Siento no actualizar todos los días, pero es que con capítulos tan grandes necesito, mínimo, dos días para traducir, y además donde vivo hace un calor del demonio y a mí se baja la tensión y me quedo sin fuerzas para nada. Así que el ritmo de publicación bajará un poco, además ya estoy también oficialmente de vacaciones y quiero aprovechar algo del tiempo libre.

Un saludo.

Capítulo 28

Revigorizada. Es así como Regina se siente esa mañana. Tras dejar sus sentimiento por Emma Swan tan expuestos y recibir por parte de ella cuidado, sonrisas, besos y amor, la reina tiene la certeza de que no podría estar en otro lugar que no fuera ahí, en los brazos de la salvadora, Después de mucho conversar, de tantas otras copas de sidra y de comer juntas el maravilloso postre hecho por la abuelita, decidieron quedarse a dormir allí mismo.

La morena está acurrucada al cuerpo de la rubia, que la rodea con su brazo, protegiéndola, haciéndola sentirse segura. No es que Regina no sea capaz de defenderse sola. Solo que ya no quiere hacerlo todo sola. Desea compartir. Y entonces sonríe, cuando observa a la otra, estirada en la cama, serena, con los cabellos revueltos.

Cuando hace un movimiento para levantarse, es impedida por dos brazos fuertes, que la empujan otra vez hacia la cama.

«¿De verdad crees que puedes dormir conmigo y huir por la mañana, Regina Mills?» pregunta con voz ronca, somnolienta y con los ojos cerrados

«Buenos días también, Emma Swan» se coloca mejor y le da un beso a la sheriff «Y para tu información, no estaba huyendo»

«¿No? Entonces, ¿qué pretendías hacer?» le acaricia los sedosos cabellos, algunos mechones fuera de lugar

«Bajar y preparar el desayuno, pero ya que no quieres…» se encoge de hombros

«¿Has dicho desayuno con tortitas?» un beso «¿Desayuno con chocolate caliente?» otro beso «¿De verdad he escuchado desayuno con huevos y bacón?» empuja a la alcaldesa más cerca, haciendo que sus piernas se entrelazaran.

«Hum, ¿tenemos ahora a alguien interesada en dejar que me levante?» bromea Regina mientras se recuesta completamente sobre la rubia

«¿Sinceramente?» Emma se muerde el labio inferior al deslizar sus manos por el sinuoso cuerpo de la morena, yendo a parar en su provocadora y fina cintura «Lo que menos quiero es que salgas de aquí» Regina acerca el rostro y enseguida sus labios son tomados por los de la rubia. Un beso intenso, caliente, lleno de deseos y ansiedades.

«Hum…Emma…» al escuchar el ronroneo de la reina en mitad del beso hace que la rubia ruede por la cama, quedando encima, presionando su cuerpo con el otro, más pequeño, pero tan caliente como el de ella. Regina introduce sus manos en los cabellos claros, tirando, jugueteando, mientras comienza a besar el cuello, los hombros de la sheriff.

«Ah…» recibir el toque de los labios de la morena en otras partes de su cuerpo es abrasador. Emma podría vivir el resto de su vida así, siendo consumida por aquellas llamas, siendo saciada por los mojados besos, por la curiosa lengua.

Las manos inquietas de la rubia descienden por el cuerpo de la morena, descubriendo zonas que hacen que se estremezca, que arquee levemente la espalda; buscando la boca con avidez desesperada. Regina es tan intensa que casi duele.

«Emma…no» traba le brazo de la rubia que se acerca soterradamente hacia su intimidad.

«Yo…perdona» al escuchar aquella negativa, se siente avergonzada

«No, no te disculpes. Ni empieces a pensar, Emma Swan, que no te deseo, porque sí, lo quiero y mucho» aferra su rostro «Solo…vamos un poco más despacio, ¿bien?»

«Vale…bien…» le da una media sonrisa e intenta apartarse, pero Regina asegura sus brazos y piernas.

«Emma, mírame» y cuando sus miradas se encuentras, son profundas «¿Confías en mí?»

«Regina…»

«¿Confías, Emma?» la rubia resopla, mira un instante hacia un lado y entonces vuelve a mirarla.

«Confío» la morena sonríe

«Entonces créeme cuando te digo que ese "no" también me acaba de doler…créeme cuando te digo que quiero estar plenamente contigo, ¡porque lo quiero!» le hace un cariño con los pulgares en sus mejillas

«¿Por qué…?» consigue preguntar, a pesar de estar irritada

«Porque quiero que contigo sea diferente…» Regina se enrojece al admitir eso

«¿Diferente conmigo? No entiendo…» la alcaldesa usa su fuerza y reclina los dos cuerpos de lado, manteniendo a Emma muy cerca de sí

«Tú no eres una más, Emma, no eres un cuerpo que quiera en mi cama solo para satisfacerme. Porque, honestamente, de eso ya he tenido mucho en mi vida» aquella revelación sorprende a Swan

«¿Has tenido?»

«Sí, ya he tenido. Después de que mi cuerpo despertó al placer, no dejé de disfrutar cuanto quise, ni en el Bosque Encantado, ni en Storybrooke» aquello hace que Emma baje la mirada «Pero era solo eso, placer y sexo, ¿entiendes?» toca cariñosa el mentón de la rubia, haciendo que alzara su mirada una vez más

«Y…¿no lo quieres así…conmigo?» una extraña, pero encantadora timidez se manifiesta en la salvadora

«¡No! Eso es lo último que quiero entre nosotras…» la reina sonríe también algo sonrojada «Quiero amarte, Emma, amarte de una manera que nunca usé con nadie» el tono profundo de aquella voz que le arrebata los sentidos provoca que algo se retuerza en su interior. Swan está hipnotizada por el torbellino de sentimientos que nota trasbordar de aquellos ojos castaños hacia ella «No vamos a tener prisa, ¿me lo prometes?» da un piquito casto en los finos y rosados labios de su rubia.

«¡No vamos a tener prisa!» sonríe «También quiero que sea especial para ti» toca las sobresalientes mejillas de la morena cuando sonríe

«¡Gracias por entenderlo!» busca un beso tranquilo, de entendimiento, un beso de amor y lo encuentra.

«Pero…nosotras…» Emma siente vergüenza al preguntar eso

«¿Nosotras?» la incentiva Regina

«¿Podremos, sabes, continuar así, teniendo citas, podremos…?»

Al entender la duda de la rubia, la morena inmediatamente se sienta en la cama y hace que la otra se ponga también frente a ella. Con el pulso acelerado, se libra del edredón y agarra las manos de Emma, mirando fijamente sus ojos verdes. Regina viste uno de sus clásicos pijamas de seda con un pequeño short. Emma usa una camisa larga y solo unas braguitas cómodas, tipo bermudas. La sheriff intenta adivinar las intención tras los gestos de la alcaldesa, pero se siente perdida.

«Quizás esta no sea la manera correcta de hacer esto, quizás esperaras otra cosa, es evidente que mereces mucho más, es solo que…»

«¿Manera correcta? ¡Regina, me estás dejando confundida!» la alcaldesa agarra aún más fuerte las manos de la sheriff entre las suyas

«Nunca he hecho esto antes, Emma, así que dame una oportunidad, ¿ok?» respira hondo y Swan la acompaña «No quiero que te apartes de mí porque ya no puedo estar lejos de ti. No quiero tener que esconder lo más lejos de mi conciencia el deseo de besarte» sonríe «También quiero estar a tu lado, hacer planes, permitirme…» la voz se embarga «Permitirme soñar con un futuro…»

«¿Lo…lo quieres?» abre una sonrisa enorme al escuchar aquellas palabras de Regina, al verla ahí, esforzándose para hacer que Emma se sienta especial.

