Epílogo: Adiós
Un fuerte pinchazo en mi cabeza hizo que volviera a la realidad. Abrí los ojos con mucha lentitud, los párpados me pesaban. Aun con una visión distorsionada, me di cuenta de que apenas podía moverme; todo mi cuerpo me dolía y pesaba mucho. Cada vez que realizaba un movimiento, una ráfaga de dolor recorría todo mi cuerpo.
Me encontraba en la enfermería de Alfea, sola. El único sonido que se escuchaba era el de la máquina de monitoreo controlando mi estado. No tenía fuerzas para llamar a nadie, así que decidí esperar a que alguien viniera.
Los recuerdos llegaron en forma de tsunami, inundando mi cabeza: James, la batalla, las Winx y los Especialistas salvándome, Helia… Las imágenes eran muy borrosas y confusas. Todo esto me produjo un gran dolor de cabeza por lo que decidí dejar de pensar en ellos y simplemente, descansar. Aunque tenía la sensación de haber estado dormida desde hace años.
Escuche unos pasos cerca de la puerta y cerré los ojos. Alguien entró en la habitación, sigiloso. Se acercó hacia mí y me cogió la mano. Como mi sentido del tacto no estaba funcionando como debía, semiabrí los ojos encontrándome así con Helia. No era el mismo de siempre, estaba un poco pálido, agotado y triste.
—Lo siento...—murmuró con la cabeza agachada.
Apreté su mano, transmitiéndole algo de calidez y me miró.
—¡Flora!
Intenté sonreír, me encantaba como cambiaba su cara al verme y como podía hacerle tan feliz con esos pequeños gestos. Él me miró fijamente a los ojos y acarició mi mejilla con suavidad. Tenía los ojos acuosos, haciendo que estos se volvieran brillantes.
—N… no… llores…—alcancé a decir con voz ronca—. Es… — mi voz se rompió y comencé a toser.
—No digas nada, tengo que irme a buscar a las enfermeras para avisarles de que te has despertado. Todos se van a poner muy contentos.
Agarré con más fuerza su mano y mi sonrisa se desvaneció.
—No… —supliqué con más claridad. —Quédate conmigo… por favor.
Helia se lo pensó, sabía que era lo mejor para mí pero hizo realidad mi pequeño capricho. Se puso al lado mía, en el pequeño hueco que había libre, y colocó su mano alrededor de mis hombros.
—¡Agh! Menos mal que ya te has despertado. No sabes el gran alivio que siento ahora mismo. Ya llevabas una semana en coma.
—¿Tanto?—pregunté sorprendida.
—Sí —afirmó en tono triste—, nos estábamos empezando a preocupar mucho. La espera por volver a ver tus hermosos ojos y verte sonreír me estaba matando. Y más después de un mes sin verte.
Le di un pequeño abrazo con las pocas fuerzas que había renovado. Él me lo devolvió y nos quedamos en esa cómoda posición.
—¿Qué ha pasado con Linphea? ¿Y con mi hermana? —pregunté.
—Tranquila, Miele está bien. Krystal la trajo a Alfea sana y salva. Y Linphea está siendo reconstruida—respondió Helia acariciándome el pelo con ternura—, aunque se calcula que en un par de días se completará. Han ayudado todos los planetas del Universo Mágico gracias a La Asamblea. Krystal está haciendo un gran trabajo.
—¿Krystal?
—Sí, ha sido ascendida a los cuatro altos mandos del líder de La Asamblea por lo que ahora su influencia en ella es mayor. Y se ha preocupada mucho por Linphea y por ti. A que es una gran chica, ¿verdad?
Me dieron mucha rabia sus palabras, si supiera toda la verdad la odiaría. La princesa de Linphea solo estaba encubriendo su crimen. Lo peor de todo es que no podía decir nada si no, me pondría en una posición algo comprometida. Era mejor dejar el tema por una temporada, y más con todo el poder que ahora tenía.
—Sí, supongo… —dije no muy convencida de mis palabras.
—¿Pasa algo?
—No, nada. Es solo que estaba pensando en la cantidad de afectados —mentí mirando a otra parte—. ¿Hay muchos?
El peliazul bajó su mano a mi hombro, y después de unos segundos respondió.
—No te voy a mentir, hay muchos. Miles de heridos y muertos, pero por lo menos esta última cifra no es tan grande como se esperaba. No te preocupes por eso ahora —me besó el pelo y continuó—, primero recupérate y luego te permito preocuparte por los demás.
