Notas de autoras:
Mistralax: Bueno aquí nuevo cap XD espero que les guste.
Carlac94: Gracias por los 200 reviews! ;.;
Advertencias:
Drama, mucho amorcito entre nuestros niños ;/; y descubrimientos
Serie de eventos
Capítulo
XXVIII
"Declaración"
Shion despertó un segundo antes de que su despertador sonara. Con parsimonia se puso de pie. Al hacerlo unos recuerdos lo invadieron haciéndolo preocuparse de sobre manera. Ya no tenía ganas en verdad de ir a la escuela.
Fue al baño y se lavó la cara con lentitud, esperando que sus movimientos lentos lo hicieran retrasarse, y es que no deseaba encontrarse con otro susto de publicación, sobre todo cuando la misma Ann lo había amenazado con decirle a Safu y a todo el instituto sobre su "relación".
Lamentablemente ningún esfuerzo le sirvió, al final tuvo tiempo suficiente para realizar sus actividades cotidianas sin la posible amenaza de llegar tarde o no llegar.
En el camino también recordó a Nezumi, su visita y el beso que le dio. De acuerdo, el mismo pelinegro lo había dicho, su relación era algo más que una simple amistad, y esa misma verdad lo ponía de buen humor, realmente deseaba tener ese "algo" con Nezumi, aún cuando la sociedad lo viera mal... pero estaba también su madre, ¿qué haría si se enterara? ¿O Safu? ¿Seguiría siendo su amiga?
Lanzó un suspiro, quizás lo mejor era ignorar tales sentimientos. Pero no pudo evitar que su corazón palpitara con fuerza al visualizar al pelinegro a unos pasos delante que él. Se acercó corriendo en un impulso y se puso a su lado.
-Nezumi, buenos días -le sonrió, recibiendo la misma mueca -Me alegra que regresaras con bien.
-No tan bien -Shion lo miró preocupado, él rio - Mi madre llegó antes y me regañó - dijo algo dramático.
-Qué mal.
-Sí, bueno, ¿y tú? ¿No se metió alguien a tu habitación?
Shion bajó la mirada avergonzado.
-No juegues con eso, pareciera que lo desearas.
-Por supuesto que no Majestad, aunque... -se le acercó para susurrarle al oído - Me gustaría que siempre estuviera abierta para entrar cuando quisiera.
Shion se estremeció y se ruborizó aún más. Nezumi aprovechó la posición para acariciar su cabello blanco.
Shion se quedó quieto sitiándose algo nervioso de que Nezumi se acercara de esa manera estando en público.
Seguramente si alguien le viese ahora diría que su cara estaba roja como un semáforo. Trató de apartarse un poco y vio a Nezumi soltar una risa burlona.
- No deberías actuar tan evidente. Se darán cuenta - dijo divertido.
Debía actuar como siempre, pero aunque quisiera no podía controlar el ritmo acelerado con el cual su corazón latía. Además quedaba claro que lo suyo no era una simple amistad, no sabía sinceramente como comportarse no se había sentido tan nervioso nunca, ni quiera cuando Safu le había declarado sus sentimientos, simplemente le trataba igual pero con Nezumi al mas mínimo roce se sentía morir.
- Shion ¡buenos días! - la muchacha había llegado saludándole enérgicamente. Se preguntaba si lo seguiría haciendo si le decía lo que sentía por Nezumi...
- Buenos días Safu - respondió. Vio a Nezumi tomar asiento sinceramente ninguno de los dos habían intercambiado palabra alguna solo miradas fugaces, cosa que le hacía sentir aún más nervioso.
Al poco rato las clases habían comenzado. No había dejado de lanzarle miradas rápidas a Safu. Seguía frustrado en lo que concernía a ese tema que casi no prestaba atención a la clase. El profesor pareció darse cuenta pasando a su lado golpeándole suavemente con el libro por fin trayéndole a la realidad.
-Por favor, lea la página cuarenta del texto.
Exigió y todos parecieron enfocarse en él.
Algo apenado se había levantado de su siento y había comenzado a leer percatándose de la mirada atenta de Safu, quien parecía confundida, y no la culpaba no era algo propio suyo estar tan distraído.
El resto de la clase pasó sin mayores problemas. Hasta que sonó la campana del receso.
- Vamos donde siempre - ella sacó su caja de almuerzo.
Sonrió trató de seguirla no sin antes invitar a Nezumi. Sabía que ambos no podían llevarse peor pero al menos tenía que seguir intentando.
- Nezumi ¿vienes?
Nezumi primero miró a Safu antes que a él quien había fruncido el entrecejo un poco.
- Iré, pero sólo porque me lo pides.
- ¿Eh?... - quiso decir algo más pero Nezumi se había levantado de su asiento dirigiéndose a la donde estaba la muchacha parada.
Los tres finalmente se encaminaron fuera del recinto hasta los jardines. No había mucho sol, parecía que una nube gris tapaba los rayos de luz.
Parecía que fuera a llover. Quizás no ahora pero sí después, algo desafortunado se sintió, si llovía no había traído un paraguas. Solo esperaba que no pasase...
- ¿Ocurre algo Shion? - Safu parecía algo preocupada.
- No. nada...sólo pensaba que podía llover mas tarde.
Safu miró al cielo - Es un nube pasajera - alegó - De todas formas no deberías preocuparte ¿haz traído tu paraguas, no?
¿Cómo no podía preocuparse? no era como sí un día soleado se hubiera levantado y dicho hoy lloverá. Tenía uno portátil que siempre llevaba, su madre le había dicho que por precaución pero más bien estaba muy confiado que lo había olvidado.
- Como sea Majestad, con o sin lluvia deberías comer - dijo Nezumi interrumpiendo sus pensamientos - No has tocado nada de tu comida.
Shion apenado se disculpó y comenzó a comer.
Como lo había previsto, comenzó a garuar. La ligera lluvia interrumpió su almuerzo y tuvieron que correr hacia el interior del instituto. Shion notó como otros alumnos corrían lanzando carcajadas ante la idea de huir de la lluvia, eso le dio algo de gracia, le recordó a cuando era niño, aunque su madre siempre le prohibió permanecer mucho tiempo bajo el agua, debido a lo mismo de que se enfermaba al instante.
Y ahora comprendía que era por culpa de su enfermedad, el que tuviera las defensas bajas.
Escuchó a Safu quejarse un poco, la miró observando con un puchero su alimento. Shion comprendió que se había mojado.
-No quisiera comérmelo -Safu le dijo con una ligera sonrisa. Shion correspondió la mueca, comprendiendo a su amiga - Es una lástima, estaba muy rico.
