Buenas criaturitas del señor... He venido aquí a entregarles un nuevo capitulo de "Alma de Muggle"! Lamento la tardanza. He llegado a mi país y he conseguido trabajo (Wiii). Estoy muy contenta y he estado escribiendo bastante, aunque en alma de muggles, pues, he estado baja de inspiración. ¿Les ha pasado? Pues así estoy. Ahora, de todas formas, no dejaré de escribir esta historia hasta terminarla, no se preocupen.
Les diré que solo queda un capitulo para que la primera parte de esta historia se acabe... sí... 1 capitulo más.
Gracias miles por estar conmigo, chicos... de verdad, es super importante...
y bueno... A leer!
Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright) Esta historia está disponible tanto en Fanfiction. Net, Wattpad y en Potterfics. com con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di "No al plagio".
Capítulo 28: Sueños
Theo se despertó sobre saltado. Sintió que entraban a su habitación, y tomó su varita para saber quién era… tal vez el agresor de Blaise habría vuelto.
Una figura alta y oscura apareció. La luz de su propia varita reflejo el angustiado rostro de Severus.
— Profesor— dijo Theo sentándose en la cama.
— Hola hijo— dijo Severus, derrotado.
— ¿qué pasa?, ¿por qué está así, padre?—Severus sonrió con dolor.
— Eso mismo es lo que me tiene así.
— ¿No quiere que sea su hijo? Lo mantendré en secreto, lo sabe— Severus cerró los ojos y negó con la cabeza.
— Me encanta saber que tú, precisamente, eres mi hijo… sin embargo, debemos evitar que alguien se entere.
Theo abrió la boca, comprendiendo todo, para luego cerrarla.
— ¿Por qué tomó esta decisión?
— Me lo piden…
— ¿El lord?—preguntó Theo, con miedo.
— Dumbledore— susurró.
Theo se recostó en la cama, mirando el techo. Su cama estaba cerca de la ventana. La de en medio era la de Draco y la del otro costado era la de Blaise. En la ventana se podía ver algunos peces nadar en el exterior. Oscuro. Silencioso.
— Puede… ¿guardar mis recuerdos?—preguntó Theo, mirándolo.
— Es peligroso.
— Estamos en bandos contrarios… quiero saber quién era si es que llega a pasarle algo— dijo Theo con tristeza en los ojos.
Snape sonrió triste. Convoca un frasco mientras Theo se saca el recuerdo de su padre de la cabeza. La historia de Molly, la tumba de su madre, el secreto de su nombre…
Theo suspiró pesadamente al dejarlo dentro del frasco.
— Me gustó ser su hijo… por menos de 24 horas, pero me gustó mucho… gracias por eso— susurró Theo aun acostado.
Severus se sentó en la cama del muchacho. Lo arropó un poco y, sonriendo, besó su cabeza.
— Te quiero, hijo… aunque hayan sido menos de 24 horas… te querré siempre.
— Te quiero, papá— dijo Theo sonriendo.
Cerrando los ojos, esperó.
— Desmayus— dijo Snape haciéndolo dormir—. Obliviate— dijo con la mano temblando, borrando todos los recuerdos que su hijo tenía de él como tal.
Luego de eso, Severus adoptó una máscara de frialdad y salió de la habitación con el frasco de recuerdos bien guardado en su túnica, cerca de su agonizante corazón.
Harry despertó perezoso… sentía los pajarillos cantar en su ventana preguntándose quién diablos había dejado la ventana abierta para que los pajarillos cataran en ese día de invierno… porque sí, a pesar de que estaban entrando a primavera, seguía siendo una época de mucho frio. Un aroma a pan tostado y huevos le llenaron los pulmones.
Un ronquido a su lado hizo querer abrir los ojos sin hacerlo realmente… tal vez Neville estaba de espalda y por ello roncaba. Ese muchacho tenía que comenzar a hacer algo de ejercicio si no quería ser tan gordo como era su tío Vernon.
Al abrir los ojos buscó sus lentes bajo su almohada. Cuando los abrió ya viendo claro por completo, unos cabellos rubios platinados estaban en la cama del lado. Harry gritó asustado, haciendo despertar a Draco, sobresaltado.
