INMORAL. SOMBRAS.

CHAPTER 28.

POV DE GOTEN.

—No tengo que preguntarte si es cierto o no, Trunks. Lo sé—el hombre quien ahora me da la espalda no responde, así que compruebo mi hipótesis—. Si no lo fuera, te estarías defendiendo.

—Goten…

—No tienes nada que explicarme—interrumpo—. A nadie a decir verdad, Trunks—le digo, y él retorna su vista hacia mí. Nuestras miradas se encuentran, y sé, ninguno piensa ceder.

—¿No estás enfadado?

—¿Serviría ahora?—replico, y eso es suficiente para que Trunks retorne a su posición inicial de manos en los bolsillos del pantalón y su dirección hacia la ventana.

"Trunks… Esto es de locos ¿Tú y Pan enserio se casarán?"

"¿Por qué ha de ser una locura, Goten?"

Parece increíble pensar que el tiempo haya pasado tan rápido.

Giro la cabeza hacia el ventanal lateral a mí y solo puedo verme reflejado en el cristal oscuro. Mis ojos divagan sobre mi facie, y tontamente me encuentro extrañado ante mi propia persona. Mi cabello negro en punta, perfectamente peinado, mi cuerpo enfundando en un traje gris, y mi cejo fruncido sobre mi frente, solo me afirman: Estás en la etapa de la madurez.

A mis 37 años, percibo que mis expectativas de vida están cambiando de ambiciosas a moderadas, ya no soy un adulto joven, y mi objetivo vital ahora es tener estabilidad, sentar cabeza.

Como es comprensible, no soy el único que ha cambiado en estos años, Trunks también lo ha hecho, mi amigo…

Él siempre fue el estratega entre los dos, el que permanecía serio cuando la situación lo requería. Sin embargo, ahora luce más taciturno que de costumbre, su actitud ha cambiado, al igual que su porte dominante, este se encuentra más presente que nunca, y no puedo evitar pensar que está ocultándose detrás de esta faceta del poderoso hombre de negocios que sabe exactamente qué es lo que hay que hacer.

"Goten. Amo a Pan, por eso le pedí que fuese mi esposa"

Si aquello que me dijo alguna vez fue una mentira, no debería extrañarme que las cosas llegaran a este punto. Pero si por el contrario se querían, y se casaron enamorados ¿Por qué pasaron estas cosas? ¿Qué fue lo que salió mal allí?

"Trunks se fue de viaje, dijo que regresaría en una semana, así que… como no quiero quedarme en C.C. Vine aquí, a quedarme con abuelita, Milk"

Ahora creo que ya no tiene caso que intente indagar en el asunto. ¿Qué ganaría yo con esto? Es decir ¿qué ganaríamos todos nosotros ya?

Nada.

Todas las sombras han salido a la luz de parte de cada uno. De modo que, aún si quisiéramos abogar por alguien ¿Por quién? Los dos tienen fallas. Nadie es inocente.

Como ya no tengo nada más para comprobar, me levanto del sillón en el cual estaba y me dirijo a la salida de la oficina.

"¡¿Estás mintiendo?! ¡¿Por qué eres tan cruel conmigo?!"

Aquel día quizá Pan inconscientemente reclamó todos los fallos de Trunks para con ella. Pero ninguno de nosotros caímos en cuenta de todo lo que implicaba ese reclamo. Todo el resentimiento que quizá Pan descargó en esa sola frase.

Tomo la perilla de la puerta en mis manos, giro la misma y la puerta se abre, sin embargo, mis piernas no parecen responder.

"Goten… Desde hoy… no importará nadie más que nosotros dos"

"Bra…"

"Goten, aun quiero ser tu esposa. Te amo, nada ha cambiado. Son Goten. Se mi esposo"

Bra… Tienes toda la razón. Esto es un asunto exclusivamente de ellos. Además, estoy seguro de que nadie más intervendrá aquí. No tenemos el derecho, y aunque lo tuviéramos, no tenemos ni el ánimo ni las fuerzas para hacer frente a esto. Al menos en mi caso particular, me limitaré a apoyar cualquier decisión que tomen.

