Hoy es un día muy especiaaal (8) xD Sí, porque HOY es 9 de noviembre, HOY es uno de los mejores días del año, ¡sin duda! Y es que HOY, es el cumple de mi Kozu-chan, que la quiero un montón, aunque estemos muy lejos, y como dice una canción de Simple Plan: "No, distance doesn't matter" (: Espero que te lo estés pasando muy bien hoy, ¡que te regalen mil cosas, y que me lo cuentes pronto! ¡Que ahora que volvemos a tener solo 4 horitas de diferencia, será mucho más fácil! En resumen, cariño, que te quiero muchísimo, y que para este día tan especial, he reservado publicar este capítulo, dedicado a ti (aunque es un regalo con regalo… como un bollicao, cuando crees que ya solo queda pan, encuentras el chocolate, pues así xD), y espero estar a la altura, ¡te lo mereces, esto, y más!
CAPÍTULO 28
"Puedo perseguir todas esas mentiras, pero cariño, estoy corriendo, pero corro hacia ti. No me verás llorar, estoy escondido dentro de mí. Mi corazón está herido pero sonrío para ti. Oh, amor, intentaré hacer las cosas bien, te necesito más que el aire cuando no estás conmigo. Por favor, no me preguntes por qué, solo bésame ahora. Mi único sueño somos tú y yo"
Se hacían las diez de la noche, y bailar ya era tan necesario como respirar. Midorikawa dejó sonando Stereo Love, de Edward Maya, y se deslizó rápidamente por la puerta de madera blanca del jardín, dejando atrás el ruido ensordecedor y los continuos roces de los adolescentes que movían sus cuerpos al ritmo que sonaba.
Se dirigió al árbol donde guardaba su sorpresa, y miró hacia arriba, la escalerita hecha de tablones de madera que debía subir para llegar a la copa, y luego la casita –de sus ventanas sobresalían algunos juguetes-, pequeña y acogedora. Se encaramó apoyando el pie en el último escalón y pudo ver, con una sonrisa, la funda negra que protegía su guitarra. La alcanzó, sin necesidad de subir del todo y comenzó el descenso con cuidado. Debía haber pensado en tener a alguien abajo a quien lanzarle el instrumento, pero ya era tarde para eso.
Dio un paso en falso y se cayó de culo, por suerte, a menos de un metro del suelo, ya. Puso cara de dolor y se extendió en el césped, tumbado, con la guitarra al lado.
-Oh, joder… -abrió los ojos al sentir el roce del pelo de alguien (esperaba que una chica) sobre su cara.
-¿Ryuuji? –la peli azul se encontraba en un ángulo raro para el oji negro, al revés. El chico se incorporó y se puso en pie de un salto. Maki sonrió- ¿Qué hacías ahí arriba? ¿Una regresión a la infancia?
-Ja, ja… -rió sarcásticamente, hizo una mueca y recogió la funda del suelo, mientras ella le observaba, con el ceño fruncido en un gesto de curiosidad, y las manos apoyadas en las caderas, cubiertas con su vestido corto negro. Mido la miró- Mierda. Oye, ¿me puedes hacer un favor? –la chica se encogió de hombros, asintiendo- Ocúpate de la música, pon una canción más y luego dile a Ulvida que vaya sola a su cuarto.
-Uh, ¿qué tienes pensado hacer? –se rió la oji negra.
-No te emociones, Sumeragi… solo le voy a tocar una canción, y es por su cumpleaños –añadió, sonrojado.
-Sí, sí… ¿y no le vas a tocar nada más?
-¿Cuándo te has vuelto tú tan perturbada? –entrecerró los ojos.
Ella sonrió con una mirada insinuante.
-Desde que dejaste de besarme en cuanto tenías la oportunidad –e intentó acercar sus labios, pero él dio un paso atrás, sin ni siquiera dignarse a tocarla para apartarla, negando con la cabeza.
-Maquia… -se alejó- Lo siento, pero las cosas han cambiado.
-Creí que lo nuestro iría en serio en algún momento. Sabía que esos besos eran entre amigos, pero al menos podías haberme dicho que yo no te importaba –le reprochó, molesta.
-Yo también lo creía, de verdad, pero luego apareció… otra persona.
-Yagami.
-Sumeragi…
-¿Qué canción quieres que ponga?
-La que tú quieras.
-Bien. Suerte con Reina, fóllatela antes de que descubra lo cabrón que eres.
Le dio la espalda, dolida, y entró en la casa de nuevo, dejándole solo con sus pensamientos. El chico cerró los ojos un segundo y después continuó con su plan, colándose por la ventana de la habitación de su mejor amiga.
Y Sumeragi subió las escaleras del porche trasero, rompiéndose un tacón al llegar al último. "Dios, lo que me faltaba…" Se agachó para quitarse los zapatos, y vio a frente a ella a un chico albino que le hubiera pasado desapercibido. Tenía la cara medio tapada por sus brazos, que estrechaban sus rodillas, sentado en el suelo, solo se le veían los ojos, y Maquia solo sabía que estaban tristes.
