Estaba atardeciendo cuando Sakura terminó de analizar todos los resultados, la droga estaba diseñada para atacar el sistema límbico, ocasionando que todo tipo de emociones se magnificaran a tiempos irregulares, como efectos secundarios podría tener dolor de cabeza, espasmos musculares y desmayos, pero todo eso sería parte de la desintoxicación, para acelerar el proceso de expulsión, sería recomendable sacar un poco de sangre y después realizarse una transfusión, así su cuerpo sería limpiado más rápido y sin complicaciones; realmente no era una droga complicada, el encargado de fabricarla, evidentemente no era la persona más brillante. Escribió todo su diagnostico e indicaciones como si se tratara de un paciente más, ella misma se encargaría de realizar la transfusión, no deseaba molestar a su maestra ahora que ya sabía lo que le ocurría.

Estaba escribiendo el último párrafo cuando su vista comenzó a nublarse, intentó despejarse moviendo la cabeza pero no dio resultados, todo le daba vueltas, al sentir que caía intento sujetarse a un banco de madera, pero este no resistió su peso y ambos se derrumbaron sobre el suelo, sintió un fuerte dolor en la cabeza y lo último que vio antes de que todo se oscureciera fue la puerta abriéndose

Sasuke descansaba tumbado sobre el sillón después de darse un baño, suspiró al sentir la gloriosa comodidad, que viajara continuamente no significaba que no le gustara disfrutar de un lugar en buenas condiciones. Empezaba a dormir cuando un par de golpes lo sacaron repentinamente de la seminconsciencia, gruñó un poco al presentir quien estaba detrás de todo ese alboroto, decidió ignorarlo y se acomodó nuevamente para dormir… tres golpes siguieron esta vez

-Sasuke, abre la puerta – dos golpes más – debemos buscar a Sakura-chan para la cena

Suspirando con pesar, se levantó de su dulce, dulce sillón, el único motivo por el que cedió a las exigencias de su rubio amigo era debido a la pelirrosa, había estado pensando mucho en el tipo de relación que se había establecido entre ellos, no tenía muchas referencias con que comparar, pero no quería perder nada de eso, lo que sea que fuera; ya había tomado una decisión sobre como quería que continuara, pero aún no había llegado a la parte de como tratarlo con Sakura, suponía que dejaría que las circunstancias lo decidieran. Llegando a la puerta, la abrió en el momento que Naruto levantaba su mano para tocar de nuevo

-Oh, aquí estas – le frunció el ceño irritado – Ya era hora, intenté buscar a Sai, pero no pude encontrarlo, tal vez tiene alguna misión

Sin contestarle, salió del departamento y le puso llave, no le gustaba la idea de dejar su lugar desprotegido, aunque solo fuera temporal.

Caminó en silencio mientras Naruto parloteaba a su lado

-Y entonces Hinata-chan me dijo que quería pintar los muros de nuestra habitación de color esparrago ¿Qué es el color esparrago, de todas maneras? – puso sus manos sobre su cabeza – Me negué, obviamente ¿Por qué no usar el color naranja? No, tiene que ser esparrago, me dijo, y cuando me negué rotundamente ¿sabes lo que hizo? – se detuvo frente a su amigo y lo miro como si de verdad esperara una respuesta

-Evidentemente, no – contestó Sasuke secamente

-Pues que se echó a llorar – abrió sus ojos verdes desmesuradamente – y no supe que hacer – el pelinegro soltó un bufido, típico de Naruto – entonces me volví un poco loco y le dije que hiciera lo que quisiera en la casa, que no me hiciera caso, de todas maneras, yo no sé de esas cosas. Ahora que lo pienso, ha estado muy emocional

Sasuke puso los ojos en blanco cuando continuaron su recorrido, el idiota rubio pudo haber evitado la pelea si en primer lugar le hubiera dado la razón a su esposa, seguramente ella tenía un gusto mejor que el suyo, y probablemente estaba emocional debido a que se veía obligada a pasar todo el día con ese tonto ¿Quién no se volvería un poco loco?