-Seguro sigue igual de rico, si es que tú lo cocinaste -Shion lo dijo sin medir las consecuencias, Safu se sonrojó un poco y el albino alcanzó a distinguir un bufido por parte del pelinegro.
Poco a poco la lluvia empezó a empeorar, pero no a tal grado de que suspendieran las clases, aunque por lo menos cancelaron los clubes. Todo el colegio pareció ponerse de acuerdo para gritar de emoción en el mismo instante.
Shion miraba hacia la ventana algo preocupado, no tenía la sombrilla y podría enfermarse. A nadie le gustaba esa sensación y malestar al estar enfermo, y sólo alcanzó a deducir que sus síntomas empeoraría al verse afectado por su extraña patología. Era ahí cuando realmente hubiera deseado la ayuda del doctor Rashi.
Con ese último pensamiento, se puso más serio de lo habitual. Ya no había recibido mensaje del doctor y, a pesar de la petición de Nezumi y su escalofriante historia, aún creía que era de muy mala educación no haberle agradecido o por lo menos avisado. Ante esa idea supuso que sería bueno realizar una última visita, pero la última conversación con Nezumi lo hizo desecharla. Aún podía escuchar en su mente el diálogo de aquél día.
El timbre sonó, anunciando el fin de las clases. Todos los alumnos parecieron estar realmente contagiados de felicidad ante la presencia del clima húmedo, era lo raro, las nubes grises usualmente deprimían, quizá era el simple hecho de la cancelación de la última hora. Shion lanzó un suspiro y se puso de pie después de darle una última mirada a la ventana, aún llovía y el no tenía el paraguas. Entonces decidió que quedarse en la escuela hasta que dejara de llover sería la mejor solución.
Safu pareció leerle la mente y le ofreció el paraguas como un último recurso para atraer su atención, más Shion se negó rotundamente, alegando que estaría bien. Eso tampoco convenció a Nezumi. Éste último lo tomó del brazo y lo apegó a su cuerpo, para que cupieran perfectamente en el área de protección de su paraguas color negro. Shion sintió su corazón latir con más fuerza.
-Espero no le moleste Majestad, que compartamos paraguas.
-No, Nezumi, yo esperaré en la escuela hasta que...
-Idea rechazada -le sonrió - Además me gusta tenerte a mi lado -susurró lo último en su oído. El albino bajó la mirada, sintiendo su rostro arder y consumirse por el calor corporal. Comenzaron a caminar hacia la salida con gran rapidez, sin darle tiempo a Shion de despedirse de Safu.
La castaña miró toda la escena con notable furia. Apretó el mango de la sombrilla y también sus dientes.
-¿Vas a permitirlo Safu?
Una voz la sacó de su furia temporal. Encaró a la persona, notando que se trataba de Ann fue como logró sonreí, antes de registrar lo que había dicho la pelirroja.
-¿Qué quieres decir Ann?
-Perdona Safu, quizá estoy mal pero... ¿no crees que su amistad es rara? Y presiento que Nezumi sólo quiere quitarte a Shion.
Safu quiso reír y lo hubiera hecho si la teoría de Ann hubiera estado realmente descabellada. Casi sintió nuevamente ese odio y esa duda al respecto. La miró nuevamente y después al par de hombres que se habían alejado.
¿Sería cierto?, ¿Nezumi se lo estaba quitando?
No había margen de error. Safu reconoció con tristeza que se lo había quitado desde el momento en que se conocieron en esa guardería.
Aún así ella pensó tener una ventaja o una esperanza, pero Nezumi lograba acaparar la atención de Shion eclipsándola a ella, pero no podía tan tonta y poner en riesgo su relación con Shion porque Nezumi fuese su amigo.
Ann decía que su amistad era ¿rara? ¿Por qué?
Vio a Ann que aún parecía concentrada viendo al frente por donde aquellos dos se habían marchado.
- ¿Qué quieres decir con eso? - se atrevió a preguntar. Ann había abierto su paraguas rojo decidida a irse.
- No lo sé, quizás es sólo una idea mía - sonrió - Quizás debiste haber aprovechado y pasar tiempo con Shion debajo de ese paraguas.
Safu quiso decir algo pero se había percatado de que había dejado pasar aquella oportunidad. Eran como en esos romances televisivos que a veces poca atención prestaba.
- Lo siento Safu, no quise ser dura.
- No, está bien... soy algo tonta debí haberlo pensado...
Ann se despidió de ella abriéndose paso entre la lluvia a los pocos segundos decidió seguir el mismo camino.
Había sido algo tonta e inocente. Shion no la querría como ella esperaba si seguía actuando como una simple amiga. Incluso sentía celos de Nezumi con el poco tiempo que tenía parecía ser muy cercano a Shion. Pero se decía que no tenía nada que envidiar, ella tenía con Shion una relación especial.
Quizás debía esforzarse un poco más. Corrió con el paraguas la lluvia se había puesto muy fuerte y el viento casi se llevaba su paraguas debía buscar un refugio cercano.
Le daba algo de vergüenza ir tan cerca de Nezumi. Culpa era de la lluvia, pero no le parecía desagradable.
Nezumi mantenía su vista al frente, casi no había dejado de mirarle, estaba hipnotizado. Nezumi de verdad era muy guapo. Se bofeteó mentalmente por tales pensamientos. Se daba cuenta de lo mucho que le gustaba Nezumi. ¿Qué diría Nezumi si supiera lo que pensaba?
- Majestad, al menos recuerde parpadear - dijo sacándolo de sus pensamientos. El rubor en su rostro se hizo más fuerte. Se había dado cuenta - ¡Jajajaja! De verdad que eres un caso.
- Es que estaba pensado...
- ¿En qué? ¿en mi? - Shion se sintió algo intimidado.
- Pues... Si. De verdad eres muy guapo y actúas con elegancia siempre. De verdad que eres hermoso.
Nezumi hubiera esperado cualquier cosa o tontería pero una confesión tan sincera como esa, no. Shion lo había dicho con cierta seriedad en su rostro que le dio a entender que no bromeaba. Su rostro se había sobrecalentado. Giró su rostro rápidamente. Era culpa de ese idiota.
- ¡No digas palabras como esas! ¿Hermoso? ¿Cuando haz visto que a un hombre le digan así?
- Lo siento, es que me pareció la palabra adecuada.
- Por lo menos es mejor que Bello... - susurró pensando que Shion pudiera haber usado aquel calificativo tan vergonzoso para si quiera describir a un hombre.
Le había dicho hermoso, ¿qué de hermoso tenía él? Si las personas que apenas le conocían exceptuando su madre le decían que era una rata podrida.
