¡Hola a todos!
Me alegro de que gustara el anterior capítulo y, por supuesto, imagino, SakuraLovely15, que entendiste por qué te lo dediqué. ¡Sí, por fin hay beso! Aunque me imagino que no sería cómo os imaginabais. Eso sí, pobre Yua, en este capítulo veréis que está hecha un lío. Las señales que recibe de Zoro son muy confusas xD
También os informo de que estoy trabajando en algunas escenas de acción, aunque todavía no he escrito nada. A ver qué sale de ahí porque no es lo mío. Estoy pidiendo ayuda a mi pobre primo, para que me aconseje, y está ya hasta las narices de mí y del fanfic jajaja
En fin, dicho todo esto, solo me queda desearos una cosa...
¡Disfrutad de la lectura!
One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda
Capítulo 28
Yua toqueteó con sus dedos la figurita de una bailarina que la pequeña princesa le había entregado como obsequio. Sonrió, sintiendo cómo sus mejillas se encendían por la calidez que le desprendía el ver solo a aquella niña.
Zoro se acercó a ella y posó el Den Den Mushi en su cama. El espadachín la miró con el rostro serio. Yua casi podía leer sus pensamientos. Sabía que Zoro no quería se implicara tanto con la familia real y menos con la niña, pero no podía evitarlo. Siempre le habían gustado los niños.
"Deberíamos llamar", dijo finalmente el peliverde, sentándose en la cama situada enfrente.
Yua asintió, dejando el juguete a un lado, y marcó el número. Habían prometido que se pondrían en contacto con ellos cuando consiguieran más información. Habían pasado dos días desde entonces y Luffy y el resto de la tripulación estarían preocupados.
Purupurupuru
Catcha
"Mo-Moshi-Moshi"
Yua y Zoro se miraron. La castaña contuvo una sonrisa al escuchar la voz temblorosa voz de Usopp al otro lado de la línea.
"Usopp, eres tú, ¿verdad?"
"¿Yua?", el tirador de los Sombrero de Paja suspiró al otro lado de la línea, "Qué alivio… Pensaba que os habían descubierto. Han pasado casi dos días. ¿Habéis descubierto algo?"
"¿Dónde está el resto?", preguntó Zoro, ignorando momentáneamente la pregunta de su nakama.
"Oh… Un momento", unos ruidos de movimiento se escucharon durante unos segundos, así como los gritos de Usopp, algo lejanos, llamando a alguien. Poco después, varias voces ocuparon la línea.
"Zoro, Yua, ¿cómo estáis?", la dulce voz de Robin sonó al otro lado del Den Den Mushi.
"Estamos bien. Hemos descubierto algunas cosas interesantes", respondió la castaña, "¿Estáis todos?"
"Faltan Luffy, Sanji y Franky. Resulta que Gravos tiene una organización secreta, bastante pequeña, en contra de Izaro y el Gobierno. Con nuestra llegada ha comenzado a unirse más gente, así que Luffy y Sanji han ido con el anciano a una de esas reuniones. Algunos civiles quieren aprender a pelear para poder ayudarnos", una risita se le escapó a la arqueóloga, "En cuanto a Franky, ha ido al Sunny para ver cómo está"
"¿Una organización secreta? ¿Quieres decir que son algo así como la resistencia?", los ojos de Yua se iluminaron por la emoción.
"Más o menos… En realidad solo se reúnen para criticar a Izaro y al actual gobierno de la isla. No tienen ninguna preparación como para enfrentarse a él, así que están bastante ilusionados de que Luffy esté en la isla"
"Mientras ese idiota no se meta en muchos líos, me doy por satisfecha", Yua rió al escuchar a Nami, "Ya sabes cómo es, no se puede estar quieto ni un segundo. Ayer, Chopper, Sanji y yo tuvimos que frenarle porque…"
"Oi, oi, id al grano", protestó Zoro, cruzándose de brazos.
"Cierto. ¿Habéis descubierto algo?", preguntó Robin.
"Hay pasadizos secretos en el castillo que conectan con el exterior"
"¿¡Qué!?", las voces de sorpresa del resto de Mugiwara hicieron que Yua se apartara del aparato.
