Disclaimer: InuYasha así como todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Ésta historia así como los lugares y situaciones han salido de mi mente, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

No me había fijado que tenía tanto sin actualizar, quisiera compensar la demora con capítulo doble dado que éste es algo corto, pero ya es el antepenúltimo, así que aguantaré las ganas. Bien, les dejo el escrito, esperando les guste. No les aseguro poder subir capítulo entre semana, así que posiblemente hasta el sábado (vacaciones al fin que me liberan los sábados :') )


Cáp. 28

-Entonces, ¿me perdonas?- Dice con un rostro con un brillo particular

-Por supuesto- Le digo, para sellar esta conversación con un dulce, ¿y por qué no? Apasionado beso.

Un beso que se va intensificando al paso de los segundos, a tal grado, de sentir cierto calor recorrer mi cuerpo, no sé si Inu Yasha piense lo mismo, sólo sé que la pasión está ganando, y que el deseo es inmenso por parte de ambos…

Por el clímax del momento, él empieza s meter su mano por debajo de mi blusa, a la vez que da suaves masajes a mi cintura, comenzando un recorrido, con el cual levanta ligeramente mi blusa, para no soportar más y tomarla desde la parte inferior para después, yo levantar ambos brazos y poder despojarme de esa prenda, que en éstos momentos está estorbando, dejándome únicamente con aquella prenda íntima.

Ahora nuestras pieles comienzan a rozarse, logrando que la mía se erice un poco al recordar esta sensación.

-Detente- Le digo entre gemidos, luego de unos minutos de intensos besos.

-¿Por qué?- Me pregunta besando mi cuello.

-No… no debo- Le digo, separándome de él completamente, dejándolo un poco confundido

-¿Qué sucede? ¿Por qué no debes?- Me pregunta tratando de acercarse a mi, y como respuesta, retrocedo la misma cantidad de pasos que el dio al acercarse.

-Es sólo que… en éste momento lo más importante es Syaoran- Le comento para después sentir un poco de frío y cómo reflejo, me abrazo tratando de brindarme a mi misma un poco de calor.

-Tienes razón pequeña- Murmura para abrazarme y volver a sentir su piel, y un calor especial, un calor reconfortante.

-¿Dónde está mi blusa?- Le pregunto separándome un poco de sus brazos para buscarla con la mirada.

-No lo sé- Dice buscándola también –Pero puedes quedarte así, a mi no me molesta- Menciona viéndome a los ojos.

-¿En serio?- Le cuestiono con burla –Pues, si quieres así bajo, después de todo Touya está en la sala- Le digo para ver como rápidamente busca, toma y me da mi blusa.

-Póntela, pero que ese idiota no vea nada- Dice con algo de celos

-Idiota- susurro, para luego ponerme inmediatamente la prenda y ver como Inu Yasha busca que ropa usará, y después de tomarla y colocarla sobre su cama, sin inhibiciones se retira la toalla y comienza a vestirse

-¡Idiota!- Le digo en tono alto a la vez que me giro -¡ ¿Esperas que te vea sin ropa?!- Le reclamo para escuchar una carcajada de su parte, y de este modo, sentir como me abraza por la espalda.

-Tonta- susurra en mi oído –A mi no me da vergüenza, por que ya has visto y sentido todo- Finaliza, para sentirme un poco avergonzada.

-Vístete, te espero abajo- Le digo soltándome de su abrazo para caminar hacia la puerta con la cabeza inclinada de pena, sin embargo, siento como toma mi muñeca y me acerca a su cuerpo para darme un calido beso.

-Pero no hagas algo malo- Me dice, para soltarme y salir completamente de la habitación un poco agitada. Por lo cual me recuesto en la pared para dar un largo suspiro, y una vez calmada, descender las gradas hasta el lugar en que se encuentra Touya.

Después de que Inu Yasha se viste, algo un poco penoso para mí, los tres nos marchamos hacia el hospital para poder ver a mi hijo, y por supuesto a mi hermana Kikyo.

Al llegar al edificio, puedo observar cómo se encuentran un poco nerviosos, algo preocupados, pero no le tomo importancia, después de todo, hace apenas unas horas me informaron que ambos están bien… me imagino que debe de ser otra cosa la que los tiene en ese estado.

