-Mamá- Quinn fue la primera en reaccionar e instintivamente cubrió su cuerpo con la sabana.

-Sal de esa cama inmediatamente- exigió con dureza.

-No puedo, estoy desnuda- afirmó avergonzada.

-Te he visto desnuda antes- afirmó con el mismo tono de voz.

Quinn volteó a ver a Rachel, que estaba tan sorprendida y asustada cómo ella y sin más opción salió de la cama en busca de su ropa.

Por su parte Judy no había retirado la vista de Quinn en ningún momento, cómo era su costumbre estaba ignorando a Rachel, hasta en esa situación estaba controlándose, no dejaría que nadie la viera perder los nervios.

Quinn se vistió a velocidad de la luz y salió de la cama sin esperar nada más, Rachel espero a que salieran y rápidamente se puso un bóxer y una playera para salir detrás de ellas.

-Señora- tomo del brazo a Judy y detuvo su paso, pero calló en cuanta de la bofetada que le había propinado hasta que ya había pasado.

-Lewis llévate a Quinn- exigió con la vista puesta en Rachel.

-Mamá, no- pidió al borde del llanto.

-Llévatela, Lewis- volvió a gritar sin tomar en cuenta la súplica de Quinn.

-No me voy a ir- se negó convencida, lo que provoco que Judy le regalara a Lewis una mirada llena de tanto poder y superioridad que término por tomar con fuerza a Quinn y la coloco sobre su hombro sin problema.

-Suéltala- grito Rachel al ver a Lewis cargar a Quinn.

-Si te vuelvo a ver cerca de mi hija haré que te encarcelen- advirtió deteniéndola.

-No le tengo miedo señora- la enfrento con seguridad.

-Deberías- susurro en un tono intimidante y tras regalarle una mirada despreciativa se fue.

-Directo a la casa- exigió Judy apenas entro al auto.

El auto se puso en movimiento inmediatamente y Quinn se pegó al lado contrario al de Judy.

Mientras tanto Rachel se vistió de la manera más rápida que encontró y salió tras de ellas en la moto, sabía que podría tomar ventaja de la velocidad de está.

-¿Quien más lo sabe?- pregunto de forma fría mientras veía a través de la ventana.

-No entiendo- respondió Quinn con temor.

-Por favor Quinn, te acabó de encontrar en su cama desnuda, no me trates de estúpida- grito enfocándose en ella.

-Nadie- respondió insegura.

-¿Quien más lo sabe Lewis?- pregunto al chófer para confusión de Quinn.

-Las veces que yo la traje hasta acá venía sola- mintió en favor de Quinn, bastante culpable se sentía ya.

-Es increíble cómo ahora tengo que creer más en los empleados que en mi propia hija- había dejado de gritar, pero seguía demostrando su molestia -dame el teléfono- exigió sin dejar lugar a duda.

-¿Para qué?- pregunto incrédula.

-No tendrás cómo comunicarte con nadie, no dejaré que vuelvas a ver a esa enferma- aseguró arrebatándole el celular de las manos.

-No es una enferma, es...-

Judy, quién no era partidaria de la violencia, ese día estaba desatada, puesto que las palabras de Quinn fueron interrumpidas por una sonora bofetada que logro desconcertarla al grado de las lágrimas.

-No quiero volver a saber que se encuentran, porque la única que sufrirá las consecuencias será ella- amenazó sin reparo en el golpe de Quinn.


-Hola- una adormilada Marley respondió el teléfono.

-Marley, soy Rachel, ¿estás en tu casa?- pregunto con premura.

-Sí, claro- no noto el tono de voz de Rachel por lo que volvió a cerrar los ojos.

-Marley, estoy aquí afuera, ábreme por favor- pidió con frustración.

-¿Qué haces aquí?- pregunto ya más consciente.

-Te lo explicó cuando bajes- colgó y mientras espero a que la puerta se abriera acomodó la moto detrás de la camioneta de Marley.

-¿Qué pasa?- no tardo ni 2 minutos en abrir.

-Necesito que llames a Quinn- le exigió sin explicarle nada.