- Shion...- iba a decir algo cuando el viento comenzó a soplar con mucha fuerza azotándolos a ambos. Si no fuera tan fuerte de seguro se hubiera llevado el paraguas -¡Vamos tenemos que buscar donde refugiarnos! - tomó a Shion lo más rápido que pudo buscando un lugar cercano para cubrirse maldición estaban cerca aún de muchas casas y al menos aún faltaba para llegar al área comercial.
- ¡Allí! - escuchó a Shion gritar. Había un parque cerca donde había una zona techada para su suerte.
- Vaya... te mojaste - dijo algo preocupado viendo las gotas en el cabello de Shion y su uniforme.
- Está bien, tampoco soy de papel no me voy a desintegrar por un poco de agua.
- Lo sé.
Sinceramente no esperaba que la lluvia se pusiera tan fuerte. Parecía un tifón o algo parecido.
Nezumi volvió a mirar a Shion viéndolo con detalle, le había llamado la atención verlo sacudir las pequeñas gotas de su cabellos blanco. Sus labios estaba algo sonrosados y lo escuchó suspirar un poco tratando de ocultar un leve castañeo de sus dientes. Ese tonto tenía frío.
Sin discutir más pasó su mano por sus hombros acercándolo a él. Estaba tan mojado como Shion pero al menos trataría de darle algo de refugio del frío.
- Nezu...mi - escuchó a Shion tartamudear.
- No pude evitarlo, era patético verte querer ocultarlo.
Shion quiso decir algo pero la mirada de Nezumi parecía decirle cero replicas.
Al final se sentía con tan poca suerte. Tantas casas le comenzaban a marear entonces recordó que cerca había un pequeño parque infantil. Allí podría refugiarse.
Algo atareada se metió en el lugar más cercano sabiendo de memoria el camino que seguir.
Agitada se metió bajo aquella superficie techada.
- ¡Lo logré!
Un silbido la hizo estremecerse.
Pudo ver a Nezumi y a Shion. Ambos muy cerca. ¡Demasiado!
- ¿Pero qué?...
- Vaya parece que no tenemos suerte - dijo Nezumi rodando los ojos.
- ¡Safu! - Shion se separó un poco de Nezumi.
Ambos habían estado concentrados en otra cosa que no se habían percatado de la muchacha hasta que estaba allí con ellos.
Ella pudo ver ligeras gotas sobre los uniformes de ambos.
-¡¿Dejaste que Shion se mojara?! - dijo preocupada acercándose a Shion.
- No Safu, no es culpa de Nezumi, es que de repente comenzó a llover más fuerte - Shion trató de explicar. Ella al final había aceptado porque ella misma había comprobado lo fuerte que estaba lloviendo.
Vio de pronto a Shion temblar un poco y tratar de darse algo de calor pero Nezumi le había halado a él.
- Y te lo dije, es simplemente patético ver como te tratas de dar calor.
Safu casi había dejado su boca ligeramente abierta. Sentía celos. Muchos celos.
"Nezumi va a quitarte a Shion"
¡No! no lo iba a permitir!
- Si Shion tiene frío yo también le puedo calentar - dijo tomando a Shion del brazo alejándolo de cuerpo de Nezumi para hacerlo para contra su cuerpo.
- ¡Safu! - dijo algo impresionado.
- Pues si no te has fijado eres mucho más enana apenas si puedes dar una chispa de calor niñita - tiró a Shion contra él. Se sentía como un peluche en medio de dos niños, sólo no quería esperar a ver quien tiraba más fuerte.
- Nezumi, Safu, ¡ya basta! - dijo desesperado.
Ambos se quedaron paralizados.
- No tienen que pelearse por algo como esto - dijo visiblemente avergonzado. Safu bajó su mirada algo apenada y Nezumi no dijo nada.
Shion sabía que ambos no se iban llevar bien si seguían en esa tonta rivalidad. Tomó la mano de ambos acercándolos sorpresivamente.
Sonrió y los abrazó a ambos.
No estaba mal probar una tercera opción.
Tanto Nezumi y Safu decidieron dejar a un lado su pequeña disputa, aceptaron el abrazo y lo correspondieron con algo de inseguridad. Shion se separó de pronto, sentándose y obligándolos a sentarse uno a cada lado.
-Esperemos aquí hasta que termine de llover -sugirió el albino con una sonrisa contagiosa - Y los tres podemos calentarnos, así no pasaremos frío.
Nezumi lanzó un suspiro, no lo llevaría a ningún lado si seguía discutiendo con la mocosa, así que tuvo que aceptar a la loca sugerencia idealista y pacifista de su amigo, ya tendría otros momentos para regresárselas a Safu. Y ella pareció coordinar sus ideas con las del pelinegro, así que también acepto. Así permanecieron sentados y pegados unos con el otro esperando que la lluvia cesara o por lo menos disminuyera.
Shion lanzó un suspiro con discreción, al menos había evitado otro conflicto innecesario y estúpido, y es que era cierto que le dolían esas disputas por lo mismo de que se trataban de sus dos mejores amigos. Miró de reojo a la castaña a su lado derecho, sintiendo una opresión en su pecho, no comprendía su nuevo comportamiento y, tras comenzar a vagar, se sintió muy mal al no poder corresponderle sus sentimientos, sería más fácil el sentirlos, pero simplemente no podía. También tenía miedo que se enterara de algo más.
Por otro lado, a su izquierda, estaba Nezumi. A él lo quería, lo quería más que un simple amigo, eso ya lo sabían ambos. Se habían besado más de un par de veces y en cada contacto sentía mariposas en el estómago. Pero tampoco estaba seguro de lo que quería, no deseaba escuchar esos sentimientos por más feliz que se sintiera por el arrepentimiento que tendría después si alguien más se enteraba de su preferencia. Le tenía miedo a la sociedad, la ideología de la sociedad, la discriminación, el maltrato psicológico, y toda consecuencia acarreada de ser homosexual.
Tragó saliva, esos pensamientos no lo llevaban a nada.
Miró al techo del pequeño kiosco, buscando algo que lo entretuviera o aislara de esa difícil situación.
Luego de otros diez minutos de permanecer en un silencio incómodo, el clima pareció doblegarse ante su patética existencia, despejando algunas nubes en ese mismo lugar y dándole una última oportunidad de huir de la circunstancia.
Shion observó el cielo y sonrió. Safu y Nezumi también notaron que dejaba de llover.
-Qué buena suerte -suspiró Shion, poniéndose de pie - Aprovechemos ahora para regresar.
Safu miró por el rabillo del ojo al pelinegro, notando que este se levantaba despreocupadamente y se acercaba a Shion. Hizo lo mismo, sin poder evitar esa sensación de inconformidad.
