Sentido Común

Escrito por AeroJester203, traducido por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. La historia original pertenece a AeroJester203, yo solo tomo crédito por la traducción. Todos los derechos reservados.

Capítulo 25: Secuelas.


Brock revisaba su mapa contra el sol poniente, notando un gran bosque que rodeaba el lado sur de Ciudad Saffron. Ya lo había confirmado varias veces, pero sentía que mirar el mapa era lo único que lo protegía de la atmósfera. Pikachu había dejado de llorar y estaba enrollado en silencio en los brazos de Ash, pero aun había un aura palpable de desesperanza alrededor del Pokémon Eléctrico. El entrenador no se veía mucho mejor, aunque ciertamente trataría de fingir que estaba bien si se lo preguntaban.

El líder de Pewter no se dejó engañar ni por un segundo. Sabía que Ash estaba hecho trizas por dentro, y también que lo negaría hasta la muerte enfrente de sus Pokémon. Después de todo, el propio Brock tenía experiencia en ese sentido. Uno no cuidaba a nueve hermanos menores mientras estaba dolido por la partida de sus padres sin aprender a ocultar el dolor y la ansiedad. Esas cosas solo crearían más preocupaciones en la familia. Era casi como verse en un espejo, excepto que era con un Pokémon en vez de niños.

Con ese paralelo, ya había decidido su siguiente curso de acción para cuando llegaron al borde del bosque en su mapa. Doblando el papel, agarró el brazo de Misty abruptamente haciendo que se detuviera, para luego hablarle a Ash.

- Saben, creo que aquí es un buen lugar para detenernos y acampar. No queremos andar en círculos por este enorme bosque cuando anochezca.

- Eso está bien para mí. Creo que tal vez iré a nadar un poco. – replicó el entrenador de Pueblo Paleta, alternando el brazo con el que sostenía a Pikachu mientras se sacaba la mochila una tira a la vez. Sacando de ella su respirador y una toalla, se la entregó a Brock. – ¿Podrías vigilar mi mochila?

- Claro. – respondió el criador. Después de un momento de consideración, Ash también le pasó a Pikachu.

- ¿También a Pikachu? No quiero que se quede solo mientras no estoy.

Brock se echó a los hombros la mochila de Ash encima de la suya por una sola tira, y aceptó a Pikachu en sus brazos con un asentimiento de la cabeza. El Pokémon Eléctrico no pareció darse cuenta de esto, simplemente se enrolló para ajustarse al pasar de un par de manos al otro.

- Gracias. – replicó Ash antes de ponerse la máscara y echarse la toalla a los hombros. Después de esto, se fue por donde vinieron con las manos en los bolsillos. El criador se volteó hacia Misty para hacerle un gesto con la cabeza.

- Vamos, necesitamos madera para la fogata.

Sabía que Ash se iba para estar a solas y probablemente para ventilar sus emociones. Eso era alentador, pero no cambiaría sus planes.

Ash caminó por el sendero que rodeaba el risco mientras observaba las olas golpeando contra el lecho de rocas a docenas de metros debajo, hasta que encontró lo que estaba buscando. Había un pequeño afloramiento hacia el fondo con espacio suficiente para pararse en ella y moverse alrededor. Dándose la vuelta y bajando los pies para encontrar apoyo sobre las rocas que sobresalían mientras se sujetaba del risco, Ash comenzó a bajar. Pidgeot estaba demasiado herido para volar. Podría haber llamado a Bulbasaur para que lo bajara, pero prefería hacer el viaje él mismo. Eso le traía recuerdos de cuando él y Gary competían entre ellos trepándose a los árboles y escalando pequeñas salientes de rocas. Ambos se quedaron atascados la primera vez que subieron hasta la copa de los árboles, pero eventualmente aprendieron a bajarse solos.

No supo cuánto tiempo le tomó llegar hasta abajo, pero no le importó. Una vez que sus pies tocaron una superficie razonablemente plana, el entrenador miró abajo para chequear que estaba bien apoyado y se soltó para pararse sobre su destino. Desatando la toalla, la colocó sobre la roca antes de empezar a quitarse la ropa innecesaria que no quería que se le mojara. Sacándose la chaqueta, los guantes, los guantes, calcetines, gorra y el cinturón de Pokébolas, los colocó encima de la toalla antes de tomar una de las esferas del susodicho cinturón. Abriéndola, Bulbasaur emergió en el suelo, mirándolo fijamente.

- Hey, iré a nadar un poco, ¿podrías vigilar mis cosas y a mis Pokémon? – preguntó Ash desde detrás de su respirador.

Bulbasaur asintió y observó cómo su entrenador saltaba al agua y nadaba una corta distancia. Aunque la cara del chico le dijera que todo estaba bien, sus movimientos no tenían la energía que usualmente demostraba. Sabía que su entrenador estaba mucho más lastimado de lo que demostraba. Luego de un evento como el de hoy, estaría más preocupado si no hubiera cambio alguno, pero si Ash quería fingir todo estaba normal por el bien de sus Pokémon, Bulbasaur mantendría el secreto.

Pero poco después que Ash desapareció bajo la superficie a poca distancia, una de sus Pokébolas se abrió sola. El Pokémon semilla pudo verlo, pero no hizo nada cuando Squirtle también se zambulló en el océano ya que pensó que sería lo mejor.


Misty se quedó viendo a Brock sentado en las ramas de un árbol cercano, aserrando las más pequeñas con su cuchillo de supervivencia y echándolas al suelo para que hicieran un buen montón. La chica llevaba a Pikachu en sus brazos ya que el criador necesitaba ambos brazos para trabajar. La mochila de Ash también se encontraba junto a la base del árbol donde los dos podían verla. Miró a Brock con expectativa, pero él simplemente continuó con su tarea. Eventualmente, Misty no aguantó más la espera y se aclaró la garganta.

- ¿Sí?

- ¿No había algo de lo que quisieras hablar? – preguntó la pelirroja. Brock se dejó caer para aterrizar en el suelo y empezó a sacar las ramitas más pequeñas en las que había cortado.

- ¿Qué te hizo pensar eso?

- Bueno, cuando dijiste que teníamos que conseguir madera para la fogata…

- Quise decir que necesitaba que sostuvieras a Pikachu mientras yo la consigo. – le explicó. – ¿Por qué, querías intentarlo?

- ¿Me vas a obligar a que lo diga? – preguntó Misty con algo de frustración. – Creí que íbamos a hablar de cómo lo de hoy ha afectado a Ash.

Brock miró arriba por un momento antes de volver a las ramas, cogiendo la siguiente para alisarla.

- Me sorprende que te preocupes por cómo se siente. – le dijo. La pelirroja se sintió hervir, pero al ver a Pikachu en sus brazos, replicó en un tono más calmado del que normalmente usaba.

- Tampoco soy una desalmada insensible.

