Disclaimer: Lo de siempre, lo mio es mio, lo que no pos no...ya lo sabéis

Un trato es un trato

Remus¡Nos espiasteis!-la acusó pero una gran sonrisa denotaba que no estaba enfadado-. Por eso sabías que soy un licántropo-la rubia negó con la cabeza.

Phoebe: Yo lo sabía desde hace tiempo ya-admitió soportando la mirada interrogatorio del castaño.

Remus¿Perdona?

Phoebe¡Oh! Bueno…viendo que la noche va de confesiones no estaría de más que yo te confesara cierto secretito-comentó con naturalidad, como si la conversación tratara sobre algo tan trivial como el clima.

Apoyó las manos en las rodillas de Remus y se impulsó hacia atrás para levantarse, cogió la varita que llevaba escondida en la túnica y se tocó la sien con ella.
En un abrir y cerrar de ojos la rubia desapareció, quedando en su lugar un hermoso halcón cuyas plumas eran del color de la arena salvo en el pecho, donde predominaba el color crema.
El pequeño animal voló elegantemente describiendo círculos por la habitación mientras el castaño le seguía con la mirada. Después se posó con gracia en la ventana bajo la que el chico estaba sentado.
Remus se levantó y acarició, con mucho cuidado, la cabeza del animal. Este cerró los ojos y disfrutó de la suave caricia.

Remus: Así que se trataba de esto…pequeña brujilla-le dio un suave golpe en el pico con el dedo índice y el ave volvió a emprender el vuelo para aterrizar siendo de nuevo Phoebe.

Phoebe: Aprendí a transformarme este verano. Mi tía es una animaga…legal-aclaró al ver que el chico alzaba una ceja-. Y me enseñó, no sin mucho esfuerzo por su parte, me temo-explicó recogiendo su larga melena rubia en una coleta alta mientras se acercaba al chico-. Todas las noches salía a dar una vuelta por los terrenos. Volar es algo totalmente increíble y las vistas son asombrosas.

Remus: Ya me imagino...

Phoebe: Y entonces una noche vi como caminabas hacia el sauce boxeador y extrañada esperé a ver que pasaba...no pude creer que la bola de pelo que salía bajo las raíces, seguida de un ciervo fueras tú...y volví a mi habitación lo más rápido que pude...ya la segunda vez que te vi lo acepté-de pronto se interrumpió y soltó una risita.

Remus¿Qué te resulta tan gracioso?

Phoebe: Que me pareció de lo más romántico, tú un lobo, yo un halcón...Éramos como Eitiene Navarre e Isabeau d'anjou.

Remus¿Quiénes?-preguntó completamente perdido y la chica suspiró cansada.

Phoebe: Madre mía...y pensar que tú también eres medio muggle, como yo... ¡Los protagonistas de Lady halcón¿No has visto la película?

Remus: Pues como comprenderás no...A mi ese tipo de películas empalagosas no me van.

Phoebe: Eres un insensible-le acusó cruzándose de brazos, ofendida, y dándole la espalda.

Remus: No necesito ver películas románticas Phoebe-susurró al oído de la chica mientras la abrazaba-. Estoy viviendo mi propia y maravillosa historia de amor.

La sonrisa de la chica se contagió a la cara del castaño cuando esta se dio la vuelta y le rodeó el cuello con los brazos.

Phoebe: Ahora que me acuerdo... ¿desde cuando te interesa a ti saber si Sirius se acostó con Andrew?-le preguntó apretando los labios.

Remus: No me importa, lo pregunté porque sabía que no iba a contestar y no me puedo permitir el lujo de ir repartiendo galeones por ahí...pero ya que lo mencionas ¿se acostaron o no?

Phoebe: No-contestó y ambos sonrieron un poco avergonzados a darse cuenta de que estaban tratando ciertos temas que nunca habían llegad a tratar.

Remus¿Y crees que tú y yo...algún día...-empezó a toser tan violentamente a causa de los nervios y la vergüenza que tuvo que apartarse de la chica y agacharse.

Phoebe¿Estás bien?-preguntó asustada palmeándole la espalda y, tras varias toses más el chico pudo incorporarse, asintiendo con la cabeza.

Remus: Si, es solo que me puse nervioso...Creo que será mejor que volvamos, no sé tus amigas pero los otros dos tienen tendencia a levantarse en mitad de la noche y podrían asustarse...

Phoebe: Remus, si que quiero-afirmó, de pie en el centro de la habitación, aparentando serenidad.

Remus¿Cómo?-se giró a medio camino y la miró impactado.

Phoebe: Que la respuesta a la pregunta que me has intentado hacer antes es si-se explicó riendo ante la cara de sorpresa del chico-. Te quiero Remus...te lo dije en el tren ¿recuerdas?

Remus: Pe-pero ¿aquí?...quiero decir ¿Ahora?... ¿ya?-tartamudeó metiendo las manos en sus bolsillos para que no se apreciara el temblor.

Phoebe: Si estás preparado para que sea aquí, ahora y ya...-ahora la pelota estaba en el tejado del chico. Miró la pequeña y graciosa figura de la chica, su pelo rubio iluminado por la tenue luz de la luna, sus pálidas mejillas ruborizadas y luego se centró en esos ojos grises que le devolvían la mirada, expectantes. Entonces se dio cuenta de que si estaba preparado.

Remus: Te quiero Phoebe-susurró cuando estuvo lo suficientemente cerca para que sus labios rozaran la oreja de la chica. Después unió sus labios a los de ella y la ayudó a recostarse en el suelo de la habitación.

