Hola, siento tanto el gran retraso, pero el tiempo estaba sobre mi todo el tiempo, ya estaré de regreso otra vez, hay alguien ahí? Espero que si hahaha, hola a los nuevos.
Puede ver el nerviosismo consumirla, es tan extraño y fascinante al mismo tiempo. Si se concentra lo suficiente, puede escuchar la respiración entrecortada que escapa de sus labios de rosa, ver los músculos suaves de su espalda contraerse mientras desliza su vestido por su cuerpo. Y cuando ella mira sobre su hombro con timidez, ve el temor y la inseguridad brillar en los ojos azul hielo.
Tan fascinante.
Es comprensible, ella es joven y a pesar de pasar tiempo con ella, no son muchas las ocasiones en la que llegan a compartir una cama y mesclar sus cuerpos.
Esta clase de actos, siguen sacando la niña que se oculta al fondo de su ser.
Y son en estos momentos en los que Anna no sabe como reaccionar, las palabras fallan en su boca, y su mente no sabe si lanzarse sobre ella para besar y adorar cada parte de su cuerpo o quedarse ahí y mirar con desconcierto e incredulidad para un ser tan perfecto.
Es un simple humano.
Pero desde el primer instante, se convirtió en todo para Anna. Ella no lo dirá en voz alta, vivirá el resto de su existencia con ese secreto entre sus labios, nunca divulgaría tal poder que esta joven mujer tiene sobre ella.
La facilidad con la cual la doblaría a sus rodillas y arrancaría cada trozo de orgullo en su ser.
Se convertiría en una simple marioneta de hielo y cristal para un simple humano. Ya es mas que aterrador saber que ha pensado en acecinar a su propio hermano por esta mujer.
Cuando cierra sus ojos, solo puede imaginar mas allá de un mañana con esta mujer. Despertar por las mañanas sin el temor de ser atrapada por Gerda o cualquier otra sierva, Anna esta dispuesta a matar a la pobre anciana si algún día llega a suceder, sabe que no habría remordimiento en sus acciones, no de inmediato, porque es egoísta y desea tener esto para ella.
Tal vez... después de todo, si existe una extraña deidad, un ser con el poder de manipularlos con un simple chasquido. Uno que se burla de Anna, poniendo frente a ella a un simple humano, Anna, que a pasado toda su vida odiando y repugnando a tal ser imperfecto, ahora se aferra a uno con desesperación.
Es tan humillante.
Desear tanto a un simple humano, la hace estremecer en la rabia.
La humilla y desprecia, recordándole una y otra vez cual es su lugar, en ocasiones su deseo de romperla es tan fuerte que siente sus manos temblar en la desesperada magia que intenta escapar de sus confines y congelar el alma de tal mujer.
Arrancar su corazón y lanzarlo a las profundidades del oceano, donde nadie sea capas de encontrarlo, entonces la mujer se arrastraría entre la tierra de los mortales, en busca de su corazón y sufrir por el resto de su eternidad.
Los dioses se burlan de ella, escupen sobre su orgullo. Y cuando Anna intenta defenderse, los dioses hacen que esa mujer aparezca frente a ella y sonría de tal forma tímida y preciosa, haciendo que el interior de Anna se contraiga en la rabia reprimida.
Los dioses son tan crueles.
"...Anna?" es la pequeña voz de esa mujer, regodeándose en la timidez y la preocupación. Anna parpadeó una y otra vez, mirando a la mujer que esta parada al pie de la cama en completa desnudes. Su cabello cae sobre su pecho, un color fascinante que resulta extraño para Anna.
Abecés se pregunta si su cabeza fue besada por la misma luna, o al nacer, sus padres sumergieron sus cabellos en plata fundida. De cualquier forma siempre es fascínate.
Manteniendo sus manos frente a ella para cubrir el resto de su privacidad. Su piel es tan blanca que es imposible no verla en la oscuridad, se convierte en algo difícil de ignorar incluso ahora.
Oh los dioses.
Son seres tan terribles, se burlan sin decoro, se retuercen de alegría en sus tronos, siempre mirando hacia abajo en ella. Recordándole una y otra vez que esta mujer es quien tiene poder sobre ella ahora.
El monarca suelta un suspiro tembloroso que no sabía que guardaba. Permitiendo que su cuerpo se relaje en el colcho de puma.
Se puede morir de dicha?
Se puede morir de rabia y la tristeza.
Tal vez. Si la forma en la cual Anna siente su corazón pesado y adolorido, sintiendo como si una daga apuñalara su pecho tan lentamente y sus ojos picaran en las lagrimas que no sabe si es por rabia o felicidad. La forma en que su cuerpo siente un ligero cosquille hasta la punta de sus dedos. es tan aterrador.
"Que?" Su respuesta brusca toma una forma física, golpeando el cuerpo de Elsa y hacerla estremecer, girando su rostro ligeramente a la puerta.
"...Me iré ahora" Irse? Elsa se mueve con rapidez, inclinándose para tomar su vestido del suelo y comenzar a vestirse tan rápido como sea posible.