Su paz me tranquilizaba hasta el punto de que el ya apenas sentía el dolor y el cansancio. Siempre es así de bueno conmigo y está ahí en cualquier momento que le necesite, sin falta. Él nunca sería capaz de engañarme con otra chica, sin embargo yo… El remordimiento me consumía por dentro. ¿Debería decírselo?
Mi novio, al ver que comenzaba a ponerme nerviosa, me dijo con voz dulce y tranquilizadora:
—Oye Flora, lo que pasó ese mes en Linphea no importa. Es mejor olvidar todo lo ocurrido y seguir como si nada hubiera pasado. Ahora concéntrate en nosotros, aunque si hay algo que quieras contarme no dudes en hacerlo. Ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
Y juntó sus labios con los míos en un corto y suave movimiento acariciando al mismo tiempo mi frío cuello. Repitió está acción un par de veces más hasta que nuestros labios acabaron húmedos.
—Gracias —sonreí—, es mejor así.
Después de permanecer unos cuantos minutos abrazados, acompañados de algunos besos, Helia se marchó a buscar a la enfermera. Según me había dicho, iba a tardar un rato ya que hoy era domingo y la mayoría de los residentes de Alphea, tanto docentes como alumnos, estaban participando en la reconstrucción de Linphea.
Miré hacia la ventana, un sentimiento extraño se hizo presente. Notaba como si alguien estuviera observándome desde no muy lejos. Una presencia que cada vez se hacía más familiar. Podría ser…
Intrigada y con esperanzas de que fuera esa persona, me escabullí de mi habitación con mucha lentitud; mi velocidad al caminar era similar a la de una tortuga. A pesar de esto, utilicé las pocas fuerzas que tenía para avanzar por los largos y estrechos pasillos del edificio hasta llegar al jardín. Paré un momento para poder apreciar el olor y la vitalidad de las flores y plantas que tanto echaba de menos. Oí un ruido de risas cercano a mi posición por lo que dejé la distracción a un lado y continué por un pequeño camino secreto que conducía al exterior.
Tuve suerte, en principio nadie fue capaz de notar mi presencia. El problema era que no tenía mucho tiempo y que tampoco estaba muy confiada de mi temerario acto. Ignoré mis dudas, y camine por el bosque esperando encontrar respuesta.
—¡Nathan!— grité llamándole, estaba muy segura de que esa presencia misteriosa era él.
Una fuerte ráfaga de viento surgió y el hombre lobo apareció de la nada, en su forma humana. Aunque estaba diferente: presentaba un aspecto más sombrío, su ropa se encontraba sucia y desgasta, sus ojos habían perdido la mayor parte de su brillo y sus movimientos eran más lentos de lo normal.
—¿Qué ha pasado?—pregunté acercándome hacia él, algo asustada.
Su respuesta fue inmediata.
—¡Aléjate!—gritó apartándose de mi alcance.
—¿Qué te pasa?
—¿Acaso no te has enterado de la ley nueva que aprobaron? ¿De todo lo que ha sucedido esta semana? ¡Ha sido una locura!—gritó descargando su ira contenida.
Negué con la cabeza confundida y dije con voz suave:
—No sé de lo que estás hablando…
—¿Cómo qué no, tú no decías que eras muy buena amiga de las Winx? Pues gracias a tus super amiguitas una decena de los míos han muerto… —paró de hablar por un instante para golpear el árbol más cercano, dejando un profundo huyo en su tronco— Incluso Karel…
Bajé la cabeza conmocionada por la noticia y empecé a sentir punzadas en mi corazón, las cuales se iban extendiendo por todo mi cuerpo. Además, noté como mis ojos se humedecían un poco.
—No me lo puedo creer… —murmuré.
Nathan se acercó a mí, cogiéndome de los hombros con mucha fuerza. De tal forma que casi podía sentir el tsunami de sentimientos mezclados que se encontraban en su interior. Y gritó:
—¡¿Por qué no las paraste?! ¡Podrías haberlo intentado de cualquier manera pero tu…!
Harta de sus palabras y con mi cabeza revuelta debido a toda la información sin sentido que se había guardado en mi memoria, decidí intervenir de la única manera en la que me haría caso ene estos momentos: gritando aún más alto que él.
—¡Acabo de despertarme, Nathan! ¡He estado en coma alrededor de una semana…!
Y continuó explicándole todo lo que sabía: lo que había pasado después de que desapareciera antes de abandonar Linphea, las ayudas a Linphea y las pocas personas que había visto desde que se fue. Terminó recalcándole que no tenía ni idea de nada.
—…Así que por favor, cuéntame qué ha pasado.
