-Nunca duermas en la cama de un extraño-

Disclaimer: Los personajes y todos los elementos de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es propiedad exclusiva de WndrngY, yo sólo me adjudico la traducción. Queda prohibido publicarla o postearla, en ninguno de los dos idiomas, sin el expreso consentimiento de la autora.

Capítulo Veintiocho
Coming and Going


Sowelu es la voz de mi conciencia. Es como mi Pepe Grillo, pero mucho más bonita y sin la piel verde.


E POV

"¡Mueve el trasero, Sugar! Van a perder el vuelo," grité hacia la casa desde el porche, donde había estado esperando por diez minutos desde que Bella había dicho que ya estaba lista para partir y había salido y vuelto a entrar por una cosa más que se había olvidado.

"¡Está bien, está bien! Dios, estás gruñón esta mañana," refunfuñó, finalmente saliendo de la casa con dos libros y un par de anteojos de sol diferentes a los que llevaba sobre la cabeza.

Le di una palmada en el trasero cuando pasó por mi lado, haciéndola chillar. "Tal vez eso sea porque me vas a dejar por una semana."

Nos metimos en mi Audi y manejé como alma que lleva el diablo hacia el departamento de Rose y Alice para recogerlas de camino al aeropuerto.

"No estás realmente molesto, ¿verdad?" preguntó después de un par de minutos.

"No, por supuesto que no. Creo que te vendrá muy bien escaparte por unos días con Rose y Alice. Sólo me da pena no poder ir esta vez." Levanté su mano y le besé la muñeca. Aunque no estaba exactamente feliz de que Bella se fuera, me parecía que ella iba a estar mucho más segura y feliz fuera de Seattle por un tiempo. Intentando distraerla, agregué: "Creo que esto también le va a hacer la transición más fácil a Alice. Ha estado más loca de lo usual últimamente."

Bella hizo un ruido ambiguo con la garganta y tuvo que hacer un esfuerzo por hacer que su rostro mantuviera la compostura. Espero que nunca juegue al póker.

"¿Qué?" pregunté, mirándola de reojo.

"Nada," se encogió de hombros, con cara de culpable.

"¿Qué?" repetí, insistente.

Ella suspiró, resopló y se giró en el asiento para mirarme. "No puedes decir nada."

"¿Acerca de qué?"

"Tienes que prometérmelo primero. No puedes decirle nada a Jasper o a Emmett… ni a Alice."

"Sugar, dime de qué diablos estás hablando o voy a estacionar el auto a un lado de la ruta y me quedaré sentado aquí hasta que tu vuelo se haya ido sin ti."

"¡Alice está embarazada!" soltó.

Seguí conduciendo en silencio un poco más, digiriendo la noticia, cuando se me ocurrió: "No le puedo decir a Alice. ¿Quieres decir que Alice no sabe que Alice está embarazada?"

"No lo creo. Quiero decir, o no se le ha ocurrido o está en completa negación. Pero Rose y yo lo hemos hablado la otra noche, y creemos que todo encaja: el mal humor, el llanto, todo lo que está comiendo. Y Rose ha estado monitoreando su uso de productos femeninos—"

"Demasiada información," me quejé. "¿Ha estado vomitando?"

"No, no lo creo, pero no todo el mundo hace eso; y menos aún tan pronto."

"Creo que están sacando conclusiones muy rápido," dije finalmente.

"Tal vez. O tal vez no. Lo descubriremos una vez que estemos en Hilton Head," sonrió Bella, con malicia.

"¿Cómo? ¿Qué van a hacer, atraparla y forzarla a hacer pis en un palito?" Me reí, pero Bella sólo se veía culpable. "¡Bella! ¡Eso está muy mal, de muchas formas!"

"No, no. Nada de eso. Sólo… confía en mí. Si es verdad, lo sabrás en el momento adecuado."

Estaba muy confundido y algo asustado de hacer más preguntas, así que sólo me dispuse a conducir. Cuando nos detuvimos en la puerta del apartamento de las chicas, me incliné sobre el tablero y la besé. "Voy a extrañarte. Cuídate mucho, ¿sí?"

"Lo haré. Tú también cuídate," contestó en voz baja. "Y… por favor, no hagas nada estúpido."

