Capítulo 28: Dos noticias inesperadas

Las últimas semanas habían alterado un poco al grupo en general, de forma que el hecho de organizar una quedada para verse y relajarse les animaba mucho. Aunque ese día no tendrían sexo. Al menos nada más empezar la noche. Iban a ir a la Ermita, pero Anthea iba a estar presente. Era un acontecimiento, claro. El grupo desconocía lo que había llevado a su amiga pelirrosa a volver a hablar a su madre después de haberlo evitado a toda costa, pero se alegraban por ellas. Y aparte, Jeremy les había dicho que Anthea tenía sólo la intención de quedarse un rato, expresamente para que luego ellos pudieran tener una "fiesta" de esas que les gustaban.

También querían celebrar el éxito de Yumi, pues faltaban escasos días para que publicaran el especial, con sus fotos en la portada y en las páginas centrales. Incluso alguna en las que posaba con Ulrich habían sido aprobadas para la ocasión. El grupo creía que no les podían ir mejor las cosas, aunque algunos aún tenían sus secretos inconfesables.

Javier estaba dando un paseo por el campus de la universidad. Pensó en subir y darse una ducha antes de la noche. De forma que fue escaleras arriba. Y pensó que si Sissi estaba de humor, podrían ducharse juntos, e ir calentando para la noche. Esa idea le animó. Entró en el dormitorio. Y de un primer vistazo adivinó que no se iba a cumplir su deseo. Sissi estaba sentada en la cama, mirando al vacío, inexpresiva prácticamente.

Alarmado, Javier se sentó a su lado. Ella no se inmutó. Probó a llamarla, pero no obtuvo respuesta. Le pasó un brazo por encima. Sin respuesta. Se preocupó realmente. ¿Qué ocurría? Algo grave, desde luego, si la chica estaba así. Iba a gritar su nombre cuando ella habló.

—Javier… ¿me quieres?

La pregunta le pilló tan de sorpresa que tardó más de lo que le hubiera gustado en responder. ¿Qué clase de pregunta era aquella?

—… Pues claro que te quiero. ¿Qué…?

—¿Me dejarías? ¿En algún momento, me dejarías?

—¡Por supuesto que no! —dijo él, empezando a indignarse—. Me estás asustando. ¿Qué ha pasado?

—¿Recuerdas cuando decidí cambiar el anticonceptivo? En lugar de la píldora, la inyección anticonceptiva.

Javier lo recordaba. La píldora había tocado el ciclo menstrual de Sissi, y desde hacía un par de años, había decidido pasar a la inyección anticonceptiva, que se aplicaba cada tres meses. Él no había tenido problema con ello, aunque siempre compraba preservativos, por lo que pudiera ocurrir. Sissi señaló entonces algo que había en el suelo. Hasta ese momento, él no había reparado. Era un test de embarazo, un predictor. Él se levantó y lo miró. Positivo. Rosa.

—Pues la última vez me tocaba después de navidad, pero se me olvidó ir… —dijo Sissi, cada vez más nerviosa—. Y entre unas cosas y otras no me acordé de ir… Total, tampoco estaba teniendo relaciones con nadie…

—Estás embarazada —susurró Javier. Se le había secado la garganta.

—Sí… Y el padre eres tú —añadió ella, sin atreverse a mirarle—. No he tenido relaciones con nadie más en este tiempo… Me tendría que haber bajado la regla y no lo ha hecho… Por eso lo comprobé. Esperaba que fuera un simple retraso, pero… no lo es.

Javier se sentó de nuevo, muy serio, con el predictor en la mano. Estaba en silencio, y Sissi habría jurado que estaba un poco pálido. Le entró miedo. Ahora la dejaría, y ella tendría que cuidar a su hijo sola y terminaría haciendo la calle ejerciendo la prostitución…

—Vamos a ser padres… —dijo él, en un tono de voz que paralizó los desvaríos de Sissi.

—Sí… —dijo ella, esbozando una sonrisa.

Javier miró a Sissi y posó sus labios sobre los de ella. Lentamente se besaron. Él atrajo a Sissi hacia sí y giró para que ella quedara encima, tumbados juntos. Se miraron a los ojos.

—Pensé que te lo ibas a tomar a mal… —reconoció ella.

—Me ha pillado por sorpresa —admitió él—. Pero un hijo, contigo… es el mejor regalo que me puede hacer la vida —y la besó de nuevo.

—Aunque me preocupa un poco… no quiero dejar los estudios por esto… quiero tenerlo, pero…

—Está tu padre —le recordó él—. Y estoy seguro de que si le digo a mi madre que va a ser abuela, viene ya con el carro, la cuna y el correpasillos. No voy a dejarte sola.