-¿Te acompaño a tu casa? -Nezumi le preguntó, Safu hizo un puchero y decidida se acercó.
-Ya has hecho suficiente, yo le acompañaré a casa -exclamó tomando a Shion del brazo y jalándolo hacia ella, justo como había hecho al principio.
-Esto no te incumbe, como siempre -Nezumi dijo con veneno, dispuesto a jalar al albino hacia él cuando este último golpeó su mano. Shion también se soltó del agarre de Safu, dejando a ambos muy sorprendidos.
-Les agradezco -su voz sonaba firme y seria - Pero tengo piernas para caminar, puedo llegar sólo a casa.
-Pero no tienes paraguas -replicó la castaña. Shion le devolvió la mirada con tristeza.
-No me voy a morir si me toca algo de lluvia -esas recientes peleas ya lo estaban cansado - No soy un convaleciente que me deshace por cada gota que me toca.
Ambos quedaron en silencio. Shion suspiró, tratando de comprender su "exagerada preocupación".
-Les agradezco, en serio, pero tampoco quiero que me vean como alguien tan débil y mucho menos que peleen por algo como esto, lo veo absurdo, lo siento.
Dio vuelta y comenzó a caminar, dejando al par en el mismo lugar sin darles oportunidad de reaccionar. Entonces, cuando notaron que el albino casi salía del parque, parecieron reaccionar de una forma que si no fuera, entonces Shion en verdad estaría preocupado.
-Es tu culpa -lo acusó Safu - Ahora se regresará solo.
-Déjalo respirar, por dios -intentó demostrar desinterés, aunque claro que estaba preocupado y sabía que en cualquier momento correría tras él para protegerlo.
-No lo dejaré, soy su amiga... -alzó la voz y luego se detuvo impresionada ante esas palabras. Con esa actitud jamás cambiaría los hechos.
Nezumi bufó y salió del kiosco para regresar a su casa. Safu se interpuso.
-No dejaré que me lo quites, él es mío ¿entiendes?
Se había quedado estático al oír las fieras palabras de la muchacha.
¿Qué Shion era suyo? Sintió su cuerpo ser recorrido por leves espasmos. Trataba de evitar que de su boca escapara el sonido tan escandaloso pero no pudo evitar soltar una leve risa que fue en aumento convirtiéndose en una sonora carcajada.
Safu le miró algo ofendida por la risa repentina de Nezumi.
- ¿Qué es tan gracioso? - mantuvo su tono firme. No se dejaría intimidar.
- La verdad ni yo lo sé - se calmó un poco - No sé si él que tu te impongas de una manera tan agresiva alegando que Shion es tuyo o que Shion termine por odiarnos a ambos por esta tontería.
Safu se asustó un poco. Que Shion los terminase odiando...
- No deberías ser tú quien decida eso después de todo Shion debe decidir a quien prefiere ¿no? ¿O es que le piensas obligar?
Nezumi le atacaba con palabras más filosas que las de ella, casi quiso dar un paso en retroceso ante tales argumentos pero simplemente estaba paralizada.
Aunque no lo quisiera admitir sus palabras eran algo ciertas. Pero ella quería cambiar el cuadro que había allí. Quería que Shion la mirase sólo a ella.
- Claro que no... - susurró. Nezumi parecía tan firme y ella tan sólo había terminado siendo intimidada.
"Nezumi te quitará a Shion"
Quizás en eso de ser su amigo Nezumi iba más allá pero ella aún tendría la oportunidad de ocupar un lugar especial en el corazón de Shion.
"¿No crees que su amistad es algo rara?"
Que quería decir esa rareza de la que Ann hablaba. Inmediatamente repasó lo que vio cuando llegó corriendo para cubrirse de la lluvia. Ellos estaban muy juntos, muy cerca. Abrazados. Nezumi abrazaba a Shion. Nezumi siempre le hablaba de un modo particular a Shion que a ella le molestaba, Nezumi siempre le hacía feliz pero también le hacía sufrir. Envidiaba todas las sensaciones que Nezumi le producía a Shion... eso era porque eran tan cercanos. Además estaba ese lío de hace un rato con lo del mensaje en la cartelera informativa. Ambos parecían nerviosos con respecto a ese tema...
"Su amistad es rara"
No. En que estaba pensando... que ellos fuesen tan cercanos no quería decir que ellos... Shion no podía tener esa clase de relación con Nezumi.
- Vaya ¿Acaso te comió la lengua el gato? - dijo Nezumi con sorna al ver que no respondía.
-Tengo una pregunta "Señor hablador" - dijo tomando una postura un tanto firme haciendo énfasis en el mote puesto. Nezumi no dijo nada y eso lo entendió como un "adelante. Habla" - ¿Qué tienes tú con Shion?
Nezumi le miró sin inmutarse aunque mentalmente la hubiera maldecido.
- Eso es algo que no debería importarte, ¿por qué debo darte explicaciones?
- ¡Claro que me importa! - gritó - No es normal que ustedes hayan estado así tan...cerca bajo la lluvia.
- Hacia frío - se excusó.
- Lo sé pero...
Nezumi sonrió - ¿Dime qué quieres escuchar? - dijo con un tono complaciente. Ella se alertó al oír esa pregunta - ¿Qué es lo que pretendes que diga? ¿Qué estoy enamorado de Shion? - rió.
Safu se sonrojó levemente ante tales palabras tan atrevidas.
- ¿O quieres que te diga que me iré a un país lejano para que te sientas aliviada?
- Eres un imbécil. ¡Como puedes decir eso! Tú no merecerías amar a Shion ni si quiera en broma! - se exaltó un poco. Sabía que sólo había sido una cruel provocación.
- ¿Crees que bromeo? - Nezumi ensanchó su sonrisa.
Ella se paralizó al oír aquella pregunta.
- Eres un imbécil.
- Gracias por el cumplido. Aunque deberías probar a expandir tu vocabulario. Me voy no tengo todo el día para estar discutiendo sino me va a dar una migraña.
Nezumi se dio media vuelta para marcharse dejándola allí con cierto sentimiento de impotencia. Nezumi sólo le estaba molestando...
El hombre de bata se recargó con pesadez en su asiento saboreando un poco de aquella bebida caliente.
Aquel muchacho nunca respondió su mensaje. Debió suponer que no sería un pez fácil de atrapar.
Pero ahora estaba más enfocado en cazar una rata. Su jefe al enterarse de aquel incidente pidió que fuera buscado y silenciado. Lo que había visto no debía ser visto y escuchado por nadie.
Aquel muchacho era astuto dando un nombre falso en el registro. Pero él lo era más.
Abrió en su computador la ventana del navegador.