- Bueno, no hay mucho de qué hablar. – dijo el líder mayor sin darle importancia. – Ya tengo un plan.

- Pues qué bien. – replicó Misty. – Este comportamiento de Ash me tiene muy perturbada. Está actuando como si no pasara nada, como si ni siquiera le importara… – De pronto sintió una chispa de dolor en los brazos que le hizo soltar a Pikachu. – ¡AH!

El ratón eléctrico se desplomó en el suelo, aparentemente sin preocuparse por orientarse bien para aterrizar. Se enderezó él mismo y le echó una mirada enojada a la pelirroja antes de irse en la misma dirección en la que Ash se había marchado.

- Deberías tener cuidado de lo que dices sobre Ash con Pikachu cerca. – señaló Brock. – Es el Pokémon de Ash después de todo.

- No quise decirlo en ese sentido. – se defendió Misty.

- Lo sé. – El criador se encogió de hombros. – Pero tal vez sea mejor si Pikachu se va a buscar a Ash. No creo que él quiera que Pikachu oiga lo que yo ya sé. Y para que conste, a Ash le importa mucho todo esto. Quizás demasiado, por lo que he podido notar.

- ¿Qué quieres decir?

- Odio ver que mis Pokémon salgan lastimados, pero parece que Ash conecta su bienestar emocional al estado de sus Pokémon. – explicó Brock. – Él se siente feliz cuando ellos están felices, orgulloso cuando ellos están orgullosos por superar un desafío, enojado, triste y así sucesivamente… Y ahora, se siente destrozado porque Butterfree lo está.


Ash ni siquiera probó el agua poco profunda; solo se dejó hundir hasta que su propia flotabilidad entró en acción y no lo dejó bajar más. Respiró profundamente con su máscara, sin preocuparse de que podría haber o no Pokémon cerca de él. El chico de Pueblo Paleta se sentía un total fracasado. No se había sentido así desde el primer día de su viaje, cuando Pikachu fue hospitalizado después de protegerlo de esa parvada de Spearows que los atacó.

- "¿Qué clase de entrenador soy si no puedo proteger lo que más importa?" – se preguntó con amargura.

Butterfree había contado con él para ayudarle a salvar a su pareja, y fue la única a la que no lograron rescatar. Su Pokémon estaba sufriendo por culpa suya. Pidgeot lo había protegido al recibir ese ataque dirigido a su globo, y esto era todo lo que podía demostrar a cambio. Podía sentir que las lágrimas salían de sus ojos mientras los cerraba, pero el agua a su alrededor ocultaba que estaba llorando ya que inmediatamente se dispersaban en el océano. La única señal visible eran sus hombros temblorosos.

El agua a su alrededor de pronto se sacudió, haciendo que se sobresaltara, cuando algo chocó contra su costado. Al mirar abajo, vio a un Seel que lo veía con curiosidad. Más pequeño que el que vio en el Gimnasio Cerulean, así que se imaginó que este sería una cría, o al menos más joven. Seel nadó hasta ponerse al nivel de sus ojos, y Ash miró al joven Pokémon de cerca mientras arrastraba el agua con los movimientos de su cola.

La mirada duró por un momento, y el entrenador estaba tan curioso respecto a qué querría Seel que ni parpadeó. Y luego, sin romper el contacto visual, el Pokémon león marino se puso de cabeza a Ash sacándole la lengua. Sorprendido por el repentino movimiento, Ash resopló y se rio ligeramente por el ridículo gesto.

El Pokémon acuático se enderezó rápidamente y aplaudió con sus aletas felizmente. Había estado nadando por allí cuando vio a Ash, y percibiendo la tristeza del entrenador, se le ocurrió hacerle el truco que su padre usaba con él cuando estaba triste.

Sintiéndose un poco mejor, Ash estiró la mano para acariciar al Pokémon en la espalda. El león marino se frotó contra él hasta que sonó otro aplauso con un patrón muy particular. Tanto Ash como Seel voltearon a ver otro par de Pokémon, ambos de aspecto similar, pero mucho más grandes y con el pelaje totalmente blanco en vez de tener el hocico color piel. También se veían más elegantes con esas aletas con forma de pliegue. El entrenador supuso que serían los padres de Seel, en su forma evolucionada.

- Ve con ellos. – dijo hablando a través de la máscara. – Y gracias.

Seel le sacó la lengua otra vez y se fue nadando felizmente. El entrenador de Pueblo Paleta los observó mientras se marchaban, sintiendo que se le bajaba un peso del pecho al ver a la familia. Dejó salir un suspiro.

- "Supongo que lo de hoy no fue totalmente una pérdida. Todos esos Butterfrees salvajes y los de los otros entrenadores podrán vivir y empezar sus propias familias. Aun así siento que decepcioné al mío."

Internamente, Ash reconoció que estaba siendo muy egoísta por implicar que su Butterfree importaba más que todos los demás. Pero el hecho era que para él, su Butterfree era el más importante. Cada uno de sus Pokémon significaba un mundo para él. Jamás cambiaría la felicidad de sus Pokémon por la de otros, claro. Lo que quería era haber podido salvarlos a todos.

- "Ya me di cuenta que eso es imposible." – pensó, recordando todas esas veces que el Equipo Rocket lo había derrotado.

Y ni siquiera estaba dirigido a él en este punto; podía pelear contra ellos sin problemas en una batalla. Había intentado ser más listo que ellos hoy, y aunque pareció una derrota total para ellos, resultó que habían ocultado a un Pokémon extra de él. Y sin importar cuánto se esforzara, no podía salvar a todos. Sus pensamientos empezaron a tomar un rumbo más oscuro al recordar lo pequeño y destrozado que se veía Butterfree tras la paliza que le dio al Equipo Rocket. Ash se frotó los ojos, tomando un profundo respiro.

- "Hacerme más fuerte no será suficiente, aún si tengo que mantenerme un paso adelante del Equipo Rocket en cuestión de habilidad de batalla. Pero no sé qué más puedo hacer…"

Brevemente, el entrenador de Pueblo Paleta reflexionó en lo que tendría para utilizar contra el Equipo Rocket. No había mucho, aparte de sus Pokémon. ¿La respuesta sería capturar muchos más de ellos?

- "Si fuera tan simple, no serían una amenaza tan grande." – se dijo mentalmente mientras se arrastraba la mano por la cara, cuidando de no sacarse la máscara. – "Además, solo puedo cargar seis a la vez."

Ash se salió de su tren de pensamiento cuando una pequeña mano le tocó el hombro. Al mirar atrás vio a un Squirtle, el suyo si no se equivocaba. La tortuga Pokémon apuntó hacia la superficie, y Ash miró hacia arriba para darse cuenta que la luz encima del agua empezaba a opacarse.

- Ah, ya casi oscurece. – se dio cuenta. – Gracias, Squirtle.


- Lo que Ash necesita ahora es apoyo. – explicó Brock mientras seguía cortando las ramas en pequeños leños de madera. – Él confía en mí, así que me aseguraré de que se recupere de esto.

