ACLARACIONES:

Los diálogos están con - y se cierran también con -

Los pensamientos están con " " y en cursiva

Los cambios de escena se verán con….*******…

Si no se ven ninguno de estos signos y aun así continua, es solo la narración de los hechos.

DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

********AMANE2306********

LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO 28

En el exacto momento en el que ella decidió quitar la primera arma sagrada, la kekkai se derrumbo, aquel cumulo de energía sagrada mixta construida a base de poderes robados le mostraron al mundo de afuera el horror que había sucedido dentro de los muros de ese palacete, solo quedaba la sombría infraestructura con olor a muerte y tristeza.

Kagome supo que se estaba arriesgando a ser encontrada por su pareja antes de tiempo, pero ella había hecho una promesa, tardo casi dos horas reuniendo las armas sagradas y quemándolas para que la maldición que encerraba aquellos artefactos unidos a las almas de sus antiguos dueños, pudiera al fin romperse.

Cuando el fuego que empezó siendo rojo y termino por deshacer los materiales en un intenso azul las almas retenidas de los sagrados salieron despedidas con miradas apacibles, perdiéndose en el cielo azul.

Kagome volteo su mirada nuevamente a la inhóspita infraestructura, y en un acto impulsivo y estúpido dejo correr su reiki bañando todo el lugar, el odio, la pena y la tristeza eran tan fuertes en ese lugar que fue difícil lograr que se purificara, porque cuando un alma no quiere colaborar es casi imposible obligarla, peor si era humano y aquel lugar guardaba entre sus muros, sus suelos y sus cimientos mucha sangre inocente, y por mucho tiempo.

Después de un largo baño de reiki, el césped del lugar casi marchito, decidió colorearse con un poco de vida, el ambiente antes mortal había sido limpiado y considerado a su parecer estable y casi adecuado.

-No puedo hacer más por ahora. –Dijo en voz alta, viendo como el palacete parecía tener mejores condiciones de habitabilidad, pero aun mucha tristeza bañaba las raíces de él, se pregunto qué terribles cosas les había pasado a las personas que habían ido ahí y nunca habían regresado a la aldea.

-Miko sama. –La voz de la anciana que había visto horas antes llamo su atención, se dio la vuelta con parsimonia y la vio caminar hacia ella con las riendas de un caballo a cuestas.

-No puedo hacer más que esto, porque no cuento con tiempo suficiente. –Comento la azabache, ahora que la anciana mujer estaba apenas a unos pasos de distancia.

-Nosotros no le pediríamos más de lo que usted ha hecho hasta ahora. –Contesto la mujer mientras en una inclinación más respetuosa de lo normal le agradecía todo lo que había hecho por ellos.

-Escúcheme. –Pidió Kagome a la mujer. –Este lugar puede volver a ser habitado, pero me temo que las personas que vivan acá no podrán estar mucho tiempo, el desconsuelo y la ira esta forjado en cada piedra de este lugar, yo podría purificarlo por completo, pero eso me tomaría mas tiempo y eso es con lo que no cuento ahora, ustedes tienen dos opciones, o construir un nuevo palacio o mandar a llamar a una miko o monje para que termine mi trabajo.

La anciana escucho atenta todo lo que dijo y asintió rápidamente. –Así lo haremos Mirai sama. –Asintió la mujer, y dando un paso adelante le tendió las riendas del caballo a Kagome. –Este es el caballo más veloz que tenemos, le ayudara a llegar más rápido a la aldea de los exterminadores. –Sonrió la mujer.

Kagome le devolvió la sonrisa y acepto el caballo, no era muy buena amazona, pero había montado un par de veces sobre el caballo de Kaede obasan antes de ser la shikon no tama. Sintió nuevamente la punzada en su cuello y esta vez no pudo aguantar el alarido de dolor que escapo de su garganta que la dejo demasiado turbada y casi al punto de derrumbarse en el suelo.

-¡Mirai sama! –La mujer parecía preocupada, y la ayudo a sostenerse sobre sus propios pies que se debilitaron de improvisto.

-No se preocupe, estoy bien. –Dijo la azabache, aunque su mirada indicaba otra cosa, pudo sentir el aura de Sesshomaru, ya la había encontrado, y seguramente no tardaría en tenerla frente a frente.

