Ya saben lo que me gusta... rolas de fondo así que ahí les va la de este capítulo, pueden buscarla en youtube como Something Corporate "Konstantine" o poniendo esta dirección http:/www. youtube. com/watch?v=ZMwI1DlZpyY y va desde ahorita la rola así que pónganle play para empezar a leer el capítulo! :D

La segunda rola es Florence + The Machine - Breath Of Life y este es el link http:/www. youtube. com/watch?v=ROtBbOcdFxo&feature=branded . Yo les pongo la marca de donde ponerle play, vale? Si usan los links, solo recuerden quitarles los espacios delante de cada punto. Espero les agrade y pues ahora sí, ya tengo planeado el final, la mitad del borrador ya está escrito así que depende como se de la redacción y la inspiración que sea uno o dos capítulos así que disfruten este :) SPOILER: un poco de drama, solo un poco XD jajajaja... En fin, disfrútenlo y recuerden REVIEWS!


28. La magia funciona. Parte I


Pasaban de las 8pm. Después de que Jean se fuera, Lily salió hacia un centro comercial a buscar algo que comprar para vestir en la noche. No tenía mucho ánimo de caminar y buscar entre decenas de vestidos así que se decidió por uno negro, sencillo, arriba de la rodilla y strapple en la primera tienda en la que entró.

De regreso a la casa se preparó un sándwich que comió antes de pasar una hora en la tina con una copa de vino blanco, cavilando en lo que le esperaba unas horas después. Realmente estaba nerviosa y seguía sin decidir como comportarse frente a los padres de James si decidían confrontarla acerca de lo sucedido 4 años atrás… quizá no fuera una discusión, pero sin duda, sería una conversación incómoda y quizá no solo para ella sino para todos los presentes.

Finalmente, se vistió, peinó y maquilló justo después de decidir no someterse a la paranoia y esperar a ver que pasaba sin anticiparse ni predisponerse a ninguna situación. Una vez lista, tomó las dos cartas que estaban sobre el buró a lado de su cama. A media tarde había recibido una segunda lechuza con un remitente aun más inesperado que Alice Hayes, su antiguo director del colegio, Albus Dumbledore.

Se sentía igual de intrigada por ambas cartas pero se decidió primero por la de Alice. Un sobre blanco con una letra clara en tinta azul. Abrió el sobre y sacó el pergamino doblado:

"Querida Lily:

Sé que te tomará por sorpresa mi mensaje pues hace 5 años fue la última vez que hablamos. Me dio gusto rencontrarme con Jean en el ministerio y saber que tú también estabas en Inglaterra. Hubiese preferido que nuestro encuentro fuera en persona pero el Ministerio comienza a ser un caos con tantos problemas, Frank y yo estamos ahogados en trabajo por ser los novatos ¡como deseo que lleguen los nuevos aurores para quedar libres de las labores más pesadas! (Lo lamentaré por James, Sirius, Remus y Peter) Sin embargo lo que más nos comienza a preocupar es el aumento en el número de desapariciones, Frank y yo suponemos que la idea del profesor Dumbledore tiene que ver con ello.

No sabemos más acerca del grupo que anda reuniendo, no hemos podido hablar mucho con las demás personas que quiere reunir, solo con Gideon y Fabian que están con nosotros en el Ministerio y el profesor aún no contesta la carta de Frank, pero no nos preocupan sus planes pues siempre ha sabido lo que hace en los momentos que las cosas se complican y no dudamos de que esto vaya a tener buen resultado. Espero verte en las próximas semanas junto con James y los chicos y…"

El timbre sonó y se vio tentada a dejarlo pasar y terminar la carta pero miró el reloj de reojo y vio que eran 8:34. Lo más probable era que fuera James el que estaba a la puerta. Abrió el cajón del buró y metió las dos cartas antes de darse un último vistazo en el espejo, alisó el vestido y fue hacia la entrada. Al abrir la puerta no pudo más que sonreir, gesto que le devolvió James.

- Wow, estas… estas…

- ¿Sí?

- Hermosa es poco. - se acercó para besarla y acariciar su rostro.

- Tú también te ves genial… tu mamá estará complacida con ese traje

- ¿Podría olvidar la cena y quedarme aquí contigo?

- No sería mala idea… pero no. - mencionó con pesar la pelirroja mientras metía las últimas cosas a su bolso.

