Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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31 días, 31 momentos
Por Mimi chan
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Maribuglar, Chatvigilante
Nota antes de empezar: tengo que confesar que este capítulo es trampa, este es un crossover que tengo guardado desde el año pasado con un anime que es mi vida y solo estaba buscando una buena excusa para sacarlo a pasear, no hay shipping, si tuviera que situarlo en algún lugar de la historia seria cuando Mari y Chat aún son amigos y ni siquiera es Marichat, así que si eligen saltarlo no me ofenderé.
Las puertas del ascensor se abrieron para dar paso a una de las mujeres más sexis que habían pisado alguna vez los suelos de "Le Grand París" un par de turistas extranjeros se quedaron mirando anonadados a la preciosa criatura. Su largo cabello rojo, enfundada en un elegante traje negro con una falda corta y unos estiletes altos que marcaban un ritmo tranquilo sobre las baldosas del piso. Uno de aquellos turistas incluso tomó una cámara y sacó una foto. La mujer se aproximó a la recepción donde entregó una tarjeta de visita que le había dado acceso libre al hotel, siguió su camina pasando al lado de los turistas guiñándoles un ojo y saliendo del lugar.
París tenía uno de esos extraños días brillantes y cálidos de verano, algún viento amable se había llevado con él parte de la contaminación y podías notar el cielo azul sobre la ciudad. Una limosina cortesía de su nuevo cliente la esperaba con la portezuela abierta. Subió al vehículo y el chofer la saludó con una leve inclinación de su gorro de conductor.
— Adresse, madeimoselle? – pidió la dirección de destino el elegante hombre
— Tour Eiffel, s'il vous plait. – respondió la mujer tratando de sacar lo mejor de sus lejanas clases de francés.
Por suerte el chofer pareció entender bien y avanzó. Cómodamente instalada la mujer sacó un teléfono celular de su bolso de mano y marcó en sus contactos rápidos el número uno.
— Asuka. – respondió una voz masculina del otro lado.
— Buenas tardes, cariño ¿Qué tal tu día? – saludó de forma cordial y cariñosa como siempre solía hacer con el hombre al otro lado de la línea.
— Este número está cifrado, Haneoka – respondió el hombre con una suave sonrisa en su voz, está más bien era una pregunta retórica — ¿Cómo lo conseguiste?
— Crees que puedes guardarme secretos – se burló la hermosa mujer — ¿A mí? Tsk tsk tsk.
— Ni tú a mi Haneoka – respondió a su vez el hombre dejando un momento de lado los documentos que revisaba para poner su atención en la conversación telefónica — ¿Qué tal estuvo tu vuelo a París? ¿Has tomado uno de esos famosos cafés parisinos?
— Tuve un muy buen vuelo – anunció mirando por la ventaba su primer vistazo de la torre Eiffel — y estoy justo en dirección a la torre Eiffel a tomarme uno de esos cafés.
— Puedo preguntar ¿Qué te llevó a Francia?
— Me han contratado para una investigación muy interesante.
— Ah, ¿Sí?
— Sí, me han contratado para averiguar la identidad de Ladybug y Chat Noir.
— ¿Ladybug y Chat Noir? – preguntó de nuevo el hombre confundido.
— Para estar en la interpol estas muy desconectado del mundo, cariño – La limusina llegó finalmente a su destino y la portezuela se abrió de nuevo, con un ademan educado Meimi agradeció el viaje y estuvo frente a la torre más famosa del mundo – Ladybug y Chat Noir, son dos súper héroes que viven en la cuidad de París, combaten contra personas que son poseídos por seres sobrenaturales que son enviados por alguien llamado "Papillon"
- ¿Súper héroes como Wonder Woman y Superman?
- Tu sabes que esos no son los unicos heroes con poderes del mundo, Asuka jr.
— Lo sé, solo siempre me seguirá pareciendo extraño - la idea de alienígenas o héroes que obtenían sus poderes de objetos mágicos solo a veces le hacía pensar en cuantas cosas imposibles pasaban sin que se diera cuenta – Y ¿Quién quiere averiguar la identidad de estos súper héroes?
