Hey Hey Hey! Como están? Espero que bien, y preparados para lo que viene en este cap ;D Primero que nada, gracias por los Fav, Follows, y Revs... Ustedes son TTAAAANNN COOL! Es como que su buena onda traspasa todo lo pensado, gracias por ser como son y por el apoyo al fic, si que saben como sacar una sonrisa a alguien :3
Segundo... Este cap es un tanto... Diferente. No quiero adelantar nada, porque no quiero que se llenen de spoiler XD Lo único que digo es que es... Ya que, es diferente, y espero no me incineren con esas antorchas que veo que tienen en sus manos :P XD. Igualmente, cuando lo lean van a saber a que me refiero ;)
Tercero... Estaba insegura, lo admito. El subir este cap fue como aquella vez cuando subí el primer beso Hiccstrid de la historia, es... Agh! Duda, duda, y mas duda. Solo espero que les guste :3
Cuarto... (Explosión)
-¿Pero que demonios? ¿Que fue eso?
(A lo lejos)-¡SIIIIII! ¡Por fin recupere mi chocolate!
-Oh, esperen, no quiero saber que paso ¬¬ Solo tocare los redoblantes
(Redoblantes horribles, desastrosos, y por los cuales nadie pagaría nada, y...) Cap 28!
Capitulo 28:
Para Astrid, el clima de esa mañana era más que frío. Sin embargo, se presentaba un poco obvio que ella lo sintiera así, ya que era la primera vez que se despertaba un tanto bastante temprano
Buscaba, guardaba, acomodaba, arreglaba. A partir de ese día hasta el concierto tendrían que practicar muy duro, ser los mejores en lo que sea, porque el rock no era fácil, y el presentarse ante un gran grupo de personas tampoco. Los deportistas pueden sufrir de lesiones, accidentes, y los médicos pasan riesgos muy grandes de contraer enfermedades, pero un artista corre peligro de quedar demente, sufrir depresiones, estados anímicos mortales, está condenado al riesgo de lo que le impone el sentido psicológico, porque cuando otros se enfrentan al Everest y lo escalan cuidando no resbalar, porque sería su fin, los músicos se enfrentan a millones de personas cuidando no equivocarse al tocar, porque definitivamente, puede ser su fin
Subió los instrumentos al Porsche, y llego antes de lo que pensaba a la institución. Definitivamente no era malo, pero estaba desacostumbrada a ser más que puntual, aunque esto le diera tiempo de acomodar el salón para los mini-rockeros
Cargo y arrastro hasta dentro del edificio, como siempre lo hacía, todos los objetos que traía con ella. Se instaló dentro del salón con la comodidad suficiente como para que cuando se fuera Ghoti, o quien estuviera a cargo después de lo que había pasado el día anterior, pudieran de manera rápida sacar todo lo que necesitaran y comenzar a estudiar. ''Debemos ser los mejores'' se decía a si misma
Después de acomodarse, la mañana siguió normal. Los estudiantes llegaron, y por sorprendente que pareciera Ghoti fue la que los saludo, como siempre, y al parecer con el trauma de los Aliens superado, para después de que ella se fuera comenzaran a prepararse con la banda, no sin antes de los pormenores explicados por Astrid
-…Y eso es lo que tienen que tener en cuenta para cuando vayamos el día del concierto
-¿Esta en las guías oficiales?-Pregunto Zac
-Algo así. En realidad, los puntos que van a controlar con mayor prioridad el jurado del recital los encontré como vivencias de otras personas en internet, y bueno, también algunas críticas escritas por ellos que fueron publicadas en algún momento en alguna revista online o algo. Así que ya saben, no se unan a ninguna sexta satánica porque no serán buenos músicos sin practicar ¡A trabajar!
Comenzaron a ensayar, y sonaban realmente bien. Sin embargo, en varios momentos Astrid detuvo todo para corregir alguna cosa o añadir otra, pero era rasgos técnicos que no los notaria una persona no-profesional
Tuvieron que parar la práctica a los pocos minutos, cuando los adolescentes que hacían guardia advirtieron que venía una persona. Rápidamente guardaron todo de la forma en que ya estaban acostumbrados, y en tiempo y forma se encontraban tal como si hubieran dado clases de matemática toda la mañana
La puerta se abrió y solo se escucharon dos pasos. Firmes, concisos, y horrorosos, definitivamente eran los pasos de la supervisora, quien miro a todos, como siempre lo hacía, y tomo nota en su libreta mientras Hofferson saludaba respetuosamente
-Buenos días, directora. Me alegro de que este mejor…
-Esta despedida
No voló una mosca. Los adolescentes quedaron helados, pero por sobre todo la rubia, quien parecía no entender lo que estaba pasando, en realidad su cerebro trataba de procesar correctamente lo que acababa de escuchar
-¿P-Perdón?