— Qué, qué, ¡¿qué pasa?!
— ¿Qué mierda haces aquí?—preguntó Harry, asustado.
— Vivo aquí— dijo Draco volviéndose a acostar—. El golpe en la cabeza de anoche te hizo mal, amigo.
Harry pudo ver por primera vez su habitación. Era un lugar muy hermoso. Era color blanco, con posters de los Cannons. Fotos del colegio, sus amigos… pero ¿dónde estaba? Miró hacia afuera. Un sol esplendoroso estaba arriba.
Bajó de la cama con cuidado. Draco se había quedado dormido y había comenzado a roncar de nuevo, sonoramente, solamente con un bóxer negro y una camiseta manga larga color gris; tal como recordaba en la madriguera. Caminó hacia lo que pensó sería la salida y abrió la puerta. Ahí estaba el pasillo de madera. Era un pasillo con tres puertas. Al lado izquierda de la puerta de Harry, había una escalera. Se escuchaba música y el aroma a desayuno estaba desde abajo. Se escuchaba una mujer cantar junto con la canción.
"Come with me, my love
to the see, the sea of love.
I wanna tell you, how much,
I love you…"
Una chica de cabello rojo y ojos azules apareció a su lado mientras la canción sonaba. Harry la miró extrañado y la chica, sin un por qué, le golpeó la nuca con la mano. Harry quedó mirando aún más extrañado y con dolor. La chica no tenía más de 11 años y se parecía a alguien… pero no estaba seguro a quién.
— ¿Qué pasa hermano?—preguntó la extraña con dulce voz.
— ¿Quién eres?—la chica, preocupada, tocó la cabeza de Harry.
— Merlín te caíste fuerte—murmuró—… le dije a Lobo que no compitiera contigo.
— ¿Quién eres?—repitió Harry.
— ¡Mamá!—gritó la chica—, ¡Harry no recuerda quién soy!
— ¡Dile que baje, que se me quema el desayuno!
Harry se asustó. Él reconocía esa voz… pero solo la había escuchado en su mente… y solo suplicar.
— Tranquilo… Soy Marie Potter. Tu hermana— dijo tomando su mano mientras bajaba la escalera.
— No… hay un error. Mira Marie, yo soy hijo único. Mis padres murieron. Los mató Voldemort.
— ¿De quién estás hablando?... Dios te dio fuerte— dijo a tiempo que un pequeño aparecía. Tenía el cabello castaño rojizo y sus ojos eran verdes
— ¿Y él?
— Jack… nuestro hermano pequeño… es adoptado— dijo la niña.
— ¡No es cierto!—dijo Jack con voz tierna.
— Sip… eres hijo de un elfo doméstico. Por eso tienes esas orejas.
— ¡Harry!—dijo el niño abrazando las piernas del moreno. Harry tomó a su hermano en brazos y besó su mejilla. El pequeño no tendría más que 5 años.
— Tranquilo. Eres igual que yo, así que no escuches a Marie, Jack… ¿bueno?
— Si— dijo Jack aun abrazando a su hermano.
Harry sintió una pequeña punzada en su corazón, haciendo que abrazara aún más al pequeño pelirrojo entre sus brazos.
Entraron a una estancia. Era una cocina amplia. El aroma a desayuno a estas alturas ya inundaba la cocina y la música seguía su lenta melodía, pero a Harry no le llamó la atención la decoración, ni la linda mesa color crema con sus 6 sillas. A Harry le llamó la atención la mujer que estaba de espaldas a él.
— Mami, aquí está Harry— dijo Jack tratando de bajarse de los brazos de su hermano. Harry obedeció.
Lilly se dio media vuelta y vio a su hijo. Harry la recordaba. Recordaba su voz, recordaba su reflejo en el espejo de oesed. Simplemente se quedó mirándola, con la boca ligeramente abierta y el aire atorado en la garganta.
— ¿Sabes quién soy, Harry?—preguntó la mujer, acercándose lentamente. Harry sintió que se le anegaban los ojos.