La azabache se subió al caballo, sintiendo que el dolor menguaba poco a poco y se incrementaba cada cierto tiempo "¡Era como tener malditas contracciones!"

Kagome miro desde la altura del caballo a la mujer y le hablo esperando que lo que creía que iba a pasar no pasara. –Escuche atentamente, es probable que un inuyoukai se aparezca en la aldea, me puse en evidencia cuando sane a los enfermos y cuando purifique este sitio, así que por un día les pido que dejen la aldea y acampen a las afueras en el bosque, no se alejen demasiado, pero si lo suficiente como para no salir lastimados.

La anciana palideció ante lo que escucho y asintió aun preocupada y asustada. –La está buscando para… ¿ese youkai quiere matarla?

Kagome negó. –No, él no quiere matarme, ese youkai es mi compañero… mi esposo. –Corroboro ante los ojos desencajados de sorpresa de la mujer.

-¿Como…? Si usted es una miko… usted no.

-Soy una miko, soy una mujer, soy una ningen, y soy la compañera de un youkai. –Contesto ella con orgullo. –Y eso no me hace una mala persona.

Le anciana asintió aun presa del pánico, en su mente no podía aceptar tal situación, pero sabía que la joven frente a ella era buena persona. –Los jóvenes de hoy día son un caso perdido. –Murmuro, y la azabache rio suavemente.

-Si por alguna circunstancia, ese youkai llegara a encontrarlos, le pediría que le diera y le dijera algo de mi parte.

La mujer asintió.

….*********….

El Oeste parecía mas calmado después de la ida furiosa de su señor, las damas de compañía, los sirvientes, e incluso la guardia real del palacio parecían haber dado un gran suspiro de alivio cuando el youki de su señor que había descendido sobre ellos como una mala profecía que gritaba que los acabaría a todos y cada uno de ellos, se había evaporado con su salida, ya no había peligro de muerte pero la incertidumbre y el temor aun seguía respirándose en el palacio.

Irasue era la única Taisho en el palacio, su rostro no parecía tener cambio alguno a excepción de sus ojos que aun ámbar estaban bañados en rojo, Kimira estaba en sus plenas facultades y miraba con atención a todos, sus instintos rebosaban, ella hubiera deseado salir en busca de su hija en ley, pero siempre debía haber alguien que se hiciera cargo del Oeste, pensó delegarle aquella misión al hijo menor de su pareja, pero el caprichoso y ladino hanyou había salido corriendo tras el aura asesina de Sesshomaru convertido en su forma original, no hubo tiempo de nada.

La cachorra se iba a llevar una arremetida colosal con los instintos de dominación de Yakko y su hijo juntos, cosa que antes le hubiera parecido entretenido de ver, pero ahora le preocupaban, por eso mismo a la imposibilidad de acudir junto a su hijo y la cachorra, envío rápidamente a la pequeña dama de compañía, esperaba que montada en la bestia alada de su hijo pudiera llegar a tiempo.

Suspiró agotada. –Quien iba a decir que con tres cachorros uno sentiría que se hacía mil años más vieja… ¡Me van a sacar canas! –Sonrió ante su propio chiste, mientras Kimira gruñía en desaprobación.

….************…..

La ira lo había consumido, la cachorra insolente lo había hecho de nuevo, y después quería que no la tuviera atada a su cama, si ella misma se lo buscaba.

Sus ojos solo veían todo rojo, lo único que estaba frente a él era el dulce y fresco aroma de su pareja que se concentraba justo en el punto de unión de los cuatro reinos. "¿Estaba escapando de él?" "¿Lo había traicionado?" "¿¡Se vería con otro macho!?" Aquellos pensamientos no hacían más que lograr enfadarlo más, sentía su cabeza explotar, como si una gran herida estuviera abierta justo en su cien. Los gruñidos inentendibles de Yakko no hacían más que aumentar el dolor, sentía la presión de Yakko en la marca, trataba de rastrear a la hembra, pero no dudaba que la estaría lastimando, porque el mismo sentía mucho dolor y descontrol. Yakko no estaba pensando… ¡Yakko nunca pensaba!