—Adiós, Trunks—le digo, y él al parecer no responderá.

—Espera, Goten.

Giro mi cabeza en su dirección mientras él hace lo mismo. Parece dudar por momentos si continuar o no, gira por completo, acercándose hasta quedar a unos cuantos pasos de mí.

—Hermano—pausa antes de continuar—, yo lo siento.

Mi mano deja la perilla y se introduce en mi bolsillo, doy un leve suspiro y empiezo:

—Trunks. Ya te dije. Ustedes están solos ya, nadie dirá…

—Yo…—me interrumpe mientras se pasa una mano por la cabeza— no sé qué es lo que tengo que hacer.

POV DE MAI.

"¿Eso es todo lo que preguntarás?"

"Sí"

Kami. Que persona tan extraña es esa chiquilla. Descargo mi peso sobre el sofá, mientras apoyo la nuca en el respaldo.

"Si quieres saber si Andrew es…"

"No es de Trunks… él nunca negaría a un hijo suyo"

—¿Para qué mierda me citó entonces?

Cierro los ojos y necesito ordenar mis ideas. Necesito pensar con claridad.

No creo que tan solo haya sido para preguntar algo tan estúpido.

"¿Amas a Trunks?"

"Lo amo"

Maldita sea. Quizá no debí decirle eso. Pero…

"No estaba obligada a venir, y, aun así, está aquí"

Estoy segura de que no buscaba solo eso. Así que es allí en donde la cuestión verdadera radica. ¿Qué demonios ganaba ella con eso?

FLASHBACK.

Mi celular vibra en el sofá, lo tomo entre mis manos y me apresuro a contestar:

—Habla Mai.

—¿Por qué te reuniste con Pan?—pregunta Trunks en un tono de enfado al otro lado de la línea.

—Fue ella quien me buscó—me excuso—. Yo nunca…

—Pudiste no haber ido.

—Trunks…

—Esta es la última vez que lo haces—sentencia—. No te quiero cerca de Pan.

Sin que yo misma lo pueda evitar, me mofo ante sus reclamos.

—Esto no es gracioso—dice firme—. No lo repetiré otra vez.

—Es a ella a la que deberías ponerle límites—me defiendo.

Todo esto ha sido suficiente para mí

—¿Por qué me reclamas a mí?—recalco—. Fue Pan quién me citó, yo…

—¿Te obligó acaso?—pregunta y mi silencio ha dado a entender que no fue así.

"No estoy aquí para pelear. Si lo quisiera, te habría citado en un terreno baldío"

—Fuiste porque quisiste—completa su propia pregunta—. Así que no me des apelativos tan estúpidos.

La impotencia se apodera de mí cuando escucho lo último.

¿Cree que he caído en una trampa, acaso?

"No somos tan disparejas en edad"

"Nunca fuimos tan cercanas para tratarnos con confianza"

Sch. Mierda

Lo peor de todo es que al parecer tiene razón ¿Cómo no caí en cuenta antes de ese detalle?

"De hecho, llegó antes de la hora prevista"

Ella lo tenía planificado todo desde el inicio. Sabía que iría, planificó todo, ella…

¡Maldita controladora!

"…Las buenas costumbres jamás se olvidan"

"Tiene razón, pero no creí que vendría"

La sensación de sentirme humillada hace que quiera largarme a vomitar.

¿Yo? ¿Acaso he sido el títere de una niña?

Todo apunta a que sí.

Estoy furiosa con ella, con Trunks, conmigo misma. Además, quiero reclamarle el por qué Trunks se preocupa tanto si de todas maneras ya se sabe todo.

—Que quede claro, Mai. Mantente lejos.

—Trunks—mi labio inferior vuelve a temblar de impotencia—. ¡Vete a la mierda!

FIN DEL FLASHBACK.

Si tanto le importaba esa mocosa engreída ¿por qué entonces alguna vez quiso dejarla por mí?