- Muy bien. – asintió Misty. – ¿Y qué haré yo?

- ¿Tú? – dijo Brock levantando una ceja. – Nada.

- ¿Qué quieres decir con "nada"? – exigió ella. – Acabas de decir que necesita ayuda…

- Que yo voy a darle. No será extraño que yo trate de reconfortarlo como amigo. – Luego miró de vuelta hacia ella. – interrumpió el criador. – Si viene de ti, parecerá que solo es por lástima. Y créeme, eso es lo último que necesita en este momento.

- ¿Por qué no iba a ayudarlo? – La líder de Cerulean miró desafiante a Brock mientras este retornaba a su tarea. – Si soy…

- Su rival.

Misty se detuvo ante ese recordatorio. El criador ni siquiera apartó la vista de la madera que había entre sus rodillas.

- ¿No lo recuerdas? Después de Porta Vista, dijiste que ustedes dos serían rivales. – señaló él. – Y ante sus ojos, en realidad ustedes dos nunca fueron amigos. ¿En serio crees que Ash no vería que te estés acercando a él como otra cosa que lástima?

- Bueno, ¿y qué más da si lo es? – preguntó la pelirroja. – Solo quiero ayudarlo como lo haría cualquier persona decente.

- ¿Estarías tratando de ser amable con él si las cosas hubieran sido diferentes hoy? – preguntó Brock, dejando de cortar la madera por un momento.

Misty tomó un profundo respiro para responder, pero se detuvo al darse cuenta de cuál era la respuesta. Todo el tiempo el día de hoy, se había rehusado a tratar a Ash más allá de la cortesía básica, y todo porque no quería verlo como un amigo a la luz de la derrota que él le había infligido. Si las cosas hubieran salido bien, ella habría continuado actuando de la misma manera, tal vez entrenando más duro, luego de su derrota en el almacén. Su colega líder pareció darse cuenta de ello mientras limpiaba su cuchillo con un trozo de tela y volvía a enfundarlo.

- Podrías intentarlo, pero casi puedo asegurarte que será un tiro por la culata. – dijo sosteniendo la madera cortada con una mano y la mochila de Ash con la otra mientras se ponía de pie. Al caminar de vuelta a la pradera donde habían decidido levantar el campamento, se detuvo por un momento. – Intenta un acercamiento más sutil, y con el tiempo tal vez puedas convertirte en una rival amistosa para él. Por ahora, recomiendo que sigas con lo que estabas haciendo esta tarde y le des algo de espacio. Perdiste la oportunidad que te di en el Pico de la Doncella, pero no es tarde para cambiar.

Misty se mantuvo en su lugar por un momento, antes de seguirlo de vuelta.


Ash volvió a salir de la superficie del océano, viendo el risco en el crepúsculo. Nadó más cerca de la orilla con Squirtle a su lado y fue recogido por un par de látigos mientras Squirtle se zambullía en el agua y salía directo hacia las rocas de un salto. Al ser jalado de vuelta, sus ojos se ensancharon al ver a Pikachu sentado junto a los objetos que dejó atrás.

- ¿Pikachu? ¿Qué pasó? – le preguntó, apoyándose en una rodilla una vez que Bulbasaur lo soltó.

Era demasiado pronto para que el Equipo Rocket los atacara de nuevo, considerando las heridas que sufrieron cuando Butterfree se encargó de ellos. El Pokémon Eléctrico no le respondió, simplemente saltó sobre la rodilla de Ash y abrazó a su entrenador por la cintura.

- Hey. – dijo Ash tratando de confortarlo mientras bajaba la otra rodilla al suelo. - ¿Estabas preocupado por mí? Tranquilo, mírame, todo está bien. – Pikachu negó con la cabeza mientras hablaba con la voz ahogada contra la camiseta húmeda de Ash. – ¿Qué quieres decir con "no"?

- No, claro que no estás bien… deja de mentir… – Su Pokémon lo abrazó con más fuerza, con las palabras se entristeció de ver que Pikachu se sintiera así, aunque no pudiera entender las palabras literalmente, pero se enfocó en reconfortarlo.

La escena se vio interrumpida cuando dos de sus Pokébolas se abrieron solas, y la energía se materializó en Rattata y Pidgeot, el segundo todavía cubierto de vendajes.

- Pidgeot, deberías estar descansando. – dijo el entrenador, aunque más que una orden parecía más una petición. Luego sintió otro a mano en el brazo y vio que se trataba de Squirtle, de vuelta con sus gafas puestas. Luego de eso, el Pokémon de Agua se movió bajo su extremidad para abrazar a Ash también. – ¿Squirtle?

Rattata y Bulbasaur se movieron a cada lado de él mientras todavía estaba arrodillado y se inclinaron contra su entrenador. Pidgeot también hizo su camino a pie y cubrió al muchacho bajo su ala.

- Amigos…

Ash miró a su alrededor, sin ver otra cosa que apoyo en los ojos de sus Pokémon, y el mensaje quedó claro. Sus Pokémon siempre estarían allí para él, igual que él lo estaría para ellos. Trató de esconder su dolor y ser fuerte para poder reconfortarlos, pero a ellos claramente no les importaba si él se mostraba débil. Todos iban a reconfortarse entre ellos.

El joven entrenador trató de contenerlas, pero las lágrimas finalmente empezaron a brotarle. Fue como si se reventara una presa, y comenzó a sollozar en silencio, la mitad por el conmovedor gesto de parte de todos, y la otra mitad por sentir todavía el dolor de lo que pasó el día de hoy. Sus Pokémon se apretujaron más cerca para compartir su dolor. Bulbasaur y Pidgeot se quedaron estoicos mientras sus expresiones se suavizaban de tristeza, Rattata se frotó contra Ash mientras unas ligeras lágrimas bajaban por sus mejillas y Squirtle solo dejó que los ojos se le humedecieran un poco detrás de sus gafas. Pikachu lloró junto con su entrenador, con la camiseta ahogando sus sollozos y tragándose sus lágrimas.

Ash se sentía muy cansado. Cansado de tener que pelear con riesgos tan altos, de entrenar más por pura necesidad en vez de poder divertirse en su viaje como siempre había soñado, y temiendo que algún día se le acabara la suerte contra el Equipo Rocket y terminara perdiéndolo todo, incluyendo a sus Pokémon. En este punto, aunque quisiera abandonar su viaje, eso solo haría que el trío atacara Pueblo Paleta o cualquier otro lugar donde él pudiera estar. Ellos no se detendrían porque él quisiera. Sin mencionar a todos los Pokémon a los que había salvado sin darse cuenta, y el hecho de que su interés en él significaba que siempre estaría cerca para tratar de detener cualquier plan que tuvieran.