Y aunque sabía que lo que le decía era más fácil de decir de que cumplir, no iba a dejar de intentarlo. Amaba a Sissi y se había manifestado el producto de ese amor. Se quedaron un rato, disfrutando de la compañía del otro. Sin darse cuenta, Javier llevó unas mano al vientre de Sissi y empezó a acariciarla.

Johnny había sido el primero en llegar a La Ermita para ayudar a preparar la fiesta. Había terminado con los deberes el día anterior, y estaba ansioso por ese sábado. Llamó a la puerta de la Ermita y abrió Jeremy unos momentos después.

—¡Buenas tardes! —saludó.

—¿Tardes? ¡Si apenas hemos terminado de comer! —bromeó Jeremy—. Llegas pronto.

Entraron en la casa. Era verdad que era pronto, el chico ni siquiera había empezado a preparar la casa. Eso le apeteció a Johnny. Le encantaba ser proactivo. Se fijó en la televisión.

—¿Ibas a ver una película porno, pillín? —bromeó.

—Es que las series ya las he terminado. Os dije que podíais subir vosotros también. Y lo único que alguno ha subido... ha sido una porno. Con travestis.

—¡No me digas! ¿Quien fue?

—No lo sé —mintió Jeremy. Tenía las IP de todos sus amigos, y sabía perfectamente quién había sido, pero no iba a desvelarlo.

—Podríamos vestirnos algún día así para otra "fiesta" —bromeó Johnny—. ¿Y Aelita?

—Está con Anthea. Pasó la noche allí en la fábrica. Luego vendrá a cambiarse de ropa, antes de que llegue Anthea.

En realidad, aquello era una verdad a medias. Jeremy pensaba que era más que probable que Aelita y Anthea hubieran tenido relaciones sexuales nuevamente. Pero el hecho de que él había participado en medio de las dos evitaba que se enfadara. Para él, Anthea tenía los mismos derechos con Aelita y con él que el resto de sus amigos.

—¿Has dormido sólo?

—No. Anoche vinieron a verme Laura y William... y se han ido justo después de comer, se querían echar una siesta y ducharse antes de la fiesta.

—Ya veo —bromeó Johnny.

—Bueno, ya que has venido... ¿te parece si vamos a comprar?

—¡Por supuesto!

Fueron en el coche de Ulrich, que se lo había prestado al rubio. Este no se fiaba siempre de sus habilidades al volante, pero nunca había tenido un accidente y cada vez que había un viaje sin problemas, aumentaba su confianza. Durante el trayecto, Johnny le puso al día de lo que había pasado entre Tamiya y Milly. Las jóvenes estaban en momentos de tensión, y sólo se habían relajado el fin de semana anterior, que habían ido a casa de Odd.

—Entre tú y yo... —dijo Jeremy, mientras seleccionaba alguna botella de vino cara para brindar esa noche—, me sorprendió mucho que Milly y Tamiya estuvieran juntas. No por Tamiya, claro, pero Milly siempre le gustaron mucho los hombres. De hecho pidió que Ulrich fuera el primero de nosotros en acostarse con ella.

—Lo se... pero mira tú. O William. Que también tenéis relaciones con otros chicos.

—Pero eso es... "ocio", por ponerle algún nombre. Nunca he desarrollado nada profundo por otro hombre. Aunque me alegro por ellas si estaban bien... y espero que lo sigan.

Seleccionada la botella de vino, pillaron también algunas cervezas y refrescos. Johnny estaba preocupado por ellas, aunque desconocía que su propia relación con Hiroki estaba en peligro también.

—¿Y qué plan tenemos para esta noche? —preguntó.

—Pues una cena con Anthea todos juntos. Nada muy trabajado. Hamburguesas, alguna pizza... que tenemos que comprar también —se recordó Jeremy en voz alta, y giró el carro hacia la sección correspondiente—. Y luego, se irá Anthea. Ahí ya tenemos... la otra fiesta.

—Genial.

Terminada la compra, volvieron a la Ermita. Johnny insistió en ayudar a Jeremy a colocar todo, pero este se negó. Aún no iba a preparar nada. De forma que Johnny buscó en el servidor de películas y puso una pornográfica. Por el título, encontró una que le gustaba mucho. Un hombre de unos 40 años, rubio, seducía a un joven de 20, moreno, y terminaban montándoselo en el sofá del hombre. Empezó a verla.

—Bueno, podemos descansar un rato... y veo que ya lo estás haciendo —bromeó Jeremy, al llegar al salón y ver que Johnny había puesto la película.

—He visto muchas veces esta —afirmó Johnny—... Y me estoy dando cuenta... ¿no tienen un aire a tú y yo ahora mismo?

