Disclaimer: todo pertenece a su autora, nada es mío, bueno Alex si!

Capítulo veinticuatro

Eres mi salvación, mi esperanza, y mi fe

Pero hoy lo que hoy siento es que sin ti estoy muerto,

Porque eres los que mas quiero en este mundo, eso eres

(Café Tacuba)

-¡Dean!

Los cinco corrieron hasta llegar al origen del ruido. El panorama era desolador. Tres aurores se apretujaban tirados en el suelo, ya que cuatro dementores se cernían sobre ellos. Neville lanzaba hechizos a un par de mortífagos mientras protegía a Padma y Parvati Patil, que a su vez lloraban sobre un cuerpo.

-Dean… -susurró Ginny conmocionada.

-¡Neville! ¡cuidado! – Fred y George Weasley llegaban corriendo por un callejón lateral y rápidamente fueron a ayudar al muchacho.

Harry lanzó el hechizo de protección sobre las gemelas y el cuerpo de Dean y con la rabia en su cuerpo, se dirigió hacia los mortífagos.

-¡Potter! ¡los dementores! – le gritó Draco, ya que un numeroso grupo de seres encapuchados habían empezado a acechar a Neville, a los gemelos y al moreno – tú novio es idiota – le echó en cara Draco a Hermione – tendría que haberse hecho cargo de los dementores primero.

Y el moreno se percató del gritó del rubio y de cuanta razón tenía: un centenar de dementores se acercaban hasta ellos y allí no había nadie más para echar una mano. Los tres aurores estaban desmayados, Neville agotado, las gemelas protegidas y dudaba que Fred y George hubieran perfeccionado tanto sus patronus como para acabar con todos ellos. Él no se sentía con tanta fuerza como para acabar con todos y ese frío penetraba en sus huesos…

-No estás solo

Harry se asustó momentáneamente al escuchar esa voz suave, femenina y desconocida, pero a la vez conocida, en su oído.

-Hijo, no estás solotus amigos

Y antes de que hubiera asimilado de quien era esa voz, cuatro figuras brillantes embistieron contra los dementores. Un lobo y un caballo galoparon y arrasaron la primera fila de dementores, mientras un gran oso de peluche los golpeaba con sus grandes puños y un pequeño dragón perlado los amenazaba desde el aire. Remus, Ginny, Hermione y Draco sostenían firmemente sus varitas para proyectar sus correspondientes patronus.

-Sí, mamá, mis amigos – Harry susurraba eso mientras sonreía, y pensando en su madre y en el gran futuro que le esperaba, el ciervo eclipsó en el callejón mientras que con sus grandes astas golpeaba a los dementores.

Pero cuando los cinco patronus terminaron con los dementores, aparecieron más y más.

-¿Qué pasa? ¿qué se reproducen a pares cada minuto o qué? – comentó Ginny, cuyo patronus ya estaba perdiendo fuerza debido a su debilidad.

-Yo que sé, Ginevra, pero vamos como sigan apareciendo nos quedamos sin energía – su dragón volaba lentamente.

-Para eso estamos nosotros aquí, querido sobrino – la encantadora voz de Sirius Black sonó a sus espaldas.

-Dejad los patronus – Albert Potter puso una mano en el hombro de Harry – apartaos.

Los cinco acabaron el conjuro y se retiraron a la pared, donde un cansado Neville retomaba fuerzas y unos gemelos pelirrojos se morían de la risa.

-¿se puede saber qué pasa? – les preguntó Hermione ceñuda.

-Eso – Fred señaló a los mortífagos.

Los gemelos les habían puesto una especie de casco-burbuja en la cabeza a cada uno, y dentro les habían añadido polvos peruanos de oscuridad. La conclusión era que, al no ver nada, los dos, buscándose uno a otro con los brazos extendidos, se daban chocazos entre ellos.

Cansados de reír, los gemelos los ataron y los desaparecieron. El resto empezó a reír, sin embargo, no duraron mucho porque un silbido de Albert los calló y el sonido de numerosas patas corriendo les cortó la respiración.

Albert hacia señales con los brazos a sus peludas criaturas y éstas, primero embestían contra los dementores y luego, se tragaban su esencia maligna, dejando sólo su sucia capa en el suelo.

-¡qué bien te veo, Sirius! – comentó Harry mientras se secaba el sudor.

-ya ves – Sirius se echó hacia atrás su melena – Albert me cuida muy bien y tu prima, Veronice, me divierte mucho con sus ocurrencias.