Sin más, camino hasta llegar a la habitación designada con el número 405, en la cual, se encuentra mi pequeño. Al entrar, lo veo sentado en la cama, con una enfermera al lado, me imagino que debe estar revisando sus signos vitales.

-¡Mami!- Grita Syaoran tratando de correr hacia mí, sin embargo, es detenido por una enfermera, y lo entiendo, es por su bienestar.

-Tranquilo- Le susurro ya estando cerca de él, sin evitar que las lágrimas fluyan de mis ojos.

-Tenía miedo mami- Musita levemente

-Tranquilo pequeño- Le dice Inu Yasha a Syaoran posándose a un lado mío y enfrente de mi pequeño. Pero, Syaoran hace una mueca de desagrado, ¿por qué?

-¿Qué sucede pequeño?- Le cuestiona Inu Yasha un poco extrañado ante la actitud de Syaoran

-Es que… es que yo… yo….- No termina la frase, puesto que ha roto en llanto

-Es normal señorita- Me dice una enfermera con un semblante de dulzura

-¿Cómo que normal? ¡Pero él es su padre!- Le grito un poco frustrada al no saber el por qué de la actitud, y más por decir que es normal

-Verá, lo que sucede, es que estuvo sometido a un grave maltrato psicológico, algo desgraciadamente muy común en estos días, y no sólo eso; si al maltrato psicológico le aumentamos el hecho del abuso físico y las marcas sexuales cometidas por diversos hombres, el asunto se complica un poco más- Explica -Además, por lo que sé, el niño no tiene mucho tiempo de haber conocido a su padre, así que es posible que sienta un poco de desconfianza- Finaliza para sonreírme y marcharse por un pasillo, dejándome un poco molesta

-No pasa nada- Dice Inu Yasha abrazándome por la espalda, ocasionando que un leve cosquilleo por toda la espalda.

-Lo sé, pero me molesta un poco- Le digo, pues es la verdad, me molesta el hecho de que él ha batallado tanto por que estemos juntos, para que el maldito de Naraku lo borre con sus actos sucios.

-Mamá- Me llama Syaoran entre sollozos

-¿Qué sucede pequeño?- Le pregunto

-¿Dónde está mi tía?- Me pregunta con un leve semblante de preocupación.

-Está descansando

-¿Pero está bien?- Me vuelve a cuestionar

-Por supuesto- Le respondo para después recostarlo suavemente en la cama para que pueda descansar un poco más.

Después de estar un momento contemplando a Syaoran dormir, como nunca lo había hecho, me pongo de pie, ocasionando que Inu Yasha haga lo mismo, y así, ambos salir de la habitación

-¿Y bien?- Le pregunto a Inu Yasha mientras caminamos

-¿A qué te refieres?- Me responde con otra cuestión

-Me refiero, a que haremos de ahora en adelante- Le digo, sin embargo, él no responde –Es decir, ahora que me he dado cuenta que los tengo a ustedes, y que Syaoran está con nosotros, sin olvidar a Kikyo- Le aclaro

-Pues… lo mejor será que hables con Kikyo, que aclaren todo, y tengan una conversación decente con respecto a ustedes y su vida- Menciona provocado que me pare en seco.

-Creo… creo que tienes razón- Le digo con una dulce sonrisa, algo que se está haciendo frecuente en mi desde la llegada de Inu Yasha.

-Después…- Dice alegremente

-¿Después qué?- Le pregunto

-Después nos mudaremos y te casarás conmigo para que Syaoran tenga hermanos, muchos hermanos- Menciona alegremente

-No creo que eso sea necesario- Le digo seriamente –No planeo casarme, al menos no por el momento, y mucho menos, tener hijos- Le hago saber para ver como muestra un puchero

-Pero, puedes pensarlo- Dice, y yo niego con la cabeza.

Segundos después, proseguimos con nuestro andar, hasta llegar a la sala de esperas, en donde Sango me ve, al principio sorprendida, sin embargo, después su mirada se torna a una triste, a una melancólica, algo que no me agrada.