- Lo digo en serio… las reuniones con mis papás no suelen terminar… bien. - al igual que Lily, no sabía que esperar de la noche después de la mentira que había dicho todo ese tiempo. Se quedaron mirando, cada uno dudando si decir o no sus temores al otro…

- Se hará tarde… mejor vámonos.

- Pero…

- James, pensemos que será una linda noche. - le tomó la mano más que nada para calmar el propio nerviosismo. - Ya vámonos.

- ¿Y luego?

- ¿Luego qué?

- Después de la cena, ¿que haremos?

- No te entiendo.

- ¿Tu casa, la mía, cada quien en la suya?

- ¿Eso importa?

- A mí sí - agarró la segunda mano de la pelirroja para jalarla hacia él

- Pues supongo que será aquí, Remus estaba muy molesto esta mañana por haberlo "corrido" de su casa y después de los gritos de hoy no creo que quiera verme.

- ¿Se gritaron? No te creo… a menos que se acerque la luna llena, el humor de Lupin se dispara.

- Jean dijo lo mismo antes de que quisiera aventarse a morderme.

-¡¿Que?

- Calma, lo dije en sentido figurado.

- ¿Pero estas bien?

- Sí, Remus jamás me haría daño.

- ¿Ya no recuerda a una niña de 15 años paseando por la casa de los gritos y…?

- Eso no cuenta, fue la primera vez que lo vimos como un lobo…

- ¿Querías más paseos como ese?

- Ustedes se la vivían "paseando" con él.

- Sí, convertidos en animales, era diferente.

- Sigo sin saber como lograron, teniendo 16 años, convertirse en animagos.

- Pues… - se acercó a su oído - eso es un secreto. - la besó en la mejilla para después tomaba el abrigo vino de la pelirroja y le ayudaba a ponérselo. - Espera, ¿Qué hiciste que Remus se enojó tanto contigo?

- Nada… solo que creo que yo también estaba un poco estresada con lo que acababa de pasar en tu casa y… - desvió la mirada - Olvídalo… y vámonos, tus papás nos van a estar esperando.


Saliendo del ministerio, apareció en su departamento, segura de que no encontraría a nadie ahí, pues Lily debía estar comenzando su cena. Cogió ropa limpia, un frasquito de su cajón, las llaves del departamento de los chicos que Remus había dejado y se encaminó en seguida hacia allá. Cuando llegó y abrió la puerta, todo estaba a oscuras y en silencio. Puso su mano sobre el apagador cuando vio una silueta de pie frente a la puerta de cristal de la terraza.

- ¿Remus? - no recibió respuesta por lo que se acercó - Vine lo antes posible, ¿quieres cenar algo antes de…? - Más silencio - ¿No piensas hablarme?

- ¿Ahora si existo?

- Oye, Lily tenía un problema y…

- Siempre hay algo con ella… o con cualquier otra persona o no podemos vernos o no quieres mudarte conmigo, ¿luego que?

- No lo tomes así… sabes que tengo que regresar a Francia y terminar todo lo de la poción, no dejar ningún otro asunto de trabajo pendiente y luego podré regresar a Inglaterra y quedarme contigo.

- ¡Me dejaste como un tonto en la mañana! ¡Como si no te importara!

- Oye, realmente deberías calmarte… revisé el calendario y la luna llena será en 2 días ¿verdad?

- ¡Escúchame! ¡Estamos hablando de algo muy importante y tú no estas poniéndome atención!

- Claro que te estoy escuchando, solo que quiero que estés bien - le pasó una mano por la frente pero el la rechazó

- ¡Jean, no soy tu paciente! ¡Deja de tratarme como tal!

- No lo estoy haciendo… solo me preocupo por ti - abrió su bolso y sacó el pequeño frasco con la poción transparente quitándole el tapón al momento de colocarla en una de las mesillas de la sala - Quisiera que la probaras desde hoy, te aseguro que te sentirás mucho mejor y…

- ¡NO QUIERO ESO! - con la mano aventó la mesa contra una de las paredes y con extrema facilidad ésta quedó destrozada junto con trozos de vidrio de la botella y la poción desperdiciada.