-Así que cuando salí de casa, los muebles estaban diferentes, la cocina diferente y nuestra habitación en proceso de remodelación – se encogió de hombros – pero no importa, verla feliz es todo lo que quiero

Sasuke lo analizó con ojo crítico, era verdad que se veía feliz, más tranquilo que antes y sorprendentemente, centrado. El matrimonio le había hecho bien, pensó desinteresadamente si ese efecto sería igual en todos los hombres, no sería desagradable experimentarlo de primera mano… espera ¿Qué? Sasuke Uchiha pensando en matrimonio, imposible, resopló, aunque eso no impidió que la imagen de cierta pelirrosa apareciera en su mente

Llegando al hospital, preguntaron por Sakura, una de las enfermeras les dijo que se encontraba en la habitación doscientos tres ¿Por qué estaba en una habitación?, ninguno le dio importancia, a fin de cuentas sabían que Sakura era una adicta al trabajo, seguramente no había podido evitar inmiscuirse en algún caso, caminaron hacia las escaleras para subir al segundo piso, Naruto aun balbuceando cosas sobre el matrimonio y lo mucho que Kakashi lo hacía estudiar, Sasuke estaba a punto de desarrollar una jaqueca por tanto ruido a su alrededor. Al llegar a la habitación que la enfermera les había indicado, observaron que la puerta estaba cerrada, sin más, se resignaron a esperar que ella saliera, podían sentir su chakra dentro y el de otra persona que al pelinegro se le hacía conocido

-Qué raro ¿Por qué la vieja Tsunade estará con ella? – Sasuke recordó que la pelirrosa le había comentado que le pediría ayuda a su maestra para analizar la droga, en el momento en que iba a abrir la boca para comentárselo a su acompañante, la puesta se abrió

-Ah, Naruto, Sasuke, veo que no han tardado mucho en enterarse – interrumpió a Naruto cuando este iba hablar – Intenten no fatigarla mucho, necesita guardar reposo algunas horas – les dio a ambos una mirada oscura – la dejo bajo su cuidado – caminó sobre el pasillo alejándose de ellos. Intercambiaron una mirada confusa y cuando comprendieron que se trataba de dejar a Sakura bajo su cuidado, algo malo le había sucedido; se apresuraron a entrar en la habitación

Al ingresar observaron a su amiga inconsciente sobre una camilla, tenía conectado a un brazo un tubo de plástico por el que un liquido rojo entraba a su cuerpo, Sasuke lo reconoció como Sangre, le estaban haciendo una transfusión de sanguínea

-Sakura-chan – Naruto asustado, se acercó a ella y la zarandeo un poco

-¿Qué haces? – El pelinegro se aproximó y lo hizo a un lado de un empujón

-¿Qué le están haciendo a Sakura-chan? – Sasuke suspiró irritado

-Es obvio que una transfusión de sangre

-¿Po-por qué? – lo miró como si él debiera tener la respuesta

-No lo sé, dobe – no pudo evitar decirle su antiguo insulto

-No me digas dobe, teme – ambos estaban tan concentrados fulminándose con la mirada que no se dieron cuenta que unos ojos verdes los observaban divertidos, a Sakura se le formó una sonrisa en el rostro, ah, parecía que volvían a tener doce años, aunque a los doce, quienes siempre caían en el hospital eran esos dos tontos, Kakashi apareció en ese momento sobre la ventana

-Están castigados, niños – Sasuke solo bufó y puso los ojos en blanco

-Pero él empezó Kakashi-sensei –Naruto señaló a su amigo haciendo un puchero

-Te das cuenta que ya eres un hombre casado ¿no? – ambos jóvenes se sorprendieron al ver a su amiga despierta

-¡Sakura-chan! – el rubio corrió hacia ella empujando a Sasuke en el proceso - ¿Estas bien? ¿Qué te están haciendo? ¿Por qué estabas inconsciente? - la abrazó de forma descuidada lo cual causó que el tubo en el brazo de ella se jaloneara un poco y le sacara una mueca de dolor, acomodó su brazo lo mejor que pudo, escondiendo el pequeño ardor que le causo, aún así, tanto Kakashi como Sasuke se dieron cuenta y fruncieron el ceño a Naruto

Antes de que pudieran reclamarle algo, Sai entro por la puerta cargado con bolsas de Ichiraku´s

-Ah, Sai, justo a tiempo – lo felicitó Kakashi

-¡Sai! – Sakura lo saludó con una sonrisa la cual el respondió, dejando las bolsas en una mesa a lado de la cama, se acercó a ella y la envolvió en un abrazo, no era usual que entre ellos se mostraran ese nivel de afecto, pero el chico pálido había estado bastante preocupado por su amiga durante todo el tiempo que estuvo ausente además, hace algunas horas Kakashi le había contado acerca del ataque a Sakura, se había sentido casi enfermo, sabía que debió haber insistido en ir con ella a esa misión secreta. Separándose le dedicó una sonrisa genuina a su amiga