Asentí. Sabía a qué se refería. James todavía estaba suelto. Nadie lo había visto desde hacía dos semanas, cuando había puesto drogas en los tragos de Bella. La total falta de contacto y esa horrible sensación de que él estaba ahí afuera en algún lugar, nos estaba matando a los dos. Esa era una de las razones por las que pensé que este viaje era una buena idea. Jasper y el resto de mi familia cuidarían bien de Bella, Alice y Rosalie. Mientras tanto, Emmett y yo le prepararíamos una trampa a James. Me hacía sentir mal engañar a Bella, pero a mí no me parecía que lo que iba a ser fuera algo estúpido. Era algo necesario.

Después de estacionar en la acera del aeropuerto Sea-Tac, me metí dentro a toda prisa y cogí un carrito para cargar las maletas. Bueno, en realidad cargué las maletas de Alice y Rose mientras ellas se quedaban sentadas, calentitas en el Audi, pero Bella insistió en ayudarme.

"Puedo hacerlo," le aseguré, dándole un rápido beso en los labios.

"Sé que puedes. Sólo quiero estar cerca de ti todo el tiempo que pueda, ¿está bien?"

Dejando los bolsos que tenía en las manos, la acerqué a mí y la besé con fuerza hasta que un fuerte y rápido bocinazo nos separó. Miré hacia atrás y vi a una mujer con aspecto de abuela sentada tras el volante de un Cadillac sedán, alzándonos los pulgares con entusiasmo.

"Oh, Sugar, ¿qué voy a hacer sin este sonrojo por una semana?" Murmuré en su oreja mientras ella le sonreía como una boba a la mujer.

Una vez más, sentí lo que todos perdimos con las nuevas medidas de seguridad del aeropuerto. Tuve que quedarme detrás del control de seguridad y decir adiós con la mano desde detrás de las bandas de nylon y los postes metálicos que delimitan la línea que separa a los que se quedan de los que se van. No tuve un momento romántico de ver el avión despegar, ni de verla a ella desaparecer en el pasillo que conduce al avión. En vez de eso, sólo me quedé ahí, sintiéndome un idiota porque no quería alejarme mientras Bella estuviera caminando por esa línea con Alice y Rosalie y varias docenas de personas más. (N/T: con "lo que todos perdimos" se refiere a los estadounidenses, por las medidas de seguridad que se reforzaron en los aeropuertos después de los ataques a las torres gemelas en el 2001)

Cuando finalmente volví a subirme al coche, conduje a casa en piloto automático, pensando en los eventos de las últimas dos semanas y en lo que sabía que tenía que hacer ahora.

La cara de Bella se me apareció, como si la estuviera viendo en una película casera. Ella siempre era hermosa, pero últimamente había tensión en su hermoso rostro, y sus profundos ojos marrones se veían más prominentes, con círculos debajo. El miedo se aferraba a ella, sin importar lo mucho que intentara ignorarlo u ocultarlo; y a mí sencillamente me mataba ver lo difícil que era para ella saber que alguien, cualquier persona, pero no digamos alguien a quien ella alguna vez consideró un amigo, haría semejante cosa con tal de lastimarla. Y allí estaba el meollo del asunto: ¿qué había intentado hacer? ¿Su plan era simplemente drogarla? ¿O su intención era hacer algo peor, y no había tenido la oportunidad? No podía siquiera permitirme pensar en esas posibilidades sin que me invadiera una rabia abrumadora.

Hasta la noche pasada, nos habíamos reconfortado el uno al otro en mil pequeñas maneras, pero ninguna de ellas relacionada con el sexo. Era perfectamente entendible, pero hacía que todo fuera peor, al menos para mí. El sexo había sido una parte muy importante de nuestra relación desde el principio; una parte positiva, una expresión de amor. Pero ahora, el sólo pensar en sexo me hacía sentir un bastardo egoísta. No porque pensara que ella no sería receptiva a mi deseo, sino porque cada vez que pensaba en atraer a Bella hacia mis brazos, una parte de mí me demandaba que la atrajera para alejarla de él. Para probar que ella era mía y que siempre lo sería. Para reclamar lo que es mío, marcar mi territorio. Como si eso pudiera de alguna manera ponerla a salvo.