-Junte sus cosas, y nos veremos en el juzgado el lunes
La profesora no quedo congelada, sino que más bien azul. Ya no le salían las palabras, y ni siquiera entendía como había pasado eso, como se había enterado. Segundos después la supervisora, simplemente por el hecho de dejarle más que claro a la muchacha de que estaba en serios problemas y que no funcionarían ninguno de sus trucos, mostró lo que habían hecho en tan solo un día con la pizarra de ese curso. Era unidireccional, un vidrio desde el que podían ver todo movimiento que realizaban Astrid y sus alumnos, mientras que ellos ni se percataban de ese suceso, así también como instalaron cámaras ocultas en todo el salón
En cuestión de minutos, todos sus planes y, en fin, su vida se habían acabado. Así como le dijo Ghoti, junto sus cosas, miro a los alumnos de forma vacía, y se fue sin más. El Vintage ya no roncaba, los insultos se convirtieron en susurros inaudibles, y el show acabo
En los días siguientes no se supo nada más de Hofferson. Para la directora, SU institución volvió a la normalidad, es más, los chicos de noveno año ya no hablaban, no preguntaban, y por suerte, según la directora, su única falla era que siempre mantenían sus cabezas gachas
Hipo no tardo en enterarse de la situación de su novia, pero cada vez que la llamaba o le enviaba un mensaje no recibía respuesta, porque ni siquiera le llegaban, es más, todos los días iba a visitarla, pero su departamento parecía desolado. Golpeaba y golpeaba pero nunca se abría la puerta, nunca se escuchaba un solo sonido, nunca nada
Era el día del recital en el parque de skaters, también como era otro día en el cual insistía frente al departamento. Haddock no se rendiría, sabría qué estaba pasando con ella de una vez por todas, en esa semana se asesoró de que no estuviera en ningún bar bebiendo, en ningún callejón, psiquiatría, penitenciaria o bajo un puente, busco por doquier, y estaba seguro de que solo podía encontrarse en su sofá, mirando televisión, e ignorando a la sociedad
Alzo el puño para golpear, pero se detuvo antes de hacerlo. Opto, aunque fuera algo descortés y en contra de su ética, mirar por el ojo del picaporte. Lo único que distinguía era el respaldo del típico sillón, y para su suerte, una melena rubia que sobresalía de él. Sin lugar a dudas era Astrid
-¿Por qué no me abres?
El silencio reino. Se escuchó desde adentro del lugar sonido de botellas de vidrio entrechocar, y nada más
-Vamos, Astrid, solo vine a hablar
-No hay nadie, venga otro día
El castaño rodó los ojos, ''No puede estar pasando''. Se alejó del picaporte, y repoyo la totalidad de su palma sobre él, mientras recostaba su frente en la puerta, rendido, pero sintió movimiento debajo de su mano ''¡Esta abierto!''
No lo pensó dos veces e ingreso al cuarto. Lo primero que noto fue el faltante de algunas cosas, muchas cosas, aunque la basura seguía existiendo. Camino despacio y en silencio, temía el estado con el cual pudiera reaccionar la rubia, porque simplemente no lo sabía. Estaba seguro de que fue horrible para ella, ¿Pero cómo saber lo que pasaba por su cabeza después de tal suceso?
-Hola…-Musito el muchacho, acercando al costado del mueble donde descansaba la joven
Por fin diviso su rostro. Estaba pálida, un poco más flaca, sus orbes celestes habían perdido brillo, sus nudillos estaban hechos cicatrices, y su mirada era indiferente, desinteresada, apuntando a la nada, porque el televisor no estaba
Obviamente en ese estado, sin contar su ropa, que al parecer era la misma que utilizo en su último día de trabajo, sería estúpido esperar una respuesta, más cuando la chica poseía una botella de cerveza en la mano
-Oye, yo solo venía a invitarte, a recordarte lo del recital de…-Sacudió su cabeza, el contexto ameritaba otra cosa-¿Estas bien?
Absolutamente nada. Solo un mero movimiento en el cual Hofferson le dio otro trago a su bebida, y nada más
-¿Qué le paso a tus cosas? No están… La mayor parte de tus muebles, ¡Ni siquiera tu guitarra!