Remus había gritado de una manera tan que su voz se había asemejado a un gruñido y Jean quedó profundamente espantada, sin duda la transformación sería muy, pero muy pronto. La fuerza sobrenatural que poseían los licántropos cerca de la transformación se traducía ahora en astillas y esquirlas y ambos no pudieron sino quedar en silencio, mirando al suelo. Ella contuvo las palabras y dio unos pasos hacia atrás para darle espacio para calmarse a su novio mientras que él aún no comprendía lo que había pasado, simplemente había sentido demasiado enojo en su interior y debía exteriorizarlo de alguna manera, solo que nunca había imaginado que Jean habría de presenciarlo.

- Solo… trataba de ayudarte… - Remus escuchó la voz de McCabe quebrarse con cada palabra.

- Jean…

- Y sobre la casa… tienes razón, arreglaré todo acá, solo necesito ir a Francia y recoger mis cosas, puedo regresar unos 2 días después, buscar empleo en San Mungo y…

- Jean… - intentó acercarse pero ella daba pasos alejándose de él cada que él daba uno hacia ella. - Sabes que no te haría daño pe… - se calló antes de seguir.

- ¿Pero? - Lupin se quedó mirándola con una lágrima acumulándose en su ojo, por el contrario de ella que ya tenía el rostro mojado. - Ibas a decir algo más… ¿pero?

- Pero estuve a punto de hacerlo…

- Nunca lo harías.

- La verdad creo que no puedo.

- ¿No puedes que?

- Casarme contigo. - la luz de la luna casi llena iluminó el rostro de Lupin con el último paso que había dado. Esas dos palabras helaron a Jean quien dejó de huir.

-¿Qué dices?

- No puedo hacerlo.

- Claro que puedes, te amo y me amas y ya… es todo lo que necesitamos, ni siquiera tengo que ir por mis cosas, compraré todo nuevo. - se limpió la cara y agarró las manos de su novio.

- No me refiero a eso… no debo hacerlo, soy un licántropo.

- Te prohíbo que me digas eso…

- ¿Qué si me enojo demasiado y no puedo controlarme y te hago daño?

- Basta…

- ¿Cómo puedo intentar cuidarte si ni siquiera conmigo estarías a salvo?

- ¡Remus ya no hables! - Jean lo abrazó, ya con la cara bañada en lagrimas. - Te amo demasiado y es lo único que me importa.

- Ni siquiera se si podríamos tener hijos… un bebe… - intentó empujarla para ahora ser él el que se alejara.

- Yo solo quiero estar contigo.

- No puedo permitir que desperdicies de ese modo tu vida

- Remus, escúchame, he trabajado con licántropos los últimos 2 años de mi vida y nunca tuve miedo de que me pasara algo porque todo lo que hacía era pensando en ti y el día que pudiera ayudarte realmente

- Soy un monstruo.

- No vuelvas a decir eso… ¡Jamás, me entendiste! - apretó sus brazos pero él seguía sin mirarla. Se soltó y le dio la espalda.

- Es lo que soy.

- ¿Crees que si lo fueras estaría contigo?

- Deberías irte.

- ¿Qué? - las últimas dos palabras las había dicho sin pensar y se percato de ellas hasta que salieron de su boca. Ambos quedaron sorprendidos.

- Tal vez nunca debimos estar juntos.

- ¿Eso quieres? ¿Qué me vaya y finja que nunca exististe?

- ¿Qué clase de vida puedo ofrecerte con… esto que soy? Cualquier otro hombre podría hacerlo mejor que yo…

- ¿Cualquier hombre? - era una noche loca y ella se sentía en una montaña rusa de sentimientos pasando de uno a otro sin avisar: preocupación, miedo, tristeza y ahora enojo. - ¡¿Crees que no me ha invitado a salir algún sanador en el hospital? ¡¿Crees que no me regalan chocolates o flores cada que tenemos una reunión en el ministerio? ¡¿No crees que de todos esos hombres, alguno no era guapo o rico o famoso? ¡¿Crees que si me interesara "cualquier hombre" estaría aquí… discutiendo?

- ¡Jean, yo no soy ni sanador, ni tengo regalos cada que nos vemos, ni soy rico o famoso! ¿Por qué querrías estar conmigo? - finalmente Remus miró a Jean con sus bellos ojos ambarinos, parecía la mirada de un cachorro herido.