"Es una historia un poco larga, pero descubrimos uno de esos pasadizos por accidente y, al final, terminamos cayendo también en una trampa. No obstante, la suerte estuvo de nuestra parte y nos encontró Garvey, el anciano que está siempre junto al príncipe, así que no nos quedó más remedio que contarle todo y, por extensión, el príncipe también lo sabe. Nos hemos reunido con él y, finalmente, ha aceptado nuestra ayuda y va a colaborar. El resto de servicio del castillo, los que todavía son leales a la corona, no tardarán tampoco en enterarse de quiénes somos, por lo que vamos a usar su ayuda para haceros llegar algunos planos del castillo en el que vienen los pasadizos. Cuando el abuelo de los príncipes regrese para traer más botellas de alcohol, se hará el intercambio. El príncipe os marcará las entradas más seguras y las que, posiblemente, Izaro no conoce"
"Bien. Si no me equivoco, dentro de un par de días tiene que regresar al castillo", intervino Nami.
Usopp suspiró, "Menos mal… En unos tres días, entraremos en el castillo, cogeremos a esos niños y podremos largarnos de aquí"
"Me temo… Que eso no es del todo posible", dijo Yua, tras hacer una pausa, "Tanto el príncipe como yo estamos de acuerdo en que el momento idóneo es la coronación"
"¿¡La coronación!?", Nami sonaba escandalizada, "¡Eso es dentro de más de una semana!"
"Yua-san, no podemos pasar tanto tiempo aquí. ¡Es un suicidio!", añadió Brook, "Aunque, bueno, yo ya estoy muerto. ¡Yohohoho!"
"Lo sé", la castaña intentó calmar los ánimos.
"Ya les he dicho que es una estupidez", comentó Zoro.
"Pero si intervenimos el día de la coronación… ¡Tendremos que combatir!", gritó Usopp.
"Hemos pensado que el mejor día es el de la coronación porque habrá concentrada en el castillo mucha gente. Por supuesto que notarán que hay desconocidos, pero no inmediatamente"
"Ahí tienen un punto de razón…", Robin reflexionó unos segundos, "Con tantos rostros, los nuestros pasarán desapercibidos"
"Con ese tiempo podremos elaborar un mejor plan y determinar cuál es la mejor entrada"
"¿Podremos?", preguntó Usopp.
"El príncipe y yo. Eso me recuerda…", Yua se rascó la nuca, "No hay estretegas en Gravos"
"¿¡Qué!?", volvieron a gritar los Sombrero de Paja al otro lado de la línea.
"Pero… ¡Las informaciones eran buenas! ¡Nos lo dijo mucha gente! ¡Están en el castillo!", replicó la vocecita de Chopper.
"Y están en el castillo", Zoro se inclinó hacia delante para quedar más cerca del Den Den Mushi, "Pero solo hay uno y es ese maldito mocoso"
"¿El príncipe?", preguntó Robin.
"Así es. Según nos ha contado, la familia real de Gravos tiene el don de la estrategia como algo innato. Tienen que trabajarlo, evidentemente, para llegar a su máximo potencial. Si funciona tal y cómo nos ha dicho, es una habilidad realmente impresionante", respondió Yua.
"¡Yosh! Entonces con él de nuestra parte, tenemos una carta ganadora", Usopp parecía más animado.
"Es un punto a nuestro favor, pero no es definitivo", le corrigió Nami, "Hay que seguir las instrucciones que nos dé al pie de la letra. Piensa que la gente del pueblo quiere participar en esto, así que hay que intentar que salgan heridos el menos núero de personas posibles"
"Pues que no lo haga, Nami. Punto", sentenció Zoro"
"¡Pero que dices!", replicó la navegante, "No podemos negarle a esa gente la participación. ¡Estás hablando de su país y de su rey! Da igual lo que les diga. ¿Tú te quedarías de brazos cruzados?"
Zoro chasqueó la lengua.
"Chicos, no es momento de discutir", intervino Chopper, intentando que esos dos no se pelearan, como hacían habitualmente.
"Recapitulando…", Robin tomó la palabra de nuevo, "El príncipe os ayudará a idear un plan de entrada para asaltar el castillo, que será el día de la coronación"
"Así es. Es básicamente lo que hemos descubierto estos dos días. Es poco…"
"No, es perfecto. Al menos ya tenemos y conocemos todas las circunstancias"
"Perdona, Yua-san…", la castaña escuchó la voz de Brook al otro lado del Den Den Mushi, "¿Sabes algo de Tora-o?"
Yua frunció el ceño, "¿De Law? ¿Es que le ha pasado algo?"
"¡No le asustes, cabeza hueca!"
Un golpe fuerte se escuchó al otro lado de la línea tras el grito de Nami, seguido por las protestas del esqueleto.
