Me arreglo el cabello, acomodo mi ropa, trato de mantenerme calmado, sé que se nota. Me mantengo de pie, mis mejillas enrojecen. Y busco las palabras en mi mente… Porque me siento nervioso, tratando de ser perfecto, porque sé que lo vales, si, lo vales. (Avril Lavigne)
….
El sueño de Daichi Sawamura, desde siempre, era formar una familia.
Anhelaba ser ese hombre que cada día se levantase temprano para ir a trabajar, volver tarde y tener una esposa esperándolo con una cena caliente e hijos aguardando por contarle como les habia ido en la escuela y los clubs a los que asistirían.
Anhelaba ser como su maravilloso padre. Quien siempre habia tenido amor para con su madre y para él. Quería seguir su ejemplo.
Pero se dio cuenta, que lamentablemente no todo lo planeado resulta tal y como uno quiere.
A la edad de 15 años, tristemente pensó que sus sueños no se cumplirían.
Él pensaba estudiar, jugar voleibol, graduarse, ir a la universidad, graduarse allí, conseguir trabajo y casarse con una joven que lo quisiese.
Toda una vida perfectamente planeada…para darse cuenta que nunca podría haber una "chica" en su vida.
Al principio creyó que pasaba por esa etapa de desinterés, como la mayoría. Ninguna compañera de clases le atraía, ni siquiera le parecían lindas o siquiera simpáticas.
Cuando llego al primer año de preparatoria, vio que era el único que no estaba eufórico por conseguir novia, porque nada le parecía bien. Vio como sus compañeros conseguían novias, alguien para pasar el rato, alguna compañía casual…y él no.
Se desvelaba pensando que problema tenía. ¿Por qué no se sentía igual que los demás?
-él es Sugawara Koushi, es de primer año y está en la clase 4. Desde hoy se unirá al club.
Ese año eran muy pocos, los de tercero estaban acobardados de perder, por lo que el club estaba un poco abandonado. Y aquel año, solo dos jóvenes de primero se habían inscripto.
Un mes más tarde se unió Koushi.
-Bienvenido- gritaron al unísono.
Sugawara sonrió ampliamente, desplegando juventud, y con una voz muy suave y dulce, articulo.
-Muchas gracias.
…
¿Era normal quedársele viendo por más de tres minutos?
Daichi no pudo dejar de observar a aquel miembro nuevo.
Era tal vez unos centímetros más bajo que él, de contextura demasiado delgada, que se ocultaba bajo ropa holgada.
Le faltaba, tal vez, un poco más de ejercicio para endurecer algunos músculos. De pelo platinado casi blanco y una enorme sonrisa.
A Daichi le gustaba hacerle sonreír. Le gustaba perderse en la magia que ella desprendía.
Pero hubo algo que lo fascino por completo.
El tono de voz. La tranquilidad, la paciencia, la suavidad con la que Koushi se expresaba, le generaba una ternura infinita, digna de estar todo el día prendado de ella. Buscando excusas, hablándole de tontería todo el tiempo.
Y no solo eso. Él era realmente agradable. Tenía una bella personalidad y ningún mal hacia nadie.
Para Koushi, todos eran buenas personas y tenían algo de bueno, nadie era totalmente inservible, solo habia que ver bien y encontrar el talento de cada uno.
Y si debía decirle a alguien, que era mucho mejor que él, lo decía. No le temblaba la voz, carecía de envidia. Carecía de maldad.
Koushi ayudaría a cualquiera, hasta a su propio rival. Y eso lo hacía feliz.
La honestidad y valores de Koushi…y todo lo demás… lo habían terminado de flechar.
Claro que no sería nada fácil.
Al principio pensó que solo era las ganas de tener una amistad. Una buena amistad, como la que nunca habia tenido.
Porque por su cabeza no habia pasado la idea de mirarle de otra forma. Es decir...alguien que ha planeado tanto algo…criado con esos valores… ¿vería a alguien de su propio sexo como un posible amor?...no mal entiendan, él no tenía nada en contra de eso, pero no lo creía posible. Hasta ese momento.
….
Y a lo largo de los primeros meses, se esforzó por no ser solo un compañero del club, quería convertirse en su amigo, y poder tener acceso a todo de él, toda su intimidad. Quería ser esa persona que Koushi necesitara en todo momento.
-¿Podría acompañarte a casa?
-¿he?... ¿no vives del otro lado?
-Sí, pero no importa. ¿Puedo hacerlo?
-Claro… es más divertido- dijo sonriendo. – es aburrido caminar solo. Pero… ¿estás seguro? ¿Cómo volverás?
-Me tomare un bus…
-Pero la parada más próxima, está a diez calles más de mi casa.
-Sugawara…déjame acompañarte.
-De acuerdo.
Caminar con Koushi era realmente genial.
Era inteligente, y un hablador nato. Nunca se aburriría de escucharle hablar y de reír.
Increíblemente tenían conversación para todo.
Era hermoso que no tuvieran silenciosos incomodos.
-Gracias- decía cada noche al llegar- cuídate mucho de regreso.
-No te preocupes.
Y siempre una hora después, le llegaba un mail de Koushi preguntándole si ya habia llegado.
Sonreía al leer eso, le contestaba que sí y le deseaba buenas noches.