Trato de mantenerse a raya una vez más, le mando una advertencia a Yakko pero este no parecía escucharle, Yakko estaba tan presente como él y estaba tan molesto que no podía obligarlo a recluirse en su interior.

La imponente bestia detuvo el vuelo cuando sintió el aroma de la hembra, la tierra retumbo cuando su pesado cuerpo paro a las afueras de una aldea silenciosa y deshabitada. El sol daba sus últimos resquicios de luz antes de ocultarse.

Yakko gruño con rabia cuando dio por comprendido que el aroma no era fresco, que su compañera había estado ahí, pero hace ya varias horas, sintió una pequeña y diminuta cantidad de reiki cerca de la aldea, miro al interior del bosque y sin pensarlo mucho salió corriendo en esa dirección, su enorme cuerpo logro que la tierra tiemble, mientras los arboles caían al chocar contra él abriendo un camino forzoso entre el bosque y la ultima pista de su hembra.

Muchos pares de ojos humanos lo veían con temor y llanto, había fogatas y ninges asustados y reunidos en un solo sitio, parecía que ya lo estaban esperando.

Gruño con fuerza y sus afiladas garras crecieron junto con su rabia, ahí no estaba su pareja.

-¡Youkai sama! –La voz de una ningen hizo cambiar su mirada asesina de dirección, una mujer mayor salió de entre el tumulto de ningens aterrorizados.

El rugió tan fuerte que se escucho el aletear de una enorme parvada de aves nocturnas huir de ahí con prisa.

La mujer aun con el rostro contraído se acerco unos pasos más y elevo de sus manos lo que parecía una esfera cubierta de pieles, las manos temblorosas de la anciana titubearon pero lograron destapar la esfera, en donde una brillante bola de reiki que cabía completamente en ambas manos de la mujer brillo de blanco y rosa suave. Reconoció entonces la anergia sagrada de su compañera y su suave voz.

-No le hagas nada a estas personas, por favor, yo regresare a ti. –Fue el mensaje que se repitió una y otra vez hasta que la esfera de luz se desintegro y se perdió en el cielo nocturno.

Yakko gruño con rabia y miro a las personas que se abrazaban unas a otras, aun de mal humor y con el orgullo herido se transformo, la bestia enorme había sido suplantada por su cuerpo humanoide, pero sus ojos seguían del mismo rojo sangre, algunos ningen se sorprendieron y otros temieron aun más.

-¡Este exige que le digan dónde está la miko! –La anciana titubeo pero le indico con una mano la dirección, recordaba que la miko le había dicho que no importaba si le decía o no a donde se dirigía ella, que de igual forma la encontraría.

Sesshomaru gruño aceptando aquello como sumisión ante sus palabras y salió en busca de su compañera justo en el momento en el que Inuyasha aparecía.

-¿¡A dónde vas!? –Grito Inuyasha que respiraba agitadamente y veía como su medio hermano en su forma humana se iba en la dirección contraria.

Inuyasha miro hacia arriba y se encontró con la pequeña neko que iba descendiendo en el área.

-¿¡Y tú que mierda haces aquí!? –Pregunto con tono demandante. –¡Esta es una misión para seres fuertes y poderosos, no para gatitas débiles y flacuchas! –Contesto él con toda la intención de molestar a la pequeña neko.

Hotaru frunció el ceño y lo ignoro campalmente mientras se acercaba a la anciana y le pedía que le cuente lo que había ocurrido ahí y lo que había pasado con su señora.

-¡Keh! ¡No me gusta que me ignoren! –Grito él ofendido por lo que creía que era una gran afrenta.

Cuando Hotaru termino de escuchar a la anciana se subió nuevamente en Ah Uhn y emprendió vuelo ignorando los gritos del hijo menor del comandante. –¡VUELVE ACA GATA TRAMPOSA! –Gritaba Inuyasha. –¡AL MENOS LLEVAME CONTIGO!

….************….

Si bien podía recordar, la aldea de los exterminadores quedaba en una fortaleza escondida dentro del bosque, ella la había visitado muchas veces junto a Sango y los demás… pero… –¡Maldición! –Renegó para sí misma, al hallarse completamente perdida, era cierto que conocía dicha aldea, pero también era cierto y muy bien conocido su ineptitud a la hora de orientarse.

