Amm… ¿felicidades?

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Edward POV.

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Chicago, EUA. 20 de Junio.

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Volví a abrir mi correo electrónico por décima vez en todo el día y volví a encontrarme con más archivos para analizar, darles mi punto de vista y enviarlos otra vez.

Ahora mismo tenía tres empresas de las cuales hacerme cargo. Esto era precisamente lo que me quería evitar al decirle que sí a Emmett, al firmar ese papel que Emmett me había pedido que firmara.

Emmett había abandonado el trabajo hacia un mes porque Rosalie estaba en riesgo de tener a su bebé antes de tiempo. Así que probablemente daría a luz este mes o el siguiente. Y no me importaba, la verdad que en estos momentos estaba mandando a la mierda a todo aquel que se interpusiera en mi camino.

Estaba harto de bebés. Llantos por un lado, llantos por el otro; pañales, pañales, pañales y más pañales.

Se suponía que Tia no tendría ningún bebé con ella. Se suponía que ese bebé iba directo al orfanato en Los Angeles, pero no. La mujer se había encariñado tanto con su bebé que se le había hecho imposible dejarle en aquel lugar, con extraños. ¡BAH! A mí la verdad es que me importaba una mierda si le daba con extraños o no, porque yo no estaba humor para mantener a ningún bebé, sobre todo cuando ese bebé no era nada mío.

Ahora, por petición de Tia, se quedaban en mi casa los fines de semana mientras Tia tenía que ir a trabajar por las noches. Así que la señora que hacia aseo en mi casa se quedaba cuidando del bebé.

Todas las noches tenía que soportar el agudo llanto de ese pequeño generador de popo y vomito. Estaba harto de eso. Mis ojeras estaban realmente. La verdad es que eso también me estaba valiendo una mierda.

Me sobresalté cuando escuché el teléfono sonar.

Miré el identificador de llamadas y rodé los ojos.

-¿Qué quieres Alice? – lo dejé en altavoz mientras terminaba de ver algunas cosas en mi correo electrónico y terminaba de ver algunos documentos que estaban en mi escritorio.

Maldito Emmett, si lo veía lo mataría.

-Más respeto y cordialidad hacia a mí – exigió con su voz extrañamente cantarina – Esme, Peter y yo organizamos una fiesta para ti el día de hoy.

-¿Una fiesta?

-Es más bien una reunión, en casa de tus padres. Todos estaremos aquí.

-Sigo preguntándome como es que Peter lleva demasiado tiempo soportándote – mencioné con aire distraído. No planeaba ponerle la suficiente atención mientras estaba en mi área de trabajo y ella llamaba para decirme estupideces.

-Él me ama –rodé los ojos ante ese estúpido comentario – Pero ese no es el punto. El punto es que te queremos aquí en tres horas, contento o no contento, sonriendo o no sonriendo. Rosalie quiere verte antes de que explote.

-Estoy seguro que la cabeza de Emmett va a ser la que explote –dije irritado – Alice, tengo bastante trabajo como para estar discutiendo sobre una patética fiesta de cumpleaños, y no es como si me interesara de verdad. Simplemente puedo darme un abrazo a mí mismo.

-¡Esme quiere verte, joder! – gritó y fulminé con la mirada el teléfono, apartando todas mis cosas de mi.

-Yo no quiero ver a nadie –contesté conteniéndome a gritarle. No estaba de humor para gritarle a Alice.

-Ah, pero claro que quieres ver a la estúpida calienta pollas de Tia, ¿no? Eso es lo que tú quieres ver.

Froté mi cara con mis manos. Que alguien me dé paciencia para aguantar toda esta mierda que estoy escuchando.

-No voy a ir a ninguna fiesta, es todo lo que debes saber.

-Esme te espera, junto con Carlisle y la comida se está preparando, si no vienes iré por ti a donde quiera que estés y te jalaré de los huevos hasta que llegues aquí, ¿entiendes? – No me dejo contestar aunque no planeaba hacerlo – Te veo en tres horas.

Presioné el botón para colgar y volví a hacer mi trabajo como hacía unos minutos. Papeles y más papeles; contratos y más contratos. Pero no podía decir que me estaba yendo mal con esto de los negocios. Al contrario todo estaba mejor.

