Capitulo 27. Destino

Shippo llegó unos momentos más tarde y al ver la escena no pudo avanzar más, se quedó estático al ver el cuerpo de Kikyo cubierto por sangre y al ver a Kaede y Kagome llorando sobre él, sabía lo que significaba... Había llegado aquel momento que Kikyo le había advertido días atrás...

...

- Shippo, necesito hablar contigo, acompáñame al árbol sagrado, trae a colmillo de acero contigo.

Shippo obedeció sin preguntar nada, Kagome y Kaede se quedaron en la aldea, mientras ambos se dirigían hacia el árbol sagrado donde Inuyasha permanecía dormido, en el camino un poco antes de que llegaran a su destino Kikyo rompió el silencio de ambos.

- Shippo, cuando llegaste a nuestras vidas, muchas cosas sucedieron, yo perdí a mi señor y gané a mi hija, tú te volviste parte de nuestra familia y me he dado cuenta de tus sentimientos hacia mi hermana Kaede.

- etto, pero señora Ki...

- Déjame terminar Shippo por favor.

Shippo solo pudo asentir con la cabeza, pero no pudo ocultar que lo que Kikyo le había dicho lo sorprendió provocándole un ligero tono carmesí en las mejillas.

- Shippo sé que quieres a Kaede, tanto como ella a ti, mi hermana no me dice nada; desde que Kagome llegó a nuestras vidas todo fue complicado, creí que todo sería diferente pero no fue así, tanto tu como Kaede se han esforzado día a día para protegerla y no han podido demostrarse su amor, sabes, en un futuro ustedes podrán estar juntos, pero antes necesito que me ayuden.

- ¿A qué se refiere? ¿Qué es lo que tenemos que hacer?

- Shippo no has podido utilizar el ataque que destruyó a aquel demonio hace más de 14 años, eso es porque tú no eres el dueño legítimo de la espada, me refiero a que hay alguien capaz de usar esa técnica al igual que mi señor, el será el protector de Kagome.

- ¿Como dice? ¿No entiendo? ¿Quién es esa persona?

- Nos dirigimos hacia el Shippo, cuando estemos cerca de él podrás darte cuenta a que me refiero.

- Pero... ¿entonces nosotros dejaremos de cuidar de ella?

- Por el momento eso no será posible, tú y Kaede deben cuidar de ella hasta que su protector y ella aprendan a llevarse, tendrán que crear un lazo de afecto, respeto y amor mutuo.

- Puedo preguntarle algo señora Kikyo.

- ¡Si Shippo, dime!

- En dos ocasiones usted ha mencionado que Kaede y yo cuidaremos de Kagome, pero ¿y usted? planea viajar nuevamente para saber más sobre el poder de Kagome.

- No Shippo no planeo viajar, todo lo que tenía que saber lo sé...solo que... Shippo no puedes decir nada de lo que te diré aquí, ¿Lo entiendes?

- Si señora Kikyo le prometo que mi boca permanecerá cerrada

- Bien, si me enlistaré en un viaje, pero...pero este será un viaje sin regreso... No me queda mucho tiempo en este mundo, me reuniré con mi señor Naraku.

Al escuchar esas palabras Shippo se quedó helado, paró su marcha y por un momento adoptó la pose de una estatua, acaso Kikyo estaba diciendo que ella moriría.

En ese momento cuando Shippo se encontraba aun en ese estado lo alertó un latido en sus manos, el colmillo de acero estaba palpitando, la resonancia era muy fuerte Shippo volteó a ver la espada en su mano y luego levantando la mirada, él se encontraba frente al enorme árbol sagrado, donde un Hanyou permanecía dormido.

La resonancia se hacía más intensa al estar más cerca del Hanyou.

- Aquí está tu respuesta Shippo, el protector de Kagome es... ¡INUYASHA!

Shippo quedó aún más confundido con eso, ya no sabía si todo lo que había visto y oído era parte de una fantasía o un simple sueño, le costaba mucho gesticular palabras, tenía su mirada perdida sobre el rostro del semidemonio dormido y su pensamiento tenía aun frescas las palabras de Kikyo "No me queda mucho tiempo en este mundo, pronto me reuniré con mi señor Naraku"...

Tantas cosas en un solo momento fue como revivir la batalla de todos sus camaradas, ver morir a Naraku sin poder hacer nada por él y ahora sucedería lo mismo con Kikyo... Como el podría permitir que eso sucediera si él juro proteger a la mujer que más amo su líder y señor Naraku.

Como permitir que Kagome se quedara ahora sin su madre, él no estaba listo para ver eso.

- Señora Kikyo a que se refiere, porque la espada está palpitando ante la presencia de este semidemonio y dígame por qué esta tan segura de que...no le queda mucho tiempo aquí - cuestionó Shippo, mientras bajaba su mirada

- Shippo, ese es mi destino, moriré protegiendo a mi hija, mi señor Naraku estará esperándome, por fin podremos estar juntos nuevamente, ¿Sabes?...No me gustaría dejar a Kagome, pero...ella no estará sola, les tendrá a ti y a Kaede, Inuyasha igual formará parte de su vida.

- Pero...pero - Shippo no pudo terminar puesto que fue interrumpido por Kikyo.

