El lunes por la mañana...
No me he comunicado con Madge en el resto del fin de semana, y cuando llego a clase con Peeta el lunes no me sorprende ver su sitio vacío. Finnick, Delly y Twill están conversando y los dos nos unimos a ellos. Como era de esperar están hablando del tema, igual que toda la escuela.
- Me pregunto por qué está tan mal visto que un profesor salga con un alumno -dice Finnick-. Si ellos están enamorados... ¿Qué problema hay?
- Al parecer no hay manera de probar que no está siendo parcial con las calificaciones y todo eso -contesta Twill.
- Pues mis padres me han dicho que pasa más de lo que uno espera, solo que se mantiene en secreto hasta la graduación. Supongo que ellos han tenido mala suerte -dice Delly.
- Katniss -dice Finnick girándose hacia mí-. ¿Fuiste a casa de Madge al final? ¿Cómo está ella?
"Una amistad así, no me hace falta."
- B-bien -murmuro apartando la vista.
Finnick frunce el ceño y la puerta se abre. Todos nos sobresaltamos al ver ahí al profesor Darius.
- La clase va a empezar. Tomen asiento por favor.
- ¡Profesor Darius! -exclama un compañero.
- Profesor Darius ¿Está bien? -dice Twill-. ¿No lo van a despedir?
Él sonríe tristemente.
- No señorita Johnson, el director ha expresado su deseo de que siga impartiendo clase en este centro. Yo sin embargo he presentado mi dimisión. Hoy será mi último día.
- ¿¡Qué!? ¿¡Van a transferirte a otro instituto?! -grita Finnick.
- En realidad no. He decidido poner fin a mi carrera docente. Volveré al Distrito 2, mi lugar natal. Como único hijo varón de mi padre, un alto rango militar, él siempre expresó su deseo de que me inscribiera en el cuerpo de Agentes de la Paz y siguiera sus pasos, yo sin embargo estaba más interesado en ser profesor. Pero quizá lo que deba hacer es lo que él siempre quiso que yo hiciera.
- ¡NO! -grita Finnick rompiendo el silencio-. Usted tiene un don para ser profesor, todos aquí le queremos y apreciamos. ¡Ser Agente de la Paz no va con usted!
- ¡Finnick tiene razón, por favor no se vaya! -grito.
- ¡Por favor, profesor, quédese con nosotros! -dice Delly.
Él vuelve a sonreir.
- Me hacen muy feliz oírles decir eso. Pero ya he tomado mi decisión. Por mi culpa ustedes han sufrido muchos inconvenientes, han perdido horas de clase y han tenido que vivir todo este drama innecesario. Una de las cosas que más ilusión me hacía era verlos crecer, verlos aprender, verlos madurar y prepararse para la siguiente etapa de su vida. Verlos graduarse. Pero no va a poder ser. Buena suerte a todos en el futuro con lo que quiera que sean sus sueños.
Detrás de mí, una chica comienza a llorar, y yo tengo que contenerme mucho para no hacerlo también.
Por su parte Madge...
Sus padres se habían callado después de una discusión de una hora echándose la culpa el uno al otro sobre lo que había pasado con ella. Para su padre, haber tenido una hija así no era sino algo lógico viendo el ejemplo que tenía con su propia madre. Para su madre, una niña que ha crecido viendo como su padre viene y va no podría haber acabado en el buen camino.
Le dolía pero estaba acostumbrada. Lo que más le afectaba era haber herido a Katniss, su mejor amiga... y ahora quien sabe si ella querrá volver a dirigirle la palabra. Había perdido tanto en tan solo un día...
Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- Señorita Madge. Señorita.
Era Sae la asistenta. Madge le abrió.
- Ya se que sus padres le han confiscado el celular, pero no para de sonar y no podía dejarlo así.
Sae le pasa a Madge el celular y ella le da las gracias a lo que la mujer responde con una sonrisa.
Al mirar la pantalla una vez sola en su cuarto de nuevo, ve que hay casi veinte llamadas perdidas del profesor Darius. Corriendo, marca su número. Los segundos pasan y para Madge se vuelven horas hasta que Darius contesta al otro lado de la línea.
"Madge"
- ¡Profesor! -dice ella.
Las lágrimas se acumulaban en sus ojos, haciéndolos más brillantes, estaba contenta de oír su voz una vez más. Lo necesitaba.
"Me alegra oír tu voz" dice él.
-Estaba pensando precisamente lo mismo. Lo siento profesor, todo esto es mi culpa...
"No es tu culpa. Es mía. No pude protegerte. Pero tu expulsión terminará pronto."
-Solo espero que tu castigo no haya sido tan malo.
"He renunciado a mi empleo. Voy a volver al Distrito 2 esta noche mismo a enrolarme en el cuerpo de Agentes de la Paz."
