"Cass, mira se está despertando." Fue lo primero que escuchó Dean cuando su mente volvía a ser consciente de la realidad. "¿Crees que estará bien?"

"Eso espero, pero sólo podremos saberlo cuando despierte."

No se había dado cuenta hasta ese momento que tenía los ojos cerrados. Los abrió lentamente y durante un momento se dio cuenta que su visión era excesivamente borrosa, como si de repente necesitara ponerse gafas. Se movió, pero se dio cuenta en ese momento, que no era una buena elección, por lo que se quedó quieto.

"¿Dean?"

Vio una sombra acercarse y arrodillarse junto a él, por el tamaño supo que se trataba de su hermano. Sam le cogió la mano y la apretó, como si intentara llamar su atención. Dean se volvió y trató de decir algo, pero no lo consiguió.

"Tranquilo, no fuerces a tu cuerpo, has pasado por mucho."

No lo recordaba, se esforzó por buscar en su cabeza que era lo que había ocurrido, pero eso no hizo más que provocarle un terrible dolor. Se mordió el labio, para intentar disimularlo, pero tan sólo consiguió llamar todavía más atención de Sam.

"¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien?"

"¿Qué me ha pasado?" Dijo por fin, notando su garganta reseca y dolorida. "¿Sammy?"

Levantó la mano y entonces se dio cuenta que la tenía vendada y que el más leve movimiento le hacía ver las estrellas. Comenzó a preocuparse ¿y si se había dado un golpe demasiado fuerte en la cabeza y por eso no recordaba nada? ¿Y que le había pasado en la mano?"

"Cass."

El ángel apareció por fin en su campo de visión, que desde la cama, era bastante limitado. Se sentó a su lado y mostró una sonrisa cansada. Sin duda debían haber pasado horas, que Dean todavía no era capaz de encontrar en su mente.

"¿Recuerdas la última criatura a la que nos enfrentamos?" Le preguntó Sam mientras le acariciaba la mejilla.

Dean asintió, aunque no estaba muy seguro de sus palabras. Su mente parecía estar metida en una batidora y no estaba seguro de lo que real o formaba parte de lo que había estado soñando todo ese rato. Pero si recordaba aquella mezcla entre humano y araña, recordaba el caso de Sam hacía casi un año, cuando había estado investigando con Samuel, eso no formaba parte de su inconsciente.

"Esa cosa te atacó, cuando te liberaste de las cuerdas. Fue más rápido que tu y yo no pude hacer nada." Sam desvió un momento la mirada, no quería que su hermano, ahora que había despertado, lo viera tan preocupado. Pero la verdad era que sentía la persona más culpable del mundo.

Después de todo, si no hubiera llevado el caso un año antes como lo había hecho, Dean no habría estado a punto de morir. Hizo mal entonces, su falta de corazón, siendo un desalmado, le hizo hacer las cosas sin pensar en las consecuencias y ahora la mayor y más grave consecuencia para él, acababa de despertarse.

"Si, me acuerdo, conseguí liberarme, pero no fui lo bastante rápido, tal vez esté perdiendo facultados." Dean sonrió dolorosamente.

Entonces lo vio en su mente, el ataque, el dolor en la mano, aquella cosa le había roto la mano y tan sólo había tenido que pisársela, sin duda era terriblemente fuerte. Lo había cogido con una sola mano y antes de que Sam pudiera soltarse de sus ataduras, lo lanzó contra la pared.

Recordó el dolor en la cabeza al golpearse contra la pared, pero después no había nada en su mente. Como si los recuerdos pudieran provocar dolor, la mano herida comenzó a palpitarle. Se había roto más de una costilla en su vida y había tenido más magulladuras de las que podía recordar, pero lo que sentía en esa mano, le atravesaba todo el cuerpo.

Pese a no querer hacerlo, gimió por el dolor.

"Tranquilo, tienes que descansar."

"¿Qué pasó después?"

Sam se recostó en la cama junto a su hermano para impedir que continuara moviéndose, lo abrazó como si se tratara de un enorme oso amoroso y apoyó la cabeza en el hombro de su hermano.