— Me ha contratado una niña rica. La hija el alcaide de la ciudad, el tipo de chica que siempre tiene lo que quiere, supongo que lo que está buscando es la popularidad de haber descubierto la identidad secreta de los súper héroes. – Sonrió ante recuerdos propios - ¿Te suena conocido de alguien?
— No sé si Lina debería sentirse orgullosa u ofendida de que aún le guardes rencor. – sonrió él mismo con el mismo recuerdo compartido.
— No le guardo rencor a ella, solo a algunas de sus tácticas sucias.
— Y si crees que es una táctica sucia ¿Por qué aceptaste el trabajo?
— Vamos Asuka. Descubrir la identidad de un súper héroe, podría ser tan famosa como Lois Lane cuando descubrió la identidad de Superman.
— Nunca te ha importado la fama
— Pero siempre he sido una chica muy curiosa – dijo llegando a la mesa de una de esas cafeterías que estaban perfumadas con el aroma del delicioso café, un grupo de turistas chinos bulliciosos estaban sentados a su lado, pero en una ciudad como esa no había ningún lugar que pudiera deshacerse de ellos – además podría ser divertido.
— Touche – después de todo la curiosidad era una de las mejores y peores cualidades de su esposa - Tengo una llamada entrante, debo colgar.
— Está bien, te llamare para el desayuno – una mesera le extendió una carta pero la interrumpió solo pidiendo "expresso" la chica se alejó enseguida – por cierto.
— ¿Sí?
— Si ves en las noticias que Saint Tail está saltando por los tejados de París, no te sorprendas demasiado a plus tard, mon amour.
Colgó antes de que su esposo le reclamara algo. El caso de Saint Tail estaba finalmente cerrado después de tantos años, no necesitaba a la ladrona vagando por los tejados de París, pero ¿De qué otra forma podía seguir a dos súper héroes que también saltaban por los tejados de la cuidad? La camarera regresó con su café, tomó un sorbo y disfrutó del potente sabor de la infusión.
[…]
Había algo hermoso en ser un súper héroe joven, nunca realmente están esperando que alguien intente dañarles, se convencen que como están actuando con justicia nadie intentara ocasionarte un mal. Pero siempre hay alguien, siempre existen las personas egoístas, mal intencionadas, envidiosas, que están haciendo fila para tener una parte que creen que merecen de su fama de su bondad. Los héroes jóvenes son inocentes, confiados, no esperan que alguien los pueda seguir después de una misión, no esperan que alguien los vea entrando a casa desde sus ventanas o salir desde sus escondites.
Ella misma no lo había esperado y así había sido justo como Rosemary la había atrapado. Había salido bien para ella, porque después de todo Rosemary había sabido que significaba llevar un disfraz. Pero esta chica, Chloé Bourgeois jamás sería capaz de esa clase de piedad.
No para Marinette Dupain Cheng: con quince años, hija de panaderos, estudiante de secundaria, una chica aparentemente normal y dulce. Quizá guardara algo para Chat Noir, Adrien Agreste: quince años también, modelo, hijo de un importante diseñador de modas y aparentemente amigo de Chloé. No demasiado cercano si no había descubierto algo tan simple como que salía por su ventana cada día entre las ocho y las diez de la noche a recorrer las azoteas de París y ayudar allí donde hiciera falta.
Si le hubieran dado la oportunidad de apostar, desde un inicio había pensado que eran esa clase de personas las que se escondían bajo los antifaces de Catarina y gato negro, tener la seguridad era agradable.
Por todas las historias que había leído y escuchado, el villano que estaba enviando los monstruos a la cuidad tenía su fuente de poder del mismo sitio que Ladybug y Chat Noir. Sus "miraculous" fueran lo que fueran eran la fuente de sus poderes. Había tratado de investigar qué es lo que era eso, pero solo había encontrado leyendas, mitos, rumores, nada concreto.
