Título: CUATRO ELEMENTOS

Autora: Clumsykitty

Fandom: Universo Marvel entre Thor y un poco de Avengers, muy poco.

Parejas: muchas pero siempre Thorki.

Disclaimer: Nada me pertenece aunque muera por ellos, todo es de Marvel y Mr. Lee entre otros, lo único mío es esta idea mía convertida en historia. Dicho está.

Warnings: De nuevo tomándome licencias y aportando más ideas atropelladas pero creadas con el más sincero cariño. Los nombres que aquí aparecen están retomados de sus originales históricos sin relación alguna con éstos. Como siempre, habrá situaciones agridulces o desagradables. Sobre aviso no hay engaño.

Gracias por leerme.

Aproximaciones de rangos

Konnungr supremo = rey

Konnungr de tribu = virrey

Jarl de tribu = príncipe

Jarl = general/comandante

Hauldr = capitán/teniente


"La perfección del amor es morir por amor." Denis de Rougemont

"Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz." George Sand

"No hay luz sin llamas." Albert Camus


CUARTA PARTE: FUEGO

Capítulo 27. Los Cuatro contra la oscuridad.

Las lanzas del Pueblo de los Cuatro habían dejado muy atrás los ejércitos con armaduras doradas cuando alcanzaron la cima llana de la pendiente donde estaba oculta la fortaleza de Malekith, siguiendo la carrera de Nube de Verano. Anund usó a Colmillo de Hielo para romper el escudo mágico que le protegía, abriendo paso a sus guerreros que sin piedad abatieron a los Elfos Oscuros que salieron de la nave cuyas puertas se cerraron antes de permitirles el acceso. Los relámpagos comenzaron a danzar alrededor de ellos, anunciando la entrada del Dios del Trueno quien apareció debajo reventando el duro suelo de roca con un rugido gutural. Mjolnir se estrelló contra el casco que cedió a su poder, abriendo un enorme boquete que se tragó al Asgardiano. Los guerreros no perdieron oportunidad para tratar de entrar, peleando con el resto del ejército de Svartalfheim mientras la fortaleza se cimbró perdiendo altura. Anund se había dado cuenta que Thor había aparecido solo, sin su hijo. Silbó a Kodran para que se le uniera, ayudados por Ingjlad para entrar a la nave cuando ésta tocó el suelo.

No hubo mucha resistencia conforme fueron escalando aquellos pisos, la mayoría de los Elfos Oscuros estaban combatiendo al Pueblo de los Cuatro. Relámpagos se estrellaban de cuando en cuando contra las paredes hasta desaparecer al abrir un boquete a la nave. Escucharon rugidos provenientes de la parte más alta, hasta donde se abrieron paso con la estructura haciéndose más inestable ante las sacudidas que el poder del Berserker estaba creando. Ingjlad cayó pisos abajo cuando un puño lo envió con un solo golpe, apareciendo de la nada.

-¡Ingjlad! –Anund se volvió encontrándose con una criatura que no era un Elfo Oscuro, era algo más monstruoso, horripilante y tan salvaje como el Berserker.

Kodran le atacó primero antes de unirse al Konnungr, escuchando otra pelea en el último piso. Aquella bestia de cuernos retorcidos y una armadura tan dura como las puntas de sus lanzas no parecía sentir dolor. Escucharon un nuevo tremor y junto a ellos pasó una estela de luz verde directo hacia donde Thor y Malekith se enfrentaban. El monstruo arrojó cual muñeco a Kodran contra unas máquinas, dejándole inconsciente. Colmillo de Hielo se enterró en su cuello arrancando exitosamente una parte de él antes de recibir un golpe que lo estrelló contra una pared.

-Eres fuerte, pero no invencible –jadeó Anund, limpiándose la sangre de la boca.