POV DE PAN.

—Traje el pedido, Sra. Briefs.

—Oh, muchas gracias, Mathew.

El hombre deja las bolsas con compras sobre la isla de la cocina. Pretende retirarse pero ante mi insistencia de acompañarme, decide quedarse, y para mí sorpresa, decide ayudarme a cocinar.

El hombre no tardó nada en conseguir un delantal de cocina, arremangarse las mangas y unírseme a la labor.

Descargo el contenido de la bolsa, mientras Mathew retira el corcho de la botella de vino tinto.

—Un buen vino—empieza a hablar mientras yo empiezo a cortar vegetales—, según se dice, está en la manera en la que la uva ha sido pisada—comenta mientras vierte un poco del contenido en la cacerola—. Huele exquisito, este salmón sabrá muy bien.

—Eso tenlo por seguro. Apropósito, ¿En dónde aprendiste a cocinar tan bien, Mathew?—pregunto sorprendida por sus habilidades culinarias.

—Mi esposa…—dice—, es una excelente cocinera. Ella me enseñó.

—Mis créditos a tu esposa.

—Se los daré, Sra. Briefs.

POV DE TRUNKS.

"Piensa bien las cosas, eres bueno en eso, Trunks"

"Estoy tan desubicado, Goten. Realmente yo…"

"Si esperas que te dé un consejo, no lo haré. No tengo… la experiencia en casos como este"

—Sr. Briefs. Estos son los últimos documentos que tiene que firmar el día de hoy.

—Sí, enseguida.

Después de entregárselos, mi asistente sale de la oficina, dejándome como el único individuo en este piso.

"¿Recuerdas las travesuras que solíamos hacer? Pobre Bulma-san…"

FLASHBACK.

—¿A dónde fue Daniel?—pregunto mientras me siento en unos de los sillones distribuidos por la sala.

—¡Él está en una misión!—dice Mai desde la cocina—. ¡Ya sabes cómo es!

Asiento levemente y mis ojos logran enfocar una fotografía de Daniel en compañía de sus amigos del Servicio Militar de los Estados Unidos.

—¡¿A dónde fue ahora?!—pregunto.

—¡Lo enviaron a Irak!

—¿En serio?

—¡Sí. La fuerza aérea manda sobre su vida!—grita para contestar.

—¿Por cuánto tiempo?—pregunto.

—Por siete meses—dice sentándose enfrente de mí y dejando los bocados que ha traído entre brazos—. En fin—se encoge de hombros—. Lo que tiene ser la esposa de un militar. Ah, lamento no tener algo más que ofrecerte pero no suelo cocinar en la noche. Además, no me dijiste que venías, de ser así, hubiese preparado algo, Trunks.

—De hecho, vine por un viaje de negocios, la cita se canceló así que decidí venir por Daniel para salir a beber un par de cervezas.

—Es una lástima, él partió hace dos meses—dice con un deje melancolía en su voz—. Me preocupa.

—Sí, entiendo cómo te sientes, pero Daniel regresará bien, ya lo verás.

—Sí—asiente, le da un sorbo a su lata de gaseosa, acción que imito—. Ah ¿cómo has estado tú? ¿Qué tal tu vida de casado?

—Muy bien—contesto—. Creo que he tomado una buena decisión.

—¿Quién creyera de ti y la hija de los Son?

—¿Por qué lo dices, Mai?

—Por nada, simplemente que me sorprendiste. Nunca habría imaginado que te casarías con ella.

—Pues es mi situación, y estoy feliz con ella.

La conversación siguió avanzando, aunque ahora otro par de latas de cerveza—de una nueva docena—se nos han unido.

—Kami. Tres horas bebiendo—dice Mai—, te he de admitir que estoy empezando a ponerme un poco ebria.

—No tienes ni qué decirlo—recalco bebiendo de mi lata.

—Tú tampoco te salvas, Trunks.

—No, estoy acostumbrado a beber. Estoy sobrio.