Y ahí estaba el problema: yo no había podido mantenerla a salvo. Después de todo lo que discutimos porque yo era demasiado protector, después de todo lo que hablamos sobre que tenía que ser cuidadosa y lista… Ella hizo todo lo que yo le pedí. Fue a la policía y fue cuidadosa, siempre quedándose cerca de sus amigas y dejándome saber dónde estaba. Pero nada de esto la mantuvo a salvo, y yo, menos. Yo estaba a menos de treinta metros cuando él le envenenó los tragos.

Pero anoche todo cambió otra vez. Nos habíamos metido en la cama y habíamos mirado la tele por un rato, hablando tranquilamente y riéndonos del viejo capítulo de Seinfeld en el que Jerry y Elaine tratan de negociar tener Esto, Aquello y Lo Otro. Después de un rato, Bella se acomodó sobre las almohadas para dormir, así que yo apagué la televisión y las luces. Me acomodé en posición de cucharita detrás de ella e intenté relajarme para dormir, pero pasados unos minutos mi miembro estaba bien despierto contra su tibio y firme trasero. Me giré sobre mi espalda, doblando los brazos bajo mi cabeza y haciendo un esfuerzo por calmarme.

"¿Qué va mal?" susurró la voz de Bella en la oscuridad, aunque se mantuvo perfectamente quieta.

"Nada, Sugar, nada va mal. Es sólo que no quería despertarte."

"¿Y cuándo me oíste quejarme porque me despiertas así?" replicó, con una pizca de humor detrás de su tono serio.

Me tomó todo un minuto decidir sobre qué decir. "Me siento culpable. Siento como que quiero tomarte, pero no sólo eso, sino alejándote de él. Estoy siendo posesivo en vez de sólo amarte."

Ella se dio vuelta y se sentó. "¿Por qué no me lo dijiste?"

"¿Qué querías que dijera?"

Se recostó sobre mí y escondió la cara en mi pecho. "Cualquier cosa. Sólo háblame. Pensé que tú creías que estaba muy frágil o algo así. Me hizo sentir que fallé, porque dejé que él me alcanzara."

"¿Y tú por qué no me lo dijiste?"

Se encogió de hombros, riéndose un poco, con timidez. Mi mente estaba girando como un cubo mágico en manos de un niño pequeño, dándole vueltas y vueltas inútilmente, sin llegar a ningún lado. Tómala ahora. Sólo escucha lo que dice. Está diciendo que lo desea también. Está diciendo que necesita sentirte cerca. Poséela. Tranquilízala.

La tibia mano de Bella se deslizó sobre mi pecho desnudo hacia abajo, por mi estómago y hasta mis bóxers. Gemí cuando tomó mi miembro. Estiró el cuello para que sus labios alcanzaran mi oreja. "Sólo relájate. Si para ti se siente raro tomarme ahora, deja que yo te tome a ti."

Toda la sangre de mi cuerpo fue a acumularse a la ingle, dejándome algo mareado y sin aliento. Bella estaba entre mis piernas, sacándome los bóxers y deslizando su boca sobre mi erección. Mis piernas empezaron a sacudirse cada vez que ella rozaba con los dientes la sensitiva punta; muy pronto ya no pude contenerlo más.

"¡Ungh, Sugar, por favor, por favor!" Supliqué, tirando de sus antebrazos. Ella me detuvo, aprisionándome los brazos con sus manos; pero también dejó de torturarme con sus dientes, metiéndola más adentro de su boca, chupando con fuerza. "¡Ohdiosohdios, dios!" No supe si fue la rapidez e intensidad de su ataque, o la tensión y el anhelo de las últimas dos semanas, o una combinación de las dos cosas; pero antes de que pudiera intentar controlarlo siquiera, me estaba viniendo con fuerza, sorprendido porque no le había advertido y porque ella no se movió inmediatamente cuando sintió que comenzaba. Entonces sí se echó hacia atrás, tomándome en su mano hasta que se me pasó el espasmo.

Después se recostó otra vez en mi pecho, posando besos sobre mi piel continuamente.

"Gracias," susurré, besando su cabeza.

Ella se rió. "¡'Gracias' y un demonio! Tan pronto como te recuperes quiero que me devuelvas el favor."