-Rachel, ¿qué ocurre?- volvió a preguntar tranquila, aunque por dentro comenzaba a ponerse de nervios.

-La mamá de Quinn la encontró conmigo, me amenazo y se la llevo- explicó sin detalle.

-¿Cómo las encontró?- pregunto tratando de encontrar algún punto rescatable.

-Pues...-

Su respuesta se vio interrumpida cuando Marley la tomo del brazo y la jalo fuertemente al interior de la casa.

-Lo siento, era el auto de Judy- explicó al ver la confusión de Rachel.

-Debo verla- hizo ademán de salir, pero Marley la detuvo.

-No, primero tranquilízate, dime que vio Judy- ordeno rápidamente.

-Pues estábamos en mi cama, desnudas- acepto sin vergüenza.

-Bien, hace cuanto- necesitaba información que Rachel no entendía.

-No sé, 20 minutos- respondió rápidamente.

-Eso le ha dado tiempo suficiente de hablarle a mi mamá, pero no lo hizo, lo que me indica que no lo sabe- prácticamente hablaba con ella misma.

-¿Quién no sabe, que?- pregunto Rachel confundida.

-Judy, no sabe que nosotras estamos al tanto de su relación- le explicó mientras caminaba apresuradamente hacía el estudio.

-¿Y eso es bueno o malo?- pregunto siguiéndola.

-Es bueno, nos ha dado una importante brecha de tiempo- explicó mientras presionaba teclas del teléfono mecánicamente -Santana, Judy lo sabe- hablo apenas escucho la voz de su amiga a través del alta voz

-¿Qué sabe?- pregunto con su característico humor.

-Lo de Rachel y Quinn- explico rápidamente.

-¿Cómo lo sabe?- ahora sonaba preocupada.

-Las encontró juntas, saco a Quinn y amenazo a Rachel- le explico cómo Rachel le había explicado a ella.

-¿Cómo lo sabes tú?- a esa hora de la mañana necesitaba todos los detalles posibles para entender la situación de mejor manera.

-Rachel está aquí conmigo, y mientras estábamos hablando paso el auto de Judy frente a mi casa-

-¿Y Quinn?-

-Pensamos que esta con ella, pero no le he llamado-

-Llámale, mientras yo me visto y salgo para allá, cualquier cosa avísame- colgó ante la mirada de Rachel, quien después de esa llamada comenzaba a entender mejor la relación de ellas 3.

Marley le regalo una media sonrisa y volvió a presionar los números del teléfono sin mirarlo.

-Bueno- respondió una voz que definitivamente no era la de Quinn.

-¿Judy?- pregunto Marley con una voz completamente calmada.

-Si- afirmo la madre de Quinn impaciente.

-¿Te llame a ti?- pregunto inocentemente.

-No, es el teléfono de Quinn, pero ella justo ahora está ocupada haciendo sus maletas- explico con más serenidad.

-Cierto, me había mencionado que se iban a ir con su abuelita- afirmo sonriendo.

-Sí, un tiempo lejos de aquí nos vendrá bien, un poco de unión familiar- repentinamente la actitud de Judy se había vuelto agradable.

-Qué bueno, porque sinceramente pienso que es lo que le hace falta a Quinn, ya sabes entre nosotras no hay secretos y bueno aquí entre nos, te puedo asegurar que lo de Russel le está afectando más de lo que acepta- aquello parecía una real platica entre 2 grandes amigas.

-Lo sé, Quinn siempre ha sido de las que aguantan el dolor en silencio- admitió con cierta incomodidad –oye, y no sabes si está saliendo con alguien, digo, eso le haría tanto bien- lo principal para Judy en esos momentos era saber en quien poda confiar.

-Obviamente no sale con nadie, ella sabe que no encontraría jamás a nadie tan bueno como Sam, esa separación pronto se terminara, tal vez cuando vuelvan estará dispuesta a regresar con él- afirmo ante la atenta mirada confusa de Rachel.

-Sinceramente espero lo mismo- acepto para después reír ligeramente.

-¿Puedo ir a verlas?- pregunto cortando con clase el rumbo de aquella conversación.