Agradeció por decima vez el tener un caballo consigo, puesto que si ya era seguro que su orientación era pésima, hubiera sido aun mucho más frustrante tener que estar perdida y a pie.

Se removió incomoda sobre el lomo del caballo, estaba cansada por los dolores constantes de la marca y también por la posición en la que se hallaba sentada. –No. Definitivamente no. No es buena idea montar a caballo después de una sesión de sexo salvaje en tu primera vez. –Volvió a removerse una vez más intentando conseguir una mejor posición en la que su zona intima no le produjera aquel dolor con cada trote del corcel, aquello era peor que conducir su bicicleta por horas con el trasero entumido.

-Me rindo. –Suspiro, bajándose del caballo aun con dolor y dedicarse a caminar con las riendas del caballo a cuesta. –Soy la miko mas poderosa… la mejor sanadora… ¡Y no puedo curar el maldito dolor post coital! –Grito lo ultimo frustrada.

Un pequeño movimiento se escucho tras unos arbustos y ella instantáneamente barrio el lugar con su reiki, había olvidado hacerlo antes, y le había pasado desapercibida cualquier presencia.

-¡Sal de ahí quien quiera que seas! –Ordeno ella.

El arbusto se removió una vez más y de él salió una joven mujer de cabellos castaños y ojos negros. –¿¡Sa…Sango!? –Kagome no cabía del asombro al ver la viva imagen de su amiga frente a ella, recorrió la apariencia de la muchacha tratando de confirmarlo, y descubrió que a pesar de que su rostro era la viva imagen de su amiga, su cuerpo era más menudo y menos alto, tenía un porte delicado y fresco, su sonrisa desinhibida no era propia de su amiga y aquel brillo en sus ojos aun menos, era como si aquella joven nunca hubiera sufrido en la vida. No, no era Sango.

-¿Quien es Sango? –Pregunto la muchacha, acercándose a ella arrastrando tras de sí una alabarda de dos puntas que parecía ser más pesada y larga que ella misma.

-Una amiga. –Contesto la azabache. –La confundí con tigo.

-Soy Zia. –Contesto la castaña, tenía el brillo de la curiosidad en sus ojos. –¡Y tú! ¡Eres la primera presa que cazo hoy! –Dijo Zia con una sonrisa orgullosa.

-¿Presa? –Kagome admiro cada rasgo de Zia, no pudo evitar pensar en Sango, aunque sus expresiones no eran propias de su amiga, es mas podría jurar que veía un poco de Kohaku en ellas. Tenía la leve impresión de que tal vez estaba hablando con la futura abuela de Sango, o al menos un pariente cercano.

-¡Sí! Mi aldea al fin me aceptara como una exterminadora cuando les diga que encontré a un intruso en los alrededores. –Zia casi ríe de lo orgullosa que se sentía por tal travesía. –Entonces extraña, quítate la capucha y muéstrate. –Exigió Zia, eso sí era un poco digno de Sango, Kohaku no actuaba con tanta seguridad, pero Sango sí.

Kagome asintió y dejo caer la capucha mirando directamente a Zia. Noto como la palidez llenaba sus sonrosadas mejillas. –¡Una youkai! –Exclamo sobrecogida, la alabarda que cargaba empezó a temblar en sus manos, definitivamente aun era principiante en eso de ser exterminadora.

-Si tienes forma humana significa que debes ser muy poderosa… significa que… que… ¡A que has venido a esta aldea! –Grito alarmada mientras volvía en sí y envainaba de mejor forma la pesada alabarda en dirección a ella, aunque en sus pupilas aun brillaba la inseguridad y el miedo.

-No soy una youkai, soy ningen y una miko. –Explico la azabache de forma tranquila, no se sentía para nada amenazada por Zia, es mas solo sentía mucha nostalgia al verla y no quería pelear con ningún antepasado de su amiga.

