creo que esta intenso…y me gusta así, ojala que a ti también te lo parezca n.n.

HOTARU SATURN BLACK: muchas gracias por las palabras porque sacaron de mí algo que pude trasmitir en el fic. Me considero una persona que todo lo que crea sale del corazón e hiciste que esa creación naciera aún más viva. Me siento alagada de poder, de alguna manera, provocar (no a gran medida) una pequeña catarsis porque eso libera y limpia la propia alma. Muchas gracias, una vez más, ¡y sigamos superando obstáculos y dificultades que sin ellos la vida sería sosa e incolora ¿no lo crees?! ;)

Kotsuki Kurosaki: un especial de Ichigo y Rukia superando dificultades y luchando el uno por el otro, expresado con romance…jejej. Karín es una guerrera y está dispuesta a luchar por lo que cree es lo que debe hacer, veremos si encuentra las respuestas que necesita. ¡Es un lindo y temperamental artista ese Isshin Kurosaki! Quise darle ese lado para demostrar la rigidez que puede haber en un escenario y las rápidas decisiones que son necesarias tomar en circunstancias adversas, aunque en este caso, prácticamente, era imposible seguir adelante y, al menos, nuestro director pudo entrar en razón. Bueno, este capítulo está más intenso y …no sé, creo que quedo bueno. Jejej

darisu-chan: ¡Y le dio su lección! jejej…me encantan las escenas de acción y esta le tengo especial cariño por el agregado verbal de por medio…XD aunque me pase un poco con las groserías, pero creo que van con la intensidad de lo que se batallaba. Karin está en busca de respuestas, es un paso más adelante para poder encontrarlo, veremos si logra pistas o tal vez...encontrarlo.

AS Carabajal: sí, antes hubo drama, este tuvo acción, pasión y, sí, ternura. Isshin sacó todo su temperamento de artista, como director quiere que todo sea perfecto aunque sea imposible, bueno, pero lo superará, además a todos les vendrán bien unos poquitos días de vacaciones ¿no? Jeje.

Koral Kurosaki: ¡acertaste! Directo al hospital XD….tuvo lo que se merecía e Ichigo hizo meritos y obtuvo su recompensa, ahora tenemos a esos dos tórtolos teniendo una relación a su manera, jeje, aunque Rukia tendrá que cuidar su salud, pero allí estará su peli-naranjo para hacerlo ¿no lo crees? Y Shiro, bueno, Karin va directo a buscar pistas para encontrarlo y saber por qué desapareció sin dejar rastros ¿tendrá suerte?

Myskymyheart: quedó hecho polvo ¿no es genial? Se lo merecía Kaien, estaba siendo demasiado caprichoso y su actitud era inadmisible, así que Ichigo tomó cartas en el asunto y le dio una linda paliza. Creo que en este capítulo sigue siendo lindo a su manera tan particular, y mejoraron sus relaciones en un 100%...sí, hace tan buena pareja. Bueno, Hitsugaya sigue perdido pero Karin buscara las pistas para encontrarlo….o quizás…¿quién sabe?

Un abrazo enorme a todos los seguidores y lectores, les agradezco que sigan la historia y la lean. Me alagan…n.n. En fin, si tiene preguntas pueden comentármelas y yo se las aclaro en el próximo episodio, lo digo, tal vez por expresiones o palabras que pueden ser muy localistas y no se entiendan. Se Cuidan y, antes que se me olvide, creo que publicare algo para San Valentín, ¡adivinen con que pareja!…sí, esa misma. Los dejare para la sorpresa, no, creo que ya se la imaginan. No los aburro más, nos estamos leyendo.

Claw-13