Madge se quedó petrificada. No podía ser verdad lo que acababa de oír.
-¡No! ¡El Distrito 2 está en la otra parte del país! Por favor Darius no...
"Madge, escúchame. Te amo, y lo digo en serio. Pero no puedo hacerte feliz, no poseo esa facultad. Aún eres una chica brillante, y una señorita de buena familia. Encontrarás a alguien que pueda hacerte feliz. Un chico más digno de ti que yo."
-¡Pero yo no quiero a esos otros chicos, te quiero a ti! Yo..
"Aún así, has sido alguien que ha marcado mi vida. Y rezaré por tu felicidad cada día. Será mejor que no mantengamos contacto o todo se hará más duro para ambos. Adiós, Madge."
-¡Profesor!
Y la comunicación se cortó ahí. Madge estaba tan desconcertada que no era capaz ni de llorar. Se sentó en la cama a meditar sobre todo lo que había pasado, pensando en que el profesor Darius solo quería quitársela de encima.
Lo que no sabía es que en la otra parte de la ciudad en su apartamento, un hombre lanzaba su celular a la pared con todas sus fuerzas, con lágrimas en los ojos.
Esa misma tarde...
¿Qué va a pasar con nosotros ahora? Voy a extrañar tanto al profesor Darius... él hacía las clases mucho más amenas así como el entrenamiento del club. Nadie podrá llegarle a la suela del zapato jamás.
¿Y Madge? Si él se va al Distrito 2 todo se va a poner difícil para ellos. Dicen que las relaciones a distancia están condenadas al fracaso...
Agarro el peluche de Buttercup y comienzo a torturarlo un poco mientras le doy vueltas al asunto.
Encima los padres de Madge se deben de estar oponiendo a los sentimientos de su hija. No los he tratado mucho, pero ella me ha dicho muchas veces que le dan importancia a las apariencias. Espero que le esté siendo leve...
DING DONG...
El timbre suena y yo ni siquiera tengo ganas de moverme. Espero que Prim o Peeta vayan a abrir...
Me pregunto si Madge y el profesor Darius van a cortar ahora que él se va.
Toc, toc, toc.
-¡Katniss! -oigo decir a Peeta- ¿Estás despierta? Tienes visita. Madge está aquí.
Madge... ella está aquí. Por un segundo me alegro, pero luego recuerdo que no me siento preparada para enfrentarla.
"Una amistad así, no me hace falta."
No se me dan nada bien estas cosas.
BAM, BAM, BAM.
- ¡Katniss! ¿Me oíste?
- Está bien Peeta -dice Madge-. Deja que hable yo. Katniss... no tienes por qué salir si no quieres. Solo te pido que me escuches.
- Bueno, yo me voy -dice Peeta-. Las dejo solas.
- No, por favor. Quédate, Peeta. Katniss. Lo que te dije el otro día fue cruel y horrible. No sabes cuánto me arrepiento. Estaba al límite y me desquité contigo. Lo siento. Ahora te contaré lo que te debí haber contado hace mucho. De principio a fin. Conocí al profesor Darius en la biblioteca. Yo estaba estudiando para el examen de ingreso a bachiller, y él recién había terminado la universidad, preparando las oposiciones para profesor. Era una linda tarde de primavera. Yo me sentaba junto a la ventana porque me gustaba la imagen del jardín, las nuevas hojas brotando de los árboles, las flores abriéndose camino. Él se sentó en esa mesa por la misma razón. Recuerdo que me llamó mucho la atención su cabello, y su sonrisa era la más linda que había visto jamás. Me solía ayudar con los apuntes de arte, y siempre tenía algo interesante que añadir al respecto. Algo que no estaba en los libros. Mi idea era ir a la biblioteca un par de veces por semana, pero desde ese día comencé a ir a diario. Necesitaba verlo. Se me pasaba el tiempo volando hablando con él y cuando aprobé el examen de acceso, seguí yendo con la excusa de leer libros. Pero mi objetivo en realidad era estar con él. El día de su examen le deseé suerte y al despedirnos esa fue la última vez que le vi. Seguí yendo todos los días pero él no volvió y un día justo a la semana de su examen, volvió.
"¡Sabía que te encontraría aquí! Solo pensé que te interesaría esto, ya que has sido prácticamente mi compañera de estudio durante estas últimas semanas. ¡He aprobado las oposiciones!"
-Yo no contesté, aún estaba en shock, dándole las gracias al cielo por permitirme verlo una última vez. Pero antes de que pudiera llegar a pensar en evitarlo, estaba llorando a mares. Él no lo entendió y me preguntó qué me pasaba. "Creo que me he enamorado de usted." Eso fue lo que le dije, y seguí llorando. Él me abrazó y me acarició el cabello. Era como estar en el paraíso.