Pero más que eso, no podía detenerse. Si se detenía ahora, eso equivaldría a que ellos lo hubiesen vencido. Seguiría adelante, lograría su sueño a pesar de sus ataques, y los haría pagar. De un modo u otro, haría que se arrepintieran de haber elegido atacarlo a él. Los Pokémon que lo rodeaban no dijeron nada, pero podía sentir que también compartían su tristeza por lo de este día, amor por él y entre ellos y furia por aquellos responsables. Ellos siempre estarían allí para él, y ahora sabían que él lo sabía.


Mientras el sol se terminaba de poner, Brock había encendido una fogata y tenía una olla con un estofado ardiendo sobre ella. Misty también estaba cerca, apoyada contra un árbol mientras veía pensativa las estrellas. El criador movía el líquido con el cuenco mientras planeaba cómo se acercaría a Ash dependiendo de con qué humor regresara.

- "Si sigue con esa fachada, debería abordarlo cuando esté solo, lejos de sus Pokémon, especialmente por los que intenta hacerse el fuerte, y confrontarlo. Puedo utilizar mis propias experiencias como ejemplo. Pero es mejor que tenga cuidado, tiene que saber que quiero ayudarlo y darle espacio si lo necesita. Si soy demasiado directo podría ponerse a la defensiva. Por otra parte, si empieza a dudar de su habilidad como entrenador, aunque Pikachu esté con él, tengo que ayudarle a recuperar su confianza, recordarle a aquellos que sí pudo salvar." – Brock asintió mientras continuaba atendiendo la comida frente a él y planeando diferentes acercamientos.

Entretanto, el tren de pensamiento de Misty era mucho más introspectivo. La líder de Cerulean siempre había pensado en sí misma en general como una buena persona. Algo temperamental, admitió en privado, pero al final más benevolente que malintencionada. Pero la pregunta que le hizo Brock antes la había hecho cuestionarse esa creencia. No podía escudarse detrás de su orgullo en este caso, porque ultimadamente siempre le daría la misma respuesta.

- "Si todo hubiera resultado bien, y si Butterfree se hubiera ido por la temporada de apareamiento, habría vuelto a tratar a Ash como rival." – se repitió todo el tiempo que Brock había estado levantando el campamento y empezando a cocinar la cena. La chica sacudió la cabeza con incredulidad. – "Ash es un buen entrenador. ¿De verdad lo odio por eso? Yo… sé que no debería, pero aun así lo hago. ¿Acaso siempre fui así…?"

El pensamiento la perturbó bastante. No podía atribuir la raíz de ese problema a nadie excepto a sí misma, o al menos a su estilo de vida. Y entonces, las palabras de sus hermanas mayores antes de su batalla de gimnasio contra Ash cruzaron por su mente:

- "Misty, te fuiste pretendiendo que querías ser entrenadora Pokémon porque no podías compararte con nosotras. ¡Porque somos mucho más bellas y talentosas que tú!"

La pelirroja sintió instintivamente que la piel se le erizaba por esa memoria, pero logró controlar su ira. Tuvo que forzarse a sí misma a admitir la verdad. Se había ido del gimnasio para probarles algo a sus hermanas, que se quedaron allá, y con eso poder decir que había experimentado el mundo y triunfado como Maestra de Pokémon de Agua.

- "Sí, y bien que me resultó." – gruñó por dentro. – "Estoy experimentando al mundo, y recibiendo palizas por mis esfuerzos."

Su mente temporalmente se desvió hacia Staryu y Starmie, que seguían recuperándose de sus heridas causadas por los Pokémon del Equipo Rocket. Suspirando por la nariz, la líder de Cerulean trató de consolarse a sí misma.

- "Al menos nadie puede decir que soy mala con mis Pokémon… Necesito replantearme mi entrenamiento, eso sí… y supongo que también mi actitud." – agregó con algo de duda. – "Por lo menos no tengo que hablar demasiado con Ash mientras lo hago."

Como si sus pensamientos lo llamaran, el entrenador apareció por el camino, con el cabello empapado y su toalla sobre el hombro, con Pikachu caminando a su lado.

- Ash y Pikachu ya regresaron. – le reportó a Brock, que echó una mirada para confirmarlo y asintió rápidamente para darle las gracias.

El chico menor no anunció su presencia sino que simplemente se sentó frente a Brock para calentarse frente al fuego. Pikachu se trepó al regazo de Ash y también se quedó en silencio.

- Envié a Bulbasaur de vuelta con el Profesor Oak, para que les cuente a los demás lo que pasó. – anunció finalmente el entrenador en un tono sombrío.

- Bien pensado. Es mejor que lo sepan ahora que más tarde. – asintió Brock.

El criador sintió alivio de ver que Ash ya no seguía ocultando su dolor. Mejor todavía ver que no había perdido su determinación, a pesar de estar de un humor tan decaído en ese momento.

- "Algo debe haber pasado en ese risco." – pensó. – "Pero esto es bueno. Si tuvo oportunidad de ventilar sus emociones, se recuperará eventualmente."

Aun así, planeaba continuar con su intención original de quedarse con Ash. Su amigo necesitaba de él más que nunca después de lo de hoy. Con el Equipo Rocket habiéndole infligido un golpe tan personal, el criador se sentía sinceramente preocupado por lo que podría pasarle a Ash si lo dejaba por su cuenta. Tenía que estar seguro de que el entrenador de Pueblo Paleta tuviese cerca a alguien o las consecuencias podrían ser desastrosas.

Los indicios ya eran evidentes cuando casi derribó el helicóptero del Equipo Rocket con los Butterfrees atrapados en él. Las batallas estaban agotando a Ash al punto que se veía más dispuesto a recurrir a la violencia antes que al pensamiento, especialmente cuando estaba furioso, y la sola presencia del trío era suficiente para hacer enfurecer a Ash. Por alguna clase de milagro, Butterfree se había contenido, pero si las cosas seguían empeorando, el entrenador podría terminar cruzando la línea y tal vez incluso trataría de matar al Jessie, James y Meowth. Si Ash empezaba a recorrer ese camino oscuro (o que el cielo no lo permitiera, tuviera éxito), sería uno del cual jamás podría regresar. Y sin importar si sus Pokémon lo seguían, y Brock ciertamente estaba seguro de que al menos algunos lo harían, él perseguiría a cada agente y cómplice del Equipo Rocket o moriría en el intento.

Brock tenía que impedir que eso sucediera. Tenía que quedarse con Ash como su confidente y conciencia para evitar que cruzara la línea. No solo por el bien de Delia, sino por el suyo propio. El criador nunca podría vivir consigo mismo si dejaba que su amigo arrojara su vida por la borda en busca de venganza.

Guardándose sus pensamientos por ahora, notó que su estofado ya estaba casi listo y llamó a los otros dos para avisarles que la cena ya estaba lista. Los tres comieron en silencio, Ash por su humor, y Misty por seguir en sus pensamientos. Esta vez, Brock no intentó hacer ninguna conversación, sintiendo que el esfuerzo sería un desperdicio y contraproducente.