- ¡Porque eres a quien amo! Eres el niño que conocí en Hogwarts hace 7 años que siempre desaparecía y me dejaba con ganas de un beso, eres el chico que me cuidó después de que mi papá murió y mi hermano dejó el colegio - La chica fue calmándose y se acercó nuevamente a Lupin quien ya no la rechazó y tomó sus manos. - Eres el muchacho que después de 4 años de no verlo, me hizo sentir como la primera vez que me tomó la mano o me besó, eres el primer chico con quien despierto y todo dentro de mí grita que no necesito más para ser feliz… eres con quien quiero casarme y con quien quiero envejecer, sin importar el como. Y si crees que me vas alejar con tu discurso de "soy un monstruo y no merezco amor" estás mal, muy mal Remus Lupin.

Se quedaron en silencio, simplemente mirándose en medio de la oscuridad, con la luz de la luna casi llena bañando solo algunas partes de sus rostros. Las lágrimas de Jean brillaban conforme caían. Finalmente fue Remus el que se decidió a hablar.

- ¿Sabes que odio verte llorar? - le pasó la mano por su mejilla quitando todas las gotas saladas que comenzaban a hinchar y enrojecer sus ojos.

- No lo estaría haciendo si dejaras de decir tantas estupideces.

- Jean… siento que no soy suficiente para ti, tú mereces mucho más.

- ¿Y quien dice que vales poco? Fueras o no un licántropo, eso no cambiaría lo que siento por ti. - Se quedaron en silencio un minuto, cada quien analizando sus siguientes palabras.

- Entiéndeme… te amo tanto que no se lo que haría si llegara a lastimarte.

- Yo sé que no lo harás.

- ¿Como puedes estar tan segura? Cuando me… me transformo… es como si fuera dos personas a la vez, pero por más racional que quiera ser, siempre termina ganando el lobo. Puedo reconocerte en medio de una transformación pero no puedo asegurarte que estarás a salvo.

- Remus, lo sé… y es por todo lo que he aprendido estos dos años que sé que mi lugar es contigo.

- Pero… - antes de que explotara, Jean lo tomó por la playera, lo jaló hacia ella y lo beso tan apasionada y profundamente como nunca lo había hecho. Después de varios segundos, recargó su cabeza en la de él, escuchando la respiración de Lupin en su oído y sintiendo como pasaban de un rostro a otro una que otra lágrima. Acercó su boca al oído de él, dándole un beso antes de hablar.

- Sí quieres que me vaya aún después de todo, tendrás que obligarme de alguna manera porque yo no pienso alejarme de ti. - Remus tomó a la castaña por los hombros para separarla un poco y poder verla a los ojos.

- Olvidaste decir John.

- ¿Que? - la jaló hacia el sillón para que ambos se sentaran.

- Mi nombre completo es Remus John Lupin… querías que sonara en serio lo que dijiste de cuando nos conocimos y cuando nos volvimos a ver… pero no dijiste mi nombre completo. - Le sonrió a McCabe lo que provocó un par de lágrimas nueva en el rostro de ella aunque ahora de alegría, al parecer había acabado la discusión. - Ya no llores. - La jaló hacia sí y la abrazó con todo el amor que tenía dentro de él para ella mientras la besaba repetidamente en la cabeza. - ¿Sabes que? Yo me iré contigo.

- ¿De que hablas?

- No tenemos que vivir en Londres, podemos ir a Francia, tú podrás terminar todo lo que dejaste pendiente allá y yo… buscare mi transferencia a la academia de aurores con Lily, de cualquier manera solo falta medio año.

- Remus no tienes que hacer eso.

- Claro que sí, no conozco completamente Paris, además ¿qué no dijiste que no te alejarías de mí? - Jean lo miró a los ojos tan solo para comprobar si realmente hablaba en serio. - Tienes razón, no me importa donde o como, mientras estemos juntos. - Al ver aquel chico tierno del que no podía evitar sentirse enamorada, McCabe se lanzó hacia él, besándolo repetidamente para terminar abrazándolo por el cuello, aunque el momento duró poco.

- Espera…

- ¿Que sucede?

- Todo esto… no estabas practicando la discusión para luego… la reconciliación ¿o si? Porque si lo hiciste, te juro que te voy a odiar y te lanzaré maleficios y…

- Calma… no lo hice a propósito.

- Porque bueno… hablando de eso, podríamos...

- Si Sirius me escuchara me lanzaría una maldición imperdonable pero… ¿podría simplemente abrazarte en este momento? - Jean lo miró fijamente por unos segundos y Remus no pudo descifrar lo que pensaba hasta que finalmente habló.

