Capitulo 27 final
Entraron a la casa, pensativas, la expulsión de Evin no era menor, ante todo Trunks dejaba el cuidado de la niña a Bulma y ahora debía explicarle que ya no asistiría al colegio, eso era un verdadero problema.
Mamá, saldré de compras con Evin. Informó Bra. Bulma no asimiló bien las palabras de su hija, asintió un poco dudosa y después de verlas salir se dirigió a uno de los salones para llamar a Trunks e informarle el problema.
¿Qué dices? Preguntó Trunks atónito.
Lo que escuchaste Trunks. ¿Quieres que le busque un colegio o lo harás tú cuando vengas?
Voy ahora mismo para allá.
Pero ¿Qué harás con la reunión que tienes mañana?
Cambiaré el día de la reunión. Evin no puede seguir faltando a clases o perderá el año escolar.
Como quieras. Te espero.
Tal como dijo, en un par de horas ya estaba en casa, escuchando los pocos detalles que tenía Bulma sobre los motivos de la expulsión.
Yo estaba en una reunión, cuando llamaron a la oficina, así que tuve que pedirle a la secretaria que le dijera a Vegeta que tenía que ir al colegio a ver lo que ocurría. Cuando llegó con Evin solo me dijo que estaba expulsada y se fue. Ya sabes cómo es tu padre. Bulma tomó un sorbo del té que les había traído la sirvienta.
Gracias mamá. Iré al colegio para saber los motivos. Dejó la tasa sobre la mesa y se puso de pié. Tenía muchas preguntas y la única persona que podía responderlas era la directora del establecimiento.
Trunks, la decisión de la directora es definitiva.
Lo sé, pero quiero saber lo que pasó, además buscaré un nuevo colegio para Evin.
Estoy segura que te irá muy bien. Bulma sonrió. Era imposible que la hija del presidente de la Corporación Capsula, se quedara sin colegio a mitad de año, más de un establecimiento estaría dispuesta a aceptarla.
Caminó a la puerta de entrada, se encontró sorpresivamente con Evin, la pequeña de largo cabello negro, venía llegando con Bra, ambas atraían paquetes con compras.
Papá. Murmuró Evin, quien no esperaba verlo tan pronto. No podía alegrarse y saltar a sus brazos como lo hacía siempre, por el contrario, se quedó paralizada esperando que él dijera la primera palabra.
Espérame en tu cuarto. Habló Trunks con voz dura.
Yo te puedo explica. Liz…
Trunks arrugó su entreceja, ese gesto fue suficiente, Evin quedó en silencio sin terminar sus argumentos-
Obedece. Fue la segunda orden que se escuchó estruendosamente en la sala y pasillos de la casa. Evin corrió a su cuarto sin pensarlo dos veces.
Trunks salió sin más demora. Llegó al colegio, y esperó hasta ser atendido por la directora.
Señor. Siento mucho lo ocurrido, pero no podía ser de otra forma. Se justificó la directora, avergonzada. Prendió la pantalla que estaba a su espalda, y una a una mostró las imágenes de las niñas.
Los papeles que están tomando son las pruebas de inglés. Expuso la señora de traje plomo, para vergüenza de Trunks. Adelantaré un poco el video. Con el control que tenía en la mano, buscó la escena que seguía en su exposición. Ese mismo día accionaron la alarma de incendios. Trunks observó que Evin tocaba la palanca con la intención de presionarla, pero Liz la ayudó en su objetivo. Esto pasó hoy en la mañana. La directora mostró una nueva imagen de las niñas esta vez en el patio. Ambas estaban con sus mochilas, escondidas detrás de un basurero. Hoy no entraron a clases, se quedaron en el patio, después entraron a mi oficina, para borrar mis videos, pero no se dieron cuenta que tenía las copias listas para mostrárselas a usted y a la madre de Liz. Apagó el monitor y volvió toda su atención al joven que estaba con ella.
Ojalá pueda comprenderme. Evin y Liz se han vuelto incontrolables.
Lo entiendo. Trunks se puso de pié, con las ideas un poco más claras.
Esta no es una decisión definitiva, tal vez el próximo año, cuando Evin cambie su comportamiento, podríamos recibirla nuevamente. Explicó la señora con un poco de remordimiento.
Trunks sonrió por cortesía y con paso firme salió de la oficina, estaba furioso, demasiado para su gusto.
Abrió la puerta del auto, se sentó, puso ambas manos sobre el volante, acomodó la cabeza en el respaldo del asiento y miró el techo del vehículo para pensar. Evin estaba consentida, desde que había muerto su esposa, él se había encargado de malcriarla a tal punto que ahora no sabía cómo corregirla. En eso recordó la inocente mirada de Evin cuando le explicó que su madre no volvería otra vez.