«¡Lo quiero, Emma! Quiero tenerte siempre a mi lado, a ti y a nuestro hijo…a nuestra…» la alcaldesa casi no lo puede decir «A nuestra familia»

«Es todo lo que yo más quiero, yo…» se calla, quizás aún sea pronto para decir aquella palabra, pero cuyo significado no se puede medir.

«Quiero que sepas que…» se limpia la garganta «No fue solo una declaración, no fue solo una frase dicha tras un momento intenso en el que me expuse ante ti, Emma. Tardé mucho en admitirlo, en conseguir decirlo en voz alta, en…»

«Lo creo» la rubia pone un dedo sobre los labios de la morena, haciéndola callar «¡Lo noto, Regina!» lleva una de las manos de la reina hasta su pecho

«Ya me has demostrado tu amor tantas veces, Emma…¡y yo insistía en no verlo!» toca su rostro antes de besarla

«Creo que yo tampoco quería admitirlo, incluso procuré un camino que quizás me hiciera olvidar…»

«¿Hook?» la rubia asiente

«Quizás, si Neal no hubiera muerto…quizás habría vuelto con él» confiesa «Pero él su fue y apareció Killian, queriendo estar conmigo a cualquier precio, buscándome de todas las formas y yo sin saber qué hacer para esconder lo que sentía por ti, acepté…»

«¿Sabes que me morí de celos en Neverland?»

«¿Tú…de verdad?»

«Sí…casi no podía pensar correctamente con Henry desaparecido y aquellos dos…tipos peleando por ti. Quería gritar que no te ibas a quedar con ninguno, que estarías conmigo» se muerde el labio

«¡Me habría gustado ver eso!» ríe imaginándose la escena

«Solo te habría hecho daño si me hubiera acercado a ti en aquella época…» admite Regina «Necesité perderte, necesité perderme a mí misma para finalmente encontrar ese sentimiento en mí, sin miedo para dejarlo salir a la superficie»

«Estoy feliz de que estemos aquí…» acerca su rostro al de Regina y la empuja por la nuca para otro largo beso, lleno de promesas, ahíto de mañanas, pero seguro de lo que hoy se están permitiendo vivir.

«Dame tus manos…» la reina pide cuando se separan y la salvadora prontamente cede. Fija en los ojos verdes de Emma, la morena invoca su magia y pronto una caja cuadrada, de terciopelo rojo, aparece ahí, sorprendiendo a la rubia.

«¿Qué es esto?» mira desconfiada a la otra, que no permite que la sheriff se aparte

«Emma Swan» las dos permanecen con sus manos entrelazadas, agarrando la caja, las miradas perdidas, una en la otra «¿Quieres salir conmigo?» Regina siente sus mejillas arder al acabar la pregunta

«Esto es…» la rubia no se decide si sonreír o dejar que las lágrimas caigan «¿Es real? ¿Tú…?»

«Pocas veces he estado tan segura en mi vida, Emma» le da una tímida y apasionada sonrisa a la rubia

«¡Sí!» Emma la atrae a sus brazos y la besa «¡Sí!» dice entre besos «¡Sí, Regina Mills!» ellas sonríen juntas y continúan besándose «¡Sí!» cuando están totalmente sin aliento, cesan las caricias.

«Ahora puedes abrirla» Regina recupera la cajita de terciopelo rojo y se la da a Emma. Swan respira hondo, está nerviosa, nunca había recibido nada parecido. Bueno, no en su vida de verdad, ya que prefiere olvidar aquella horrible cena de noviazgo en que casi le dice que sí a un mono volador. Al abrir el regalo, se encuentra con dos hermosos collares idénticos: una delicada cadena de oro y un colgante de cristal esculpido en forma de cisne coronado.

«Regina, es…» las testarudas lágrimas insisten en caer mientras pasa sus dedos por la joya. La reina coge uno de los dos y pide permiso para ponérselo, y Emma enseguida retira su cabello para dejarle espacio. Termina de abrocharlo y le da un beso en la nuca a su rubia.

«Quise huir de los anillos, hacer algo diferente…» explica mientras Emma coge el otro cordón y lo coloca en el cuello de la morena

«Nunca he recibido algo tan bello, tan especial» toca el colgante en el cuello de su novia «¡Gracias!»

Con las manos entrelazadas, se acercan lentamente, rozan sus narices, se hacen una caricia en sus rostros y solo entonces se besan. Con calma, ternura, amor, complicidad, familiaridad, sabiendo que están en el inicio de algo que las envolverá la vida entera, algo a lo que quieren entregarse, todos los días, a partir de ese momento.


En la pensión de la abuelita, Zelena se despierta sintiendo el aroma de comida y, cuando abre los ojos, se encuentra dos sonrisas esperándola. Robin y Roland están a su lado con una enorme bandeja con el desayuno.

«¡Buenos días, tia Zel!» el pequeño la abraza y le deja una caricia en el rostro

«¡Buenos días, mi pequeño!» le da un beso en su carita y le hace cosquillas en el cuello, haciendo reír a carcajadas

«¡Buenos días!» Robin se inclina sobre los dos y la besa en los labios, un piquito que la hace abrir una gran sonrisa

«¡Papá y yo trajimos para ti, tía Zel!» el pequeño coge una flor que estaba al lado de la cama y se la da a la pelirroja

«¡Gracias, mi amor, es bonita!» con cariño, Roland coloca la flor en la oreja de la Wicked Witch «¡Me encanta que me miméis!» posa su mirada un instante más largo sobre Robin,

«Lo mereces» el arquero se acomoda mejor en la cama y le pasa un vaso de jugo.

«Tía Zel, ¿Roland puede quedarse en tus brazos?» pide con los ojitos entrecerrados

«¡Ven aquí!» ella no se resiste y lo encaja entre sus piernas «Ahora Roland se va a tener que comer todo lo que la tía Zel le dé, ¿trato?»

«¡Guay!» él levanta los brazos, haciéndola reír, mientras Robin se queda maravillado ante la interacción de los dos.

Los tres se divierten juntos y cuidan el uno del otro, tardando más de lo necesario en aquel desayuno. Tras preparar al niño para la escuela, ellos se arreglan y salen. Dejar a Roland bajo los cuidados de las profesoras es aún difícil tanto para el arquero como para la bruja, preferirían tenerlo cerca a cada momento, pero el niño adora su clase, adora las actividades en las que participa y siempre regresa a casa lleno de historias.

De allí, Robin y Zelena continúan hacia el hospital, es el día de la nueva consulta para saber cómo va el bebé. La obstetra que sigue el embarazo ya los estaba esperando. Los dos entran en la consulta con sus manos entrelazadas, ansiosos.

La rutina de procedimientos ya es conocida: la doctora comprueba la presión arterial y otras señales vitales (corazón, pulmones) de la madre; hace que la pelirroja se suba a la pesa y verifica su peso; ausculta el corazón del bebé con un aparato especial; mide la barriga con una cinta métrica para comprobar la altura uterina; analiza los resultados de los últimos exámenes realizados a la embarazada y conversa con los dos, dándoles orientaciones sobre cómo serán las próximas cuatro semanas, lo que sucederá con el bebé y cómo se desarrollará en el útero.

