Después de aquella situación, donde aclaramos nuestros problemas, la estadía de Yamaguchi se volvió más amena.
Se marchó el domingo por la tarde. Yo creía que lo haría un lunes, pero estaba equivocado. Más bien aturdido.
Lo acompañamos a la estación de trenes, y ya con su título autorizado, prometió volver para el casamiento.
Debo decir, que me sentí tan relajado cuando le vi partir, sé que no tenía fundamentos ni nada, pero no podía evitar sentirme perturbado, y aunque hacia lo imposible porque no me afectase y ser una persona decente, mi corazón y mente trabajan como una sola. Y aunque Kei me había dejado más que claro, que nada ocurría, sus primeras actitudes, habían dejado un poco dolido mi corazón.
Y claro, no pude conmigo, y le recriminé un poco el hecho de que jamás me cocinara. A veces lo hacía, pero había pasado mucho tiempo de la última vez.
Kei no me respondió y con su aire taciturno de antaño, dejo mis quejas instaladas en el aire.
…
Antes de viajar a Sapporo por su partido, puse la cláusula de ir hasta la pastelería, no podíamos seguir postergando eso. La fecha se nos venía encima y mi madre quería ir luego de nosotros para abonar aquel gasto que haríamos allí.
Así que la mañana del martes, donde tenía libre, él se quedó en casa.
Aprovecho que era temprano para bañar a Jun, quien se enojó con eso y más que ofendido, durmió todo el día bajo la mesa del comedor sin querer ir al sofá o a nuestra habitación.
Kei trato de consolarle, pero su enojo duro unas cuantas horas.
Así que él trataba de que su hijo no durmiera en el frio piso, yo le ayude en otros aspectos.
Al final, después de un par de minutos desistió, y con la cara de derrota, me ayudo.
Sentía su mirada penetrante a cada segundo y estaba seguro que trataba preguntarme algo.
Hasta que lo hizo, amaba conocerle así.
-Tetsu… ¿tuviste novia antes de mí?
Kei se encontraba de una manera muy tranquila, doblando la ropa que se había secado.
Su pregunta, me descoloco un poco, no solíamos hablar del pasado donde no nos conocíamos.
Y, a decir verdad, ese tipo de preguntas, me ponía incomodo, no es que tuviese algo que ocultar, es que, era difícil saber cómo podía reaccionar. Estábamos hablando de Kei Tsukishima, mi hermoso cuervo celoso.
-pues sí. Cuando tenía 15.
Abrió sus ojos como platos, y algo torpe, preguntó:
- ¿la conozco?
-no, no creo.
- ¿estudiaba en Nekoma?
-sí, íbamos a la misma clase.
- ¿y qué paso?
-te conocí, eso paso.
Me miro por encima de los lentes, y le sonreí, claro que no era cierto, eso había pasado dos años antes de conocerle.
-hablo en serio- susurro.
Suspiré y me senté en el sofá. - paso que…creo que no me quería tanto como yo a ella.
Se sentó en la pequeña mesa ratona y me miro.
-yo… le quería mucho. Pero ella, tal vez… - le sonreí sin querer recordar del todo aquella etapa- tal vez ella no estaba preparada para todo el amor que le tenía.
Tomé varias prendas más, y las fui doblando de a poco, aun con la mirada de él sobre mí.
- ¿Cómo…
-Ah, es que, yo, era mi primer novia- continúe con nerviosismo- y quería estar todo el tiempo con ella. No hablo de sexo, quería sentirme querido. Pero ella, no me prestaba mucha atención, o tal vez yo demandaba mucho. El hecho es que un día, me di cuenta que patético me veía.
- ¿tú la dejaste?
-la verdad, que nadie dejo a nadie. Simplemente nos distanciamos, yo me aleje y ella, hizo lo mismo sin rechistar. Y nunca tuvimos esa conversación. Así que, literalmente seguimos siendo novios- dije sonriente para ver su rostro irritado, pero esta vez me encontré con otro diferente, uno de empatía. - lo siento no me gusta hablar de ella.
- ¿Por qué no? ¿la quieres?
-No. La quise, no te lo voy a negar. Ahora no, ha pasado tanto tiempo. Y debo confesarte, que, al principio, no quería enamorarme de ti. Porque otra vez sentía, todo eso que me había hecho tan mal. Y de solo pensar que en algún momento debía volver a pasar por esa angustia, realmente me aterraba.
-pero lo hiciste…
-sí, lo hice. Porque me di cuenta, que esto, era más grande. Mucho más. Y no podía controlarlo, y aunque tal vez, si no se daba, mis sentimientos me terminarían de matar, aun así, quise intentar hasta lo último. Y agradezco cada día, el no haberme rendido.