Esa respuesta inesperada me hizo lanzar una carcajada. Ella siempre me sorprende. Parecía que había pasado una eternidad hasta que finalmente confió en mí, o mejor dicho, hasta que aprendió a confiar en sí misma primero. Pero cuando finalmente lo hizo, lo hizo con todo su corazón. Y desde entonces ella se ha convertido en el pilar de nuestra relación. Ella parecía ser la que a menudo nos traía a ambos de vuelta cuando estábamos al borde de la discordia, siempre tenía la mejor perspectiva para transformarnos de vuelta en lo que estábamos destinados a ser. Yo lo intentaba, pero creo que era Bella quien usualmente se daba cuenta de las cosas y se encargaba de mostrármelo a mí.

Naturalmente, le devolví el favor. Nunca me he arrepentido de dejar que Bella me indicara qué hacer, y dudo que algún día lo haga. Adoré su cuerpo mostrándole mi amor con el mío y dejé que mi mente se tomara un descanso de todo el drama. Este asunto con James estaba destinado a acabar tarde o temprano; pero mientras tanto no podíamos dejar que él corrompiera nuestra relación desde adentro.

Mientras me metía en el tráfico de la autopista, me golpeó un recuerdo repentino de Bella sobre mí, retorciéndose de placer, moviéndose contra mi cuerpo con su rostro ruborizado y los ojos vidriosos llenos de determinación. Pensé que estaba completamente perdida en la sensación hasta que habló:

"No puedo vivir sin esto. Sin ti," dijo. Y su voz estaba llena de fascinación, como si hubiera tenido una epifanía. Yo me sentía de la misma manera, pero lo había sabido por mucho tiempo.

"Shh. Déjate ir, Sugar. No te preocupes."

Inclinándose hacia adelante, rozó sus labios con los míos con cada movimiento de caderas. Momentos después, cuando llegó al clímax, enredé mis brazos a su alrededor y sostuve su cuerpo tembloroso junto al mío, susurrándole mi amor sobre su pelo y la delicada piel de su cuello y su mejilla.

Me tuve que forzar a pensar en algo diferente, porque el resultado de esa línea de pensamiento no estaba haciendo muy placentero el acto de manejar en medio del tráfico matutino. Usé la llamada automática de voz para llamar a Emmett, tratando de ignorar lo raro que se sentiría hablar con él sobre nuestros planes después de estar pensando en lo que le hice a su hermana la noche anterior.

"Hey. ¿Estaba Rosalie enojada?" Emmett contestó casi inmediatamente al llamado.

"No, parecía bien. ¿Qué hiciste?" Pregunté.

"Nada. Sólo me preguntaba si no estaría enojada porque no fui con ustedes al aeropuerto. Ella dijo que no estaba enojada, pero hemos estado andando como de puntillas alrededor del otro desde que volvimos, así que no estaba seguro."

"A mí me pareció que estaba de muy buen humor," le aseguré.

"Bien, eso debe ser porque le di un buen motivo para irse contenta."

Rodé los ojos. "¿Quieres escuchar los detalles de mi despedida con Bella?"

"¡No! Dios, no. No seas asqueroso, hombre."

"Está bien. ¿Te encargaste de lo que hablamos?"

"Sip. No hay rastro de él, pero ya está todo en marcha," contestó Emmett, de repente sonando muy serio.

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BPOV

Jasper supo que algo le pasaba a Alice desde el momento en que la vio. La tomó entre sus brazos y la abrazó con fuerza, haciéndola dar vueltas, pero me lanzó una mirada interrogativa a mí y luego a Rosalie. Yo traté de tranquilizarlo pretendiendo no haberme dado cuenta, pero Rosalie sonrió con malicia, alzando una ceja como diciendo "¿Qué, no lo ves? Duh"

Sutilmente le pateé el tobillo y me adelanté para abrazar a Jasper.

"¿Estás bien, Bella?" Me preguntó en voz baja mientras nos abrazábamos. No quería hablar de James ni de la noche en que me drogó. Quería empujar todo eso lejos, muy lejos de mí, y tratar de disfrutar de la isla, aún si Edward no estaba conmigo esta vez. Estaba harta de sentir esa sensación de temor cerniéndose continuamente sobre mí. Dando un paso atrás, simplemente asentí, esperando que Jasper dejara el tema, cosa que hizo.

"Así que, ¿nos llevarás a almorzar?" Preguntó Rosalie, dándole a Jasper un rápido abrazo y un beso en la mejilla.