«¿Vamos a ver si descubrimos el sexo de ese bebé?»

Zelena y Robin se miran, encantados con aquella posibilidad. Con la ayuda de una enfermera, la pelirroja se acuesta en la camilla, sube su blusa y se baja un poco los pantalones. Enseguida nota el frío gel en su vientre y un aparato deslizándose sobre él. Un sonido invade toda la sala: por primera vez escuchan el corazón del bebé latiendo.

«Aquí está, papá y mamá, ese es vuestro nene» les muestra en la pantalla un bulto aún pequeño, frágil, pero en el que ya se distinguían algunos trazos, como los bracitos y las piernecitas «¡Y esto que estamos escuchando es su corazoncito!»

«¡Mi hijo!» Robin se emociona y aprieta la mano de Zelena con la suya «Esto parece magia» no consigue apartar los ojos de la pantalla

La bruja no dice nada, solo se concentra en cada detalle, en cada sonido emitido allí, tan rápido, tan vibrante, es como si la vida de Zelena hubiera sido reinventada en aquel momento: una nueva constatación le late dentro del pecho. Ahora, no carga solo un corazón, sino dos: el suyo y el de su hijo. Ella, que no se creía capaz de amar, se siente estallar al sentir por aquella cosita que aún no consigue respirar por sí sola.

«¿Zelena?» la doctora llama a su paciente, que se da cuenta de que está inmersa en sus pensamientos

«¿Sí?»

«¿Quieres saber el sexo de tu bebé?» ella busca la mirada del arquero y lo encuentra lleno de expectativas, lleno de amor. El padre de su hijo, el hombre que se había atrevido a enamorarse de ella, a pesar de todo.

«¡Sí!» responde sin apartar los ojo de él.

«Vamos entonces…» la doctora desliza el aparato de ultrasonido por el vientre de la pelirroja «¡Aquí está!» la doctora sonríe y mira a los dos «¡Felicidades mamá! ¡Felicidades papá! ¡Vais a tener a un hombrecito!»

«Un niño…¡nuestro pequeño!» Robin no se contiene y besa a Zelena, que se entrega al cariño

«¡Nuestro pequeño!» repite ella con sus ojos azules aún más brillantes «¿De verdad se encuentra bien, doctora?»

«Zelena, tu hijo se está desarrollando muy bien y completamente saludable. Sigue teniendo cuidado en tu alimentación, procura hacer algo de ejercicio físico, leves caminatas, por ejemplo, tómate las vitaminas que ya te di y evita estar bajo estrés. Además de tu bebé, tú también necesitas seguir estando fuerte y saludable para traerlo al mundo, acuérdate de eso»

«Estaré siempre cerca, doctora, haré lo posible para que Zelena y nuestro hijo tengan los mejores días en estos meses que faltan» sonríe a la pelirroja

«Es genial escuchar eso, Robin, la presencia del padre es muy importante y bienvenida. Y ya podéis hablarle y darle mucho cariño a ese bebé. Él ya es capaz de sentir y compartir las emociones con la madre»

Al acabar el examen, Zel termina de arreglarse y la doctora le pasa algunas instrucciones, le da algunos consejos y le da cita para los próximos exámenes que la pelirroja tendrá que hacerse para continuar el acompañamiento de la gestación.

Los dos salen juntos del hospital, de manos dadas, una nueva conexión nacida entre los dos. Sin prisa, caminan hasta el muelle y se sientan mirando el mar.

«¿Crees que a Roland le va a gustar?» tiene las manos sobre su vientre, como si protegiera a la criatura

«¿Saber que tendrá un hermanito?» pasa el brazo por encima de los hombros de Zelena y coloca su otra mano sobre las de ella

«Uhum…»

«¡Creo que le va a encantar!» le da un beso en el rostro

«¿A ti te ha gustado?» pregunta sin mirarlo

«Hey…» Robin le toca el mentón y hace que gire la cabeza, azul en azul, mezclándose mientras se miran «¿Cómo no podría amar a esta criatura, a nuestro pequeño, Zel? ¡Estoy…más que feliz! No sé ni cómo explicarlo»

La pelirroja sonríe al escucharlo. El pequeño milagro continúa creciendo dentro de ella y, a pesar de que en su vida nunca tuvo una figura maternal, está decidida a hacer lo mejor por aquella criatura.

«Estoy feliz…de que estés aquí» dice en un hilo de voz «Tuve miedo de que, ya sabes, con esa guerra, no pudieras estar…» una lágrima resbala por su rostro, ¡malditas hormonas!

«¡Te prometí que no te dejaría sola y pretendo cumplirlo!» le da un beso en la boca con cariño

«Robin, ¿qué somos?» pregunta cuando se separan

«¿Nosotros?»

«Tú y yo…no somos lo que se podría llamar amigos, ¡nos besamos y encima estamos esperando un bebé!»

«Me gusta la parte en que nos besamos» bromea él «Y me encanta que estés embarazada de un hijo mío»

«Engendrado cuando pensabas que yo era otra mujer…»

«Lo que no cambia el hecho de que esté enamorada de ti, Zel. Solo necesito saber si tú también lo sientes, si también me correspondes, si…»

«Ya me las habría ingeniado para volver a Oz en caso de que no fuera así, Robin Hood» gira el rostro para el otro lado

«Entonces, creo que eso responde a tu pregunta…» él la rodea con sus brazos

«¿Responde?»

«Para mí está clarísimo que somos una pareja, Zelena» dice cerca de su oído, provocando reacciones en su cuerpo. La Wicked Witch se gira hacia él.

«Robin…» dice sonriendo, encantada con sus palabras

«¡Deja que te ame, Zel, todos los días! ¡Deja que te cuide cuando lo necesites, que esté siempre a tu lado!» pide con su rostro pegado al de ella.

«¿Estás seguro?»

«¡Totalmente!»

«¡Sí!» y los dos se besan sin importarles sin son vistos, apasionados por la mutua presencia, sintiendo cómo se acelera el pulso.


En la cafetería/restaurante de la abuelita, Ruby está concentrada en la caja, revisando la recaudación del día anterior y abriendo un nuevo registro para ese día. La muchacha está atenta a su trabajo y no se da cuenta de que Granny la observa, toda orgullosa de su nieta.

Maléfica y Lily aparecen, algo más tarde, para desayunar. La hechicera se dirige a la mesa donde August y Whale la esperan. La más joven se dirige a la barra y se queda observando a su amada trabajar. Al pervivir la mirada de la joven dragón sobre ella, la loba la busca con los ojos y al verla, sonríe.

«¡Buenos días!» se echa sobre la barra y le da un rápido beso

«Buenos días» Lily adora aquellas maneras espontáneas y sencillas de la mujer de quien está enamorada

«¡Me encanta verte tan temprano!» los ojos verdes brillan

«¡A mí también!»

«Ruby…» Granny se acerca a las dos «¿Por qué no te coges la tarde libre para acompañar a la señorita Lily a dar un paseo por la ciudad? Apuesto a que aún no está muy familiarizada con Storybrooke» guiña un ojo a la nieta

«¡Abuela!»

«Me encanta la idea» sonríe la hija de Maléfica

«¿Te encanta?»

«¡Sí!» mira a la hechicera «Creo que mi madre está bastante distraía por hoy»

«¿Todo bien para ti?» señala con la cabeza al sonriente trío que compartía la primera comida del día

«¿Con mi madre saliendo con dos tíos a la vez?»