-Si, - Albert se acercó a ellos y les miró resignado – esa niña se parece cada vez más a su madre y a mi hermano. Y por supuesto, está deseando verte – miró a su sobrino.

-¿Habéis visto a mi hermano Ron? – preguntó George – Papá está con Bill cerca de Madame Malkin's, pero a él no lo hemos visto.

-Él y Luna me ayudaron con un gigante y luego, se marcharon en busca de ustedes – le explicó Hermione.

-¿Gi…gigantes? – tartamudeó Neville.

-No te preocupes, Neville, ya hemos acabado con todos gracias a la ayuda de los centauros – le sonrió Hermione.

-Y… ¿Hermione? – el chico la miró sonrojado - ¿es verdad qué tienes un bebé?

Los gemelos Weasley y las hermanas Patil giraron el cuello tan rápido hacia ella, que los demás creyeron que se les rompería. Un mudo asombro les cubrió el rostro.

-Si, Neville –aceptó – pero, ¿cómo te has enterado? Tú ya no estabas en el castillo.

-Si estaba – dijo – después del discurso del Prof. Dumbledore fui a un sector del invernadero 4, que la Profa. Sprout me deja usar, y tomé unas cuantas plantas carnívoras y venenosas – les enseñó una bolsa sin fondo, que tenía colgada del cinturón, llena de pequeños bulbos – por si las necesitaba. Cuando volví, todo el mundo lo estaba comentado.

-¿y cómo has venido? – le preguntó Ginny.

-Con el Prof. Dumbledore en un traslador, aparecimos en Gringotts.

-¿el Prof. Dumbledore ya está aquí? – inquirió Harry.

-Por supuesto – le afirmó Sirius – él solo se ha encargado de Nott, Avery, Lestrange y de Nagini, ya que al parecer Voldemort aún no ha aparecido, pero había mandado a su serpiente.

-¿Lestrange? – preguntó Neville - ¿Bellatrix Lestrange?

-No, Rodulphus, su marido. A mi querida prima no la he visto todavía – dijo Sirius sarcástico – pero no creo que esté muy apenada por la muerte de su marido.

-Sirius, hemos acabado – dijo Albert.

Todos miraron. No quedaba ningún dementor en la zona.

-¿Vamos hacia al sureste por si queda alguno por allí? – Sirius miró al moreno.

-Sí, será lo mejor. Peinaremos todo el callejón antes de llevárnoslos de nuevo. Venga, vamos a agruparlos.

-Chicos, tened cuidado – Sirius puso las manos sobre los hombros de Harry y Draco y miró al resto – no os quedéis ninguno solo.

Sirius y Albert se alejaron de ellos y con sus varitas hacían que los seres peludos les siguieran.

Harry echó un vistazo a todos: Draco y Ginny, muy cerca uno del otro, estaban en tensión, los gemelos se evaluaban las heridas uno al otro, Neville estaba revisando su bolsa sin fondo y sacó poción revitalizante que empezó a repartir y Remus miraba hacia todos los lados, pendiente de algún suceso. Entonces, visualizó a Hermione. Estaba agachada en el suelo con las hermanas Patil. Harry se acercó a ellas y el resto también les rodeó.

-Ha muerto – dijo Hermione compungida – no puedo hacer nada por él – pasó su varita por encima de su cuerpo – ha recibido un par de cruciatus y el Avada Kedabra.

-Si- Neville empezó a gimotear – él estaba a un par de metros de mí, y vi como lo torturaban.

-Nosotras llegamos para echarle una mano, pero – Parvati empezó a llorar de nuevo, escandalosamente – pero un mor…mortí…tífago lo mató por la espalda.

-Murió como un valiente – explicó Padma – no chilló cuando le aplicaron las cruciatus.

Todos permanecieron unos segundos en silencio y con la cabeza agachada. Hermione le colocó bien las ropas, limpió la sangre de su boca y con los dedos, le cerró suavemente los ojos. Reposó la mano en su fría mejilla antes de limpiarse las lágrimas.

-Lo mejor será transportarlo a un sitio seguro, merece un entierro digno – tras decir eso, Remus agitó su varita y el cuerpo desapareció – voy a ver cómo está todo más adelante, no quiero que os mováis de aquí, ¿de acuerdo? – miró fijamente a Harry.

-Pero nosotros, iremos a buscar a nuestros hermanos – dijo Fred.

-Por favor, tened cuidado.