-No creo que sea…-

-Vamos Judy, así podré entregarte tu regalo de navidad y ayudare a Quinn para que arregle sus maletas, ya sabes que a veces suele llevar cosas innecesarias, como aquella vez que nos fuimos a Aspen, ¿lo recuerdas?, estaba muerta de frio con aquel vestido tan primaveral- aquel recuerdo termino por romper con las barreras de Judy y Marley lo supo en el momento en que soltó una risotada leve.

-Tienes tanta razón, me alegro de que te tenga a su lado, está bien, aquí te esperamos- accedió tranquila.

-Bien, voy para allá- sonrió y colgó rápidamente, y así, sin dar tiempo a Rachel de nada, volvió a marcar –están en su casa, tengo el permiso de Judy para ir, ¿dónde estás?- era obvio que había llamado a Santana.

-Estamos estacionándonos fuera de tu casa- respondió Brittany.

Marley colgó la llamada y corrió hacia la puerta dejando atrás a Rachel

-¿Qué diablos paso?- pregunto Santana directamente a Rachel ignorando a Marley.

-No lo sé, estábamos dormidas y nos despertó un grito de la señora Fabray- explico realmente afectada.

-¿Cómo entro?- pregunto molesta.

-Santana, no creo que Rachel allá dejado la puerta abierta para que la mamá de Quinn entrara cuando quisiera- intervino Brittany a sabiendas que Rachel no solía controlarse en situaciones en las que estuviera bajo presión, y esa definitivamente contaba como una.

-No, claro que no, disculpa si pareció que aseguraba eso, es simplemente que no lo entiendo- se explicó mucho más clamada.

-Cuando salí de la casa, me di cuenta de que la cerradura estaba rota, así que lo más seguro es que el imbécil del chofer la haya forzado- era la única explicación lógica que ella encontraba.

-Eso es un posibilidad bastante cierta, ¿qué ha dicho, Marley?- pregunto rápidamente.

-Se la llevara de vacaciones, le he pedido permiso para ir a verlas, y aunque al principio se negó, al final la convencí y le dije que salía para allá- relato sin detalle su conversación con Judy.

-Bien, ve, eres experta en conseguir cualquier beneplácito de Judy, así que tú sabrás, me han dicho que eres buena trepando muros, así que subirás uno que no conoces- indico a Rachel, quien estaba atenta a las órdenes de Santana.


-No Santana, es muy alto- se negó Marley.

-Ella podrá- aseguro Santana.

-Rachel- trato de convencer a la otra parte.

-Subiría hasta el mismo cielo, con tal de estar con Quinn- aseguro convencida.

-Eso fue asqueroso y cursi, y estamos perdiendo tiempo, así que ya- y tras chasquear los dedos, Marley salió disparada de su casa.

-Santana eso está muy alto- señalo Brittany al ver el muro que suponía saltar Rachel.

-No fue ella la que dijo que subiría hasta el cielo- se burló ligeramente.

-Lo haré, ¿qué hay detrás del muro?- pregunto sin tomar en cuenta la mirada de Brittany.

-Nada, es la parte trasera de la casa de Quinn- informó rápidamente.

-Bien, gracias- las miro significativamente y se dispuso a subir.

Marley por su parte llego con la misma actitud con la que se encontraba cuando hablaba por teléfono con Judy y tras una plática sin sentido y superficial corrió discretamente hasta la recámara de Quinn.

-Marley- escucho justo cuando sintió el cuerpo de Quinn pegado al suyo en un intenso abrazo -lo sabe- afirmó al separase dejando al descubierto su rostro hinchado de tanto llorar.

-Lo sé, Rachel ha ido a verme- mencionó mientras limpiaba algunas lágrimas de las mejillas de Quinn.

-¿Cómo está?, mi madre le ha pegado- pregunto apresurada.

-Lo sé, por eso estoy aquí, pero está preocupada por ti- explicó mientras cerraba la puerta detrás de ella.

-¿Dónde está?- pregunto desesperada.

-Aquí- se escuchó la voz de Rachel a través de las puertas del balcón.