A la mañana siguiente Sirius y James estaban, vestidos y sentados en sus respectivas camas, en silencio y esperando algo o a alguien.

James¿Sabes Pad?-el aludido le miró alzando una ceja-. Creo que tenemos compañía-murmuró alzando una mano y agarrando el aire con fuerza, tirando de lo que fuera que había cogido.

La capa de invisibilidad se deslizó por los hombros de Remus y calló al suelo permitiendo a su dueño recogerla.

Sirius¿Y bien jovencito? Espero que tengas una buena razón que explique que no hayas dormido en el cuarto y que lleves puesta la misma ropa de ayer-le espetó al más puro estilo "Madre cabreada"

Remus: He pasado la noche con Phoebe-explicó sin evitar que sus orejas se tiñeran de rojo al ver como, sus dos amigos se acercaban al borde de sus camas y le miraban con una sonrisa burlona en el rostro.

James: Pero...al decir "pasar la noche" ¿te refieres a...

Remus: Si-le interrumpió antes de que dijera las palabras que harían que toda su cara se pusiera de color carmesí.

Una serie de comentarios obscenos acompañados de carcajadas llenaron el ambiente mientras Remus buscaba ropa para cambiarse.

James: Sirius...nuestro Remusín se está haciendo mayor...-se burló haciendo como si se secara una lágrima.

Sirius¿Y cómo ha ido Remus¿Te ha dolido?-le siguió el juego a su amigo del alma mientras el tercero en discordia se giraba para mirarle con los ojos entrecerrados y una vengativa sonrisa en el rostro.

Remus: No, pero lo mismo a ti te duele que te recuerde que yo he conseguido con Phoebe lo que tú no conseguiste con Andrew.

La carcajada de James fue lo único que se escuchó en la habitación mientras Remus sonreía con suficiencia y ahora era el turno de que Sirius se sonrojase.

Remus: Y ahora, si no os importa, voy a darme una ducha y a bajar a desayunar. Phoebe y yo tenemos planeado desaparecer durante todo el día.

Cuando Remus salió del cuarto James aun seguía riéndose, con lo que Sirius se levantó y saltó sobre la cama de James para coger la almohada y taparle la cara al de gafas con ella.

Sirius: Como vuelvas a reírte te dejo sin dientes, cretino-le amenazó y la risa, aunque sofocada por la almohada, continuó.

Segundos más tarde James consiguió liberarse tras darle una patada en el estómago al moreno.

James¡Qué me ahogas!-le acusó-. Así que ayer no nos quisiste decir nada por eso ¿eh?

Sirius: No...Si se hubiese tratado de cualquier otra os hubiese dicho que no sin problemas pero Andrew...-su voz se quebró y se quedó mirando al suelo, pensativo. La sonrisa en la cara de su amigo desapareció-. ¿Qué me ha hecho?-preguntó con impotencia.

James: No lo sé...pero si te sirve de consuelo yo estoy igual.

Sirius: No-negó con la cabeza-. Tú al menos tienes a Lily contigo...

James: Y tú volverás a tener a Andrew, te lo aseguro.

Sirius: Ya, si tu lo dices...en fin, me bajo a desayunar ¿vienes?-preguntó y su amigo también se levantó y ambos bajaron juntos al gran comedor.

A medida que iban pasando los días, y con ellos las horas de castigo, los chicos iban consiguiendo que sus alumnos mejoraran.

Quizá al que más le costaba de todos el ir al encuentro de su alumna era a James, ya que se veía obligado a separarse de su novia y de sus amigos para juntarse con una pequeña serpiente y una rata. Pero, a base de horas de experiencia había conseguido manejar la situación. Lo que antes era una hora perdida porque la chica se negaba a hacer nada que el moreno le ordenase se había convertido en un tira y afloja entre profesor y alumna, presenciado por un Peter que procuraba estar siempre lejos de James.
Cada vez que llegaban al aula donde solían estudiar, James explicaba el hechizo o poción que la niña tenía que aprender esa tarde. Por supuesto la joven y altanera Christine no escuchaba una sola palabra hasta que, al finalizar la explicación, James decía las palabras mágicas "Pero claro, esto seguramente será demasiado difícil para ti" Y según terminaba la frase la cría se dejaba la piel aprendiendo y practicando el hechizo. Mientras su profesor, orgulloso de su brillante plan, se acomodaba en la silla y observaba la mejoría de su alumna. Nada como atacar directamente al orgullo de un Slytherin para que haga lo que tú quieras.

Por otra parte el pequeño Iván había dejado de ser un problema para Remus después del gran momento vivido con Phoebe. A raíz de ese día al pobre Gryffindor de 11 años se le hacían interminables las horas pasadas con esos dos, no solo porque se miraran absolutamente embelesados sino porque habían llegado a tal unión que el uno terminaba las frases del otro.
De hecho al finalizar una de las clases el crío se dejó caer en la silla, completamente agotado y susurró:

Iván: No quiero tener novia jamás...-la pareja le miró extrañada ¿y eso a qué venía?

Phoebe¿Por qué dices eso Iván?-preguntó la rubia agachándose junto a la silla para quedar a su altura. El niño la miró con sus grandes y redondos ojos azules.

Iván¿Os habéis visto? Estáis todo el rato juntos, como si uno fuese la prolongación del otro, os miráis con cara de idiotas...Buf es vomitivo-les aseguró poniendo una mueca que ilustraba el comentario y los dos adolescentes se rieron.

