Príncipes Oscuros:

Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima

Foro: Homenaje al antiguo Cannon Island

Misión de Cien años ©Weekly Magazine~Stormy Night Rain92

Prompts:

Misión de Cien años: Cien formas de decir "Te amo"

Frase:

62. "It can wait until tomorrow."/"Puede esperar hasta mañana."

Summary:

Eran príncipes en el oscuro castillo a las afueras de Magnolia, Ahora, cada uno de ellos tendrían a su alcance su salvación o su destrucción en aquellos que el destino marco para ellos.

Jerza: II: Guerrera Carmesí

Era la reina de las hadas, pero, también era un arma letal y una invitación le haría conocer a uno cuya alma era una contradicción con la suya.

Gale: III: Acero Oscuro

Era duro como el acero, poderoso como el metal más duro del mundo y aun así, la vida le parecía vacía hasta chocar con aquella "enana" bibliotecaria que cambiaría su vida.

N.A.: Este es mi regalo por tanto tiempo sin publicar para los lectores del Fandom Fairy Tail de esta historia. #jmonth2019

Tiempo: A.U. (Universo Alterno)

Palabras: 1049 aprox.

27

" Encarcelado"

"A veces somos prisioneros de nuestro pasado"

Jellal pudo sentir como Erza se relajaba contra su pecho y sus latidos parecían unísonos mientras el calor del fuego iluminaba la habitación con calidez.

La mujer entre sus brazos era realmente tierna, dulce y aun con la oscuridad del pasado que cargaba una pequeña luz se extendía por su mirada cuando hablaban o como se movía, pero ella desconocía la oscuridad que estaba en él.

Todo aquel momento de ternura con ella, aplacaba los miedos que solían agobiar su corazón e incluso la imagen que se traspuso cuando estaba mirando al fuego…y darse cuenta que la afectaba tanto como ella lo hacía en él, lo lleno de confort brevemente.

Cuando ella salió a la cocina, se llevó una mano al rostro mientras temblaba aun si el calor del fuego estaba encendido sentía como el dolor o tal vez, lo que fuera de aquellas imágenes que no le pertenecían estaba viendo la sangre, el dolor…y se llevó una mano al rostro mientras trataba de congeniar esa imagen con el lugar en el que estaba.

Sintió su respiración agitada, sintió su cuerpo extenuado en el dolor y gracias a que no había dormido bien lo único que había provocado era que cayera en una espiral de confusión.

Cuando ella hablo de nuevo, el mundo volvió al orden en que lo conocía.

Sintió como si ella fuese su ancla en medio de una tormenta de imágenes, emociones y sucesos que no entendía pero parecían tan familiares más allá de lo que podría ser un sueño.

El esfuerzo de compartir su postre termino con sus defensas, instándole a besarlo—Y podía decir que ella lo disfrutaba—Cuando entrelazaron sus lenguas en una batalla que sabía ganar mientras la atraía sobre su regazo con fuerza pero frenando su ímpetu sabiendo que ella lo merecía.

El pastel sabe mejor así…—Había dicho, se sintió avergonzado al recordar lo que había dicho y la abrazo para que ella no viera su piel tan roja como su cabello que calmo al sentir el aroma dulce de su cabello—Solo…si fuese así para siempre.

Ella asintió recostándose sobre su pecho y terminando en ese momento en el que miraba hacia el techo, fijando sus ojos en un punto en el vacío cuando ella estaba a su lado todas las imágenes que lo atormentaban como sueños vividos desde que tuvo ese incidente con ella…no lo atormentaban.

Había descubierto que aquellas imágenes eran reales, cuando observo los lugares que comenzó a visitar en su moto de camino hacia Magnolia pero y si fuese así…entonces lo que veía eran memorias de alguien que vivió en otra época y tal vez, solo tal vez conociera a Erza como era en su tiempo viviendo con las otras personas.

Era preso de los recuerdos, unos que nunca había vivido o en cierto modo lo hacía cuando se sumergía en ellos totalmente pero podía decir que "La persona" cuyos recuerdos veía, conocía a Erza porque parecía pensar mucho en ella e incluso como niños se habían conocido o eso había visto…

Pero este pasado solo hacía referencia a algo que le había mencionado el sacerdote en el Monasterio y las historias que estaban allí, todo apuntaba a una sola cosa: Su Antecesor.

Suspiro, tomo a Erza entre sus brazos y esta se apegó a él, mientras la cargaba sintiendo la tranquilidad que muchas noches no tenía.

Abrió la puerta sin problemas de su habitación, la dejo sobre la cama y en ese instante ella se despertó, se llevó una mano limpiando sus ojos mientras su cuerpo parecía relajado dejando sus piernas expuestas entre la seda roja de su vestido provocando que sus latidos se desbocaran mientras su boca se secaba.

¿Y los Regalos? —Pregunto ella adormilada, se sentó a su lado tras cerrar la puerta y acaricio su mejilla— ¿Jellal?

Eso puede esperar hasta mañana—No aparto su mirada de ella, se acostó a su lado y pudo sentir como se acurrucaba junto a él abrazándolo con fuerza como si fuese a huir.

« ¿Y Quien no lo haría?» Pensó entendiendo que no era fácil ver morir a quienes podías apreciar sin pagar un precio muy alto en su alma y estrechándola con fuerza espero sumergirse en el sueño usual de tortura o de dolor…pero esta vez se encontraba dormido en una celda y allí a su lado estaba el la también dormida extendiendo su mano con la suya.

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Gajeel Redfox, por primera vez sintió el terror.

Natsu estaba en el jardín delantero de plantas siniestras que este había sembrado en medio solo con Happy sobre su cabeza y la nieve cubriendo las paredes externas que se extendían alrededor del invernadero de calor creado por este.

El viento helado de la época muchas veces era molesto para Gajeel, pero era mas siniestro esperar sin saber que sucedería aquí en un lugar que parecería el jardín más hermoso pero una prisión que mantenía encarcelado a un verdadero monstruo.

Se adentro al borde del círculo que rodeaba al Dragón Slayer, apretó los dientes y se cruzó de brazos dejando que el poder manara de su cuerpo para dar a conocer su presencia allí.

¡Aquí estoy, estúpido cabeza de Lava! —Comento dejando que su último insulto penetrara la cabeza del Etherias sin más y sabiendo que podría morir si él lo pidiera, eso le pasaba por andar de boca floja. — ¿Y bien?

Vio como el Dragon Slayer se volvía, sus ojos en tono dorado tan penetrantes como la oscuridad misma y vio como una sonrisa se extendía en su rostro dejando expuestos sus colmillos, sus labios parecieron decir algo que lo hizo palidecer.

Eso puede esperar hasta mañana para que comiences, Gajeel—Comento Natsu mientras el frio parecía calar en la piel del Dragón Slayer de Hierro-Sombra porque allí estaba el siniestro monstruo o eso era lo que quería creer...Si bien, podía aceptar que existiera tal cosa, pero lo que el Etherias anunciaba era una desgracia para sí mismo, porque Gajeel sabía que la maldición de uno de los Spriggans recaía sobre este y no podía permitir que eso volviera a suceder, si estaba en sus manos.

Su anuncio lo tomo por sorpresa y era uno realmente aterrador, porque podría traer mortandad tanto para la hermandad como para los humanos: Ya había encontrado a su compañera.

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