Quinn corrió hasta ella y la abrazo cómo si la vida se le fuera en ello, se separó ligeramente y comenzó a repartir besos por toda su cara mientras de sus ojos volvían a brotar lágrimas.

-No quiere que te vuelva a ver- hablo entre lágrimas.

-Lo sé, lo sé, pero no sucederá, jamás te dejaré por petición nadie- limpio sus lágrimas y trato internamente de soportar las suyas.

-Me ha quitado mi celular y no me dejará estar cerca de ningún medio de comunicación- explicó desolada.

-Ten mi teléfono- Rachel extendió el aparato.

-¿Y cómo me comunicaré contigo?- pregunto aturdida.

-Yo le daré el mío- se ofreció Marley quien trataba de pasar desapercibida.

-Gracias amiga- se alegró Quinn y abrazo a Marley.

-De nada, ahora apúrense que Judy puede venir en cualquier momento- las apresuro.

-Llámame en cuanto puedas- exigió Rachel volviendo a envolver a Quinn en sus brazos.

-Lo haré, no me olvides- pidió con nuevas lágrimas.

-Eso sería la mayor estupidez que pudiera cometer- aseguró con una triste sonrisa.

-Te quiero- se separó de Rachel y la beso pausadamente, quería que la sensación que le daba sus labios junto a los de Rachel le durará toda su ausencia.

El beso termino por romper todas las barreras de Rachel, y provoco que también ella soltara algunas lágrimas.

Rachel termino de irse con el corazón completamente roto, y no era para menos, corría el riesgo de no volver a ver a Quinn, y aunque en ningún momento lo menciono, era algo sabido por todos que Judy no dejaría las cosas en una simple amenaza.

Por su parte, Quinn, estaba utilizando las palabras de Rachel como una especie de salvavidas, al que se aferraba para no hundirse en la tristeza y el dolor de no estar junto a la persona que amaba.


-¿Qué le pasa a Quinn?- pregunto una mujer mayor a Judy, quien se encontraba sentada sobre un taburete frente a un espejo cepillando su cabello.

-No sé de lo que me habla- menciono haciendo contacto visual con ella a través del espejo.

-Judy, nos conocemos- advirtió la señora mayor sabiendo que ocurría algo.

-Es solo un capricho de adolescente, ya se le pasara- respondió tajantemente.


-Te extraño- menciono Rachel a través del teléfono que le había proporcionado Marley.

-No te creo, seguramente ya te encontraste con quien reemplazarme- respondió Quinn en un tono triste.

-¿Por qué piensas eso?- pregunto Rachel desconcertada.

-Llevo aquí varias semanas y no creo que no hayas visto a nadie- reprocho rápidamente.

-Explícame tu razonamiento- exigió Rachel.

-No es un razonamiento, es la verdad, Lewis ha venido en estos días y le ha informado a mi mama que te ha visto salir con un grupo de personas por varias noches a lugares de mala muerte- respondió molesta.

-Pues sí, he tenido que salir con mis amigos para no matarme por no tenerte cerca, y no sé si son lugares de mala muerte, porque lo único que hago en cuanto llego es sentarme en la barra y tomar hasta que no pienso más-

-Tú no bebes- aseguró Quinn sin saber muy bien cómo responder ante la declaración de Rachel.

-Lo sé, y tampoco es que este muy conforme con eso, pero es la única manera que encontré de no pensar tanto en tu lejanía- no era una actitud de la que estuviera muy orgullosa.

-¿Entonces, no es cierto que ya estas con alguien más- pregunto ligeramente esperanzada.

-Claro que no, que haría yo con alguien diferente a ti, tú y solo tú, eres mi mundo entero- explico sin paciencia.

-Quinn- se abrió la puerta de la recamara que ocupaba Quinn.

-Lo siento, bye- y sin más colgó, dejando a Rachel con todo el sentimiento descrito al aire.

-Pensé que no tenías acceso a esos aparatos- acuso la persona que interrumpió su llamada.

-No lo tengo, pero es lo único que me salva de perder la razón abue- se explicó con cierta vergüenza.