"Elyurias. Diosa del escenario"
Así se titulaba el artículo en aquella página. Sonrió. El siempre sabía como rastrear a sus objetivos. Aquel muchacho no se burlaría de él.
Cuando llegó a su casa no pudo evitar recargarse en la puerta ya cerrada y lanzar un suspiro. Simplemente ya no podía soportar estar otro segundo con ellos dos, después de todo se la pasaban peleando por pura babosada.
-Ah Shion, ya me estaba preocupando -le dijo Karan al salir de la cocina y darle un beso en la mejilla - Pero mírate, estás empapado. Vete a cambiar
El albino sonrió nervioso.
-Olvidaste el paraguas, ¿verdad? - asintió con la cabeza - Ten más cuidado la próxima vez, recuerda que puedes enfermarte muy fácilmente.
-Sí, lo siento.
Karan sonrió.
-Vete a bañar con agua caliente y bajas a comer, ¿de acuerdo?
Shion afirmó sonriente y corrió hacia su habitación para llevar a cabo la indicación. En ésta se encontró a Hamlet, quien corrió hacia él para saludarlo.
Nezumi no pudo evitar ocupar su mente sólo para revivir la escenita que le dio la castaña. Estaba algo preocupado de que estuviera enterada de su relación con Shion, no tenía miedo pero le angustiaba la reacción del otro. El albino ya le había confesado que tenía pavor de que Safu se enterara.
Aunque, si por Nezumi fuera, ya le habría dicho de todo a esa mocosa para que los dejara en paz.
Ante esa idea sonrió divertido y rió un poco, como si realmente pudiera a hacer algo como eso. No sabía si se atrevería a demostrar una relación de noviazgo con otro hombre en público pero sí sabía que le gustaría intentarlo, no tenía nada de malo, después de todo, y realmente no le importaba lo que la gente dijera de él pero Shion...
¿Shion sería capaz de demostrarlo?
Llegó a su casa esperando que esta estuviera vacía, pero se sorprendió al ver a su madre muy cerca de la puerta de entrada. Elyurias, cuando lo vio llegar, corrió hacia él y lo abrazó.
-Me alegra que llegaras, el clima está muy feo.
-Pensé que estarías trabajando -afirmó por su parte Nezumi. Su madre negó con una sonrisa.
-Hoy tengo descanso, después de todo dentro de tres días me presentaré en el Teatro de la Ciudad.
-Ah, cierto, lo olvidaba -tomó asiento y cogió una manzana.
-Sí. Estaba pensando en que invitáramos a tu amigo Shion y a Karan.
Nezumi tragó el pedazo de fruta con dificultad.
-No lo sé.
-¿Por qué? ¿Ocurrió algo?
Rápidamente el pelinegro negó con la cabeza y mordió de nueva cuenta la manzana.
-Solo no sé si tenga tiempo.
-Pregúntale, además te agradará su presencia.
-Sí, bueno, la última vez que lo invité ni nos vimos -recordó con molestia, memorizando escenas de él maquillando a los actores -no estoy seguro, tampoco es momento de eso.
-¿Y cuándo es el momento? -su madre no lo dejaba de mirar con seriedad -¿Qué ha ocurrido?, ¿se pelearon?
-No, mamá -suspiró -Solo la situación no está a nuestro favor, es algo díficil.
-Nezumi, así no te entiendo, ¿Qué está pasando?
-Nada grave -susurró, perdiéndose en sus pensamientos. ¿Qué diría su madre si se enterara de los últimos acontecimientos con el albino? ¿Sería rechazado? No... Eso definitivamente no sería, sabía de cajón que su madre lo apoyaría pero, ¿estaría contenta?
Harto de pensar en todo eso, decidió ponerse de pie y excusarse con ir a cambiarse porque estaba mojado y, por qué no, bañarse para no enfermarse. Su madre pareció acceder con inseguridad.
Una vez en la bañera, el pelinegro delineó sus labios inconscientemente, mientras recordaba cada roce que había tenido con los de un albino. A pesar de que había pasado mucho tiempo y ahora estaban mojados, sus labios se sentían cálidos. Nezumi casi se abofetea al desear nuevamente ese contacto.
A la mañana siguiente, Safu llegó muy temprano a la escuela con la intención de esperar a Shion e ingresar juntos a ésta. No podía perder ante Nezumi, si es que éste era su contrincante. Se sentía tonta ante esos pensamientos, concursando contra el otro, peleando por lo suyo. Se sintió mal al pensar en Shion como un trofeo.
Luego de esperar tres minutos comenzó a entrarle algo de ansiedad e impaciencia al ver que no llegaba. Caminó en círculos, esperando y esperando mientras miraba como otros alumnos llegaban.
-Hola Safu.
-Ah, Ann, hola -sonrió. La pelirroja la miró curiosa.
-¿Esperas a alguien? -Safu se sonrojó y Ann sonrió -¿A Shion?
-Bueno, quería que entráramos juntos.
-Me parece buena idea, antes de que a Nezumi se le ocurra.
La castaña frunció la entreceja.
-Ann quiero preguntarte algo... ¿a qué te referiste la última vez con "una relación rara"?
-A eso Safu... -esperó unos segundos para reiniciar su confesión -¿No los notas extrañamente juntos?, ¿no notas como Nezumi mira a Shion o Shion a Nezumi?, ¿no crees que comparten mucho tiempo juntos para ser simplemente amigos?
-Pero -su lengua se tropezó -Eso sería... serían.
-Preferiría que no pensaras en eso, yo tampoco quiero hacerlo. Podríamos decir que son solo amigos muy cercanos, casi hermanos pero... es mejor darse la idea de que Shion merece a alguien como tú, no a Nezumi.
Safu quiso darle la razón, pero simplemente no podía.
-Oh mira -le dijo Ann con tristeza - Parece que ya te ganaron.
Entonces los vio, ambos caminaban juntos, sonriendo.
Shion la vio y le saludó animadamente. Ella simplemente forzó una sonrisa se sintió algo idiota al ver a Nezumi llegar con Shion.
- Buenos días Shion, Nezumi - Ann habló captando la atención de los tres. Tanto Nezumi como Shion se habían quedado callados.
- Buenos días - Shion saludó tímidamente. Notaba cierto nerviosismo en su tono de voz.
Nezumi no dijo nada más bien actuaba como si la otra no hubiera dicho nada.
- Bueno me adelanto muchachos. Luego hablamos Safu - ella se marchó.
Shion por un momento sintió el corazón en la garganta. El solo haberlas visto juntas le atemorizó.
- Esto Safu, ¿qué hacías aquí afuera? - se atrevió a preguntar Shion. Ella se sobresaltó un poco. No era normal que a estas horas estuviera allí.