Afuera, los Jarls del Pueblo de los Cuatro rodeaban ya la fortaleza empezando a hacer un cerco alrededor de los Elfos Oscuros que en vano trataban de atacarles con magia oscura, quedando enfrascados en una pelea cuerpo a cuerpo. Aune vio caer a Ingjlad cuando una pared de la nave de Malekith cedió, dejándole inconsciente unos minutos. La guerrera se volvió a su hermano cuya espalda se mantenía pegada a la suya, rodeando de una centena de rostros pálidos que sus lanzas en sincronía estaban abatiendo.

-¡Algo ocurre haya dentro! –le gritó a Aunend para que pudiera escucharle- ¡Tenemos que proteger a Serrure! ¡Nuestro hermanito nos necesita!

Le señaló rápidamente una escalerilla donde trepar hacia el interior descubierto antes de lanzarse contra media docena de elfos. Su mellizo le miró y luego hacia la fortaleza, entrecerrando sus ojos al escuchar un rugido animal desconocido que hizo eco entre las paredes. Dentro de su Alma de Tierra algo le dijo que aquel sonido traía la muerte. Observó a su hermana melliza moverse entre las criaturas de rostros pálidos que caían ante su lanza, Tremor de las Profundidades, así era su Aune. Entre ellos solían nombrarse Tierra Dura y Tierra Suave, siendo Aune lo último porque su hermana era demasiado fuerte, imbatible y reacia a perder. Jamás se rendiría. Por eso sonrió, cerrando sus ojos unos segundos, con la serenidad de la resolución llegando a su Alma de Tierra. Su lanza giró veloz en el aire separando las cabezas de aquellos rostros pálidos, lanzando al resto contra el grupo que Yvar estaba masacrando. Aune le sonrió preparándose para subir cuando él tiró de su brazo por el codo, haciendo que regresara de golpe contra su pecho.

-¡¿Qué te pasa, Aunend?! ¡Serrure!

-Hay que protegerlo, sí –sonrió el guerrero- Pero esta vez, solamente lo haré yo.

Aune frunció su ceño antes de recibir un beso en sus labios y luego ser empujada al suelo. Con una última mirada, Aunend brincó a la escalerilla de un salto, rompiendo la estructura al tomar una cuerda de soporte, que al perder el peso que la jalaba al suelo, se retrajo a gran velocidad, llevándose consigo al mellizo dentro de la nave. La joven guerrera abrió sus ojos como platos.

-¡AUNEND! ¡AUNEND!

Malekith sonrió escuchando los rugidos del Kurse debajo de ellos, mirando con fría calma a un Thor cuya mirada de fuego hablaba del poder que le embargaba.

-Así que el Hijo de Odín osa desafiarme. Me pregunto cuánto durarás antes de estallar en mil pedazos, huelo tu muerte.

Extendió una mano hacia el cañón pero Mjolnir lo destruyó con violencia antes de volver a la mano del Asgardiano que se lanzó sobre su figura. El mago no le evadió, llamando aquella marea roja que se liberó del arma al romperse hacia una de sus manos que lanzó contra el pecho del guerrero antes de que le tocara. Con un estallido, Thor salió despedido hacia el ventanal que rompió, salvándose de no caer a tan peligrosa altura al asirse del marco con los vidrios rotos clavándosele en la mano. Golpeó la nave abriéndose paso, Malekith le atacó de nuevo pero el martillo lanzó el poder del Éter a un lado, estrellándolo con el cubículo detrás del cañón, rompiendo una parte que dejó escapar un vapor y luego mostró una joven atrapada entre cadenas y tubos clavados en su cuerpo. Eso distrajo al Dios del Trueno de notar cuando el líder de los elfos sonrió preparando una esfera de Éter directo a su pecho.

-¡Thor! –una lanza se llevó tres dedos de Malekith abriendo otro boquete por el Éter que fue dirigido hacia el suelo.