No sabía si iba asistir aquella fiesta. No tenía ganas de ver ni a mi padre ni a mi madre. Sabía que mi madre no tenía la culpa de nada, ella también se había dejado manipular por Carlisle. Alice tampoco tenía la culpa. Pero simplemente no tenía ganas de nada. Además, si iba, probablemente terminaría peleado con Emmett, Rosalie escucharía se alteraría y como siempre terminaría siendo el malo de la fiesta, no sabía porque se empeñaban en invitarme a esas cosas tan absurdas.

Una vez que llegué a mi casa y saludé a la señora de la limpieza me dirigí a mi habitación. Allí podría lanzarme a la cama sin pensar demasiado en las cosas.

Ya no había nada que me preocupara. No había nada más de lo cual pudiera preocuparme más que el hecho de que mis empresas se alzaran lo más que podía. Daba a las personas el dinero que correspondía en sus cuentas como a Charlie y a mis padres, al igual que a todos mis trabajadores y a unas cuantas personas más.

La deuda con Stefan se había terminado y yo me había librado por completo pero hacia unos días Jacob Black había aparecido para intentar hacer negocios con las exportaciones pero de inmediato le había respondido que eso no sería posible.

Era un completo idiota.

Lionks se había dedicado a mantenerse con la boca cerrada después de que me dijo que ya no se corría ningún peligro. A pesar de que a él le había dado unas vacaciones no podía hacer lo mismo con Jason donde quiera que estuviera. No podía dejar a Bella y a su hijo sin seguridad.

Eso me hizo pensar bastante en ella. ¿Ya había tenido a la niña? ¿Cómo había salido todo? ¿Estaba estable en alguna casa? ¿Todo estaba bien? ¿Con quién había pasado el parto? ¿Aún seguía con aquel chico llamado Aidan? ¿Mark aceptaría a su hermana? Pff.

Debía dejar de pensar así. Hacia medio año que se había ido ya, seguro que ella ya había hecho su vida allá, sola o tal vez acompañada.

No debía pensar en eso. Me levanté de la cama y me dirigí a la ducha para poder relajarme un poco. Apagué cualquier tipo de aparato que me comunicara con alguna persona y me metí a la ducha.

El agua cliente estaba ayudando bastante con todo este asunto de la relajación. Pero no podía dejar de pensar en todo lo que estaba sucediendo últimamente. Después de cuarenta minutos decidí que era suficiente tiempo de estar debajo del agua caliente. Toda la casa estaba en silencio, nada se escuchaba más que el sonido del agua caer. Una vez que cerré la llave estaba de igual modo, en silencio.

Me preguntaba qué era lo que estaba haciendo Helga, la señora del aseo, pero decidí que no era demasiado importante como para prestarle demasiada atención. Me vestí con una camisa blanca y unos pantalones vaqueros.

Finalmente iría a esa comida, al menos por un rato y después volvería a mi casa al trabajo ya que era jueves y todavía me quedaba un día laboral.

Cuando me estacioné frente a la casa de mis padres me sentí de alguna manera extraña. La última vez que había estado aquí le había gritado a mi madre y eso al menos había sido algunos seis meses atrás. Desde entonces no veo ni a Esme ni a Carlisle y no es que eso fuera algo que me pesara, en realidad no tenía ganas de ver a nadie.

Mi madre me había llamado un par de veces antes para decirme que se había enterado de que tenía a un "recogida" viviendo conmigo. De inmediato supe que se trataba de Tia, y que probablemente Emmett les había dicho eso a Rosalie y Rosalie a las demás mujeres de la casa.

Pero me importaba un mierda lo que pensaran de lo que hacía.

Toqué el timbre de la casa y varios segundos después se escucharon pasos apresurados, al abrirse la puerta me dejo ver la figura esbelta de mi madre. En su rostro tenía una brillante sonrisa y sus ojos estaban abiertos en grande. Extendió los brazos y me envolvió en ellos. Traté de devolvérselo también, palmeando su espalda un par de veces.

-Oh, hijo – murmuró contra la piel de mi cuello – bienvenido a casa y felicidades. Te he echado tanto de menos.

…Y le siguieron las lágrimas.

Tal vez este era un punto por el cual no quería asistir a esta maldita celebración, porque vería a mi madre y sabía que ella comenzaría a ponerse sentimental. Creo que le entendía al menos un poco ya que no pase las fiestas con ella ni la vi desde hacía medio año, por mí, tal vez no había problema, pero ella… ella siempre había sido bastante sentimental.

-Gracias, mamá - asentí y le aparté lo más suave que pude, besé su frente y ella comenzó a limpiar las lágrimas que habían caído por todo su rostro.