- Nada. Solo... Me había entretenido hablando con Ann - trató de aparentar.
Vio a Nezumi irse adelantando y a Shion suspirar.
- Vamos - el chico la invitó. Ella simplemente hipnotizada le siguió.
De ninguna manera Nezumi y Shion podrían tener ese tipo de relación. Seguramente Ann sacaba una conclusión algo precipitada. Al final ni ella misma sabía que había ocurrido entre Nezumi y ella. Pero por lo visto no estaban juntos. Ni quiera veía que ella hablaba de él de la misma manera que antes. ¿Acaso Ann había descubierto algo?... No, no podía pensar eso. Era una acusación muy fuerte. Y Shion... Shion no podía ser... Pero había notado cierto nerviosismo en él al ver a Ann. Acaso de verdad Ann sabía algo. No quizás solo lo estaba imaginando.
Vio de reojo a Shion que seguía con la vista al frente. Lo que Nezumi le había dicho ayer le había dejado inquieta, quizás debía simplemente preguntarle a Shion.
Confiaba en que él pudiera darle una respuesta sin muchos rodeos ya que Shion no era alguien que tendía a mentir. Pero sí lo hacía, qué pensaría Shion de ella, pensaría que quizás era una degenerada por pensar de él de esa manera y que quizás se estuviera equivocando... Se estaba comiendo el cerebro con esto. Quizás solo debía quedarse callada.
La hora del receso había llegado. Se tomaría un momento para despejarse. la clase y todo lo que tenía en la mente le estaban produciendo un terrible dolor de cabeza casi injustificado por tal tontería.
De pronto vio a alguien acercase a su asiento. Una de las chicas del Consejo Estudiantil.
- Safu, lamento molestarte pero puedes venir un momento a la Sala - ella parecía algo apenada.
- Si, ya voy - trató de parecer agradable.
Se despidió de Shion diciéndole que le esperara donde siempre. Solo sería un instante.
Shion había accedido y al final se había quedado sólo con Nezumi.
- Vaya Majestad, realmente te pusiste pálido - dijo Nezumi dando un bocado a las croquetas de pulpo.
- ¿Eh? - Shion le miró extrañado sabía a lo que refería - ¿De verdad se me notó mucho?
- Si no fuera así no lo mencionaría.
- Es que me dio algo de miedo. Ella prometió decirle a Safu. Además no puedo prohibirle a Safu hablar con ella si es su amiga.
- Es un gran dilema - Nezumi suspiró - Entonces, deberías decírselo tú antes que ella.
- ¿Qué?! - exclamó apenado - ...No podría decírselo. Safu es...
- Ella se te declaró. Si no le dices nada será peor y no importa cuanto hayas tratado de protegerla de eso - dijo fríamente.
- ¿Por eso terminaste con Ann?
- Así es. Pero ella no es el tipo de persona que se lo toma muy bien. Aunque quizás yo tengo la culpa de eso.
Shion miró a Nezumi algo pensativo. Sería esa la mejor opción.
- ¿Tienes miedo? - le preguntó
- Mucho. Mis manos tiemblan -era verdad de solo pensar en decirle a Safu todo cuerpo temblaba. Era como si fuera a enfrentar a su madre o hermana mayor.
Nezumi le miró fijamente dejando a un lado el bento. Tomó su rostro haciendo que le mirara fijamente se sobresaltó ante el contacto. Las manos de Nezumi estaban un poco frías. Sus ojos se habían encontrado. Estaba casi hipnotizado con los grises del otro.
- Nezumi... - su palabras fueron calladas de golpe Nezumi le había besado. Le estaba besando en el patio del instituto. Su corazón latió sin control.
El roce duró unos segundos. Nezumi se separó con una sonrisa.
- ¿Cómo te sientes ahora?
- No lo sé, creo que es extraño. ¿Por qué lo hiciste aquí? - dijo casi alterado.
- Nadie nos vio. Relájate - dijo restándole importancia al asunto - Simplemente no me pude contener. Ahora te he dado un poco de de mi fuerza. No lo desperdicies.
¿Eh? ¿Qué quería decir con eso? ¿Le había dado fuerza? Casi no le había provocado un infarto. Pero comprendió a lo que se refería. Era una pequeña muestra de su apoyo.
Al final se había quedado petrificada en la esquina manteniéndose oculta. Sus manos temblaban, sus piernas lo hacían. ¿Qué había visto?
Debía haber un error, un claro error, ¿cómo era posible? Seguramente no había visto bien.
Tras esto lanzó un suspiro insegura, ya no sabía qué hacer entonces, si acercarse como si nada, si preguntarles o huir... al parecer la última era la mejor opción así que se dirigió a la entrada, necesitaba pensar en muchas cosas y qué mejor que estar sola para hacerlo.
Caminó hacia los baños, se encerró en uno y recargó sus codos en sus piernas, a la vez que sus manos ocultaban su rostro.
-Debe ser un error -susurró desesperada, tallando sus ojos con fuerza como si quisiera despertar de una fea pesadilla.
Fue inevitable el recordar las palabras de Ann y ahora que lo reflexionaba y lo relacionaba con lo que fuera que vio, entonces le decía que tenía razón. Ambos se miraban de una forma extraña, ambos estaban muy cerca y su relación era muy diferente a la de solo amigos.
Si lo que vio realmente era un beso entonces... no había nada que pudiera hacer.
Se pusieron de pie cuando el timbre sonó.
-Entonces, ¿le dirás hoy u otro día? -le cuestionó al albino con seriedad. Éste pareció tornarse nervioso.
-No lo sé, lo mejor sería hoy antes de que pase algo más de lo que me arrepienta pero... tengo miedo.
-No debes tenerlo, no tiene nada de malo. Si ella no te comprende entonces no es una verdadera amiga.
-¿Cómo puedes decir eso? Safu me ve como algo más, ¿qué pensaría si sabe de... de eso?
-Eso lo sabrás cuando lo hagas... deja de darle ilusiones, Shion.
El albino quiso reír ante esa frase, recordando las tantas veces que habían peleado por la pelirroja, ahora comprendía que quizá esa niña se merecía más de ese desprecio. Negó con la cabeza con rapidez, esos pensamientos no eran normales en él.
-Es sólo que...
-Oye, tienes mi fuerza ¿recuerdas? -y le sonrió al notar como Shion se sonrojaba - Si me necesitas estaré contigo.
-Gracias, Nezumi -el pelinegro amplió su sonrisa y acarició su cabello blanco.
-Entremos, que nos toca con ese profesor neurótico.