Serrure miró al mago quien entrecerró sus ojos, envolviéndose de más sustancia que corría del cuerpo de Jane hacia él. El Asgardiano levantó la protección del cubículo, descubriendo por completo la cárcel que mantenía a la joven atada al cañón, seriamente herida con la piel blanca y los ojos oscuros. Malekith atacó a ambos, siendo engañado por el ojiverde quien apareció detrás de él clavando su lanza en su pecho, pero no tuvo el efecto deseado. El mago le tomó por el cuello enviándolo cerca de Thor quien rugió alzando a Mjolnir con los relámpagos inundando la habitación, su cuerpo crujió, el conjuro perdía estabilidad lo que hizo sonreír al elfo.

-¡No! –Serrure usó su magia, envolviendo el cuerpo del rubio para controlar al Berserker, gritando de dolor cuando un rayo de Éter golpeó su costado.

-¡Ya no puedes salvarle, Loki! –se carcajeó Malekith.

El Kurse apareció en esos momentos, llevando a Anund del cuello para clavarlo en una viga fracturada de la nave con el grito de Serrure al ver la escena, apretando sus ojos para invocar todo su poder tratando de alcanzar la razón de Thor, pidiéndole que terminara con Malekith, el Kurse no importaba. Cuando creyó que estaba lográndolo, viendo caer de rodillas al otro, unas garras tomaron su hombro, fracturándolo. Malekith se carcajeó asestando un golpe de Éter sobre la figura del Dios del Trueno al tiempo que el Kurse levantaba en vilo a Serrure quien buscó desesperado su lanza.

-¡Suéltalo, bestia! –la lanza de Aunend llegó atravesando el pecho del Kurse que dejó caer al ojiverde para volverse hacia el guerrero quien liberó su arma esperándole- ¡Ven a mí!

Malekith tenía a Thor capturado en el Éter, gozando de verle agonizar bajo el conjuro del Berserker que alimentó con la sustancia. Serrure recuperó a Danza de la Muerte mirando hacia donde Aunend y luego hacia el mago apretando sus dientes. Por el rabillo del ojo notó a Jane que seguía alimentando al elfo oscuro. La nave se estremeció, prometiendo estrellarse junto con sus ocupantes enfrascados en una sangrienta pelea, ya nadie podía ayudarles porque los niveles inferiores estallaron en llamas, cayendo sobre las estructuras inferiores al perder estabilidad que los Fantasmas de la Nieve estaban creando al estrellarse contra la nave aunque a varios de ellos les estaba costando la vida, pues aquella sustancia rojiza que escapaba de lo alto los alcanzaba. El ojiverde se levantó preparando con su poder a su lanza que envió directo hacia donde la joven, rompiendo sus ataduras antes de tirar del Éter al que la punta de Piedra Nocturna parecía dominar para enviarlo por completo hacia Malekith, liberando a Jane de su agonía. Aunend cayó cerca, con un brazo fracturado.

-¡Aunend! –quiso correr a ayudarlo.

-¡No! ¡Tu Asgardiano! ¡Ahora, Serrure!

El Kurse llegó con ambos, dispuesto a jalarlos. Esta vez perdió un ojo y parte de aquel casco monstruoso por Colmillo de Hielo que un Anund sangrante le enterró. Serrure gritó, apretando sus ojos, girándose hacia Malekith con rabia tomando su lanza para entrar al torbellino carmesí, sin detenerse aunque sintió la piel quemarse cuando el elfo oscuro le atacó, enterrando su lanza en su abdomen tratando de levantarla para abrirle en dos. El mago le sonrió perverso sujetando el mango de su lanza para atraerle y enterrarle de lleno la energía rojiza que le hizo sangrar por dentro, escupiendo sangre sobre la armadura negra.

-No es una batalla que ganarás –siseó Malekith quitándose la lanza- ¡Seré uno con el Éter y este universo profano desaparecerá!

