Hello, shooting star

Un chico peliplata se encontraba viendo por el telescopio las estrellas en la cima de la montaña, allí donde se encontraba su antiguo salón de clases, su antigua base, su antiguo hogar… ahora ese edificio estaba en ruinas y se había convertido en un cementerio. Allí yacían los restos de todos sus compañeros, cada uno en su pupitre como si aún asistieran a clase. Sus maestros también estaban ahí, ellos como siempre tan buenos, tan atentos con ellos, a tal punto que fueron capaces de seguir apoyando a sus alumnos en otra vida… pero él seguía allí, porque había entrado demasiado tarde a clases, por eso él aun no podía ir con sus compañeros, porque aún era demasiado pronto para eso. Se adentró en el edificio derruido y pasó por cada uno de los lugares diciendo el nombre de la persona que allí yacía y lo que más recordaba de ella, le dolía estar ahí pero no podía parar de ir cada noche a ver las estrellas, solo esperaba la noche en la que volviera a ver una estrella fugaz con sus amigos… con todos ellos.

Volvió a salir para observar el cielo nocturno, se iría al amanecer, como todas las noches, pero en ese instante lo vio, no solo una estrella fugaz sino varias, era una lluvia de estrellas, algo así estaba contemplando junto a una eterna luna creciente que estaba roja "Estaba teñida de la sangre de todos" y pronto estaría teñida con su sangre. Por primera vez se permitió llorar mientras una sonrisa se hacía presente en rostro y susurraba una frase, la que inició todo y la que terminaría todo.

Seguiré esperando ah ah~ así que vuelve a brillar