DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a LoveMyRomance quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.

Hola a todos! aquí con un nuevo capítulo! espero que lo disfruten mucho... y bueno, he renunciado a mi trabajo lo cual espero que me ayude a terminar de traducir la historia y no tenerlos esperando tanto tiempo para el siguiente capitulo!


Enfermería de Hogwarts (17 Diciembre)

La luz del sol se colaba a través de los bellos vitrales en las ventanas logrando que un rayo de luz revoloteara en la cara de Hadrian Riddle. El niño frunció el ceño haciendo que una pequeña arruga se formara en su frente. Con pereza, puso un brazo sobre su cara en un intento de bloquear la molesta luz pero fue en vano. Con un gruñido ronco, hizo a un lado la sábana blanca de hospital que se había enredado en su cuerpo.

Estaba frotándose los ojos para despabilarse cuando escuchó a alguien decir. "Oh, que bien. Ya estas despierto!"

Decir que se sorprendió es quedarse corto. Saltó y se enderezó velozmente, golpeando sus brazos con los rieles de la cama. Hadrian hizo una mueca de dolor y se tomó el aún adolorido brazo, cayendo nuevamente sobre las varias almohadas que le habían puesto a su alrededor. Vio a la chica recargada en su cama con los ojos entrecerrados.

"¿Qué estas haciendo tú aquí?" dijo con la voz cargada de desdén hacia la bonita bruja pelirroja parada frente a él. Ginevra Weasley ignoró su nada acogedora actitud y se sentó a su lado echando su larga cabellera detrás de sus hombros.

Ella lo observó por un minuto antes de decir, "Necesito tu ayuda." Sus ojos recorrieron toda la habitación de manera paranoica y se detuvieron con desconfianza en el cuerpo inmóvil del chico junto a Hadrian.

Hadrian siguió su mirada y movió la mano quitándole importancia. "Esta petrificado, no va a escuchar ni una palabra de lo que digas."

La expresión de cautela en su cara se relajó considerablemente pero mantuvo su rígida postura. "Necesito tu ayuda," repitió fríamente. Apretó fuertemente los dientes y dejó salir un forzado "Por favor."

Hadrian alzó una ceja con falsa modestia y se señaló a si mismo. "¿Necesitas mi ayuda? Hmmm considérame intrigado," dijo en tono divertido.

Ella cruzó los brazos sobre su pecho y le lanzó una mirada helada. "No hagas esto más difícil de lo que ya es, Riddle," le dijo molesta. "No necesito tu ayuda en específico. Sólo resulta que tú eres el único que podría lograr esto."

"No entiendo."

Ginevra juntó las manos y volteó su cuerpo para quedar por completo frente a él. Se acercó y dijo en voz baja y peligrosa. "Necesito tu ayuda para deshacerme de alguien."

Volteó la cabeza rápidamente hacia las puertas de la enfermería como esperando que alguien entrara inmediatamente. Satisfecha de que nadie hubiera escuchado, regresó la mirada a Hadrian, sus ojos calculadores buscando cualquier signo de reacción en la cara de poker de Hadrian.

"Deshacerte," repitió Hadrian sin poder creérselo. Sus ojos encontraron los de Ginevra. "¿Quieres decir-"

"Sí," lo cortó ella con prisa. "Necesito deshacerme de ella y tú vas a ayudarme."

"¿Y por qué habría de ayudarte, corazón?" dijo con arrogancia, entrelazando los brazos para acentuar su punto.

Ella sonrió con malicia y se acercó hasta que sus labios tocaban el lóbulo de su oreja y susurró. "Potter."

"Te equivocas. Nosotros hicimos un trato sobre Potter," siseó Hadrian. "Tu ibas a olvidar que eso pasó si yo pretendía que nunca te vi en la sala común a esa hora."

Ella se encogió de hombros con indiferencia. "Mentí," hizo una pausa y dejó que una sonrisa inocente adornara sus afiladas facciones. "Y ya que tú tiene mucho más que perder que yo, te sugiero que termines con esto rápidamente y te concentres en lo importante. El plan."

"¿Por qué no le puedes preguntar a Astoria? ¿o a alguno de tus lacayos?" preguntó. "Escuché que te siguen a todos lados como perros obedientes. Y por si no lo has notado, no somos amigos ni nada."