"Exactamente. Tenemos reservas en un pequeño lugar conocido como Casa de Cullen. ¿Has oído de él?"

"¿Tu madre va a cocinar? No debería," protesté.

"Ella quiere hacerlo. Tú de entre todas las personas deberías entenderla. Ha planeado esto toda la semana, y ha estado cocinando toda la mañana. Quiere impresionar a su nuera chef."

Me sonrojé furiosamente antes de que pudiera siquiera terminar de decirme a mí misma que no debía sonrojarme; pero nadie comentó nada sobre el desliz de Jasper ni sobre mi reacción. Me molestaba que todo el mundo pareciera pensar que Edward y yo acabaríamos casándonos. No, permítanme reformularlo: me molestaba que todo el mundo, exceptuando a Edward, pareciera pensar que acabaríamos casándonos. Por un lado era tierno que todo el mundo estuviera tan seguro de eso, pero en verdad, no importaba la opinión de nadie a menos que Edward me lo propusiera de una vez. Y estaba empezando a pensar que nunca lo haría.

Voy a admitir que esperaba que la proposición de Emmett a Rosalie le diera una idea, pero entonces pasó todo el asunto de James y… nada. Hasta la noche anterior al viaje, Edward y yo no habíamos estado juntos sexualmente siquiera. E incluso la noche anterior yo misma tuve que iniciarlo. Sentí que finalmente habíamos regresado a la normalidad, pero automáticamente después de eso me subí a un avión y me alejé miles de millas de él. Esto me hacía tener una sensación molesta al fondo de mi consciencia, como si la decisión de irme hubiera sido errónea.

Mientras íbamos en la camioneta de Jasper hacia la casa de su familia, me recosté contra el cabecero del asiento y cerré los ojos. No había estado durmiendo muy bien y me quedé despierta hasta tarde la noche anterior. Valió la pena, pero ahora estaba cansada.

"¿Por qué me miras así?" Demandó Alice de repente. Era tan raro que Alice le hablara a Jasper de esa forma, que automáticamente me puse alerta.

Jasper sólo sonrió con tranquilidad y contestó: "¿Cómo podría no mirarte, amor? ¿Tienes idea de cuánto te extrañé?"

"No, esa no era una mirada de 'te-he-extrañado-qué-hermosa-eres'. ¡Me estabas mirando como si vieras un insecto con un microscopio! ¿Qué pasa? Sé que no me veo bien, pero no me he sentido muy bien últimamente y…" Alice dejó de hablar y se largó a llorar, haciendo que Jasper entrara en pánico.

Se detuvo en un banco de arena a la orilla del camino y saltó fuera del coche, corriendo al lado del acompañante. Sacándola del coche en volandas, se alejó un poco de donde estaba estacionado para tener algo de privacidad.

"Tenemos que hablar con ella," le dije a Rose. "Pronto."

"Lo sé, es que sigo pensando que tarde o temprano se dará cuenta. ¿Crees que estará feliz? Quiero decir, nosotras hablamos de esto como si fuera algo genial y divertido; pero ¿qué tal si ella está, no sé, devastada?"

"Creo que estará encantada. Ella siempre ha querido tener hijos y no le importa ser convencional o no. Tal vez lamentará tener que lidiar con los síntomas durante la boda y la luna de miel, pero creo que en realidad va a estar muy feliz."

"Dios, eso espero," se rió Rose. "Si no, será responsable de que no quede nadie en esta isla."

"De todas maneras, puede que estemos sacando conclusiones muy rápido. Tal vez sea sólo estrés."

"Mmmhmm. Sí, claro, tal vez yo sería una excelente maestra de jardín de infantes, también."

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EPOV

Tres malditos días. Ese es el tiempo que Bella lleva fuera, y para mí ya se sentía como si no la hubiera visto por semanas. Por suerte, tenía trabajo para distraerme. Y el plan de sacar a James de su cueva.

Emmett y yo lo habíamos discutido y nos imaginamos que si James tenía intención de realmente molestar a Bella, tarde o temprano se acercaría a la casa. Las probabilidades de que la policía estuviera cerca al mismo tiempo eran pocas, así que decidimos tomar cartas en el asunto en el caso de que tuviéramos razón. Si sólo estábamos perdiendo el tiempo… bueno, en ese caso, era nuestro tiempo el que perdíamos. Si no, tal vez podríamos tener a James tras las rejas, donde pertenecía… suponiendo que yo no lo mato antes.