-Las embargaron-Su vista seguía apuntando al frente-Necesitaba dinero para pagar un abogado para el lunes, porque mi sueldo me lo quitaron completo. También tuve que vender… algunas cosas…
Miro un poco más a su derecha, justo donde dejaba repoyada su Gibson SG, y no pudo evitar que se le resbalara una lagrima. Hipo observaba todo desde la distancia, pero le dolía que hayan pasado tantas cosas malas con respecto a Astrid
-Al menos acompáñame al concierto, te levantara el ánimo-Se acercó a ella y le tendió la mano
Esta, apenas lo vio, unió las cejas y planto sus orbes azules en el
-¿Estas bromeando? ¿Me quitas el trabajo y quieres que vaya contigo a bailar?
-¡¿Qué?! ¡No tuve nada que ver con eso!-Su indignación era terrible
Sin embargo, Astrid parecía no haberlo escuchado, y se paró, quedando de frente y a solo centímetros de el
-¡Fuiste el maldito culpable de esto! ¡Utilizaron tu estúpido curso para instalar todas esas tonterías, y no fuiste capas de avisarme!
-¡Pero cuando yo llegue ya estaba TODO ARMADO! Solo… ¡Solo me dijeron que me fuera al salón más alejado, y que daría clases allí ese día! ¿Cómo querías que supiera…?
-¡Es todo tu MALDITA CULPA!
La joven no escuchaba absolutamente nada de lo que decía, estaba internada en su furia insaciable, su frustración, su soledad y desamparo, su depresión. Perdió toda esperanza que le quedaba
-¿Mi culpa?-Rio de forma histérica-¡Demonios, Astrid! ¡No valoras NADA!
-¡¿Qué diablos tengo que valorar?! ¿El hecho de que me quede sin nada, de que terminare en prisión de por vida, de que mi padre me dijera que yo ya no tengo nada que ver con los Hofferson, con MI FAMILIA? ¡¿Acaso alguna vez te dijeron eso?! ¡¿Eh?! ¡RESPONDE!
Hipo quedo sin palabras. Entendió que la ''guerra'' no era contra él, era con sus propios problemas, y como fue la primera persona que habla con ella después de días, recibió toda la carga emocional sobre sus hombros
La rubia fue calmando su rostro, o más bien lo hundió en una nueva depresión. Bajo los hombros, y miro levemente al suelo, al vacío, el descargarse no había servido de nada
-Astrid, nunca quise…
-Vete
-Solo déjame ayudarte, Brutilda también quiere hacerlo, todo el mundo ha estado…
-¡Por mí, que todo el mundo se vaya al MALDITO INFIERNO! ¡VETE, AHORA!
Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Volvió a desconfiar de la gente, volvió a odiarlos, volvió a encerrarse en su mundo. Ya no era su novio, no era nadie
Hipo la miro a los ojos por unos segundo, deprimido. No le importaba lo que le dijera, la seguiría amando pase lo que pase, pero lo que si lo molestaba era el hecho de que la hubieran perturbado de tal forma que no reconociera a la persona que tenía en frente
Retrocedió unos pasos, frustrado, y agachando la cabeza se fue lentamente a la puerta, para antes de salir verla por última vez, parada a un costado del sofá, mirando al suelo, tapada casi completamente por su pelo, balanceándose de forma casi imperceptible. Luego, diviso el celular de la joven destrozado cerca de una pared, y entendió el porqué de sus mensajes que nunca llegaban. Termino por irse y desaparecer del pasillo
Por otro lado, la rubia cayó sentada al suelo, recostándose contra el lado derecho del sillón, y sin aguantarlo más quebró en llanto rasposo. Lo había perdido todo
-Flash – Back-
''Estúpida Heather'' se dijo para sí misma, y encendió el televisor. Habían pasado tan solo horas de su despido, de las miradas de sus alumnos deprimidos y abrumados, abandonados en esa ''Cárcel Mental'', mientras la ''Cara de Chicle'' se reía de lo que le había pasado, y la insultaba, diciéndole que era obvio que le iba a pasar en algún momento, que ella había sido muy idiota como para creer que un plan tan estúpido podría funcionar. Cayó en su trampa al decirle lo que le ocurrió, tan solo para callar una de sus cotidianas frases irónicas
Su teléfono comenzó a sonar, y tan solo esperaba que fuera Hipo. Le faltaba escucharlo, sentirlo cerca, eso siempre la calmaba, pero no era él
-¡Gracias, Dios! Demonios, Hipo, no sabes cuánto necesito hablar con…
-¿Hipo?