«¿No lo ves raro?»

«¡En realidad, creo que es lo más!» ríe Lily de la expresión de Ruby «Mi madre no es nada convencional, sabe lo que hace, así que si están felices, si ella está bien, es lo importante para mí» se encoge de hombros

«Bueno…¡la verdad es que parecen contentos!»

«¿Qué haremos a la tarde ya que tu abuela te dejó libre para estar conmigo?» la joven dragón está ansiosa

«¿Qué tal un pic-nic? Tenemos en la ciudad un hermoso parque. Me gusta correr por allí y conozco un sitio donde podemos estar tranquilas» sonríe llena de expectación

«¿Qué tengo que llevar?»

«¿Puedes ocuparte de la cesta, un mantel grande, vasos y servilletas? ¡Del resto me encargo yo!» propone la loba

«¡Considéralo hecho!» es el turno de Lily se estirarse sobre la barra para besar a Ruby antes de salir de Granny's.


De pie junto a la puerta del convento, Killian Jones mira el ramo de flores que tiene en las manos. Cuando fue más temprano a la floristería del padre de Belle, no sabía bien qué escoger entre tantas opciones. Pero al ver aquellas flores, de una sencilla belleza y muy olorosas, inmediatamente recordó el frescor de la piel de Tinker, el brillo inocente en su mirada y sonrió. Pero ahora está indeciso. Antes de poder tocar, la puerta se abre y aparece Nova.

«Señor Jones, ¿qué hace aquí?»

«Yo…ahm…Tink…Tinkerbell, ¿está?»

«¡Oh, claro, qué tonta soy!» sonríe el hada de vestido rosa «Lindas flores, son las preferidas de Tinker» le guiña el ojo y deja que pase «Voy a llamarla, un momento»

«¡Gracias!» él ríe de lado cuando ve al hada corriendo por el largo pasillo y despareciendo en una curva. El pirata se distrae con las flores una vez más y no repara cuando la rubia llega volando con sus nuevas alas, con la mayor de las sonrisas en su rostro y las mejillas rosadas.

«¿Killian?» lo llama en voz alta

«¡Tink!» el capitán garfio se ve una vez más asombrado ante el hada verde. Ella revolotea a su alrededor, y él la acompaña con sus ojos fijos en ella, hasta que el hada lentamente aterriza.

«¿Son para mí?» pregunta tímida al señalar las flores

«¡Sí, son para ti!» le entrega el ramo y le da un beso en el rostro

«¡Lindas!» su gesto delicado la emociona «Gracias, capitán» se atreve a darle un beso en la mejilla

«¿Cómo te sientes, love?» él coge la mano delicada y hace que gire sobre sí misma, divirtiéndola

«¡Más confiada, ligera, no me canso de volar! Siento que…estoy entera de nuevo» lo mira profundamente

«Estás…no sé, resplandeciente quizás sea la palabra adecuada»

«¡Me gusta cómo suena eso!» huele las flores y cierra los ojos por un momento

«Bueno, además de traerte las flores, he venido a hacerte una invitación, señorita hada» baja el tronco para acercarse a ella y susurrarle pegado a su rostro

«¿De qué se trata, capitán?» lo mira curiosa

«Un paseo, conmigo, en la Jolly Rogers»

«¿Un paseo en tu barco?»

«Vamos, Tink, no es la primera vez, love…» le hace una caricia en su rostro

Quizás. Pero es la primera vez que siente cómo su delicado corazón se acelera solo en pensar en estar con él. Es la primera vez que Tinkerbell se imagina dentro del abrazo de Killian Jones y desea, más que nada, ocupar aquel espacio. Es la primera vez que el hada pasea su mirada por el rostro de él y siente un íntimo deseo de besarlo.

«Yo…» quiere encontrar la forma de rechazar sin ser grosera

«¿No confías en mí, Tink?»

«No es eso, Hook, solo…ahora doy clases en la escuela, necesito estar de regreso para la tarde, ten…tengo a mis niños esperándome y…»

«Prometo que te traeré de vuelta, love, a la hora que necesites estar en la escuela. ¿Por favor?» al verlo tan amable y cariñoso, ella sonríe y acaba cediendo.

Killian Jones le ofrece el brazo y Tinkerbell experimenta aquella sensación de caminar junto a él, como si los dos perteneciesen al mismo mundo, estando en sintonía, compañeros que se reconocen y confían el uno en el otro. El pirata se preocupa en observar cada detalle de las expresiones de su compañera, está feliz al verla sonreír y lisonjeado por ser él quien le provoque aquella reacción. Le gusta ese lado que ella despierta en él, como si Hook pudiera ser mejor por estar con el hada: sin juegos de conquista, sin la obligación de poseerla, solo intercambios, cuidado, ligereza. Hace por lo menos cinco días que el pirata no visita a su compañero de todas las vidas: el ron.


David está en casa esa mañana. De acuerdo con el planning de la comisaría, Emma se quedará durante el día, hasta las seis, y él cogerá el turno de tarde y noche. El sheriff aprovecha para cuidar de Neal mientras Mary Margareth está en la escuela, dando clase. El bebé está casi de ocho meses y es bastante despierto y está sano. Los momentos pasados con el hijo son siempre agradables y el príncipe se siente aún más cerca de su bebé, cosa que no pudo experimentar con Emma.

Después de cambiarle los pañales, darle el biberón y jugar un rato para distraerlo, el pequeño se embarca en su sueño de la mañana. Charming se junta entonces con Mulan y Elsa, que ven dibujos animados en la televisión, encantadas con aquello, a pesar de no ser la primera vez que los ven. Aún así, les parece algo mágico y hermoso ver los colores en movimientos, las historias y los personajes creados y vivos en la pantalla.

«¿Qué os parece si os presento una de las cosas más divertidas que hay en este mundo?» ellas se miran tímidas

«Acepto la invitación, príncipe» Elsa dice con una sonrisa

«Tengo que advertiros que no soy un experto en el tema, Emma y Henry dominan esta máquina mucho mejor que yo, pero…creo que conseguiremos divertirnos y podré entretener a dos hermosas jóvenes en una mañana fría y extrañamente calmada en Storybrooke» frunce el ceño

«¿Prefieres una mañana agitada, sheriff?» la guerrera lo cuestiona

«Creo que hemos tenido suficiente dosis de adrenalina» repasa en su mente las aventuras vividas por su familia en esos últimos cuatro años «No me importaría si tuviéramos una pausa»

«¿Una nueva era bajo el reinado de Regina?» la reina de Arendelle comenta animada

«Es lo que parece…» el rubio sonríe y comprueba en el móvil los mensajes ansiosos de su esposa queriendo saber por qué Emma aún no había dado señales de vida.

«¿Está todo bien?» Mulan lo ve con el pequeño aparato en las manos y se preocupa.

«¡Todo bajo control!» guarda el móvil «Solo una madre preocupada porque su hija no ha dado noticias de su cita de anoche…» enciende la videoconsola y coge los mandos

«¿Cita?» la rubia se interesa por aquello

«Estabais dando un paseo por la ciudad y os perdisteis la lucha de Emma con su propio guardarropa. Y sí, tuvo una cita con Regina anoche» cuenta sin alterarse, divirtiéndose con la situación

«Bien, sheriff Nolan, tu hija trajo de vuelta a la reina con un beso…eso…significa mucho, ¿no?» la morena observa los movimientos de él e intenta adivinar qué era esa extraña cosa en las manos de David.