-Acabo de hablar con tu madre y al preguntarle que te pasaba me dio evasivas, así que serás tú la encargada de responderme- se sentó sobre la cama en la que se encontraba Quinn y la observo pasivamente.

-No creo que de verdad quieras saberlo- respondió levantándose de la cama y comenzó a caminar por la habitación.

-Tal vez lo entienda mejor que nadie- trato de hacer que le tuviera confianza.

-No lo creo, sinceramente es algo que ni siquiera yo lo entiendo bien- expreso mientras contemplaba la posibilidad de sincerarse con su abuela.

-Quinn, estoy por cumplir 70 años, a estas alturas es prácticamente imposible que no comprenda algo- vio en Quinn la duda sobre decírselo o no y pensaba tomar ventaja.

-Puedes estar segura de que no lo busqué- aseguró mientras volvía a tomar asiento sobre la cama.

-Estoy segura, ahora-

-Me enamore- acepto con algo de recelo.

-Eso no es ningún crimen hija, a menos que sea pobre- bromeo al darse cuenta de que no era nada grave.

-Es pobre- afirmó en un susurro.

-Bueno, eso tampoco es tan malo, mientras trabaje y no sea un malviviente- trato de retractarse haciéndola sentir mejor.

-Es una mujer- volvió a susurrar más lento.

La confesión de Quinn la había dejado sin palabras, pero era de suponerse, no era nada común una noticia como aquella, como explicar que no era una broma si ella misma lo hubiera pensado igual de no ser porque le estaba pasando a ella.

-Debes estar confundida- reaccionó serenamente.

-Me conoces muy bien, nunca aceptaría nada de lo que no estuviera segura- respondió Quinn ligeramente alterada.

-Tienes 16, y tienes todo el derecho a cometer errores- no la había corrido de su casa, pero definitivamente aquello no había sido una aceptación.

-Rachel no es un error- debía mantener la compostura, pero ante aquellas palabras no era tarea fácil.

-Contrólate Quinn, que sigues en mi casa y me debes respeto- el temor de Quinn por la reacción de su familia no era del todo infundado y su abuela se lo estaba demostrando.

-Lo siento- se disculpó rápidamente.

-Debes ser consciente de que la reacción de tú madre es completamente normal, la mía sin embargo no tanto, me criaron con ideas firmes, fue la manera en que yo crié a tú madre y la manera en que ellas lo hizo contigo, así que es tu deber entenderlo- el tono de su voz había cambiado a uno más frío y duro.

-Lo entiendo, bueno una parte de mi lo entiende, pero la otra se aferra a todo lo que siento cuando estoy cerca de Rachel, al sonido de su voz, a la manera en que se ocupa y preocupa por mí, nunca antes sentí nada comparado con lo que ella me hace sentir con una sola mirada- a pesar de la frialdad por parte de su abuela, sabía que le había dado carta blanca para hablar con sinceridad.

-¿Haz contemplado la posibilidad de que lo que sientes sea producto de la emoción de lo prohibido?- pregunto seria.

-Aunque no lo creas, lo he hecho, y te juro que es diferente- no había nada que ella no hubiera contemplando dentro de aquella locura.

-¿Hablabas con ella hace un momento?- pregunto después de un momento de silencio.

-Si- respondió en un susurro.

-Antes de entrar escuche que discutían- mencionó en busca de más información.

-No discutíamos, yo le reprochaba que estuviera por conseguirse a alguien más- acepto avergonzada.

-¿Porque piensas eso?- pregunto visiblemente más relajada.

-Lewis le ha informado a mi mamá que sale por las noches y no vuelve- explicó las razones de su desconfianza.

-¿Tus amigas saben de su relación?- pregunto pensativa.

-Si- acepto rápidamente.

-¿Tú conoces a sus amigos?- pregunto para desconcierto de Quinn.

-No, bueno a Brittany que es novia de Santana y a otro chico al que le gusto- respondió sin detalle.

-¿Cuántos años tiene?- y comenzaron las preguntas reglamentarias.