Escucho la risa sarcástica de Zia. –¡A quien quieres engañar! Tienes la piel muy pálida, tus ojos no son de un color humano y tu cabello tiene ese extraño tono en ciertas áreas, además tu rostro es… eres… ¡pues tu sabes lo que eres! ¡No pienso decirlo, tengo vanidad femenina después de todo! –Exclamo apuntándola más con el arma.

Kagome sonrió. –¿Intentabas decir que soy hermosa? –Zia ignoro el comentario.

-¡Vamos! –Ordeno la menuda versión de Sango. –Te llevare a la aldea y ellos al fin me darán el lugar que merezco como una más de ellos.

-Porque no te darían el lugar, tienes sangre guerrera. –Comento Kagome siguiendo las indicaciones de Zia de moverse en dirección de la aldea.

-¡¿En qué mundo viven los youkais?! ¿O es que para ustedes es diferente? Aquí las mujeres no somos más que madres o futuras madres, incluso en mi aldea, pero yo cambiare eso, les demostrare que puedo ser una exterminadora como cualquier hombre e incluso mucho mejor! –Se veía convencida y con una fuerte convicción, Kagome sonrió ante la idea.

No dijo nada mas, se dejo llevar como si fuera una indefensa prisionera, bien sabía que no podía lastimar humanos con su poder, al menos no directamente, pero sí que podía destruir sus armas que eran hechas de los restos de youkais, además tenía su kekkai de protección y a Hikari y Yomi sus dagas gemelas.

Avanzaron lo que podían ser tres kilómetros más, estaba cansada y el dolor de la marca le había mermado gran parte de su energía, a pesar de que se había detenido desde hacía un par de horas, aun así le parecía increíble lo poderosa que era la famosa marca de parejas, se sentía unida en cuerpo y alma, era como si ya no fuera dueña de sí misma, y a pesar de que sabía que eso sucedería de antemano, no esperaba sentirse tan vulnerable por ello. Ella se había convertido en una mujer segura, independiente, o al menos lo era hasta que conoció a Sesshomaru, y esa ruptura de su libertad que ahora estaba atada por la eternidad a un ser como él la volvía débil, vulnerable, pero no lo suficiente como para volverla una compañera sumisa y esposa de familia, ella era Kagome Higurashi y no se rendía ante nada.

-Había un enorme muro rodeando la aldea de los exterminadores, estaba hecho de grandes y altos troncos y en cada esquina del muro había un puesto de vigilancia con al menos dos vigías que estaban pendientes de cada cosa que pasara en los alrededores, Zia la empujo un poco con la parte sin filo de la alabarda y la hizo tropezar con una piedra en un desnivel de terreno, la azabache estaba realmente cansada y no pudo equilibrarse, sus manos amortiguaron su caída y cuando se levanto estas tenían un poco de sangre y tierra, producto de la caída.

-Oh kami, lo siento. –Se disculpo Zia, tal vez sin darse cuenta, y mirando las manos de Kagome vio en primera fila como estas se regeneraban al instante, dejando una piel blanca intacta. Volvió a fruncir el ceño al recordarse que Kagome era realmente una youkai y la empujo nuevamente hacia adelante pero con más sutileza que antes.

-Eres muy amable. –Comento Kagome sin mirar a Zia que estaba tras ella empujándola con más gentileza de lo que demostraba su rostro.

-¡Es Mazia! ¡Abran las puertas! –Se escucho la voz de un hombre desde el puesto de control más cercano a las puertas.

-¡Es Zia! ¡Kageru Baka! –Grito la castaña avergonzada por su nombre.

-¿No te gusta tu nombre? –Pregunto la azabache.

Zia negó. –Es el nombre de una flor que crece solo en mi aldea, se supone que significa delicadeza pura. –Resoplo en lo último, como si su nombre completo fuera un insulto. –¡Si tengo una hija nunca le pondré un nombre tan ridículo! ¡Se llamara Sango! Que significa fortaleza. –No había la menor duda, aquella era el antepasado de su amiga, pero según sus cálculos seria su abuela no su madre, probablemente Zia no llegaría a tener una hija así que el deseo del nombre se pasaría a la nieta.