"Por supuesto que no," dijo bufando de manera nada femenina. "Yo no tengo amigos, sólo tengo conocidos poderosos. Sucede que tú eres uno de ellos."

"Sabes que soy muy bueno con hechizos de memoria. Probablemente podría hacer uno sin varita si lo intentara," le informó Hadrian.

"Ni si quiera lo pienses," le advirtió, mirándolo fríamente. "Ya tengo todo listo. Sólo necesito tu ayuda para una pequeñísima parte del plan."

Él suspiró. "Más vale que esto sea bueno. No tengo tiempo para ser expulsado por algo tan trivial."

Ella se mordió el labio y bajo la mirada a sus manos. "Ok, mentí sobre eso también. En realidad no tengo un plan," admitió.

Él rodó los ojos para nada sorprendido. "Conducta típica de un Weasley. Sabes, en verdad tienes que parar con todas las mentiras. Si sigues así, un día verás que nadie confía en ti."

"Ahora soy una Slytherin. Deberías saber que no puedes confiar en mi. De hecho, no estarías en este problema si no hubieras confiado en mi en la sala común," replicó.

"Continúa recordándome mi lapso en falta de juicio y puede ser que decida no ayudarte."

"¿Eso quiere decir que me vas a ayudar?" preguntó, su sonrisa condescendiente cambiando a una de triunfo.

Él ignoró su pregunta y dijo. "¿Vamos a llegar a la parte en que me dices qué es exactamente lo que quieres que haga?"

La pelirroja le dio unos golpecitos a sus mejillas de manera condescendiente. "Sólo tienes que usar tu cara bonita como distracción. Déjame el resto a mi," explicó a la vez que se paraba de la cama. "Te envío los detalles por lechuza."

"Eso no suena muy alentador. Particularmente, no me gustaría ser arrastrado contigo si tu plan falla," gritó.

Ginevra se detuvo frente a las puertas y se dio la vuelta, haciendo que su cabello de un rojo oscuro volara alrededor de su cara. "Entonces más te vale esperar que este plan funcione," dijo mientras sus labios color cereza se torcían en una media sonrisa.

Abrió las puertas de madera y se movió para salir pero en su lugar chocó con un cuerpo. Su expresión se nubló por un instante, pero regresó a la normalidad a la vez que se quitaba el cabello de la cara, y plasmó una sonrisa. "Zabini," dijo forzadamente viendo su alta figura. "Un gusto verte por aquí."

"Podría decir lo mismo, roja," sonrió el italiano. "Hadrian es mi amigo. ¿Cuál es tu excusa?"

"Muévete, Zabini," gruñó Draco empujando al chico para entrar a la enfermería.

"No te quedes en medio de la entrada, Blaise, hay gente que quiere entrar," lo regañó Daphne maniobrando para poder pasar. Todos los demás siguieron el ejemplo de la rubia pero Blaise sólo se encogió de hombros y regresó su atención a la niña más joven que se alejaba poco a poco.

Ginevra le frunció el ceño y se movió para marcharse pero el chico la tomó de la muñeca. "Un consejo para el futuro, Ginevra," murmuró. "No te involucres en cosas que no puedes manejar," su agarre se endureció cuando la chica forcejeó para liberarse. "Hadrian Riddle tiene un lado mucho más oscuro del que crees. Es mejor que te mantengas alejada y no lo descubras."

Con un pequeño gruñido, se deshizo del fuerte agarre y lo miró heladamente. "Sé exactamente lo que estoy haciendo, muchas gracias," bufó echando su cabello hacia atrás y caminó lejos de él sin darle ni una sola mirada.

Blaise suspiró audiblemente y caminó hacia donde sus amigos estaban reunidos. Estaba seguro que Ginevra no iba a hacer caso de su advertencia, pero por lo menos lo intentó.

"¿Cómo te sientes?" preguntó Hermione, arreglando una de las almohadas detrás de la cabeza de Hadrian. "Destiny nos dijo que ibas a estar bien, pero aún así estábamos preocupados."

"Me siento perfectamente bien aunque un poco adolorido," admitió Hadrian. Miró a sus amigos. "¿No tienen clases?"

"Dumbledore nos adelantó las vacaciones de Navidad y el tren sale esta tarde. Tenemos todo la mañana para empacar," explicó Neville.