Luego de coger los platos, el trio sacó sus bolsas de dormir para descansar por esa noche. Pero mientras Ash preparaba la suya, Brock le tocó el hombro. El entrenador se dio la vuelta.

- Ash, yo también estoy aquí. Sí lo sabes, ¿verdad? – le dijo. La comisura de los labios de Ash se levantó ligeramente.

- ¿Quieres decir que serás mi roca? – replicó. Brock trató y falló en contenerse una carcajada, cubriéndose la cara con la mano.

- Ash, estoy tratando de hablar en serio.

- Ya lo sé, gracias. – El entrenador sonrió ligeramente antes de moverse para entrar en su bolsa, con Pikachu enrollándose dentro para que Ash lo abrazara. Brock asintió, sintiendo que había dejado claro el mensaje, y se fue a dormir también.


El sol matutino se alzaba sobre el campamento del Equipo Rocket, despertando al trío de su sueño. Los tres salieron de sus bolsas de dormir y se estiraron un poco de los dolores en el cuerpo. Aunque todavía podían moverse bien, Jessie tuvo que usar y prestarle a James su maquillaje para cubrir las cortadas y curar los moratones. Meowth ya se había recuperado durante la noche gracias a una poción administrada y a su mayor resistencia por ser un Pokémon. A pesar de todo, el trío se esforzó por lucir lo mejor posible. No podían dar una buena primera impresión si estaban llenos de heridas.

Tras esperar la llamada la noche anterior, Giovanni los llamó personalmente para informarles que habían pasado la prueba, y que sus nuevos uniformes y subordinados les serían enviados a su locación junto con su nuevo transporte. Desafortunadamente, tuvieron que regresar a Ditto, ya que los otros agentes usaban al Pokémon transformer y no podían monopolizar un recurso tan valioso. Pero nada podría quitarles a los agentes su buen humor. Iban a ser Oficiales, a poco de haberse unido al Equipo Rocket. ¡Y serían el primer equipo en probar un rango experimental con sus propios subordinados para asistirlos, además de poder llamar a otros escuadrones para misiones más grandes! Sin mencionar el aumento en la paga que recibieron.

- Estamos subiendo escalones en el mundo, chicos. – dijo Jessie, después de revisarse la cara tres veces en el espejo.

- Sí. El jefe puso su fe en nosotros y lo logramos. – replicó Meowth, soñando despierto con los ojos cerrados. Entretanto, James parecía más pensativo mientras miraba hacia el horizonte. Meowth levantó una ceja. – ¿Piensas en algo profundo?

- Ash. – respondió el agente masculino, volteando hacia sus compañeros. – Querrá vengarse por lo que le hicimos a su Butterfree. Se volverá más determinado que nunca a detenernos a cada paso, puedo sentirlo.

- Ese es el precio por el éxito. Ahora tendremos ayuda extra, y siempre atesoraré esa expresión devastada en su rostro. – dijo Jessie encogiéndose de hombros. Meowth pareció tomar el comentario de James con mucha más seriedad, pero al final replicó:

- Bueno, ya no hay vuelta atrás.

- Cierto. – concedió el agente masculino. Honestamente, aun si hubiera sabido que el Butterfree de Ash le había echado el ojo a la rosa, probablemente habría seguido con el plan de todos modos. El Pokémon de Isla Pinkan era demasiado valioso para dejarlo pasar, incluso aunque fuera por evitar una vendetta personal de parte de su oponente. Suspiró con resignación. – Supongo que tienes razón. Si invertimos un centavo, echemos el dólar entero. Solo tenemos que prepararnos lo mejor posible con nuestros nuevos recursos.

- ¡Ese es el espíritu! – lo motivó Jessie. – Hablando de eso, deberíamos prepararnos para llevar a los bobos hacia el edificio trampa en Saffron. Deberíamos atacar mientras seguimos teniendo una buena racha y llevarnos a Pikachu también.

- Con cautela. – le recordó James.

- Sí, por supuesto. – admitió su compañera. Por mucho que Jessie odiara admitirlo, Ash se estaba convirtiendo en una molestia difícil de ignorar en combate directo. La peor parte, su amigo criador parecía estar entrenando a sus propios Pokémon si ese Geodude pudo resistir e incluso revertir la Atadura Rompehuesos de Arbok. – "Estarán encerrados mientras nosotros hacemos nuestro escape, y nadie vendrá a salvar a Pikachu esta vez." – se aseguró a sí misma.

Claro, el entrenador tal vez podría abrirse camino para escapar, pero eso le llevaría tiempo. Más del que les llevaría a ella y a sus compañeros salir de Ciudad Saffron y marcharse con Pikachu. James ya había hecho una bolsa especial de hule para contener al molesto Pokémon Eléctrico. De repente, Meowth se levantó de golpe, parando las orejas y abriendo los ojos.

- Aquí vienen.

Unos momentos después, el oído entrenado de Jessie captó el ruido distante de turbinas de hélice en marcha, y parecía ser más de una.

- Parece que vienen en nuestra nueva nave. – dijo la chica.

James se enfurruñó por ser el único del equipo sin tener oído por encima del promedio, pero se consoló en el hecho de que probablemente no estaría solo en eso. El sonido de los motores de hélice pronto llegó hasta sus oídos y vieron una aeronave sobrevolando el valle para aproximarse a un claro lo bastante grande para acomodarse y aterrizar.

Era el doble de alta que su globo de aire caliente y muchas veces más grande, recubierta de metal blindado gris, la aeronave tenía dos hélices girando en cada ala, una en el centro y una en la cola, ambas sostenidas en pivotes para rotar. Había otras dos más fijadas a cada lado de la parte inferior, anterior y posterior de las alas en la mitad de la nave. La nariz de la nave tenía ventanas tenía ventanas de vidrio tintado para permitirle a quien estuviese pilotando ver sin problemas. La parte inferior sobresalía ligeramente y estaba hecha de vidrio similar a las ventanas de la cabina con escotillas de metal en el centro. Una gran puerta de metal cerca del frente con escaleras colgando marcaba la entrada y quedó a su vista mientras la aeronave descendía. Cada una de las hélices giró más y más despacio para bajar la nave hasta el suelo mientras unas plataformas de metal extendidas en varillas operaban para actuar como tren de aterrizaje. Al tocar el suelo, los motores se pararon, permitiéndole al Equipo Rocket observar con asombro su nuevo transporte.

- ¿Esta es para nosotros…? – preguntó James quedamente. Jessie recuperó la compostura y se aclaró la garganta.

- Deja de mirar como idiota. Tenemos deberes que cumplir, ahora ponte derecho para saludar a nuestros nuevos compañeros.