Estos eran solo dos niños enfrentando poderes desconocidos, solos y se las habían arreglado para poder hacerlo bien, más que bien en realidad. ¿Cuánto habrían aprendido?, ¿Cuánto podían haber crecido y cambiado? Si habían aprendido la mitad de lo que ella o Asuka Jr. habían aprendido de su aventura, seguro les había cambiado la vida.
Pero qué pasaría si…
Eran las 10 de la noche y las calles de París seguían llenas de gente, los turistas del verano no se detenían con la noche, sino todo lo contrario los que no estaban agotados por las largas caminatas durante el día, salían a disfrutar de los cafés nocturnos y la música. El aire nocturno era frio un poco viciado, pero increíblemente también olía a agua, a vino, viñedos y música. El aire de París en la cima de la torre Eiffel olía exactamente lo que debía oler la cuidad, algo casi como perfume de vainilla sino estuviera cubierto por todos los demás efluvios que toda cuidad excesivamente habitada tenía y desde esa altura podía percibirse mejor que en ningún otro lugar de la cuidad.
La mujer había estado esperando que cualquiera de los dos jóvenes héroes apareciera en cualquier momento, después de todo es lo que en todas las redes de internet corría, este era su sitio favorito y podía entender porque, sin duda era un gran lugar para usar como punto de vigilancia.
— Podemos empezar con todo aquello de "entrega tu miraculous" y ahorrarnos algo de drama.
La mujer de larga coleta de cabello pelirrojo giró para ver a la chiquilla de traje rojo que tenía en sus manos su arma lista para una batalla. Puntos extra por su valentía pero pocos en razonamiento.
— ¿Siempre empiezas así? ¿Con amenazas? — Giró sobre ella misma aun sin levantarse de su lugar en la alta viga, mientras la heroína aún estaba en posición de defensa – no has pensado que quizá hablar no sería una mala opción.
— Hasta el momento eso no ha funcionado, así que ¿Para qué seguirlo intentando? – Ladybug miró a la mujer delante de ella, tenía que admitir que sería mucho mejor si alguna de las personas akumatizadas estuviera dispuesta a hablar, todo sería infinitamente mas fácil, pero ninguno de ellos había parecido entender razones… hasta ahora.
— Sé lo que parece – dijo sabiendo lo que la jovencita estaba seguro pensando - pero no soy un akuma.
— Sería una táctica interesante sino fuera porque ya la han usado antes. – había aprendido esa lección con Volpina casi de la peor manera.
— Bueno, mírame ¿Dónde podría estar mi akuma? – dijo poniéndose de pie y girando sobre su eje para que pudiera verla por entero. Solo tenía puestos unos pantalones entallados y una blusa de cuello de tortuga que la cubría casi por completo de negro, lo único que llamaba la atención de su atuendo era el vaso de franjas verdes en sus manos – te entregaría mi café, pero agradecería poder terminármelo.
Ladybug miró a la mujer delante de ella analizándolo un momento, la verdad es que parecía más bien solo una mujer común y corriente. Con cierta reticencia la heroína recogió su yoyo y lo colocó de nuevo alrededor de su cintura, pero no quiso aproximarse a ella ¿Cómo rayos una mujer común y corriente había llegado hasta ese lugar de la torre? Ciertamente no era una sección para turistas.
— ¿Quién es usted?
— No es algo que quieras escuchar – era una historia demasiado larga y vieja, no tenía tanto tiempo para contársela - yo solo tenía curiosidad por verte de cerca.
— Yo creo que sí quiero saberlo – insistió la heroína de rojo cada vez más picada en su curiosidad.
— Oh Marinette, y yo pensé que el curioso era el gato negro.
Marinette vio lívida a la mujer que no había perdido nada de su temple, más bien seguía tomando café como si nada, mientras a ella le recorría un escalofrió helado que nació en su pecho, como si la hubieran golpeado.
— ¿Quién dijo que…?
— Escucha – la interrumpió la mujer antes de darle la oportunidad de crear excusas falsas - conozco muy bien la necesidad de mantener tu identidad oculta, pero sinceramente tú y Chat Noir lo están haciendo muy mal.
— ¿También conoce la identidad de Chat Noir?