— Mamá— susurró Harry.
Y corrió a abrazarla.
La mujer soltó un "oh" de sorpresa y luego rio al abrazar a su pequeño.
— Mi niñito. Al menos me recuerdas.
— Tú estás muerta… tú y papá están muertos… Voldemort los mató… soy huérfano. Él viene por mí— dijo Harry abrazándola aún más fuerte—. Me dejaron con los Dudley y fui muy infeliz, me trataban como un esclavo y me maltrataban. Nunca me sentí amado… por favor, dime que esto es real— susurró lo último en el hombro de su madre, llorando desconsoladamente. Sus hermanos lo miraban asustados.
— Hijo— dijo Lilly haciendo que lo mirara. La mujer y Harry eran del mismo porte—, aquí estoy, siempre.
— ¿Ya despertaron?—preguntó la voz de un hombre. Harry se giró, sin soltar a su madre.
— Este bobo se olvidó de muchas cosas, no sabe quién soy— dijo Marie bufando. James besó el cabello de su hija,
— Tampoco sabe quién soy yo— alegó Jack, imitando a su hermana.
James se acercó a su mujer y a su lloroso hijo.
— ¿Harry… estás bien?
— ¡Papá!—dijo Harry abrazándolo con un brazo. Esta vez, su cabeza quedaba en el pecho del alto hombre.
La melodía seguía en la habitación.
"Do you remember
when we met?
That's the day I knew you were my pet*****
I want to tell you
how much I love you"
— Aquí estoy, siempre mi niño. Jamás te vamos a dejar… no tengas miedo— dijo James.
— Pasarás por muchas cosas, mi niño, pero nosotros siempre te estamos abrazando- dijo Lily quien lo abrazaba fuerte—. Lamento haberte dejado— susurró la mujer besando su cabeza. Harry hipó con dolor ante esto.
James abrazó a su mujer y a su hijo mientras Harry lloraba. Lloraba porque sabía que esto era irreal, lloraba porque cada vez los sentía más suaves. Lloraba porque sus hermanos ya no estaban en aquel espacio en blanco. Sintió que los brazos de sus padres lo apretaban un poco y luego lo soltaban, despacio, y lloró aún más cuando abrió los ojos y descubrió que estaba abrazado a sus almohadas.
Tomó su varita y lanzó un silencio a su cortinaje, y con un grito desgarrador comenzó a llorar.
Lloraba porque no los tenía. Lloraba por Marie y por Jack, porque podrían haber sido sus hermanos y haberles enseñado todo lo que sabe, podrían haber hecho una familia hermosa, podrían estar en aquella casa todos juntos. Lloraba porque estaba solo y porque tenía a un imbécil tras suyo queriendo matarlo. Se preguntaba qué pasaría si Voldemort pudiese ver lo que soñó. Esperaba que las clases que tuvo con Draco de oclumancia hubiesen servido para poder mantener al diablo fuera de su cabeza.
Entonces comenzó a pensar. ¿Y si no estaba solo? Le costó unos minutos mantener la calma de su angustia. Cuando lo hizo y las lágrimas al fin cesaron, decidió ir a ver a Ron. El pobre debía seguir en la enfermería. Tendría que darle la noticia de que el imbécil de McLaggen tomaría su lugar.
Theodore despertó en su cama. Sintió alguien moverse a su lado y abrió los ojos. Luna le daba la espalda. Su cabello cubría su espalda desnuda. Theo sonrió y besó su espalda. La chica se dio vuelta y sonrió.
— Buenos días— dijo Theo para luego besar sus labios.
— Buenos días— dijo, dormilona.
— Tenemos que levantarnos. Sí te descubren aquí nos matan— Luna abrió los ojos.
— ¿De qué hablas?, vivo aquí. Tu padre nos dijo que nos quedáramos hasta que nuestra casa esté lista— dijo Luna mirándolo extrañada y con sueño. Theo la miró algo asustado. ¿Adrian había hecho, qué?— ¿me traes desayuno? Necesitamos comida— dijo Luna a tiempo que se colocaba una playera de Theo, dejando a la vista su pequeño y abultado vientre.