- Probablemente usaría crucio una y otra vez hasta que te retractaras - acarició su rostro para después simplemente acurrucarse en el pecho de Lupin, aun con el rostro un poco húmedo, pero con una sonrisa y la felicidad explotando en su pecho.

- Te amo Jean Caroline McCabe.

- Te amo Remus John Lupin.


Entraron al restaurante y mencionaron el nombre de Jack Potter en la entrada para que los guiaran a sus asientos. Sorpresivamente aún no estaban los padres de James en la mesa. El lugar estaba ambientado en un tipo salón de los 50's, sumamente elegante, mesas distribuidas en forma de U con una pequeña pista de baile al centro y frente a esta un escenario en escalera que incluía una orquesta musical de unas 12 personas además de la cantante.

- ¿Desean ordenar algo?

- No gracia… - respondió James al mesero pero Lily lo interrumpió

- Vino blanco, por favor.

- Eh, claro… vino blanco. - James despidió al mesero y giró hacia Lily. - ¿Estas bien?

- Sí, claro… bueno, no… estoy un poco nerviosa, ver a tus papás después de tanto tiempo y… - ahí se acabó su valor. - Y eso.

- Como dijiste, "piensa que será una linda noche"

- Eso trato. - repasó miles de cosas banales en su mente para tratar de olvidarse de los nervios hasta que en su memoria vislumbró un par de cartas que había dejado en casa sin leer - Oye James, ¿recibiste alguna carta de Alice Hayes?

- ¿Quién es Alice Hayes?

- Una chica que estaba con nosotros en Hogwarts, era un año mayor que nosotros, cabello negro, rizado y… - James tenía cara de no saber de lo que hablaba. - ¿Frank Longbottom te suena?

- Vagamente, ¿también iba con nosotros en Hogwarts?

- Eh, olvídalo… - el mesero llegó con la hielera, la botella y dos copas sobre una charola, flotando detrás de él. Sirvió y entregó una a cada uno y se retiró sin decir más. Lily le dio un sorbo grande a su copa.

- No se quienes sean ellos, pero recibí una carta del Profesor Dumbledore

- ¿Qué?

- Lo más raro es que Sirius, Remus y también Peter recibieron una.

- ¿Qué decía?

- No lo sé, olvidé leerla por estar peleando con Sirius. ¿Por qué tantas preguntas?

- Yo también recibí una carta de él y…

- Ah, ya llegaron. - James se levantó y se encaminó a la entrada del lugar hacia sus padres. Mientras tanto Lily se preocupó por verse tranquila y ecuánime, no quería que ella misma fuera quien arruinara la noche con sus ansias de salir de ahí.

- Solo respira… respira. - decía con los ojos cerrados.

- ¿En serio, te sientes bien? - James había regresado y tomó a la pelirroja de la mano con expresión un poco preocupada

- Eh sí… solo tengo un poco de calor.

- Ok… eh, parece que mis papás encontraron un conocido y lo están saludando, seguro no tardan más de 2 minutos.

- Esta bien. - la pelirroja dio un segundo "sorbo" con el que acabó el contenido de la copa.

- Vaya que tienes calor. - el joven Potter tomó la mano de Evans y la apretó mientras le sonreía - No te preocupes, estas hermosa.


Venían caminando por la calle, agarrados de la mano y riéndose como siempre. Había sido una excelente tarde y ni Sirius lo podía negar. Tener un pupilo en el tema de Quidditch le parecía genial y no solo era eso, Nicholas le recordaba un poco a sí mismo en su época de estudiante, más preocupado por la diversión y las niñas que por las clases y el reglamento escolar.

- No puedo creer que el que no quería que acabara la tarde fueras tú… dijiste que no querías ser niñero.

- Bueno… parece que Nick ya no es un bebe y…

- Espera, ¿Nick?

- ¿Qué? Dijo que le gustaba más que Nicholas.

- Pero siempre lo hemos llamado así.

- Quizá por eso ya no quiere ese nombre.

- Están locos… y comienzo a dudar de que sea buena idea que te tenga como ejemplo a seguir.

- ¡Que dices! Soy el mejor mentor que tu hermano podría tener

- ¿Mentor en que temas?

- Omitamos eso. - la jaló hacia ella y se detuvieron unos segundos en la esquina antes de cruzar la calle en el beso. Elly mordió el labio de Sirius antes de separarse. - Me encanta que hagas eso… me dan ganas de seguir y seguir… - ella solo se rio y cruzó la calle junto con Black.

