Justo antes que llegáramos al mismo sendero vimos como la iluminación cambiaba bruscamente, yo apuntaba hacia el frente, pero el sendero hacia abajo se encontraba con un poco más de iluminación, la cual parecía parpadear o variar en la dirección en la que se iluminaba, fue ahí que vi que alguien corría por el sendero en dirección hacia más arriba en la montaña, iba corriendo solo, pero lo hacía de manera desesperada, como si alguien lo estuviera persiguiendo. Era un muchacho que parecía ser mayor que yo, quizás ya adolescente faltándole un poco para poder llegar a la adultez, tenía un cabello un poco largo y usaba anteojos, en su frente tenía una linterna, y sosteniendo con una de sus manos, llevaba un carro no muy grande con ruedas, no sabía por qué es que estaba escapando, pero en el momento que iluminé con la linterna hacia abajo me di cuenta por qué: Quizás a unos 20 o 30 metros de distancia había un grupo de pokemons persiguiéndolo furiosamente, en el grupo había dos Geodudes junto con un Graveler. Si no hacía algo ese sujeto podría terminar herido, así que decidí intentar algo.
- "Miiko" – le exclamé a mi Chimchar que estaba hacia el lado – "¡Usa ascuas hacia el sendero!"
Miiko asintió, dio un salto y una gran cantidad de ascuas fueron en dirección al sendero, impactando y bloqueando momentáneamente el camino de los pokemons, quienes se detuvieron de golpe. Al momento de acercarnos más al sendero vi como es que nos miraban algo molestos.
- "¡Por favor!" – exclamé hacia ellos – "¡Retírense!"
Pero no me escucharon en un principio, fue tanto el enojo de ellos que de la nada uno de los Geodude tomó una roca junto a él y la lanzó hacia nosotros a gran velocidad. Era una roca del tamaño de una maleta, bastante grande y me sorprendía todo el peso que podía cargar ese pequeño pokemon, afortunadamente no nos ocurrió nada, ya que la roca no impactó a ninguno de nosotros. Al ver que seguirían atacando no me quedó más que seguir defendiendo.
- "Marie" – le exclamé a mi Treecko – "¡Bala Semilla!"
Los Geodudes y los Gravelers, al ser pokemons tipo roca, eran mucho más sensibles a los ataques de pokemons hierba, así que todos dieron unos repentinos pasos hacia atrás cuando vieron que un montón de grandes semillas iban como balas en dirección a ellos.
Al momento de darse cuenta que estaban siendo repelidos por nosotros es que parecieron cambiar el blanco de su ataque, ya se notaba que se habían olvidado del sujeto al que estaban persiguiendo, ya que los tres pokemons nos miraron bastante molestos hacia nosotros, y de un momento al otro terminaron lanzándose a nosotros en un ataque de Embestida. Intenté mantener la calma, a pesar de ver que ellos se acercaban a cada momento a nosotros, suponía que el Graveler era el líder, y si es que lo vencíamos lo más probable era que se retiraran, así que decidí centrar los ataques de mis pokemons hacia él.
- "¡Hippopotas! ¡Derribo contra Graveler!"
Hasta ese momento Hippopotas había fallado en su ataque de Derribo cuando intentaba derribarme a mí, pero Graveler era más bajo que yo, aunque mucho más macizo, y eso significaba que la altura a la que logró saltar Hippopotas en los últimos entrenamientos era suficiente para poder hacer palanca suficiente para poder derribarlo. Apenas oyó mi instrucción corrió en dirección al Graveler, y al momento de llegar a la distancia apropiada dio un salto, aterrizando con sus patas sobre el rostro de Graveler, el peso de mi pokemon fue lo suficiente como para que Graveler perdiera el equilibrio y cayera al suelo sobre su espalda. En el caso de los Geodudes se detuvieron luego de que Marie lograra impactarlos con su ataque de Bala Semilla, estos dos pokemons no se lanzaron más al ataque; al darse cuenta que Graveler estaba en el suelo, bajo las patas de Hippopotas, quien le gruñía amenazadoramente, prefirieron quedarse quietos a pesar del ataque de Marie, el cual pareció afectarles mucho ya que se notaban algo más atontados.
- "Por favor" – les repetí – "¡Retírense de aquí!"