-Me alegra que estés bien

-Por supuesto que estoy bien, baka – ambos se sonrieron, ignorando que detrás otro pelinegro fantaseaba con clavar su Katana en ese temerario hombre que había abrazado a su… a Sakura ¿desde cuando todo el mundo la abrazaba? Y ¿desde cuando ella dejaba que la abrazaran y no repelía en contacto humano con un puñetazo? Rechinó los dientes intentando calmarse, era inusual lo que estaba sintiendo, y decidió, que no le gustaba para nada

Kakashi, quien era el único que tenía vista de todos en la habitación, no pasó por alto la reacción de Sasuke ¿Desde cuando había algo entre esos dos? Lo que veía claramente en la expresión de Sasuke eran celos, pero presentía que ni él mismo sabía lo que sentía, ocultando una sonrisa debajo de su máscara, decidió que sería interesante ver como se desarrollaba eso, incluso podría ser mejor que un Icha-Icha

-Bueno, comamos o se enfriara - todos acercaron algunos bancos, y Sasuke de alguna manera consiguió que Sai se sentara en el sitio más alejado a Sakura

-¿Cómo es que traías la cena, Sai? – se interesó Sakura mientras comían

-Kakashi me pidió que fuera a comprarla antes de venir a visitarte, dijo que el equipo siete tenía una cita para cenar

-Así que ahí fue donde estabas – Naruto lo señalo con sus palillos – te busqué por todos lados

-Evidentemente no en todos – murmuró Sasuke

-¿Qué dijiste, teme? – estaban a punto de comenzar de nuevo una pelea cuando Sakura los interrumpió

-Ya basta – Sasuke oculto una sonrisa, pero Sakura pudo ver a través de su aparente frialdad y entrecerró los ojos en su dirección – ambos

-Hmp – ella puso los ojos en blanco, realmente parecía que estaban de vuelta a los doce años, negó con la cabeza y decidió cambiar de tema

-Y dime, Sai – le sonrió - ¿Ya saben todos sobre LA noticia?

Este al adivinar de que se trataba, sorprendentemente se sonrojó

-Aún no, Ino quería esperar hasta que llegaras, solo sabe su madre

-¿De que hablan? – Naruto preguntó, y aunque Kakashi imaginaba cual era esa noticia, decidió guardar silencio

-Creo que sería buen momento para decírselo a tu equipo – lo alentó ella

El chico pálido se aclaro la garganta, que repentinamente se le había quedado seca, no comprendía por que de repente le sudaban las manos y sentía un nudo en la garganta, ni siquiera cuando le había pedido matrimonio a Ino había reaccionado de esa manera, el sabía lo que quería con ella y que haría todo lo que fuera para que aceptara ser su esposa, sin embargo esto, comprendió de repente, era miedo, miedo de que su equipo no se alegrara por él, no aceptaran la decisión que había tomado, eran su familia, la única que había conocido desde que perdió a su hermano, hasta el Uchiha ya formaba parte de él, y la opinión de todos era algo que valoraba mucho. Se armo de valor, y procurando que no se notara su nerviosismo, habló

-Yo… le he pedido a Ino que sea mi esposa – dijo mirando hacia el suelo. El cuarto de repente se quedó muy silencioso, y él sintió que el alma se le caía a los pies, poco a poco alzó la mirada y lo que encontró le regresó diez años de vida

Todos le sonreían, incluso Sasuke tenía una pequeña en su rostro usualmente inexpresivo, aunque por una razón ligeramente distinta; Naruto lanzó una carcajada al aire y saltó para abrazarlo, casi lo tumbó de su banco mientras lo encerraba en sus brazos hasta casi asfixiarlo

-Naruto, no lo dejas respirar -lo riñó Sakura, éste se separó de él mientras se secaba algunas lagrimas

-Estoy muy feliz, dattebayo – Kakashi se acercó y le puso una mano en el hombro

-Felicitaciones, Sai. Estoy seguro que serán muy felices juntos

Sakura le sonrió felizmente

-Son perfectos juntos, Sai, se que tratarás a Ino como se merece – entrecerró los ojos, esa última declaración llevaba una amenaza detrás que al chico pálido no le pasó desapercibida, pero decidió que esa reacción era natural, esas dos habían sido mejores amigas desde hace años

Sasuke solo le dedicó un asentimiento como felicitación, y pasada la emoción del momento, siguieron comiendo entre un ambiente festivo y de vez en cuando Naruto, Sakura e incluso Kakashi le preguntaban sobre los preparativos, Sasuke sonrió para sus adentros, por fin se sentía como en casa.