Afortunadamente mi hermano no interrumpió mi gran discurso y al finalizarlo, me dijo que me sentara con él. Le obedecí, teniendo contacto con la húmeda y verde hierba.
—Lo siento —se disculpó mientras me daba un abrazo corto—Es que han pasado tantas cosas…
—Tranquilo, es normal —dije acariciándole el pelo—. Puedes desahogarte conmigo.
El hombre lodo extendió sus musculosos brazos hacia atrás, para apoyar parte de su cuerpo y mirar al cielo.
—La Asamblea ha ido restaurando todas las construcciones perdidas y está en la labor de recuperar la vegetación pérdida. Está haciendo mucho por Linphea, pero ojalá eso solo se quedase ahí. Han aprobado una ley para exterminar a todos los hombres lobo del universo mágico quedando prohibido también que cualquier persona contacte o se relacione con alguno.
—¡¿Qué, pero por qué?!
—Krystal, supongo. Ahora que es una gran influencia hasta aprovechándose para fastidiarnos un poco más.
Recordé las palabras de Helia, y como se le cambió la cara al hablar de ella. Él la veía como una persona admirable a la que había que admirar cuando solo es una planta marchita que se debe eliminar.
Miré a la cara de Nate, fijándome en que presentaba algunos moratones y orejeras en sus ojos. Tenía la mirada pérdida con sus ojos más oscuros, pero por lo menos ya se había calmada y estaba más tranquilo.
—¿Qué paso con… bueno, las pérdidas que hubieron?
El chico dejo de mirar a la nada para posar sus ojos en mí durante poco tiempo y luego, mirar hacia un punto indefinido en el horizonte. Y contestó:
—La ley se ha extendido con mucha rapidez por todo el universo y como Krystal comunicó el planeta en donde residíamos, no fue muy difícil encontrarnos. Y más en el estado en el que se encontraba. Por eso, ayer —comenzó a relatar apretando los puños—, unos partidarios muy fieles encontraron nuestro escondite mientras estábamos dormidos. Nos pillaron por sorpresa acabando con la vida de casi veinte hombres lobo. Lo peor de todo, fue que no pude evitar este hecho.
Sentí mucha empatía por él, y quería volver a abrazarlo pero mi cuerpo estaba empezando a fallar. Puede que haber ido a coger aire no haya sido la mejor opción…
—No es tu culpa —aseguré con voz tranquilizadora—, eso era casi imposible de predecir. La culpa sería en todo caso de Krystal y de esas horribles personas.
—Puede, pero es mejor que no nos volvamos a ver más, no quiero que te pase lo mismo —decidió, levantándose con determinación.
—¡Pero qué dices, no me importa lo que digan los demás! ¡Eres mi hermano!
El hombre lobo no me miró y adquirió una actitud fría, diciendo:
—Solo te causaré problemas, olvídame a mí y a nuestro pasado.
—¡No haré eso Nathan, eres lo único que queda de mi familia, no puedo perderte ahora que te he encontrado! —grité en un intento de ponerme a su altura—. ¡Siempre he sentido una herida en mi corazón porque no sabía nada de familia, y a veces me sentía algo sola…! ¡Ahora se va a volver a formar cuando ya estaba a punto de curarse!
—Esto es un adiós Flora —proclamó ignorando mis suplicas—, ha sido un placer conocerte. De verdad, me has hecho muy feliz estas últimas semanas. Gracias.
Este agradecimiento fue también el adiós definitivo. Alcé mi mano al frente para intentar alcanzarlo pero mis piernas agotadas flaquearon, por lo que acabé estampándome contra el frío suelo. Con mi visión borrosa, vi como Nate se alejaba de mi lado… para siempre. No lo volvería a ver ni podría tener esas numerosas y largas discusiones con él. Todo lo que había ocurrido había sido una pesadilla cualquiera, y ahora tenía que volver a la realidad. Sumida en estos pensamientos, caí en un corto sueño con el que finalicé esta gran aventura que iba a cambiar mi vida por completo.
FIN
Y después de esta larga espera, por fin termino con este extenso epílogo esta historia. Muchos se pensaban que iba a hacer ya la segunda parte, pero no era así sino que simplemente iba a hacer un epílogo para luego empezar con la continuación. Espero que para este mes esté, y se llamará "Supervivientes de la Corrupción". Muchas gracias a todos los que han seguido mi historia y por todos sus comentarios. Sin ustedes esto no habría sido posible :D Cualquier sugerencia para la segunda parte es bienvenida.
Nos vemos.
Happyfunnygirl
