Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 28
El jueves finalmente, Alice y Rose le hablaron a Edward. Lo saludaron cuando entró a Arte pero eso fue más por petición de Jasper. Estaba tratando que no se odiaran entre ellos para que fueran a su fiesta y no fueran a entrar en la madrugada a la casa de campaña del otro para asesinarlo.
Para cuando llegó el almuerzo, sólo Edward y Bella no se hablaban entre sí. Bella seguía sin dirigirle ni una mirada pero Edward la observaba constantemente, como si quisiera grabarse su imagen en la memoria. Esto hacía sentir incómoda a Bella.
El viernes llegó y con este el cumpleaños de Jasper y el último día de clases. Era un día frío, pero no tan frío como para que el festejo se cancelara. Al salir de la escuela, Jasper se fue pronto a casa para preparar todo lo que iba a necesitar para acampar.
Charlie había aceptado prestarle las dos casas de campaña a Bella y le echó las linternas y todos los repelentes de mosquitos que tenía, en la caja de la camioneta.
Habían acordado verse en el sendero que daba a la 101, de ahí, partirían todos juntos para que alguno no se perdiera o algo así. Bella emprendió el viaje, despidiéndose de Charlie y no tan entusiasmada porque iba a tener que ver a Edward.
Cuando llegó, los chicos ya estaban ahí. Rosalie y Alice no habían llegado pero según ellos, venían en camino.
—Vaya, Bella, supimos que ya venías desde hace como diez minutos—Bella frunció el ceño, sin lograr entender a Jasper.
—Sí, ese motor tuyo se escucha por toda la península—dijo Emmett, acercándose a la camioneta y dándole un golpe en el capo.
Bella rodó los ojos.
—No le digan nada. Tiene personalidad—se quejó.
—La personalidad de un viejo fumador a punto de morir—Jasper le rodeó los hombros con el brazo.
—Trajiste pastel, que bien—le dijo Bella, picándole las costillas.
— ¿Qué?—los miró, asombrado— ¿ustedes no me trajeron un pastel?
Emmett desvió la vista. Edward los estaba ignorando, mientras jugaba con el estéreo de Emmett.
— ¿¡Enserio!?—gritó Jasper—hijos de perra.
Se alejó de Bella y fue a sentarse, deprimido, sobre la caja del jeep de Emmett.
Emmett y Bella comenzaron a jugar una guerra de pulgares. Edward los estaba viendo por el espejo lateral del jeep. "Don't Stop Believin'" de Journey estaba sonando de fondo.
Alice y Rose llegaron, se disculparon.
—Lo sentimos, chicos. No podíamos acomodar el pastel sobre todas las cosas—dijo Rose, bajando del auto.
Jasper levantó la vista.
— ¡Si! ¡Wuu!—aplaudió, festejando—esas si son amigas—les recriminó a los demás.
Pasaron el pastel al asiento de Bella, pues el camino dentro del bosque no era del todo plano y se estaba balanceando peligrosamente sobre la casa de acampar de Alice.
Cuando llegaron a un lugar plano, donde no había vegetación por todo el suelo, se detuvieron. Los chicos se dedicaron a armar las casas de campaña y Alice le había pedido a Emmett que trajera una mesa, no quería que los insectos se le metieran a la comida.
La pusieron a un lado y ellas se dedicaron a bajar la comida del auto de Alice y a bajar los equipajes.
Una vez que todo estuvo listo, se separaron para conseguir madera, para hacer la fogata.
Bella estaba levantando unos trozos que estaban regados por ahí cuando vio los hongos, enraizados en el suelo. Sonrió.
¿Hace cuánto tiempo que no lo probaba? Lo había hecho una vez en Phoenix, tal vez podía hacerlo ahora, suponía que a Jasper y al resto no les importaría.
Se arrodilló y comenzó a arrancarlos, echándolos sobre su chaqueta, tomó suficientes y tal vez hasta un poco más. Se levantó, tomando los pocos trozos de madera que había encontrado y dirigiéndose al claro.
Ahí ya había un montón de madera, Rose venía cargando más junto con Emmett. Jasper estaba con Edward, tratando de encenderla. Alice no se veía por ningún lado.
—Tomen—dijo Bella, arrojando la madera al incipiente fuego. Chisporroteó, lanzando flamas naranjas.
Alice entró.