Jeremy se fijó en la imagen. Y tuvo que darle la razón. En ese momento los dos protagonistas se estaban besando... Y de pronto, recibió un beso de parte de Johnny. "Vamos a representarla", pidió Johnny, antes de volver a besarle. Una vez más, Jeremy se dejó llevar. Johnny le indicó que le acariciara el pecho mientras se besaban, y así lo hizo.

De reojo, Jeremy vio la pantalla y supo cómo debía continuar. Johnny estaba de rodillas en el sofá. Él se puso en pie, y se quitó el pantalón. Subió una pierna al sofá y dirigió la cabeza del chico hacia su entrepierna. Luego, se bajó el bóxer ligeramente, liberando su miembro. Johnny imitó la cara de sorpresa de tener un pene tan cerca, y lentamente, se lo llevó a la boca.

Empezó una felación lenta, degustando ese miembro. Siguiendo la película, Jeremy puso una mano en la nuca del chico y movió sus caderas, provocando que el sexo oral fuera más profundo. No pudo evitar recordar los días en el Kadic, cuando sus amigos le pedían ayuda con el estudio, y le terminaban "pagando" con un poco de sexo. Ellos normalmente se limitaban a una felación, y ellas se entregaban a una sesión más completa con penetración.

Como en toda película porno, los actos duraban mucho. Jeremy no lo aguantaba, y terminó eyaculando el la boca del joven. Poco le importó esto a Johnny, que tragó sus fluidos, evitando mancharse. Se besaron hasta que la película continuó. Jeremy se situó a la espalda de Johnny, y le besó el cuello mientras le quitaba la camiseta, acariciando su cuerpo. Se deshizo también de su camisa, y el bóxer que no había terminado de quitarse antes, y prosiguió con el cuerpo del joven.

Le desabrochó el pantalón, y dejó que cayera. Acarició su bulto por encima de la ropa interior con una mano. La otra le acariciaba los glúteos. Le fue retirando la última prenda, y le masturbó despacio mientras le daba besos en las nalgas. Luego se sentó, y separó los glúteos del joven, que al sentarse encima, fue penetrado por su erección.

Jeremy embestía lentamente a Johnny mientras usaba sus manos para estimular su miembro. Acariciaba con cuidado los testículos de Johnny mientras la otra mano le masturbaba. Esta vez sí logró aguantar hasta el cambio de posición. Jeremy de rodillas en el sofá y Johnny tumbado bocarriba, recibiendo las acometidas de Jeremy, con las piernas en alto. Jermey se corrió en el culo de su amigo, y este, que se masturbaba mientras recibía la hombría de Jeremy dentro de él, culminó sobre su propio pecho.

Antes de que pudiera decir nada, contempló atónito cómo el rubio le limpiaba el torso, con la lengua. Le apremió para que se besaran de nuevo, y degustó sus propios fluidos, mientras en la película, el hombre mayor se corría sobre el rostro de su amante. No le importó haber cambiado el final.

—Muchas gracias, Jeremy... —murmuró—. Ha estado muy bien hacer esta... interpretación...

—Me alegro que te haya gustado. Aunque ahora vamos a tener que darnos una ducha los dos...

Unos minutos después, Jeremy se apoyaba en la pared de la ducha con una mano y con la otra se masturbaba, mientras Johnny le penetraba repetidas veces. El joven fue el primero en culminar, y luego ayudó a Jeremy a terminar también, con la mano, contemplando su eyaculación como si de una fuente se tratara, que salpicó a ambos.

—Hemos empezado antes de tiempo —dijo Jeremy, ya cuando se estaban lavando en serio.

—No lo lamento —aseguró Johnny.

Había oscurecido ya cuando empezó a llegar la gente. Aelita y Anthea habían sido las primeras, por supuesto, y Sam llegó cinco minutos después de ellas. Con ayuda de Johnny, Jeremy sirvió las bebidas. Se sentaron, y cuando volvió a sonar el timbre, Sam se ofreció para abrir. El corazón le dio un vuelco, pues era Carlos, y sorprendentemente, estaba sólo.

—¿No vienes acompañado? —preguntó sorprendida.

—Alicia está terminando de estudiar, me ha dicho —respondió él, y entró al salón.

—¡Hola! —saludó Aelita—. Presentaciones... otra vez —bromeó—. Mamá...

Volvieron a llamar en ese momento. Odd había llegado. Saludó a Sam con un beso en los labios antes de entrar, y ella le siguió. Odd, por supuesto, hizo gala de su caballerosidad alabando la belleza de Anthea, como era su estilo. Se sentaron y tomaron algo. Volvieron a llamar. Esta vez eran Laura y William. Ambos notaron en seguida el parecido entre madre e hija.

Laura se sintió un poco mal al verlas. Unos años antes, ella había insistido en apagar el superordenador, lo que imposibilitaría que Aelita y Anthea se reencontraran. Pero al final había ocurrido, y Aelita no le guardaba rencor por ello. De hecho, insistió en que se sentara al otro lado de Anthea.