"Por que te irías ahora? Si has sido tu quien quiso entrar a mi habitación en primer lugar?" Anna flexiona los puños, relajándose al ver que Elsa a dejado de moverse. "Siempre actuando de forma contradictoria." Continua el monarca.
"Eres tan indecisa, sí los oráculos aun existieran, tendrían un dolor de cabeza por tu culpa. Siempre cambiando de parecer una y otra vez, por que no actúas como un adulto por una vez, Elsa? Es tan difícil hacerlo?" Tal vez si continua hablando de esta forma para Elsa, tal vez su rabia y vergüenza desaparezca, es una dulce venganza por sentirse tan humillada.
El cuerpo de Elsa es tan tenso como la cuerda de un arco, se levanta en toda su estatura mirando desafiante en Anna. Es como si la niña tímida de solo un segundo atrás, regresara a los confines de su ser y una mujer saliera lista para soltar una batalla.
Esto es mejor.
Anna siente una dicha burbujeando en su pecho cuando mira tal fiereza en Elsa, si tiene que ser marioneta de un simple humano, al menos quiere serlo de alguien digno. Siente una pequeña astilla de orgullo al saber que no será propiedad de cualquier humano débil.
"Tienes razón" Es la respuesta fría de Elsa, Anna sonríe, pero no dura demasiado, al ver como la mujer reanuda sus movimientos, tomando la prenda en sus manos "Me voy ahora."
"Alto" Ordena Anna, ofendida al sentirse rechazada de tal manera, la humillación calienta su cuerpo, donde una vez el calor pertenecía a la lujuria y la anticipación de saber lo que haría para Elsa, ahora se siente tan diferente.
"Si tu sales de esta habitación, será en completa desnudes!" Gruñe el monarca, su palabras rebotan en los oídos de Elsa, hundiéndose lentamente.
"No te atreverías" el monarca alzó la ceja, desafiándola a dudar de sus palabras, Anna sabe como usar las palabras, sabe el peso que cada una lleva al salir de los labios.
"Cualquiera podría estar ahí afuera, Anna!" La incredulidad es tan palpable en las palabras de Elsa, como si Anna no fuera capas de comprender al gravedad de tal acto. "Solo los dioses aben que pasaría si alguien me viera salir de tu habitación de esa forma."
El monarca cruzó los tobillos, relajando la espalda en la cabecera de la cama mientras observaba a la mujer a medio vestir frente a ella.
"Yo se lo que pasaría y no soy un dios." Respondió "La gente murmuraría y en cuestión de días tu nombre y apellido serian arrastrados por los suelos, los rumores cruzarían el océano tan rápido como ningún barco es capas de hacerlo y llegaría los oídos de tus padres, que pensarían entonces?" Preguntó, en voz tranquila, sin la necesidad de elevar la voz porque sabe que Elsa esta escuchando ahora con detenida atención.
"Ellos también hablaran de ti" Contraataca Elsa.
"probablemente" Responde Anna, entrelazando sus dedos juntos dejándolos descansar sobre su estomago. "Ahora que tu mete está mas aclarada... desvístete y ben aquí"
"No" tan terca en ocasiones...
"no?" Preguntó "Piensas quedarte ahí toda la noche?" Su pregunta no tiene una respuesta a cambio, Elsa solo se mantiene ahí, de pie sin moverse en lo absoluto.
"Deja de comportarte de una forma tan infantil y ven aquí"
"Porque no eres tu? Ponte de pie y ven por mi" desafía.
Anna no responde. en cambio, mira el reloj al fondo de la pared, es solo media noche. Tal vez sea hora de que Elsa aprenda el peso de las palabras.
El monarca se encogió ligeramente de hombros en respuesta, mirando con detenida atención a la mujer terca frente a ella, Anna está dispuesta a enseñar una lección.
El suave tic tac es el único sonido en la habitación, la luz de luna se mueve ligeramente a través de las cortinas abiertas, moviéndose por el cielo mientras mas tarde se hace. Elsa se mueve ligeramente en su lugar, los pies cansados de estar tanto tiempo de pie sin hacer nada.
Cuando el reloj mara la una y treinta Anna suspira.
"Terca mujer..." Gruñe, levantándose de la cama con impaciencia, sin tomar importancia al suelo frio bajo sus pies descalzos, rodea la cama deteniéndose frente a Elsa.
"Eres tan terca!" Levantó su mano con rabiar tomando el cuello del vestido que solo estaba a mitad del pecho de Elsa, bajándolo con tanta fuerza como poseía, arrebatando un jadeo de sorpresa en Elsa.
El vestido calló en un charco a los pies de Elsa, exponiendo su cuerpo en toda su gloria.
"Si tan solo escucharas por una vez..." El monarca levantó su mano por segunda vez y con ternura y adoración acaricio la mejilla de Elsa. "Si tan solo escucharas... te haría reina de todo lo que vez"
El gesto tierno de Anna sorprendió a la joven princesa, estremeciéndose en un principio por el tacto pero al final apoyándose en el.