Los otros dos rápidamente recogieron sus mandíbulas y se pusieron erguidos mientras las compuertas en el fondo se abrían hacia abajo con un gran crujido de metal, revelando una viga metálica corta que sobresalía desde la parte trasera de la abertura en el interior de la nave. La viga se extendió, revelando una larga rampa que se desplazó hasta tocar el suelo mientras extendía en un ángulo estrecho. Al hacerlo, la puerta cerca del frente de la nave se abrió, revelando a una soldado con largo y lacio cabello rosa con el uniforme estándar, excepto porque llevaba pantalones en vez de la falda del uniforme femenino.

- ¡Heeeeeey! – saludó alegremente con la mano a sus nuevos superiores mientras saltaba al suelo, ignorando la escalera.

Cuatro agentes más hicieron el camino por la rampa totalmente extendida, todos ellos hombres variando en tamaño y constitución. El que iba al frente llevaba una caja bajo el brazo izquierdo y caminó hacia el trío mientras los demás se formaban detrás de él, y de inmediato los saludó.

- ¡Agentes de soporte del Escuadrón 13, reportándose al servicio! – les dijo entregándoles el paquete. – Sus nuevos uniformes están aquí, pueden cambiarse a su conveniencia.

Jessie aceptó la caja con una sonrisa, ansiosa de ver los nuevos colores para mostrar su rango. Los uniformes de soldado modificados eran una cosa, pero los uniformes de Oficial mostraban un nuevo sentido de superioridad respecto a los agentes normales. El subordinado que habló se unió a los otros poniéndose al lado derecho de la fila mientras la piloto llegaba y se colocaba a la izquierda. Jessie le hizo un gesto a James con la cabeza antes de decirle al gato:

- Meowth, ponlos al tanto del procedimiento estándar aquí. Vamos a cambiarnos.

Rodando los ojos, el agente felino asintió y los dos adolescentes se dieron la vuelta en una esquina para tener algo de privacidad. Al echarles una mirada a sus nuevos ayudantes, notó que la mayoría de ellos se veían bastante jóvenes, y el más fornido de todos parecía estar a finales de sus veintitantos. Ya teniendo su atención, comenzó a explicarles cómo el Escuadrón 13 pasaba sus días. Comenzó por explicarles que irían de cacería en busca de pistas sobre Pokémon raros y/o poderosos o cualquier cosa que les sirviera para ganar dinero para la organización, usualmente persiguiendo a Ash, los horarios para la comida, entrenamiento de Pokémon, los turnos para dormir y varios otros protocolos generales.

Jessie y James miraron los uniformes que recibieron, notando que a diferencia de sus anteriores, los modelos masculino y femenino se veían totalmente diferentes uno del otro. El masculino tenía una camiseta sin mangas azul marino con un chaleco plateado, el segundo de los cuales tenía el emblema emblasonado en el frente, dividido a la mitad por la abertura. Incluía también un cinturón con sujetadoras para hasta seis Pokébolas. Los pantalones no tenían bolsillos prácticos y claramente estaban hechos para ajustarse al cuerpo, junto con un par de muñequeras elásticas. En general estaba hecho para mostrar músculos que James no tenía.

A su vez, el uniforme femenino era mucho más conservador, con una camiseta azul marino de manga larga y una blusa de mangas cortas plateada con la letra en el frente. Un par de medias largas del mismo color de la camiseta estaban dobladas encima de una falda plateada con forma de hakama con rojo en la parte inferior, para permitir libertad de movimiento. Muy bueno para resaltar su femineidad, pero no serviría de nada en su estilo de combate.

Con los pares de zapatos cada uno a su medida, quedó claro quién de los dos tenía que recibir cuál uniforme. Los agentes miraron sus respectivos atuendos con expresiones de insatisfacción y se miraron uno al otro levantando las cejas.

- Ahora, este entrenador del que les hablé, ¿dijeron que ya leyeron sobre él en nuestro archivo de misiones? – Una serie de asentimientos fue la respuesta. – Muy bien. Entonces saben que si les dimos que huyan, tomen lo que sea que hayan capturado mientras nosotros lo contenemos. Y esto será después que sepa sobre ustedes. Tenemos que esforzarnos para mantenerlos a ustedes oculto de su vista tanto tiempo como sea posible. Entre más tiempo permanezca sin saberlo, más podremos salirnos con la nuestra en sus narices con nuestros planes.

Otro asentimiento unánime resonó en respuesta, y Meowth se sintió bastante bien de recibir respeto de los nuevos agentes. Evidentemente habrían escuchado que él era igual de importante para el equipo que Jessie y James. Eso, o ya sabían que era buen amigo del Persian del jefe, y por ende de cierta manera con el mismísimo líder. Como fuera, podía trabajar con ello.

- Perdón por hacerlos esperar. – dijo James, haciendo que todos se volvieran hacia el dúo que ya regresaba.

Jessie se encontraba de pie imponente con un top sin mangas y pantalones ajustados que mostraban sus esbeltos y poderosos miembros junto con unas muñequeras que realzaban su físico, y con su cintura expuesta igual que antes. Un cinturón colgaba de su cadera y sostenía tres Pokébolas al alcance de su mano junto con un cuchillo de combate.

James se veía más elegante con su uniforme de mangas largas y un hakama dividido que le daba una apariencia más formal. También se movía con un pequeño paso guiado, dando la ilusión de estar asistiendo a una ceremonia. Meowth se sorprendió un poco ya que nunca había visto al agente pelimorado moverse con tanta gracia antes.

- Ahora, hagamos esto rápido. – comenzó a decir Jessie. – Necesitamos llegar a Ciudad Saffron antes que el bobo y compañía lleguen allá. Cada uno de ustedes nos dará sus nombres con cada Pokémon o talento especial que posean.

La piloto de pelo rosa fue la primera en dar un paso al frente, sonriendo ampliamente y haciendo un símbolo de amor y paz junto a su sien mientras guiñaba el ojo:

- Soy Ella, la piloto, chofer, timonel, o lo que sea que necesiten que sea detrás del volante o controles de cualquier vehículo. No tengo Pokémon, pero ya que solo me dedico a conducir, prefiero no enredarme con las batallas.

- Me parece justo. – asintió James. – ¿Siguiente?

Ella dio un paso atrás y miró al agente a su lado, un pelirrojo con gafas, dándole una palmada en la retaguardia para que se adelantara ya que se veía nervioso. Con un pequeño gemido, el soldado, caminó hacia el frente, agarrándose a la tira de su bolsa blanca que colgaba de su hombro.

- H-Henry… – los saludó. – Soy un m-médico, más o menos. A decir verdad no me gradué de la escuela de m-m-medicina, pero, uh, he estado aprendiendo en el cuartel general, así que puedo hacer procedimientos básicos tanto en p-personas como Pokémon. Aunque… no tengo ningún Pokémon.

- Eso está bien. – dijo Meowth sin darle importancia. – Lo último que queremos es que nuestro médico se ponga cerca de las batallas donde pueda salir herido.