Hadrian no estaba escuchando; en su lugar, toda su atención estaba en Daphne quien parecía muy callada. Después de un par de segundos, la chica levantó la cara y notó su mirada haciendo que se sonrojara. "Tengo tu varita," dijo suavemente. "Madame Pomfrey me la dio," ella le dio la varita y Hadrian sonrió.

"Gracias," dijo con sinceridad, disfrutando de la manera en que sus mejillas parecían colorearse aún más. "Entonces, ¿qué me perdí? ¿algún otro duelo con Potter?" dijo con una gran sonrisa.

"De hecho, no. Cada vez que lo veo sólo frunce el ceño y se da la vuelta. Muy extraño," comentó Daphne.

"Tal vez te tiene miedo," sugirió Blaise, sólo con pensar eso hizo aparecer una sonrisa en su cara.

"Tal vez," sonrió Hadrian.

"Me tenías muy preocupada," reveló Daphne. "Estaba m- Es decir, estábamos muy asustados."

"Perdón," dejó salir Draco. "Estaba siendo un idiota, y tuviste que romperte once huesos para pagar por mi error."

"Diecisiete," corrigió Daphne.

"No fue tu culpa," insistió Hadrian. "No te preocupes. Además, así pude faltar a clases, asi que supongo que me hiciste un favor," sonrió.

Hermione lo miró con enojo. "No bromees con ese tipo de cosas, Hadrian. Nunca bromees con faltar a clases. No es gracioso!"

"Ignórala. Sólo esta celosa de que te libraste de la tarea de pociones que hizo que las notas de todos bajaran," dijo Blaise sonriendo.

"No lo estoy!"

"No mientas, Hermione querida. No te queda bien."

Hadrian sonrió al verlos pelear. "Los extrañé."

Destiny se encogió de hombros. "Sabía que ibas a estar bien. Nadie me creyó," dijo lanzándole dagas con la mirada a Daphne.

"Perdón," se disculpó Daphne. "Realmente estaba preocupada."

"Lamento romper esta feliz reunión chicos pero tenemos que empezar a empacar. Podemos hablar en el tren," les recordó Neville.

"Neville! Este no es el momento!" lo regañó Daphne.

Hadrian negó con la cabeza. "No, tiene razón. Y yo tengo que salir de aquí también. ¿Alguien puede ir por Madame Pomfrey?"

Hubo unos cuantos murmullos y finalmente se decidió que Draco iba a ir a buscarla y los demás iban a ir a sus habitaciones a terminar de empacar. Cuando ya todos se empezaron a ir, Hadrian envolvió con delicadeza la muñeca de Daphne. Ella se congeló y volteó a ver a Hadrian con una mirada curiosa.

"Yo-yo, es sólo que te extrañé estas últimas dos semanas," dijo el chico.

Daphne sonrió y abrazó una de las almohadas. "Yo también te extrañé."

Alzó la mirada hacia la bonita rubia. "¿Por qué me evitaste, Daphne?"

Daphne se mordió el labio y suspiró sentándose en la cama a un lado suyo, "No quería arruinar nuestra amistad por algo que podría ser no correspondido."

"Pero, ¿qué pasa si no es así?" preguntó Hadrian.

"¿Estas diciendo eso sólo para hacerme sentir mejor?" dijo lentamente. "Porque no tienes que hacerlo. Entendería completamente si no quisieras-"

Ella se detuvo en seco y su ojo brincó, y de repente, Hadrian sintió una esponjosa almohada pegarle por todo el cuerpo. "Tú. Estúpido. Idiota. No. Vuelvas. A. Hacer. Eso!" gruñó mientras lo golpeaba enojada con la almohada en cada palabra.

"Daphne, eso duele. Auch!" dejó salir.

La chica dejó salir un pequeño jadeo y dejó caer la almohada, sus manos yendo a su boca en completo shock. "Lo siento mucho. Olvidé por completo que estas lisiado, y yo-"

"Oye, no estoy lisiado!" intervino.

"Y te acabo de golpear. Oh por Merlín. Soy una horrible persona," exclamó, enterrando la cara en sus manos.

Él se encogió de hombros. "Oye, si te sirve de algo, probablemente yo soy mucho peor persona de lo que tú eres."