Theo besó la cabeza de Luna y caminó a la puerta. Cuando salió entró en pánico. La casa era completamente distinta a la que él recordaba. Pero lo más importante, estaba enlazado con Luna y ella esperaba un bebé. Esto definitivamente no era real. Se pellizcó el brazo, sin embargo y contra todo pronóstico, le dolió; ¿no estaba soñando?
Bajó la larga escalera. La casa era muy clara y se veía en una ventana el cielo despejado. En una habitación, la cocina, una mujer comía una manzana, rebanada. Estaba con una camisola blanca y su cabello castaño y ondulado caía por la espalda.
— ¿Disculpe?— dijo Theo. La mujer lo miró. Su mirada azul le sonrió y Theo cayó en cuenta— Madre…
— Hola mi amor, buenos días— dijo la mujer acercándose y besando su mejilla.
Theo en un impulso la abrazó.
— Mamá— murmuró.
— ¡Años que no me decías mamá!—dijo Stella riendo—. ¿Estás bien?, ¿Lunita está bien?
— Perfecto— dijo Theo, sonriendo.
Si esto era su nueva realidad, definitivamente la amaba. Su madre estaba ahí… pero…
— ¿Y mi padre?—preguntó Theo colocándose mortalmente serio.
— En el jardín supongo… ¡Cariño!—gritó Stella haciendo que Theo entrara en pánico; no quería encontrarse con él.
— No mamá, por favor, no lo llames, por favor no.
— Pero por qué, amor, qué pasa con tu padre…
— Por favor, él no mamá, él te hará daño, no mamá— dijo Theo sintiendo su corazón a mil por hora.
— ¿Qué pasa, amor?—preguntó una voz tras de Theo.
El muchacho se dio vuelta pero grande fue su sorpresa que Severus Snape estaba tras de él.
— Theo te andaba buscando— dijo Stella acercándose a Severus, quien recibió el beso de la muchacha.
— ¿Profesor?
Theo despertó entonces en su cama de un sobresalto. Estaba sudado y con el corazón a mil, al igual que en su sueño… ¿por qué habría soñado con Snape? Se sentó en la cama y despejó un momento su mente… Decidió levantarse. Quizás Blaise y la comadreja lo necesitaran.
A pesar de que estaba tranquilo, sentía una gran angustia. No sabía por qué, pero sentía que algo le faltaba.
Ron despertó con la mano atrapada en las manos de alguien. Sonrió al ver la cabellera negra como la noche de su novia y, con su mano libre, acarició la noche de sus sueños.
El pelirrojo se preguntaba qué hacía en ese lugar. Lo último que recordaba es haber comido unos chocolates que estaban tirados en la cama de Harry y de ahí todo era negro.
Pansy despertó ante los cariños de Ron y lo miró asustada, para luego sonreír. Se acercó y lo besó en los labios.
— Buenos días— dijo la chica con voz adormilada y oculta en su cuello.
— Buenos días… ¿qué diablos pasó?
— Te envenenaron— dijo Pansy acariciando los cabellos de su novio mientras le contaba todo lo que había ocurrido, incluyendo también el ataque a Blaise—. ¿Cómo te sientes?
— Débil— dijo el pelirrojo sonriendo resignado. Miró a su derecha y ahí estaba su hermana sentada en una silla, tal como estaba Pansy, en la cama de Blaise—. Esperemos que se recupere.
— Madame Pomfrey dice que ni tú ni él pueden salir de la enfermería por mínimo 4 días.
— Pero tenemos partido de Quidditch hoy, no puedo faltar…
— Sí que lo harás, jovencito— dijo Pansy frunciendo el ceño.
— Creo que te hizo mal convivir con mi madre, te convertirás en ella— dijo Ron riendo, contagiando a Pansy.
Un ruido los alertó. Efectivamente en la enfermería se escuchaba el movimiento. Pansy besó la cabeza de Ron y corrió hacia la cama de Ginny, donde la aludida, al verse tocada por Pansy, despertó abruptamente y, viendo a su amiga ahí, se levantó de su asiento y fue con su hermano.