Como podía amar a un ser como Anna? Tal confuso como ella misma.
"Si tan solo..." Susurró el monarca en confidente, inclinándose con reverencia en Elsa, tratando de ser amable en el toque de sus labios.
En las novelas que Elsa leía con frecuencia, los besos, siempre eran descritos como maravillosos, describiendo labios suaves que hacían estallar las chispas detrás de sus parpados, arrancando pequeños sonidos de su labios cuando los dos amantes se besaron, sonidos que eran deleitados por la sorpresa y el amor que sentían el uno por el otro.
Como el estomago se llenaba de mariposas que revoloteaban de un lado para otro y hacían su mente flotar lejos de su cuerpo.
Besar nunca fue de esa forma para Elsa.
Besar a Anna, era diferente.
El miedo de quedar atrapada era el que revolvía sus entrañas, tratando de estar siempre alerta para evitar un segundo incidente como en la sala de cuadros, siempre en constante vigilancia. Pero hay algo adictivo en besarla, se siente poderosa al hacerlo.
Es así como una reina se siente?
Es así como su corazón se acelera cuando las manos de su rey se posan sobre su cintura y junta sus cuerpos con extraña adoración? La forma en como su cuerpo se calienta cuando siente y escucha la respiración acelerada de su rey?
Se siente tan poderosa saber que es ella quien arranca la respiración de Anna, la forma en como su cuerpo se estremece cuando muerde su labio con brusquedad, aferrándose al cuello de la camisa con posesividad para inclinarla mas cerca de su rostro.
Quiere ser ella la única que sea capas de arrancar la ropa fuera de Anna, para exponer su desnudes y tal vez solo tal vez hacerla sentir vulnerable.
"Dioses Anna..." Murmulla, cuando siente al monarca gruñir en respuesta, alejándose por un momento para conseguir el oxigeno tan malditamente necesario, empujando el cuerpo de Elsa con cada respiración, hasta que choca con la cama y cae sobre ella.
El cuerpo de Anna es tan frio en comparación a Elsa, es confuso. Y con cada beso que deja sobre su cuello y mandíbula, siente la frialdad filtrarse en su piel, pero cuando Anna besa por segunda vez el mismo lugar, siente como la frialdad se convierte en calor.
Después de todo el hielo también quema.
"P-por favor..." El monarca detuvo sus acciones, levantando su rostro para ver los ojos de Elsa.
"Una reina nunca suplica..."Murmulla, deslizando su mano entre sus cuerpo, bajando lentamente hasta donde Elsa mas lo necesita. "Una reina solo ordena..." Gruñe cuando desliza su mano entre los muslos de Elsa, mordiendo el cuello de Elsa cuando ella se arquea fuera de la cama en la satisfacción.
Elsa se aferra a la camisa roja del monarca, clavando las uñas en la espalda con la necesidad que sus gemidos muestran.
No tiene que ser tan fuerte, su voz podría alertar algún curioso que deambula por los pasillos a mitad de la noche, pero es tan difícil contenerse cuando a pasado un largo tiempo desde que estuvieron de esta forma, es tan difícil hacerlo cuando se siente tan bien.
No se necesita demasiado tiempo para sentir su cuerpo rendirse en el placer, retorciéndose en las sabanas mientras jadea por recuperar el aliento que fue robado de su ser.
"Detente" deja escapar entre cortas respiraciones, siente que morirá si Anna continua moviendo su mano entre sus piernas, y cuando el monarca solo gruñe en respuesta sin detener sus acciones, Elsa actuó.
Desatando sus manos de la espalda del monarca y apretarlas en la garganta de Anna.
Presionando los pulgares en la garganta de Anna con vehemencia.
Siente como Anna intenta tragar, pero su garganta solo se contrae y una extraña respiración escapa de su cuerpo.
El monarca detuvo sus acciones, sorprendida por las acciones de Elsa, la incredulidad brillaba en sus ojos, pero lentamente se convertía en rabia.
"He dicho que pares, Anna" El monarca retiró su mano de Elsa, moviéndose con rapidez para imitar las acciones de Elsa, "No!" Gruñó la joven mujer cuando vio las intenciones de Anna, y para recordarle, apretó con mas fuerza su agarre.
El monarca jadeo lentamente, abriendo sus labios para conseguir un poco de oxigeno.
Elsa giró sus cuerpo, permaneciendo a horcajadas sobre la cintura del monarca, y por ultimo liberó su agarre.
"Levántate" Murmuró y cuando Anna simplemente se quedo sobre su espalda, Elsa la tomo por el cuello de la camisa y tiro de ella con brusquedad para que se sentara.
"Que crees que estas haciendo?" Murmuró Anna con incredulidad, tragando un par de veces para sentir el dolor en su garganta y asegurase que eso realmente había sucedido y no fue un producto de su imaginación.