- ¿Me explicas porque me llevas a tu casa y no a la mía?

- ¿Porque la mía está más cerca?

- ¿En serio?

- Además tenemos un asunto pendiente con la crema batida - Elly rio mientras que Sirius la abrazaba por la espalda y comenzaba a morder su oído suavemente - ni creas que se me olvidará eso.

- A mi tampoco... He pensado en eso toda la tarde - la mirada pícara de Black relució en sus ojos y volvió a detener su andanza y giró hacia él a la chica

- ¿Tienes idea de lo que me estas haciendo?

- Creo que no... ¿De que hablas?

- Eres como un coctel, de esos que tienen demasiados ingredientes buenos y entre más lo bebes y lo disfrutas, menos quieres que se acabe. - Elly sonrió con el cumplido y se acercó un paso más a Black.

- ¿Que cosas buenas tengo?

- Siempre logras sorprenderme cuando menos lo espero, ejemplo, la crema batida… sin mencionar lo hermosa que eres- se acercó a ella para susurrarle 3 palabras - especialmente sin ropa... eres increíblemente inteligente y siempre estás riendo, sabes lo suficiente de Quidditch para saber de lo que hablo cuando menciono a los Cannons o Ballycastle sin que tenga que explicarte que no hablo de dulces, les caes bien a mis amigos y creo que ellos a tí... Vaya, fuiste mi novia en Hogwarts, simplemente eso es mucho que decir porque...
- Deja de hablar antes de que arruines las cosas. - le tapo la boca - te recuerdo que hablabas de mí y no de lo increíblemente popular que eras con las niñas en la pubertad.

- Toda la razón… lo siento. - la rubia sonrió y siguieron caminando rumbo al departamento. Se les había vuelto costumbre caminar en lugar de aparecerse simplemente pues considerando las agendas de ambos, parecía que así tenían más tiempo que pasar juntos. - Oye, no te había preguntado… ¿Qué harás mañana?

- Ah… supongo que ir a la oficina en la mañana porque todavía tengo que…

- Me refería en la noche… - Elly puso cara de incógnita - Es año nuevo.

- Lo había olvidado… eh, no lo sé, supongo que estaré con mi familia… ¿Por qué la pregunta?

- Pensé que… que podríamos cenar juntos, tal vez Remus cocine y seguro estarán Lily y James y…

- ¿Porque no vienes tú conmigo?

- ¿A tu casa… con tus papás?

- Sirius, ya los conoces…

- Sí, pero solo los ví una vez en King's Cross… y les caí mal.

- ¡Claro que no! Eso tú lo imaginaste porque crees que hasta los muggles odian a los Black.

- Eso es porque todos odian a los Black.

- ¿Quieres calmarte? Eso no es cierto - una vez más se detuvieron, ya a una calle de su destino.

- Te apuesto lo que quieras que el ministerio tiene al menos un auror afuera de mi casa en Grimmauld Place, todo porque mi familia entera es amante de las artes oscuras y las cosas no están del todo bien en este momento. Conmigo no lo hacen solo porque tienen 5 días a la semana a un edificio lleno de aurores vigilándome.

- Sirius…

- Dime que no has encontrado ni un solo mago o bruja ligada a la familia Black en alguno de tus archivos donde se mencione algún problema o falla o desastre en el que haya tenido que ver. - Elly intentó decir algo pero nada salió de su boca. - Ahí lo tienes… podría asegurarte que más de la mitad de la comunidad mágica sabe que el apellido Black no es un buen antecedente.

- Sí y te recuerd que mis papás no son parte de ella, son muggles.

- ¿Y que les diré cuando me pidan hablar sobre mi familia? ¿Qué mis padres consideran menos que basura a las personas como ellos? ¿Qué mi hermano decidió desaparecerse porque creyó más divertido torturar y matar gente que terminar la escuela? ¿Qué cada que alguien de la familia decide tener una vida normal, lo desheredan y lo toman por muerto?

- Oye, solo te pido que lo intentes.

- ¡No! - sin darse cuenta lo había gritado. Más de 2 personas que pasaban a su lado voltearon a ver a la pareja que discutía - Lo siento - Sirius siguió caminando, cruzó la calle y media cuadra delante, entró al edificio blanco con la chica a unos pasos detrás de él.