Hippopotas se bajó del cuerpo rocoso de Graveler y volvió a acercarse a nosotros, mis cuatro pokemons estaban en posición de ataque en dirección a los tres pokemons, y ellos, al darse cuenta que no tenían como ganar, y esto sumado al hecho de que Graveler parecía verse un poco avergonzado de que Hippopotas lograra derribarlo, es que finalmente se dieron media vuelta y se fueron por el sendero, de vuelta por donde habían venido.
Respiré aliviado al darme cuenta que eso había acabado, todos mis pokemons habían hecho un buen trabajo, y lo mejor es que lo lograron sin recibir ningún daño.
- "Bien hecho" – les exclamé a cada uno de mis pokemons, acariciando la cabeza de cada uno de ellos
Ellos estaban bastante orgullosos de haber podido ayudar en este ataque, sobre todo Hippopotas, quien estaba especialmente orgulloso, nos sonreía a todos y su cola se movía con bastante rapidez, podía comprender por qué lo estaba, ya que era la primera vez que lograba hacer Derribo con éxito.
- "¡Hippo-Hippo!" – exclamaba bastante emocionado mirándonos a todos nosotros
Le acaricié su cabeza nuevamente, podía sentir perfectamente su emoción, esa misma que uno siente cuando logra hacer algo que se había propuesto durante un largo tiempo y que finalmente se hace realidad, así que con ese nuevo logro para Hippopotas comenzamos a caminar de vuelta al campamento.
- "Muchas gracias"
Todos volteamos la cabeza, junto a nosotros estaba el sujeto que estaba siendo perseguido, durante un momento lo había olvidado, al estar ya más cerca de nosotros, y estando algo más iluminado con la fogata de nuestro campamento me hizo notar a este sujeto más de cerca, debía tener unos 15 o 17 años, se veía más alto que yo, y lucía bastante delgado. La linterna de su cabeza ya estaba apagada y aún arrastraba el carro en una de sus manos.
- "Por poco creí que de ésta no salía" – continuó diciendo – "tendré que tener cuidado por donde camino"
- "¿Y por qué esos pokemons te estaban persiguiendo?"
- "Algo absurdo" – respondió – "mientras subía por los túneles del monte pateé una piedra, sólo por aburrimiento, en dirección a un montón de piedras más grandes, pero no me fijé que entre ese montón de piedras había un Geodude y la piedra justo le dio a él, a continuación me vi perseguido por ese mismo Geodude, otro más y dos Gravelers"
Tosió un poco y se sentó un momento junto a la fogata, le ofrecí un poco de agua, pero me la rechazó, y en cambio abrió el carro que aún sostenía y se puso a buscar hasta que encontró una botella de jugo y se puso a beber de ella. Inhalaba y exhalaba muy deprisa luego de todo lo que corrió. Descansó un rato más antes de volver a hablar.
- "¿Y tú estás entrenando aquí?" – me preguntó
- "Así es" – respondí – "seguí el consejo de una nueva amiga que hice mientras estaba en Jubilife City. Me dijo que comenzar a entrenar aquí sería algo bastante útil, y veo que tiene razón, ya llevo aquí varios días y hemos entrenado mucho"
- "Oh…" - bebió un poco más de su jugo – "ya veo"
- "¿Y tú a que vienes aquí?" – le pregunté
- "A lo que siempre me dedico: Recorro todas las regiones intentando encontrar fósiles. He estado en Monte Coronet desde hacía ya un mes más o menos. Mi campamento está más arriba en una de las cuevas del monte. Anoche, antes que amaneciera, debí bajar del monte para llegar a Oreburgh City para traer más provisiones para mí y mis pokemons, ellos aún están arriba esperándome, así que intentaré llegar ahora lo más pronto posible. Muchas gracias por tu ayuda. Gracias a todos ustedes"
Se notaba que era un sujeto que no era demasiado sociable, se puso de pie y se dirigió nuevamente al sendero, pero luego de un par de pasos se volteó nuevamente hacia nosotros.
- "¿Les gustaría ir a pasar la noche conmigo y mis pokemons en mi campamento? Tu fuego dice que se avecina mal tiempo"
- "¿Cómo dices?" – le pregunté algo confundido – "¿Mi fuego?"
- "Mira el humo que hay sobre él" – aclaró
Veía como el humo se elevaba un par de metros, y luego bajaba de nuevo y se arremolinaba, no había notado eso hasta que me lo dijo.
- "Cuando hay buen tiempo y seguirá estando así el humo asciende uniformemente, pero cuando se comporta de la manera que se comporta ahora es que está indicando que estamos con baja presión, e indica que lloverá. Pero peor, a la altura que estamos, más que lluvia, caerá nieve. Les recomiendo que vengan conmigo, yo estoy seguro en caso de lluvias o nieve ya que no nada de eso entra a la cueva en la que estamos."