"Guarda silencio..." Susurró Elsa, deslizando su pulgar entre los labios de Anna. Elsa se apoyó en sus rodillas, elevándose sobre Anna, obligando a la mujer a inclinar la cabeza hacia atrás para poder mirarla a los ojos. "Por que no aprendes a escuchar por una vez? Mm?" Enredando sus dedos entre el mar de fuego de Anna, tirando lentamente de su cabello hacia atrás, exponiendo el cuello de Anna por completo.
El monarca apretó la cintura de Elsa, cuando su cuello comenzaba a doler. clavando sus dedos en la piel con la única intención de causar dolor.
"No, Anna" Elsa se inclinó, atrapando el labio de Anna entre sus dientes y morder con fuerza como un castigo, apretando la garganta de Anna con su mano libre, tan fuerte como el agarre de Anna era sobre su cintura.
Solo cedió cuando Anna dio marcha atrás, aflojado su agarre sobre Elsa para que la princesa hiciera lo mismo con su cuello.
"En esta ocasión... yo estoy a cargo, Feliz cumpleaños..." Susurró, mordiendo con impaciencia los labios de Anna.
…
Elsa respiro con satisfacción, deambulando por los jardines reales, respirando el frio viento que mecía las ramas desnudas de los arboles. Finalmente podía escuchar el silencio después de tanto alboroto.
La celebración del baile había terminado tres días atrás, dando tiempo a las nobles familias para reunir sus cosas y marcharse de Arendelle, los grandes barcos inundaban el océano, preparando sus velas para salir con la primera brisa de la mañana, deseosos de llegar a casa y divulgar lo que en Arendelle se ocultaba.
Las calles eran notablemente bacías, solo con unos pocos extranjeros que pasaban su tiempo deambulando de un lado a otro.
Incluso el duque finalmente se había ido.
Murmurando a una joven mujer las maravillas de weselton.
Elsa estaba segura que el duque llevaría a la joven con el, el diminuto hombre, había esperado hasta el final para que todos se marcharan antes de salir con la joven mujer.
Un atisbo de incomodidad recorrió el cuerpo de Elsa en la memoria, con solo pensar en el duque de esa forma, retorcía sus entrañas. Era tan anciano, es incluso aun capas de satisfacer a alguien en la cama? O simplemente se mueve sobre ellos con movimientos rígidos y nada mas?
Ugh...
Elsa se estremeció al imaginar, si gastaba su tiempo en imaginar, por que no imaginar su tiempo con el monarca?
La noche anterior fue mas que... impresionante.
La fresca memoria aun enciende un fuego en el pecho de Elsa.
De donde vino toda esa seguridad y dominación? Elsa estaba segura que nunca antes estuvo dentro de ella.
Es así como se siente Anna?
Elsa aun puede sentir la piel fresca de Anna en sus manos, la forma en la cual su garganta se movió entre sus manos, como su cuerpo se retorció debajo de ella a pesar de los fuertes esfuerzos de Anna por pararlos.
Mordiendo sus labios tan fuerte que rasgaba la piel en ellos para callar sus ruidos.
Fue Elsa quien despertó antes que Anna, tomando su vestido del suelo, dedicando una mirada a su cintura, donde los moretones por las acciones de Anna comenzaban a mostrarse, eran un recordatorio de algo fascinante.
Y cuando Elsa se acercó a la cama para ver el sueño de Anna, la garganta del monarca se teñía en las contusiones de mordidas y los dedos de Elsa.
Elsa estaba tentada a subir sobre ella y continuar con sus acciones.
Pero ambos sabía que no hay tiempo para ello, almenas no ahora.
"Buenos días, Alteza." Elsa dio media vuelta, enfrentándose al tranquilo mayordomo. Kai hizo una reverencia en su saludo "Mi rey esta esperando por usted."
"Gracias Kai" Los dos caminaron en silencio por los jardines, con Elsa a la cabeza de la marcha en dirección a las puertas del castillo.
Frente a ellos, esperaba una escolta real, con los dos abanderados al frente y un total de veinticuatro soldados esperando junto a sus caballos inquietos, un carruaje esperaba a la vista, grande y elegante, siendo tirado por cuatro negros caballos que resoplaban y golpeaban sus patas contra el suelo rocoso.
No era dificil encontrar al monarca entre la multitud de hombres, Anna permanecia de pie con toda su altura, con el rostro estoioco y su cuerpo adornado con un largo manto rojo, adornado con hilos de oro con intrincadas figuras en el, con la corona alta sobre sus cabellos desiguales.
Como si fuero posible ignorar que ella es un rey.
Parecia imaciente –si la forma en la cual mirava a su alrededor era una pista-
"Majestad" Saludó Elsa cuando estaba frente a ella, tomando los bordes de su vestido en una reverencia.
Anna simplemente inclino su cabeza con rigidez, girándose a su carruaje.
El monarca subió en primer lugar, y como uno solo, todos los soldados y caballeros subieron a sus caballos con una melodía de tintineo en sus armaduras.
"Estén a salvo alteza" susurró Kai, ayudando a Elsa a subir al carruaje de Anna.
"Gracias" El mayordomo cerro la puerta, retrocediendo un par de pasos para evitar ser aplastado por los caballos impacientes.