— Tú no ¿verdad? – escondió su amplia sonrisa tras la taza de café desechable, que no supieran la identidad uno del otro lo hacía todo más divertido, al menos desde su perspectiva – Y me apuesto lo que sea que Chat Noir no conoce tampoco la tuya.
Como si lo hubieran invocado el chuico en el traje negro estuvo de pie del otro lado de la torre apuntando con su bastón, listo para la batalla. La desconocida mujer lo volteó a ver igual que la heroína de rojo.
— Hola – saludó la mujer.
El gato negro no esperó. Avanzó contra la extraña mujer, que con una pirueta esquivó su ataque, pero perdió la mitad de su café en el proceso.
— Rayos, he perdido práctica – dijo viendo como su taza de café estaba vacía. En sus mejores tiempos no se habría derramado nada. Arrojó el vaso por encima de su hombro con un suspiro - Sabes esto es muy mal educado, incluso para los franceses.
Chat Noir habría cargado de nuevo contra ella, sino fuera porque Ladybug lo sostuvo desde el cinturón cola.
— Espera Chat - por fortuna su compañero de batalla le hizo caso - madame, será mejor que empiece a explicarse, por ejemplo puede empezar por decirnos ¿Quién es usted?
— Segura que quieres que nos llamemos por nuestros nombres – Reto de nuevo a la joven heroína viéndola ponerse pálida - seguro que te sorprendería mucho escuchar el nombre de tu compañero.
— ¡QUE!
— Puedo hacer algo – ofreció de nuevo la mujer antes de que el gato negro pudiera decir algo mas - tratémonos como cuando todos llevamos antifaces. Yo soy Saint Tail, un verdadero placer conocerlos.
— ¿Saint Tail? – Pregunto Ladybug, aquel nombre no le decía nada.
— Soy investigadora privada – agregó la mujer pelirroja, un poco divertida de usar ese nombre de nuevo - me contrataron para averiguar su verdadera identidad, lo que fue en realidad muy fácil.
— ¿Quién? – preguntó Chat Noir.
— Esta contra mi ética revelar esa información.
— ¿Fue Papillon? - preguntó preocupada Ladybug temiendo lo peor.
— Oh no – La mujer pudo ver como el aliento le regreso a la joven delante de ella - dudo que ese sujeto sea tan descuidado para revelar su propia identidad para averiguar las suyas. Aunque un día podría terminar controlando a alguien para que haga justo eso. Realmente deberían ser más cuidadosos con lo que hacen, transformarse en cualquier lugar es peligroso. Si yo fuera ustedes encontraría un lugar específico y quizá alguien de confianza que pudiera cubrir su espalda si fuera necesario.
— A veces solo no hay tiempo para eso.
— Entiendo, para mí siempre fue más fácil, siempre tenía al menos un día para planear todos mis movimientos. Aunque lo admito, siempre corrí con mucha suerte.
Y tomándolos a todos por sorpresa, interrumpiendo la extraña reunión, un estruendo sacudió la torre Eiffel sacándolos a todos de balance, pero sin hacerlos caer.
— ¡Chat! – Ladybug de nuevo tomo su yoyo de su cintura demasiado acostumbrado a que un estruendo así en la cuidad solo tenía una causa
— Sí, vamos.
Y sin decir más ambos héroes saltaron de la torre dejando a la mujer detrás, pero por supuesto ella no iba a quedarse atrás, había estado justo deseando poder verlos en acción. Tirando un hilo de debajo de su manga soltó un montón de globos de colores que empezaron a llenarse de aire enseguida, cuando estuvieron listos se colgó de ellos y empezó a flotar en el aire.
— Oh, esto no va a gustarle a Asuka ni un poquito – se rió para ella misma cuando vio debajo de ella a un montón de turistas orientales disparando fotos hacia ella ¿Algunos de ellos recordarían a la antigua ladrona? Habían pasado 15 años, pero suponía todo era posible.
La acción no se había movido muy lejos. En plena plaza de trocadero había lo que parecía una pequeña niña con un enorme guante color violeta que estaba intentando alcanzar a los héroes, pero el golpe había ido a dar al piso y creó un pequeño cráter que hizo temblar la tierra
— Oh my… - La mujer aun sostenida en alto por sus globos observó cómo ambos chicos brincaban, peleaban y se movían con una velocidad asombrosa.