Ella dejó salir una media sonrisa y negó con la cabeza. "Eso no me ayuda en nada," suspiró y vio a Hadrian. "Estoy muy feliz de que estes bien. Pensé que ibas a morir en el momento que te vi caer de la escoba y no pude siquiera pensar en que pasaría si tu…"

Hadrian dejó de prestar atención a su parloteo y sólo la observó. Se veía bonita, a pesar de la mirada de cansancio que tenía. Antes de que pudiera detenerse a sí mismo dejó salir, "¿Te gustaría acompañarme al baile de Navidad de los Malfoy este año?"

Ella se lo quedó viendo incrédula. "Estaba diciéndote lo contenta que estoy de que estés vivo ¿y no me estabas poniendo atención?"

"Ehm… Bueno, yo-" tartamudeó.

"Sí," sonrió ella. "Supongo que iré contigo," hizo una pausa y sonrió con arrogancia. "No es como si tuviera mejores ofertas."

"Oye, yo soy la mejor oferta," dijo, pretendiendo sonar ofendido.

"Seguuuuuuro," dijo Daphne provocándolo.

"Retíralo," advirtió Hadrian. "Tal vez este atado a una cama pero aún puedo hacerte pagar," bromeó.

"Ajá."

"Tú lo pediste," dijo Hadrian con voz ronca abalanzándose sobre ella.

Daphne rió mientras Hadrian le hacía cosquillas, tratando de tomar aire entre las risas. "Esta bien. Tú ganas. Hadrian Riddle es el mejor," dijo sonriendo.

"Bueno, gracias."

Se escuchó una risa por lo bajo detrás de ellos y ambos voltearon para ver a Draco parado con una expresión perturbada. "Bueno, por más desagradable que haya sido ese espectáculo, aquí está tu ropa," dijo Draco arrastrando la voz, aventando la ropa sobre la cama.

Draco miró a Daphne. "¿Ya te vas? ¿O también te quieres quedar para esta parte?"

"Draco," dijo Hadrian rodando los ojos mientras que Daphne se sonrojó y murmuró un rápido adiós.

"Madame Pomfrey dice que ya puedes irte," le dijo el rubio. "Aunque se veía algo enfurruñada porque nadie quisiera disfrutar su estadía en el enfermería," frunció el ceño. "Como si fuera posible. Mira estas sábanas, ni siquiera son de seda. Es tan pueblerino."

"Ok, Draco. Este no es momento para tu desaprobación diaria," dijo Hadrian tomando su ropa de la cama. Volteó a ver a Draco y sonrió. "¿Ya te vas? ¿O también te quieres quedar para esta parte?" imitó ganándose una mirada de desagrado y una almohada en la cara.

Expreso de Hogwarts (10 Diciembre 4:00 pm)

"¿Crees que Snape lave alguna vez su cabello?" preguntó Blaise, levantando la mirada del libro que estaba leyendo. "Nunca se ve… ¿cuál es la palabra que busco?"

"¿Limpio?" sugirió Neville, apenas alzando la mirada del juego de ajedrez que jugaba con Daphne.

Destiny lanzó una mirada al juego y sonrió. "Date por vencido, Neville. Vas a perder."

"No aún," dijo con terquedad, apretando sus labios en una línea que denotaba determinación.

"Claro que se lo lava," dijo Draco rodando los ojos. "¿Quién no lo hace?"

"Bueno, ¿alguna vez lo has visto hacerlo?" lo cuestionó Blaise.

Draco hizo una mueca de desagrado. "No. Que asco."

"Ja! Entonces no sabes!"

"Oh, vamos Blaise," bufó Hermione. "Por supuesto que el profesor Snape se lava el cabello. Es como preguntar si se baña o no."

Blaise se quedó en silencio por un minuto antes de preguntar. "¿Estamos seguros de que se baña?"

Hermione se quedó viendo a Blaise incrédula. "No seas ridículo. Todos se bañan."

"Bueno, ¿lo has visto bañ-?"

"Blaise, cállate" dijo Hadrian, tratando por todos los medios de no verse asqueado.

"Debería mandarle un shampoo para Navidad," pensó Blaise en voz alta.

"Cállate, Blaise," dijeron todos (excepto Daphne y Neville) en coro.

Draco alzó la vista con una sonrisa ladina. "Casi se me olvida decirles lo que escuché de camino al tren. Al parecer, Dumbledore piensa que Potter puede salvarnos a todos de todo este asunto de la cámara de los secretos."