No tardaron en ponerse en movimiento, los cascos de los caballos resonaban en los caminos pedrados saliendo de los confines del castillo.
Era un espectáculo digno de ver, los ciudadanos salían de sus casas para ver a su rey salir del castillo, silbando y saludando constantemente.
Anna giró la cabeza a la ventanilla, apoyando la barbilla en su mano mientras miraba las calles moverse con rapidez en su paso.
Elsa tragó con pesadez, con ojos únicamente en la garganta de Anna, a pesar del alto cuello de la chaqueta de Anna, las contusiones sobresalían ligeramente. Era una vista tan agradable.
"Q-que estamos haciendo?" Elsa aclaró su garganta, tratando de concentrarse en otra cosa que no fuera Anna.
"Pensé que fui muy clara" El monarca miró de reojo en dirección a Elsa, sin prestar mucha importancia. Cuando el silencio de Elsa se extendió, suspiró profundo antes de continuar. "Las reservas del castillo están desbordando de alimentos, la comida es suficiente para el invierno. Una parte será entregada a los pueblos de agricultores y mineros, y otra esparcida a las ciudades mas alejadas de Arendelle, no puedo estar lejos de la capital por largos periodos de tiempo, pero se me permite salir por corto tiempo, mientras que otros entregan la comida a los mas alejados, yo me encargo de cubrir el terreno mas cerca de Arendelle."
"Oh..." Era extraño ver esta parte de Anna, una mujer que parecía indiferente ante las necesidades de los demás. "Pensé que lo guardarías todo"
"Cual es el puto de hacerlo?" resopló Anna, relajando su postura sobre el asiento del carruaje, centrando toda su atención en Elsa. "La comida seria desperdiciada, las plagas la aprovecharían y hay una posibilidad que se extendiera a las reservas, entregando la comida al resto, es una buena inversión, ellos no mueren de hambre y en verano estarán fuertes para continuar con sus tareas. En un circulo, Elsa, yo les doy para que ellos me den lo que necesito."
"Necesito a los mineros para que caben en las entrañas de las cuevas, necesito a los agricultores para que siembren las tierras, de esa forma... no será necesario pedir ayuda a nadie..." El monarca murmuró, apartando la mirada por un momento.
La pequeña pisca de admiración que crecía en el interior de Elsa, desapareció. Como pudo pensar por un segundo que Anna actuaria de una forma desinteresada? Es Anna después de todo, una mujer joven con una mente aguda para todo, nunca daría nada sin recibir algo a cambio.
Abecés, Elsa se pregunta que es lo que ve en esta mujer, que fue lo que cautivo su atención, que vio en Anna para caer en el amor tan profundamente.
Abecés, Elsa la mira desde la distancia, ve a una joven mujer rodeada de poder, una que es capas de intimidar a la mayoría con una sola mirada afilada, reducir a cenizas la confianza de cualquier hombre cuando intenta estar a su altura, solo ve a una mujer que mira por su propio bien, orgullosa y arrogante.
ve a un rey y nada mas.
Pero hay esos pequeños momentos...
En los cuales Anna actúa de forma tan diferente.
Son tan fugases y por eso son especiales, La forma en la que abecés Elsa atrapa la mirada de Anna mirándola, ve la adoración en sus ojos y un extraño amor que hace temblar el corazón de Elsa.
Cuando Anna estrecha su mano con ternura y reverencia, susurrando palabras tan suaves que son difíciles de escuchar.
Son esos pequeños momentos los que calientan el corazón de Elsa y dan fuerzas para seguir amando a tan difícil mujer.
Elsa la observó en silencio, memorizando las líneas en el rostro de Anna, vio con fascinación como Anna aparto un mecho de cabellos blancos de su ojo izquierdo, tratando un par de veces para quitarlo de su ojo pero finalmente dándose por vencida cuando este continuo cayendo en su lugar.
La pelirroja suspiro lentamente, relajando su cuerpo por un segundo, mirando a través de la ventanilla.
En que piensa la mayor parte del tiempo?
Piensa en como hacer mas grande su reino?
Piensa en... Ella?
Elsa quería saber.
Entrar en lo mas profundo de sus pensamientos y desenmarañarlos, quería saber cada uno de sus secretos y guardarlos en su mente y corazón, atesorarlos sin importa la gravedad de cada uno.
Extrañan a sus padres? Echaba de menos el calor de su madre, sus abrazos?
Oh la voz de su padre? Tal vez extrañaba a Hans...
Tal vez se preguntaba cuanto daño causarían sus acciones a su hermano.
Tal vez-
"Majestad"
Elsa parpadeo un par de veces. El carruaje finalmente había dejado de moverse.
Anna salió en primer lugar, pisando el suelo ligeramente nevado, disfrutando del crujido bajo sus botas.
Había pasado un tiempo desde la ultima vez que viajó tan lejos de Arendelle.
Las personas caminaban alrededor, con la curiosidad brillando en sus ojos cuando miraban a los hombres vestidos en plata.