— Debemos detenerla o acabara con todo trocadero – Le indico Ladybug a su compañero, pero la chiquilla no les daba ningún suspiro.
— Lo sé – dijo esquivando un golpe más - pero es muy rápida.
La mujer de negro los vio pelear valientemente buscando una alternativa. Esto era muy peligroso para un par de niños como ellos, ni siquiera ella había sido tan audaz en su momento, si realmente en un descuido los alcanzaba a alguno de los dos, podían salir muy mal heridos.
— ¿Dónde se encuentra el akuma? – tuvo que esquivar otra vez, no podían acercarse ni siquiera a un metro de ella antes de que estuviera de nuevo en movimiento.
— No lo sé – dijo perdiendo casi el equilibrio cuando el impacto de nuevo hizo temblar el suelo - no deja de atacar como puedo verlo.
— ¿Qué se supone que están haciendo? – pregunto la mujer desde la altura aun sostenida de sus globos de colores, si seguían alargando esto no iban a salir sin un golpe.
— ¡Que está haciendo usted aquí! – le Chat Noir deteniéndose solo un momento - Madame es peligroso.
- Puedo cuidarme sola gatito – dijo mientras veía como el gato debía brincar con la ayuda de su bastón de nuevo y otro agujero se habría en la puerta, a este paso nada iba a quedar de ese sitio de pie - ustedes necesitan concentrarse o saldrán muy mal parados.
Y justo decía la extraña mujer eso, cuando un golpe casi lo alcanza. La pequeña era demasiado ágil.
— Madame – dijo con el corazón latiendo a prisa al ver lo cerca que el golpe había estado de alcanzar a su compañero - sino va a ayudarnos, no nos distraiga.
— IOh! No sabía que había una opción.
De nuevo de debajo de su manga sacó un pequeño globo, siguió con atención la pelea. La pequeña estaba demasiado concentrada en atacar a los dos héroes, no había notado su presencia. Golpeó una vez más sin alcanzar su objetivo de nuevo, impactó en el piso. Aprovecho ese justo momento y arrojó el pequeño globo que explotó al contacto con el piso y regó una substancia amarilla y pegajosa. La pequeña niña de inmediato trató de sacar su puño del pegamento, pero no pudo.
— Sabía que ayudaría que tuviera un par de trucos bajo la manga – dijo con una sonrisa bajando finalmente a tierra mientras dejaba volar la ristra de globos. - literalmente.
— Es solo una persona común y corriente – dijo en voz alta y preocupada Ladybug que veía como la niña peleaba contra el pegamento solo hundiéndose más en él - ¡Una niña! Solo está siendo manipulada.
— Y este pegamento pierde su fuerza después de 5 minutos o se disuelve en agua. – Explicó enseguida la mujer pelirroja - La CIA lo desechó justo porque dura muy poco, pero si lo usas solo como medio de contención por un momento, no va mal.
— ¿La CIA? – intervino finalmente el gato negro, que por momentos empezaba a tener miedo de esa mujer, que es lo que una persona de la CIA quería con ellos después de todo.
— De verdad Neko no quieres saber quién soy. Deberían hacer lo que suelen hacer antes que el pegamento se seque.
— Sí.
Ladybug avanzó hasta la pequeña, ella tiraba y peleaba tratando de sacar su guante del pegamento sin éxito, en el dorso del mismo había ¿Una canica?
— ¿Canicas? ¡En serio!
— Eran mis canicas – la niña no dejo de pelear ni un momento y el pegamento estaba empezando a agrietarse - le dije a mamá que debíamos sacarlas de la alcantarilla, solo debíamos detenernos un momento.
— ¿Estabas destruyendo trocadero por unas canicas? – no pudo evitar regañarla la heroína, aunque ya sabía que era inútil.
— ¡Eran mis canicas!
— Al menos no fue Chloé de nuevo – dijo chat que había llegado a su lado junto a la extraña mujer.