Detrás de ella se encontraba una mujer enorme. Por el color de cabello y los ojos azules supe que era Rosalie. Pero… vaya que estaba enorme. Se acercó lentamente hacia a mí, con su mano derecha sosteniendo su vientre. Cuando llegó a mi lugar se estiró y me dio un suave abrazo tanto como se lo permitía su enorme barriga. Su muy enorme barriga. Nunca pensé en verla de esa manera porque… vamos, ella era la escultural Rosalie.

-Felicidades, Edward, me alegra verte de nuevo –asentí en su dirección en forma de agradecimiento.

Y después me vi envuelto en unos pequeños brazos que ejercían cierta fuerza alrededor se mi torso. Por la baja estatura supe de inmediato que se trataba de Alice.

Alice siempre había sido una gran amiga sin importar que. Ella había sabido cómo manejarme los últimos años y ni siquiera sabía cómo agradecerle. Pero claro que eso no se lo diría a ella, nunca me vería vulnerable a su lado. Ella sabía bastantes cosas que no quería que el mundo supiera. Alice era… una amiga, en todo el sentido de la palabra.

-Felicidades, ogro – murmuró y tan rápido como me abrazó me soltó. Yo le miré un par de segundos y asentí.

-Gracias.

Se hizo a un lado y entonces saludé a Peter, el chico seguía allí, al parecer Alice no había sido tan mala con él. Sus relaciones no duraban bastante.

Y entonces vi a mi hermano, que estaba detrás de Rosalie, mirándome con cautela. Yo le envié una mirada envenenada.

-Emmett – le dije y me acerqué a él – que gusto verte, hermano – estiré mi brazo y él la tomó, imitando mis gestos – al parecer te encuentras muy bien y aun no tienes a tu hijo. Debo decirte que tal vez me quede con la empresa.

Me retiré de allí, con la mirada de Rosalie y Emmett sobre mí, casi con la boca abierta. Podía pasarle al menos unas semanas, era mi hermano y lo comprendía, comprendía que quería estar con Rosalie y eso pero al menos debió haber dicho algo y yo no tenía ninguna noticia de él.

No me preocupé porque mi padre no apareciera allí las primeras dos horas, entre pláticas por parte de todos y anécdotas de Alice y Peter. Ellos querían hacer una boda, Alice tenía en su dedo un anillo que realmente parecía caro, muy al estilo Alice. Querían casarse como lo había hecho Rosalie hacia unos meses pero tendrían que esperar al menos dos o tres meses.

Cuando cayó la noche me dejé caer en la silla que estaba frente a la alberca, bebiendo de una cerveza. Todos detrás de mí estaban recogiendo las cosas, no había intentado ayudar y no es como si me dejaran hacerlo así que decidí sentarme en aquel lugar.

Minutos después sentí como alguien se sentaba a mi lado y subía sus pies a la silla.

-Bonita noche – me dijo con aire distraído. Voltee a verla con una ceja alzada. Alice le dio un sorbo a su cerveza y siguió mirando hacia el agua que era iluminada por las luces debajo de ella.

No contesté. Era una persona de pocas palabras cuando se suponía que quería estar solo y venían a interrumpirme, sobre todo si esa persona era Alice que me bombardearía con estúpidas preguntas acerca de cosas que yo no quería escuchar.

-¿Por qué has desaparecido durante tanto tiempo?

Aquí vamos…

-Yo no he desaparecido – contesté – lo único que hice fue estar al tanto de mi trabajo para poder salir adelante y del lio en el que estaba metido. Nada más.

-Esme te ha extrañado bastante – no le contesté – Yo también te he extrañado mucho. Hace mucho tiempo que no sabía de ti. ¿Hasta cuándo iba a volver a saber de ti? Un año después o tal vez más?

-¿A quién le importa? – le di otro sorbo a mi cerveza. Detrás de nosotros estaban las voces de mi familia conversando animadamente.

-A mí me importa. No puedes simplemente desaparecerte así porque si –sacudió la cabeza dándome a entender que no estaba de acuerdo con eso – porque aun tienes familia. Si no tuviera familia entonces adelante, suicídate si quieres. Tampoco puedes estar recogiendo a cualquier mujer embarazada.

-Ya basta con Tia, lo que pasa con ella solo es asunto de nosotros ¿está bien? Y si te sirve de algo debes saber que ella se ira el mes siguiente lejos de aquí. Para con eso.