«Sé exactamente lo que significa, Mulan. Un beso de amor verdadero…» respira hondo al recordar su propia historia con Snow «Solo espero que ellas también lo sepan…»

«¿Ya has intentado hablar con Emma? Recuerdo que usabais esos aparatos pequeños parea comunicaros la última vez que estuve aquí» sugiere Elsa

«No lo he intentado…por algún motivo, sé que mi hija está bien. Y, en este momento, tiene que estar en la comisaría. ¡Pues si hay algo que Regina Mills no perdona es el atraso!» ríe y las dos lo acompañan «Pero ahora, centrémonos en esto»

David les explica lo que es un videojuego, les hace algunas demostraciones de juegos y Elsa se entusiasma. Mulan mira con reticencias al aparato y los mandos, pero no tarda mucho en rendirse. Las risas llenan el pequeño loft, acunando el tranquilo sueño de Neal. Tras una pequeña maratón de juegos y con un sorprendente desempeño de la reina de hielo, los tres hacen una pausa.

«David…»

«Sí, Elsa…»

«Mulan y yo…» se sienta al lado de la guerrera en la cocina mientras bebe un jugo «Estamos pensando en marcharnos»

«¿Marcharos?» no le gusta escuchar aquello

«Ninguna de las dos pertenecemos a Storybrooke, sheriff. Nos sentimos muy felices de haber ayudado, pero nuestro tiempo aquí parece haber llegado a su fin» explica la morena

«Pero, ¿por qué queréis marcharos? ¿Por qué no quedarse?»

«¡Tengo un reino que gobernar, príncipe Charming! Sé que Anna y Kristoff están haciendo un buen trabajo ayudados por todos nuestros amigos de Arendelle, solo que…no es el deber de ninguno de ellos. Yo ostento la corona, mi pueblo confía en mí y no quiero perder eso. Deseo ayudarlos a prosperar, ayudarlos a conquistar lo mejor para cada familia que vive en las tierras que gobierno» la joven soberana habla de su tierra y sus ojos brillan.

«Yo, en cambio, soy una nómada, sin casa, sin familia, solo vagando entre reinos, hallando algo por lo que valga la pena luchar y…» entrelaza su mano a la de Elsa «Creo que encontré mucho más de lo que esperaba en este reino» las dos intercambian una mirada apasionada y se sonrojan.

«¡Entiendo! Cuando conocí a Snow, lo único que queríamos era estar juntos y tener nuestra casa» al escucharlo, Elsa y Mulan se ponen aún más rojas «Solo os pido que esperéis. Mary Margaret quiere dar una especie de baile para celebrar debidamente el regreso de Emma, el de Regina y agradecer a todos los que estuvieron envueltos en esta misión, lo que os incluye»

«¿Un baile?» Mulan lo mira pensativa

«Es como solíamos celebrar en el Bosque Encantado, aún no sé lo que ella pretende hacer aquí, y menos aún si Emma y Regina estarán de acuerdo. Sin embargo, me gustaría que os quedarais unos día más»

«Creo que podemos hacer eso, pero, realmente, pienso que debemos hospedarnos en la pensión de la abuelita, aquí ya hemos estado suficiente tiempo. Ahora Emma está de vuelta, así que…»

«Comprendo, claro, queréis un espacio más…de vosotras, ciertamente» el sheriff consigue atisbar una hermosa historia naciendo entre las dos «No nos enfadaremos por eso, a pesar de que sé que Snow insistirá en que os quedéis y dirá que tenemos espacio suficiente para todos, ¡lo que es verdad!» sonríe, amistoso.

«Agradecemos mucho la forma en que nos habéis recibido, cómo nos habéis abierto las puertas de vuestro hogar para acogernos, pensé…que nunca encontraría esto de nuevo» Mulan baja la mirada, recordando su amistad con Philippe y la pasión que había sentido por Aurora.

«¡Era lo mínimo que podíamos hacer! Vuestra amistad significa mucho para nosotros. Y vuestra ayuda fue providencial, no lo hubiéramos conseguido si…»

«Sí, sí lo habríais conseguido, David» Elsa coge sus manos con cariño «Vuestro amor es la guía más poderosa que puede haber. La forma en cómo os cuidáis y os protegéis unos a los otros es la magia más poderosa que hay en esta ciudad, lo que realmente la hace estar hechizada. Estoy segura de que habríais encontrado el camino aunque no hubiéramos estado aquí. Pero estamos y estoy muy feliz en poder ayudar y compartir esto, me hace sentir parte de esta gran familia que todos vosotros formáis» su voz se embarga

«Pues tened la certeza de que las dos sois parte de esta familia y que siempre seréis bienvenidas a Storybrooke. ¡Es más, hablaré con Regina para que determine una fecha al año en que se os obligue a venir a nuestra ciudad!» los tres ríen.

«Creo que no será ningún esfuerzo volver…» afirma Mulan

La conversación de los tres es interrumpida por un fuerte llanto de un pequeño que echa de menos los brazos de su madre, necesita un cambio de pañales y tiene que aprender a lidiar con horarios regulares de comida, comer la fruta y la papilla que tanto adora.

Ya algo más calmado, limpio y cuidado, Elsa lo coge mientras Mulan le da el yogurt preparado por Snow. David está cerca, observando, pero confía plenamente en las dos y sabe que son cuidadosas. Tampoco se le escapa el intercambio de miradas, las pequeñas sonrisas, los gestos que se complementan. ¿Quién sabe si en un futuro esa escena no se repita en cierto reino donde hay un parque de diversiones todo de hielo?

La alcaldesa está de vuelta en su despacho tras pasar la mañana fuera del ayuntamiento cuidando los últimos trabajos que tenían que ser realizados en Storybrooke. Cuando atraviesa la puerta, inmediatamente se quita sus altísimos tacones y estira los pies, disfrutando de su cómodo sofá. En un gesto involuntario, toca el nuevo collar que le adorna el cuello y piensa en Emma, imaginando lo que la sheriff estaría haciendo en la comisaría y deseando que no hubiera ningún incidente en la ciudad por lo menos en un año.


Cuando coge el móvil de su bolso, ve algunas notificaciones a las que no había estado atenta. Sobre todo, porque hasta hace bien poco solo Henry solía hablar con ella y muy raramente vía móvil. Al desbloquear el aparato, abre una aplicación de mensajes y ve que está dentro de un nuevo grupo creado por la sheriff, cuyos miembros son ella, la rubia y el muchacho. Regina abre una enorme sonrisa al ver aquello, más todavía cuando abre la conversación de inicio y ve que su hijo había llamado al grupo "Swan-Mills Family"

Pasa la pantalla y comienza a ver la conversación, el pequeño preguntando cómo estaban ellas, contando su noche con su abuelo y Belle, la invitación para que volviera a trabajar con el anticuario y que aquel día tendría una hora sin clase porque la profesora estaba enferma. Henry también se preocupó en dejar claro que solo miraba el móvil en los descansos de las clases y no dejaría de prestar atención a las lecciones. Sintiéndose en familia con los dos y viendo que Emma no había dado detalles de la noche anterior, quizás por querer contárselo al muchacho personalmente, al final entra en la conversación.

«¡Hola a los dos!»

«¿Mucho trabajo, alcaldesa?» Emma responde rápidamente

«¡Alguien tiene que dar cuenta de esta ciudad, señorita Swan!»