''No puede ser''. Esa voz era totalmente inesperada, totalmente reacia y áspera, además de que hace mucho no la escuchaba y no pensaba escucharla otra vez tan pronto
-¿Papa?
-¿Quién es ese tal… Hipo?
''Demonios, seguro que Heather hizo otra de sus brujerías''
-Nadie, nadie, solo un compañero de trabajo
-Hablando de eso-El tono del señor Hofferson era frío, distorsionado, completamente anormal-¿Qué tal te va como profesora?
-Bien, bien, es divertido enseñar, si, muy bueno darles… Esas materias que se dan en una institución normal, ya sabes, matemáticas y esas cosas
-Pensé que estabas como profesora de música
-Oh…-Se golpeó la frente, no pudo ser tan tonta-Si, pero me dijeron que… Podía darlas, si quería, soy muy inteligente, por eso
Del otro lado de la comunicación, el hombre se frotaba la cien con los dedos y suspiraba
-Te despidieron, ¿No es así?
-¿Qué? ¡Claro que no!
-Lo sé todo, Astrid, y no puedo creer que fueras capaz de tales cosas ¿Qué es lo que querías a cambio?
Si existía algo que le dolía muy dentro de su corazón, era que su padre le dijera esas mismísimas palabras, que la tratara como los demás lo hacían, que la juzgara como si fuera una persona interesada
-No quería nada a cambio, ¡Solo quería cambiar vidas, quería que esos adolescentes disfrutaran de lo que yo no pude!
-¿Lo que no pudiste? ¡Te dimos todo lo que querías, te dimos educación! ¿Y que nos das a cambio? Un montón de jóvenes mentes hipnotizadas por esa tu… Música del diablo
-¿Música del diablo? ¡¿Acaso te intereso alguna vez algo que no tuviera que ver con tu estúpida empresa?!
-¡Tu madre está LLORANDO! ¡Nunca me interesaran cosas que produzcan eso! ¿Sabes que feo que es para ella saber que su única hija vivirá tras las rejas?
-¡Toda mi vida me encerraste tras cuatro paredes, papa!
-No vuelvas a llamarme así
Eso fue peor que todo lo que le había dicho. ''¿Acaso me está rechazando como hija?'' Solo los dioses sabían cómo sus ojos se comenzaban a llenar de lagrimas
-Pero…
-Nos decepcionaste, Astrid, decepcionaste a todos, embarraste con el peor barro nuestro apellido. Dime ¿Quién querría que fueras una Hofferson? Si quieres quédate con las cosas que te regalamos, no me importa el trato, pero no quiero que TU tengas que ver con mi familia
Sin una palabra más, cortó la llamada, dejando a una chica shokeada detrás del teléfono
Sus ojos miraban a la nada, y su boca estaba mínimamente abierta de forma instintiva. Separo lentamente el celular de su oído, mientras la mueca se le decaía y las lágrimas chorreaban por sus mejillas
Hace un tiempo que estaba parada cerca de una pared, ya que caminaba mientras hablaba con su padre. Lo único que atino a hacer fue recostarse contra el muro y resbalarse lentamente, sin soltar el móvil. Estaba hiperventilándose, no sabía cómo lo supo, no sabía porque cuando por fin quiso hacer algo por los demás le pasaban esas cosas, ¿porque nunca podía hacer nada bueno, nada bien?
La tristeza comenzó a mesclarse con la furia, y ánimos descomunales invadieron su cuerpo, penetrando en sus entrañas
-Nadie me escucha-Se paraba de a poco, hasta que quedo erecta por completo, pero con la forma de un depredador a punto de atacar-¡Nadie me entiende!
Lanzo su celular con fuerza contra la pared, lo cual hizo que este se despedazara por completo. Tan solo esa acción fue el detonante de una mezcla de ira, depresión y desconcierto, todo junto, lo que termino con una rubia golpeando la pared como si estuviera loca, aunque simplemente estaba consumida por sus sentimientos. Dio, como mucho, tres golpes débiles mientras lloraba, para luego salir corriendo al único lugar pequeño y conservador al cual supo que podía correr, el baño
Se sentó en una esquina del mismo, se volvió un ovillo reteniendo sus piernas con los brazos, e ignorando la sangre que emanaba de sus nudillos comenzó a llorar sin remedio alguno, solo recordando las palabras de Heather
''Estas acabada, Astrid, y te lo digo por experiencia. Nunca saldrás de esta''