—¡Hola a todos! —saludó Ulrich cuando llegó, acompañado de Yumi e Hiroki.

Se sentaron en la larga mesa, y unos momentos después, Milly y Tamiya (ataviadas con unos provocativos vestidos de color rojo brillante) aparecieron también. Jeremy las observó, pero si habían discutido recientemente, no había rastro de enfado en ninguna de las dos. Sam hablaba con Carlos, intentando acaparar su atención sutilmente, pero Yumi tosió lo suficientemente fuerte para que supiera que la observaba. El chico no entendió la señal.

El timbre sonó de nuevo. Eran Sissi y Javier. Y Aelita no supo si era us intuición o venían muy alegres los dos. Les dejó entrar. Saludaron a todos y luego a Anthea, cuando Aelita les presentó.

—¿No ha llegado Alicia aún? —preguntó Javier.

—No —respondió Carlos, consultando la hora en su teléfono.

—Es que tenemos algo que contaros, pero queríamos que estuviéramos todos... —dijo Sissi.

—¿Os vais a casar también? —se aventuró Odd.

Sissi negó con la cabeza. Y en vista de que ya había creado suficientes expectativas, les dijo:

—¡Estoy embarazada!

La mesa quedó en silencio por unos momentos, y a continuación se levantaron en tromba para felicitar a los futuros padres del grupo. Más de una mano acarició el vientre de Sissi, donde se estaba gestando una nueva vida. Cuando volvió a sonar el timbre, pensaron que sería Alicia, y podrían brindar todos juntos. Pero no fue así.

Alicia tenía el pelo revuelto, y se veía que estaba en estado de nervios. Apenas la vio, Carlos se acercó a ella, preocupado.

—¡Alicia! Me empezaba a poner nervioso... ¿qué ha pasado?

—Carlos... he... he...

—Estás muy pálida... ¿Te ha pasado algo viniendo hacia aquí?

Ella negó con la cabeza. Tragó saliva antes de intentar hablar de nuevo.

—Mi amiga, Elana...

—¿Le ha pasado algo?

—Sí... Carlos, me he acostado con ella.


¡Chan, chan, CHAAAAAAAAAAAAN! Hasta aquí el capítulo. Un poco corto, lo se, pero he terminado en el mejor momento. Creo que NADIE se lo esperaba. Y si esta situación de engaño ha pasado entre Carlos y Alicia es por una sencilla razón: no son pareja canon. Si llego a hacer esto con Yumi y Ulrich, o Aelita y Jeremy, podría ir buscando un nuevo sitio donde vivir. Que aún recuerdo las reacciones cuando Sam estuvo con Yumi xD Por eso elegí a dos OC para esto. Y lo de Sissi... me apeteció y punto xD

betico18: Jeremy no lo habría hecho... él solo :P Lo de las madres, veremos si se me ocurre algo. Y con Eva también estoy obsesionado yo... Porque se basa en una chica que veo siempre en el tren xD Ya veremos que hace, tiempo al tiempo ;)

Usuario865: Yo creo que Aelita lo necesitaba xD Era importante. Y lo del capítulo 100 voy pensando cosas, pero siempre admito sugerencias, y de eso pienso qué puede entrar y qué no ;) ¡Saludos!

Alejito480: Fue una locura que se me ocurrió y tuve que ponerla xD Y no, no podía ser menos dramático. Llevaban años sin verse xD Procuraré seguir así :)

Moon-9215: De hecho ya has visto que si xD Pero tengo algo pensado para eso... Ya lo iréis viendo ;)

carlosjim04: No puedo decir qué hará el fotógrafo... Pero descarta que intente forzar a Yumi xD Puede intentar conquistarla de otra manera, pero nada forzoso. Aelita... veremos que le pasa también ;)

lalo101097: Pues espero que no me arresten, sería difícil escribir en esa situación XD Lo que me quieres decir, así sutilmente, es que te ha gustado, ¿no? :P Lo de tu ex... cosas de pareja xD Podría hacer que los de Lyoko lo pasaran peor en ese aspecto, pero la idea central de todo el fic es el lemmon. Y discutidos, difícil xD Y debo muchas peticiones, pero estoy sin tiempo estos días, por eso no publiqué el jeves, que me hubiera gustado :( Saludos.

zuole: Ya veremos qué pasa con los modelos xD Anthea... era necesario ponerlo xD Y tranquilo por no comentar, que todos tenemos nuestras cosas que hacer. Qué os tengo preparado... más historias ;) Ya veremos la despedida.

Pues eso ha sido todo. Os veo el domingo con un capítulo nuevo que además, tendrá una técnica narrativa algo diferente que quiero ensayar. No se cómo saldrá el experimento... Pero bueno. Lemmon rules!