-21-

-¿Vive sola, o con su familia?-

-Sola-

-¿De qué vive?-

-Trabaja en un taller mecánico-

-¿Cuándo dinero le has dado, o cuantas cosas le has comprado?-

-No le he dado nada, siempre que salimos ella paga todo, y jamás me ha insinuado nada que tenga que ver con dinero- respondió Quinn ofendida.

-Tranquila, solo intentó comprobar algunas teorías- una cosa era lidiar con Quinn sumisa y abnegada y otra con Quinn enojada, y bajo ninguna circunstancia lidiaría con la segunda.

-¿Que teorías exactamente?- pregunto molesta.

-Si fuera un chico lo primero que uno pensaría es que pretende tu virtud, y obviamente después tu dinero, así que en vista de las circunstancias es obvio que no busca exactamente eso, lo que sólo nos deja cómo opción el dinero- Quinn sabía que tenía razón en pensar eso pero con Rachel ningún cliché valía.

-Ésta conmigo porque me quiere, nunca ha pretendido nada más- aclaro sin darle más detalles.

-Arregla tu maleta- ordeno fríamente mientras se levantaba de la cama.

-¿Me estas corriendo?- pregunto con temor.

-Obedece- le regalo una mirada difícil de interpretar y salió con elegancia dejando a Quinn al borde de un ataque.


-Rachel- se escuchó un fuerte grito que provoco el susto de Rachel.

-¿Que carajos te pasa?- reclamo saliendo debajo de un auto.

-Burt te busca- reclamo uno de sus compañeros.

-¿Y por eso me gritas?- lo enfrento sin miedo.

-Te hable más de 4 veces- respondió de la misma manera.

-Ya déjense se tonterías y pónganse a trabajar- intervino Burt -Rachel acompáñame- dio una mirada a todos y camino hacía las escaleras que dividían el taller de las oficinas.

Rachel lo siguió a través de todo el taller y supo que algo no iba bien en cuanto la secretaria le regalo una sonrisa forzada.

-¿Cómo me explicas que en una semana promedio terminas con al menos 2 autos y 1 moto, y llevas 2 semanas con un simple cambio de aceite?- se sentó en su gran sillón reclinable y espero la respuesta de Rachel.

-No lo sé, simplemente... No lo sé- respondió avergonzada.

-¿Que pasa Rachel?- pregunto serenamente.

-Hoy mismo quedara, y comenzare con otro- evadió la pregunta e hizo amagó de salir de la oficina.

-Espera- la detuvo -pensé que habías dejado el alcohol- afirmó cambiando su semblante a uno más suave.

-Me hace dormir- acepto sin voltear.

-¿Porque no duermes?- pregunto rápidamente.

-No tienes por qué hacer esto, ya te dije que terminare con lo que estoy y repondré el trabajo que no he hecho- respondió a la defensiva.

-No me importa el trabajo, quiero saber que pasa contigo- le grito levantándose de su lugar.

Rachel se mantuvo de por junto a la puerta sin intensiones de responder a su jefe, pero al sentir las manos de Burt sobre sus hombros supo que la pregunta que le hizo, la hizo en calidad de amigo y no de jefe, lo que provoco que reconsiderará hablar con él.

-Rachel, ¿estas embarazada?- pregunto con cierto temor.

-No- respondió inmediatamente.

-Uf, que bien- sonó realmente aliviado.

En ese momento Rachel volteó para quedar frente a él y le regalo una mirada de reproche, ante la pregunta recién hecha.

-No me mires así, si Kurt se estuviera comportando de la misma manera que tú, le preguntaría si había dejado embarazada a alguien- se defendió provocando una sonrisa en Rachel.

-Eso es muy improbable- respondió Rachel aun riendo.

-Exactamente igual de improbable como que te hayas dejado embarazar, pero tenía que ir descartando posibilidades- acepto también sonriendo.

-¿Recuerdas cuando solía burlarme de aquel amor que describían mi padre y tú, aquel que te hacía saltar del monte más alto sólo por ver feliz a la otra persona?- pregunto para confusión de Burt.

-Claro, siempre te dijimos que ya podrías tu opinar cuando te enamorarás- recordó con nostalgia.

-Bueno pues me he enamorado y es algo que simplemente me supera, no sé manejarlo- se sinceró pausadamente.