Era extraño verlos, soldados de la capital, ellos estaban acostumbrados a verlos únicamente de distancia, cuando pasaban a todo galope sobre sus caballos jadeantes a la distancia del pueblo. Era un espectáculo digno de ver, y con frecuencia los niños salían a las calles para señalarlos con el dedo y vitorearlos, mientras los hombres se alejaban a la distancia, desapareciendo entre los bosques.
Perfectas hileras, con a barbilla en alto y sus espaldas rectas, moviéndose únicamente cuando respiraban, dejando salir una nube blanca entre las ranuras de sus yelmos.
Elsa bajó del carruaje, sosteniendo su abrigo mas cerca de su cuerpo.
El viento era tan frio y violento.
Parecía arrastrar pequeñas y afiladas cuchillas, cortando las mejillas de Elsa.
Elsa apreciaba el invierno, pero no tanto como la primavera. Ella nació entre las cálidas tardes de verano, cuando el viento arrastraba los pétalos y perfumes de las flores. Con el sol entrando por su ventana para calentar su habitación.
Incluso los inviernos mas crudos de Corona eran cálidos. Fueron extrañas las ocasiones en las cuales nevaba lo suficiente como para crear muñecos de nieve, y cuando nevaba, Elsa pasaba la mayor parte del tiempo fuera del castillo para disfrutar de los días extraños y nevados.
En Arendelle, las primaveras arrastraban el frio entre sus vientos. Cuando la noche comenzaba a caer, el viento era mas fresco, haciendo estremecer la piel de los extranjeros.
Todos parecían estar acostumbrados al frio. Incluso Anna, el monarca no parecía estremecerse cuando los vientos soplaban sobre su rostro. Respirando profundo, llenando sus pulmones con el aroma a invierno y madera de pino.
Los pueblerinos parecían estar acostumbrados al frio, con sus cuerpos ligeramente arropados, y los niños corriendo con las mejillas rojas, con sonrisas jadeantes mientras se acercaban con cautela y curiosidad.
El pueblo estaba rodeado completamente por altos muros de piedra, siendo custodiados por altas y grandes torres y otras mas pequeñas, con hombres vigilantes desde las alturas, caminando entre los puentes de las torres con sus arcos listos para atacar a cualquier amenaza. Escoltas caminaban entre las calles nevadas, con escudo y espada en mano y otros montando sus caballos.
"Este es un pueblo minero, Elsa" Dijo Anna, con extraña ligereza en su voz" De esta montaña se extrae el oro y la plata, en el pasado, bandidos intentaron saquearla." El monarca hizo un gesto a su brazo, un gesto silencioso para que Elsa lo tomara.
La joven princesa aceptó, dejando que Anna la guiara entre las calles.
"El pueblo esta conectado a la montaña, a las entradas de la mina. Arendelle es en su mayoría montañoso, todas y cada una de las grandes montañas esta cubierta en oro, plata o diamantes. Carecemos de campos verdes... como puedes ver, Arendelle es frio, los campos están cubiertos de nieve y es difícil mantener los cultivos" Explicó.
"Cuando los recursos se terminan, las personas son movidas a la siguiente montaña para comenzar las excavaciones." Explicó. Elsa miró alrededor, a las pronas que caminaban con cautela de un lado a otro, en su mayoría los hombres, grandes hombres fuertes con largas varvas y rostros cincelados, con grandes manos callosas por el duro trabajo en las profundidades de la montaña.
Al centro del pueblo era una gran construcción, con una chimenea humeante y el aroma a estofado flotaba fuera de las grandes puertas.
"Esto es el comedor" Continuó el monarca. "es mas fácil alimentar a todo en un solo lugar, se asegura de que todos coman lo suficiente, las mujeres son encargadas de la cocina, los niños son enviados al bosque en busca de madera para arder. Nadie esta aquí sin hacer nada"
"Los niños!?" Chilló Elsa. "Anna! Que pasa si un lobo los ataca!?" Elsa estaba seriamente preocupada, el pueblo estaba rodeado por altos muros, sí algún niño perseguido por un lobo, tenia que correr alrededor de los muros para ponerse a salvo. Era una larga carrera, una que probablemente el niño terminaría perdiendo contra un lobo rápido y feroz.
"Bueno..." Murmuró el monarca, mirando de reojo con una pequeña sonrisa entre sus labios. "Una boca menos que alimentar" Elsa se estremeció ante sus palabras, era una broma? Elsa espera, una cruel broma.
"Descarguen el carruaje" Ordenó Anna, los hombres asintieron. El monarca las guio dentro del comedor, en el interior, era cálido, con largas mesas acomodadas en el centro y las orillas. Era únicamente una gran habitación, sin puertas o divisiones.
Al fondo, las mujeres se movían de un lado a otro, manteniendo animadas conversaciones y en ocasiones las risas llenaban el gran comedor mientras preparaban la comida para todos.
Tan ajenas a su rey y la princesa.