-No te preocupes, Lunático – sonrió George –aún nos queda artillería – les enseñó una bolsa llena de sus bromas, que aplicadas de forma bruta podían ser de gran ayuda - ¡Adiós!

Y los dos, junto con Remus y sus varitas preparadas, corrieron con precaución hacia el sur.

-¿La resistencia sigue en Gringotts? – preguntó Parvati.

-Si – le contestó Harry.

-Nos vamos allí – la mirada de Parvati se ensombreció, ya no quedaba nada de esa antigua chica vivaracha – hemos visto morir a cuatro aurores y a Dean, no podemos más.

-Seremos de mejor ayuda allí – les dijo Padma – creo que no puedo ni sujetar mi varita con firmeza.

Después de decir eso, las hermanas se dieron las manos para aparecer lo más cerca posible del Banco Mágico.

-Cobardes – gruñó Draco.

-No, Malfoy – le dijo Neville con solidez para asombro del resto de gryffindors allí presentes – cada uno sabe perfectamente donde está su límite, y si no se sienten capaces de seguir en el campo de batallas, lo mejor es que no estorben. No todos tienen la capacidad de ver tanta maldad y padecer tanto sufrimiento. Si no fuera porque quiero matar a Bellatrix con mis propias manos, ya me hubiera ido también.

Y antes de que Draco pudiera preguntar por que quería el chico matar a su asquerosa tía, alguien dijo:

-Pues aquí estoy pequeño Longbottom – una risa estridente se escuchó.

Neville, Ginny, Draco, Harry y Hermione se giraron. Bellatrix, con la melena llena de greñas y con un vestido negro cubierto de harapos, estaba ante ellos, y detrás de ellos cuatro mortífagos.

-Quiero comprobar una cosa, pequeño Longbottom, ¿quién gritará más con mis cruciatus: tú o tus padres?

-¡Maldita! – Neville intentó desarmarla, fallando en el intento.

-¡Qué juego más pobre, Longbottom! ¡aprende! – le lanzó un rayo negro.

-¡Cuidado! – gritó Malfoy y con su propia varita desvió el hechizo de magia negra, mientras Neville se tiraba al suelo.

-No me lo puedo creer, ¡mi sobrino, sangre de mi sangre, ayudando a un pobre desalmado de gryffindor! – los mortífagos se rieron con ella - ¡pero que bajo has caído, querido! Bueno, igual que la guarra de mi hermana – chasqueó la lengua – ¡vaya familia que tengo! Una hermana casada con un sangresucia, otra escondida como una cobarde, un primo muerto por su traición y otro que nos ha traicionado, ¡que asco!

-Asco me das tu a mí, tía – escupió Draco – eres tú la que veneras a un hombre que te trata como una esclava – arqueó una ceja – en verdad, no sé quién ha caído más bajo.

-¡Atacadlos! – gritó Bellatrix a los cuatro mortífagos.

Un torrente de rayos empezaron a volar mientras Bellatrix observaba a los combatientes. El chico Longbottom conocía buenos hechizos, pero no se movía con suficiente desenvoltura. Su sobrino, desde luego, era un experto en Magia Negra, y las niñas gryffindors les costaba moverse por separado, pero cuando se cubrían las espaldas eran buenas. La sorpresa fue el crío Potter. Se movía con agilidad, reflejo y frescura y tenía conocimiento de una buena gama de hechizos, tanto de ataque como de desarme.

Entre los cinco, acabaron pronto con los cuatro mortífagos y se volvieron hacia Bellatrix, que reía socarronamente.

-¡Vaya, sois buenos! – carcajeó la mujer – pero ahora me toca divertirme a mí – y antes de que pudieran hacer algo, lanzó diferentes rayos: Ginny se estampó contra una pared, Draco desvió el hechizo con su varita, pero dio en un escaparate que se incendió, a Hermione se le rompió un brazo, Neville se abrió una brecha en la pierna y Harry, al lanzarse al suelo, se hizo un feo corte en la cara.

Bellatrix se rió al ver el panorama y movió de nuevo su varita, pero Draco gritó:

Impedimenta! – y dijo otras palabras que hicieron aparecer una burbuja que rodeo a su tía - ¡Hermione! ¡Potter! – gritó Draco - ¡sólo tenéis cinco minutos antes de que se rompa el campo que he hecho! ¡quitadlos de en medio!