El agente pelinegro grande y fornido se quitó su gorra desde donde estaba y dio un paso al frente.

- Me llamo Frank. Mis especialidades son la cocina y el cuidado de Pokémon. Como pueden ver, también soy muy fuerte. Mi Machoke, Cal, y yo nos la pasamos compitiendo desde nuestros días en el rancho por quién es el más fuerte. Yo siempre pierdo, pero puedo darle buena batalla.

- Eso suena bien. – lo halagó Jessie, y luego señaló por encima de su hombro. – Allá tenemos un globo de aire caliente full equipado. ¿Crees que podrías desinflarlo y llevarlo a la nave?

- No hay problema, señorita. – Frank se estiró los hombros mientras se preparaba para ir detrás del trío. Mientras lo había, ellos fijaron su atención en el cuarto agente, con cabello azul marino peinado por encima de un ojo. James levantó una ceja.

- Oye, ¿no nos hemos visto antes?

- Esta es mi cara actual. – replicó en voz baja, cuyo timbre sonaba ligeramente condescendiente. El agente respiró por la nariz, como si estuviese incómodo con algo mientras se sacaba la gorra. – Pero si voy a trabajar con ustedes, será mejor mostrarles mi verdadera cara para que nadie se vaya a colar y venga diciendo "perdí mi máscara".

Dicho esto se agarró la piel debajo del mentón y dio un jalón, arrastrando el cuello con ella para revelar más piel debajo, los ojos quedaron huecos y revelaron una delgada película con lentes de contacto de color. Una vez que la máscara salió, reveló a una agente femenina con cabello blanco muy corto. Sus ojos reales eran azules, y estos miraron fijamente a los recientemente promovidos oficiales mientras se quitaba el resto del uniforme como si fuese un traje de cuerpo completo, dejándolo caer para revelar un uniforme de soldado femenino debajo. Todos se quedaron viendo con fascinación, hasta Frank, que esperaba que se desinflara el globo. Recogiendo su gorra, la agente saludó con una voz más melodiosa, pero no menos profesional.

- Soy Charlie, especialista en disfraces, reconocimiento y agente de infiltración, y aprendiz de Petrel. Tengo un Pokémon conocido como Natu que me ayuda a escanear las memorias de mis objetivos para asumir mejor sus identidades. Mientras trabajemos juntos, voy a asumir una nueva identidad para que nadie que me vea sepa quién soy en realidad.

- Muy impresionante. – asintió Meowth. – El jefe debe creer que podemos ponerte a muy buen uso si te incluyó para este equipo.

- Eso me dijo. – replicó Charlie. Luego se volteó hacia el último agente, de pelo castaño cortado casi al rape y con una pequeña bolsa atada a su cinturón, que los saludó antes de presentarse.

- Mi nombre es Burton. Tengo experiencia con tecnología de radio y exploración, y también puedo correr extremadamente rápido, lo que me ayuda mucho con lo segundo.

- Define "extremadamente rápido". – pidió Jessie. – Este es el Equipo Rocket, después de todo. Correr muy rápido es parte de lo normal.

Burton bajó la mano y asintiendo, se alejó una corta distancia del resto. Fijando la vista en el extremo del valle que lindaba con el borde del océano, dio unos saltos sobre la punta de los pies para calentar, y lo siguiente que supo el equipo, fue que se movió como una mancha que acababa de despegar a toda velocidad, antes de recorrer la tierra a alta velocidad dejando un rastro de polvo detrás. Se deslizó al frenar una vez que llegó a su destino en cuestión de momentos, e inmediatamente se dio la vuelta y corrió de vuelta a donde estaban los otros. Su repentino frenazo levantó una ligera ráfaga de viento que sacudió el cabello de los oficiales. James asintió, claramente impresionado.

- Vaya, no estabas bromeando. Eso sí es EXTREMADAMENTE rápido.

- Me la pasé de mandadero en el cuartel general por dos años. Mensajero, repartidor, cargas de provisiones, utilicé todo eso para entrenamiento. — explicó Burton.

- Creativo. – dijo el pelimorado. Jessie entonces dio un par de aplausos para llamar la atención de todos.

- Ahora, vamos a ver el interior de la nave, y hablemos sobre cómo dividiremos los dormitorios.

El grupo se aventuró dentro de la nave, incluyendo a Frank, que cargaba toda la cesta del globo sobre un hombro. Les dijo que la llevaría hasta el hangar al aire que había en la parte superior antes de separarse del equipo. Jessie y James miraron alrededor, viendo una enorme sala mientras las compuertas se cerraban detrás de ellos. Había jaulas contra las cuatro paredes excepto la del frente, donde había una computadora y una máquina transportadora, y con escaleras que llevaban a las cuatro direcciones. Una grúa colgaba sobre la puerta trampa, y una camioneta blindada con una R roja en los costados se encontraba más allá de la compuerta con unos ganchos sujetándola a la plataforma redonda de metal donde estaba estacionada. Una rápida prueba de la palanca junto a la plataforma reveló que le daba la vuelta a la plataforma. Una vez que se colocó el vehículo de cara hacia la rampa, los tres agentes asintieron con satisfacción.

- Este es un buen lugar para las reuniones. – dijo James. – Traigan una mesa, fíjenla al suelo y tendremos nuestra sala de juntas.

- Anotado. – dijo su compañera. – Todos ustedes esperen aquí mientras nos familiarizamos con el interior. Asumo que habrán tenido ya tiempo para conocer esta nave. – Dirigiéndose a sus colegas de nuevo, sugirió algo más. – Empecemos con la retaguardia de la nave y de ahí vamos hacia el frente y arriba.

Los tres líderes observaron el resto de la nave mientras sus subordinados aguardaban. Pasaron al lado de Frank mientras se dirigían hacia las escaleras que llevaban arriba y le informaron de las nuevas órdenes. Este asintió y bajó hacia el área de carga/futura sala de juntas.

La escalera de la retaguardia era la única que no tenía una segunda que fuera hacia arriba, ya que llevaba hacia la sala de máquinas. Parecía tener un generador eléctrico y una computadora que monitoreaba los niveles de energía, gas y agua. Meowth también notó que era un espacio bastante grande y sería bueno para ponerse a trabajar en sus inventos sin ser molestado. Ya parecía tener un proyecto especial en mente, pero no dijo nada cuando le preguntaron.

Cerca de la sala de máquinas había algunos almacenes para provisiones llenos de materia prima, y un cuarto con dos camas al dar la vuelta de la esquina. La siguiente puerta después de eso tenía una ventana instalada y un vistazo adentro reveló una cocina con una puerta similar visible en la pared opuesta. James estuvo muy feliz de examinar estas instalaciones. El frigorífico estaba lleno de comida de la que, presumiblemente, los otros agentes habrían vivido durante su viaje, tenía lavabo y estufa, lo que lo hizo sentir extasiado por tener un verdadero lugar donde cocinar.