— ¿Creen que con esto sea suficiente?—dejó la madera junto a Jasper. Ellos comenzaron a echarla, avivando el fuego.
— ¿Qué tienes ahí, Bells?—Emmett le preguntó. Ella sonrío.
— ¡Oh, miren lo que encontré!—se arrodilló y dejó la chaqueta sobre el suelo, abriéndola para exponer su contenido.
Emmett y Jasper ahogaron un grito.
— ¿Qué es eso?—Rose preguntó.
—Son hongos, de los divertidos—Jasper había tomado uno y lo estaba girando entre su pulgar e índice, admirándolo.
— ¡¿Enserio?!—Alice se arrodilló junto a Bella, tomó uno—creí que aquí no había de estos.
—No creo que sea una buena idea—dijo Rosalie— ¿Cómo sabemos que no son venenosos?
—Porque no lo son, Rose—le dijo Emmett, pasándole el brazo por los hombros.
—No estoy segura—dijo Rosalie, titubeando y alejándose de Emmett.
A él pareció no importarle porque se agachó a tomar uno.
— ¡Ah, vamos, Rose!—dijo Edward—no puede ser tan malo—entonces se lo echó a la boca.
—Sí, Rose. Toma uno—Alice le tendió un hongo. Rosalie se cruzó de brazos.
— ¡Alice!—la reprendió. La aludida se encogió de hombros y se lo echó de un bocado.
Rosalie se alejó de ahí, con los brazos aun sobre su pecho y pataleando hasta la mesa. Tomó una cerveza y la abrió.
Los miró.
Estaban sentados alrededor de la chimenea y seguían comiendo eso, bueno, al menos alguien tenía que estar cuerdo y al parecer ella iba a ser la mamá esa noche.
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Se habían vuelto locos, eran como monos saltando y riéndose alrededor. Al parecer no eran hongos venenosos. Tomaron cerveza y encendieron las luces de bengala que Jasper había traído. Bella se arrastró hasta su equipaje y sacó su cámara, les tomó varias fotos. Emmett estaba besando a Rosalie, tomándola del cabello y ella tenía las manos alrededor de su cuello. Bella también los fotografió a ellos.
Emmett estaba emocionado con la música, la tenía a todo volumen y cuando llegó la hora de cantarle la canción del cumpleaños a Jasper, no lo hicieron. Sólo se reían y lo abrazaban. Arruinaron la mitad del pastel porque Emmett y Edward lo lanzaron sobre él, entonces las chicas comenzaron a tomar el pastel arruinado con las manos y se lo embarraron encima. Jasper se defendió y una guerra de pastel se desató.
Cayeron al suelo, rendidos, todavía riéndose.
Emmett se levantó, desorientado.
—Tengo hambre, comamos, ¿dónde está la comida?
Alice, sin poder respirar, alargó la mano.
—Por allá—le dijo, con voz risueña.
Emmett fue hacia allá.
—Tengo demasiada hambre, andando, chicos.
Se sentaron alrededor de la fogata y comieron las hamburguesas que Alice había traído. Seguían riéndose y no habían dejado de beber.
Después de comer, Edward y Jasper se alejaron a fumar un cigarrillo.
Alice estaba tirada en el piso y Bella apoyaba su cabeza en su abdomen. Emmett y Rosalie se estaban besando, sentados sobre el Jeep.
—Quiero amor, Alice. Estoy sola—Bella dijo, en un murmullo. Alice se rió.
—Claro que no—dijo, cubriéndose el rostro. Bella se levantó y se sentó.
—Claro que si—se le fue encima y le quitó las manos del rostro.
Alice seguía riéndose y Bella comenzó a reírse también. Alice se quedó seria de repente y tomó a Bella del cuello, la besó.
Bella se estaba riendo sobre sus labios.
— ¡De acuerdo, lesbianas, sepárense!—Jasper las pateó y Alice empujó a Bella lejos.
Bella cayó sobre su trasero y se rió.
Se estaba sintiendo bien, ligera y feliz. Hacía tiempo que no se sentía de esa forma, no desde lo que había sucedido con Jessica y Edward.
Ugh.
Lo miró.
Edward la estaba viendo de vuelta. Era la primera vez que cruzaban miradas desde el sábado.
Bella dejó de verlo y se levantó del suelo.
No, no podía y, desde luego, no quería seguir viéndolo.
Caminó lejos de ahí, sujetándose el pecho con los brazos. Tomó otra cerveza.