Uno de los soldados se movió con impaciencia, dando un paso al frente para llamar la atención de las mujeres distraídas, para gritarles la gran falta de respeto que causaban a su rey por ignorarla.
"No" llamo Anna, El soldado se detuvo de inmediato, como si los hilos de una marioneta fueron retenidos.
La pelirroja dio media vuelta, saliendo fuera del comedor.
"Te mostrare los almacenes" Elsa septo con un ligero movimiento de cabeza, demasiado fascinada como para preguntarse porque Anna estaba siendo tan amable.
Caminaron un par de calles mas al norte, con cada calle que pasaban las personas eran mas ajetreadas.
"Aquí estamos" El monarca hizo un gesto desdeñoso en la dirección de cuatro grandes construcciones de piedra y madera, eran tan grandes como el comedor. Los soldados que custodiaban los almacenes, se hundieron en sus rodillas cuando las vieron acercarse, inclinando sus cabezas con respeto para las dos mujeres.
"Majestad" un hombre en particular se acercó al monarca. Tenia un porte de nobleza en su andar, con vestimentas elegantes y limpias, tan diferente del resto. Al estar frente a ellas, se inclino de su cintura, "Alteza, es un honor tenerlas entre nosotros, bienvenidas a mi humilde hogar."
"Y usted es?" Preguntó Anna con desconfianza, barriendo al hombre de arriba a bajo en cuestión de segundos.
"Me disculpo profundamente, Majestad! Donde están mis modales, eh pasado tanto tiempo entre plebeyos..." Se burló " mi nombre es Maximus Jouvet III soy el nuevo Guardian de la montaña"
El monarca frunció el ceño "Donde esta Mr Mercier, pensé que el era el Guardian de la montaña"
"Oh, si, Mr Mercier... lamentablemente falleció..." El hombre tomo una profunda respiración, cerrando sus ojos con pesar, un gesto que Elsa dedujo era demasiado actuado y por la mirada de Anna, dedujo que ella también lo noto.
"Muerto? A causa de que? Mr Mercier era un hombre fuerte"
"No tan fuerte como pensaba majestad, si ese fuera el caso, yo no estaría qui y el no estaría enterrado tres metros bajo tierra." El hombre sonrió con ligereza. "Lo encontramos muerto en su habitación" Mr Maximus despejo su garganta, tomando una postura mas seria. "era un hombre mayor, murió de hipotermia, sus viejos huesos no soportaron el frio y como segundo al mando, me vi obligado a tomar su puesto, es un honor ser un Guardian, Majestad."
"Porque no fui avisada de esto?"
Mr Maximus se encogió ligeramente de hombros, colgando sus manos detrás de la espalda relajando su cuerpo. "No parecía importante en el momento, Majestad. Soy consiente que usted tiene asuntos mas importas que atender, la muerte de un hombre no era merecedora de su tiempo, todos estamos destinados a morir, algunos..." Dijo, mirando al monarca con lentitud "Mas pronto que otros..."
Los soldados detrás de Maximus se tensaron, con ojos alertas mirando a los soldados de Anna, como si esperara que en cualquier momento los soldados saltaran sobre Maximus y cortaran la lengua frente a ellos.
El viento silbaba en los iodos de Elsa, el silencio calló alrededor de ellos como un manto invisible. Este hombre simplemente había dicho eso a Anna!? El hombre parecía hablar sin alguna atadura en su lengua, era un hombre valiente o muy estúpido.
"Mi trabajo es saber todo lo que pasa en mi reino" gruño el monarca, tratando de calmar su malestar que poco a poco burbujeaba en su interior.
"Y eso es perfecto majestad, mi trabajo es mantener a salvo esta montaña y sus recursos, mis soldados y yo tomamos el trabajo muy enserio, protegemos esta montaña de cualquier amenaza... no importa que tan pequeña... o grande sea."
"Sus hombres?" Se burló Anna, "soy yo quien paga sus servicios, dígame donde esta la lealtad de ellos?"
"Majestad...?"
"si yo le dijera a uno de sus hombres que cortara tu cabeza en mi nombre... el lo haría o no?
Los hombres detrás de Maximus se tensaron, lentamente arrastrando sus manos a las espadas que colgaban de la cintura. Un gesto que no pasó desapercibido por los soldado de Anna.
El monarca resopló.
Parecía que el mundo comenzaba a olvidar quien era el rey, quien tenia la corona sobre su cabeza, tal vez tenia que hacer caso a Kai y salir con mas frecuencia para que todos se dieran cuenta que un rey seguía gobernado sobre ellos.
"Majesta-
"Estoy aquí por una razón Mr Maximus, no es solo para entregar la comida, rumores han llegado a mis oidos, rumores que no lo favorecen en lo absoluto. Mi consejero de moneda a informado la falta de entrega de esta mina, el oro parece estar desapareciendo en el camino, no hay reportes de muertes o asaltos, simplemente se desvanece en el aire. Dígame, Guardian de la montaña, donde esta mi oro?" Escupió el monarca, soltando el brazo de Elsa.
