Los personajes no nos pertenecen, son de la fabulosa Stephenie Meyer, nosotras solo los usamos para divertirnos un rato =)
Cara a cara.
Orgullo, una palabra con múltiples significados, puede significar odio, envidia, recelo, pero también puedes sentirlo por los logros durante tu vida, por lo que has hecho o ha hecho alguien que amas, en mi caso no tengo nada por lo que sentirme orgullosa, mi vida no ha sido lo que me hubiese gustado que fuera, pero si puedo decir que todo lo que hice fue por amor.
Parece que fuera ayer cuando todo sucedió, yo era solo una niña creyéndome adulta, tenía mi vida planeada junto a Jake, estaba por terminar mis estudios universitarios y a pesar de lo que había pasado con mi tío Aro, la perdida que había tenido y que sabía que jamás superaría en todo el resto de mi vida, un pedacito de mi había muerto y eso siempre me pesaría.
Jake estaba en el gimnasio entrenando un rato y yo me había quedado en la biblioteca de la facultad, estaba leyendo un caso que teníamos que estudiar cuando, entre el silencio que reinaba en la biblioteca, sentí que unos pasos se acercaban en mi dirección, decidí ignorarlos y seguir con mi lectura pero estos pasos se detuvieron a mi lado.
-Isabella - Me llamó una voz grave.
Levanté mi vista y ahí estaba Cayo Vulturi, mi tío, vestido con su típico traje de oficina, su melena rubia y esos ojos azules que siempre me habían parecido tan fríos y distantes.
- Cayo ¿Qué haces aquí? - Pregunté, hace mucho que no les decía tío a esa clase de personas.
-Querida, te estás volviendo toda una mujer Inglesa, si Aro te viera estaría orgulloso de ti – él sonrió.
-Di de una vez que es lo que quieres y lárgate por favor, estoy ocupada - le dije con indiferencia.
-Necesitamos hablar
-No tengo nada que hablar conti o - Le respondí cortante.
-¿Ni si quiera de Lizzie?- dijo y sentí una punzada de dolor.
- ¿Qué diablos quieren de mi ustedes? ¿Acaso quieren volver a abrir esa herida que apenas esta cicatrizando? - Dije y podía sentir como mis ojos se aguaban.
-Ella está viva Isabella – murmuró y una chispa se avivó dentro de mí.
Cuando llegué a la habitación del Hotel, me di cuenta que había dejado mi móvil sobre la mesita de noche y tenía como 20 llamadas perdidas de Cayo, ya se había enterado, marqué su número y esperé a que me contestara.
-No podías simplemente hacerme caso ¿verdad? ¡Tenías que ir a Forks! Claro… él sale de la cárcel y corres a exponerte - dijo bastante alterado.
-¿Puedes calmarte por favor? No ha pasado nada, se cómo manejarme- respondí relajada, él no iba a alterarme.
-No ha pasado nada aun, pero pasará, él puede arruinar todo lo que has logrado en 20 años, él puede y tiene el poder de meternos a la cárcel a los 2 y lo sabes muy bien ¡NO VOY A PERMITIRLO ISABELLA! - Cayo solo me llamaba así cuando estaba realmente preocupado.
-No lo hará, lo conozco, pero necesito verlo Cayo, se lo debo, le debo una explicación.
-No le debes nada, Isabella Swan está muerta Alexia, recuérdalo.
-Lo sé, pero aun así voy a hacerlo, correré el riesgo que sea necesario.
-ALEXIA NO TE ATRE…- Alcancé a escuchar y corté el teléfono.
Lo apagué porque sabía que no pararía de sonar hasta que le contestara y no estaba dispuesta a hacerlo. Tome mi Ipad y me puse a trabajar en algunos casos pendientes, el hecho de que no estuviera en Londres no significa que iba a dejar mi trabajo y a la gente que confiaba en mi, aunque claro, si se enteraran lo sucedió hace mucho tiempo, todo se iría a la mierda.
Después de unas horas de barajar algunas posturas para el juicio que se venía en unas semanas, me fui a la cama más decidida que nunca a realizar lo que venía a hacer, mañana vería cara a cara a Edward, después de 20 años.
Cuando amaneció sin dudarlo me levanté y fui a darme una ducha, cuando estuve lista, sequé mi cabello, ahora liso y rubio, mi apariencia había cambiado totalmente a como era en mi juventud, debía ser otra persona pero estaba segura que él me reconocería.
Lo había seguido por un par de días y ya sabía donde vivía, así que me dirigí ahí en el auto, los años me habían hecho ser una persona distinta, ya no era la chica tímida de Forks, era otra persona, decidida y que no pensaba las cosas 2 veces, ahora solo actuaba.
Cuando llegue a la dirección vi que Edward se estaba subiendo a su auto, no podía llegar y cruzarme frente a él con el auto y menos bajarme de el y pararme como una loca, así que simplemente lo seguiría y esperaría el momento adecuado.
Después de doblar en algunas calles, llego al centro de la ciudad y estacionó afuera de una librería, cuando entró en ella baje de mi auto que había estacionado en la vereda contraria y crucé en su dirección, me quedé afuera de la tienda esperando a que saliera y a los pocos minutos venia él, con su típico pelo revuelto, mirando un libro infantil que traía en su mano izquierda y dando esa sonrisa torcida que muchas veces había hecho que mis piernas se volvieran gelatina.
En su mano derecha llevaba un café y se lo llevó a la boca para darle un sorbo. Me acerqué a él determinada, era ahora o nunca.
-Edward - le dije cuando estaba frente a él.
-¿Si?- respondió levantando su vista del libro y mirándome con una sonrisa.
- Sé que será difícil, pero necesito hacer esto, es lo correcto, por favor no grites- le pedí, sacándome los lentes de sol y mirándolo fijamente.
Primero me miro extrañado, después de unos segundos su cara se puso blanca como un papel, dejó caer tanto el libro como el café y retrocedió dos pasos para luego cambiar el semblante, arrugar las cejas y acelerar la respiración, en solo segundos había pasado del desconcierto al asombro, pánico y furia, éste hombre seguía siendo un bipolar y era completamente mi culpa.
Muchísimas gracias a cada una de ustedes por su aceptación con éste final alternativo, nos alegra millones que aún lean la historia y que este cambio haya sido tan bien aceptado.
Gracias por los RW, anónimos, DM, favoritos y a los nuevos seguidores.
Como siempre esperamos sus comentarios (que pueden dejarlos en el bello cuadradito de abajo)
Cariños!
PS: Por cierto mañana es el cumple de uno del hombre que encarnó en el cine a nuestro querido Edward Cullen, así que FELICES 27 AÑOS ROBERT PATTINSON! desde Chile nuestros mejores deseos, éxito en cada uno de tus proyectos y muchísima felicidad a lo largo de tu vida! #HAPPYBDAYROB