Ella me miró sin entender lo que estaba diciendo. Sacudí la cabeza.

-De acuerdo –siguió – entiendo que estés de esa manera porque Bella te haya dejado pero…

Me puse de pie frente a ella en cuanto escuché eso.

-¿Me vas a llenar de mierda toda esta noche? No quiero ni siquiera que me hables de ello, no quiero saber de eso.

Pero ella no me hizo caso, por supuesto y también se puso de pie.

-Los dos sabemos que te estas comportando de esta manera porque no estas con Bella, porque te sientes vulnerable porque Bella no está aquí y te ha dejado. Y te sientes más vulnerable porque no tienes el control sobre ella en estos momentos. Te sientes y te comportas así porque la necesitas contigo y porque eres una persona demasiado masoquista y que la ha dañado durante tanto tiempo – me acusó. Su tono de voz era bajo pero amenazante – Al parecer esto era lo que querías para que abrieras los ojos. Tu madre no tiene la culpa de todo esto. No vas a rellenar el vacío de Bella con aquella mujerzuela llamada Tia y tampoco vas a llenar el vacío de tu hija con el hijo de Tia.

La miré con furia. Ella había soltado todo y me lo había dicho de una buena vez. Al parecer estaba aguantándose mucho tiempo el decirme eso. Tomó una gran respiración haciendo que su pecho se hinchara y siguió mirándome de esa manera desafiante.

Estábamos retándonos con la mirada en estos momentos. Simplemente quería tomar mi abrigo y salir de esa casa para volver a mi casa y no saber más de ellos.

Sabía que venir a este lugar iba a ser una mala idea.

-¿No vas a decir nada? – Se acercó a mí y me empujó levemente – Claro que no me vas a decir nada porque saber que todo lo que te dije es verdad ¿o no? ¿O también me llamaras mentirosa? – Suspiró- Edward, aprende esto: Nadie te va a soportar todo el tiempo. Eso es lo que pasó con Bella. No podía soportarte más y decidió dejarte, es casi lo que ella creía que tú querías.

-Alice – la corté y sacudí la cabeza- No vine aquí para que sacaras a relucir aquí el tema sobre Isabella.

Joder, me sentía extraño diciendo su nombre.

-Edward –puso su mano en mi antebrazo, hice de todo menos mirarle a los ojos. Ella soltó u suspiro – Debes de aceptar que lo que te estoy diciendo es verdad. Tia no va a llenar el espacio de Bella.

¡Y una mierda con Tia!

-Creo que debería irme ya – recogí la botella de cerveza que estaba en el césped y me alejé de ella antes de que comenzara a gritarle y todo el mundo se pusiera a su favor y comenzara a decirme bastantes cosas. Me acerqué hasta mi madre – Debo irme – ella dejó de sonreír.

-Pero, aun es muy pronto, cariño, son las diez de la noche.

-Mañana tengo trabajo y tengo bastante trabajo – le envié una mirada a Emmett que estaba saliendo de la puerta trasera – Tal vez venga a visitarte después. O podemos ir a alguna parte cuando tengas el día libre, tu solo debes llamarme.

No sabía si eso podía ser cierto o no pero sino le prometía algo como eso probablemente no me dejaría desaparecer de allí.

-De acuerdo. Tal vez el sábado podamos ir a desayunar y hablar un poco o simplemente puedes venir un día a casa. Tu papá está metido en unos asuntos de los cuales no tengo idea –sacudió la cabeza y colocó sus manos en mis antebrazos. Bastante cerca de mí – Prométeme que de verdad pasarás un tiempo conmigo.

Froté mi frente con mi mano en gesto de exasperación (un gesto el cual había aprendido).

-Te prometo que el sábado en la mañana pasaré a recogerte y si no lo hago puedes pasar a mi oficina – me incliné y bese su mejilla – ahora tengo que irme.

Me voltee hacia los demás.

-Rosalie, Peter, Alice –asentí en sus direcciones – que pasen buena noche, nos vemos – me dirigí hacia la puerta trasera de la casa para entrar no sin antes dirigirme a mi hermano – Emmett, necesito hablar contigo.

Cuando estuve seguro de que mi hermano me seguía me quedé de pie junto a los sillones de la sala de estar. Voltee hacia a él y le mire de manera seria.

-Habíamos quedado que la familia no se interpondría con los negocios, Emmett – le dije mientras jugaba con una pequeña pirámide de cristal que estaba en un mueble.