Remus: Cuando crezcas te darás cuenta de que no es tan malo estar enamorado-. Le aseguró poniéndole la mano sobre el hombro-. De hecho, es algo bastante placentero...-añadió mirando a la chica, la cual sonrió con timidez.

Iván¡Puaj! Yo sigo sin querer tener novia... ¡Además hay que darlas besos!-exclamó totalmente escandalizado y Phoebe le cogió la cara y le dio un sonoro beso en la mejilla.

Inmediatamente, el crío saltó de la silla y se alejó corriendo de ellos frotándose la mejilla con la manga de la túnica.

Phoebe: Y tú decías que estabas celoso de él-murmuró acercándose al castaño y apoyando la cabeza sobre su hombro mientras este la cogía por la cintura.

Remus: Bueno...digamos que ahora me cae estupendamente. Además es un buen alumno.

Y por último, y contra todo pronóstico, la pareja que formaban Sirius y Andrew estaban consiguiendo que la pequeña Iciar mejorara sus notas de una manera muy satisfactoria.
Desde que habían cerrado el trato de colaborar para ayudarla. La pareja lo había seguido a rajatabla y pareció que la relación entre ambos mejoró...o al menos hubo una tregua entre sus constantes peleas.
Así llegamos al último día antes del examen de evaluación que Dumbledore les haría a los tres chicos para ver si podía dar por finalizado el castigo. Curiosamente también era la víspera de la salida a Hogwarts y esto hacía que entre Sirius y Andrew existiera cierta tensión mientras repasaban, con Iciar, todo lo que la habían enseñado.

Sirius: Es tarde, deberías irte a dormir-aconsejó al ver como la peli-azul bostezaba mientras ambos vigilaban la poción que la niña estaba realizando.

Andrew: No te preocupes, estoy bien. Además, solo nos queda esta noche para ayudarla.

Sirius: Me quedo yo con ella. Creo recordar que mañana tú tienes una cita-dijo sin poder evitar cierto tono de rencor en la voz. La chica iba a replicar cuando Iciar preguntó.

Iciar: Sirius ¿la poción tenía que quedar azul o rosa?-preguntó mirando dentro de su caldero con el entrecejo fruncido.

Sirius: Azul ¿por qué?-se acercó al caldero y vio en el un líquido viscoso de un color azul marino-. Está perfecta. La rosa fue la de la semana pasada.

Iciar: Es verdad, lo siento-se disculpó y Sirius hizo desaparecer la poción y luego acompañó a la chica hasta la mesa en la que Andrew estaba sentada.

Sirius: Bueno, y ahora solo queda que te aprendas estos hechizos para la prueba de encantamientos y habremos terminado-la acercó una serie de hojas y luego se acercó a la ventana y se sentó en el alfeizar dejando que su mirada se perdiera entre los árboles del bosque y evitando pensar en la salida a Hogsmeade, ya que si lo hacía lo más probable era que se le ocurriera alguna estupidez y no era eso precisamente lo que él quería.
Un cuatro de hora más tarde se giró, volviendo a prestar atención a lo que ocurría dentro del aula. Sonrió al ver a las dos chicas profundamente dormidas sobre la pila de libros y apuntes.
Se acercó a ellas y despertó a Andrew antes de coger a Iciar, aun dormida, en brazos.

Andrew¿Qué ocurre?-preguntó frotándose los ojos.

Sirius: Os habéis dormido. Vete a dormir, yo llevo a esta enana a su cuarto-la chica negó con la cabeza y empezó a apilar las cosas que había sobre la mesa.

Andrew: Voy contigo, alguien tendrá que llevar todo esto.

No tardaron mucho en encontrar a la profesora McGonagall que les acompañó hasta la torre de Ravenclaw y les indicó cual era el dormitorio de su alumna. Una vez allí Andrew dejó las cosas sobre el escritorio, procurando no hacer demasiado ruido para no despertar a las compañeras de habitación de Iciar y luego se dio la vuelta y vio como Sirius acostaba a la cría, la tapaba con la manta y la acariciaba la frente, quitándole el pelo de la cara.

Andrew: Vámonos, necesita descansar-susurró apoyando su mano en el hombro del moreno, este alzó la suya y la colocó sobre la mano de la peli-azul.

Sirius: Voy a echar de menos darla clases, me reía mucho con ella-murmuró viendo como la niña dormía plácidamente. Andrew sonrío y le apretó el hombro-. Venga vamos-añadió levantándose sin soltar la mano de Andrew.

Una vez fuera de la sala común de Ravenclaw Andrew volvió a bostezar y Sirius aprovechó la distracción de la chica y la cogió en brazos.

Andrew¿Qué haces? Bájame-ordenó pero él negó con la cabeza sonriéndola.

Sirius: Te lo vuelvo a repetir, necesitas descansar que mañana tienes que aguantar a mi hermano durante todo el día y eso es una durísima tarea-vio como los labios de la chica se abrían dispuestos a regañarle y la silenció-. Shhhh no me critiques, que te veo las intenciones, y duérmete.

Al día siguiente, tras arreglarse, lo primero que hicieron los 6 chicos fue llevar a sus respectivos alumnos hasta el despacho del director tratando de infundirles valor, o al menos intentando que dejaran de temblar como auténticos flanes, y deseándoles toda la suerte del mundo.
Cuando la gran puerta se cerró tras los niños, los adolescentes decidieron, entre rugidos de estómagos, que lo mejor era bajar a desayunar antes de que la salida a Hogsmeade diera comienzo.
Fue al final de este maravilloso momento, cuando apenas quedaban migajas en los platos de los chicos, cuando las miradas de Sirius y Andrew coincidieron por primera vez en todo el tiempo que llevaban en el comedor.