Ladybug golpeó el guante rompiéndolo, la mariposa negra se alejó unos metros antes de atraparla con su yoyo y purificarla para dejarla ir de nuevo. La mariposa liberó polen mientras se alejaba reparando todos los daños del lugar.
— Oh es así como funciona sin el lucky charm – Ladybug miro como todo era reparado del mismo modo en que el poder del miraculous lo hacía. Giro a la mujer de cabello rojizo finalmente más tranquila - gracias.
— No ha sido nada, aunque realmente deberían tener cuidado, todo esto se ve como algo muy peligroso.
— Lo es, pero debemos hacerlo – dijo el chico gato que tenía a la niña antes akumatizada en brazos que ahora dormía tranquila quizá producto del cansancio, pero no que dejaba de mirar con amor a su compañera - pero voy a protegerla.
La mujer pelirroja suprimió un suspiro, por un momento la forma en la que el gato negro respondió sonó exactamente igual que la voz de aquel muchacho que prometió muchas veces, no importaba que iba a atraparla.
— Cuiden uno del otro, estarán bien si confían siempre uno en el otro. Ahora tengo que irme.
— ¡Espera! – La detuvo la heroína antes de que pudiera dar un paso - Sobre la persona que te contrato.
— No te preocupes, ninguno de los dos. – dijo mientras de algun modo los globos que había dejado ir regresaban, ¿Cómo? se preguntan. Quizá magia. - Ladybug y Chat Noir pueden tener su identidad oculta todo el tiempo que necesiten. Me alegra mucho haberlos conocido, pensé… realmente pensé que no volvería a ver personas que solo desearan hacer el bien sin esperar nada a cambio, sin recibir ninguna recompensa, haber dejado de hacerlo yo misma no se siente tan mal ahora.
— ¿Quién eres? – insistió de nuevo Ladybug.
— Busca mi nombre en internet – dijo sosteniéndose de los cordones de sus globos y dejando que la levantaran en el aire - quizá debas traducir un poco de japonés, pero seguro encontraras un par de historias divertidas.
— Te buscaremos – dijo Chat que aún no sabía que es lo que había sido todo eso – gracias por la ayuda.
— Hasta otra vez.
Y tal como había llegado allí con la ayuda de sus globos se fue.
[…]
— ¡Qué quiere decir con que abandona la investigación! – Gritó Chloé de forma desagradable a la mujer delante de ella.
— Exactamente eso, mademoiselle Bourgeois.
— Me dijeron que usted era la mejor investigadora privada del mundo, que si alguien podía descubrir las identidades de Ladybug y Chat Noir era usted y ahora me dice que no pudo. Debió decirme desde un principio que no podía con el trabajo, no habría perdido mi tiempo.
— No dije eso – la hermosa mujer se sintió un poco picada en su orgullo - Lo averigüe.
— ¿Lo hizo?
— Sí.
— ¡Y porque no me lo dice!
— Mademoiselle Bourgeois – la detective sonrió de lado y cruzó sus piernas disfrutando del momento - creo que en el mejor interés de la cuidad de París, quizá incluso de toda Francia mantener oculta la identidad de Ladybug y Chat Noir. Ellos están en la caza de un sujeto realmente peligroso, si sus identidades fueran reveladas Papillon podría cazarlos a ellos más fácilmente y usted planea revelarlas ¿No es cierto?
— ¡Para que más querría saberlo! – si alguien merecía llevarse el crédito de descubrir la identidad de los héroes de París era ella, por supuesto.
— Eso imagine – Esta chica realmente la hacía casi sentirse quince años en el pasado - por eso renuncio a la investigación.
— Bien – cruzó sus brazos delante de ella - no le pagare un solo euro.
— Me parece justo.
— Y contratare a otro investigador.