-Edward, Rosalie está a punto de tener al bebé…debo estar apoyándola con eso y… - le interrumpí antes de que siguiera.

-¿Entonces porque has sugerido eso de las exportaciones si exactamente sabias lo que pasaría? Si me hubieras dicho uno o dos meses después de que tu hijo naciera igual hubiera aceptado.

-Debes apoyarme con esto, Edward – se apresuró a decirme. Nunca había visto a mi hermano ponerse tan nervioso – Si estuvieras en la misma situación con Bella, yo…

-Basta, no hables más –tomé una profunda respiración y coloqué el delicado objeto en su lugar – Te esperaré dos meses. Las ganancias serán las mismas para los dos, no te estoy dando ni quitado nada, ¿entiendes? Solo dos meses.

Algo me decía que eso era todo lo que él necesitaba para volver al trabajo y a sus responsabilidades.

-No necesito más – me dijo muy seguro de sí mismo. No le contesté y no le dije nada más al respecto mientras me dirigía hacia la salida.

-Buenas noches, Emmett

Al salir de la casa me dirigí hacia mi auto que estaba justo al frente, subí al auto y me dirigí hacia mi casa de nuevo. El día había ocasionado un revoltijo de cosas en mi mente. Cosas que probablemente eran mierda porque todo me o había dicho Alice.

Me negaba a aceptar cualquier tipo de criterio de su parte.

Mi teléfono sonó y lo contesté sin dejar de conducir.

-Edward Cullen.

-Jefe, habla Zafrina – escuché la voz extrañamente femenina de mi secretaria.

-¿Qué sucede?

-El señor Whitlock se ha reportado hacia unos minutos para programar con usted una cita sobre su arreglo en la casa de Miami.

-De acuerdo, ponla mañana a la primera hora que tenga libre.

-Está bien –escuché como tecleaba algo en su ordenador – mañana a las nueve de la mañana en el restaurante Texas.

-Buenas noches, Zafrina.

-Buenas noche, jefe – se despidió y después colgó, lancé el teléfono al lado del copiloto y llegué hasta mi casa.

Por fuera se veía que había movimiento, todas las luces estaban encendidas como era normal a esa hora. Yo legaba casi a las once y media a la casa y aún estaba encendida. Tenía entendido que la señora que hacia el aseo se dormía cerca de las doce de la noche.

Al entrar por la puerta me encontré con Tia y con su hijo en brazos, llorando, como siempre. Tomé una gran respiración.

-Buenas noches – hablé en voz alta y Tia pegó un salto al escucharme, Helga salió de la cocina y me miró con gesto significativo para después marcharse. Me volví hacia a Tia, hasta que me di cuenta que tenía el rostro bañado de lágrimas.

¿Y ahora que mierda le pasaba?

-¿Qué sucede? – dejé mis pertenencias en el enorme sillón y miré con fastidio al bebé que no dejaba de llorar.

-Alexey no deja de llorar – me dijo de manera desesperada – la señora me dijo que tal vez estaba enfermo pero no tiene fiebre ni nada parecido.

Lo que me faltaba… un bebé enfermo.

-¿Y ya intentaste todo lo que te dijo Helga? – mire al niño que tenía los ojos rojos de tanto llorar y su lengua estaba de un extraño color blanco.

-No – me dijo con el ceño fruncido y le devolví la mirada por el tono con el que me había dicho eso. Como si le estuviera diciendo que hiciera algo arriesgado – Ella no es doctora para decirme que es lo que debo darle a mi hijo.

Un grito más fuerte salió de la boca del niño.

-Es una señora de pueblo, ellas probablemente sepan más de remedios que tú en toda tu maldita vida – le dije con enojo. Aquel llanto no estaba ayudando nada con mi humor - ¿Por qué mierda no le has llevado con el doctor?

-El doctor particular no está a estas horas en su consultorio.

-¿y porque mierda no lo llevas a un doctor público como cualquier otro niño?

-¡Porque ellos no sabrán lo que tiene mi bebé!

Y encima se ponía en plan de niña caprichosa. Había soportado ese tipo de arranques antes. Tomé mi teléfono y comencé a llamar al pediatra.

-John Rawlins – escuché la voz adormilada del doctor.

-Doctor, habla Edward Cullen – se escuchó movimiento al otro lado de la línea – Necesito que venga a mi casa ahora mismo, el bebé está enfermo.

-Señor Cullen yo no hago visitas a domicilio.

