Vintage

Pov Nessie

-Así que este es el sexo de reconciliación - murmure una vez que recupere el aliento, con las manos sobre mi pecho, tratando de controlar mi aun errático pulso.

-Eso creo -respondió Jake con una gran y resplandeciente sonrisa, que desapareció al segundo siguiente-. Por cierto... eres odiosa, manipuladora, chupasangre y odio tu comida.

-Ah si?! Tu no te quedas atrás, fenómeno! Eres un salvaje, mal educado y... y hueles a perro mojado.

Creo que esto de las peleas iba ser una constante en nuestro matrimonio.

.

A la mañana siguiente, Alice, Rosalie y Esme fueron por mi para ir de compras a Seattle. Me iban a hacer una fiesta de cumpleaños y mi tía Alice quería que usara un vestido digno para la ocasión.

Tuvimos que irnos en mi auto para caber las cuatro, así como todas las compras que hiciera Alice.

-Podemos ir primero al taller? Le tengo que avisar a Jake.

-Existen los celulares - replico Alice viendo la lista de lo que íbamos a comprar en su tableta electrónica. Sepa Dios como es que puede manejarla, esas cosas funcionan con el calor táctil.

-Pero no se por cuanto tiempo lo voy a ver - hice un puchero lastimero como los que ella hace. Soy su mejor alumna.

-De acuerdo - en sus labios pude ver el atisbo de una sonrisa. Ella estaba orgullosa de mi.

Esme y Rosalie se rieron desde el asiento trasero.

Cuando llegamos al taller, estacione el auto en la acera enfrente al taller, junto a la entrada del bosque a la que corrían los chicos para entrar en fase.

-No tardo - avise en un canturreo, emocionada por ver a Jake. Tenia dos horas sin verlo!

Baje del auto con las piernas juntas, traía un vestido muy entallado azul con franjas rojas en la parte superior y zapatos rojos de tacón hechos piel de víbora.

-Hola chicos! - salude a Seth y Embry, trabajaban en un auto.

Ambos silbaron, haciendo que me sonrojara.

-Dejen de ver así a mi esposa depravados! - grito Jacob lanzando una cruceta en su dirección.

-Lo siento - se disculparon ambos y continuaron en su trabajo.

-Que haces aquí? - pregunto mirándome de arriba a abajo, limpiando sus manos llenas de grasa con una tela roja.

-Voy a ir de compras con las chicas y no se hasta cuando regrese, tal vez en un mes - bromee haciendo otro puchero.

Repare en la descuidada apariencia de Jacob, su camiseta blanca y sin mangas estaba manchada de grasa, al igual que sus pantalones. Una mancha le cubría suavemente el pómulo y su cabello estaba despeinado.

Jamas lo había visto tan... sexy.

-Oh, compras. Claro - me miro de nuevo de la cabeza a los pies.

-Te molesta que vaya? - pregunte acercándome mas a el, enganchando mi dedo indice en la presilla de sus jeans.

-No -con cuidado acomodo un mechón de mi cabello tras la oreja-. Ven, quiero que veas un catalogo nuevo.

Con brusquedad me tomo del brazo y me arrastro a la oficina, que estaba al otro lado.

-Catalogo? Que catalogo?

Subimos los tres escalones de cemento a toda prisa y cerro la puerta con llave y bajo las persianas. Se acerco a mi con expresión fiera. Me recordó a nuestra pelea en el bosque.

-Que... que estas haciendo? - retrocedí hasta el escritorio, asustada.

Había hecho algo mal? Ya no había vuelto a mencionar a los Vulturi, aunque esta mañana recibí un correo de William. Le habría molestado que apareciera sin avisar?

-Estoy reclamando uno de mis privilegios - se acerco mas.

-Que?

-En Las Vegas dijiste, que podía tenerte y/o desvestirte cuando yo quisiera. Dijiste que era uno de mis privilegios - hablo con voz calmada y sin dejar de mirarme.

Sabia que tarde o temprano, la nueva ropa que compro Alice iba a traerme problemas.

Jacob tiro todos los papeles del escritorio, como en las películas y quise reírme, pero seguía asustada.

-No estas hablando en serio, verdad?

Claro que no me respondió.

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-Que buscas? - pregunto el salvaje de mi marido, levantándose del sofá de cuero marrón mientras se abotonaba los pantalones.

-Mi ropa interior - respondí buscándola entre los papeles regados en el piso.

-Te refieres a esta? - de su dedo indice colgaba un pedazo de tela azul.

-Si! Dámela.

-Hasta crees! - metió la pequeña tela en el bolsillo de su pantalón.