Kei se sonrojo y agacho la mirada- lo siento Tetsu
-No, Kei, no vas a estar toda tu vida lamentando algo que ya superamos. Tenías miedo. No es fácil admitir lo que nos pasaba, lo que nos pasa. No es lo mismo decirle a nuestra familia que tenemos novia, a ir y decirle esto. Teníamos todo en contra, o más bien pensábamos así. Y míranos, somos tan felices. Soy tan feliz contigo. Que agradezco el hecho de que ella no me quisiera.
-Tetsu
-Tal vez me veas así, incluso Bokuto lo hace…pero no soy una persona de ir de pareja en pareja, si yo no hubiese tenido ese valor, un tanto cobarde de alejarme de ese amor enfermo que sentía por ella, tal vez, estuviese casado y tendría hijos con alguien que no me amaba y que yo creía que sí, es más, creía que también le amaba. Tal vez si eso pasaba, no te hubiese mirado con otros ojos. No conocería esa faceta que solo me muestras a mí, no serias mi amigo. Viviría, sin haber probado siquiera mínimamente ese amor y calidez que solo tú sabes darme. Me hubiese perdido cosas maravillosas. Y lo más importante, no sería yo quien te desposara.
Kei había quedado sin palabras, y yo me sentía un tanto perturbado. Una vez más, me daba cuenta, cuanto amaba a ese hombre. Y que errores tan grandes hubiese cometido sino cambiaba de parecer.
Me acerque a él y bese la comisura de los labios, agradeciendo al cielo, que existiera él, y no solo eso, que me quisiera a mí.
Me abrazo con delicadeza y apoyo su cabeza en mis hombros.
- ¿Por qué preguntabas eso?
-curiosidad. ¿Cómo es posible que ella no te quisiera?
Sonríe, no lo sabía. A veces no hay explicaciones para eso.
Igual, casi no la recordaba. Pero si, puedo recordar tantos años después, como se sentía cada uno de sus desprecios silenciosos. No le importaba si me sentía triste, no le interesaba ninguna de mis aficiones, eso lo puedo entender. Pero…había cosas tan sencillas, a veces, solo a veces, me gustaba escuchar un "te quiero", pero jamás me dijo uno. Tampoco prestaba atención a ninguno de mis estados de ánimo. Siquiera se emocionaba con los regalos desesperados que yo hacía, con el solo objetivo de verle sonreír, con el solo objetivo de tener el poder de hacerle brillar la mirada. No, no conseguía nada. Y cada día me hundía más en la desolación.
Hasta que me armé de un valor cobarde, como dije, si cobarde porque no fui capaz de hablarlo, y valor porque…demonios, la quería tanto…me empecé a alejar. No contestaba su llamada diaria, me volvía monosílabo cuando me hablaba. Y a ella, parecía tampoco importarle. Todos los días, iniciaba una conversación, donde no participaba. Y al hacerlo, ella seguía su rumbo. Y no intentaba nada por mí. No le importaba.
Entonces al cabo de un tiempo…dejo de hablarme completamente.
Oh…si recuerdo el dolor. Son dolores que se marcan a fuego.
Pero, me di cuenta, que podía vivir sin ella. Y que no era el primero que sufría por amor.
Así que, también la supere. Me dedique a lo mío, al voleibol.
Y cuando cumplí 17, me sentí tan feliz de estar solo. Porque, conocí ese año al amor de mi vida.
Kei levanto la mirada y le sonreí otra vez.
Aun esperaba una respuesta.
-Soy afortunado que no me quisiera Kei. Porque así, me hizo dar cuenta, que tal vez yo tampoco la quería tanto. Porque el amor es sano, y ella me hacía daño. Y aparte…el destino te tenía predestinado para mí, solo para mí. Así que demos gracias que eso no haya seguido.
Sí, pensándolo bien, tal vez no la quería, o no lo hacía de una forma saludable. Era confuso. Y no quería perderme en eso. No valía la pena.
- ¿Y tú? ¿alguien?
-No, tenía 15 cuando te conocí. Y ya sabes la historia…
- ¿la se? - dije con una falsa confusión.
-si.
-no me acuerdo.
Sus mejillas se encendieron todavía más y se levantó de repente, sin querer mirarme.
Lo tome de la muñeca y lo tire a mi lado junto al sillón. – yo hable, ahora te toca a ti.
Y como si fuera un adolescente, tomo un almohadón y tapo su rostro- me enamore de ti a primera vista. ¿contento?
Reí sin poder contener la aceleración de mi corazón. Era tan obstinado. – ahaha muchísimo. Aunque ya lo sabía. Ya me lo dijiste.
-Tonto…
-Es bueno recordarlo. Y saberlo…
- ¿Qué cosa?
Saque el almohadón de su rostro suavemente para encontrarme nuevamente con esas mejillas tan rojas. – que soy tu primer hombre. Y el ultimo.
Lo levante de allí y bese castamente sus labios. – vamos, lávate la cara, así podemos ir a la pastelería.