-Debe ser un chico bastante afortunado- admitió sonriendo.

-Es una chica, y de las 2, la afortunada soy yo- aseguró firmemente.

-¿Que paso con Brody?- pregunto confundido.

-Somos amigos- respondió sin detalle.

-¿Te tiene mal haberte enamorado de una mujer?- pregunto serenamente.

-No, bueno, ya no, ahora me preocupa que su madre lo sabe y sé qué hará lo posible por separarnos, tengo miedo de perderla- acepto con dolor.

-Vamos a ver Rachel, si ella te quiere cómo tú a ella, poco le importara lo que opine su mamá- aseguró Burt.

-No es tan fácil, tiene 16 y su madre amenazó con encarcelarme- para ese punto de la conversación ya habían tomado asiento.

-Siempre dije que tanto alcohol te dejaría pendeja, cómo se te ocurre meterte con una niña- su grito seguramente se había oído por todo el taller.

-También pienso que es una estupidez, pero ya no puedo deshacer nada- respondió con culpa.

-¿Porque exactamente te piensa meter a la cárcel?- pregunto molesto.

-No lo sé, son gente rica, podría acusarme de cualquier cosa- respondió sin levantar la cara.

-¿Cómo se llama?- pregunto rápidamente al recordar alguna plática con Kurt.

-Quinn-

-¿Fabray?, ¿hija del senador Fabray?, ¿esa Quinn Fabray?- pregunto todo rápidamente.

Los sentimientos de Rachel habían nublado su razón a tal grado de olvidar los orígenes de Quinn, bueno el más importante, porque era imposible olvidar su dinero, pero el hecho de que su papá se hubiera convertido poco tiempo atrás en un político importante simplemente lo había olvidado.

-Mira Rachel, yo confió en ti y tu buen juicio, así que sé qué harás lo correcto, por lo mientras disfruta de tu fiesta de esta noche y ya después veremos que hacer- se tranquilizó y recodo que Rachel jamás había cometido ningún error, a su parecer, así que le dio todo su apoyo.

-¿Cómo sabes de la fiesta?- pregunto sorprendida

-Mi hijo está invitado, así que trata de que no le pase nada- le dio una palmada en el hombro y salió de la oficina, dejando a Rachel con sus pensamientos.


-La voy a dejar- el tono en la voz de Rachel solo denotaba el nivel de alcohol en su sangre.

-¿De qué hablas?- pregunto Brody, quien se encontraba en el mismo estado.

-A Quinn, la voy a dejar- repitió sin contemplaciones.

-¿Quién es Quinn?- pregunto realmente confundido.

-Nadie...- respondió Santana mientras alejaba a Rachel de Brody.

-¿Qué haces aquí?- pregunto Rachel esquivando a la gente a su paso

-Cuidando que no hagas estupideces- le reprocho molesta.

-Mira, es mi casa, mi fiesta, así que no quiero tu mala onda- se separó de ella bruscamente y se perdió entre los cuerpos sudados que abarrotaban la casa.


-¿Dónde está Rachel?-

-Quuiiinnn-

-¿Dónde está Rachel, Puck?- volvió a preguntar molesta.

-La vi entrar a su recámara con Brody- respondió arrastrando también las palabras.

Quinn paso de Puck y todos sus amigos para caminar hacía el equipo de música que le pertenecía.

-Los quiero a todos fuera- no fue necesario que gritara la voz, simplemente apago la música y utilizo la peor de sus miradas para darle más intensidad a sus palabras.

-¿Y ti quien te dio poder para correr a mis amigos?- la voz de Brody se hizo presente.

Quinn estaba por responderle, pero las manos de Rachel sobre su cuerpo y sus labios sobre los suyos se lo impidieron.

-Ya escucharon a mi novia, todos fuera de aquí- la voz de Rachel era normal, fría y dura, aunque era difícil de identificar la verdadera razón de lo que había provocado la sorpresa de todos los presentes.


Siento la demora, les daría todas mis razones pero no creo que sean importantes, lo importante es que ya esta aquí la actualización.

Espero les guste :D