Se sentó sobre el jeep, no importándole que Rosalie y Emmett estuvieran besándose justo a su lado.
El rostro de Edward le seguía pareciendo culpable y cuando lo miraba, parecía que no lo conocía, que era un Edward diferente el que estaba viendo o tal vez, el Edward que siempre había visto había sido siempre diferente.
Se estaba deprimiendo y no quería deprimirse en este día, al menos no en la fiesta de Jasper.
—Voy a dormirme. ¿Ustedes no están cansados?—Jasper dijo, arrastrando los pies hacia su tienda de campaña.
—Sí, andando—le secundó Edward.
Genial. Él se iba a ir y Bella podía quedarse ahí afuera todavía, disfrutando del cielo y del frío de la noche. Se acomodó la chaqueta y se hizo bola en la orilla del Jeep.
Emmett pegó un salto y ayudó a Rosalie a bajarse.
—Yo todavía no tengo sueño, Emmett—ella le dijo.
Entonces Emmett le besó la frente y se fue.
Alice se había quedado tirada en el suelo, viendo el fuego chisporrotear en la fogata. Rosalie se acercó a ella y comenzaron a hablar.
Bella decidió ir hacia ahí. Cualquier cosa era mejor que desviar sus pensamientos hacia lo sucedido. Además, el fuego la calentaría.
—Estoy tan drogada—murmuró Alice, sin despegar la vista de la fogata—Creo. No, si lo estoy… creo—frunció el ceño.
— ¿Quieres más? Todavía hay—Bella le dijo, señalando con la cabeza el montón de hongos que estaba desperdigado por el suelo.
—No, he tenido suficiente—dijo Alice, sonriendo— ¡Hey! ¿No sería genial que pudiéramos ir drogadas a la escuela?
—Siempre es posible. Sólo cuida que no te atrapen—dijo Rosalie, que ya había tomado un hongo entre sus dedos.
— ¿Vas a probarlo?—Bella le preguntó.
—Definitivamente no—respondió.
—Me voy. Tal vez el sueño me ayude con esto—dijo Alice, levantándose con pesadez del suelo.
—Adios—Rosalie le dijo.
—Vamos, Rose. Pruebalo. Sólo uno—le dijo Bella. Alice ya estaba entrando a su casa de campaña.
—No, no quiero—murmuró Rosalie—pruébalo tú
—Yo ya lo probé—se rió Bella—pero uno más no hace daño—dijo.
Se acercó a Rosalie y tomó el hongo directo de los dedos de Rose.
—Estás drogada, Bella—Rose la empujó y Bella se rió. Apenas deteniéndose con su mano.
—Y mucho—ella contestó. Agitando la cabeza, como un cachorro que se sacude después de un baño.
Bella alcanzó otro y se lo echó a la boca.
—La primera vez que los probé fue en Phoenix. Un amigo los trajo a casa de otro amigo. Pasamos un buen rato.
—Yo nunca he probado drogas. Y no quiero hacerlo—Rosalie le detuvo la mano cuando Bella estaba a punto de tomar otro.
—Me distrae, Rosalie—dijo ella, mirándola a los ojos—necesito sentirme bien. No he pensado en lo que sucedió.
—Pero no creo que esa sea la mejor forma—la rubia objetó.
Bella rodó los ojos, alejando la mano y rodeándose las piernas con los brazos.
—Lo sé.
Se quedaron calladas un rato y los pensamientos de Bella volvieron a desviarse hacia el momento en que vio a Edward salir de la casa de Jessica. Luego recordó la carta y se los imaginó otra vez sobre el sillón, ella moviéndose sobre Edward, Edward gimiendo y moviéndola, frotándose, haciéndose sentir bien.
Bella alzó la vista, viendo como un montón de bichos volaban hacia su dirección.
Lanzó un grito, aterrorizada. Rosalie saltó en su lugar.
— ¡¿Qué pasa?!—le gritó de vuelta.
— ¡LOS BICHOS!—Bella gritó, corriendo rápidamente lejos de ahí, adentrándose al bosque.
— ¡Bella, espera!—Rosalie le gritó desde atrás.
Bella seguía corriendo, los bichos la estaban persiguiendo, los traía alrededor, sobre su cabeza. Tropezó en la oscuridad del bosque y miró hacia abajo. Tenía sanguijuelas en sus pies, se le estaban subiendo y estaban entrando por debajo de su ropa.