- ¿lavarme la cara?
-sí, así se te baja la temperatura- respondí divertido.
Toco su rostro y aún más avergonzado, salió hacia el baño.
…
Jun seguía ofendido, y pues, fue un poco difícil sacarlo de casa, pero cuando vio que lo íbamos a dejar, volvió a ser el de siempre.
- ¿en serio no molestara?
-No, la señora Kaido ya le conoce.
Kei asintió silencioso, mientras nos dirigíamos hasta ahí.
El camino se hizo un poco largo, el viento de aquella mañana era un poco fuerte y lo teníamos en contra.
Así que llegamos como a la media hora.
…
La señora Kaido, estaba radiante de conocerle. Y Kei no podía con su vergüenza.
- ¡Pero mira qué joven tan elegante eres! Kuroo-kun habla tanto de ti. Ven. Te mostrare todo lo que podemos ofrecerte.
Lo tomo de un brazo y lo llevo a la parte trasera, no sin antes buscar mi mirada manera divertida.
Al cabo de unos minutos también fui llamado para que también eligiera.
Aunque mis elecciones fueron desechadas por ambos, segundos después. Al parecer no tenía buen gusto.
Kei, se emocionó con una torre de Brownies que se decoraba con chocolate fundido y fresas trituradas.
Así que eligió eso como acompañante del pastel principal, que constaba de dos pisos, y era bastante común, según él, la gente debía prestar atención a la torre de brownies, y para mí, era todo comida así que no venía la diferencia.
A la hora de elegir los muñecos decorativos, nos encontramos con las cosas clásicas.
Tome una pequeña muñeca rubia y lo mire sugerente. Obviamente, me asesino con su expresión y tanto la señora Kaido como yo, no pudimos evitar reírnos de la situación.
-Lo siento, no sé qué podrían utilizar ahí.
- ¿Hacen a pedido o los compran?
-Nuestro artesano los hace.
-Bien, quiero un gato negro, y un cuervo pequeño.
La señora Kaido me observo sorprendida y pensé que Kei me mataría, pero le gustó la idea.
-Vera, nuestras escuelas, fueron representadas por esos animales, ¿podría ser algo lindo?
-Claro, le diré a nuestro artesano que haga algo así.
-Claro- comento Kei- puede ser de forma pequeña y adorable… ¿no?
-Claro, lo haremos vistoso y tierno- concluyo la señora Kaido.
Así que, mientras Kei, seguía eligiendo lo que serían los postres y mesa dulce, yo salí con Jun a esperarlo a fuera.
Eligio como mesa dulce, muffins decorado con motivos del voleibol, y yo no podía estar más encantado.
El postre consistía, claro, en su tarta de fresas.
Le daría una indigestión, pero claro, en tema fresas, yo no podía opinar.
La señora Kaido, nos hizo una rebaja por todo lo adquirido y, aun así, la suma era bastante elevada. Agradecía no tener que gastar en eso.
Prometimos volver para traer su invitación y prometió ser ella misma quien decoraría la mesa dulce en el salón.
Si la decoraba, como estaba su local, quedaría realmente hermoso.
…
Kei hablo todo el camino a casa, sobre ese tema y yo me estaba extasiado al ver que sentíamos la misma emoción.
Bueno, gracias al cielo, había una cosa menos que hacer. Solo restaba llamar a mi madre para que se hiciera cargo de eso en adelante.
….
Llegamos justo para nuestras obligaciones de la tarde.
Por lo que me fui a Nekoma con el equipo y él hacia el club.
…
Ese día, se me hizo un poco tarde, no pude pasar a buscarle, y menos al enterarme que él, salía más temprano de lo normal.
Así que, con Jun, nos tomamos nuestro tiempo en llegar a casa.
…
Y llegar…abrir la puerta de tu casa y sentir, el rico aroma de una comida caliente, esperando por ti, fue la cereza para terminar aquel día.
Sin decir nada, me esperaba con la cena servida y esta vez el televisor en mudo.
No dije, nada. Kei cerro mi boca completamente. Solo le agradecí con una sonrisa más grande que mi rostro.
Esa noche, no escuchamos noticias, solo conversamos. Y era tan gratificante saber que no había silencios. Solos él, Jun, y yo. En una hermosa cena familiar. Solo con eso, se podía ser tan feliz. Jodidamente feliz.
…
…
Después de aquella cena, Kei se fue a bañar.
Así que mientras él hacia eso, me quedé esperando por él en la cama, mientras leía presupuestos de catering por Internet.
Kei entró con una toalla en la cabeza y otra rodeando su cintura.
Y mi instinto felino entro en alerta. Él no era de pasearse semi desnudo en la casa.
-Gomen, olvidé llevar ropa.
-Estás hermoso así- contesté sonriente.