"Me diste un buen susto, eso es todo. Pensé que lo mejor sería llamar a Castiel, más que nada para llevarte a un lugar seguro para poder curarte."

Cuando Dean volvió a cerrar los ojos, Sam volvió a mirar a Castiel otra vez, ninguno de los dos estaba dispuesto a hacer pasar a Dean un mal rato para que se enterara de la verdad. Si no se acordaba sería mejor para todos. Ya lo habían pasado ellos bastante mal.

"Sabes que no me gusta que me mientas, porque siempre te pillo." Dijo Dean en un largo suspiro, con los ojos todavía cerrados. "¿Qué es lo que no me estás contado Sammy?"

Su hermano acarició su mano herida, un momento más tarde le dio un beso en la barbilla, seguido por otro en la mejilla y final y muy lentamente, otro en la boca, un beso largo, intenso y casi desesperado.

"No vas a conseguir que deje de preguntarte que es lo que no me estás contado. Cass, ¿serías tan amable de decírmelo tu?" Pero el ángel no contestó y no era normal porque Castiel siempre le contestaba, aunque fuera con otra pregunta o una redundancia, pero siempre le respondía. "Estáis empezando a asustarme."

Intentó incorporarse, pero un fuerte mareo se apoderó de él y tuvo que volver a tumbarse en la cama. Aquello no era normal, tal vez había estado durmiendo demasiadas horas y por eso ahora se sentía desorientado. Pero eso no explicaba porque estaba tan débil.

Entonces lo vio en su mente, un recuero que cayó de golpe sobre él. Aquella cosa, le había mordido. El que antes había sido el sheriff de la ciudad le había mordido para convertirlo en algo como él. ¿Y si lo había conseguido? Por eso, volvió a intentar levantarse, pero Sam volvió a intentar impedírselo.

"Sam por favor, necesito levantarme, me siento como si tuviera la peor resaca de toda mi vida, siento que la cabeza me va a estallar. Necesito comer algo y tomarme un café." Los segundos que Sam tardó en contestar, pusieron todavía más nervioso a Dean.

Hizo todo lo que pudo por mantener los ojos abiertos, pese a que sentía tan somnoliento… como si no hubiera tenido ocasión de dormir en varios días. Si no fuera porque Sam le estaba sosteniendo, su cuerpo se vencería sobre la cama. Definitivamente aquello no era nada normal.

"venga, llevaré a la cocina."

Sam se puso en pie y alargó la mano hacia su hermano. Dean le miró, intentando buscar en sus ojos aquello que encerraban algo que no quería contarle. Luego miró a Castiel y se dio cuenta que el ángel tenía la misma mirada.

Tomó la mano de Sam y dejó que lo arrastrara. Casi no podía mantenerse en pie, por lo que apoyó su cuerpo sobre su hermano. Dejó la frente sobre su pecho y notó los brazos enormes que lo rodeaban, como si le estuviera protegiendo.

"¿Qué es lo que provoca la mordedura de esa cosa?" Dean notó que su hermano se ponía tenso, había dado justo en el blanco, se volvió hacia Castiel y mientras rodeaba la cintura de Sam con su mano sana, alargó la otra hacia el ángel. "Vamos, Cass, se que Sam no me lo quiere decir para no hacerme sufrir, pero tu siempre eres sincero conmigo, a veces demasiado."

Si algo había aprendido Castiel a lo largo del tiempo, era que negar una cosa a Dean, era totalmente imposible y menos cuando clavaba sus ojos verdes en él ponía esos morritos que le hacían perder el sentido. Por eso, tal y como le había pedido el cazador herido, fue hasta él y lo recogió de brazos de Sam.

"Voy a buscar algo de comer." Dijo Sam y se marchó sin esperar respuesta de su hermano. Dean lo observó, con una mezcla de confusión y malestar a partes iguales.

"¿Qué le pasa? ¿Está cabreado conmigo? Pensaba que yo era el herido aquí."