— ¡AAAHH!—gritó, saltando y sacudiéndose la ropa.
— ¡BELLA! ¿DÓNDE ESTÁS?—la voz de Rosalie se escuchaba al fondo.
Bella corrió lejos del nido de las sanguijuelas.
— ¡Bella! Por favor, ¿dónde estás?
— ¡ROSE, AYUDAME!
— ¡Bella!—Rosalie la pescó del brazo. Bella se sacudió.
— ¡AAHH, SUELTAME!
— ¡Bella, soy yo!
Bella tenía los ojos desorbitados, estaba respirando muy rápido, estaba sudando y su pecho subía y bajaba salvajemente.
— ¡Rose!
—Bella, no hay ningún bicho.
— ¡Los bichos!—Bella los recordó— ¡Están sobre mí! ¡Quítamelos de encima, Rosalie!—Bella había comenzado a llorar.
— ¡Bella!—Rose la sostuvo de los hombros— ¡tranquila!
Jessica estaba ahí también. Ayudaba a Rosalie a sostener a Bella.
Bella frunció el ceño.
— ¿Jessica?—dijo, sin aliento, las lágrimas escurriendo por sus mejillas.
— ¡No! Soy Rose—Rosalie la agitó.
— ¡No me toques, Jessica!—Bella se la quitó de encima.
—Bella, me estás asustando.
— ¡Que me sueltes!
— ¡BELLA!—Rosalie la agitó. Jessica le dio una bofetada.
Bella se enojó. Apretó los puños y le pegó de vuelta.
— ¡Bella!—Jessica la miraba, herida—andando, regresemos con los chicos.
— ¿Los chicos?—Bella se jaló el cabello.
—Sí, los chicos—Rose le sonrió, acariciándole las mejillas—vamos, vamos a platicar con Alice, con Emmett, Jasper te va a hacer reír.
— ¿Dónde está Edward? ¿¡Y Edward!?—Bella chilló, mirando desesperadamente alrededor.
—Edward también va a estar ahí, Bella—Jessica la tomó de la mano. Bella se zafó.
— ¡Aléjate de él, perra!
— ¿Por qué, Bella? ¿Bella?
— ¡ÉL ES MÍO!—Bella empujó a Jessica por los hombros.
—Debiste haber sabido que eso iba a pasar—ella respondió. Bella la empujó más fuerte. Jessica cayó al suelo.
— ¡Bella!—Rosalie la estaba llamando, su voz provenía de la oscuridad del bosque.
— ¡Rose!
— ¡Soy yo, Bella!
Bella tropezó, sobre el nido de sanguijuelas. La cara se le llenó de lodo. No se movió. Dejó que las sanguijuelas se la comieran.
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Bella despertó. El cielo estaba aclarándose y se levantó.
Tenía frío y estaba sucia. Su ropa estaba llena de tierra, lodo y ramas. Caminó lentamente hacia al frente. No lograba encontrar la salida hacia el campamento.
Los acontecimientos de la noche anterior llegaron a su mente, llenándola de imágenes de Jessica peleando con ella, Rosalie la estaba sacudiendo y después empujó a Jessica, no había sido Jessica, había sido Rosalie.
Maldición. Rosalie estaba tirada en algún lugar dentro del bosque o tal vez había encontrado la salida. Bella comenzó a correr, los pies no le alcanzaban, estaba dando pasos muy cortos, se le estaba acabando la respiración y tenía que esquivar las ramas y lianas del bosque.
Llegó al claro. Ahí estaban las casas de campaña y los restos de la fogata. Todos seguían dormidos. Bella se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, esperando a que despertaran.
¿Dónde estaba Rosalie? ¿Estaba dormida junto a Emmett? ¿Emmett la estaría abrazando en este momento?
La primera señal de vida apareció media hora después. La tienda de campaña de Edward se movió y entonces el cierre se deslizó hacia un lado.
Edward salió. Tenía el cabello revuelto y traía su cepillo de dientes y una botella de agua en la mano.
Edward miró a Bella, con expresión desconcierta, seguramente preguntándose qué hacía ahí afuera tan temprano, sola y sucia.
Edward no le habló, en lugar de eso, se adentró en el bosque. Bella vio cómo se bajaba la bragueta del pantalón mientras se alejaba.
Bella se miró las manos.