Serrure golpeó con un puño el suelo bajo él, enviando una serpiente esmeralda que corrió hacia Thor, sanando la herida más grave, llamando al Berserker, tosiendo más sangre al concederle su poder. Un relámpago ahogó la carcajada burlona de Malekith mientras el Asgardiano se ponía de pie elevando su martillo para asestarle un duro golpe en la cara, donde tenía la quemadura que el ojiverde le hubiera dado no hace poco. El mago cayó pesadamente, sin poder evitar un segundo golpe de Mjolnir que rompió su armadura y el fracturó costillas. Aquel torbellino carmesí desapareció y Malekith llamó al Kurse en su auxilio. Ahora la bestia maltrecha pero aún con la misma fuerza caminó hacia Thor a quien golpeó sin piedad, una vez más el conjuro del Berserker estallaba por dentro amenazando con devorar cuerpo y alma del rubio. Con un impulso, el ojiverde tomó su lanza que estrelló contra un hombro del Kurse, distrayendo su atención para permitirle sanar al otro antes de sentir las garras del monstruo en su pecho que solo le rasguñaron. Anund tiró del Kurse alejándolo mientras Aunend atacó sus piernas tratando de cercenar una para impedirle moverse. El Konnungr salió despedido por un rayo rojo. Serrure se giró enfurecido contra Malekith con quien comenzó a pelear, sintiendo ya desfallecer. El líder de Svartalfheim le dio un revés con su daga, cortando su mejilla antes de azotarlo contra el suelo, pisando su mano para impedirle que alcanzara su lanza.

-Ingenuos –resopló el elfo, haciéndole mirar hacia el Kurse.

Aunend atravesaba a la bestia con su lanza que terminó rota por los brazos infalibles del Kurse los cuales le atraparon, enterrándole la punta de Piedra Nocturna en su corazón. Serrure gritó con todas sus fuerzas viendo caer el cuerpo sin vida de su hermano. Malekith sonrió tomándole de sus cuernos, con una daga en su cuello.

-Es tu turno, Jotun.

Malekith perdió su mano ante el filo de Tormento de las Sombras. Kodran tiró del ojiverde para ponerlo a salvo moviendo su lanza contra el mago que rugió entrecerrando sus ojos mientras el Kurse se quitaba la lanza manchada de sangre para ir hacia su siguiente objetivo que fue Thor a quien levantó en vilo. Serrure apretó sus dientes, arañando hasta el último gramo de su magia acumulándola en un puño tomando a Danza de la Muerte con otro, interponiéndose entre el Kurse y el Dios del Trueno que sintió su poder abriendo los ojos, levantando a Mjolnir para estrellarlo contra la cabeza del monstruo que le soltó, cayendo de costado.

-¡Malekith! –jadeó el ojiverde sintiendo que la vida se le escapaba- ¡Malekith!

La fortaleza comenzó a caer en pedazos, estremeciendo toda la estructura. Serrure gimió cayendo al suelo al contener al Berserker lo suficiente para atacar al Elfo Oscuro, levantando su mirada hacia el Jarl quien estaba enfrascado en una pelea sangrienta. Malekith ya le había herido como a todos ellos, pero la voluntad de Kodran era superior a todas sus heridas, no dando oportunidad al mago de atacar a nadie más que no fuese él mismo. Tormento de las Sombras hizo honor a su hombre al hacer retroceder al más poderoso y oscuro hechicero de quien obtuvo por primera vez una mirada llena de miedo ante la fortaleza mental como física del hijo de Adils cuya mirada le prometió la muerte al tiempo que enterraba su lanza en su cadera, rompiendo un hueso. Malekith rugió, enviando una onda de Éter en contra de la herida en el hombro de Kodran, quien solamente jadeó sin perder terreno, arrojándose contra él. Thor levantó su martillo, llamando al más poderoso de sus relámpagos, abriendo el techo de la nave por completo.

"Espera… un poco más…" suplicó Serrure.

Un rugido le heló la sangre, el Kurse volvía a ponerse de pie, regenerándose con la vista clavada en el Dios del Trueno. Serrure no podía ayudarle más, solo tenía ya la fuerza para guiar al Berserker apenas por nada, se arrastró desesperado buscando su lanza como único método de defensa. Malekith gritó en esos momentos cuando el puño de Kodran atravesó su armadura y cuerpo, atrapando su corazón.