—Ah… ¿Recuerdas todas las cosas que solíamos hacer cuando niños?

—Cómo no—recalco—. Mamá siempre solía enfadarse por las palmeras, por los animales, en fin.

—Sí—asiente—. Pobre Bulma-san… lo que tuvo que aguantar ¡Ah!—de pronto exclama—, ¡encontré un par de fotos de cuando éramos niños! Aguarda aquí, regreso enseguida—y así lo hizo. Se sentó a mi lado y empezamos a mirar el álbum.

—Recuerdo esta, es de mi cumpleaños número 10.

—Precisamente, Trunks.

Seguimos mirando las fotografías hasta que una en especial saltó a la vista.

—Ah... esa.

—¿Quién la tomó?—pregunté viendo a mí mismo en la edad de 12 años, sentado sobre la copa de una palmera, con Mai.

—Ah, fue Pilaf—contesta—. Fue en el cumpleaños de Bulma.

—Sí. Lo recuerdo. Para entonces todos creían que terminaríamos juntos—Suelto a risa.

—Sí. Pero en fin, voy por bocaditos para pasar la resaca. Vuelvo en un minuto.

Seguimos compartiendo un momento agradable, hasta que en un determinado momento, todo se volvió tan electrizante que terminamos besándonos.

Sé que ninguno de los dos está totalmente ebrio como para dejarle la culpa al alcohol, sin embargo, eso no logra hace que me separe de ella. Recargo mi peso sobre el de Mai, recostándola sobre el sillón, mientras continúo con mis besos sobre sus labios y el nacimiento de su barbilla.

Su sabor y olor propios mezclados con el aroma a alcohol son demasiado para mi olfato. Mi mano, intrépida se atreve a deslizarse por sus muslos, y ahora sé que, si ella me lo permite, no hay poder que me detenga de hacer lo que viene a continuación.

FIN DEL FLASHBACK.

Tomándome la cabeza en las dos manos, pego mi frente al escritorio.

Maldición.

De no haber dormido con ella aquella noche y las que siguieron, nada de esto habría pasado, tendría una vida tranquila, normal con mi esposa y con mi hija. Pero estoy seguro, no solo yo, sino también Mai con Daniel y su hijo Andrew.

FLASHBACK.

Trunks. Tenemos que hablar—dice Pan de manera seria, cruzada de brazos en el umbral del armario.

—Tengo una cita—sentencio acomodándome la chaqueta sobre los hombros—. Lo hablamos luego.

Paso de ella para tomar mi billetera colocada sobre el buró y disponerme a salir.

—¡Trunks Briefs te estoy hablando!—alza la voz furibunda, al instante retorno mi vista hacia ella, quien luce de brazos cruzados y labios unidos en una firme línea recta mientras se me acerca de manera intimidante. Acortando la distancia entre nosotros y haciendo sonar sus tacones sobre el piso.

—Trunks. Yo te he tolerado muchas cosas, porque sé lo difícil que es tu trabajo—empieza—. Sé cuan complicado debe ser estar al mando de C.C…

—Pan, no quiero discu...

—Estoy hablando yo, por favor—me interrumpe, si alguien me lo preguntara, podría contestarle que casi puedo oírla rechinar entre dientes—, lo que hiciste hoy fue…

—¿Qué hice? ¿Qué fue tan grave?—replico. Es oficial, me ha sacado que quicio realmente, de nuevo—. ¿Eh? ¿Faltar al cumpleaños de tu abuela es tan grave?

—Ah… No es el hecho de no haber ido. Todos te comprendemos que tienes muchas cosas que hacer, pero lo que me enoja es esta actitud que tienes justo ahora—dice y no puedo evitar fruncir el cejo.

—¿A qué te refieres? Así soy yo.

—No puedes ni siquiera ofrecer una mísera disculpa, al contrario, tú eres el que resulta más enfadado.

—¡¿Entonces qué quieres que diga, eh?! ¡¿Quieres una hipócrita disculpa?! ¡Si eso quieres… lamento no haber estado en el dichoso cumpleaños de tu abuela!