La rubia miró entre ellos con preocupación, un movimiento llamo su atención desde el rabillo del ojo, los soldados que custodiaban las torres, se movieron lentamente preparando los arcos en sus manos, las puertas de la entrada fueron cerradas silenciosamente y sin llamar la atención, todos parecían estar tan absortos en la discusión que parecían haberlo ignorado, peor no Elsa.
"Anna" susurró, tratando de llamar la atención de la pelirroja.
"Piensa que soy estúpida!?" Gruño el monarca, "Dame una razón para no cortar tu cabeza en este momento!"
Maximus relajó su postura, entre sus labios se formaba una sonrisa lánguida, retrocedió un paso lentamente, estando justo detrás de sus soldados.
"Tengo mas de una razón, Majestad" Respondió "Usted esta aquí, solo con un puñado de hombres, en una aldea que es conocida por los ataques de bandidos con frecuencia... Mr Mercier murió hace mas de un año, y desde entonces yo estoy a cargo, su muerte no fue informada porque así lo e decidido yo, los informes de entrega parecen llegar muy tarde a sus oidos majestad, no se preocupe, estoy utilisando mis recursos con sabiduria, se conmo invertirlos y como comprar la lealtad..." Maximus extendio sus manos, señalando a los hombres a su alrederor, algunos de los pueblerions a su alredero, apretaron sus picos con fuerza, las mujeres que caminaban entre las calles tomaron a los niños corriendo a sus casas para refujiarde.
"Usted deveria saber en quien confia... no todos tememos a su sombra, Majestad, una mujer que pasa su tiempo oculta entre las paredes de su castillo, es tan extraño verla fuera de esos muros de piedra... una oportunidad como esta no se repetira en otra ocacion."
Elsa tragó el nudo en su garganta, mirando de reojo a la pelirroja a su lado.
"El principe esta lejos del reino, muy conveniente para nosotros, solo tiene que morir lejos, perdido en las aguas del turbulento mar, la linea de los Arendelle terminaria de desaparecer finalmente."
"Tu! Insolente creatura!" Gritó Anna, extendiendo su mano con furia, " Traeme su cabeza ahora!" Ordenó, uno de sus soldados de plata se movio con el comando, desenbainando su espada afilada con la unica intencion de hacer rodar la cabeza del hombre entre la nieve.
Maximus se salto hacia atrás, dejando libre a uno de sus soldados para contratacar el ataque. Las chispas volaron de sus espadasc auando chocaron entre si.
Pronto todos los soldados de Anna sacaron sus espadas, desatando una lucha en cuestion de segundos.
Las flechas bolaron desde las torres, golpeando a los soldados de Anna que caian al suelo con una flecha incrustada en su cuerpo.
La rabia ardia en el interior de Anna, segada por completo. El mundo parecia moverce lentamente a su alrededor, todo era tan confuso, era tan extraño. Las flechas bolava a su alrededor, con una precisión aterradora.
Eran hombres entrenados para matar despues de todo.
Fue el toque de Elsa que la trajo a la realidad, el apretado toque en su antebrazo.
"Anna!" Gritó Elsa, "tenemos que salir de aquí" El monarca parpadeo, mirando sobre el hombro de Elsa a dos soldados apuntando sus arcos en ella.
Las flechas salieron silbando en el viento, cortando el frio con la intención de atravesar el cuerpo de Elsa.
"Muévete Elsa!" El monarca extendió su mano al cielo, haciendo temblar el suelo bajos sus pies cuando una barrera de hielo y cristal se forma detrás de Elsa, las flechas se partieron, cuando chocaron con el duro elemento de hielo.
Elsa parpadeo aturdida, mirando desde su lugar en el suelo, la gran barrera de hielo que se formo de la nada donde un segundo atrás ella estaba de pie. Elsa miró al monarca, parecía tan desconcertada y aterrada como ella.
Pero antes de que pudiera decir algo, Anna imito el gesto por segunda vez, y en esta ocasión, la nieve que los rodeaba se movió con rapidez, formado dagas de hielo que atravesaron el cuerpo de un hombre, el chasquido de huesos lleno el aire mesclado en gritos de agonía y guerra. su carne y sangre salpicaron la nieve a su alrededor, tiñéndola de rojo oscuro.
"Levántate!" Gritó Anna, arrodillándose frente a ella, entrelazando sus dedos enguatados en los de Elsa, la levanto del suelo con brusquedad, tirando de ella hasta estar dentro de uno de los almacenes, los dos caballeros dorados se quedaron fuera, luchado con una fuerza y rapidez salvaje.
No parecían afectados por las flechas que se incrustaban en su cuerpo, abriéndose paso entre los cuerpos para llegar a sus oponentes.
"A-Anna..." Susurró Elsa en shock. Que acaba de pasar.
Hola otra vez, cielo santo, yo no tenia planeado nada de esto, espero que no los decepcionara después de tanto tiempo, una vez mas lamento la demora, regresare a escribir la historia, parece que finalmente e acomodado mis horarios para continuarla.
Gracias a los nuevos seguidores, buena suerte a todos.
