It makes no difference
Respiro hondo, llenando mis pulmones al tope. El frío del invierno aún no nos abandona, pero bajo el sol del mediodía uno está a gusto. Me siento mucho, mucho mejor que tiempo atrás, vuelvo a poder realizar casi todo tipo de actividades, pero aún sigo en recuperación y nadie me deja hacer prácticamente nada, lo que provoca mucha gracia en Inuyasha.
Aunque, claro, hoy no está nada contento. Kagome y Sango han partido hacia una cacería. Sí, nuestras mujeres han decidido tomar las armas, defender a los necesitados y traer nuevas provisiones y ganancias a nuestra pequeña aldea. Dado los últimos acontecimientos (que me tienen de protagonista), este viaje nos mantiene un tanto preocupados. Aún cuando sabemos que no hay mejores en su disciplina.
—Dime de una vez qué es lo que te tiene tan inquieto, Inuyasha. Tus bufidos comienzan a molestarme.
—Bleh. No es nada. Solo Kagome y Sango peleando allí fuera como cuando eran dos adolescentes.
—Solo que ya no son dos adolescentes.
Inuyasha tira el cuerpo hacia atrás, apoyándose en las palmas de las manos. Lo miro de reojo. Tiene los ojos cerrados y la cabeza apuntando al cielo. Su cabello hoy es completamente negro y creo que Yune le ha hecho un ligero recorte en las puntas, lo que me hace sonreír. ¿O tal vez fue Takuma? El niño crece mucho más rápido de lo que alguna vez he visto.
—Es que… —sigue, pero se contiene al momento. Un poco más curioso que antes, me giro a verlo. Ha abierto los ojos y me observa con cautela. Este Inuyasha, el completamente humano, siempre parece estar más comunicativo y preocupado. Suspira—. Es solo que ella vuelve a estar en ese estado. Entonces… solo me preocupa.
—¿Qué estado?
Inuyasha me dirige una singular mirada, pero no logro comprender. Las chicas han tenido su período durante muchos, muchos años a nuestro lado, incluso en aquella época en la que peleábamos contra Naraku, cuando sentían más vergüenza por lo que la naturaleza demanda. No es una novedad para nosotros, y ciertamente no es una debilidad en el campo de batalla (tal vez lo contrario…).
—Embarazada.
—¡¿Embarazada?!
Mi exclamación es tan alta que los niños, que se encuentran más adelante jugando entre ellos se giran a vernos con gran curiosidad. Espero que no hayan escuchado lo que dije, solo un grito lejano.
—Sí, mejor grítalo a los cuatro vientos.
—Lo lamento. Es que no puedo creer que la hayas dejado marchar estando… Kagome ha tenido varias pérdidas ya y…
—Ha tenido más de las que sabes.
Ya no me mira. Mira a la distancia, allí delante, más allá de nuestros niños jugando. Lo observo fijamente, esperando que se decida a ampliar la información. Es que no logro comprender del todo a qué se refiere.
—Inuyasha, no puedes callarte ahora. ¿Qué quieres decir con…?
—Quiero decir que ha estado en esta condición muchas otras veces. Pero antes de que podamos decir con seguridad que lo está, lo pierde. Muchas veces ni siquiera lo sabe, solo cree que fue un retraso en la regla. Y…
Estoy pasmado. Veo el claro enojo en su rostro, la culpa en sus ojos. Sin embargo, también observo la resignación, lo cansado que se encuentra.
—¿Cómo…?
—No he podido determinar nada con certeza. Kaede se nos fue demasiado deprisa. Sesshōmaru solo puede ayudarme a adivinar. Pero creemos que tiene que ver con su poder espiritual y mi sangre demoníaca. Creemos que Yune y Takuma están aquí solo porque han sido más fuertes que Kagome.
—¿Quieres decir que Kagome los expulsa antes…?
Me quedo callado. El silencio de Inuyasha es un «sí» tácito. Vuelve a enfocar la vista delante, donde Yune toma a Takuma para ayudarle a caminar, está tan ansiosa de que pueda jugar con todos ellos…
—¿Las dos veces que perdió el embarazo...?
—Supongo que esos niños lo han intentado, pero el poder espiritual de Kagome ganó finalmente.
Lo observo. Inuyasha parece cansado de repente, realmente agobiado. ¿Cuánto hace que sabe de esto? Si lo ha hablado con Sesshōmaru, es porque es el único demonio que cree que puede tener la respuesta.
—¿Cuántas otras veces estuvo en esta condición?
—He perdido la cuenta —responde con calma. Parece pensarlo brevemente, pero se da por vencido al instante—. Muchas.
—Kagome no lo sabe, ¿cierto?
—No, y quiero que eso se quede así. —Su frase es una petición que acepto.— No necesita saberlo, ya ha tenido suficiente.
Asiento con algo de pesar. Veo que nuevamente observa más allá, como cuando se concentraba en el pozo, queriendo escuchar si Kagome llegaba a él. Supongo que ahora hace lo mismo. Cuando nosotros nos vamos a cazar, siempre está ansioso por volver. Ahora, está ansioso porque ella vuelva. Como antaño. Y creo que eso no le agrada.
—¿Por qué no me lo has dicho antes? —pregunto de repente. Se encoge de hombros y me observa con una media sonrisa que solo logra disparar algo de tristeza.