Y mientras Draco mantenía el campo alrededor de la mujer, que se debatía inútilmente para salir, Harry tiró de Neville, al que le sangraba profusamente el gemelo derecho, y Hermione le dio unas palmaditas a Ginny, que se había desmayado con el golpe, hasta que se despertó un poco desorientada. Cuando estuvieron a cubierto, Hermione movió la varita y cerró la herida de la pierna de Neville y la raja del rostro de Harry.

-¿y tú, Hermione? ¿cómo te curas? – le preguntó la pelirroja al ver su brazo izquierdo en un ángulo extraño.

-Yo no puedo hacerlo, no me llegó bien con el brazo así – Hermione se retorció debido al dolor – necesito que me lo entablilléis al menos, luego ya me soldará el hueso un medimago.

Al segundo, Harry apareció una férula alrededor del brazo de Hermione y Ginny le colocó el brazo de tal forma que no le estorbara mucho, sin embargo, antes de terminar esa acción, se escuchó el grito de Draco. Bellatrix había roto el campo y estaba torturando a su sobrino.

-¡Loca! – gritó Ginny y lanzó un Expelliarmus hacia la bruja. El hechizo no cumplió perfectamente su cometido, pero al menos distrajo a la mortífaga.

-¡asquerosa niña! ¡tú no puedes conmigo!

-¡Ya lo sé! – le espetó furiosa Ginny – pero al menos no le seguirás torturando – y con su varita, atrajo al rubio hasta ella y lo quitó del alcance de Bellatrix.

Antes de que la bruja empezara a gritar histérica, Neville y Harry le taladraron a hechizos que la hicieron retroceder, dejando fuera de peligro a las chicas y a Draco, que estaba semi insconciente.

-¡Voy a acabar con vosotros dos! – Bellatrix, furiosa, empezó el contraataque. Parecía que quería pagar con ellos dos todo lo que no le pudo hacer al resto, que ya estaban fuera de su alcance - ¡asquerosos mocosos!

Uno de los rayos le dio a Neville. El chico salió propulsado hacia atrás y se golpeó con la cabeza en el suelo. Sonó un chasquido y un alarido. Neville se había dislocado el hombro izquierdo.

-¡Neville! – Harry corrió y lo ayudó a incorporarse.

-¡Tus ganas de heroicidad te pierden, Potter! – y la mortífaga aprovechó el descuido del moreno - ¡Premo Cors!

Pero Harry, con unos rápidos reflejos, se volteó y chilló la contra maldición: Attiva cors!

Un rayo granate salió disparado contra el hechizo oscuro y ambos chocaron en el centro. Ni la mortífaga ni Harry querían romper sus respectivos encantamientos.

-¡Ni creas Potter que vas a poder resistir mucho tiempo mi maldición! – carcajeó la bruja.

El resto miró impresionado el choque de magia negra. Hermione se agarró el pecho, donde el corazón le latía rápidamente. Ginny miraba como la maldición negra de Bellatrix le ganaba terreno a la contra maldición de Harry.

-¡Ríndete, niño!

-¡Nunca! – gimió Harry desesperadamente y alzando la otra mano que le quedaba libre, utilizó magia sin varita: ¡Oculus Vacuus!

Una maldición rojo sangre salió disparada del centro de su mano y fue directa al rostro de la mujer. Ésta al verla venir, rompió su maldición e intentó esquivar la del moreno, sin embargo le dio de lleno en media cara. Bellatrix cayó al suelo cubriéndose la cara.

-¡Estúpido niñato! – se incorporó furiosa y rápidamente se dirigió al moreno - ¡me las pagarás!

Harry, que se encontraba débil y alicaído, no pudo defenderse de la mortífaga que lo cogió por el cuello y lo apretó. Un rostro ensangrentado delante de él, sólo un ojo le miraba, el otro era una cuenca vacía.

-¡Harry! ¡Harry! – Hermione y Ginny intentaron acercarse, pero Neville las paró y fue él el que se acercó.

-¡Bellatrix! – el muchacho de rostro redondo la llamó y cuando la mortífaga se giró, Neville le lanzó algo verde a la cara.

-¡Ahhh! – la mujer dejó caer a Harry al suelo y se intentó quitar la planta sin éxito.

Hermione fue rápidamente junto a Harry y le ayudó a incorporarse. Neville observaba sonriente como la planta iba creciendo poco a poco e iba cubriendo el cuerpo de la mujer mientras la asfixiaba lentamente. Finalmente, el cuerpo cayó inerte con un golpe seco.

-Por Morgana, ¿qué era eso, Neville?- Ginny fue junto a su compañero.