—¡Trunks!—vuelve a alzar la voz, pero al contrario de antes, ahora empieza a sollozar—. ¡Hoy fue mi graduación! ¡La dichosa fiesta era por mi graduación, no era el cumpleaños de mi abuela! ¡Te lo dije toda la semana!—alza la voz exasperada.

"Trunks. El miércoles me gradúo. Es a la tres de la tarde, y luego iremos a celebrar a casa de mi abuela"

Mierda.

Se me olvidó por completo.

—Esto era todo el asunto—dice finalmente, dejando caer sus brazos a cada lado de su cuerpo aun enfundando en aquel vestido.

—Pan…

—Ya puedes irte si quieres—gira sobre sus talones para adentrarse en el armario.

—Mierda. En verdad lo siento, Pan. Yo… lo olvidé por completo, Pan…

—Me estoy cansando—dice girando levemente en mi dirección—. Mis asuntos también son importantes. Ya no tolero tu actitud de indiferencia, Trunks.

FIN DEL FLASHBACK.

Quizá ese fue un evento premonitorio para no haber salido de casa al día siguiente que Pan se fue de viaje para su firma de libros, pero para aquel entonces, yo tenía otros planes.

FLASHBACK.

—Creí que no vendrías—dice apartándose de la nave para encaminarse hacia mí—. Ya iba a regresar a New York.

—Mai. Tuve un ligero contratiempo en la oficina. Lamento llegar tarde.

—No te preocupes, de todas maneras, estamos puntuales para ver la siguiente ronda de peleas.

—Sí—asiento, y ella encapsula la nave, guardándola finalmente en su bolsa—, Entonces, vamos.

—Ajá. Por cierto ¿cómo es que conociste ese sitio, eh? Tengo que agradecerte el haber ganado algo de dinero allí, Trunks.

—Ah…

"Sé que te gustan las carreras de coches, Trunks. Pero quiero llevarte a un lugar diferente, que sé, te encantará"

"¿A dónde iremos, Pan?"

—¡Trunks!—me llama la atención Mai para sacarme de mis cavilaciones—. Dime.

—Ah… por unos amigos.

Llegamos al lugar repleto de personas.

Atravesamos aquel callejón, y nos adentramos en el pequeño graderío que rodeaba el ring. El presentador se estaba explayando y técnicamente desgarrándose la garganta para anuncia a los próximos competidores.

Mai y yo nos sentamos entre las primeras filas, cuando de pronto, para mí jodida suerte, la amiga de Pan, Mía, apareció en el escenario.

¿Cómo demonios no pensé que ella estaría aquí?

"Ella es una amiga de muchos años, Trunks. Y maneja las apuestas aquí."

Por mí jodida suerte.

Mía miró hacia nuestra dirección, nuestros ojos se encontraron brevemente y ella logró reconocerme. Aunque fue brevemente, sus ojos divagaron sobre mí. Nuestra corta distancia me permitió ver cómo su cejo se frunció apenas vio a Mai junto a mí, nada dejaba lugar a dudas de que ella y yo éramos pareja.

—¡Sch!—dijo a través del micrófono—. ¡Esperemos una buena purga! ¡Señores, denme sus billetes!

El público vitoreó, al poco tiempo las peleas empezaron, al igual que la sensación de sentirme incómodamente observado.

Giré en su dirección y Mía ni siquiera disimuló que me estaba observando fijamente. Le mantuve la mirada y ella dio una media sonrisa acompañada de una negación de su cabeza, lo siguiente que supe a continuación fue verla desparecer de la escena, no sin antes levantar muy en alto su dedo medio. Manifestándome su inconformidad.

—¡Wow!¡Gané! ¡Gané!—gritó Mai a mi lado— ¡Iré a cobrar mi premio!

El tiempo pasó y era hora de retirarnos, salimos del sitio para ser envueltos por el frío del exterior.

—Es la 01:00 a.m—anuncia Mai, me permito sonreírle y lo siguiente que supe fue que me empujaron fuertemente por la espalda.