Antes de que Bella se fuera, Emmett y yo ya lo teníamos todo planeado. Yo metí las maletas con el Audi en la calle, a plena vista de todo el mundo. Después de que nos fuimos, Emmett abrió la puerta del garaje, para que cualquiera, digamos James, pudiera ver el familiar Volvo de Bella estacionado dentro. Cuando regresé, yo estacioné el coche un par de cuadras más atrás y lo dejé allí. Durante los siguientes días usé el Volvo para ir a trabajar, teniendo cuidado de subir y bajar del auto con la puerta del garaje cerrada para que nadie viera quién lo conducía. Cada vez que Emmett venía a casa estacionaba su coche en la otra esquina y se metía tras la puerta trasera, y yo siempre cerraba la puerta automática del garaje antes de bajarme del auto para entrar a la casa. Esperábamos que James pensara que era yo el que me había ido de viaje y que Bella estaba sola en casa.

Las primeras dos noches no sucedió nada. La tercera noche, jugamos a las cartas otra vez, lejos de las ventanas, simplemente matando el tiempo. Estaba empezando a pensar que esta era la idea más idiota que había tenido nunca, y se lo dije a Emmett.

"Atengámonos al plan por esta noche. Si no sucede nada, lo dejaremos aquí. Podemos volver a nuestras rutinas de siempre."

"Supongo que sí," murmuré, mirando fijamente mis cartas. "Es sólo que estoy cansado de esta mierda. Quiero que ese sucio bastardo se aleje de nuestras vidas."

"Hombre, lo sé," contestó Emmett. A veces era hombre de pocas palabras, pero, además de Jasper, yo no confiaba en nadie más que en él.

Seguimos jugando hasta las once y después empezamos nuestra rutina. Apagamos las luces del frente de la casa y dejamos encendida sólo las de atrás, del living de la casa. Desde afuera sólo se vería un ligero brillo. Emmett tomaba su lugar junto a la ventana del cuarto de invitados, desde donde podía ver el jardín delantero y la calle sin ser visto; y yo me iba a mi posición junto a la ventana de mi oficina, desde donde podía ver el patio trasero. Y luego lo único que hacíamos era esperar.

Y esperar. Y esperar un poco más. Me sentía como un idiota. La policía ya estaba persiguiendo a James, patrullando nuestra calle a intervalos aleatorios. Era estúpido estar sentado aquí por horas –bueno, en realidad llevaba sólo veinte minutos–, en una casa oscura, esperando que pasara algo que probablemente nunca sucedería. James probablemente ya se había largado… dejé de pensar en esto cuando escuché un largo silbido bajo de Emmett. Me moví calladamente para reunirme con él, siempre caminando lejos de las ventanas.

"Afuera, adelante," siseó cuando estuve lo bastante cerca. "Mira. En el jardín de la casa de enfrente. Está en las sombras, pero puedes ver la punta de su cigarrillo cada tanto."

Entrecerré los ojos, pero estaba a punto de rendirme y de adjudicárselo a la imaginación de Emmett cuando una luz roja, tenue pero brillante, se alzó en el aire y luego volvió a desaparecer. Ahora que sabía exactamente dónde estaba, podía distinguir su sombra. Sentí cómo mi boca se estiraba en una siniestra sonrisa. Esto se terminaba hoy mismo.

Le hice gestos a Emmett y él rápidamente se alejó para apagar las luces del living y la cocina antes de moverse por la casa para encender la luz del cuarto. Las luces del cuarto se podían ver desde la calle; esperábamos que James pensara que Bella se estaba preparando para irse a la cama. Mientras yo miraba la silueta de James, tan quieto que resultaba antinatural, Emmett esperó alrededor de diez minutos y apagó también la luz del cuarto. Toda la casa estaba envuelta en sombras ahora. Si James se había creído la charada, asumiría que Bella ya estaría acostada y sola en la oscura casa.