-Un cruce entre una planta trepadora y otra chupadora.

-¡chicos!

El grupo miró hacia el dueño del grito. Ron corría hacia ellos mientras Luna intentaba seguir su mismo paso.

-¡Ron! ¿qué pasa? – le preguntó Harry ya recuperado.

El pelirrojo tenía su cara inundada en lágrimas y las manos cerradas en puños.

-¡Ron! ¿qué ha pasado?

-Ginny… - miró fijamente a su hermana y, ésta, con una comprensión que sólo se da entre familiares directos, entendió que algo malo le había pasado a un miembro de su familia.

-¡Ron! ¡habla! – la pelirroja agitó nerviosamente al alto muchacho.

-Bill – susurró.

-¡Por Merlin! – Ginny cayó al suelo derrotada. Sus lágrimas empañaron su mirada.

Los demás miraron atónitos a los hermanos. Una explosión se escuchó a lo lejos. Todos se inquietaron.

-¡¿Qué está pasando? – Harry gritó a los recién llegados, que habían venido de donde se había escuchado el ruido.

Luna, al ver que ambos hermanos lloraban descontrolados, tomó la palabra:

-Voldemort está aquí – a todos se les cortó la respiración – Arthur, Bill y los gemelos lo atacaron a la vez, pero repelió todos los hechizos. Cuando lanzó un Avada a George, Bill la interceptó – Luna agachó su rostro.

-¿Dónde está? –Harry apretó los puños con furia - ¡¿DÓNDE ESTÁ?

Y como si fuera una respuesta para Harry, se escuchó una nueva explosión que hizo vibrar el callejón entero.

-¡tenemos que ir! – el moreno gruñía.

-No- musitó una voz.

Todos se voltearon a ver a Ron, que estaba encogido en el suelo. Ginny, a su lado, lloraba silenciosamente.

-No puede morir nadie más.

-Ron…- Hermione se acercó y se arrodilló frente a él – ahora no puedes abandonar después de todo lo que has luchado.

-¿¡y para qué? – gritó levantándose bruscamente del suelo y apartando a la castaña de un empujón - ¿para ver morir a los que amo? – se encaró a Hermione.

-¡Ron! – Harry se colocó delante de Hermione y tomó al pelirrojo de los hombros - ¡ten cuidado! – el moreno vio la mirada amargada de su amigo – sólo puedes hacer una cosa, ¡ayúdame a derrotarlo! ¡ayúdame a construir un futuro y a vengar a todos los que ha asesinado!

-Harry… - Ron se abrazó con fuerza a Harry y Hermione le acarició el cabello pelirrojo. Cuando se separó, toda la determinación que era capaz de agrupar se concentró en su mirada y el gran estratega que habitaba en su alma salió a flote:

-a ver, Vo…Voldemort ha aparecido por la entrada trasera del Caldero Chorreante. Antes de venir aquí, vi a un grupo de aurores intentar retenerlo, pero no creo que aguanten mucho – explicó Ron – varios mortífagos iban con él, pero iban para proteger algo, no llegue a ver lo que era.

-Creo que transportaban un caldero – añadió Luna – sea lo que sea, los mortífagos no se separaron ni de Voldemort ni del objeto.

-Por lo cual, es algo importante – continuó Ron – unos cuantos deberían intentar alejar a los mortífagos del supuesto caldero, mientras otros te abrirán paso, Harry – miró al moreno- para que puedas llegar a Voldemort. Tendrás tu oportunidad.

-Gracias, amigo – Harry palmeó la espalda del pelirrojo.

Todos se pusieron en movimiento. Ron, Harry y Neville se aproximaron desde el este y se colocaron tras unas cajas volcadas. Hermione, Luna, Draco y Ginny se arrastraron por el suelo hasta esconderse tras unas mesas volcadas. Harry tenía frente a él el grupo de mortífagos, que estaban de espaldas y efectivamente, estaban escondiendo un caldero burbujeante. El moreno miró al cuarteto escondido tras las mesas. Hermione capturó su mirada y asintió.

-Está despejado por el oeste – susurró Harry a los otros dos – me camuflaré y los rodeare – señaló con su mentón a los mortífagos que tenían delante – cuando os vea colocados, me apareceré frente a Voldemort.

Ron y Neville asintieron y Harry, rápidamente, usó el hechizo desilusionador y se levantó. Los otros dos se arrastraron por el suelo hasta encontrarse con el resto.