-¡MORTAL! ¡NADA CONSEGUIRÁS CON ESO! –aulló el elfo clavando su daga en el corazón del Jarl.

El ojiverde abrió sus ojos como platos, Kodran solo rugió cual guerrero decidido que era, escupiendo sangre por la boca antes de hacer un giro y quedar detrás del mago a quien atrapó con su lanza al frente, enterrando a Tormento de las Sombras en aquel cuello pálido. Sin embargo, Malekith le hirió con el Éter que les atravesó y el hijo de Adils estuvo a nada de liberarle al perder fuerzas. Apretando sus dientes, abrió sus ojos al techo descubierto. Un largo y ronco aullido se dejó escuchar, pero no se trataba del Kurse sino de Sköll que cayó sobre el techo mirando al líder de Svartalfheim. Serrure se quedó sin aliento. El gran alfa, enterrándose contra las puntas de vigas y metal de aquella sangrienta estancia se inclinó de golpe abriendo sus fauces para atrapar entre ellas tanto a Jarl Kodran como a Malekith, sus colmillos atravesaron músculos y huesos. Todo su hocico comenzó a perder pelo y piel por el contacto de la sustancia maldita pero Sköll no les soltó, con sus patas arañando el suelo. Presos de tal manera, Kodran jadeó abrazando por completo al mago oscuro quien prácticamente gritó con un chillido al darse cuenta de que no tenía escapatoria.

La bestia Kurse fue hacia Malekith en su rescate, olvidando al Asgardiano. Sus pasos quedaron estáticos cuando estacas de hielo atravesaron su cuerpo, estallando en un fuego que le consumió en un remolino que brotó de su pecho con el rugido del Kurse cuyo cuerpo comenzó a deshacerse, lanzando un último arañazo a su atacante al girarse hacia él, dejando una cicatriz sobre el párpado de Anund que cayó al suelo en un charco de sangre junto con su lanza partida por el mango.

-¡ASGARDIANO! –gritó el hijo de Adils. Sangre corría de su boca, ojos y oídos.

-¡No! ¡NO! ¡KODRAN!

La nave se cimbró con un chirrido agudo empezando a inclinarse, haciendo que todo comenzara a caer a un costado. Los relámpagos cobraron más ferocidad, reventando la última parte del techo que al desprenderse cortó un costado del gran alfa de los Fantasmas de la Nieve. La voz del hijo de Adils se escuchó por última vez, fuerte, sin titubeos.

-¡AHORA ASGARDIANO! -Kodran dio una última mirada a Serrure, atreviéndose a sonreírle.

-¡KOOOOOODRAAAAAAAAAAAAAN!

Antes de que la fortaleza se estrellara por completo, un relámpago final cayó sobre ellos, envolviéndolos en una luz blanca que desapareció la marea roja que ya les envolvía, provocando un estallido que lanzó a todos fuera de la nave, pulverizando los tres cuerpos en medio de un fuego abrasador como un ave abriendo sus alas al volar. La explosión abarcó la última parte de la nave que cayó en medio de una nube de polvo y relámpagos en medio de los ejércitos que se dispersaron ante el choque violento. Asgard ya había arribado con el resto, en auxilio del Pueblo de los Cuatro. Odín fue hacia los escombros, dispersando aquella pesada neblina, observando no sin horror ríos de sangre como los cuerpos que habían sobrevivido al estallido.

-¡HEIMDALL!

Serrure entreabrió sus ojos, encontrándose con el cuerpo de su padre a un lado, se arrastró hacia él abrazándole cuando escuchó la voz de Odín llamar al guardián de Asgard. Levantó su mirada al sentir otra presencia. No lejos de él, de pie, un Dios del Trueno llevaba en brazos a Jane Foster. El Berserker había desaparecido.

Luego de eso, las tinieblas le reclamaron.