Hubo un segundo de silencio antes de que todos explotaran en risas. Hermione sacudió la cabeza haciendo que sus caóticos rizos volaran por todos lados. Bufó incrédula, "Dudo mucho que ese bufón pueda hacer otra cosa más que hacer que lo petrifiquen."

"O maten," añadió Blaise.

"Aunque, debo admitir que sí me pregunto quién estará detrás de esto," dijo Hermione. "Supongo que a de ser un estudiante, aunque nunca sabes, ve lo que pasó con Quirell el año pasado."

"Creo que ya casi llegamos," comentó Destiny ignorando el tren de pensamiento de Hermione. "Casi cinco minutos."

"Maldición," dijo Neville cuando Daphne triunfantemente derribó a su rey con una sonrisa arrogante. "No es justo. He intentado vencerte todo el semestre, ¿cómo es que una persona puede ser tan buena para algo? No es justo!"

"Ya, ya bebé," dijo Destiny dando palmaditas en su espalda. "Todo va a estar bien, ¿quieres un poco de helado? ¿quién quiere helado?" cantó con una voz de bebé.

"Deja de tratarme como un bebé," dijo Neville cruzándose de brazos.

"Entonces deja de comportarte como uno," le respondió Destiny. "Además, ya te había dicho que ibas a perder."

"No te enojes, Neville," dijo Daphne haciendo volar su rubia cabellera. "No todos podemos ser prodigios."

"Deja de provocarlo," rodó los ojos Destiny.

"Un día de estos, Greengrass," dijo Neville sombríamente apuntándola con un dedo. "Un día de estos te ganaré en tu propio juego."

"Claramente no es hoy," dijo Draco burlón.

"¿Podrían callarse todos? Estoy tratando de concentrarme," gruñó Hermione sacando su nariz del enorme tomo que tenía en las piernas para mirarlos enfurruñada.

"Tal vez quieras empezar a arreglarte," dijo Destiny señalando a la estación llena de gente que se veía por la ventana.

Hermione palideció al ver la estación de tren, y la expresión de puro y absoluto terror no fue pasada de alto por Daphne. Cuando todos comenzaron a salir del compartimento la rubia jaló a la ravenclaw a un lado.

"¿Estas bien?" preguntó Daphne. Hermione miró con incertidumbre por la ventana, y asintió un poco rápido para el gusto de la slytherin. Daphne frunció el ceño. "¿Qué pasa?"

Hermione suspiró y bajó la voz hasta casi un susurro. "Mi padre vino a recogerme."

Los ojos de Daphne se volvieron dos rejillas y su expresión se volvió fría. "Quieres decir - ¿pero por qué?"

"Mi madre esta en un viaje de negocios, no va a regresar hasta después de Navidad," explicó Hermione, su pánico acrecentando a cada segundo. "Ya que ella no esta, él puede hacer lo que quiera."

"¿Quieres irte con Astoria y conmigo? Puedes quedarte en mi casa todas las vacaciones," sugirió Daphne.

"No puedo," balbuceó, parpadeando con rapidez para evitar las avasallantes ganas de llorar. "Si no voy con él, podría llamar a mi mamá," su voz se volvió casi inaudible. "Ella no sabe, Daphne."

Los ojos de la rubia se abrieron con sorpresa. "¿No sabe que él te golpea?" repitió. "Pero, ¿cómo es que no se da cuenta?"

"No esta mucho en casa porque tiene que trabajar. Y yo no puedo decirle. La devastaría. Todavía lo ama, Daphne," murmuró con tristeza. "No puedo hacerlo."

"Daphne, apúrate, ya tengo tu baúl!" dijo Hadrian desde fuera del compartimento.

"Voy," respondió la chica sin prestarle atención. Regresó la mirada a Hermione y dijo "Qué te parece esto: Te envio una carta tan pronto llegue a casa, y si pasa cualquier cosa, me mandas una carta y yo voy por ti. ¿Ok?"

"No te preocupes Daphne, voy a estar bien," dijo Hermione mientras comenzaba a jalar su baúl fuera de la puerta. Daphne la siguió de cerca.

"Yo espero que vayas a estar bien," corrigió Daphne. "Pero esto es sólo por precaución. Sólo por si acaso."