— Hasta que te dignas— dijo Ron en tono de saludo. Ginny rodó los ojos.
— Estuve contigo igual, deja de quejarte.
— ¿Qué hora es?
— Hora del desayuno— se escuchó la voz de madame Pomfrey quien con un movimiento de varita hizo aparecer el alimento a Ron—. Niñas, vayan a desayunar, luego vuelven por sus amigos.
Las niñas asintieron. Pansy al mirar a Ginny, hizo un desprecio con la cabeza y salió primero. Ginny rodó los ojos ante el dramatismo creíble de la actuación de su amiga.
Marzo pasó tan rápido que abril llegó sin que ninguno de los chicos se diera cuenta. Las pruebas de aparición para los chicos que cumplieron 17 años antes del 31 de agosto estaban listas. Aquél 21 de abril, Harry se había quedado en Hogwarts a tiempo que daban sus ánimos a los mayores del grupo. Hermione, Ron, Theo y Pansy estaban muy nerviosos. El pelinegro en tanto decidió tenderse bajo la sombra del gran árbol. Abril estaba comenzando a calentar los corazones de los jóvenes magos y eso hacía que el ambiente en el colegio se relajara. Harry estaba tranquilamente viendo su libro de pociones, ahora con una portada nuevo, cuando sintió un peso a su lado. Al voltear, vio los ojos grises de Draco sonriéndole.
— ¿Pero no que estabas en el examen de aparición?—preguntó Harry recordando que Draco estaba de cumpleaños el 5 de Junio.
— No fui… lo daré en otro momento.
— Idiota— dijo Harry sonriendo—. Al fin te dignas a aparecer, Lobo de mierda.
— Yo también te extrañé, Rayo— dijo Draco sonriendo y chocando su cabeza con la de Harry, suavemente—. He estado ocupado.
— ¿me contarás?, ¿y tu séquito?
— Esos imbéciles fueron a dar la prueba de aparición los muy hijos de puta— dijo a tiempo que sacaba su cajetilla de cigarros y le ofrecía uno a Harry—. Estoy bien… Hermione se ha encargado de eso.
Desde aquella vez del ataque de Blaise y Ron, Draco había decidido volver a su tiempo a solas con su novia, sin embargo no había tenido tiempo de hablar con Harry a solas.
— El Lord quiere tus fuerzas debilitadas— dijo Draco.
— Voldemort siempre ha querido mis fuerzas debilitadas.
— Quiere eliminar a cada uno de tu círculo… dejarte solo.
— Qué lo intente— dijo Harry frunciendo el ceño
— Lo mismo pienso— dijo Draco dándole una calada a su cigarro y disfrutando del sabor—. Los he extrañado— murmuró.
— Nosotros también a ti… y a las serpientes… Desde el ataque de Blaise, Ginny ha andado más alerta con todo el mundo. Te contaré que Blaise es la única serpiente que ha entrado por el retrato de la señora gorda… todo Gryffindor se enteró que está con Ginny y del ataque en su contra… Se ha ganado a los leones— dijo Harry haciendo que Draco riera con ganas.
— Ese Blaise… se comerá al mundo algún día. No me sorprendería si se metiera a relaciones público del ministerio o algo— dijo el platinado riendo. Harry lo quedó mirando.
— He soñado contigo mucho tiempo— dijo Harry sonriendo con ternura.
— Qué miedo— dijo Draco riendo aún—… qué has soñado.
— Vives conmigo— dijo Harry sonriendo. Draco se acomodó el cabello hacia atrás, haciendo que los flecos de cabello cayeran nuevamente a su frente.
— Ay Harry… yo le voy al Necaxa— dijo incomodo aludiendo a su orientación heterosexual, haciendo que Harry le diera un puñetazo en el hombro.
— Imbécil… me refiero a que vives en mi casa… con mis padres, mis hermanos y yo… en el sueño, al parecer, hiciste lo mismo que hizo Sirius… o al menos es la interpretación que el doy.