—¿De qué iba a servir? ¿Tienes alguna respuesta o alguna solución? ¿Algo?
—Es demasiado como para no compartirlo —le digo. Inuyasha observa el piso—. Te he dicho mil veces que no seas idiota. Que estamos aquí para ti, Sango y yo.
—Lo sé —me dice—. Solo que esto es tan… no quería que ustedes... Olvídalo.
—¿Qué nosotros qué?
—No lo sé. ¿Me culpen? Después de todo, es mi sangre demoníaca lo que impide… todo.
Tomo aire y lo suelto, queriendo tener el báculo a mano para darle un pequeño golpe en la cabeza.
—No importa cuántas veces te diga que no seas idiota, ¿cierto? —Apoyo mi mano en su hombro y me mira. Hay tanto pesar en su mirada que estoy seguro de que realmente se siente culpable, de corazón—. No es tu culpa. No es culpa de Kagome. Son… tristemente son cosas que pasan. Como la vez que perdimos aquel bebé con Sango, antes de que Kagome llegara, ¿lo recuerdas?
Inuyasha asiente.
—Hay cosas que escapan a nuestro control. Pero tienes que dejarlo correr. Y ver todo lo bueno que tienen —le sonrío y él mira hacia sus hijos y los míos, riendo y jugando—. Y entiendo si no quieres contarle esto a Kagome. Pero a mi… no deberías sentir la necesidad de esconderlo. Yo puedo escucharte y puedo…
—Estar para mí.
—Así es.
Seiryō se acerca corriendo, logrando que pasemos a mirarlo. Entre tanto, el resto de los niños ha salido disparado a la entrada de la aldea.
—¡Mamá y la tía Kagome han regresado! ¡Y creo han traído más cosas que ustedes! ¡Miren la carreta! —nos grita, y sale corriendo enseguida entre risas. Intercambiamos una mirada entre nosotros, entre consternados y divertidos.
Nos incorporamos y cuando logramos enfocar la vista no muy lejos de allí, las vemos bajar de la carreta y abrazar a los niños (Sango apenas se ve entre todos nuestros hijos, lo que me hace soltar una risa). Se ven esplendorosas. Kagome ya no lleva su ropa del futuro, pero las aldeanas le han provisto de un traje cómodo para combatir y que le sienta de maravilla. Sango, por su parte, lleva el precioso traje de exterminadora con el que me ha enamorado. Aunque ha tenido que hacerle unas pequeñas modificaciones, sigue quedándole hermoso, como todo.
—¡Ahí están! —grita Kagome, sonriendo con Takuma en brazos—. ¿Qué esperan, una invitación formal?
—¡No me digan que se enojaron porque hemos conseguido más que ustedes en promedio! —agrega Sango con una sonrisa socarrona.
—¡Bleh! ¡Les enseñaremos cuando el lisiado se recupere!
—¡¿A quién le llamas lisiado?!
Los niños ríen junto a sus madres mientras alcanzo a Inuyasha para darle un golpe juguetón en las costillas. Él ríe también y puedo ver en sus ojos una silenciosa gratitud, lo sé porque la he visto otras veces.
Por ahora nuestra conversación queda interrumpida, solo deseo que no tengamos que esperar hasta la próxima luna nueva para poder hablar.
# Prompts: primavera & soledad.
# Palabras: 1319.
NOTA
Quise dejar el capítulo el viernes, pero me fue imposible. Recién hoy 'vuelvo' a la vida en fanfiction. Así que... ¡hola!
Hace tiempo que quiero abordar el tema de los embarazos perdidos de Kagome, como para dar otro tipo de explicación (o aunque sea parte de lo que yo imagino). No sé si ustedes opinan igual o creen que podría suceder de este modo. Me imagino que la energía espiritual (purificadora) de Kagome lograría 'expulsar' estos bebés con sangre demoníaca (tal vez si ella supiera y aprendiera a controlar esa energía...). Y que esto le ha ocurrido muchas veces, sin siquiera saberlo. Pero Inuyasha, que tiene otra agudeza, ha podido darse cuenta de estos cambios y ha tenido que aprender a convivir con esto. Y creo que es algo horrible para él, vivir con eso no pudiendo (en su mente) compartirlo con otras personas. Puse de excepción a Sesshomaru, porque creo que Inuyasha buscaría respuestas, y al no tener a Kaede cerca y a pocos demonios conocidos... Finalmente, Miroku sabría de esto también.
¿Qué opinan ustedes sobre esto?
Muchas gracias por siempre estar leyendo, y dejando sus sexys comentarios. Estamos pisando los 200 reviews, de modo que GRACIAS. Son lo mejor que hay por acá y por todo el mundo (?). Espero que disfruten de estas viñetas y sigan haciéndome fangirlear con sus reviews :)
Hasta pronto,
Mor.
Postdata: La mención a la pérdida del bebé de Miroku/Sango es una idea sacada (o un guiño, si se quiere) de un fic llamado Hook us up, de Yumipon. El fic está basado en la vida de nuestros amigos inmediatamente después de la muerte de Naraku, centrado en Miroku/Sango, y ha sido (y creo que seguirá siendo) fuente constante de inspiración. Si gustan de fangirlear y son fans del Miroku/Sango como yo...