«Por lo que he podido ver en mi ronda mañanera, alguien continua cuidando perfectamente bien de Storybrooke » la sheriff se olvida por un momento de que Henry forma parte de la conversación y envía el corazón, haciendo sonreír a su morena.

«¡Y no he necesitado usar la pandilla de chupa-chups ni los adhesivos de unicornios!» no se resiste en provocar

«¿Mamás? ¿Me van a contar finalmente lo que pasó anoche?»

«¡Chico, ya te dije que dejarás de ser curioso con eso!»

«¿En serio? Tengo derecho a saber, ¿ok? ¡Soy el hijo de las dos!»

«¡Henry Daniel, ese asunto está zanjado!» al leer el mensaje, el muchacho puede escuchar claramente la voz de su madre

«¿Alguien con hambre? ¿Almuerzo en Granny's?» la sheriff cambia de tema

«¡Mucho me sorprendería si la invitación fuera para comer algo sano, Swan!»

«¡Me apunto! Pero ahora tengo que volver para la última clase. Os veo después, mamás. ¿En el Granny's, no?»

«Eso, chico, sal de clase y ve directo para allá, y si aún no hemos llegado, espéranos»

«Entendido. ¡Cambio y corto, sheriff!» bromea el muchacho, haciendo reír a su madre rubia

Cuando va a responder con otro pequeño texto, la puerta del despacho de Regina es abierta por August y ella deja de lado el móvil.

«Señor Booth, ¿ha sucedido algo?»

«No, señora alcaldesa, solo he venido a decirle que ya estoy con los informes de los equipos que han supervisado la ciudad y parece que Storybrooke ya no registra ningún daño» él sonríe

«Gracias»

«Pero hay otra cosa que me gustaría comentar…aunque sepa que no debería entrometerme en asuntos de familia» el rostro sereno de Regina cambia al momento y se pone serio.

«¡Diga de una vez, señor Booth!» ordena cortante

«Es sobre su hermana…»

«¿Qué le pasa a Zelena?» se acerca a él nerviosa y lo encara

«La vi saliendo del hospital antes y parecía estar llorando, pensé en preguntarle a alguien lo que había pasado, pero…»

«¿Está seguro de eso, señor Booth?» su voz esboza preocupación

«¿De que su hermana estaba llorando? Sí, estoy seguro»

«No comente nada con nadie sobre esto y gracias por informarme» cuando se queda sola de nuevo, camina alrededor de su mesa decidiendo qué hacer. Coloca una de sus manos en la cintura, la otra en el cabello, y después coge el teléfono y llama a Ashley.

«Señora Boyd, por favor, anule cualquier compromiso que tenga hoy hasta por lo menos las tres, tengo que salir ahora y creo que me llevará ese tiempo»

«Alcaldesa, solo tiene prevista para hoy una reunión solo a las 15:30. Como no sabía cuánto tiempo le llevaría la supervisión de la ciudad, pensé que sería mejor dejar las cosas de esta manera»

«Genial. Le agradezco su competencia» es la primera vez que elogia a su secretaria directamente «Si ocurre cualquier cambio, yo llamo para avisar. ¿Y sobre qué es esa reunión de esta tarde?»

«Recaudación de fondos para el hospital y modernización de la estructura medico-hospitalaria de Storybrooke»

«Oh, cielos, ¿por qué será que nadie viene a hablar conmigo del show de la Super Bowl o las finales de la NBA?»

«¿Alcaldesa?»

«Olvídelo, señora Boyd. Y gracias» inmediatamente se trasporta y aparece en la pensión de la abuelita, llamando a la puerta del cuarto que Zelena y Robin ocupan.

Cuando la Wicked Witch se encuentra con la hermana, se paraliza. Quizás porque sea la visita más inesperada en aquel momento, cuando está sola. Robin está supervisando el nuevo campamento de sus hombres alegres y Roland está en la escuela.

«¿Puedo entrar?» intenta no demostrar su aprensión

«Claro, siéntete a gusto» le da paso y le pide que se acomode en la salita, donde hay dos sillones pequeños «Disculpas las modestas instalaciones, pero…»

«¿Está todo bien?» la morena pregunta sin rodeos

«Sí, creo que sí» la pelirroja la mira confusa

«¿De verdad, Zelena?» mira a la hermana, analizándola

«¿Por qué no lo estaría?» la bruja se sienta y mira a la reina más que desconfiada.

«Me ha llegado un rumor de que esta mañana salías llorando del hospital…» se restriega las manos, sin saber cómo abordar el asunto

«Lo supiste y has venido hasta aquí porque…» Zel aún está en conflicto con sus sentimientos para con su hermana y verla allí, preocupada por ella, ciertamente contribuye a que su mente busque otras razones. No es posible que Regina la quiera cerca sin planear una venganza, un castigo, no después de todo lo que la Wicked Witch hizo.

«Por…porque…» también es un momento difícil para Regina, que intenta no demostrar que la hermana le importa, pero no quiere que ella corra ningún riesgo, siente la necesidad de verla bien «Porque estaba preocupada por ti, con tu bebé» termina por revelar.

«¿No tiene…no sé, nada que ver con…Robin?» se arriesga la pelirroja

«¿Robin?» la alcaldesa la mira incrédula «¡No! He venido a saber cómo estás tú, cómo está…tu bebé» la morena siente un profundo dolor ante la situación de la hermana, ya que ella es estéril y por su propia mano.

«¿Sabes? Aún no sé lo que siento hacia ti, Regina. En relación a nosotras…si algún día podremos, quizás, ser de verdad hermanas» la pelirroja decide bajar la guardia y creer en la alcaldesa «Solo…quiero decir que me siento importante, por primera vez, por haber venido hasta acá para saber de mi y de mi hijo»

«¿Sucedió algo? ¿Por qué estabas en el hospital tan temprano?» decide no alzar más barreras contra Zelena

«En verdad, era una visita programada. Por lo que parece, las mujeres embarazadas en este mundo pasan por varias sesiones de interminables preguntas, pero repetitivas, además de unos procedimientos realmente aterradores. ¿De verdad es necesario agujerearme el brazo tantas veces?»

«Yo…nunca he estado embarazada, Zelena, pero te puedo asegurar que es así cómo funcionan las cosas por aquí. Es una manera de acompañar el desarrollo del bebé y la salud de la madre. Es importante que hagas esas cosas» le da una pequeña sonrisa «¿Y cómo fue la consulta?»

«Estaba llorando por eso, en verdad» lleva sus dos manos a su vientre y lo acaricia «Hemos escuchado el corazón del bebé hoy, el sonido más increíble que he escuchado en toda mi vida» sonríe de oreja a oreja, sus ojos brillando, enfocados en la hermana

«¿El bebé está bien?»

«La doctora insiste en que sí, así que, solo puedo creerla, ¿no?»

«Sí, ella puede guiarte y seguramente no te mentiría sobre eso»

«Es un niño…» revela en un susurro

«¿El bebé? Vosotros…»

«¡Sí!» la pelirroja se permite hundirse en su momento, quedándose absorta del mundo y pensando solo en la delicada vida que se vuelve más fuerte con cada latido que siente en su interior «Descubrimos esta mañana que esperamos un niño» dice completamente serena

«¡Felicidades!» Regina se levanta para felicitarla y las dos, aunque algo torpemente y aún desconfiadas, se abrazan.

«Esto significa mucho para mí» dice la Wicked Witch cuando se apartan, aunque quiere creer que ese momento emotivo es culpa de las hormonas del embarazo.