Harry, sin despegarse de la pared, llegó al otro lado de la calle y se quitó el hechizo. Estaba frente a él. Después de tanto tiempo de espera, de angustia y de terror, miraba de frente al que tantas personas había asesinado. Y éste, con una sonrisa socarrona en los finísimos labios, lo miró con arrogancia.

-Así que aquí está el gran Harry Potter – rió – niño, no tienes nada que hacer contra mí. Y ya no tienes a tu gran apoyo; lamentablemente, no fue obstáculo para mí.

-¿de qué hablas? – preguntó desconcertado.

Voldemort se apartó hacia un lado y se pudo ver como detrás de él una figura estaba tirada de una forma extraña en el suelo. Harry podría reconocer esa larga barba blanca en cualquier lado. No podía creer que Dumbledore fuera el del suelo. Se volvió furioso hacia la criatura que tenía delante y levantó su varita contra él.

-Me las pagarás todas, Tom – bramó furioso el moreno

-Claro, mocoso, ¿tú y cuántos más? – pero Voldemort tuvo que esquivar rápidamente un rayo violeta - ¿así qué quieres jugar? ¡pues juguemos!

Y ante la atenta mirada del resto, empezaron un espectacular duelo con haces de colores y virulentas explosiones espontáneas. Voldemort tenía cuidado de no conectar sus varitas y había mandado a sus mortífagos que se mantuvieran a ralla, pero los chicos no se fiaban, y Hermione, Draco y Ron fueron, silenciosamente, atacando, mientras Luna, Ginny y Neville los desmayaban y ataban.

Cuando los chicos terminaron con todos contemplaron el caldero que burbujeaba y echaba vapores.

-¿Qué es eso? – musitó Neville

-Huele demasiado a putrefacto – Ginny encogió la nariz - ¿Hermione?

-Ni idea – la castaña miraba la sustancia púrpura desconcertada - ¿Draco?

-Ni la más remota idea de lo que es, nunca he olido algo igual – el muchacho encogió los hombros.

-Pues si no lo sabéis ustedes… - dijo Ron – y oye, ¿es normal que haya una piedra flotando? – señaló la superficie: un trozo blanco con relieves se hundió con un leve 'plof' mientras una cabeza gris empezaba a flotar

-¡No me lo puedo creer! – Hermione se tapó la boca - ¡esa es la cabeza del Zeus sedente que Voldemort robó!

-¿y por qué la está "cociendo"? – preguntó Ginny haciendo comillas con las manos.

-Porque le está sacando su esencia – respondió Draco con seriedad – ahora sabemos para que quería los objetos - se escuchó una explosión y vieron como Harry salía del humo y lanzaba un nuevo hechizo.

-¿y eso para qué le sirve? – preguntó Ron.

-Simple, bebiendo la esencia se hace más poderoso, ya que obtiene todo el poder de los magos a los que pertenecía esos objetos y que se quedó impregnado en ellos – Hermione se puso pálida - ¡será imposible acabar con él!

-A no ser que saboteemos la poción – dijo Neville – cosa en lo que soy experto.

Y antes de que los otros pudieran decir algo, el muchacho se levantó y anduvo lentamente hacia el caldero. Cuando llegó, cogió algo de tierra y piedrecillas del suelo, dispuesto a echarlo dentro, pero…

-¡estúpido! – un rayo rojo lo lanzó lejos - ¿¡crees que no estaría pendiente de lo que me va a dar el éxito? – Voldemort lanzó un nuevo hechizo - ¡estúpido Longbottom! – pero antes de poder decir una nueva maldición, un hechizo cruzó el aire:

-Cave Inimicum – dijo Harry y una burbuja protegió a Neville - ¡tu lucha es conmigo!

-Por supuesto, querido niñato, pero espero que me concedas una pausa – y sin dejar de sonreír y sin dejar de sentir la varita del moreno dirigida contra él, apareció una copa y la introdujo en el caldero. Rebosante, la inclinó hacia Harry – ¡a tu salud! – y ante el grito horrorizado de Hermione, se lo bebió.

-¿Qué has hecho? – le increpó Harry y empuñó su varita con fuerza.

-Ahora todo el poder de Akenatón, Medusa y Zeus que habitaba en esos objetos recorre mis venas – alzó su varita – y nadie podrá conmigo, ¡ni siquiera tú con tu varita de fénix! – se carcajeó y lanzó un rayo, que empujó a Harry contra una pared.