Lo pensó nada, un instante, y fue hasta él tras tirar los tacones por detrás de ella. Al principio pensó en quedarse de pie, pero le pareció muy agresivo y se sentó, sin mirarle.
-¿Una mala noche? –preguntó, casi al aire.
-Una mala vida –contestó en un susurro casi inaudible. La peli azul soltó una triste carcajada. Otro deprimido más, como ella- ¿Quién…? –empezó a preguntar, mirándola de reojo.
-¿Quién me jodió? Un imbécil. ¿Y a ti?
-Una asquerosa zorra… -apretó los puños.
-Genial.
…
Kazemaru no se había visto jamás tan feliz, rodeado de chicas, y la ocasión merecía ser aprovechada, así que casi no se dio ni cuenta de que su amigo Endo no había llegado aún a la fiesta. Cuando el peli azul entró por la puerta, unos le abrazaron, y otros le frieron a "collejas cariñosas", en una especie de celebración porque todo había salido bien.
Haruna tampoco estaba allí, así que toda su atención se dirigió a Reika, una de las conocidas que Yagami había invitado por invitar, todo un acierto, pensó el peli azul.
…
-Haruna –el castaño separó la mano de la oji gris-verdoso de su costado, para besarla, ahí, y después subir por el brazo, hasta mirarla a los ojos con picardía y besarla en los labios.
-Llegamos tarde a la fiesta, ¿qué haces? –la peli azul se separó intentando aparentar indiferencia, que no era fácil, ya que aún tenía muy presente el beso de Kazemaru en su habitación del hospital, y estaba ahí como un fantasma que le confundía al pensar. Genda, confuso, la retuvo. Aquel día precisamente, le apetecía estar con su novia, y le parecía bien raro que ella no le correspondiese. Normalmente era al revés.
Sacudió la cabeza y deslizó los brazos por la cintura.
-Venga, ¿por qué no mejor pasamos de la fiesta y nos vamos a pasar una tarde romántica –la acercó, sintiéndose casi como si lo hiciera en contra de su voluntad- tú y yo?
Haruna negó con la cabeza.
-Encima que me invita… ¿no crees que las cosas entre nosotras ya están bastante frías? –Se soltó de su mano- No, Koujiro, coge tus cosas y vamos.
-¿Y si le digo que ha sido idea mía? Vamos… -ni poniendo cara de cachorro abandonado, consiguió lo que quería, resopló. Nunca le había pasado algo así con una chica, que no le hiciera ni caso, y precisamente tenía que ocurrirle con ella. La peli azul oscura hacía todo lo que estaba en su mano por no pensar en ese beso, aunque por la cara de su novio, dedujo que no lo estaba haciendo.
Y a pesar de que presentía que esa decisión no le iba a hacer mucho a favor a su relación con Ulvida, y que, por encima de todo, no tenía ninguna gana, sonrió a Genda mientras le apartaba un pequeño mechón de pelo corto de la cara y volvía a agarrar su mano, entrelazando los dedos como si de verdad estuvieran enamorados.
Estuvieron en el paseo más cercano a sus casas, corrían por la calle, aparentemente sin preocupaciones, y con un poco de suerte, llegaron a un pequeño cine de verano, que se realizaba en plena calle. Las imágenes se proyectaban en la pared de la iglesia de la plaza, y alrededor los niños, mayores y parejas como ellos, las miraban con felicidad. Se perdieron un rato allí, olvidándose de todo y centrándose en la película, que ya estaba acabando. Más o menos, terminó en media hora, y entonces corrieron hacia ninguna parte. Haruna compró, por el camino y con prisas, una rosa blanca para él, Koujiro se rió y siguieron corriendo. Por cosa del azar, un enorme camión de cargas se paró delante del banco en el que se encontraban sentados, luego de comprar unos helados. Casi acabando, la oji gris se rió levemente y lo miró a los ojos, ocurriéndosele una idea.
-¿Te falta mucho para terminar tu helado?
-No, qué va, mira… -se lo enseñó de manera natural, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, ella se lo quitó riéndose, y comenzó a correr dando vueltas alrededor del camión. Hasta que Genda dejó de oír su risa, y cuando llegó a la parte trasera y el vehículo hacía el ruido pertinente para arrancar, la divisó subida al parachoques, que era lo bastante ancho para sentarse allí, y suficientemente largo para más de dos personas- ¡Baja de ahí! ¿O es que quieres que te lleven a cualquier sitio?
-¡Sube conmigo!
-¿¡Qué! –Rió- ¡Estás loca! –ella negó con la cabeza.
-¡Qué más da eso, tú sube!
Y tras ese grito, se sentó su lado a tiempo, de ver al vendedor de helados sonreírles, mientras cada vez lo veía más pequeño, según se alejaban. Otonashi se abrazó a él. Notó como una oleada de felicidad, eso sí que no se lo habían hecho nunca. Y se alegró de que Haruna fuese tan diferente.
…
-¡Ulvida! –la chica se dio la vuelta, ojos penetrantes y duros como piedras azules. Se dejó llevar por el peli verde, que gritó algunas palabras intentando hablar más fuerte que la música y tomó su mano, sabía que se dirigía al pasillo de las habitaciones. La marea de gente casi no les dejó avanzar en dos minutos, de manera agobiante.
Una vez estuvieron allí, en el cuarto de ella, Mido cerró la puerta, poniendo los ojos en blanco. Era DJ y no soportaba el ruido… curioso. Después se mordió el labio mientras se acercaba lentamente y se sentaba a su lado en la cama. Yagami no se veía capaz de decir nada.
-¿Cómo estás? –la oji celeste asintió después de fijar la vista en él un rato. Ese pobre gesto le provocó una mueca de preocupación a su amigo- No he visto a Hiroto por aquí, ¿ha pasado algo?
-No te preocupes, cariño, solo dime qué querías –respondió suavemente. Ni siquiera parecía ella. Conclusión, sí, había pasado algo, aunque si no se lo contaba, él prefería no insistir. Cogió el instrumento, tirado a su derecha, y probó todas las cuerdas, haciendo algunos ajustes- ¿Qué es…?
-Mis dos primeros regalos han sido la música de la fiesta, y esa pulsera. Ahora solo falta el último, lo preparé hace tiempo, y no sabía cómo iban a estar las cosas, así que si te cabrea, perdóname, solo lo hago por animarte. Estás muy… muy…
-Distinta. Puede. Han cambiado muchas cosas.
-¿Cosas como…?
Le dirigió una sonrisa.
-Nada. A ver si adivino, ¡vas a tocarme una canción!
-No cualquiera… es tu canción.
No tienes que tener dinero para hacer algo bueno en este mundo. No tienes que ser delgada, cariño, si quieres ser mi chica. Solo tienes que ser feliz, aunque a veces será difícil… así que solo recuerda sonreír, y ese será un buen comienzo.
Así que si no tienes buena suerte, no te deprimas. Y si tu amor no es cocinar, no importa. Tú solo sigue siendo feliz, no frunzas el ceño. Solo recuerda sonreír, y poner el mundo a girar.
Sonríe, muéstranos tus dientes y todo lo que tengas dentro.
Porque todo el mundo tiene problemas, así es como la historia avanza. No necesitas usar un telescopio para ver lo que hay delante de tus narices. Porque si te sientes feliz, podrás seguir adelante. Recuerda: sonríe.
Y eso hará las cosas más fáciles cuando te sientas mal.
(La canción es "Smile", de McFly… la mencioné tiempo atrás en el fic)
Aplaudió mientras se reía tiernamente y le abrazaba como si fueran amigos otra vez, o mejor, como si nunca hubiera pasado nada entre ellos, y volviese a no tener ni idea de que él se había enamorado, y afortunadamente no se emocionó tanto como para llorar, aunque por si acaso, no se deshizo de su abrazo.
Había dejado la guitarra en el suelo con cuidado, y ella se lanzó sobre él, abrazándole. Cerró los ojos, los tres días que había estado esperando sentir aquello de nuevo, se le habían hecho eternos, le pareció que se iba a morir si no la veía pronto, y le decía otra vez que la quería.
-Ha sido precioso. Y lo necesitaba –le dijo la peli azul, muy cerca de su boca.
-Yo te necesitaba a ti –le cogió de la mano, sin romper el contacto visual- ¿Tienes ya una respuesta?
-La verdad es que no lo sé.
-Mira, no quiero meterte prisa, pero…
-Es que no estoy segura.
Se encontraron en una mirada, pero no una cualquiera. En ese momento, las cosas sí cambiaron, y Midorikawa entrecerró sus ojos, respirando fuertemente. Acercándose más.
-¿Puedo pedirte una cosa?
-Sí.
-Déjame hacerte el amor, y luego decide.
¡Ajá! XD
¿Os gusta el final? (A mí, personalmente, me vuelve loca *-*) ¿Y el resto del capítulo? ¡Esta vez sí era la escena que yo quería! (:
Kozue, a ver si te ha gustado esa media escena romántica que he apañado en la mitad, de tu pareja favorita, sé que te encanta. Bueno, y aunque esto es poco, y el otro fic que te he escrito, pues también, algo es algo, y de momento habrá que conformarse con eso. Quiero que disfrutes mucho este día, ¡bueno, y tu vida entera también! Que vales mucho, recuérdalo, y que personas como tú no se encuentran tan fácilmente. Te lo digo de corazón.
Bueno, queridos lectores, ¡comentad, vivid la vida, sed felices y que nadie os controle para nada!