«Para mí también» Regina no tiene un motivo tras el que esconderse y sabe que quiere intentar una acercamiento verdadero con su hermana «Quizás…podamos hacer esto más veces»

«¿Quieres decir…nosotras dos…charlando?»

«¿Crees que podemos?»

«Creo que no es lo peor que ya hemos intentando la una contra la otra» responde con cierta ironía

«Sobreviviremos, somos buenas en eso»

«¡Tengo que estar de acuerdo!» ríen «¿Por casualidad…tienes compañía para el almuerzo?»

«Ahm…realmente sí. Henry y Emma me…»

«¡Ah! ¿Quieres decir que la salvadora y tú habéis decidido dejar de intercambias ofensas, bolas de magia y miradas apasionadas y actuar como adultas?»

«¿Miradas apasionadas? ¡Nunca he intercambiado miradas con la señorita Swan, Zelena!» está bien que estuviera saliendo con la sheriff, pero aquello es demasiado

«¡Ja! Ok, claro, la ciudad entera y yo somos los que estamos equivocados cuando las dos os perdíais una en la mirada de la otra, mirándoos como si quisierais arrancaros las ropas» abusa de su lengua afilada

«No hagas que me arrepienta de haber venido hasta aquí» cierra el puño e intenta controlarse.

«Está bien, hermanita. Dudo que alguien en esta ciudad tenga huevos para insinuar cualquier cosa contra las dos»

«Está bien que no lo haya. Pero, si lo hubiera, será necesario mucho más que media docena de palabras u obstáculos para separarme de mi familia» Zelena observa una pasión inédita en los ojos de su hermana y sonríe ante aquello.

«Definitivamente creo que puedo soportar esta versión de ti…»

«Lo recíproco todavía no es verdadero, querida» la pincha

«¡Hazme el favor! Saliste corriendo de tu despacho hasta acá solo para saber de mí y de mi bebé» replica

«Y ya que está todo bien, mejor vuelvo al trabajo»

«¡Hasta luego, hermanita!» la pelirroja ríe ante la actitud de la alcaldesa

«Hasta luego…y cuídate Zelena. Cuida de ti y de mi sobrino» da un beso al aire y desaparece.


A pesar del sol y del cielo despejado, la temperatura en Storybrooke es baja. Ha llegado diciembre y el invierno se acerca cada vez más. Tras terminar la hora del almuerzo en Granny's, Ruby abandona su uniforme y le entrega la caja a su abuela. Lily había llegado un poco antes con la cesta y todas las cosas que le había pedido.

«¡Divertíos, pequeñas!» Granny las acompaña hasta la puerta

La loba abre la puerta del coche e instala todo lo que iban a llevar en el asiento de atrás. Las dos se sientan en sus respectivos asientos y apenas pueden respirar la una al lado de la otra. Lily no se resiste y se inclina para besar a Ruby antes de que arranque. Un beso apasionado, ansioso, que las consume.

«¿Va…vamos?» la loba se demora cada vez más dentro de los ojos de la mujer de la que está enamorada. No consigue resistirse a mirarla, a ver de ella su alma, a verse a sí misma ahí. La joven dragón consiente con un gesto de la cabeza, sería demasiado pedirle que diga algo en ese momento.

El trayecto hasta el parque no es largo. Sobre todo, porque nada queda muy lejos en Storybrooke. La ciudad, trazada plenamente por Regina, está diseñada perfectamente y las distancias habían sido calculadas por la reina, facilitando su trabajo como administradora del "reino".

El parque era un área llena de árboles, tranquila, con un extenso césped, un hermoso lago, pacíficos animales y pequeños senderos que permitían un mayor contacto con la naturaleza. Tras dejar el coche en el aparcamiento, las dos caminan dadas de la mano, disfrutando de la mutua compañía, diciéndose, sin palabras, que no querrían estar en ningún otro lugar.

El camino que toman es estrecho, flanqueado por árboles de talla mediana y arbustos. El suelo está cubierto de hojas y el otoño se muestra glorioso en sus tonos terrosos. Algunas flores, de fuera de estación, añaden colores diseminados por el paisaje. Los únicos sonidos que se escuchan son los naturales de ese ecosistema que las rodea y los pasos de ellas. Solo ellas están caminando por ahí.

El sendero termina en un pequeño claro, un círculo perfecto, quizás milimétricamente calculado, con el suelo plagado de gramíneas y especies salvajes. Al lado, se puede escuchar el manantial que da lugar al lago.

«¡Ruby!» Lily mira a su alrededor encantada. Es el sitio más bonito donde ha estado, incluso habiendo recorrido los bosques de Camelot poco tiempo atrás «Esto es…»

«Lo sé…» la morena de ojos verdes deja las cosas en el suelo y abraza a la otra por detrás, con las manos en su cintura, descansando su cabeza en el hombro cubierto por una gruesa chaqueta de cuero «Casi no me lo creí cuando vine a parar aquí por primera vez» sonríe «Conozco este escondite desde antes de que se rompiera la primera maldición»

«¿Cómo lo encontraste?» las dos hablan bajo, no quieren interferir en la armoniosa sinfonía de vida que las envuelve.

«En una de mis carreras. Antes de que Emma quebrara la maldición, corría cuando se me hacia insoportable ser solo alguien perdido en este lugar, cuando no saber quién era me hacía tener ganas de gritar y darle un puñetazo a la primera persona que apareciera preguntando cómo estaba. Sucedía siempre que era luna llena…»

«No lo recordabas, pero tu cuerpo había guardado los recuerdos de las transformaciones, ¿no?»

«Sí, era eso. En una de esas tardes en que salí de Granny's sin saber si volvería, escogí este camino estrecho después de horas corriendo por la ciudad. Ni me acuerdo de cómo vine a parar al parque, solo…seguí mis instintos» sonríe «Y entonces me vi aquí» aprieta a Lily más contra su cuerpo «Se convirtió en mi sitio, al que corría, a donde venía a pensar, donde me refugié cuando recordé quién era…»

«¡Gracias por traerme aquí, es increíble!» se gira dentro de sus brazos y la besa

Entre sonrisas y caricias, estiran el mantel, preparan la comida y las bebidas y disfrutan de aquella bonita tarde que las acerca aún más.

«Lily…tu madre y tú…» están echadas la una frente a la otra «¿Acaso planeáis, ya sabes, marcharos?» aquella duda consumía a Caperucita desde que habían vuelto de Camelot

«Ahm…no sé…no tengo idea de lo que mi madre pretende hacer, no hemos hablado de eso aún» la morena de ojos almendrados está confusa «¿Por qué?»

«Bueno…creo que con Merlín aquí y Regina más poderosa que nunca, abrir un portal ya no es tan difícil, así que…quizás tu madre quiere volver al Bosque Encantado, ella tenía un castillo, una vida y…»

«Yo no volvería» la certeza en la voz de Lily hace sonreír a Ruby «Quizás fuera a visitarla, si ella realmente se fuera, pero no me quedaría allí. Puedo haber sido concebida en aquel reino, pero la vida que conozco está en ese mundo. Y ahora que…» abre una sonrisa divertida «Bueno, puedo transformarme en un dragón y volar, cosa que es increíble, no cambiaría Storybrooke por otro sitio. Me siento bien aquí» coloca un mechón de pelo de la loba tras su oreja

«Entonces…¿no te marcharías porque te sientes bien aquí?» a pesar de haber sido siempre echada para adelante y dueña de una personalidad decidida, estar enamorada hace a Ruby dudar, la hace tener dudas sobre cómo actuar y la hace sentirse vulnerable, aunque exactamente no está incómoda.