"No le ha pasado nada", respondió Robin, ajena al escándalo que se había formado en el fondo, "Bueno, al menos eso creemos. Hemos intentado contactar con él, pero es imposible"
Yua permaneció en silencio y apretó los puños con fuerza. ¿Estaría bien? No sabía adónde se había dirigido, lo único que le había dicho antes de dejarla con los mugiwara de nuevo es que tenía otras pistas, pero que no quería que la sucediera nada y, por eso, la había regresado al Sunny.
"Estará bien", comentó Zoro a regañadientes, "Ese tipo es un Supernova y un ex Shichibukai. Sabe arreglárselas perfectamente"
Yua clavó sus ojos esmeraldas sobre Zoro, pero éste miró para otro lado. La chica tragó saliva mientras sentía cómo la temperatura de sus mejillas comenzaba a ascender. Casi como si un cristal se rompiera, se acababa de dar cuenta de lo que había sucedido ese día. No había tenido tiempo de procesarlo bien porque Garvey se había presentado en su habitación para llevarles ante el príncipe, habían hablado con él y, por fin, había conocido en condiciones a la princesa Meldy.
Le había besado. Ella a él. ¡Ella había sido la que había dado el primer paso! ¿Pero en qué demonios estaba pensando? Sintió los latidos de su corazón acelerarse y su respiración agitarse. Había necesitado que él intentara tranquilizarla ante la posibilidad de que Law estuviera en peligro para poder asimilar toda aquella información.
Se pusó en pie rápidamente y miró hacia los rincones de la habitación, como si aquel lugar fuera desconcodio para ella. Necesitaba respirar.
"Oi, ¿te encuentras bien?", le preguntó el espadachín frunciendo el ceño, mientras la voz del resto de la tripulación preguntaba qué estaba sucediendo.
Yua asintió y, sin decir ni una sola palabra, abrió la puerta de la habitación y salió de ella. Zoro no tuvo mucho tiempo de reacción, ya que colgó el Den Den Mushi sin apenas despedirse y salió tras ella, pero era como si la chica se hubiera esfumado.
Yua corrió por los pasillos del castillo y se frenó para apoyarse en una pared a tomar aire. ¿Acababa de tener un ataque de pánico? Se masajeó las sienes mientras cerraba los ojos e intentaba tranquilizarse. Tenía que asimilar muchas cosas, no solo lo de Zoro, sino todo lo que estaba pasando. El hecho de mencionar a Law solo había sido el detonante de toda la presión que había estado sintiendo últimamente.
No lo reconocería abiertamente, pero estaba aterrorizada. Estaban completamente rodeados por el enemigo, bajo su merced y, aún así, todo parecía ir según lo planeado. Algo no iba bien. Yua se sentía como si estuviera atrapada en una telaraña y, por más que intentara zafarse de ella, más pegada se quedaba. Estaba preocupada, sobre todo, por el bienestar del príncipe y la princesa porque el destino de aquellos dos niños y el destino de su país dependían de ellos. Sin embargo, la castaña había asumido toda esa responsabilidad como suya y podía sentir, desde entonces, el peso del mundo sobre sus hombros.
Emprendió de nuevo su marcha, intentando dejar escapar todas aquellas ideas que la atormentaban y, sin pensar, tomó el pomo de una puerta y la abrió, adentrándose en el interior de la sala. Parpadeó varias veces al darse cuenta de lo que había hecho y, de repente, notó una fría mirada sobre ella.
"Lo-Lo siento", se disculpó al ver a Izaro sentado sobre su escritorio. ¿¡Pero en qué demonios estaba pensando!?, "Yo… Yo no sé por qué… Quizá debería… Irme, sí. Mejor me voy"
Izaro sonrió de medio lado, "Ya que estás aquí y que has tenido la grosería de entrar a mi despacho sin permiso, podrías quedarte. Hazme un poco de compañía"
Yua se limitó a asentir, cohibida por la presencia de aquel hombre.
Ya había estado en otra ocasión en su despacho, pero no había tenido tiempo de echarle un vistazo. Se paseó por la habitación mirando con curiosidad cada uno de los libros que poblaban la habitación. Se preguntaba si a Izaro le gustaría leer o si, simplemente, los tenía ahí como mero adorno. Extendió su mano para coger uno de aquellos tomos, cuando la voz de Izaro la frenó.
"¿No te han dicho que no se deben tocar las cosas sin permiso, preciosa?"