Sirius: Con que cuatro nos hemos juntado-murmuró mirando a las dos parejas que se hacían carantoñas ajenas a mundo exterior-. Son más cursis que un repollo con lazo-añadió haciendo que la chica se riera.

Andrew: Pues si...

Lily¡Eh! Que vosotros dos no erais mucho mejores...el uno la sombra del otro-replicó la pelirroja consiguiendo que ambos se sonrojaran llamativamente y luego volviendo a centrar su atención solo en la persona de James Potter.

Andrew y Sirius desviaron la mirada un momento, avergonzados, y cuando volvieron a elevarla, los ojos negros de la chica coincidieron con los azules de Sirius provocando que una tímida sonrisa apareciera en la cara de ambos. Sonrisa que desapareció de la cara de Sirius a la vez que Andrew escuchaba un carraspeo a su espalda.
Se giró, preocupada por la cara que acababa de poner el moreno, y se encontró con un Regulus que mantenía la mirada fija en su hermano mayor.

Andrew¡Oh! Hola Regulus ¿Qué tal has dormido?-preguntó cordialmente mientras dejaba los cubiertos y se levantaba.

Regulus¿Eh? Bien, bien. Venía a buscarte, estamos a punto de salir-contestó este y ella se quedó pensativa un momento.

Andrew: Está bien, acompáñame a la torre de Gryffindor, me lavo los dientes, cojo algo de abrigo y nos vamos ¿te parece bien?-él asintió y ella miró al los demás- Os veo en Hogsmeade, o está noche cuando cenemos.

Lily: Diviértete-se despidió haciéndola un gesto con la mano para que se fuera, aunque antes de irse se fijó en la pequeña arruga que acababa de aparecer entre las cejas de Sirius. Suspiró con impotencia y luego movió la cabeza para despejarse, empezando a andar a continuación. Ese gesto no pasó desapercibido para Regulus y siguió a la peli-azul de camino a la torre de los leones sin dejar de darle vueltas.

James: Pad...-le llamó pero no obtuvo respuesta-. ¡Eh¡Sirius!-al aludido giró la cabeza y miró a su amigo con expresión interrogante-. Hemos pensado que podríamos tomar algo en Las tres escobas, comer allí, y luego darnos una vuelta por el pueblo y comprar cosas...Moony tiene que reponer existencias, ya sabes.

Sirius: Lo siento James pero no me apetece...Hoy lo único que quiero es estar solo, creo que ya va siendo hora de que ponga en orden mis ideas y piense un poco-se encogió de hombros cuando sus amigos le miraron y luego se levantó, con las manos en los bolsillos, y salió del Gran comedor.

Lily: De verdad... Con lo fácil que es admitirse que se adoran. No, ellos tienen que interpretar su papel de alma en pena. ¿Cuándo serán sinceros el uno con el otro?

Remus: Lily, no te ofendas, pero me temo que tú no eres la más indicada para hablar de sinceridad. Te recuerdo que tardaste más de un mes en decirle a James que en el fondo le querías...

Y el arriesgado lobito lo único que consiguió con ese comentario fue que la dulce pelirroja le lanzara un trozo de pan a la cabeza.

Remus¡Pero si solo he dicho la verdad!-replicó frotándose la cabeza tanto para calmar el olor como para quitarse las migas.

Lily: A qué te ganas otro.

James: Lily...eres la reina de la diplomacia.

Phoebe¡Eh¡Mister Hayde! Relájate, deja de tirarle comida a mi novio y vamos a por nuestros abrigos antes de que McGonagall nos deje aquí por llegar tarde-ordenó la rubia logrando que Lily la dedicara una mirada de lo más envenenada, pero aun así los tres obedecieron y, siguiendo a Phoebe, salieron de la sala en dirección a su casa.

Después de comer, tranquilamente, en una humilde cafetería de Hogsmeade, ajena a las multitudes que se aglomeraban en Las tres escobas. Andrew y Regulus salieron a caminar por las calles del tranquilo pueblo mientras hablaban de temas totalmente superficiales y comunes como eran los exámenes, las clases o cosas por el estilo.
Esto a Regulus no le hacía demasiada gracia, su mente había imaginado muchas de las cosas que podían pasar ese día en Hogsmeade pero al parecer Andrew estaba completamente ausente, y la conversación cada vez se parecía más a un monologo del moreno.

Andrew¡Ya estamos con las tonterías de todos los años¡Aun no estamos ni en febrero y ya está todo el pueblo promocionando San Valentín¿Qué tiene de especial esa fecha?-el pasar junto al escaparate de Honeydunks y ver unos caramelos en forma de corazón habían colmado la paciencia de la joven, la cual empezaba a despotricar sobre todo lo que hiciera referencia al día de los enamorados.

Regulus: Y yo que tenía intención de regalarte algo por San Valentín...mejor me lo ahorro ¿no?-bromeó y ella le miró molesta-. Era broma, relájate-añadió levantando las manos para defenderse.

Andrew: Me parece una celebración tan frívola... ¿Qué tiene de especial que alguien te regale algo el 14 de febrero? Me parece mucho más bonito un regalo espontáneo cualquier día del año que uno forzado en San Valentín-opinó mientras llegaban a una pequeña plaza situada un poco lejos de las calles más concurridas del pueblo.

Regulus: Nunca lo había considerado de ese modo-dijo mientras quitaba la espesa capa de nieve que había sobre el borde de una fuente seca y se sentaban junto a la chica-. También he de admitir que nunca me había planteado el regalarle algo a alguien.