-Jacob!

-Renesmee!

-Dámela! - exigí con la mano extendida.

-Nop. Toma, comprate algo lindo - saco su billetera y me dio dos billetes de cincuenta dolares.

-Genial, ahora soy tu prostituta!

-Dámelos entonces - me quito los billetes de la mano.

-Quiero mi panties.

-No - todavía tuvo la desfachatez de robarme un beso y morderme el labio.

El claxon de mi auto sonó por milecima vez.

-Jacob! - refunfuñe dándole un zapatazo al suelo con el pie derecho.

-Anda, ya vete. Te hablan las locas chupasangre - me dio media vuelta tomándome por los hombros y me dio una nalgada.

Indignada, ofendida, pero satisfecha, salí de la oficina y sin mirar a los chicos.

Mi auto ya no estaba donde lo había dejado. Rosalie estaba al volante, habían ido y venido no se a donde y yo en la oficina haciendo un desastre. Con la dignidad que me quedaba, me subí al asiento del copiloto, con las piernas aun mas juntas que cuando me baje.

Nadie dijo una sola palabra en el camino.

Me moría de la vergüenza, debí haber usado mi don con Jacob para detenerlo.

Cuando llegamos al centro comercial de Seattle, a la primer tienda que entre fue Victorias's Secret. Pague la pequeña prenda y entre a uno de los baños públicos a ponérmela.

Si no use mi don con Jacob, lo usaría con Esme. La haría olvidar lo ocurrido en el taller; con ella tenia mas vergüenza. Con mis tías, no tanto, era sopa de su propio chocolate.

Luego de que con mi don hice que Esme se olvidara de mi episodio, nos dedicamos a las compras. Pero no tenia humor para las compras, mi mente aun estaba sobre ese escritorio... y el suelo... y el sofá.

-Mira este, no es hermoso? - Alice me mostró un vestido rojo.

Era bonito, pero no me llamaba la atención.

Ya habíamos comorado los vestidos y trajes de toda la familia, menos el mio.

Ninguno me gustaba.

-Jamas me había sentido tan frustrada - mascullo Alice con la mandíbula apretada, cuando no acepte ese vestido

-Es que no es como el vestido que esperaba encontrar - murmure distraída, buscando con la mirada entre los vestidos.

-Como es el vestido que querías, Nessie? - pregunto Rosalie.

-Es que no recuerdo donde lo vi... pero era blanco, con una franja roja en la cintura. Era strapple y tenia como vuelitos de encaje.

-Esme... - susurro Rosalie, con una mano sobre su muerto corazón.

Las tres vampiras me miraron con ternura.

-Es de mis primeros diseños. Lo viste en unas fotografías viejas. Esme lo uso en la primera fiesta que planee - murmuro Alice emocionada y con voz queda-. Es increíble que para esta fiesta quieras ese vestido... Es una lastima que ya no exista, tal vez puedo hacer una replica...

-Yo que tu no estaría tan segura -murmuro mi abuelita Esme con suficiencia-. Ese vestido fue el primero que me hiciste, lo escondí para que no te deshicieras de el. Aun lo conservo, esta en mi armario. Y es tuyo si lo quieres, cielo.

Mi abuelita de veintitantos años me abrazo.

-En serio me lo prestarías?

-Claro!

-Esme... lo guardaste? -Alice aun no se recuperaba-. Por que nunca lo vi? - pregunto para si.

-Usare un Alice Vintage!

Lleve a las chicas a casa y subimos las escaleras como cuatro locas y nos encerramos en la habitación de Carlisle y Esme. Una vez que corrimos al abuelo, claro.

El vestido era aun mas hermoso que en mis recuerdos y en las fotografías. Estaba intacto. Parecía que Alice lo había terminado minutos atrás.

-Puedo entrar? - escuche a mama, mientras yo me ponía el vestido en el baño.

-Hola, ma! - salude al salir con el lindo vestido puesto.

-Hola! Siempre conseguiste vestido? Alice me mando un mensaje diciendo que eras mi hija.

-No, es un vintage - replique emocionada frente al espejo girando la cintura para que el vestido se levantara con el vuelo.

-Me parece familiar.

-Es de mis primeros diseños.

-No es cierto! - replico Bella.

-Es verdad -respondió Esme-. Mira.

Del librero saco un álbum grueso de fotografías que decía 1950-1960 y busco entre sus hojas hasta dar con su objetivo.

El vestido había sido regalo de "cumpleaños" de parte de Alice.

Mis tías me llevaron al taller de costura para hacerle unos ajustes en la cintura, mientras parloteaban a cerca de mi pastel de cumpleaños.