No necesitaba confirmar quién era el responsable, lo sabía por su ki.

—¿Cómo….? ¡¿Cómo pueden ser tan miserables?!—exclamó Daniel furibundo.

Ante el escándalo, las personas que salían del evento empezaron a aglutinarse, formando un círculo a nuestro alrededor.

—Tú—me señaló encolerizado— ¡¿No que estabas felizmente casado?! ¡¿Ya te aburriste de tu esposa, acaso?!

—Daniel. Vamos a otro sitio—intento dialogar, pero conociendo a mi amigo, sé que será imposible.

—Eres basura, Trunks—señaló antes de encaminarse hacia nosotros, tomar a Mai por el brazo y arrastrarla consigo a la fuerza mientras ella no deja de intentar zafarse de su agarre.

—¡Daniel! ¡Suéltame, por un demonio!

—¡Cállate, Mai. Tienes muchas cosas que explicar!

—¡Daniel!—me interpongo en su camino, tratando de que la suelte.

—Tú no te metas—Amenaza—. ¡Es mi jodida esposa!—se viene un golpe, uno que pude haber detenido, pero decido dejarle descargar su rabia y furia en mí—. ¡¿Ahora sientes compasión por mí?! ¡Defiéndete!

Me imparte otra ronda de golpes, mismos que acepto gustoso, no quiero hacerle daño.

—¡Eres un cabrón! ¡Es mi esposa!

Los espectadores solo se limitan a alentar a Daniel para que me golpee con más fuerza, y otros me alientan a defenderme.

—¡Ya basta, Daniel!—Mai lo agarra por el hombro para intentar frenarlo.

—¡¿Qué dirás, Mai?!

—Daniel…

—¡Solo eres su puta personal, date cuenta!—le dice tomándola del antebrazo para zarandearla con fuerza, y decido que es suficiente.

Empezamos la pelea, dándonos de golpes en medio de la tierra arenosa.

—¡Ya basta ustedes dos!—sisea Mai conjuntamente con un par de hombres que intentan separarnos, más no lo logran. En lugar de aquello, Daniel, en un mal movimiento o quizá no, logra estamparle una atroz cachetada en la cara, veo a Mai caer de bruces al suelo con su labio inferior sangrante—. ¡¿Qué te ha faltado, eh?! ¡¿Quieres dinero, acaso?!—reclama mientras la toma por la nuca con agresividad.

—Daniel. Detente—pido pero el hombre está llevado por la furia.

—Daniel… ah… Podemos hablar esto en otro lugar. Daniel… por favor…

—¡¿Qué, Mai?! ¡¿Negarás que te has estado revolcando con él?—Él levanta su puño en la dirección de Mai, pero decide bajarla enseguida.

—Daniel—intento hacerlo entrar en razón, pero el enfurecido hombre vuelve a golpearme con lo que tenga a su disposición.

Continuamos con los golpes hasta que después de un par de ellos, él cae tendido sobre la arena.

El público vitorea mi triunfo, más yo estoy concentrado en sentir la energía de Daniel, sin éxito alguno.

—Daniel —me arrodillo ante él para intentar hacerlo reaccionar. Me está preocupando—. Daniel—intento nuevamente.

Maldición. Es hora de que reaccione.

—Daniel—vuelvo a zarandearlo, pero nada parece funcionar.

—¡El tipo no reacciona! ¡Una ambulancia!—grita alguien—. ¡Alguien llame a una ambulancia!

FIN DEL FLASHBACK.

Rotura de Bazo.

Esa fue la causa de muerte de Daniel, provocada por un mal golpe que yo le di, no medí mi fuerza y esa había sido la consecuencia.

Si tan solo tuviera las esferas, podría enmendar mi error, pero nada puedo hacer excepto haberme hecho cargo económicamente de su hijo.