Lo que les hizo raro, tanto a Shion como Nezumi, fue que cuando Safu ingresó al salón simplemente se había sentado en su banca y sacado su libreta para anotar, no realizó comentario alguno, ni siquiera le dirigió la palabra a Shion. Este último estaba más que alterado, sospechaba que Ann tenía que ver en todo eso y Nezumi tenía el mismo pensamiento.
Cuando tocaron para la ida a los clubes, Safu parecía ida. Tuvo que acercarse Shion para regresarla al mundo real.
-Perdón Shion, estoy algo distraída.
-¿Te sientes bien? -le preguntó muy preocupado.
Safu afirmó por inercia.
-Estoy muy bien... Toca el club ¿verdad? Adelántate por favor, ahorita te alcanzo, debo hablar con... con un estudiante.
-... Está bien -obedeció porque simplemente parecía la mejor opción. Si Shion ya se conocía a la perfección, sabía que era muy buena evadiendo en algunos conflictos que se le atravesaban en el camino y en vez de hablar y aclarar las cosas con Safu su propuesta parecía más tentadora y salvadora. Así que tomó sus cosas y con pasos lentos y nerviosos salió del salón.
Aprovechando eso, Safu se puso de pie y cargó su mochila. Agradeció a la nada que Nezumi entendiera su señal, éste yacía sentado todavía, cruzado de brazos y piernas.
-¿Y bien?
Safu pareció meditar en hablarlo o no, pero ya no había marcha atrás. Se acercó a Nezumi, mirándolo entre tristeza y desprecio, y esas facciones fueron las que pusieron en alerta al pelinegro.
-¿Qué demonios quieres? no me digas que nada más querías que me quedara para que me apreciaras? -dijo burlón, mostrando un poco su nerviosismo en el asunto. Safu suspiró.
-¿Qué es lo que sientes por Shion?
No tenía intenciones de darle rodeos a sus preguntas. Lo que había visto allá afuera fue un beso.
Nezumi simplemente no se había inmutado sabía que esa mocosa volvería a preguntarle. Seguramente aquellas palabras que le había dicho le habían carcomido el poco cerebro que tenía, pero al final había dado un pequeño puntapié para arrojarla al abismo besando a Shion de manera descarada en el patio del instituto. Sabía que ella estaba ahí, por eso lo hizo. Solo que no esperó que fuera a hablar con él que con Shion de esto.
- Creo que deberías saberlo ya a estas alturas - no debía exponer sus sentimientos de una manera tan abierta mucho menos para que ella se enterara. No se iba a arrastrar diciendo una sarta de cursilerías.
Safu pareció no estar satisfecha con aquella respuesta.
- ¿Cómo puedes ser tan...? - sus manos temblaron - ¿Es qué acaso que tienes en la cabeza?! Son hombres! Como puedes arrastrar a Shion a tu sucio juego! - ella le señaló acusadoramente.
Le costaba creer que había perdido. Nezumi simplemente apareció un día y arrastró a Shion con él. Se lo había arrebatado. Pero no podía aceptarlo. En su mente sólo cabía la relación hombre-mujer. Dos hombres no podían estar juntos. ¿Además que pasaría con Shion si otras personas llegaban a saberlo? Nezumi era el tipo de persona al que nada le importaba. ¿Y si al final sólo lo estaba haciendo para jugar con el corazón de Shion? ¿Si le lastimaba?
- ¿Acaso no sabes el daño que le puedes hacer a Shion?... - dijo esto último con una esperanza de que él pudiera responderle.
- Estoy consciente de eso. Pero Shion tampoco es un niño y él mismo ha tomado su decisión y sabe bien cuales son las consecuencias. Aún así no me creas tan irresponsable como para dejar que algo le pase a Shion - al final tuvo que hablarle. Esa mocosa le perseguiría hasta el final de los siglos si era posible para evitar que le hiciera algo a Shion pero al menos tenía que ser franco con ella y decirle que nada malo sucedería para al menos darle un poco de paz mental.
- No puedo entender ¿qué ha visto Shion en ti? - apretó sus puños.
- Yo tampoco lo sé - rió con ironía.
- Yo nunca te voy a perdonar si le haces algo malo y menos si le haces llorar nuevamente - ella le miró con decisión.
- Vaya. Pensé que seguirías renuente. ¿Eso significa que ya no te atravesarás? - dijo con sorna.
- No te confundas. No lo acepto del todo. Pero yo quiero que Shion sea feliz. Por eso no debo interferir, pero como te dije no dejaré de vigilarte.
Nezumi tragó saliva, pensaba que esa mocosa se apartaría pero ahora solo la tendría más pegada que una garrapata.
- Bueno, me voy tengo. Shion me espera - ella se marchó.
Caminó por los pasillos sintiendo como su corazón se estrujaba. No iba llorar. No era el momento para eso. Se dio unas palmadas en el rostro para llegar a la sala de lectura.
Aunque sus intenciones eran el hablar con Shion parecía que su suerte no se lo permitía. Por lo mismo de las actividades del taller, estas no le dieron la oportunidad de distraerse. No entendía el por qué ese mismo día era cuando su profesor había decidido asignar actividades al grupo.
Fue hasta el final cuando pudo tener un respiro. Cuando tocó la campana rápidamente guardó sus cosas y justo cuando iba a nombrar al albino, sintió su corazón palpitar con mucha fuerza mientras éste se cubría de una capa de inseguridad, miedo y tristeza. No podía hablar de algo como eso con tanta naturalidad, sobre todo cuando sus ganas de llorar eran mayores.
Sollozó un poco y se limpió la nariz con su mano.
No sabía cómo hablar de eso.
Entre tanto parecía que Shion quería evitarla a cualquier costa, y eso le había quedado claro cuando el albino se unió a otro grupo para realizar el ejercicio. Al principio a Safu le había molestado con la excusa de que como era su amiga merecía escuchar la verdad por su boca. Pero ya al final del taller sintió esa misma necesidad de evasión.
Lamentablemente para esa vez Shion ya estaba decidido. Éste se le acercó con demasiado nerviosismo, tanto que hasta Safu creyó que se desmayaría pronto.
-Safu, ¿podemos hablar? -su lengua se tropezó. La castaña afirmó con lentitud y caminó hacia la salida, con tal de buscar un lugar más adecuado para tales "confesiones" ya que sospechaba el tema era el mismo del que ella deseaba dejar claro.
Una vez que llegaron al parque cerca de su escuela, se sentaron en una banca con sombra. Ambos guardaron silencio, ordenando sus ideas para poder comenzar el discurso. Sintieron el viento acariciar su cabello, dándoles momentáneamente un sentimiento de tranquilidad y paz, fuera de la situación verdadera en la que se encontraban.