Cuarenta minutos después, me estaba dando un calambre en la pierna izquierda de estar parado en la misma posición por tanto tiempo. Cambié de posición, asegurándome de no mover la cortina para no advertir a James de mi presencia. Ya estaba listo para salir de la casa y arrojármele encima; pero para que esto funcionara realmente, teníamos que dejar que él viniera hacia nosotros. Cuando miré hacia afuera, una fracción de segundo después, la oscura silueta estaba emergiendo de las tinieblas del patio delantero de la casa de enfrente. Aún a pesar de que intentaba mantenerse en las sombras, yo pude distinguir su rostro fácilmente bajo la suave luz de las farolas. Su expresión estaba escalofriantemente en blanco; no era el rostro que yo esperaba ver. Estaba acostumbrado a verlo sonriendo con aire presumido.

"Que dios te ayude," susurré, con un tono que hasta a mí me sorprendió.

Solté un bajo y largo silbido para hacerle saber a Emmett que James estaba en camino. Poco después escuché la puerta trasera abriéndose muy despacio y luego cerrándose. Me imaginé a Emmett saliendo silenciosamente hacia el jardín trasero como habíamos planeado, llamando al 911 desde su celular y apresurándose hacia el frente de la casa para asegurarse de que James no pudiera escapar.

Sin atreverme a respirar siquiera, agucé el oído. ¿Realmente se atrevería a entrar? ¿Intentaría entrar por la puerta del garaje, como esperábamos? ¿O tenía otro plan? La puerta delantera estaba con llave, pero no era difícil de forzar. Al igual que todas las otras puertas de la casa, intentamos hacerlas "forzables", sin que se notara que las dejábamos abiertas para él porque hubiera resultado obvio. Además, necesitábamos algún signo de forcejeo para que esto funcionara.

En el absoluto silencio de la casa, la rotura silenciada de un vidrio sonó como la descarga de una ametralladora, o como el corazón estallándome en el pecho. El fuerte pinchazo de la adrenalina forzó a mis piernas a moverse, siguiendo el sonido hasta la puerta que conducía del garaje hacia la casa. James sin duda se había envuelto la mano con una camiseta o una chaqueta para golpear uno de los paneles de vidrio de la puerta que conducía del patio lateral al garaje, lo que le permitiría simplemente abrir la puerta y entrar. La puerta de entrada a la casa estaba cerrada también, pero tampoco era difícil de forzar. Le tomó no más de 45 segundos forzar la cerradura y entrar a mi casa. Nuestra casa. Si Bella estuviera aquí sola…

Lo dejé moverse hasta el cuarto, mirándolo desde las sombras hasta que estuvo en el corredor. Lo seguí lo más callada y humanamente posible, pero en el último segundo, un sonido o algún sexto sentido lo alertó de mi presencia y se giró para mirarme, congelado y con los ojos abiertos en pánico.

Alzando la mano izquierda, lo saludé entusiastamente antes de darle un puñetazo en la cara con la derecha, con toda la fuerza de la que fui capaz. Él se dejó caer en el sitio, sujetándose la cara y maldiciendo como un demonio.

"¡Emmett!" Grité, con esfuerzo porque estaba arrastrando a James desde el suelo del dormitorio hacia la cocina mientras él pateaba e intentaba golpearme. Lo arrojé sobre una de las sillas de la cocina.

"¡Aquí estoy!" respondió Emmett, entrando por la puerta delantera. "Bueno, mira lo que ha traído el gato. ¡Hooola James!"

"¡Vete a la mierda!" escupió James, dejando de forcejear y mirando a Emmett con odio desde la silla.

"Bien, muy original," replicó Emmett con sequedad.

"¿Dónde está Bella? Necesito hablar con ella," demandó James de mal humor.

Por un momento, me quedé mudo. ¿De verdad iba a intentar jugar ese juego? "¿Necesitas hablar con ella? ¿En medio de la noche? ¡¿Una hora después de que viste todas las luces de la casa apagarse, porque estabas mirándolo todo desde la casa de enfrente?!" Fui inclinándome sobre él, gritándole directamente sobre la cara al final.

"Ed."

Ignoré el tono calmado de Emmett. "¿Es eso lo que estás tratando de decirme, idiota? ¿Qué sólo querías hablar con Bella? ¿Es por eso que le drogaste el trago en PJs, también? ¡Para que pudieras hablar con ella, pero ella no pudiera responder! ¡Maldito desgraciado!" Abrumado por las imágenes que yo mismo estaba creando en mi cabeza, lo golpeé otra vez, tirándolo de la silla.