Mis pokemons y yo nos miramos un momento, pero finalmente asentimos, de todos modos al día siguiente cambiaríamos nuestro campamento al interior del monte.
- "Está bien, iremos contigo. Gracias" – le respondí
- "Muy bien, entonces síganme" – tomó el carro y comenzó a dirigirse al sendero
Tomé todas nuestras cosas y apagué la fogata, volví a colocarme mi mochila y fuimos caminando por el sendero junto a este nuevo sujeto que acabábamos de conocer.
Durante la caminata hacia la caverna donde estaba se presentó, me dijo su nombre, se llamaba Tom, y me pedía que por favor le dijera así y que no lo tratara como algunos despectivamente le decían; debido a que él era un sujeto delgado, con anteojos y con mucho más interés en temas científicos o tecnológicos es que a él lo trataban de "Supernecio", que era como le decían a todos los que cumplían esa descripción. Era originario de Johto, y había llegado a Sinnoh hacía medio año más o menos, desde entonces había estado en distintos lugares de la región en búsqueda de fósiles. Había tenido más éxito en la búsqueda de fósiles en Kanto, pero intentaba buscar fósiles distintos en otras regiones, pero no había tenido mucho éxito, me explicó que en Sinnoh podían encontrarse dos fósiles únicos que no se encontraban en otras regiones: El fósil Armor y el fósil Skull, por el momento solo había encontrado intacto un fósil Skull, pero prometió que no se iría de Sinnoh hasta que lograra encontrar un fósil Armor, por el momento solo había encontrado trozos de uno, pero buscaba uno que estuviera completo e intacto. Mientras no lo encontrara seguiría en Sinnoh y no se iría hacia Unova hasta lograrlo. Y decía que el día que tuviera a todos los fósiles los llevaría personalmente hasta alguno de los laboratorios donde se pueden revivir y tener un equipo completo de pokemons fósiles.
Hasta el momento que llegamos a la caverna en la que estaba veía como lo que parecía decir era cierto, me di cuenta que en el cielo comenzaban a dibujarse amenazadoras nubes de lluvia, pero era cierto que a mayor altura era más probable que nevara, así que sabía que era mejor pasar la noche dentro de la cueva donde estaba Tom. Hasta entonces ya habíamos dejado atrás algunas otras cuevas o túneles, pero Tom seguía subiendo, hasta que por fin anunció:
- "Aquí es, en este túnel"
Al momento de entrar noté como es que ya estaba iluminado. Parecía que al principio era un túnel que bajaba un poco, pero al momento de bajar un poco llegamos a una gruta, ya iluminada. Era una gruta no muy grande, pero sabía que por el espacio no habría problemas de hacinamiento, ya que teníamos espacio para dormir y caminar sin problemas, esta gruta debía tener más o menos unos 200 metros cuadrados de área. Casi en el mismo centro de la gruta había una fogata, quizás del doble que la que nosotros teníamos afuera, en un comienzo me asusté porque pensé que podíamos sufrir una intoxicación por el humo que no tenía por donde salir, hasta que me di cuenta que en realidad exageraba; el humo salía por el mismo túnel por el que habíamos entrado. Además de la fogata vi que había una mesa plástica plegable con cuatro asientos, una gran pila de leña, más una pequeña cama hecha con muchas mantas y una bolsa de dormir. Al lado opuesto de donde entramos había un nuevo túnel, que sin dudas llevaba hasta más adentro en el monte. En un comienzo me hubiera preguntado cómo es que la fogata seguía encendida si es que Tom no había estado ahí en todo el día para ponerle más leña, hasta que me di cuenta que ahí se encontraban sus pokemons. Los tres se encontraban ensimismados en sus propios pensamientos, cada uno haciendo algo diferente, los tres en silencio. Machoke se encontraba en silencio sentado junto a la fogata, sostenía una rama sobre ella con la cual estaba asando malvaviscos, junto a él había una bolsa de malvaviscos vacía y otra bolsa que aún tenía algunos. Había también un segundo pokemon, éste se encontraba recostado sobre aquella cama hecha con mantas, se encontraba dormitando, mirando hacia arriba con los ojos entreabiertos. Era un pokemon que parecía un árbol y que nunca había visto antes. Miré entonces a su tercer pokemon.
Fue la primera vez que vi a Kirlia.
(... continuará)