Yua se sonrojó y se giró, haciendo una especie de reverencia para disculparse. El hombre se levantó de su asiento y caminó hacia ella con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón de vestir. Con prácticamente dos zancadas, se puso a su altura, dejando que solo unos pocos centímetros les separaran. Yua habría deseado salir corriendo, alejarse de él, pero el atractivo de Izaro la tenía completamente paralizada.
"¿Sabe tu compañero que estás aquí?", Yua negó con la cabeza. Ni siquiera se había acordado de Zoro ni de sus advertencias. Cuando se enterara, posiblemente la mataría. Pero entonces se acordó. ¿Qué más daba? Él se preocupaba por ella, pero no al nivel que esperaba, "¿Y entonces a qué has venido?"
Una especie de 'click' sonó en el cerebro de Yua. Aquella pregunta parecía tener un doble sentido. Izaro intentaba jugar con ella, sabía que, de los dos, ella era la más débil y, por eso, desde que habían llegado, se había empeñado en ser seductor con ella.
La castaña frunció el ceño, recuperando la compostura, "He visto al príncipe y creo que a ese mocoso le faltan modales"
Izaro rió, "Así que querías comprobarlo tú misma… Maldita sea… ¿Qué motivos he dado al Gobierno para que no se fíe de mí? Siempre he sido un tipo fiel"
"¿Tengo que recordarte que eres un pirata?"
"Sí, y además soy de los malos", Izaro la sonrió de forma sombría, haciendo que Yua tragara saliva. Aquella era su primera advertencia, "Bien, ahora que estás aquí, vamos a tratar una serie de temas", Izaro se alejó de ella y volvió a su escritorio, señalándole una silla para que se sentara, "No hemos hablado todavía de la coronación y quería enseñarte unas cosas…"
Izaro abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó una carpeta. Yua se acercó y tomó asiento, tal y cómo le había indicado. Una vez ocupó su sitio, Izaro deslizó los papeles por la mesa de madera y la castaña los recogió observando lo que había en ellos escrito.
Yua leyó con detenimiento cada una de las indicaciones. Era todo lo que Izaro quería, desde los invitados, hasta donde iría colocada la seguridad. La chica le miró por encima de las hojas, intentando comprender por qué aquel hombre, aún sabiendo ya quiénes eran, estaba compartiendo con ella toda esa información.
Está buscando el conflicto. Quiere que le lleves hasta Luffy, insistió una vocecita en su cabeza y no podía estar más de acuerdo con ella.
"¿No te parece todo demasiado ostentoso?", le preguntó finalmente, devolviéndole los papeles tras haber retenido el mayor número de información posible.
Izaro rió, "Soy un hombre al que le gusta presumir… Y creéme que eso va también por ti", Yua le miró sorprendido pues no entendía a qué se refería, "Ya lo entenderás preciosa. Antes de nada, quería preguntar qué tal te está la ropa que mande que compraran para ti. Me imagino que bien porque ya veo que llevas una de esas prendas puesta"
"Sí. Debo admitir que fue un detalle por tu parte"
"No fue nada… Pero, con tu permiso, me gustaría que cogieran tus medidas", el rostro de Yua cambió de color por completo, "No me malinterpretes, no soy ningún degenerado. Lo que voy a hacer es tener algo más que un detalle contigo, pero también quiero que sea una sorpresa. No sé si comprendes lo que quiero decir", Yua asintió, a pesar de que no sabía qué demonios era lo que quería de ella, "Perfecto. Haré que mañana por la mañana se pasen por tu habitación. Ahora, si me disculpas, me gustaría volver al trabajo. Ha sido un placer que vengas a verme, Yua. Sabes que puedes venir cuando quieras"
Y, casi sin saber cómo, Yua estaba de nuevo en su despacho.
Se sentía patética porque, después del rechazo de Zoro, había huido hasta Izaro. ¿En qué clase de persona se estaba convirtiendo?
Sus piernas temblaron y cayó de rodillas al suelo. ¿Cómo le iba a decir a Zoro todo aquello? No… No lo haría. Le tenía el suficiente miedo como para no querer verle enfadado con ella, no quería que él dudara de nuevo de su lealtad. No estaba preparada, no después de haberle besado y haberle demostrado que estaba enamorada de él.
No obstante, sí había una persona con la que quería compartir toda aquella información y ese era Sion. El príncipe sabría qué hacer.
¡Hasta aquí el capítulo!
Ay... Me he vuelto una maldita vaga y me ha pillado el toro. Tengo que ponerme a escribir como una loca xD
En fin, espero que, en general, os haya gustado. Espero vuestras reviews.
¡Nos leemos!
