Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.

-Vamos corazón sabes que no soporto verte llorar, el rubio acariciaba la larga cabellera de su esposa.

-Me tenias muy asustada Albert, el llanto de la mujer cada vez era más profuso.

-Candy por favor contrólate, me dule mucho la cabeza y me angustio al verte así ¿qué sucede amor? ella trataba de contener el llanto sin lograrlo.

-Alber no sabes la sorpresa que me lleve al encontrarte así, el pobre hombre sentía que la cabeza le estallaba y trato de fijar la vista para tratar de reconocer al sujeto que le hablaba con tanta familiaridad.

-Me duele mucho la cabeza, fue lo único que atino a decir, su mujer intentó levantarse y él la abrazó con mayor fuerza evitando con eso que se alejara.

-Yo iré por el doctor, dijo Alan saliendo apresuradamente de la habitación.

-¿Quien es ese hombre candy? ella se limpiaba las lágrimas y se incorporaba, con dificultad hacia lo mismo.

-Albert lo envio George no sabía que te conocía, con la mirada trataba de encontrar la carta que había quedado tirada en el suelo cuando fue a refugiarse junto a su espo, al ver la hoja de papel se la extendió al rubio que estaba asombrado al verla, eso era lo que más lo atormentaba, algo le decía que debían estar lejos de esa familia y no se había equivocado.

-Tom y Jimmy está con Tony, Albert asentia y la atrajo contra sí para abrazarla fuertemente, a lo que ella respondió con un pequeño quejido.

-¿Te lastime? él la apartaba de su cuerpo un tanto preocupado, examinado a ver dónde la había lastimado.

-Es que me duelen los senos, no le he dado pecho a tony y siento un poco de dolor, ella se apenaba y su rostro se teñía de rubor.

-¿Qué te sucedió en la frente? ella se llevaba la mano a la cabeza y tocaba el vendaje, por lo visto él no recordaba lo que le había dicho y ella ni loca se lo iba a recordar.

-No es nada grave, al parecer me desmaye por el agotamiento de manera.

-¿Cómo qué agotamiento? ¿Cuánto tiempo tenemos aquí Candy? ella suspiró no quería contarle pero no le quedaba de otra.

-Casi tres días, él negaba con la cabeza ya que no lo podía creer.

-¿Cómo hiciste para traerme? ella volvió a suspirar.

-Paolo, fue su escueta respuesta, el silencio reino en la habitación hasta que llegó el médico seguido de Alan.

-¡Muchacho por fin reaccionas! el doctor le tomó el pulso antes de iniciar un interrogatorio.

-¿Cómo te sientes?

-Me duele mucho la cabeza, tengo un poco de nauseas y tengo la vista borrosa, el doctor tomaba una pequeña linterna y revisaba sus ojos apuntando la pequeña luz hacia ellos.

-Es normal el dolor de cabeza y las náuseas lo preocupante es que no puedes ver bien, puede ser efecto de la inflamación que tienes en una buena parte de tu cerebro, te voy a mandar a color un calmante y otro sedante, es necesario que te mantengas en calma y no te angusties por nada, Candy se mordió el labio inferior y veía a Alan, que aprovechó para hablar con el médico.

-Doctor preciso llevarme a mi hermano y mi cuñada, no puedo permanecer mucho tiempo en la ciudad y la verdad no quiero dejarlos aquí solos, si los pudiera trasladar podría cuidar de los dos y de mi sobrino, aquellas palabras cayeron como un balde de agua helada sobre los rubios

-¿Mi hermano? quello retumbaba en la cabeza de Albert lo que hizo que se llevará ambas mano a las sienes, una fuerte punzada de dolor lo estaba atacando justo en aquel momento, ese solo gesto fue suficiente para que el doctor saliera y llegarán un grupo de enfermeras con un carrito con medicamentos e insumos, enseguida le aplicaron un calmantes y minutos después un sedante para que se mantuviera dormido.

-No creo que sea conveniente moverlo en este momento, le recomendaría esperar unos días a ver como evoluciona no es fácil el caso de tu esposo Candy y tu lo sabes.

Ella asiente con tristeza y un sentimiento de culpa, sentía que llevaba el peso del mundo sobre sus hombros, la nota de George lo complicaba todo, la aparición de este supuesto hermano de su marido también, por lo visto tendría que sentarse y contarle algunas cosas que había ocurrido los últimos años y todo aquello le aterraba, siempre algo tenía que pasar que no podían vivir en paz, tratando de poner sus pensamientos en orden se sentó al borde de la cama tomando la mano de Albert, era definitivamente el hombre más guapo del planeta, dormido parecía un ángel caído del cielo, ella sonreía mientras delineaba sus facciones.

-Eres una de las cosas más hermosas que me han pasado en la vida, siempre cuidando de mi, siempre estuviste para consolarme y limpiar mis lágrimas, ahora yo voy a ser fuerte por los dos.

Alan escuchaba en silencio y con eso ratificaba lo que había estado pensando, ella era aquella niña pecosa que conoció su amigo cuando era tan solo un adolescente en aquella colina, cuantas veces no le hizo bromas diciendo que se había enamorado de aquel chica y puss termini hasta casado con ella y ya hasta familia tenían, realmente la vida muchas veces podía dar vuelcos inesperadas para algunas personas, ahora podía entender muchas de las actitudes de Albert en el pasado, realmente siempre había sido una persona muy especial su amigo, Candy y Alan sin saberlo hacían silencio mientras viajaban en sus recuerdos hacía el pasado pensando en la misma persona "en Albert" en ese chico buena gente, amante de los animales y respetuoso de la naturales que de una u otra manera había marcado sus vidas, ahora era el momento de ellos retribuir los gesto de amistad y amor que en algún momento recibieran de él, pasada la medianoche Alan viendo que candy aún estaba despierta y no daba señales de ir a descansar tomo valor y le busco conversación, estaba decidido a esclarecer todas las interrogante y el por qué ameritaba tantas medidas de seguridad esto ya no era solo un trabajo en donde recibiría órdenes sin cuestionar, prácticamente se trataba de la única familia que tenía en el mundo y de ser necesario los defendería con su vida.

Elroy Andrew caminaba en el salón de su elegante mansión como un león enjaulado, tenía esperanza de obtener información de la estupida de Annie y ya tenían algunos días sin aparecer por su casa, precisamente se acababa de dar cuenta que Stear tampoco estaba aún poco le servía él para sus planes ya que desde que regresó de la guerra casi no hablaba, parecía depender de las decisiones de su hermano para todo y cuando trataba de sacarle alguna información tan solo se le quedaba viendo de una manera extraña, la hacía sentir como si tenía tres cabezas, estaba harta de esperar la lectura del testamento y si su sobrino había hecho lo que ella pensaba más le valía a esa mugre mujer preparase porque le causaría daño en lo que le doliera, ese mugroso bastardo hijo de nadie, esa sería su venganza desaparecer a ese niño o cambiarlo por todo lo que su sobrino le heredara, no iba a permitir que ella se quedara ni con un un alfiler que le perteneciera a su familia.

CONTINUARÁ...