Sacudió fuertemente su cabeza para regresar al presente. Analizó las últimas frases de la directora "Evin y Liz se han vuelto incontrolables", tal vez retirar a Evin del colegio no era mala idea, ya no tendría el apoyo de Liz en las maldades y podría corregir el comportamiento con mayor facilidad. Prendió el auto y condujo para continuar con sus planes.
Por otra parte, en la habitación de Evin tocaban a la puerta una y otra vez, Evin se incorporaba cada vez, pensando que era Trunks, hasta que finalmente se dibujó la silueta de un hombre alto que entró a paso lento, tomó la silla del escritorio, la puso frente a Evin y se sentó.
A partir de mañana irás al colegio Inglés. Está a una cuadra de mi oficina. Comenzó a hablar.
¿El colegio Inglés? Pero papá me va pésimo en inglés.
No estás en posición de reclamar. Además, si mal no recuerdo tú me lo propusiste. Continuó Trunks.
Estarás castigada sin salir de tu habitación hasta que yo lo autorice.
Evin levantó la mirada, si se trataba de eso podía estar encerrada el resto de su vida.
Papá, yo te puedo explicar lo que pasó.
¿Estás segura? Entonces ¿Me puedes explicar por qué entraste al salón a copiar la prueba de inglés? ¿Por qué accionaron la alarma de incendios? Y ¿por qué ingresaron a la oficina de la directora? Considerando que a esa hora debían estar en clases.
Evin no respondió, eran demasiadas preguntas que justificar. Se mordió el labio inferior, deseando desaparecer del lugar.
Sé los motivos no te molestes en responder. Se levantó de la silla y la dejó en el lugar donde estaba, abrió la puerta y salió.
Papá... Trunks giró y detuvo la mirada en ella.
La mirada sin emociones de su padre, manifestaba el enfado.
Nada. Dijo. No quiso terminar la frase, estaba demasiado triste para hablar.
No llores, Evin. Hablaremos después con más calma ¿de acuerdo?
Pero no apareció el resto del día. Era muy tarde cuando entró a su cuarto para desearle las buenas noches. Continuaba serio y pensativo, para ella también era difícil el cambio de colegio, principalmente porque ya no estaría su mejor amiga Liz.
Día lunes 07:00.
Trunks estaba un poco ansioso, era el primer día de Evin en el nuevo colegio. Estaba seguro que todo saldría bien, Evin tendría otras amigas, nueva directora, nuevos profesores: un futuro prometedor.
Sin embargo, Evin no estaba muy contenta, pero ya era tarde para arrepentimientos. Tomó la mochila, coloco un par de cuadernos nuevos dentro de ella, revisó el estuche de lápices y salió. Trunks estaba en el pasillo hablando con Bulma. Se acercó a él y le tomó la mano.
¿Estás lista? Preguntó con una sonrisa
No. No quiero ir a ese colegio. Evin lo miró a los ojos esperando que el último ruego fuera el definitivo.
Te va a gustar. Vamos. Llegaron a la limosina donde el chofer ya los estaba esperando, se acomodaron uno frente al otro. La niña miró por la ventana con tristeza.
¿Por qué no convenciste a la directora para que me aceptara otra vez?
Estoy seguro que pronto tendrás nuevas amigas. Sonrió el padre de la pequeña. Sin prestarle atención a la pregunta que había hecho.
La limosina se detuvo frente al colegio Ingles, con sus tres edificaciones, completamente desconocidos por ambos.
¿En cuál de ellos estará mi sala? Preguntó Evin.
No lo sé, pero la secretaria puede decírtelo. Tu sala es la 21, con el curso 3A ¿Entramos? Trunks acercó su mano para invitarla, pero Evin no aceptó.
Estaremos cerca. Insistió.
De pronto se escuchó una voz, demasiado conocida para su gusto. Era la voz que los había acompañado a la casa de Gokú, que estuvo presente en las infinitas reuniones con la directora del colegio anterior, era la voz que estuvo un par de días en su casa. Casi paralizado, Trunks se dio la vuelta. Ahí estaba con el mismo uniforme que Evin, con una cara sonriente, abrazó enseguida a su amiga y compañera.
¡LIZ!. Saludó Evin casi gritando de felicidad.
No es posible. Murmuró Trunks. Sintiendo que sus planes se derrumbaban igual que una torre.
Buenas tardes señor Trunks. Saludó amablemente la madre de la niña. Él respondió el saludo aún impresionado.
¿En qué curso estarás? Preguntó de inmediato Liz.
En la sala 21, con el curso 3A. Respondió Evin
¿En serio? Yo también. Dijo Liz.
Ambas gritaron de felicidad, mientras Trunks sentía que se iba a desmayar.