ROLA! Florence + The Machine - Breath Of Life. Dénle play!


Ya en la puerta del departamento, Elly alcanzó al chico para tomarle la mano antes de que entraran. La luz estaba apagada, Black pasó la mano por el interruptor y vio a Remus y Jean dormidos en el sillón, ambos despertaron en seguida al ver la luz prenderse.

- Primero James y ahora ustedes… creo que necesitamos horarios.

- Hola Elly - saludó la castaña levantándose hacia la rubia.

- Hola… ¿Qué pasó ahí? - todos miraron a donde apuntaba la acompañante de Sirius, done había madera y vidrio roto.

- Eh… un accidente… "reparo" - Remus apuntó su varita y el mueble y la botella en segundos parecían recién salidos de la tienda. Black pasó los ojos del mueble a Lupin y luego a McCabe que aún tenía los ojos un poco hinchados y la nariz enrojecida… regresó a su amigo y lo jaló hacia la cocina para hablar más bajo.

- ¿Accidente?

- Eso dije

- La luna llena es en…

- Lo sé, lo sé… me lo han repetido toda la tarde…

- ¿Y ella está bien?

- Sí… quizá un poco asustada al principio pero ya estamos bien, no tienes que preocuparte.

- Perfecto… - dejo de darles la espalda a las chicas y regresaron ambos a la sala - Le decía a Elly que viniera con nosotros a festejar año nuevo, podríamos hacer una pequeña fiesta o Remus podría cocinarnos algo delicioso…

- ¡No! Lily y yo podemos hacerlo, ustedes fueron nuestros anfitriones en Navidad así que es nuestro turno y…

- De hecho tenía otros planes - Lupin interrumpió a su novia mientras se acercaba a ella. - Pensé que podríamos ir a Italia.

- ¿Italia? -preguntó el moreno sin entender pero presintiendo algo no muy bueno para él. El otro chico respondió en voz alta pero solo se dirigió a Jean

- Antes de quedarme dormir se me ocurrió que podríamos ir a visitar a tu mamá y a Darren, aunque solo podría ser un día porque tengo que regresar a… tú sabes, la poción y… y supongo que tú aún tienes pendientes en el ministerio…

- Un día será genial… desde hace 2 años no veo a mis sobrinos y me encantará verlos y…

- Podríamos avisarles de la boda, bueno… si es que no lo has hecho. - los ojos de Jean se iluminaron al máximo mientras negaba con la cabeza

- ¡Claro que no! Estaba esperando cuando tendrías un día libre para que fuéramos juntos - abrazó y besó a Remus olvidándose de los otros dos presentes.

- ¡Esperen! ¿Qué hay de la fiesta?

- Supongo que no podrán con nosotros Sirius. - Jean lo miró sonriente pero su cara de decepción respondió por su amigo - ¿Qué sucede?

- Sucede que le dije que fuera con mi familia y conmigo a festejar… - contestó Elly adelantándose a su pareja

- ¡No voy a ir!

- ¡Es una cena!

- ¡No me importa!

- ¡Te comportas como si tuvieras 5 años!

- ¡Di lo que quieres, no me harás cambiar de opinión!

- Sirius, ¿porque no…? - la castaña no se sentía muy cómoda igual que su novio en medio de la discusión y pensó que quizá ayudaría ser intermediario

- No Jean, mejor… - Remus puso un dedo sobre sus propios labios.

- ¿Es demasiado pedir mis papás, mi hermano tu y yo en la misma mesa?

- ¿Es demasiado pedir que solo seamos nosotros dos?

- Sí, sí lo es porque se supone que me quieres y no veo que seas capaz de hacer este "sacrificio" por mí.

- Nunca vas a entender lo que es ser parte de "la noble" familia Black.

- ¡Tienes amigos que te quieren! ¿Qué más da lo que los demás piensen de ti?

- ¿En serio? Muy bien… - Sirius se giró hacia la segunda pareja presente - JUean, antes de conocerme en Gryffindor ¿Qué sabías de mí?

- Oye, Remus y yo deberíamos dejarlos solos y

- No, por favor, ayúdame en esto. - la tomó de la muñeca.

- Pero…

- Jean, por favor. - la chica sintió un ligero apretón en su extremidad y muy a su pesar y el de la rubia, contestó.