Emmett me empujó hacia atrás, reteniéndome con una mano en el pecho hasta que estuvo seguro de que estaba bajo control, al menos por el momento. Se giró para levantar a James y volver a sentarlo en la silla mientras me hablaba. "Mantén la calma. La policía está en camino."

James salió disparado de la silla entonces, empujando a Emmett fuera de balance. "¡No sabes de lo que estás hablando! ¡Yo sólo quiero hablar con Bella! ¡Ella va a entender! Todo fue demasiado lejos, pero ¡ella va a entender!"

Emmett lo aferró de la garganta en un segundo y lo sentó otra vez en la silla, con fuerza. "Intenta hacer eso de nuevo y te tragarás tus propios dientes. No jodas conmigo, pequeño."

En ese momento se escuchó un fuerte golpe en la puerta, seguido por una profunda voz diciendo "¡Policía! ¡Abran la puerta!"

Fui hasta la puerta y me encontré al oficial Evington y a otro policía parados en el porche. Había tres patrullas en la calle.

"Recibimos una llamada de intrusión forzada," dijo Evington, mirándome fijamente.

"Está en la cocina," dije, antes de que pudieran preguntar nada. Los dirigí hacia donde James estaba sentado, mirando con cautela a Emmett, luego a mí, y luego a los policías.

"Señor Hunter," dijo Evington con calma. "Lo hemos estado buscando."

"Quiero un abogado," murmuró James.

"¿Para qué? Ni siquiera te hemos arrestado."

"¡No tiene motivos para arrestarme! ¡Yo sólo quería hablar con Bella, maldita sea! ¡Y estos imbéciles me atacaron! ¡Quiero que ellos vayan a la cárcel por agresión!"

"Interesante," comentó Evington, mirándome a mí y a Emmett. Por supuesto, James tenía un aspecto deplorable y Emmett y yo no teníamos ni un rasguño, pero él irrumpió en mi casa. Seguramente Evington no se iba a comprar cualquier mierda psicótica que dijera James.

Otro policía uniformado entró por la puerta abierta del frente y Evington se dio vuelta para escuchar el informe. "Se metió por la puerta lateral del garaje. Encontré esto en el suelo junto a la puerta interior." Levantó una bolsa que contenía un largo y delgado destornillador de cabeza plana. Evington miró las manos desnudas de James y sonrió ligeramente.

"James Hunter, estás bajo arresto por invasión y allanamiento de morada…"

Evington siguió leyéndole sus derechos mientras su compañero ponía de pie a James y lo esposaba. Entonces James reaccionó y perdió completamente el control, gritando algo sobre Bella y tratando de zafarse del agarre del oficial.

Pensé que me sentiría mucho mejor una vez que James estuviera en prisión, pero no fue así. No sabía cuánto tiempo podrían retenerlo o si él podría salir bajo fianza. Ni siquiera sabía de cuánto era la sentencia por intrusión y allanamiento, o si ellos podrían probar que él había drogado los tragos de Bella. Tuve que ir a la estación de policía por la mañana para declarar y hacerle unas cuantas preguntas a la policía.

Lo peor de todo fue darme cuenta de que James no sólo era vengativo y estaba celoso, sino que además estaba completamente loco, y eso resultaba mucho más aterrador. ¿Cómo razonas con un paranoico delirante? ¿De qué puedes amenazarlo, si está completamente ajeno a la realidad?

Acostado en la cama, mirando el techo y consciente de que el sueño no vendría, estaba ansioso porque Bella volviera a casa; y al mismo tiempo deseando poder mantenerla alejada del peligro.

"Esto, Aquello y Lo Otro" (This, That, and The Other) refiere a un capítulo de Seinfeld en el que los personajes, que son amigos, discuten el hecho de tener sexo sin que ello arruine su amistad. No es tan gracioso cuando te lo cuentan, así que si quieren verlo, busquenlo en youtube como Seinfeld - the this and the that, es el primero que aparece.

Siempre estoy diciendo gracias por los comentarios y pidiendo perdón por la demora. Bueno, ya no más. Si quieren saber de mí, miren la actualización de mi perfil (cuarto párrafo); pero a partir de ahora voy a dejar de usar el fin de cada capítulo para disculparme. Sinceramente, creo que no le debo disculpas a nadie.

Pero nunca voy a dejar de darles las gracias. Gracias :)