Una evaluación rápida al resto del piso intermedio reveló más dormitorios, y que el frente de la nave no tenía más armarios para provisiones, pero tenía dos baños con todas las comodidades necesarias y una pequeña ducha en cada uno. Jessie no hizo ningún comentario, pero tanto ella como sus compañeros masculinos apreciaban tener tan fácil acceso a un baño.

El pasillo más al frente se hacía más estrecho a medida que llevaba hacia la cabina de la nave, donde cerraron la puerta antes de seguir adelante, pero no sin que James cerrara la puerta desde adentro y agarrara el manual de la silla del copiloto para estudiarlo más tarde. Ella podría ser su piloto oficial, pero nunca haría daño tener un sustituto en caso de una emergencia.

Una vez que subieron las escaleras, vieron un hangar con otra compuerta instalada en el techo. Su globo de aire caliente descansaba en unos sujetadores diseñados específicamente para él y estaba siendo re-inflado. Un helicóptero también se encontraba al otro lado de su viejo transporte, sujetado también por sus propios seguros.

- ¡Estamos ascendiendo! – se rio Meowth felizmente.

Una vez que el trío regresó con sus nuevos compañeros, hablaron sobre cómo dividirían los cuartos. Había seis en total, tres en cada lado de la parte exterior de la nave mientras que las porciones internas tenían los armarios para almacenamiento, la sala de máquinas, la cocina y los baños. Jessie inmediatamente declaró que tendría su propio cuarto y se quedó con uno de los más cercanos a los baños. Nadie discutió ya que había suficientes más para repartir. James y Meowth compartieron uno de los de la retaguardia cerca de la sala de máquinas y la cocina. Ayudaba mucho que los dos se llevaran tan bien.

Ella se quedó con el otro cuarto cerca del frente ya que era la piloto y quería compartir habitación con Charlie. Intentó mostrarle algo de afecto con un abrazo, pero lo único que recibió fue un manotón en la cara y una orden de que no volviera a tocarla. Después de eso, la especialista en disfraces dijo que quería su propio cuarto ya que nadie tenía permitido ver sus disfraces y los trajes de Petrel en desarrollo a menos que fueran sus aprendices. Así que le tocó uno de los cuartos centrales.

El trío estuvo de acuerdo en que Henry debería tener su propio cuarto ya que de ese modo podría operar como bahía médica no oficial, y usar la cama extra para los pacientes. Le tocó el otro cuarto central ya que estaba cerca de la escalera al área de carga, donde los agentes normalmente abordarían, así que eso facilitaría las cosas si cargaban a un herido mientras subían. Eso dejaba el otro cuarto de la retaguardia para Burton y Frank, pero a ninguno pareció incomodarle esto. Ambos eran hombres y no les importaba compartir el espacio.

Ya todo decidido, Ella se ofreció a llevarlos cerca de Ciudad Saffron para aterrizar en las afueras. Tendrían que volar muy alto para evitar ser vistos en la ciudad, así que les advirtió que les tomaría tiempo llegar. James les preguntó a todos si ya habían desayunado por si querían que les cocinara algo, pero todos respondieron negativamente.

Ya con todos retirados, el resto de los subordinados se fueron a atender sus asuntos mientras la nave comenzaba a despegar. El ascenso fue bastante suave, así que a pesar de la presión de la gravedad, aunque no tuvieron problemas para moverse.

Meowth se fue un momento para agarrar algo del globo para su proyecto, pero mirando hacia la parte superior de la nave, sintió una oleada de nostalgia al darse cuenta que ya no tendría mucha razón para utilizarlo ahora que contaban con la nave y el helicóptero.

- "Aun así, tal vez no tengamos que deshacernos de él." – decidió mientras registraba la cesta. Sacando sus guantes especiales, Meowth decidió agregar renovaciones al globo a su lista de cosas por hacer. – "Hmm… tal vez, con todos estos proyectos que tengo en marcha, podría tomar el trabajo de ingeniero. Construí aquel helicóptero con ayuda de Jessie y fue divertido armar las cosas." – Mirando los guantes en sus patas, agregó. – "Pero primero, algo de asistencia de cinco dedos…"

Haciendo su camino hacia la escalera lateral, Meowth dio una vuelta hacia la retaguardia de la nave y se metió en la sala de máquinas luego de hacer una parada en el cuarto de provisiones luego de pararse para conseguir algo de metal y cintas de hierro, unas tenazas ajustables, pinzas y un soldador con máscara protectora para sus ojos.

Esta historia continuará…


Notas del traductor:

Y aquí estamos de nuevo. Aquí ya vemos las secuelas del capítulo anterior, mayormente en el grupo de Ash. Ya queda en evidencia qué tan devastado se sintió por lo sucedido, y se habría derrumbado por completo al tratar de hacerse el fuerte por el bien de sus Pokémon si estos no estuvieran allí para alivianarle la carga y compartirlo con él. Momentos como ese son los que dejan en evidencia quiénes son tus verdaderos amigos, ¿no es así?

Por otra parte, Misty por fin entiende por lo que Ash está pasando y se da cuenta de que su actitud está totalmente injustificada. Creo que ya todos hemos pasado por etapas así, que se nos quita un peso de encima cuando nos tragamos el orgullo y dejamos de insistir en que siempre tenemos la razón, aunque usualmente necesitamos un catalizador. En el caso de Misty, ya que una derrota infligida no bastó, le tocó ver con sus propios ojos a Ash sufriendo por la pena de su Pokémon, y si bien tal vez como Brock decía podía haber querido ayudarlo más por lástima, al menos eso hace ver que no le falta empatía por los demás. Ya con esto empezará a acercarse más a ser la Misty que todos conocemos (y amamos).

Por último, ya llegaron los agentes subordinados para el trío, y no hablemos de su nueva nave (muérete de envidia, Cazadora J). Ahora solo los vemos un poco por encimita, pero créanme, tendrán sus momentos y cuando los conozcan les agradarán bastante. Complementan todavía más la dinámica del grupo, así les hagan las cosas más difíciles todavía a Ash y sus amigos.

Bien, me complace anunciar que la traducción de este fic ya está terminada. Puede que acelere un poco el paso con la publicación para ponerla al día. El próximo capítulo será un "Detrás de las escenas" (hasta ahora el último de estos) que es más una extensión de este capítulo y el anterior, ya que tendrá lugar en el rancho del Profesor Oak, desde la perspectiva de los Pokémon de Ash durante y después de los eventos con Butterfree, y veremos su reacción a lo sucedido. Y luego de eso, agárrense porque llegaremos a Ciudad Saffron para comenzar el arco de Sabrina. Gracias por los reviews a soldado dragon, 0Pablo1, AsuraCrying00, darkdan-sama (hoy comenzaré a trabajar en tu premio), BRANDON369, dragon titanico, leonix644, AlenDarkStar y LordFalconX. Nos veremos luego.