"Dicen que cuando un hombre justo muere, cientos de inocentes se le suman"

Ahora ese pensamiento no estaba tan alejado de la realidad, debido a que, mi Yunny siendo tan inocente de todo pecado murió. Así que…

Mis pensamientos se ven interrumpidos por la vibración de mi celular, un par de mensajes afloran.

POV DE PAN.

—¿Y esto, Sra. Briefs?

—Ah, esa carne a la parrilla déjala allí, Mathew. Lo tuyo está empacado en un tupper. Por favor, llévaselo a tu esposa.

—Muchas gracias.

—A ti, me ayudaste a cocinarlo, es justo que te lleves una porción.

—Le agradezco. Ah… ya he enviado un mensaje al Sr. Briefs.

—Sí. No te preocupes por nada, yo hablaré con él.

—En fin, me despido.

Apenas él salió, me dirigí a mi habitación para mudarme de ropa, un par de jeans y un buso blanquecino de lana eran suficientes, al mirarme en el espejo solo pude darme una sonrisa. Mi cabello ahora recogido en una media cola, con mi habitual flequillo cubriendo mi frente, me hicieron recordarme a los veinte años en mi luna de miel en París, aquella vez lo primero que había hecho era verme reflejada en el ventanal con dirección a la Torre Eiffel.

Justo en se momento sentí la energía de Trunks en la planta baja, así que me encaminé a la sala justo a tiempo para recibirlo.

Lo hice pasar al comedor y empezamos a comer en medio de un incómodo silencio. Después de degustar el plato favorito de Trunks: carne asada. Decidí que ya había sido suficiente.

—Trunks—comencé—. El motivo de esta cena es porque he tomado una decisión que sé, es la mejor para los dos.

—¿A qué te refieres? No me has comentado nada.

—Lo hago ahora, escucha hasta el final—él asiente y yo continúo—. Ambos nos equivocamos, nosotros cometimos muchos errores, y lo que es peor, arrastramos consigo a personas que no lo merecían. Sé que todo esto es difícil de superar y…

—Pan—pretende interrumpir, se ha dado cuenta a dónde quiero llegar.

—Pero… ¿Sabes?—mi voz llega a traicionarme por leves momentos, pero me repongo enseguida—. No todo ha sido malo, en estos… casi 11 años juntos, hubieron muchas cosas muy buenas por las cuales pasamos. Trunks, me has enseñado y he aprendido mucho viviendo contigo. Por ejemplo, como el ser más astuta en los negocios—me permito sonreírle levemente— y entre muchas otras cosas. Además… concebimos a Yunny, y créeme que eso ha sido lo mejor que me ha pasado y lo cual te agradezco. Es por eso que he hecho esta cena para los dos… en el futuro… podríamos necesitar unirnos para combatir al enemigo. Por eso no quiero que terminemos en malos términos. No quiero que...—brevemente me permito limpiar el rastro de las lágrimas que inevitablemente han caído—… haya rencores entre los dos. No después de todo por lo que hemos pasado.

—¿Estás diciendo que…?—con el cejo característico suyo, me da una mirada de sentencia.

—Quiero el divorcio—listo, lo que tanto temí todo el día, está pasando. Lo he dicho.

—¿Qué?

—Trunks… tú y yo… nos hemos mentido tanto… no quiero que terminemos odiándonos.

—¿Es lo que quieres?

—Sí. Lo necesitamos—afirmo, Trunks baja la cabeza, aparta su plato vacío de sí y cruzando los dedos debajo de su mentón, lanza la pregunta:

—¿Te reunirás con él?—pregunta en un bajo tono de voz.

—Trunks…

—¿Es eso?—inquiere levantando la vista.

Me atrevo a denegar.

—Es por esta situación—declaro—, tú y yo, hemos perdido la confianza el uno en el otro para siquiera intentarlo otra vez.

El ambiente se llena de tensión, y el silencio hace aparición nuevamente para hacerse más duradero que antes.

—Trunks…

—Lo tendrás. Empezaremos a tramitarlo.

—Gracias—Termino por secarme el rostro y le doy un par de sorbos a mi copa de vino—Me iré en un momento.