- Lo puro se ensucia, lo sucio se purifica, lo bueno se vuelve malo, lo malo se vuelve bueno, todo lo que vive muere y todo lo que muere renace... Es un ciclo de vida y mi ciclo está por concluir, necesito que cuides de Kaede, pero sobre todo que cuiden de mi niña, ella tiene un corazón tan puro; pero su odio puede ensuciarlo, no permitan que así sea, en el peor de los casos, antes de morir sellaré todos sus poderes espirituales llevándomelos conmigo al otro mundo, hasta que en su corazón brille de nuevo el sentimiento del amor, ella podrá recuperar sus poderes y de ese modo la perla de Shikon desaparecerá de sus vidas por completo.

- Quiere decir que para que el poder de la perla de Shikon desaparezca Kagome tiene que relacionarse con los demonios, pero es imposible si lo único que ellos quieren es tener ese poder, sin importar si ella muere - replicó Shippo algo molesto.

- Shippo, hace un tiempo cuando viajé para saber más acerca de la perla de Shikon, en una cueva había una imagen de piedra de la sacerdotisa Midoriko siendo devorada por los seres que querían apoderarse de la perla de Shikon, la mirada que reflejaba esa imagen no era de odio por la lucha, su imagen era de compasión y tristeza existía un escrito en el interior de la cueva, luego de analizarlo por un momento me di cuenta que Midoriko en algún momento creyó posible que los demonios podían coexistir con los humanos, al menos lo que tienen apariencia humana, inclusive los Hanyou por ser mitad humanos, ella daba a entender que todos los seres tienen un corazón, pero no saben cómo usarlo. La Perla de Shikon fue creada para que pudiéramos vivir humanos y demonios en armonía, solo que en manos equivocadas eso no sería posible y antes de que Midoriko pudiera llevar acabo ese plan murió en manos de los demonios que veían la perla con egoísmo.

- eso es imposible humanos y demonios no podemos coexistir, es absurdo, llevamos una lucha de 14 años por causa de esa Perla, y son los demonios lo que buscan con desesperación ese objeto, sin importar si vidas humanas están en riesgo - Shippo aun estaba enojado.

- Shippo el colmillo de Acero ha elegido a Inuyasha para que sea su dueño, cuando el despierte deberás entregársela, el podrá usar aquel ataque especial de mi señor Naraku, el día que intente proteger de verdad la vida de un humano, si no la espada será tan obsoleta como ahora, en tus manos ha sido útil puesto que por ser un guerrero la haz sabido blandir, pero el verdadero poder ha elegido a Inuyasha.

Shippo solo miraba a aquel semidemonio dormido, mientras el viento soplaba con una hermosa calidez, no sabía si lo que Kikyo le estaba diciendo en ese momento era verdad, lo de su próxima muerta, el despertar del Hanyou, el poder de la espada y todo lo que significaba la buena relación y armonía de Inuyasha y Kagome para que ella pudiera vivir en paz en un futuro.

- Shippo has entendido todo lo que te he dicho, me duele pensar en dejar a mi princesa, pero estaré con mi señor protegiéndola cuida de Kaede y Kagome ambas te necesitarán fuerte, una vez más te dejaremos la responsabilidad a ti...perdóname Shippo pero así tiene que ser.

Kikyo le daba la espalda a Shippo, ella no quería que él se diera cuenta que aunque estaba haciéndose la fuerte por dentro su corazón se partía en mil pedazos, pensar en dejar a su amada Kagome la llenaba de tristeza, no podría estar con ella cuando alguien la desposara, sus próximos cumpleaños o incluso el día en que Kagome también se convirtiera en madre. Una lágrima rodo por la mejilla de Kikyo, mientras recordaba aquel momento en el que supo que moría.

- Un sacrificio de amor eso es lo que seguirá, no quisiera que dejaras a nuestra princesa sola, pero así tendrá que ser. Kagome tendrá que aprender a perdonar y amar, solo así y únicamente así se podrá librar de todo aquel poder que habita en su interior, tú y yo la cuidaremos desde este lugar, mi espada Colmillo de Acero servirá para proteger la vida de nuestra amada hija, yo te estoy esperando aquí... Mi Kikyo, mi querida Kikyo, mi gran amor... estaremos juntos nuevamente; pero tienes que dejar todo listo para cuando ese momento llegue, no falta mucho, LAS AMO!

- Un sacrificio de amor y...¡Pronto estaré contigo...Mi Señor! - dijo Kikyo en un susurro al salir de sus recuerdos.

...

- Así que era esto a lo que se refería Señora Kikyo, el destino ha cumplido con su trabajo y ha llegado el momento... - Decía Shippo mientras bajaba su rostro para que su flequillo cubriera sus ojos.

El viento era suave y cálido, el flequillo de Shippo se mecía al compás del viento, Kaede y Kagome seguían llorando sobre el cuerpo de Kikyo y las serpientes caza almas ya habían desaparecido en el ocaso.

- Okāsan! Te quiero, Te quiero, Te quiero... - repetía Kagome una y otra vez en susurros mientras tomaba el cuerpo de su madre en brazos.

En el Árbol sagrado un gélido viento rodeaba el ambiente, se sentía una gran intranquilidad, las copas de los árboles se movían de un lado a otro de manera violenta y miles de hojas caían o se perdían en el viento, una flecha se desvanecía liberando el cuerpo de un Hanyou que había dormido durante muchos años, la esencia de un semidemonio volvía a la vida, su presencia podía sentirse por los alrededores, el Hanyou hizo una mueca que parecía una sonrisa y al instante unos ojos color dorado ámbar se abrieron... después de un muy largo sueño...

- NOOOOOOOO! - un grito desgarrador, envuelto en llanto se escuchó en un lugar cercano al árbol sagrado.

CONTINUARÁ...