Joder, el llanto del bebé me estaba poniendo realmente nervioso.

-Mejor dígame los síntomas que tiene el niño o las reacciones o características diferentes que ve en el bebé – me acerqué de nuevo a ellos y le mire con atención.

-Bueno, sus ojos están rojos, su estomagó está un poco más inflado de lo normal – fruncí el ceño al notar eso – y su lengua esta blanca.

Esperé paciente a que el doctor me diera su respuesta. Ahora ya no me importaba bastante el hecho de que el niño estuviera llorando y rechazando su biberón. Realmente parecía enfermo.

-El niño está sucio del estómago, a sus cuatro meses no puede recibir bastante leche y la leche que estén usando probablemente no sea la adecuada para el niño – comenzó a decir el doctor- No necesitan de ninguna medicina. Lo que tienen que hacer es darle un poco de té de manzanilla, pero procuren que tenga más agua que té. Después de eso, con una pequeña gasa deben limpiarle la lengua hasta que vuelva a su color natural. ¿Entiende señor Cullen?

Asentí un par de veces pero después sacudí la cabeza consiente de que el doctor no me estaba mirando en esos momentos.

-Sí, entiendo.

-De acuerdo, si el niño sigue molesto lo mejor será que le lleve al hospital. Allí le atenderán mejor.

-Está bien, gracias por su ayuda. Buenas noches.

-De nada, buenas noches -respondió y yo colgué el teléfono para lanzarlo en el sillón de nuevo. Me dirigí hacia Tia.

-Tan solo está enfermo del estómago… -caminé hacia la cocina – Helga, necesito que prepares un té de manzanilla para el niño, pero con muy poca, después, Tia le limpiará la lengua al bebé con una gasa mojada en el té hasta que vuelva a su color rosado.

Helga me miró casi con la mandíbula hasta el piso. Genial ¿ahora qué cosa le pasaba a esta mujer?

-Señor, eso fue lo que le dije a la señora Petrov, pero no me hizo caso, pudo haberse ahorrado la llamada – comenzó a decir mientras se movía por toda la cocina. Miré a Tia con cierta molestia.

-La próxima vez deberías dejar de comportarte como una niña mimada y con dinero – miré de nuevo al niño que se encontraba chupando su mano y lanzando quejidos – le he dado indicaciones a Helga, pero parece que ella ya sabía lo que se debía hacer. Es todo. Buenas noches.

Salí de la cocina ara después subir hasta mi habitación escuchando los murmullos de las dos mujeres allí abajo.

¿Desde cuando comenzaba a preocuparme por ese niño? Eso no estaba bien. La ventaja era que se iban a Europa en un mes y todo estaría perfectamente.


Espero que no se me haga costumbre esto de estar subiendo capitulo cada dos días porque entonces tendré lectoras molestas, jaja. Lo siento, es que últimamente he tenido mucha imaginación y me dan bastantes ganas de escribir, además de que llegamos a la parte que mas me gusta: Los bebés *-*

¿Qué le ha parecido el capítulo? El Edward ha aparecido pero no como Bella.

Muchas me han dicho que querían que Edward apareciera en el hospital con Bella pero eso sería algo realmente surrealista y los niños soy muy pequeños todavía. Por desgracia Edward aparecerá mucho muy después. En fin... no les digo mas.

En los próximos capítulos me iré saltando de meses y tal vez de años para llegar a lo que sería realmente el drama (:

Gracias a: Lucero Mendozaa, Tanya Masen Cullen, anaprinces25, Manligrez, La enana del mal, Milla Whitlock, .LUTZ, FlorVillu, Vanessa Morales, Kate Jenk, lorincullen, alimago, DANIELADRIAN, viivii alice, Melania, Lulu, Fernandaa, Yumel22, csuhayl, Nina, .Patzz, catitacullen, yolabertay, marah2221, Laura Katherine, carlita16, didywf. Y a todos los anónimos por sus comentarios.

Gracias también a los que publican mi historia en sus páginas y también a los que agregan a alertas y favoritos.

Amo leer cada uno de sus comentarios y sus locas idea, hubo una en especial que hizo que casi se me saliera el corazón que decía que Anthony iba a morir. Jesús! No sería capaz de matar a un niño tan precioso como Anthony.

groups/ 489007794454955/ (El grupo en Facebook)

¡Cada vez son mas las que se unen! Gracias por eso.

Nos leemos tal vez el jueves o miércoles (:

Les quiero a todos. ¿Reviews? (: