Robando tu corazón
28. El regalo de Pichit
- Viktor de verdad lo siento… Yo debí habértelo dicho antes… pero es que… ¡La verdad es que yo soy Er…
Yuuri no pudo terminar su confesión pues Yurio llegó con una patada voladora al rescate que lo derribó de inmediato haciéndolo caer al suelo.
- ¡P-par de exhibicionistas! ¡E-es que no se dan cuenta en el lugar en donde están! ¡Vayan a hacer sus cochinadas a otra parte!- vociferó el pequeño ruso.
- Ugh… creo que voy a vomitar- decía el japonés desde el piso.
- ¡Ah! ¡Yuuri! Yo te ayudo, ven levántate- Pichit fue de inmediato a socorrer a su ebrio amigo antes de que decidiera seguir con su confesión o vomitar en la alfombra de la sala, las dos opciones eran igual de malas.
- Encárgate del cerdo mientras yo distraigo a Viktor- le susurró Yurio al tailandés en cuanto este pasó por su lado.
- Yo también…
- ¿Adónde crees que vas? Aun no termino contigo maldito anciano indecente…- Otabek subió el volumen de la música y la fiesta volvió a la normalidad mientras Yurio se encargaba de recriminarle a su tío el aprovecharse de un pobre ebrio.
En el baño del segundo piso se encontraban los dos amigos mientras el japonés dejaba salir todo el contenido de su estómago y Pichit le daba suaves palmaditas en la espalda.
- ¿Te sientes un poco mejor Yuuri?
- No mucho… ugh…
- Está bien tomate tu tiempo, no eres de vomitar así que debes sentirte pésimo, seguro fue por la patada que Yurio te dio en el estómago. Aunque si no fuese por eso le confiesas a Viktor que eres Eros…
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué yo hice que?!- preguntó histérico.
- Tranquilízate, no alcanzaste a decirle nada- al parecer la borrachera de Yuuri había disminuido bastante. Pichit lo ayudó a ponerse nuevamente de pie y limpiarse la boca.
Salieron del baño y se dirigieron a la pieza del japonés por algo de ropa, el tailandés sacó un nuevo conjunto para su amigo y se entregó.
- Pero…
- Nada de peros Yuuri, aun esta tu detective ahí abajo, así que debes ir a por el
- Esta bien- si bien la ebriedad había disminuido considerablemente, aun no se iba del todo, eso le servía para no recordar que le daba vergüenza acercarse al ruso- ¿Esta es la corbata de Viktor?
Cando Yuuri terminó de vestirse ambos bajaron hasta el primer piso en donde la fiesta continuaba sin problemas. Divisaron a Viktor en un rincón hablando animadamente con Chris y el novio de este.
- Bien ahí está, ve por él- le animó Pichit pero al ver la indecisión de su amigo decidió que le daría un pequeño empujoncito- Toma, bébelo- dijo acercándole el primer vaso que encontró.
- ¿Qué es esto?
- No lo sé- decía mientras olfateaba su contenido- alcohol supongo, solo bébelo Yuuri
- ¿No será como lo que me dieron la última vez con Chris?- peguntó desconfiado.
- Oye nosotros solo te dimos un vaso, tu solito te tomaste los otros seis
- No lo recuerdo…- dijo antes de beber de un trago la bebida de dudosa procedencia.
- Si, siento que tu solo recuerdas lo que te conviene- antes de que el japonés le replicara Pichit lo empujó hasta la esquina en donde se encontraba el detective.
- H-hola Viktor- dijo al casi tropezar con este.
- ¡Yuuri! ¿Estas mejor?- se dio vuelta para rodear al menor con sus brazos- Estaba hablando con Chris de lo maravilloso que fue tu baile, dice que a pesar de ya no seguir practicando eres muy bueno ¡Fue increíble!
- ¿Baile?...- en eso la música cambia a un tonó un poco más bailable por pedido del tailandés- ¡Ah! ¡Viktor! ¿Quieres bailar conmigo?- pregunta alegremente.
- ¡Claro que sí Yuuri!- entonces el ruso fue arrastrado hasta el centro de la sala.
Ambos comenzaron a bailar animando a más personas a hacerlo, pasaron por una infinidad de ritmos muy diversos. A Viktor le sorprendía la habilidad de Yuuri, él en cambio se dejaba guiar por aquel aparentemente experto bailarín que resultó ser su hermoso japonés.
Cerca de la cocina Pichit estaba hablando animadamente con unos amigos de la universidad, hasta que se le acercó Seung Gil.
- Parece que Yuuri ya está mejor- dijo este.
- Si, solo fue un pequeño mareo- decía Pichit al ver a su amigo revolotear por la sala al ritmo de la música y arrastrando a Viktor a su antojo- Me siento como un padre orgulloso
- ¡Pfff!... lo siento- se disculpó el coreano, pues a su parecer el gracioso comentario del moreno le hizo escupir el trago de bebida que estaba intentando pasar.
- No pasa nada- rio suavemente Pichit y lo tomó de la mano- Ven, en la cocina hay servilletas
La noche iba avanzando y los invitados estaban comenzando a irse uno por uno. Mientras tanto Seung Gil y Pichit no habían dejado de conversar el uno con el otro en ningún momento. Podían separase mientras el tailandés despedía algunos de sus invitados pero luego volvían a reanudar su plática. Pronto las pocas personas que faltaban por irse se marcharon.
- Pichit, tengo un lindo bello durmiente- dijo Viktor entrando en la cocina con Yuuri profundamente dormido entre sus brazos.
- Yo tengo otro caído- decía Otabek cargando a Yurio en su espalda, la cual ya estaba toda babeada.
Pichit los llevó hasta el segundo piso y a Viktor le indicó la habitación de su amigo.
- Supongo que te quedaras a dormir aquí ¿No?- le dijo picaronamente al detective mientras acomodaban al japonés en su cama.
- Bueno, bebí alcohol así que no puedo conducir a casa, que lastima
- Eso es cierto, un agente de la ley debe dar el ejemplo. Espero que no te importe quedarte a en la habitación de Yuuri, estamos algo escasos de cuartos y no creo que a él le moleste
- Yo tampoco lo creo ¡Buenas noches!- dijo Viktor mientras cerraba la puerta de la habitación.
A Otabek lo llevó hasta el cuarto de invitados.
- Puedes dejar aquí al gatito ruso- Otabek se acomodó a Yurio a un lado de la cama de dos plazas- Supongo que también te quedaras ¿No?
- No bebí alcohol así que me puedo ir- dijo el kazajo.
- ¡No! Espera… ya es muy tarde ¿Y si te ocurre algo? Es mejor que te quedes- trataba de convencerlo el moreno.
- Per dijiste que estaban escasos de cuartos…
- Mira Otabek esta cama es gigante, no creo que a Yurio le moleste compartirla contigo
- Supongo que podría…
- ¡Decidido entonces te quedas a dormir aquí mismo! ¡Buenas noches!- dijo saliendo rápidamente y cerrando la puerta tras él.
Volvió nuevamente a la cocina en donde Seung Gil lo estaba esperando.
- ¿Te gustaría ver el amanecer?- dijo este en cuanto lo vio entrar.
- ¡Claro!... hay unas sillas el patio que podríamos utilizar, iré por unas mantas y vuelvo, afuera esta helado- el tailandés iba a sugerir subir al techo para contemplar el amanecer, pero luego recordó que eso implicaba pasar por el ático y ahí es donde habían dejado escondido todos sus implementos de robo, por lo que finalmente optó por el jardín.
Ambos se acomodaron en las sillas, cada uno con una manta y un vaso en la mano. Platicaron hasta que los primeros rayos de luz comenzaron a aparecer. En el trascurso de la noche habían hablado de todo, la universidad, profesores, amigos que tenían en común, sus comidas favoritas, música, hobbies, Pichit por supuesto omitió lo de robar y ser hacker. También se explicaron cómo eran cada uno de sus países de origen y que era lo que más extrañaban de ahí, sus metas a futuro y si planeaban volver en algún momento.
- Ahora que lo recuerdo no he terminado de darte tu regalo- dijo de pronto Seung Gil girándose hacia el tailandés.
- ¿En serio? Y eso que a mí me gustó mucho la el llavero del hámster que hace ruidos y tiene luz en los ojos- dijo riendo.
- Pero eso no es todo…- Seung Gil comenzó a acercarse lentamente hasta quedar a muy poca distancia del rostro de Pichit- Me gustas, creo que eres muy lindo, siempre lo he creído desde el primer día en que te vi
Una vez dicho eso y ante la perpleja mirada del moreno, el mayor de los dos acaricio suavemente el rostro del otro y junto sus labios en un tierno y cálido beso mientras los rayos de sol comenzaban a hacerse más presentes.