— ¿Qué yo me fui de mi casa y estoy en la tuya?... raro.
— Sí… y ahí veo a mi hermana… Marie… y a mi hermano Jack— dijo Harry mirando el cielo, recordando.
Una brisa dejó en silencio a los chicos. Estaba aún en invierno y la nieve ya se había ido un poco. Aun así, hacía frio, pero aquel día era especial. Draco miraba a su amigo con nostalgia… él sabía cuánto hubiese dado Harry por tener hermanos.
— ¿Y qué más?—preguntó Draco.
— Veo a mis padres… me abrazan fuerte… me dicen que me aman, me piden disculpas por todo lo que he sufrido… y me dicen que no estoy solo.
— Pues no lo estas, nos tienes a nosotros… oye— dijo Draco haciendo que Harry lo mirara—, tus padres están en tu corazón… sí, lo sé, suena cursi… pero es cierto… yo siento— Draco tocó sus cueritos—, cuando ustedes están preocupados por mí, cuando me extrañan, cuando les pasa algo… siento que tus padres están así también contigo… en tu alma.
— … puta que hablas lindo, Lobo— dijo Harry sonriendo.
Pero tenía razón. Él sentía que sus padres lo amaban, aunque estuvieran lejos… en otro plano.
— Hablemos de otra cosa, que me da algo de melancolía— dijo Harry—. ¿Cómo va el armario?—Draco agarró su cabello, aún con la cola del cigarro entre sus dedos.
— Excelente— dijo mortificado—. Ya lo he terminado de reparar. Tenemos que esperar a que Dumbledore diga ya y lanzo el último hechizo...Me dijo que lo hiciera lo antes posible, pero que pospusiera hasta el final del curso antes de repararlo por completo.
— Entonces hay tiempo— concedió Harry—, quedan dos meses para que la guerra comience— dijo Harry sintiendo que un nudo se formaba en su estómago.
— ¿piensas que morirás?- preguntó Draco mirando el cielo… su cigarro se había apagado.
— Sí… pero estoy listo para ello— susurró suavemente Harry—. Tienes que cuidar a Ángel… ¿bueno?
— No me casaré con ella.
— Lo sé, idiota— dijo Harry riendo—. Pero cuídala. Solo eso te pido.
— Está de más… es una serpiente, la cuidaremos.
— Gracias.
Se quedaron en silencio escuchando el silencio. Draco le tendió un cigarro a Harry y se levantó.
— Debo irme… a la noche tengo reunión con ya sabes quién, así que te contaré lo que averigüé.
— Han matado a más gente.
— Sí— dijo sombrío—, lo he evitado, pero los Mortífagos "están trabajando para mejorar el servicio"— dijo rodando los ojos—. El lord me tiene en consideración— dijo bajito, solo para que Harry lo escuchara—. Cree que soy mejor de lo que "el blando" de mi padre pudo ser…
— No quiero ni imaginarme lo que te ha hecho hacer.
— No lo hagas… por favor… solo puedo decirte que solo he matado Mortífagos… y solo con el arma. Me voy hermano, cuídate— dijo Draco sonriendo y yendo nuevamente al castillo.
Harry prendió su cigarro y comenzó a fumar a tiempo que se concentraba en los hechizos del príncipe. Tal vez algo en ese viejo libro podría liberarlo de la crueldad de Voldemort. Headwick apareció cerca, volando. Llevaba en su pata un pequeño mensaje. Harry supo que era de Dumbledore, así que se levantó a recibir a su lechuza blanca. Ver los recuerdos era muchísimo más esclarecedor. Ya tenía los recuerdos de Slughorn, tal vez ahora era el momento de verlos.
*********** Pet en ingles se puede traducir como "Mascota", pero en este caso en particular, Pet se refiere a "Adoración"... "Recuerdas cuando nos conocimos? te convertiste en mi adoración..."
Les gustó el capitulo? es cortito, lo sé, y lo siento mucho... juro que el próximo será mas largo... de verdad!... ¡hey!, ¡¿quién lanzó ese tomate?!
besos
Alice~
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Click si quieres más Alma de Muggle.