Hermione sonrió, aunque se veía algo miserable y forzado. "Voy a estar bien," insistió. "Y aprecio lo que haces, en serio," le dio un rápido abrazo antes de comenzar a caminar hacia la alta figura de un hombre que no se veía nada emocionado de verla.

Daphne suspiró y fue hacia donde estaban Destiny y Hadrian, quienes estaban esperando pacientemente. Destiny la miró con curiosidad, ¿Qué fue eso?"

Daphne negó con la cabeza y en su lugar dijo, "Necesito que me hagas un favor. Checa constantemente el futuro de Hermione en los próximos días, ¿ok? Sólo quiero asegurarme de que esta bien."

Hadrian frunció el ceño, "¿esta bien?"

Daphne intentó encontrar a la castaña entre la multitud, pero fue imposible. "Eso es lo que espero," murmuró. La chica vio a sus papás cerca de uno de los pilares de ladrillos y los saludó.

"Gracias por traer mi baúl," sonrió. "Te veo en el baile de Navidad, Destiny," volteó a ver a Hadrian y lo abrazó. "Por cierto…" dijo mientras le daba un beso en la mejilla. "Mi vestido es verde."

Destiny vio alejarse a la alta rubia y volteó a ver a Hadrian con una sonrisa pícara. "¿Qué fue eso?" preguntó mientras se encaminaban hacia donde los Malfoy esperaban pacientemente.

"No tengo idea," mintió desviando la mirada.

"Mentiroso," acusó la rubia.

Narcissa Malfoy alzó una ceja perfectamente delineada al par. "¿Quién esta mintiendo?"

Una sonrisa ladina se dibujó en la cara de Destiny. "Hadrian tiene una cita," anunció. "Daphne Greengrass."

"¿La mayor de las Greengrass?" preguntó Narcissa. "Es muy linda, ¿no es así?"

Destiny sonrió. "Sí, muy."

Narcissa volteó a ver a su propio hijo y frunció el ceño. "¿Por qué no puedes llevar a una bella joven al baile? Me hago más vieja con cada año, Draco. No tengo tiempo para organizar todo un baile y además encontrarle pareja a mi hijo."

"No necesito una cita," anunció Draco. "Soy un lobo solitario."

Junto a él, Lucius resopló divertido. "Eso es lo que todos dicen, hijo. Eso es hasta que encuentran a la mujer que convierte al lobo en un cachorro obediente."

"¿Eres un lobo o un cachorro, Lucius?" preguntó Narcissa con el esbozo de una sonrisa en la cara.

"Cachorro, querida," respondió con rapidez.

Ella sonrió. "Eso es lo que pensé. Hombres," bufó rodando los ojos. Destiny rió por lo bajo. "Bueno, vamos. No tenemos todo el día. Bellatrix esta esperando."

Destiny tomó el brazo de Narcissa y Draco y Hadrian el de el mayor de los Malfoy. En un giro, se encontraban en la sala de estar de los Malfoy.

Una vez que Destiny logró equilibrarse preguntó. "¿Nos vamos a quedar aquí?"

Narcissa y Lucius intercambiaron una mirada y luego voltearon a ver a los tres niños parados frente a ellos. Lucius se aclaró la garganta y dijo con su voz de negocios "Destiny, tú puedes quedarte. Sin embargo, debo llevar a Hadrian a la mansión Riddle. Tu padre desea hablar contigo."

"¿Sólo hablar?" dijo Hadrian alzando una ceja.

"Entre otras cosas," dijo Lucius, ofreciendo nuevamente su brazo a Hadrian. El chico suspiró y tomó su brazo, despidiéndose de sus amigos con tristeza.

Al llegar a la mansión, mandó su baúl a su recámara y le dijo adiós a Lucius Malfoy. Su padre seguramente estaba en su estudio, asi que Hadrian decidió dirigirse allí.

Rápidamente recorrió los pasillos tratando, lo mejor que podía, de evitar ciertos cuadros. Extrañamente, se sentía emocionado, lo que era completamente opuesto a cómo se sentía durante las reuniones homicidas entre padre e hijo. No se molestó en tocar y en su lugar sólo abrió la puerta. Se encogió de hombros, de todas formas su padre iba a encontrar algo para castigarlo.