-Y ahora es vuestro turno – Voldemort se dirigió hacia el grupo y clavó su mirada roja en la castaña – tú serás la primera sangre sucia – un aura poderosa y oscura lo rodeaba - ¡Avada ke…!

-¡No! – Harry emergió por detrás y lo placó contra el suelo y, antes de que el mago se pudiera dar cuenta, el moreno le lanzó una maldición oscura.

Ambos se volvieron en una lucha épica, donde Harry esquivaba velozmente los hechizos e intentaba, inútilmente, devolvérselos.

Hermione fue a levantarse para ayudarle, pero una mano la detuvo:

-¡Hermione!

-¿qué pasa, Luna? ¡Harry está en peligro! – entonces, la chica se dio cuenta de que Luna tenía la mirada más pérdida de lo habitual.

-Harry morirá – sentenció la rubia y puso los ojos en blanco un momento.

Varios ¡¿qué? sonaron alrededor.

-¿Cómo dices, Luna? – Hermione, comenzando a llorar, agitó a la chica.

-Vencerá, pero morirá agotado al usar todo su poder.

-Luna, ¿es esto otra de tus visiones? – Ron la tomó suavemente por los hombros, apartándola de Hermione – nena, necesitamos saber más – el pelirrojo enfocó sus ojos azules en los cristalinos de su pareja - ¿Luna…?

-Sólo… - la ravenclaw miró a su novio y luego, a Hermione – sólo… - su mirada volvió a ser la de siempre - ¡Hermione! – miró desesperadamente a la castaña - ¿conoces la poción cohibeo viata? ¡Yo no sé cual es!

-¿y para qué sirve eso? – increpó Ginny.

-Es una poción muy complicada y desconocida – informó Draco y miró a Luna esperando que lo explicara.

-Es la primera vez que lo escuchó, sólo sé que le servirá a Harry – la rubia se encogió de hombros- ¡tenemos que hacerla!

Los chicos se pusieron en movimiento buscando los ingredientes, incluso Neville se tuvo que aparecer en un bosque escocés en busca de una variedad de abeto. Menos mal que no necesitaba una cocción de días. Hermione observaba al moreno y veía como se iba desgastando. Los ataques de Voldemort eran más certeros y poderosos y Harry estaba herido y sangrando. Sin embargo, lo que no vio venir Hermione fue el rápido movimiento que hubo a su derecha, sólo escuchó el grito agudo de Ron.

-¡Ron! – Luna se lanzó contra el pelirrojo.

-¡Ron! – Harry fue contra su amigo - ¡eres idiota! ¡podías haber muerto!

-¡Potter, estás conmigo!- Voldemort alzó su varita – Crucio

Harry alzó su mano y proyectó un escudo desde su mano que le protegió a él, a Ron y a Luna, mientras que con su varita lanzó un Impedimenta contra Voldemort.

Hermione y Ginny corrieron hacia sus amigos. Ron estaba semi inconsciente y su brazo derecho estaba parcialmente desgajado por su codo. Ginny chilló horrorizada.

-Ron no debiste haberlo hecho – Harry ayudó a Ron a incorporarse.

-Eres mi amigo y te iban a matar por la espalda – Ron, pálido y enfermizo, miró hacia la izquierda.

Y entonces, Hermione lo comprendió. Un mortífago había intentado matar a Harry por atrás y Ron lo había interceptado. Draco ya se había hecho cargo del mortífago y lo tenía bocabajo mientras lo pisaba contra el suelo para inmovilizarlo.

-Te pondrás bien – aseguró Hermione a Ron y apretó de manera reconfortante el brazo de Luna que no dejaba de llorar.

-Crucio! – Voldemort se acercó a ellos y le dio a Neville – ¡Potter no te olvides de mí!

Harry se tuvo que alejar de sus amigos para protegerlos y empezó a acribillarlo a hechizos para hacerlo retroceder. Por encima de su hombro, vio como Hermione manejaba su varita sobre el brazo de un inconsciente Ron.

-¡Niño es tu fin! – el mago oscuro levantó la vara negra y le lanzó una ráfaga de aire y tierra que lo cegó haciéndolo caer de espaldas al suelo – Avada kedabra! – Harry rodó por el suelo esquivándolo, pero no pudo evitar el siguiente ataque, que le dañó en el costado.

Y sin siquiera pensarlo, Voldemort lanzó de nuevo la maldición asesina mientras el moreno mandaba la misma de vuelta. Ambos rayos verdes chocaron en el aire y competían a ver quien avanzaba más terreno. Harry sudaba y apretaba más fuerte su varita.

