Capítulo 28
Los ataques volaban por todos lados. Truenos, hiperrayos, hidrobombas, ventiscas, etc. La expresión "campo de batalla" ya adquiría significado de guerra en ese contexto. A Electi le costaba mantenerse concentrado. Ya de por sí sus oponentes eran fuertes y además tenía que estar pendiente de cualquier ataque que saliera desviado de su zona. Era un campo de cientos de metros cuadrados en el que estaban distribuidos varios campos delimitados únicamente por unas líneas en el suelo pudiendo tener perfectamente escudos de protección a su alrededor. Supuestamente era para agregarle dificultad.
El Haxorus con el que luchaban era el último en pie del equipo contrario. Bramó abriendo sus fauces y disparó un potente pulso de dragón. Electi avanzó cruzando sus brazos y levantó su Protección. El aura multicolor en forma de dragón chocó contra la barrera que logró frenar su avance. Se podía sentir la fuerza del ataque aun desde dentro. Cuando el ataque cesó, Lady y Jeff aprovecharon para salir de atrás de Electi y atacar. Jeff le propinó un punta pie al Haxorus logrando desequilibrarlo y Lady le dio con una garra umbría a su quijada. El último golpe logró derribarlo. El par de Zoroark se abalanzó sobre el dragón como depredadores sobre una presa que les superaba en tamaño. Lo golpearon hasta debilitarlo. Electi observó esa escena de barbarie. Su rol era de defensa: levantar barreras de Protección, pantallas de luz y reflejo para reducir el daño. Una pena que su especie no aprendiera Velo Sagrado.
El juez determinó su victoria y los láseres rojos que provinieron del techo los sacaron de ahí al contenerlos en pokebolas. Ya en la sala de espera fueron atendidos por paramédicos que les proporcionaron tratamientos básicos. Tenían chance de descansar en lo que los otros equipos terminaban de batallar más una hora entre las rondas. Cuando se abrían al público las batallas en esas instalaciones no cesaban en todo el día. Dependiendo de cuál era iban bajando, subiendo o avanzando en la instalación conforme iban ganando las rondas. Electi no servía para esas competencias, pero tenía una motivación en esa ocasión. Su matrimonio dependía de ello. Cualquiera diría que probar tu fidelidad de pareja en La batalla de la frontera era algo absurdo y más teniendo dos huevos que dependían de sus padres, pero ya no tenía otra opción. Fue todo un día de batalla tras batalla hasta que llegaron al último nivel. Electi sentía que sus piernas eran de goma. El único consuelo era que sus contrincantes estaban también desgastados.
Era un equipo conformado por un Smeargle, un Aegislash y un Heracross. El Pokémon bicho contaba con un casco romano con una mega piedra equipada. A penas dieron la señal de inicio el Heracross mega evolucionó. El Smeargle agitó la punta de su cola que brillaba con una luz purpura. Unas flechas de luz del mismo color salieron disparadas hacia el centro del campo. La zona central quedó cubierta de veneno. Electi terminaba de ejecutar una pantalla de luz y reflejo. Los hermanos Devon atacaron ambos con pulso umbrío. El Aegislash se interpuso levantando una barrera de Escudo Real. Detuvo el ataque sin problemas. Mega heracross pasó sus brazos por lado y lado del Pokémon espada y atacó con Pedrada. Los proyectiles salieron volando en gran cantidad de números como perdigones. Los que no pudieron esquivar chocaron contra la barrera de Reflejo. Sintieron su vitalidad siendo reducida sin haber recibido el golpe directo por el efecto del movimiento defensivo. Los Zoroark corrieron hacia ellos a toda velocidad con la intención de saltar la zona de veneno que los separaba. El Smeargle volvió a tomar acción. Con otro movimiento de su cola liberó flamas azuladas. El fuego fatuo quedó suspendido sobre la zona venenosa. El instinto de ambos los alertó. Se detuvieron. Mega Heracross volvió a atacar a distancia con pedrada. Electi se interpuso y creó una barrera con Protección.
–¡Podemos jugar al mismo juego! – gritó Electi. Ejecutó Levitón y extendió sus colas enrollándolas alrededor de las cinturas de ambos Zoroark. Eso los sorprendió.
Los pegó a su cuerpo para salir volando sobre el campo envenenado. Los ataques chocaron contra las barreras de Electi quitándole mucha vitalidad. Pero logró ejecutar por segunda vez una Protección que mantuvo las flamas alejadas. Atravesaron la franja envenenada. Entonces el Aegislash se apartó. El mega Heracross atacó con un golpe de Empujón. La fuerza fue suficiente para romper el reflejo y darle a Electi un golpe crítico. Lo mandó a volar de regreso. Él pudo sentir como caía sobre el suelo envenenado.
¡Le dolía hasta la más mínima fibra de su cuerpo! Ni siquiera las veces que Lady lo había lastimado se comparaba con ese dolor. En términos físicos. Prefería sentir ese martirio en su cuerpo que el dolor en su corazón. Por eso no se quejaba.
Lady estaba en silencio sentada al lado de su cama. Ella estaba herida, pero la expresión en su rostro hacía pensar que sólo tomaría un día para sanar. Jeff no estaba ahí. Lo que rompió el silencio fue un largo suspiro de Lady. Eso era señal de que iba a empezar a hablar. Electi tragó grueso, nervioso.
–Nos rendimos – dijo ella mirándolo a los ojos – ya no valía la pena seguir luchando ¿y sabes por qué?
–porque… ¿la gracia es que yo estuviera consciente?
Ella se encogió de hombros.
–Para serte sincera, yo no creí que pasarías de la primera batalla y Jeff pensaba que ni siquiera firmarías el formulario de inscripción. Hay que admitirlo. Demostraste espíritu y voluntad de sacrificio.
Electi sonrió. Lady continuó.
–No me malentiendas. Sigo muy enojada contigo. Hoy no podemos ganar el símbolo de plata, pero te has ganado una nueva oportunidad.
Ambos se sonrieron. Ella extendió su zarpa y sujetó su mano. Electi dejó escapar un gemido de dolor y unas palabras de lamento.
–Y yo que creía que íbamos por el de oro.
Lady soltó una sonora carcajada junto con una lágrima. Se puso de pie para poder acercarse y darle un beso.