De pronto las puertas se abrieron con un sonido pesado y forzado, la muralla de troncos les dejo pasar, Kagome observo por primera vez la aldea de exterminadores llena de personas, todos tenían una mirada fiera, las mujeres que aunque se las veía con niños o en labores domesticas también tenían ese temple de dureza y fortaleza en sus miradas. –Definitivamente son guerreras. –Comento en voz alta, Zia pareció saltar en su sitio ante el comentario.

-Cierto. –Confirmo con dignidad la castaña.

La mayoría de los hombres estaban entrenando, y entre el tumulto de miradas molestas y a la defensiva se apareció un hombre de por lo menos treinta años o un poco menos, tenía el cabello castaño y los ojos iguales en tono más claro, se veía serio y autoritario.

Zia salto de su sitio y se adelanto. –Kuso sama, he capturado a esta youkai en los alrededores. –Indico Zia elevando el pecho con orgullo, su tez de por sí ya sonrosada por su joven edad se sonrojo aun mas mientras más veía el semblante serio y autoritario de el hombre.

Kagome noto todos los cambios en Zia, su nerviosismo, su rubor, el brillo de sus ojos negros y dedujo que estaba enamorada del hombre que de seguro por poco y le doblaba la edad. Pero ella no podía desmerecer aquel enamoramiento de Zia, puesto que ella estaba emparejada con un youkai que ni siquiera sabía cuantos centenares de años tenía más que ella.

El hombre alto y de apariencia fuerte ni siquiera tomo importancia de los brillosos ojos de Zia, solo la miro a ella con un semblante que demostraba cuanto detestaba a los youkais.

Con una mirada rápida de parte de él, los exterminadores empezaron a correr de forma veloz alrededor de ella y a lanzarle cadenas para evitar un posible ataque de su parte, Zia parecía sorprendida.

Diez hombres la tenían atada y jalaban de las gruesas cadenas hasta lograr que ella cayera al suelo de rodillas, apretaron con fuerza y jalaron aun mas logrando sacarle un alarido leve. "Si. Regeneraba rápido y era muy poderosa, pero no era inmune al dolor físico"

Kagome respiro hondo ante el estrangulamiento de su cuerpo, y cuando supo que no soportaría más dolor libero su reiki y las cadenas se rompieron con facilidad en varios pedazos inconexos.

Todas las mujeres soltaron una exclamación preocupada, y las que tenían hijos se alejaban y las que no solo la miraban de forma amenazante y al mismo tiempo alarmadas. Los hombres parecían molestos.

-Mi arma. –Pidió el tal Kuso, y al instante un aparente preadolescente se acerco cargando consigo un artefacto que Kagome conocía muy bien, tras el pequeño jovencito apareció una figura conocida.

El hombre alzo el enorme boomerang y lo elevo dispuesto a atacarla, mientras ella aun en el suelo veía a Kirara que rugía amenazadoramente en su forma de nekomata gigante.

Kagome ni siquiera presto atención a Kuso cuando la ataco, solo recordó a su antiguo grupo mientras veía a Kirara. El chispeante choque de energías le devolvió la conciencia de lo que pasaba, cuando el hombre lanzo el boomerang sobre ella con toda su fuerza, su kekkai involuntaria y casi instintiva retuvo el golpe. Kagome vio a Kuso y encontró el parentesco con Sango y Kohaku, sonrió y eso descoloco mas al hombre que empleo más fuerza en golpear la kekkai sin hacerle ningún daño al campo de protección.

-¡¿Por qué una youkai puede crear una kekkai?! –Exigió saber el hombre.

Kagome se levanto quedando frente a frente con el hombre que le sacaba una cabeza de altura. –Porque no soy una youkai, mi nombre es Kagome, ningen, shikon no tama, miko sagrada del clan Higurashi y señora del Oeste.

El alarido de sorpresa fue como una ola, desde las mujeres hasta los hombres, el hombre frente a ella la veía con un impacto desmedido, Kagome se preguntaba que le harían ahora al saber lo que ella era.

Si la atacaban, no le quedaba de otra que atacar también, pero prefería que todo se resolviera de la mejor forma, porque necesitaba información y solo ellos podrían dársela.