Andrew¿Este año si se te ha ocurrido esa posibilidad?-Preguntó con curiosidad pero le bastó una mirada para obtener la respuesta que esperaba. Lamentando haber hecho la pregunta desvió la mirada y la centró en la punta de sus zapatos.

Regulus¿Y si alguien te regalase algo¿Qué harías?

Andrew¿Qué iba a hacer? Pues aceptar el regalo y darle las gracias...tampoco se lo voy a tirar a la cara porque esta tradición me parezca idiota.

Regulus¿Y si ese alguien fuese...por ejemplo...mi hermano¿También le darías las gracias y ya está?

Andrew: Te pediría que no hablaras de Sirius...no es un tema de conversación que me resulte agradable-rogó y su expresión se ensombreció.

Regulus: Andrew, llevas todo el día, desde que has salido del Gran Comedor, pensando en él-dijo con suavidad y continuó hablando en el momento en el que vio que ella abría la boca para replicar-. No me lo niegues, todo lo que piensas se refleja perfectamente en tu cara.

De pronto, como invocado por su mente, el protagonista de su conversación pasó por la misma plaza en la que estaban ellos. No se dio cuenta de que estaban ya que caminaba perdido en sus pensamientos, pero la pareja si que se fijó en él. En especial Andrew.

Regulus: Sigues queriéndole ¿verdad?-dijo sin andarse con rodeos y ella miró primero a Sirius, que se alejaba de ellos con paso tranquilo, y luego a Regulus.

Andrew¿Tanto se me nota?-murmuró alzando las cejas-. He intentado olvidarle...pero no puedo...-admitió cuando Sirius desapareció de su vista entre las callecitas de pueblo. Regulus se bajó de donde estaba sentado-. ¿A dónde vas?

Regulus: He olvidado que tenía que hacer algo. Espérame aquí, enseguida vuelvo-aseguró mientras echaba a correr dejando a la chica y la plaza tras de si.

En seguida le dio alcance, tampoco se había alejado mucho, y cuando estuvo a su altura se colocó frente a él.
Sirius levantó la cabeza, extrañado, al ver que alguien le cerraba el paso, y su extrañeza se convirtió en una mueca de desagrado al ver a su hermano menor frente a él, mirándole con el entrecejo fruncido.

Sirius¿Qué haces aquí? Deberías estar con Andrew-espetó con rabia mal disimulada.

Regulus: Ahora mismo vuelvo con ella, no te preocupes. Solo venía a proponerte algo.

Sirius¿Qué te hace pensar que voy a aceptar cualquier proposición tuya?-preguntó cruzándose de brazos y mirándole con superioridad.

Regulus: Si eres capaz de escucharme un momento entenderás el por qué.

Sirius: Anda déjame en paz-le apartó de su camino de un empujón y siguió andando.

Regulus¡Quieres escucharme pedazo de imbecil orgulloso!

Sirius¡No!

Los gritos entre ambos hermanos atraían la atención de todos los transmutes pero esto no parecía importarles.

Regulus¡Es sobre Andrew idiota!-escuchar ese nombre hizo que Sirius se quedara quieto y su hermano se acercó a él.

Sirius: Di lo que tengas que decir y más te vale que no sea algo malo porque te juro que te rompo la cara-le advirtió sin mirarle mientras apretaba los puños con fuerza.

Regulus: Algún día dejarás de ser un inútil bravucón y pensarás con la cabeza-murmuró mientras ponía en orden sus ideas-. Verás, llevo todo el día con ella y cuando te hemos visto pasar se me ha ocurrido que...

Le contó su idea al detalle y, pese a que tuvo que pensárselo bastante, al final Sirius aceptó.

Sirius: Hay algo que no entiendo-dijo cuando su hermano ya se había dado la vuelta con intención de marcharse. Giró la cabeza para mirarle-. Hace unos meses decías que ella solo era un reto ¿A qué viene este supuesto cambio?-Regulus se rió.

Regulus: Bueno, te recuerdo que hace unos meses tú también decías que ella solo era un reto... ¿por qué cambiaste tú de parecer?

Sirius: Porque me enamoré de ella-admitió irguiéndose en toda su altura, como si eso le diese la fortaleza que sentía que había perdido al revelarle a su hermano pequeño lo que sentía.

Regulus: Ya somos dos...debe ser cosa de los genes-supuso encogiéndose de hombros y siguiendo el camino hacia la plaza hasta que un bolazo de nieve en la nuca le detuvo. Se giró airado.

Sirius: Así aprenderás a tenerle un cierto respeto a tu hermano mayor, y que no te vuelva a oír que me llamas imbecil, orgulloso, idiota, inútil o bravucón. Mico pretencioso.

Regulus: Puedes tirarme toda la nieve que quieras pero es este mico pretencioso el que se va a pasar la tarde con tu adorada Andrew¡pringao!

No soportó la tentación y le volvió a tirar otra bola de nieve pero esta vez no pilló a su hermano desprevenido y se apartó justo a tiempo, consiguiendo que la bola le diese en la cara a un mago de cierta edad que se ensañó con el pobre chico, obligándole a salir corriendo.
Regulus volvió a sentarse junto a la chica frotándose el pelo de la nuca para quitarse la nieve.

Andrew¿Dónde estabas? He oído gritos...

Regulus¿Gritos¡Ah ya! Eran unos niños de tercero que estaban tirándose nieve.