«Creo que el principal motivo para querer quedarme en Storybrooke está precisamente aquí» toca el rostro de la otra con cariño «Nunca me he sentido tan bien con otra persona antes, Ruby. No puedo decir que alguna relación haya salido bien. Comenzaba bien, pero…» baja los ojos «Siempre terminaba echándolo todo a perder o sencillamente lo que era bueno se perdía. Pero me siento…» respira hondo y la mira «segura contigo, no puedo vislumbrar que nada salga mal, que comencemos a discutir de la nada y no podamos mirarnos a la cara. Es diferente para mí estar a tu lado…»

«Es como si te conociera» sonríe la loba «Como si entendiera exactamente lo que piensas, aquello de lo que tienes miedo. Porque sé que tú me entiendes, y no me juzgas. Después de tanto tiempo, fuiste la primera que se acercó a mí sin tener miedo de mirarme a los ojos, sin asustarse cuando me transformé en lobo»

«Somos parecidas, tú y yo» se dan las manos y se acarician «No había por qué tener miedo, no cuando yo misma…ya sabes…»

«Lo sé…» se besan con calma, acercando los cuerpos, entrelazando las piernas, las manos posándose en las cinturas «Y no hay nadie más con quien quiera estar si no es contigo, Lily» se declara la loba

«¡Tú eres mi sitio, Ruby! Y no pretendo partir, a no ser que tú lo quieras un día» la joven dragón dice. La nieta de Granny se emociona al escuchar aquello y se muerde el labio.

«¿Sabes lo que quiero ahora, señorita Lily?» empuja a la otra sobre ella

«¿El qué?»

«¡Que seas mi novia!» las dos sonríen y se miran, buscando cada matiz en sus iris.

«¡Entonces lo seré!» responde la hija de Maléfica antes de besar a la loba.


El día de trabajo en el ayuntamiento para Regina está a punto de acabar. August y Ashley se habían ido hacía poco más de media hora, cumpliendo sus horarios. A la alcaldesa, sin embargo, le gusta el silencio de su despacho y finalmente termina de organizar el trabajo que le había quedado por hacer mientras estuvo fuera. Admite que esta vez había sido más fácil, ya que el señor Booth se había mostrado bastante competente, como ella, en sistematizar las cosas y poner en jerarquía la información de modo que se pudiera optimizar el tiempo.

Las charlas con Emma y Henry por el móvil, sin embargo, la distrajeron unos instantes. Se había sentido cuidada, querida, amada al recibir, al final de la tarde, un café expresso doble enviado por los dos y un donut de chocolate helado que venía acompañado de una nota de su hijo "para la madre morena más hermosa de todos los reinos". De hecho, tras la ensalada del almuerzo se había olvidado de comer nada más.

Su móvil suena, notificándole otro mensaje, aquello hace que, finalmente, cierre un informe que estaba leyendo sobre la reforma de la cancha y del área de recreo de la escuela. Tiene que encontrar una solución para que los pequeños puedan practicar actividades extraescolares mientras esos espacios estén en obras.

«Mamá, ¿puedo dormir en tu casa de nuevo?» ella sonríe al recibir la pregunta del hijo

«Pensé que después de 14 años sabías que aquella también es tu casa, Henry, y que puedes ir siempre que quieras»

«Es que quizás tenías planes, no sé…con mi otra madre» el muchacho se había dado cuenta durante el almuerzo de los collares iguales que las dos llevaban, pero no pudo hacer que ninguna le contara nada.

«¿No te rindes, muchacho?» Emma ríe al leer el mensaje del hijo, imagina lo ansioso que está por saber lo que ocurre entre ellas. Y las dos ya habían quedado, sin que él lo supiera, en hablar con Henry aquella misma noche.

«Soy vuestro hijo, ¿de verdad esperáis que me rinda?» las dos se llenan de orgullo con aquello.

«¿Qué vas a querer para cenar?» Regina decide ignorar la curiosidad del joven príncipe

«¿Puedo elegir después de haberme comido aquellas cosas verdes y algunos amigos más que pusiste en mi plato para el almuerzo?» la sheriff se imagina la expresión de la alcaldesa leyendo eso, ya que ella intenta mantener al hijo dentro de una dieta sana, aunque es bastante difícil tratándose de un adolescente en fase de crecimiento.

«¡Creo que solo compensé la cantidad de palomitas y refresco que te comiste la noche pasada, muchachito!»

«Mamá, por favor…» la rubia siente curiosidad por saber cómo acabará la conversación y, si tiene que apostar, coloca sus fichas en su hijo.

«Di lo que quieres, y ya veré si lo apruebo o no»

«¿Qué tal una noche de hamburguesas? ¿Sabes? ¡Las tuyas son las mejores y apuesto a que Emma nunca las ha probado!»

«¿Tú cocinas hamburguesas, Regina?» la rubia se anima al saber aquello

«Cocino varias cosas, Swan. ¿O piensas que críe a nuestro hijo solo con lasaña y tarta de manzana?»

«Ahm…no…bueno…pero…¿sabes? ¡La hamburguesa es mi comida favorita entre todas!»

«Creo que he podido reparar en tus hábitos alimenticios cuando coincidimos juntas en el Granny's, sheriff…»

«¡Mamá, por favor! ¿Hamburguesas hoy?» el muchacho está ansioso

«¡Ok, hamburguesas hoy!» ella sonríe «Pero…ya sabes, Henry, nada de rechazar la lechuga y…»

«Lo sé, lo sé, el pan integral y tenemos cero posibilidad de papas fritas y refresco…» conoce bien a su madre. Regina, sin embargo, lo sorprende.

«Pero quizás podamos gratinar algunas al horno…¡pueden ser una genial guarnición!»

«¡Mamá, eres lo más! Deja que cuando llegue de la escuela me encargo del jugo» y envía una serie de emonjis de celebración

«Señorita Swan, ¿debo preparar hamburguesas para tres?»

«¿Eso es una invitación, alcaldesa?»

«¡Ma, confirma ya que vienes!»

«¡Claro que voy, chico! ¡No me perdería esta noche de hamburguesas por nada del mundo!»

«¡Yes! ¿Maratón de videojuegos después?»

«Creo que no, Henry, ¿o ya te olvidaste de los días que has estado lejos de la escuela? ¿Ya cogiste los apuntes de alguno de tus compañeros?» la alcaldesa lo corta

«Eh… mamá, Grace quedó para estudiar conmigo…estuvimos dos horas de más en la biblioteca. Cogí las cosas de ella»

«¿Grace?» Regina sabe que se trata de la hija de Jefferson y ya se había dado cuenta de que su hijo vivía haciendo trabajos en pareja con ella y se llevaban muy bien «¿La niña con la que sueles hacer tus trabajos…?»

«Sí…» Henry agradece no estar cerca de las dos ahora, no quiere que ellas lo vean rojo y avergonzado al hablar de su amiga

«Está bien, nos vemos dentro de poco, en casa» la alcaldesa están tan distraída en aquella conversación que ni escucha la puerta de su despacho siendo abierta.

La morena se asusta al notar la presencia de alguien más en su despacho y casi dejar caer el móvil al encarar a su inesperada visita.

«Regina, tenemos que hablar»