Castiel frotó la espalda de Dean y le llevó hasta el sofá del dormitorio, no era el lugar más cómodo, pero al menos no era la cama otra vez. Se sentó junto a él y como si de un gatito se tratara buscando calor, se apoyó en el pecho de Castiel. Sorprendido, el ángel no supo como reaccionar en un primer momento, pese a tener toda la intimidad posible con Dean, todavía no sabía muy bien como actuar cuando el cazador se mostraba tan vulnerable.

"¿Voy a transformarme en esa cosa? ¿Es por eso por lo que Sam no se atreve a mirarme a la cara? Supongo que ahora tendréis que matarme."

"No es eso… bueno si." Castiel dudó de sus propias palabras, por más intentaba saber lo que decir ni siquiera él sabía como terminaría todo eso. "Estoy casi seguro que he detenido la transformación habitual."

"¿Crees? Porque yo me siento como si hubiera atropellado un autobús. ¿Estás seguro que no voy a terminar convirtiéndome en una de esas cosas araña que matamos?" Castiel apretó s cuerpo y le dio un beso en los labios, de una forma tan desesperada como lo había hecho antes Sam. Lo tumbó en el sofá y le acaricio el pecho con las dos manos por debajo de la ropa. "Cass, necesito saberlo. ¿Estás seguro que no me voy a volver violento y trataré de comeros?"

La boca de Castiel comenzó a entretenerse en su cuello, eso siempre le volvía loco, pero no consiguió sacarle de sus pensamientos. Si se trataba de culpabilidad, parecía una forma muy buena de intentar hacerle sentir bien, desde luego lo estaba consiguiendo y sin duda había mejorado mucho en lo que a besar y acariciar se trataba.

"Nunca permitiré que te ocurra nada." Le susurró Castiel al oído.

"Lo se, pero necesito que me lo digas ¿Corréis peligro teniéndome a vuestro alrededor?"

"Todavía habrá que esperar unas horas más, pero estoy casi seguro que no. Te curé la mordedura y me deshice de casi toda la infección. Es lo poco que quedó dentro de ti lo que le preocupa, es lo que te ha dejado inconsciente durante tanto rato."

"¿Cuándo tiempo ha sido?" Castiel le besó en la barbilla. "Cass." Dean le cogió el rostro entre sus manos. "Podré soportarlo, dime cuando rato he estado inconsciente."

"Casi dos días." Dean se quedó perplejo, había esperado algo como unas horas, medio día incluso, pero dos días era mucho tiempo, la infección había sido realmente importante. Se miró la mano y Castiel leyó su mente. "No pude curarla, no puedo sanar huesos rotos. Tendría que descansar unos días para recuperarte."

"Te he traído un par de sándwiches, con todo lo que has dormido, he pensado que necesitarías recuperar fuerzas." Sam apareció en el dormitorio y dejó frente a Dean una bandeja. Después, Sam comprobó la fiebre y sonrió. "Casi ha desaparecido." Sin que Dean se lo esperara le besó en la boca y sonrió por fin.

Así que esto es lo que hay que hacer para que empecéis hacerme cariños. Tengo que dejar que una cosa medio humana medio araña me muerda y esté a punto de matarme." El humor de Dean era realmente especial y Sam a veces no lo comprendía, pero tras los primeros segundos de despiste, sonrió y le dio un nuevo beso.

"Ni se te ocurra volver a hacer algo así, no sabes el susto que nos has dado. Además mira, con la mano rota ahora no vas a poder hacer trabajos manuales." La sonrisa pícara de Sam, estuvo a punto de ruborizar a Dean, pero si que lo consiguió con Castiel. "¿Tu que dices Cass? Creo que vamos a tener que ayudarle con los trabajos manuales."

Sam se acercó a él, pero Dean le detuvo colocando una mano sobre su pecho.

"No se muy bien lo que pasó, pero estoy completamente seguro que los dos me salvasteis la vida, otra vez. ya os debo muchas, pero os conozco bien y se, por vuestras expresiones que lo habéis pasado mal y temíais lo peor por mi. Así que no hace falta que pagas con favores sexuales tu frustración."

"No son favores sexuales, Dean, sino que deseo hacer el amor contigo."

Continuará…