Andrew: Por lo visto te han alcanzado a ti-dijo acariciándole la cabeza y quitándole pequeños cristalitos de nieve que se derretían en su pelo. El sentir el roce de la mano de la chica contra su piel le produjo un cosquilleo en la boca del estómago y sonrió con tristeza.

Regulus: Si, bueno. Iba de camino a Zonko a por unas cosas cuando la bola me ha dado a mí-explicó.

Andrew¿A Zonko?

Regulus: Si, quería comprar unas cosas pero no quedaban...supongo que el imbecil de mi hermano y sus amigos habrán saqueado la tienda antes...

Andrew: De verdad... ¿por qué no sois capaces de llevaros bien? Al menos intentar conoceros...

Regulus: Incompatibilidad de caracteres...

Andrew: Vamos, que sois tan parecidos que os repeléis, como los imanes- él la miró dando muestras de no haber entendido nada pero no trató de indagar.

Regulus¿Puedo pedirte un favor?-ella asintió con la cabeza-. ¿Me dejas que te haga un regalo el día de San Valentín? No acepto un no por respuesta.

Andrew: Regulus yo no...

Regulus¡Epa! Te he dicho que no acepto un no. Ahora vamos, parece que se va a poner a nevar de un momento a otro ¿te apetece una cerveza de mantequilla? Yo invito-ella sonrió aceptando la proposición y juntos comenzaron a andar hacia Las tres escobas.

Cuando el sol empezaba a ocultarse y la claridad del día daba paso a la oscuridad nocturna, Remus Phoebe Lily y James caminaban tranquilamente hacia el castillo, acompañados por el resto de alumnos.

Phoebe: Remus, has comprado más chocolate del que puedes comer-opinó la rubia intentando meter la mano en una de las bolsas que llevaba el castaño pero ese se dio cuenta antes y la apartó.

Remus: Te aseguro que puedo comerme todo este chocolate y sin tu ayuda.

James: Tranquila Phoebe, Sirius y yo descubriremos el nuevo escondite como llevamos haciendo durante siete años.

Remus¡Por eso me desaparece a mí el chocolate¡Os lo coméis vosotros!-les acusó y las dos chicas se rieron al ver la cara de "Yo en mi vida he roto un plato" que puso James.

En ese momento apareció Sirius tras ellos y él si que pudo quitarle un poco de chocolate a Remus.

Sirius¿Qué chicos¿Habéis pasado un buen día?-les preguntó dándole un mordisco a la tableta e ignorando la cara de odio de Remus-. Eh Moony, este está bueno, espero que hayas comprado más y no te molestes en esconderlo...James y yo siempre lo encontramos.

James: Te veo muy animado...aunque yo que tú tenía cuidado, la vena del cuello de Remus está empezando a temblar, lo cual no presagia nada bueno-le recomendó a su amigo mientras este se acercaba a Lily y a él para huir del licántropo.

Los cinco amigos continuaron su camino de regreso al castillo. Efectivamente Sirius estaba más animado, el chico solitario y taciturno que había salido del castillo esa mañana y que se había pasado todo el día pensando había desaparecido por completo. En su lugar solo quedaba el Sirius desenfadado y bromista de siempre y esto alegraba a James y a Remus, pese a que este último se encontrase en ese preciso instante corriendo detrás del moreno, entre la multitud de estudiantes, porque le había cogido otro trozo de chocolate.
Al final llegaron al castillo entre jadeos y risas y según entraron por la puerta tres personajillos acompañados por el director del colegio, Albus Dumbledore, les estaban esperando. Los resultados de las pruebas y con ellos la decisión de dar por finalizado el castigo estaba, solo, en manos del director. Y mientras esperaban a que los dos castigados que faltaran entraran en el castillo los alumnos se acercaron a sus profesores sin disimular los nervios que les recorrían el cuerpo.
Andrew y Peter no tardaron mucho en llegar y se acercaron a sus compañeros de castigo y a sus alumnas. Peter se limitó a acercarse tímidamente a un James que aun le miraba con rencor y a la pequeña Slytherin que, al contrario que los demás, parecía bastante segura de sí misma. Mientras que Andrew se acercó a Iciar, la cual estaba cogida de la mano de Sirius, apretándola con fuerza, y la acarició la cabeza.

Dumbledore: Bueno alumnos, sé que este ha sido un mes bastante duro para ustedes y por primera vez han sufrido, aunque en una pequeña proporción, lo mismo que sufren sus profesores. Realmente espero que esta experiencia caracterizada por la responsabilidad que ha caído sobre sus hombros, les sirva para algo más que para cumplir con un castigo.

Iciar: Ya pero... ¿podremos aprobar en junio o no?-preguntó impaciente y al momento se arrepintió y agachó la cabeza avergonzada. Sirius le dio un apretón a su mano tratando de tranquilizarla.

Dumbledore: No se preocupe señorita Fraser, cada noticia a su debido tiempo.-sonrió para tranquilizar a la niña y luego volvió a centrarse en sus alumnos-. Bien, antes de dar los resultados me gustaría saber si esto les ha ayudado para algo o si ha sido una simple ayuda al colegio.

Ninguno se atrevió a decir mucho, simples "Si, nos ha ayudado" "Hemos aprendido mucho, señor" fueron las únicas frases que contestaron a la pregunta del anciano director. Y al ver que por mucho que dijese no iba a conseguir mucho más miró a los tres niños.
Christine seguía con su pose altanera, como de costumbre, su gran ego la decía que no podía suspender ese examen puesto que la habilidad de sus padres corría por sus venas. Iciar, como ya sabemos, era un manojo de nervios que no hacía más que retorcer los dedos de la mano de Sirius. E Iván era el ejemplo de la rectitud, estaba tan nervioso como el que más pero lo disimulaba mirando a su director y dejando su cara con una expresión de concentración.