Sus ojos han comenzado a inundarse de lágrimas, veo como los demás me ven de una forma compasiva, algo que me repugna, algo que me hace recordar la muerte de mis padres… algo que incrementa una furia en mí…

-¡Ya basta!- Les grito abriendo los ojos lo más que puedo mientras mi mirada se dirige al suelo, sin importarme que todo el hospital ponga su mirada en mi –Díganme que sucede- Les ordeno sin calmarme, sin embargo, no recibo respuesta -¡Me da asco, no quiero que me vean con esa mirada tan repugnante! ¡No me vean con lástima!- Les grito furiosa a todo pulmón

Todos siguen en silencio, no pronuncian palabra alguna, mi desesperación se está intensificando, las lágrimas comienzan a descender incesantemente desde mis ojos, estoy a punto de explotar al estar en esta situación, no comprendo por qué no me hablan, no comprendo a que le tienen miedo…

-¿Eh?- Pregunto confusa después de sentir como Sango me abraza efusivamente, enrollando sus brazos alrededor de mi cuello de una forma emotiva, llorando amargamente, y yo, sin saber por que, comienzo a llorar con sentimiento, sin corresponderle el abrazo.

Unos minutos después, me siento harta, algo sofocada, así que sin dudarlo un momento y siguiendo mis impulsos, empujo a Sango, quien me ve con desconcierto y esa lástima que me hiere.

-¿Qué sucede?- Les digo casi sin aliento

-Kagome, lo lamento tanto- Me dice, ocasionando que mi mente comience a imaginar cientos de cosas, y recordando vuelvo a recordar las miradas acusadoras de la gente.

-Sabemos que estabas pasando por un momento difícil, y ahora sucede esto- Dice la madre de Inu Yasha

-Hablen de una maldita vez- Les exijo, sin embargo, me imagino la noticia, sólo espero que me digan algo que no se asemeje a una muerte… no quiero otra en mi vida…

-Kagome…- Dice Sesshoumaru acercándose a mi –Esto va a ser difícil, pero es necesario decírtelo- Pausa –Kikyo… ella… ha muerto- Finaliza, y contrario a lo que todos piensan, una furia recorre mi ser un enojo un coraje indescriptible.

-¡Por qué no me avisaron antes!- Les grito con una mirada asesina -¡Por qué!- Repito tratando de tranquilizarme – ¿Saben todo el tiempo que acaban de desperdiciar tratándome de dar esa noticia? -Y lo peor- Les digo viendo el rostro lleno de miedo de todos -¡¿Por qué hasta ahora?!- Les pregunto

-Es que… tratamos de decirte pero no contestabas el teléfono- Se excusa Sango

-¡¿Y por qué cuando me vieron entrar al hospital no me lo informaron?!- Les cuestiono sin dar crédito a sus tontas excusas.

-Kag, por favor tranquilízate- Me pide Inu Yasha mientras sujeta mi hombro

-¡¿Para qué?!- Le grito -¿Sabes qué? No tengo por que estar aquí debo de estar con ella- Digo sin pensar, después de todo, ¿estar con quién? Con un cuerpo que ahora se dedicará a podrirse, con un cuerpo sin vida que no volverá, que no cumplirá todos los sueños que teníamos

-Me voy- Digo y sin más, me alejo hacia el cuarto donde estaba, y espero que aun esté el cuerpo de mi hermana, sin permitir que me sigan. Al entrar a la habitación, puedo ver a Touya, tomando la mano de Kikyo, con lágrimas en sus ojos. Al percatarse de mi presencia se levanta a la vez que suelta la mano de Kikyo, que desciende lentamente hasta quedar a la orilla de la cama.

-Kagome- Dice, para después ambos darnos un abrazo muy efusivo, lleno de sentimiento, sintiendo como por fin alguien me entiende.

-¿Podrías dejarme un momento con ella?- Le cuestiono viendo sus ojos llenos de lágrimas, mientras el pasa su mano por mi mejilla, limpiando las gotas de agua salada que me inundan.

-Por supuesto- Dice, y sin más, sale de la habitación

Continuará...