Sorprendentemente, su padre estaba sentado detrás de su escritorio tomando una copa de whiskey de fuego en lugar de estar escondido y tratar de matar a su único hijo. Hadrian rió internamente ante el pensamiento y se sentó en una de las sillas frente al impresionante escritorio de su padre.

"¿Cómo va el plan?" preguntó su padre, saltándose todas las formalidades.

"Estoy muy bien, gracias por preguntar padre," respondió Hadrian en tono burlón.

"Hadrian, hay una razón por la cual no te pregunté cómo estabas. No me importa," dijo su padre con desdén y cruzando las manos sobre el escritorio. "Ahora, responde la pregunta."

Hadrian rodó los ojos. "Va bien, supongo."

"¿Y la sangresucia? ¿Ha aceptado tu desafío de mejorar la poción?"

"Hermione," lo corrigió Hadrian. "ha aceptado ayudarme, y le di una muestra de la poción para que la probara ella misma."

"¿Y si dice que no? ¿qué pasa entonces?"

"Bueno… entonces probablemente me lances un avada en ese momento," miró a Lord Voldemort para confirmarlo y éste asintió.

"Pero ya aceptó a ayudarme. Le fascinan los retos, así que dudo que se vaya a echar para atrás ahora," explicó Hadrian.

Su padre parecía estar absorto en algo y finalmente vio a Hadrian con curiosidad. "¿Puedo preguntar a quién le confiaste el diario? Me lo he estado preguntando desde que te lo di, después de todo, ¿qué clase de persona le da ese tipo de artefacto a un niño?" reflexionó.

"Claramente no tú," dijo Hadrian por lo bajo. "Lo dejé en manos de Ginevra Weasley."

Su padre asintió en silencio y le dio una sorbo a su trago. De repente sus ojos color rubí se encendieron y lanzó el vaso a través de la habitación donde se estrelló contra las puertas de madera rompiéndose en mil pedazos.

Hadrian hizo una mueca.

"Quieres decir," empezó a decir Lord Voldemort en un tono peligrosamente bajo. "¿Que pusiste mi diario en manos de una asquerosa adoradora-de-muggles Weasley?"

"Ehm… ¿sí?"

"Estúpido. Tenías sólo un trabajo, mocoso. Te dije que se lo dieras a alguien que lo fuera a usar adecuadamente. Un Weasley no encaja en esa específica descripción!" gritó.

"Ella lo esta usando! Creo…" Hadrian se quedó callado y se hundió más en la silla.

"Lo único que he escuchado es que hay alumnos petrificados en Hogwarts. Eso lo pueden arreglar. El plan era usar la Cámara de los Secretos para quitar a Dumbledore del poder," siseó Voldemort. "¿Ya logramos eso?"

"No," Hadrian hizo una pausa. "Pero la chica Weasley va a abrir la cámara pronto, creo."

"¿Estas seguro de algo, niño?" preguntó su padre.

"Bueno… no. No soy vidente," hizo una mueca esperando un crucio o por lo menos un hechizo punzante por parte de su padre por su comentario insolente. Cuando nada pasó vio a su padre con una mirada de desconfianza.

"He estado en tu estudio por casi diez minutos," comentó Hadrian entrecerrando los ojos. "¿Por qué no me has lanzado ningún crucio o por lo menos cualquier otro hechizo?"

"Ya no te hace nada, así que para qué me molesto," respondió el lord con indiferencia. "Además, las lecciones para reforzar tu mente empezaran pronto," algo parecido a una sonrisa de anticipación apareció en la cara de Lord Voldemort, y era probablemente la cosa más escalofriante que Hadrian había visto en su vida. "Eso será suficiente castigo."


RESPUESTA A REVIEWS SIN CUENTA EN FF

Salesia - Como siempre un gusto leer tus comentarios! Sí la verdad es que esos celos que Draco tiene con Blaise y Hermione son lo más cerca que vamos a estar de un Dramione por el momento hahaha pero se disfrutan mucho! Espero que disfrutes mucho este capitulo! y perdona por la corta respuesta!

guest 19 - muchas gracias por tu review! pues sí, la verdad es que Hadrian se vio muy adorable preguntándole a todos (sobretodo a Severus) sobre Daphne hahaha. Espero que disfrutes el capitulo!


Eso es todo por hoy!... espero tener listos el capítulo para la próxima semana! :D nos estamos leyendo!

ana karen malfoy