Dumbledore: Relájense alumnos, han aprobado los tres. Buen trabajo.

La tranquilidad a partir de ese momento fue palpable. Más en unos que en otros,

James: Felicidades, al final has podido lograrlo.

Chris¡Ja¿Acaso lo dudabas?-preguntó orgullosa pero las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa como muestra de agradecimiento.

Iván por fin pudo respirar y sus hombros se relajaron a la vez que Remus le despeinaba y Phoebe le abrazaba entre felicitaciones.
E Iciar simplemente gritó para descargar la tensión y se abrazó a Sirius, el cual la alzó en brazos mientras Andrew, con una amplia sonrisa en el rostro, se acercaba a ambos y apoyaba una mano en el hombro de Sirius y la otra en la espalda de la niña.

Dumbledore: Al final lograron ponerse de acuerdo, por lo que veo-les dijo a Sirius y a Andrew y ambos asintieron con la cabeza-. Bien hecho, no está bien que yo lo diga pero lo cierto es que su alumna ha conseguido la calificación más alta de los tres. Para serle completamente sincero señorita Fraser, en este examen ha conseguido una mejor calificación que las que consiguió su hermano durante todo su primer año.

Iciar¡Ja¡Pues claro! Yo soy muchísimo más inteligente que mi hermano, sin comparación-dijo orgullosa consiguiendo que los tres se rieran.

Dumbledore: Ahora espero que se tranquilice un poco y esto que ha hecho hoy lo haga en junio durante su semana de exámenes.

Iciar: Por supuesto, muchas gracias señor.

Dumbledore: Bien alumnos, la cena nos espera. Si no me equivoco hoy hay tarta de manzana de postre y quiero llegar antes de que el profesor Slughorn termine con ella y no me deje ni olerla. Buenas noches-se despidió mientras la risa de sus alumnos se le contagiaba y en su cara aparecía una cordial sonrisa entre la blanca barba.

Terminada la cena los seis chicos iban de camino a la sala común esperando disfrutar de una agradable partida de ajedrez mágico. A James no se le había ocurrido otra cosa que retar a Lily Evans a una partida, suponiendo que la chica no tenía ni idea de cómo se jugaba. Y ella, haciendo gala de amor propio, había aceptado el reto sin dudarlo. Nada como una buena ración de humildad antes de dormir para bajarle los humos al pavo hinchado que tenía como novio.
Así disfrutaron del entretenido pique entre la pelirroja y el moreno durante todo el trayecto. Bueno, no todos. De pronto alguien le dio unos golpecitos a Andrew en su hombro derecho, se giró par ver quién era pero solo vio la oscuridad del pasillo tras ella. Una risita a su izquierda la hizo girarse hasta dar con el culpable.

Andrew: Sirius...-él la miró levantando las palmas de las manos disculpándose.

Sirius: Lo siento, no he podido evitarlo. ¿Qué tal el día en Hogsmeade?-preguntó con naturalidad y la chica le miró extrañada pero contenta al mismo tiempo. Parecía haber recuperado su humor característico.

Andrew: Bien. Ha sido...entretenido...-titubeó evitando decir algo que volviera a sumirle en ese estado de tristeza. Él lo notó.

Sirius: Puedes contarme lo que has hecho con mi hermano, prometo no enfadarme ni ponerme celoso.

Andrew: No es que te enfades lo que me preocupa-él esperó-. Temo más que vuelvas a entristecerte como esta mañana...digamos que aun no puedo verte así sabiendo que, en parte, es culpa mía-admitió y él sonrió.

Sus pasos eran deliberadamente lentos, con el único propósito de alejarse de los demás para tener cierta intimidad.

Sirius: Tranquila, lo de esta mañana ha sido algo puntual...no sé que me ha pasado-aseguró acariciando la mejilla de la chica con el dorso de los dedos.

James¡Eh¡Parejita¡¿Venís con nosotros o qué?!-les gritó el de gafas y ambos chicos vieron como los otros cuatro les esperaban junto al retrato de la dama gorda. Se miraron sonriendo tímidamente y aceleraron el paso para alcanzarles.


Buf odio esta clase de capítulos medio insípidos en los que me toca meter paja para rellenar...en fin, prometo mucha más acción en el próximo...el cual no sé que hacer si cortarlo, dividirlo en dos...o qué hacer con él porque tengo demasiadas cosas pensadas para un único capítulo!! Bueno...ya veremos cuanto me ocupa...

RR:

Trixi.Black: Hola!! Muchas gracias, me alegro de que te gustara mi noche de desenfreno y alcohol. Ya te lo dije la otra vez, tres hombres borrachos perdidos no me sirven de mucho si intento escribir algo con cierta coherencia. Tres niñatos con un par de copas encima pueden dar mucho juego XD Espero que disfrutes tmb de este cap!! Un beso

Iciar: MMMMMM ¿alguna vez te he mencionado lo mucho muchísimo que aprecio mi libertad¿Cómo es eso de "enciérrate a escribir"¡Ja! Ni que estuviese tardando en publicar no te digo!! AAAAAAYYYY que en un mes estás aquí de nuevo que bien que bien que bien...por cierto, hemos encontrado una tienda hoy en la que vendían la camiseta de Colate!! La de "All you need is POP" jajaja me emociono sola XD ala fea un besazo, te quiero