La punzada de dolor fue tan fuerte que la desestabilizo volviendo a llevar sus rodillas a la tierra, Kagome se cubrió la marca que ardía como si le hubieran echado encima agua hirviendo, o en todo caso aceite, cerró los ojos y comenzó a ver borroso. –Sesshomaru no… -Pidió mientras se sentía morir de dolor.

CONTINUARA….

Voy a mandar saludos a los que me dejaron sus reviews desde mi última actualización y responderé a algunos comentarios:

Valeria Rojas, Jazsmith, , Anaisescalona12, Camoni, Daniela-Rayo, Isa, Damalunaely y a todos los guest. Muchas gracias por dejarme sus reviews me hace muy feliz recibirlos, y les pediría que siempre se acuerden de dejarme uno, cortó o largo estaré dichosa.

Gracias a los que añadieron la Miko a sus followers y favoritos y a mí como autora favorita. Me gustaría también leer sus comentarios. Besos.

Laura. Hola, no pude evitar reírme cuando me comentaste lo emocionada que estabas cuando viste que actualice y tu gritito en pleno trabajo. Realmente me hace feliz que esperes mis actualizaciones. Respondiendo a tu pregunta sobre el desenlace, pues no estoy segura cuanto falte en realidad, tengo ciertos parámetros para con esta historia, ciertas tramas que las tenia bien pensadas, pero la mayoría de las veces lo que escribo nace del momento, así que no es seguro cuanto falte para su fin, pero creo que todavía le quedan varios capítulos por delante. Con respecto al otro fic de esta pareja, cuando termine esta historia publicare aquí mismo un prologo del nuevo fic, y si les gusta y ustedes le ven futuro, pues lo subiré. Besos.

Veros. Hola, Pues tienes razón Sesshomaru no la tendrá fácil con Kagome, puesto que ella tiene bastante carácter y más aun cuando le prohíben cosas, además siempre fue algo caprichosa y temperamental, y muchas veces no piensa lo suficiente antes de actuar, aunque debo decir que ha madurado un poco desde la época de Inuyasha, pero solo un poco. Respecto a tu duda de quién es más poderoso que puede controlar a Naraku, pues… no puedo decirlo aun, pero puedo decirte que es un control solo de poder, porque Naraku a pesar de todo siempre tubo ideas propias, maquinaciones y obsesiones muy profundas, no creo que pueda ser manipulado mentalmente, supongo que solo está esperando el momento para sobrepasar a su maestro (Que es fuerte realmente, al menos mas que Naraku actualmente). Cambiando al tema Kikio, pues no siempre fue mala, (en esta historia) siempre la imagine como una niña un poco altanera y orgullosa pero no malvada (Después de todo los niños no son malvados, y muchos de ellos solo tienen vidas tormentosas) bueno, volviendo al caso, Kikio es un producto de la maldad, es producto de un plan y si, ahora (siendo grande) se la puede considerar maldad pura, realmente odia mucho y cuando aquel sentimiento invade el alma humana es difícil que pueda cambiarse (algo así como lo que pasó en el palacete del terrateniente del que comente en este capítulo). Besos.

Faby Sama. Que tal, bueno Kagome tiene mucho poder, realmente me gusta que sea así, siempre estuve frustrada cuando en la serie ella era salvada casi siempre y era sobrepasada por la "perfecta Kikio" pues odiaba que sea débil, bueno sabemos que después tuvo mucho poder y destruyo a Naraku, pero eso fue casi al final, siempre quise que Kagome superara a Kikio y fuera una guerrera. Con respecto al estado de Sesshomaru, Yakko y la preocupación de Irasue y Kimira, lo entenderás pronto, y realmente nuestro peliplata está muy molesto, pero no le pasara nada, más que una GRAN rabieta y deseos de castigar a cierta azabache.

Yona. ¡Hi! Bienvenida a mi fic. pues resulta que Kagome sabe perfectamente lo sobreprotector que es Sesshomaru y ella tiene una misión que le fue asignada, además cree que es lo suficientemente poderosa para hacerle frente, y pues créeme que si por Sessh fuera ella no correría ningún riesgo y más aun cuando sabe acerca de la profecía. Gracias nuevamente por interesarte en mi historia y más por animarte a comentar, te agradecería que sigas haciéndolo, es algo que realmente nos hace muy feliz a las escritoras.