- Cuando te vimos en el andén el primer año, mi papá dijo que conocía al tuyo por un altercado en el ministerio, dijo que tenía una visión extremista acerca de la sangre limpia"… y nos dijo a Darren y a mi que no le sorprendería que tu fueras igual y que lo mejor era que mantuviéramos distancia contigo... pero eso…

- Remus, ¿tu recuerdas lo que te contaron James y Peter de cuando íbamos en primer curso?

- Sirius…

- Cuéntanos, es una historia divertida.

- En serio, detente.

- Bueno, yo la cuento… - se giró a Elly - James y Peter no me hablaron durante el primer año porque creían al igual que tooodo Gryffindor que era un error que estuviera en esa casa y no en Slytherin como el resto de mi familia.

- ¿Que ganas con todo esto? - Remus veía los ojos de Elly un tanto enrojecidos pero le costaba descifrar si eran de coraje o de tristeza contenida.

- Y hubieras visto la cara de la madre de James cuando vio que los dos éramos amigos al terminar el año, como si un niño de 12 años la fuera a matar… sabes, mi primer año en Hogwarts fue horrible pero no tanto como en tercero cuando mi hermano Regulus entró a Hogwarts y quedó en Slytherin… fue como volver a empezar, hasta los de Ravenclaw y Hufflepuff parecían divertirse burlándose de que yo era el bicho raro de la familia y…

- ¡BASTA! - finalmente gritó Elly por encima de la voz de Sirius.

- ¿Qué no preguntaste si me importaba lo que los demás pensaran de mí? ¡Pues sí, sí me importa porque la gente parece tomarle mucha importancia al lugar de done vengo!

- ¡Tú eres diferente de todos ellos!

- ¡Y que más da eso si todos los que idolatran a los Black me odian porque me conocen y todos los que aborrecen a mi familia, me odian porque no me conocen! Curioso, ¿no crees? En realidad, él número de personas que sabe quien soy realmente y además no está de acuerdo con eso de que la magia solo es para la "raza pura" es bastante reducido así que disculparas todas las precauciones que tomo al querer conocer gente.

- ¡No es gente, es mi familia!

- ¡No me importa! - ya era demasiada su rabia por lo que Elly soltó una cachetada sobre la mejilla izquierda de Sirius.

- ¡Eres un estúpido!

- Cuanto lo siento… pensé que ya lo sabías. - contestó con ironía sosteniéndole la mirada.

- ¡No vuelvas a buscarme! - se dio la media vuelta, cogió su abrigo del sofá y antes de que Sirius dijera algo más, desapareció.

- ¡No pensaba hacerlo!... ¡AHHHH! - se fue pisando fuerte hasta su habitación donde azotó la puerta. Remus y Jean se quedaron quietos y sorprendidos con lo que acababa de pasar. Finalmente ella reaccionó y camino hacia donde había desaparecido su amigo.

- ¿Sirius, puedo pasar? - no recibió respuesta. - Remus, ayúdame.

- Es que…

- ¡Es tu amigo! Vamos, ¿Qué hacen en estos casos?

- No entiendes… nunca había pasado esto.

- ¿Qué es esto?

- Sirius discutiendo con una chica… y mucho menos por culpa de su familia.

- Pero todo lo que dijo él sonó como sí… como si ya lo hubiera dicho antes a alguna otra chica.

- Cada que él conocía a alguien se cambiaba el apellido.

- ¡Que!

- Cuando le preguntábamos porque hacía eso nos decía que porque no quería tener que explicarle su árbol genealógico y pues regularmente eran chicas de una noche así que no pensamos que realmente no importaba lo que hacía, que solo era para evitar que lo buscaran luego.

- ¿En cuatro años no le ha dicho la verdad a una sola chica? ¡Cuatro años y nunca dijeron algo!

- Eh, creo que solo se lo dijo a Jess… pero como ella no le prestaba mucha atención y al parecer nadie conoce quien es la familia Black en Arabia…

- ¿Entonces que haremos?

- ¿Disculpa?

- Sí, que haremos…

- Ah… - Remus deseaba empacar e irse en ese mismo momento a Italia pero la mirada dura de Jean le decía que no permitiría que se fueran dejando solo a Sirius. - Supongo que prepararé la cena y esperamos que regrese James para que él se quede con el loco, evite que haga tonterías y nosotros podamos irnos.

- Me leíste la mente. - se acercó para depositar un suave beso en sus labios. - Gracias.

- Pues a cocinar.