Piofa: Ehhh que ojo tienes!! Diría yo que tienes "Ojo de halcón" juas XD sabía yo que alguien lo supondría, era demasiado evidente!!! Jajaja me alegro de que te gustara el chap anterior, este no tiene a Sirius en calzoncillos...(si, pa mi tmb fue lo mejor del chap anterior) ni tiene esas escenas de amor graciosas ni na de na...pero bueno, reservo mi creatividad para el siguiente que si que tengo bastantes cosas pensadas eso si, prepárate porque va a ser pastelón hasta decir basta. En cuanto a tu fic te juro que me he pasado a ver y he leído varios capítulos a medias...basta que necesite tiempo para no tenerlo. Pero en cuanto pueda sentarme frente al ordenador sin tener a mi conciencia dando el coñazo "escribe, escribe" me pongo en serio palabrita del niño Jesús. Deja, no escribas una Biblia, prefiero que sigas con tus fics y con mis reviews jaja. Un beso.

Armelle Potter: Se intentará que sigan saliendo, de momento aquí va otro más. Espero que te guste, un beso.

Hayley Cullen: AAAAHHHHH calla mujer!! No es que me molesten los SPOILERS, de hecho no me importan en absoluto pero no me dejes los dientes largos!! Que yo me tengo que esperar al 31 de octubre pa leer el dichoso capítulo 20!! Ya me he leido el 1er cap de eclipse que por ahí anda y me estoy acordando de todos y cada uno de los antepasados de black (jacob, no sirius) y no para bien precisamente...ufff que manía le tengo a ese crío. Coincido contigo, Luna Nueva es precioso las últimas 50 páginas que es cuando está Edward el resto del libro es una angustia!!! Y oye que me lo he leido dos veces XD (crepúsculo 6 jajaja no tiene comparación)
Chan, chan, chan...lo de Andrew y Sirius es otro de los grandes misterios de la humanidad...ahí queda eso XD. Un beso!!

Judith Malfoy: Hola!! Me alegro de que te guste mi fic y que te tenga intrigada, eso es bueno, así me aseguro lectores jejeje. Espero que este chap tmb te guste aunque a mi no me termina de convencer pero en fin, no se puede hacer más. Un beso!!

Monse evans: Muy mal...como es eso de ponerte a leer cuando tienes que hacer cosas? No eh! Yo no quiero ser motivo de distracción...lo primero los estudios. Qué bien me sale el papel de madre jajaja. Tú di que si mujer, nunca viene mal una pequeña distracción...aunque no está bien que lo diga yo que estoy de vacaciones XD Espero que te guste el chap, un beso!

Clau malfoy: Bien, veamos...Andrew y Sirius son un caso especial...o se adoran o se matan, no tienen término medio...pero bueno...por lo menos en este capítulo ya hay más ternura aunque...¿qué trama Regulus? No podía resistirme me encanta dejar intrigas por ahí sueltas juju. Que digo yo que...por mi no hay problema, me cargo a la rata...pero si lo hago luego el pobre Harry no tiene historia y tampoco le vamos a quitar al chico el protagonismo que se ha ganado con el sudor de su frente no? XD Ala que desvarío. Un beso y espero que te guste el chap!

Mery M. Potter: Con calma, te contesto al último rr que si no me eternizo y tengo a gente exigiéndome que publique de una vez XD. A ver, dejamos en paz mis inocentes estrategias de marketing que no hacen daño a nadie y funcionan que en este chap he tenido más reviews que en cualquier otro. Y sobre Sirius/Andrew no te desesperes mujer que toda pelea tiene su preciosa reconciliación...la cuestión es ¿cuándo será¿Cómo¿Estará Regulus metido por medio? No me odies, esto tmb es marketing Jajajaja
Ah! Y yo no soy malvada ni cruel ni retorcida ni nada de eso, yo soy una inocente chica que no ha hecho daño a nadie y que se divierte escribiendo...¿cuela? jajaja venga vale...admito que un poco de mala leche si tengo pero bueno se me perdona ¿no? No estoy tardando en publicar así que tampoco os dejo tanta intriga Joeeeee! Y ahora me voy con dios...y si no con dios si con los angelitos que me muero de sueño XD Un beso!!

Diana Prenze: ¡Olee! Que previsible soy, otra que lo adivina XD jaja era evidente! Jaja joder...te admiro, 27 capítulos llenos de incoherencias...buf, y te ha gustao? En serio? No lo dices por ser amable? Joe que felicidad Pos nada, a ver si con algo de suerte este tmb t gusta. Un beso!!

LauX: A que no sabes a quién he visto? A Iván!! Siii en el cap Jajajaja vale...dejo de decir paridas...y sigo con esto antes e que te de un atake y te me mueras de intriga...aunque cuando termines me querrás matar igual...no sé ni pa que me esfuerzo XD Qué? Mañana una de callejón(es)?? Ehh olvida la pregunta, me acabo de dar cuenta de que tengo algo llamado vergüenza que me impide ir XD 4 DÍAS!! CASI 3!! XD un besazo fea!!!!!!

Carito-Potter: En serio te ha hecho gracia lo de Bambi? XD jajaja me alegro aunque no sé en que momento se me ocurrió poner algo semejante XD Lo de la magic coke no lo sé pero tendría su gracia ver a Sirius bebiendo coca cola, seguro que flipa con las burbujitas del gas en la boca XD. En fin, espero que este chap tmb te guste, un beso!!

Y hasta aquí por hoy...espero que no hiera sensibilidades, guste y que me llegue algún que otro review a mi buzón de entrada. Un beso!!!!