"Madge dime. ¿Cuántos años tienes?"
"Quince"
"Soy ocho años mayor que tú... Cielos... ¿Qué vamos a parecer juntos?"
-Yo me eché a reír y él bromeó, diciendo que no le veía la gracia por ningún lado. Le pedí que me esperara. En tres años sería mayor de edad y podríamos estar juntos. He estado manteniendo todo esto en secreto hasta ahora y te pido perdón. No es porque tú no me importes, ni porque no confíe en ti, pero me cuesta abrir mi corazón a los demás, revelar algo así a alguien no es algo con lo que yo me siento cómoda, no importa cuan importante sea esa persona para mí. No es algo de lo que esté orgullosa, no me gusta ser así pero no puedo evitar ser como soy. Iba a contártelo en cuanto estuviese lista para ello, pero ese momento nunca llegó. Quizá también me asustaba que si supieras que estaba saliendo con nuestro profesor, tú pensaras que estaba mal y me rechazaras. Tú no eres como yo, tú siempre me contaste hasta el más pequeño de tus problemas, a decir verdad siempre me hizo feliz eso, me hacías sentirme necesaria. Eres franca y directa y me gusta eso de ti. Te quiero mucho, y te aprecio como amiga y como persona. Solo quería que lo supieras.
Para ese momento yo ya casi no puedo respirar de la congestión nasal que había generado mi llanto silencioso. Oír hablar así a Madge sobre mí me provocó un sinfín de emociones. Me siento bien, contenta, feliz de haber solucionado las cosas. Me gustaría salir y darle un abrazo ahora mismo, pero por alguna razón no puedo parar de llorar.
No me siento capaz de salir en este momento.
Por su parte Peeta...
- Me siento mucho mejor ahora -dice Madge.
Peeta sonríe. Madge había sido muy valiente para enfrentar el tema de cara y disculparse y la admiraba por ello. En ese instante miró por la ventana. El cielo estaba ya prácticamente oscuro.
- Es tarde -dice-. ¿Quieres que te acompañe a tu casa?
Madge sacude la cabeza y saca su celular de una gran bolsa de deporte que ha traído con ella.
-Te lo agradezco, pero voy a llamar un taxi, no quiero ser una molestia -dice mientras teclea algo en la aplicación de taxis-. Debería llegar en unos minutos.
A Peeta algo empezó a olerle mal, pero no sabía exactamente lo que era. A decir verdad, el comportamiento de Madge era algo extraño. El chico la acompañó a la puerta de la entrada y conversaron un poco hasta que el taxi apareció.
- Peeta, por favor. Cuida de Katniss...
- ¿Qué? Madge ¿A qué viene eso?
Pero la chica ya se había metido en el asiento.
- A la estación de tren, por favor -la oyó decir al conductor.
Y entonces todo cobró sentido. Esa urgencia para arreglar las cosas con Katniss... la bolsa de deporte... esa última frase...
Peeta se metió en la casa de nuevo dando un portazo, subió las escaleras al piso de arriba de tres en tres y abrió bruscamente la puerta de la habitación de Katniss. La encontró tirada en la cama con la cara hundida en la almohada. Cuando él pasó ella se incorporó sobresaltada. Su cara toda roja y empapada en lágrimas.
- ¡Peeta! ¡¿Por qué no golpeas la puerta antes de entrar?!
- Deja de lloriquear. Sal ahora mismo de esa cama, nos vamos a buscar a Madge. Creo que planea fugarse al Distrito 2 con el profesor Darius.
- Lo se -contesta-. Todo lo que dijo sonaba a despedida, pero no voy a ir.
- ¿¡Por qué!?
- Ella no me necesita. Si cree que va a ser más feliz en el Distrito 2 yo no soy nadie para negarle esa felicidad.
- ¡No seas tonta! Es una locura, Madge no será feliz si se fuga con el profesor Darius. Ahora mismo solo está viendo la parte bonita y romántica pero no el precio que deberá pagar por ello.
- Pero ella...
- ¿A caso no quieres verla nunca más?
Y cuando dice eso a Katniss se le escapa otra lágrima y él suspira.
-N-no quiero que se vaya...
Peeta se sienta junto a ella y le seca los ojos con un pañuelo de papel.
-Entonces date prisa, ve a lavarte la cara y ponerte los zapatos. Voy a llamar al taxi.
Hola Mari-Mellark :D a mí me encanta el Darius-Madge son los dos super guapos jajaja pronto se verá quien es el chico rubiooo, me tentaba hacerlo Gale (en ese caso se quedaría moreno jaja) por el pairing con Madge pero decidí hacerlo alguien más.