-¡Harry no podrá! – dijo Luna que sostenía contra su pecho a un Ron todavía adolorido y medio pálido.

-Podemos confiar en él – musitó Ron

-En él si, pero no en el poder de Akenatón, Medusa y Zeus que está dentro de Voldemort – escupió Draco.

-¡Pero debe haber algo que podamos hacer!- dijo Ginny amargamente - ¡no podemos quedarnos aquí!

-Desde luego que no – todos miraron a una Hermione cabizbaja – es el amor de mi existencia – Hermione alzó el rostro con decisión y se levantó del suelo – y no dejaré que nadie me lo arrebate.

Ante el estupor de todos, Hermione cruzó el campo de batallas y se acercó al moreno. Lo siguiente que Harry notó fue un brazo que rodeó su cintura y una mano suave que rodeó la suya, la que sostenía la varita.

-Estoy contigo, Harry – Hermione sonrió junto a su oído – como siempre lo he estado

-Te amo, Hermione – sonrió

-¡Niño! ¡ahora los mataré a los dos juntos! – rió y su maldición cruzó el centro – soy el más poderoso

-¡te olvidas de algo! ¡el poder no lo es todo! – gritó Harry y tras sentir el calor que irradiaba el cuerpo de Hermione, su maldición avanzó un gran techo - ¡el amor si lo puede todo! ¡y yo de eso tengo de sobra! – sonriendo apretó más la varita.

Y en ese momento, se pudo sentir una conjunción total. Los caídos de alrededores, los mortífagos malheridos y atados, los chicos y los mismos Harry y Hermione lo notaron. Una corte espectral rodeó a la pareja. Unos sintieron una pareja morena y pelirroja, otros un gran grupo de estudiantes y profesores y otros, un tropel de personas de diferentes edades y aspectos. Todos, vivos y muertos, se unían contra Voldemort.

-Por Alex, Hermione – Harry puso lo que quedaba de su resistencia en ese ataque.

-Por Alex – sonrió y sin dejarlo soltar la varita, Hermione le hizo girar el rostro y lo besó, un beso cargado de amistad, lealtad, cariño y, sobre todo, amor.

Lo último que sintió, después del grito agónico de Voldemort, es como se desprendía de los labios de Hermione y caía al suelo. Todo era negro.

Abrió los ojos. Tenía la cabeza recargada en el regazo de Hermione que sostenía una copa con los restos de una poción gris. Harry miró a Hermione y supo que todo había acabado. Sintió todo el movimiento a su alrededor. Luna ayudaba a Ron a pararse, Ginny y Neville estaban tirados en el suelo con cansancio y Draco se quitaba los restos de suciedad de encima. Por las calles laterales empezaron a aparecer gente malherida, aurores, personal de ministerio y medimagos, que empezaron a encargarse de todos aquellos que encontraron postrados o tumbados en el suelo.

Y cuando todo el mundo miró a Harry y a los chicos de su alrededor, empezó el alboroto y el festejo, gritos de alegría y aplausos se oyeron en todo el callejón.

Harry vio acercarse a un medio cojo Sirius y a un ensangrentado Remus que lo abrazaron y lo felicitaron. El moreno entre abrazos y besos vio como un grupo del Ministerio cercaba la zona donde había estado el cadáver de Voldemort antes de volverse polvo.

Hermione miró todo con lágrimas de alegría corriéndole por la cara. Vi a Luna y a Ron abrazados, a Ginny y Draco besándose como si no hubiera un mañana, a Neville estrechando manos y Harry rodeado con los brazos de su padrino. Y supo que todo estaba bien. Ahora era hora de enterrar a seres queridos, de volver a erigir el callejón y de encerrar a mortífagos que aún quedaban libres, pero supo que a partir de ahora una nueva vida comenzaba. Una vida de magia, libertad y paz.

FIN


Hola!

después de meses de ausencia, aquí esta el último capítulo cerrando asi una etapa! creo q escribiré un epilogo, no sé cuando tardaré en subirlo y espero que no sea muy largo, ¡a veces se me van los capis de las manos! Bueno, no se si escribiré más sobre el mundo de harry potter, porque twilight me llama mas la atención (de hecho hay un breve guiño en el capitulo ;p), asi que me despido de ustedes, de todos los que me han seguido y me han tenido paciencia. Gracias de verdad!

un abrazo mu fueerte!