Chasqueo sus labios y giró para buscar algo en su armario - ¿Jun?
-Está durmiendo en el sofá.
- ¿Dormirá ahí?
-No lo creo. Pero déjalo que venga sólo. No lo malcríes tanto. - susurre
-Mira quién lo dice.
-Kei...no Te cambies. Acuéstate así. Por favor.
-Es que
-Vamos, no empieces de nuevo a avergonzarte de mí. Te quiero así hoy.
Giró y en silencio seco su cabeza un par de segundo, para luego dejar ambas toallas sobre el respaldo de su silla.
Me quedé saboreando aquella hermosa vista.
Se acostó y apagó la luz.
-Gírate, quiero abrazarte.
Sin decir nada, me dio la espalda y lo abrace por detrás.
Su cuerpo estaba caliente y con ese fuerte olor a durazno, de aquel shampoo.
Acaricie todo su cuerpo con las llamas yemas de mis dedos, procurando no destapar ningún parte.
El cuerpo de Kei se sobresaltaba a cada paso, más cuando me le acercaba a su zona.
Subí mis manos hasta su rostro, y metí mi dedo anular dentro de su boca. Enloquecí cuando, su lengua lo empezó a lamer. Lo dejé un momento ahí, sintiendo como mi pene crecía en silencio.
Saqué mi dedo de su boca, y abriendo sus nalgas lo introduje en su ano.
Kei se alejó un poco de mí, y lo oí gemir. Con mi brazo libre, lo apreté más contra mi cuerpo y volví a meterlo.
Su cola empezó a moverse hacia mí, y metí dos dedos Más, buscando la calidez de su interior.
Y empecé a penetrarlo rápidamente. Si cuerpo se había ablandado y gemía al pasado de mi ritmo.
- ¿Quieres acabar así?
-Si...
-Mastúrbate entonces.
Sus manos bajaron y empezó hacerlo.
Y con algo de esfuerzo, alcance a meter un dedo Más, 4 completos.
- ¿Duele?
-Un poco.
Así que los metía y sacaba lentamente hasta que note que entraban como uno sólo, sin problema.
El estómago se contrajo y lo oí exhalar fuerte.
- ¿Ya?
Pregunte metiendo con fuerza los cuatro, Sin dejar de apretarle contra mí.
-Ah...Emm...lo siento.
Bese su nuca - ¿Te estabas conteniendo?
-Algo así.
Eso significaba que lentes ya no podía estar, en aquel entonces, sin ningún día sin sexo.
Tenía que apuntar eso.
Saque lentamente mis dedos y acaricie sus nalgas suavemente.
Se giró despacio para estar cara a mí.
- ¿Y tú?
Bese sus mejillas y susurre -Hoy quiero tu boca mi amor. Hace rato no me haces acabar así, por favor.
Me beso los labios metiendo su lengua y metió sus manos dentro de mi short para masturbar un momento.
No veía la hora de sentir su lengua y metérsela hasta la garganta.
Beso mi cuello y fue bajando, y desapareció debajo de las mantas.
Tomó el elástico de mi pantalón y bajo con rapidez. Y sin tomarlo con sus manos, lo metió de una en su boca.
Dios, como me gustaba eso. Si por mi fuera, sería así cada mañana. Pero lentes, no sé si quisiera eso. Tenía que proponérselo.
Su lengua recorría de la punta hasta los genitales y se detenía ahí, lamiendo todo. Luego volvía a meterlo entero en su boca y se oía la succión que hacía.
Estiré las piernas lo más que pude y cerré los ojos, disfrutando aquella mamada.
Lo tomó con sus manos y lo metió hasta el fondo de su garganta, apretando con sus labios la base.
Lo hizo así varias veces, hasta que, sin remedio, me vine en su boca.
Y quedé deleitado sintiendo como limpiaba con su lengua todo rastro de semen.
Cuando terminó, se acercó nuevamente hacia mí.
- ¿Bien?
-Excelente mi amor. ¿Es mucho pedir que me lo hagas en las mañanas?
Lanzó una risa suave y mi corazón se detenía con eso.
- ¿Todas las mañanas?
-Si...
-Está bien.
- ¿En serio?
Se abrazó a mí y cruzo parte de su cuerpo desnudo por encima del mío.
-Claro, donde quieras.
-En la cocina entonces.
Volvió a sonreír- mañana en la cocina entonces.
-Dios, eres...tan perfecto Kei.
-No, tú me haces pervertido.
-Ah...tal vez sea eso.
Beso mi frente y nuestra posición fue rota en segundo.
Jun arañaba la puerta queriendo dormir con nosotros. Así que me levanté yo, y sin problemas saltó hacia Kei y se acomodó para dormir.
No pude evitar sentir ternura, y hacerlo yo también.
...
Perdón la demora, ando de floja.
En el próximo, KageHina.