— Mademoiselle Bourgeois, solo un par de cosas. No le mintieron cuando le dijeron que soy la mejor investigadora privada del mundo, no es alardear, es un hecho. La investigación privada es algo que solo hago por diversión durante mis vacaciones, escojo los casos que me llaman la atención y disfruto de los viajes, pero mi real trabajo está en la interpol. El director de la interpol es alguien muy cercano a mí y antes de venir a reunirme con usted tuve una conversación interesante con él – la mujer se puso de pie, le diría lo que le tenía que decir y se iría alegremente, si esta chica realmente se parecía a la que había conocido cuando ella misma era una adolescente no quería quedarse a escuchar la pataleta - Para no dar demasiadas vueltas a la cuestión, hay un edicto de la policía internacional que prohíbe a cualquier investigador privado, detective o periodista que haga una investigación sobre la identidad secreta de los dos héroes de París.
— ¡Que! – Chloé se levantó de su lugar golpeando sus manos sobre el escritorio de la oficina que había tomado prestada para hablar con esa detective.
— Esto es algo que por supuesto que se ha discutido con el President Macron y él está de acuerdo en que es el mejor interés de todos que la identidad de los dos héroes se mantenga en secreto.
— ¿El… el presidente?
— Sí y sería muy imprudente de su parte si intentara insistir en este tema y muy poco conveniente para su padre sobre todo.
La chiquilla rubia tenía las mejillas rojas y los ojos llenos de furia. Podía ser un mal sentimiento, pero la mujer no pudo evitar algo de placer por darle una pequeña lección de realidad a esta chica, los deseos egoístas de una niña no deberían ser más importantes que la seguridad de una cuidad entera.
— Me retiro entonces, mademoiselle Bourgeois, gracias por la oportunidad.
La chica no dijo nada más, así que se la detective dio media vuelta y salió tranquilamente de la oficina antes de escuchar un grito casi histérico de la chica, no pudo evitar reír un poco. Caminó a las puertas del ascensor, satisfecha consigo misma.
Lo que más le había dolido cuando había tenido que dejar de ser Saint Tail en el pasado era el pensamiento de que había pocas personas en el mundo que se dedicaran a defender a los inocentes eso hacia al mundo mejor, quince años trabajando primero como detective, después ganando la suficiente reputación para escalar hasta la interpol junto a su esposo le había enseñado. Sí, que había gente malvada en el mundo, pero también había gente dispuesta a combatirlas en todos lados del mundo, personas que merecían ayuda y ser protegidos.
Y eso es lo que haría.
Cuando llegó a la planta baja y estaba buscando en su celular el número del aeropuerto de Paris se llevó una grata sorpresa.
— ¿Qué haces aquí? – con una sonrisa llena de alegría llegó al lado de un atractivo hombre de cabello negro y ojos verdes que la recibió con los brazos abiertos.
— Vi en las noticias a una muy conocida criminal y tenía que venir a investigar.
— Sabes no tenías que cruzar medio mundo para alcanzarla, estaba a punto de volver a casa.
— ¿Y perder la oportunidad de comer uno de esos postres famosos de París?
— Oh – pudo un golpe aguado sobre su pecho - así que no te ha guiado tu sentido de justicia, si no tu estómago.
— ¿Por qué no puedo tener ambos mundos?
La mujer rio un momento siendo callada con un suave y dulce beso.
— Postres entonces.
— Suena como algo que debes probar al menos una vez en la vida.
— Pues sabes, conozco una pequeña panadería donde me han dicho que están los mejores macarones de la cuidad.
Y así tomados de la mano salieron del lugar.
Fin 29
19 de agosto de 2017
5:15 a.m.
Nota de autora: solo por si quieren saberlo, tengo dos head canon del universo de Miraculous, este en donde de alguna manera aunque no directa la policía de París protege a LB y Chat y otro donde si existen super héroes como ellos entonces los demás que conocemos también lo hacen, si me lo preguntan es divertido para mi. Oh si, saben, este oneshot solo se lo habia mostrado a mi pareja y a una amiga intima, pero a mi pareja le gusto tanto que lo tomó de base para hacer una historia él mismo, pueden encontrarla como Investigacion en Valakia de Ryu Glass, almas reencarnadas, vampiros, asesinatos, su estilo es muy diferente al mio pero igual se las recomiendo mil.
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Mimi chan