-Yo... -empezó el albino más se calló de inmediato. Safu trató de apoyarlo, sabía que sería difícil confesar algo como eso, pero tampoco encontró las palabras -hay algo que... que quería decirte... ya tiene tiempo y... mientras más tarde peor.
Nuevamente silenciaron. Entonces Safu se atrevió a mirarlo a los ojos.
-Shion -lo llamó, el susodicho la miró con cierto temor y melancolía. Safu sonrió con tristeza - Creo que... creo que sé lo que quieres decirme.
Pero lo que no supuso Safu al decir eso, fue que el albino casi se desmaya con ello. Su corazón se detuvo, incluso pareció que se encontraba separado de su cuerpo, como un alma que vaga en otra dimensión mientras observa su contenedor pudrirse. En ese instante Shion hubiera necesitado con urgencia un disparador para asmáticos.
-¿Q-qué?
Safu bajó la mirada, no lloraría, no lloraría.
-Sabes que tienes mi apoyo, Shion... si eso es lo que tú quieres trataré de entenderte.
-Safu, ¿de... de q-qué?
-Si realmente quieres a Nezumi, no puedo intervenir en tu felicidad porque... -lo miró - Porque te quiero lo suficiente para ser feliz cuando tú lo eres.
Shion se paralizó.
Nunca imaginó que acabaría de esa forma.
- Safu...tú...¿cómo lo sabes? - estaba sorprendido por la menar en que ella le había dicho que le aceptaba pero... ¿cómo se había enterado? ¿Acaso Ann se lo había dicho?
- ¿No era eso lo que querías decirme?
Shion no dijo nada simplemente asintió levemente.
- Pero ¿cómo...? - aún no cabía en su cabeza que su amiga supiera eso.
- Los ví besarse - ella dijo seriamente. Shion se quedó con la boca abierta y sus mejillas se coloraron ¿Los había visto?! Pero Nezumi había dicho que...
- Está bien Shion...Yo... desde que él apareció me di cuenta de que había perdido, aún así me hacía la ciega Shion. Pensaba que tenía una oportunidad.
- Lo siento... - se sentía mal de cierta manera. Sentía que le había hecho daño a Safu.
- No te disculpes. Ya te dije que estaba bien. Solo te diré una cosa - Shion le miró - Si ese idiota te hace algo dímelo y lo golpearé.
- ¡Safu! - dijo algo abochornado. Entendió que ella quería lo mejor para él y que siempre le apoyaría. Se acercó a ella dándole un cálido abrazo. Era lo menos que ahora podía hacer por ella.
- Shion ¿tú le quieres? - la escuchó hablar en un susurro.
- Si.
"De: Nezumi
Hora: 9:30 pm
¿Y Bien Majestad cómo le fue en esa dura misión?"
Nezumi le había escrito un mensaje. Casi se había asustado al oír el teléfono vibrar en su cama. Estaba tan concentrado viendo al techo mientras Hamlet le hacía compañía. Aún él mismo no se creía que le hubiera podido decir eso a Safu.
Tomó el teléfono marcando una respuesta.
"Para: Nezumi
Hora: 9:32 pm
Me fue bien. Aunque estoy preocupado por Safu. Ella nos vio besándonos en el patio. ¿Nezumi tú sabías que ella estaba allí?"
Envió el mensaje. Al menos esperaba que Nezumi tuviera la decencia de responder la pregunta.
Al los pocos segundos volvió a vibrar.
"De: Nezumi
Hora: 9:35 pm
Ya se le pasará. La verdad no me fijé, mala suerte para ella. Solo estaba viéndote a ti"
El teléfono casi se le resbaló de las manos.
"Para: Nezumi
Hora: 9:36 pm
¡Pero dijiste que nadie nos había visto! ¿y si alguien más nos vio?!"
"De: Nezumi
Hora: 9:38 pm
¿Importa acaso? De todas formas estoy seguro de que nadie más nos pudo haber visto. Si eso te tranquiliza. Eres exasperante, ¿Lo sabías? Dejando eso de lado. Te invito al teatro este sábado. Ya tengo las entradas así que no aceptaré un no como respuesta."
Shion leyó detenidamente. De verdad que era un caso perdido hablar de eso con Nezumi. Pero quizás debería confiar un poco en él. Ahora le invitaba al teatro y no tenía derecho de objeción por lo visto.
"Para: Nezumi
Hora: 9:39 pm
Veo que ya has hecho los preparativos. Tendré que ir. Le avisaré a mi madre."
"De: Nezumi
Hora: 9:40 pm
¡Oye! te estaba invitando a ti. No tengo nada contra tu madre. Pero piensa en esto como una primera cita oficial u,u."
Shion le temblaron los dedos y su rostro se enrojeció tanto que casi sintió humo salir por su cabeza, era como si se hubiera sobrecalentado. Cayó de espaldas contra la cama. Menos mal que estaba en ella y no parado ya que se hubiera llevado un buen golpe.
Luego de varios minutos y de analizar las circunstancias minuciosamente, tomó su celular.
Para: Nezumi
Hora: 9:45
"¿A qué hora nos vemos?"
Su corazón palpitó con fuerza y a la vez se sintió avergonzado por tardar tanto en responder y todo para una pregunta absurda.
Lanzó un suspiro, sentía sus mejillas incendiadas. Nezumi ya estaba aceptando lo suyo, no sabía si alegrarse y gritar de emoción o evadir el mensaje. Jamás hubiera imaginado una cita, aunque más bien parecía una salida de amigos, o eso quiso imaginarse. Tampoco sabia que hacer en tales situaciones y menos con otro hombre.
Su celular vibró, haciéndolo saltar para sentarse.
De: Nezumi
Hora: 9:46
"Paso por su Majestad a las 8 en punto. Lleva ropa formal, te verás muy lindo"
De acuerdo, seguramente Nezumi solamente se estaba burlando de él, aunque estaba funcionando, su enrojecimiento y nerviosismo aumentaron tanto que hasta Hamlet se le acercó para observarlo mejor. Decidió entonces no responder el mensaje, no tenía caso, no tenía más preguntas que pudiesen ser resueltas por ese medio, ni tampoco tenía la suficiente fuerza de hablar sobre su cita.
Arrojó el celular a la cama y se dejó caer a esta. De un momento a otro cerró los ojos y se quedó dormido.
Notas finales:
Respuesta a reviews anónimos:
Eiriz Muchas gracias! Puede que no se quede tranquila pero el momento fue único xDD Un besote enorme!
Camilaa Nosotras lo advertimos xDD Ok no, no te preocupes, llegará un hombre como ese :D Gracias pero no nos apasiona el SasuNaru, eso sí, vienen más proyectos. Besos!