Esperando.
Nadie más se despertó.
Edward volvió y siguió sin decirle nada.
Él echó su cepillo y la botella de agua dentro de la tienda y luego fue hasta el Jeep, abrió la puerta y entró. Una suave música llenó el ambiente, a un sonido bajo.
El resto seguía sin salir de sus casas de campaña. Cuando la segunda canción comenzó, Bella se levantó y fue hasta la tienda de Emmett. Miró por la ventana. Emmett estaba dormido y solo ahí. La casa que se suponía iba a ser de Rosalie estaba vacía y la que sería de Bella también.
Maldición. Rosalie no estaba por ningún lado.
Mierda. Tenía que ir a hablarle a Edward.
Fue hasta el Jeep de Emmett, Edward estaba en el asiento del conductor. Tenía la cabeza recargada en el asiento y los ojos cerrados, sus dedos tamborileaban sobre el volante.
Bella tocó la ventanilla. Edward se asustó y la miró. A Bella se le revolvió la panza, el corazón de Edward comenzó a latir rápido.
Él bajó la ventanilla.
—No puedo encontrar a Rosalie—Bella le dijo. Edward apagó la música.
— ¿Qué? ¿De qué estás hablando?
—Se perdió en el bosque.
Edward abrió la puerta rápidamente. Bella tuvo que quitarse del camino.
— ¿¡Y por qué carajos no has hecho nada!?—le gritó. Edward caminó hasta las tiendas— ¡despierta a Alice!—le chasqueó los dedos, señalando el lugar de Alice.
Bella corrió, ya completamente asustada, hacia Alice.
Edward les gritó a Jasper y a Emmett. Bella entró a la tienda de Alice y la agitó.
— ¡ALICE, DESPIERTA!—medio gritó medio susurró. Alice abrió los ojos.
— ¿Qué pasa?
—No encontramos a Rosalie.
Alice abrió los ojos completamente y se sentó.
— ¡Oh por Dios!
Bella salió de ahí.
Emmett y Jasper estaban saliendo de sus tiendas.
— ¿Qué carajos, hombre?—Jasper se rascó los ojos.
—Rosalie está desaparecida—Edward les dijo, mientras tomaba su celular y le llamaba a Rosalie. El teléfono de ella sonó dentro de la casa de Emmett.
— ¿Rosie?—dijo Emmett. Asustado—no, no, no.
—Será mejor que nos separemos—Alice dijo, mientras se sujetaba el cabello en una mini coleta.
—Andando—Jasper se echó su teléfono a su bolsillo.
Todos se estaban yendo. Bella seguía plantada en su lugar. Había sido su culpa.
— ¿Emmett?—lo llamó.
— ¿Sí, Bella?
Estaba a punto de decírselo.
—Nada, olvídalo.
Emmett medio le sonrió.
—Vamos a encontrar a Rosalie, primero, ¿sí?
Bella asintió.
—De acuerdo.
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Bella no sabía si se estaban dirigiendo al lugar correcto, ella había salido hacia el claro por el lado contrario pero había dado vueltas, buscando la salida.
— ¿Qué pasa si no la encontramos?—Bella preguntó. Jasper se giró.
—Tenemos que encontrarla.
El teléfono de Jasper timbró.
— ¿Qué pasa? No, todavía no. No pudo haber ido muy lejos. De acuerdo. Se lo diré.
Jasper miró a Bella.
—Edward dice que vayas con ellos.
—Pero…
Jasper alzó la mano, deteniéndola.
— ¿Pueden dejar su odio a un lado sólo por este momento? Dice que tal vez tú conozcas el camino por donde ellos van.
Bella asintió con la cabeza y se dio la vuelta, dejando a Jasper solo.
Bella llegó al claro, después de todo, no habían caminado mucho.
Miró hacia su camioneta. No quería seguir ahí. La culpa la carcomía, había tenido un mal viaje y había confundido a Rosalie con Jessica. La había empujado. Tal vez Rosalie estaba herida de muerte ahí en el bosque, tal vez se había pegado en la cabeza, tal vez estaba muerta.
Se le revolvió la panza.
Caminó hacia su tienda de campaña y tomó su equipaje. Lo echó a la caja de la camioneta y entró, encendiendo el motor.
No podía seguir ahí.
Rosalie estaba desaparecida.
Y era su culpa.
…
Oh oh.
Espero sus comentarios...