Tiempo después, le confeso que tardaba más de dos horas en llegar. Puesto que tardaba media hora en tomar el bus, y este solo lo dejaba en Karasuno, a partir de ahí, caminaba a su casa.
Cuando Koushi se enteró, se habia enojado. Pero Daichi le dijo que lo volvería hacer una y mil veces, con tal de disfrutar de su compañía.
….
Una tarde mientras mantenía una conversación con su madre, como siempre, no lograba dejar de hablar de Koushi.
-Ese chico, es increíble ¿no?...deberías traerlo a almorzar el domingo. ¿Quieres?
-¿en serio?...voy a llamarle.
Su madre sonrió y le dejo para que hablara.
….
Ese domingo luego de un gran almuerzo, sus padres habían quedado encantados con aquel jovencito tan educado y correcto.
Les agrado ver que su hijo tenía un buen amigo, que no lo llevaría por mal camino.
Como era de esperarse, Daichi acompaño a Koushi a su casa, asegurarse de que habia llegado bien.
Cuando regreso a su casa, su madre lo esperaba en la sala.
-Siéntate cariño.
Sawamura se sentó frente a ella.
-¿Qué pasa, mamá?
-Espero no estar equivocada… pero, ¿puede ser que te guste ese niño?
-¿he?...- Daichi no entiendo muy bien a que se refería su mamá.
-Bueno tal vez este equivocada… pero debes saber que tu padre y yo te apoyaremos en todo. Menos en que dejes de estudiar. Debes estudiar hasta lo último, aspirar a una buena universidad. Pero el resto lo decides tú.
-Gracias mamá…pero no entiendo.
-Que estás enamorado de ese chico ¿no?...él pareciera que también lo está de ti… ¿son novios?...
-¿¡Qué!?
-Bueno te dejare que lo pienses…tu padre y yo, hemos estado hablando. Así que por nosotros, no te preocupes.
….
Aquella noche durmió muy poco.
Se quedó bajo las sabanas pensando las cosas que habia dicho su madre.
¿Enamorado de Koushi? ¿Era eso posible?...
Lo quería mucho, quería estar siempre con él…pasar todo el tiempo posible.
¿Era por eso que no sentía atractivo hacia ninguna mujer? ¿Qué solo se dedicaba a poder tener tiempo de sobra para pasar con él?
Koushi era atractivo…si, mucho. Le encantaba todo de él. Hasta lo más insignificante.
Y… ¿Koushi estaba también enamorado de él?...
Amaba tener la atención de Sugawara, ser quien le hablase primero, ser quien lo despidiese último. Poder ser creador de casi todas las risas. Poder ser su cable a tierra. Le gustaba que Koushi, pensase primero en él. Porque él así lo hacía.
Y era esa hermosa conexión, que le habia llevado solo unos meses lograr… ¿era esa conexión amor?
Y eran las tres de la mañana, cuando se encontró pensando… ¿Cómo serían sus hijos? ¿Cómo sería su casa? ¿Qué trabajo tendrían? …. Y al cabo de unos segundos, se sintió aterrado.
¿Era posible, replantearse su futuro? …¿era posible crearlo con otro hombre?... y lo más importante… ¿era posible que Koushi...algún día quisiese lo mismo con él?... ¿podía imaginar eso? ¿Estaba bien?...
…¿estaba enamorado?... ¿era Koushi el causante de que las mujeres se volvieran aún más insignificante de lo que eran para él?...
Al final…tal vez…no tenía ningún problema…solo que no estaba destinado a ninguna mujer…solo estaba esperando a que Sugawara llegase a su vida.
…
Aun así, esas dudas lo hacían feliz y temeroso.
Bueno…sus padres al parecer aceptaban aquello… pero ¿Qué habia de Koushi? …¿y si dejaba de ser su amigo?... ¿habia esperanza? … su madre habia dicho que también parecía sentir lo mismo…pero una madre a veces no es del todo sincera, a veces solo quiere hacerle bien a su hijo, sin saber que ese tipo de mentira, puede perjudicarlo enormemente.
Pero Daichi Sawamura…no era el típico adolescente.
El típico niño, que se quedaba callado y sufría en silencio ahogando todas y cada una de las cosas que sentía.
Pero si paso una semana entre confusiones, hasta que decidió hablarlo.
Era mejor decir las cosas, no habia que callarlas… y si su amistad se rompía…asumiría que no era tan fuerte como habia creído, claro que estaría mal… pero… ¿Por qué seguir alimentando algo que no tenía chances de vivir? ¿Qué ganaría con eso?...
…
-Sugawara, espérame que te acompaño.
-Está bien. Te espero afuera.-
Eran, quizás, más de las 19 cuando emprendieron el viaje a la casa de Sugawara.
Era una noche de otoño, donde corría una brisa poco común. Esas brisas que traen consigo la lluvia. Y en el ambiente, habia un fuerte olor a humedad.
Seguramente llovería, porque por esos días, habia hecho un calor atípico de aquella temporada, un calor demasiado húmedo y tedioso.
Cuando llegaron a la casa de Koushi, el viento ya se habia incrementado y varios nubarrones llenaban el cielo de un color anaranjado.
-Espera…debo decirte algo.
-¿Qué cosa?...
-Disculpa que suene bruto y sin tacto…pero no encuentro otra forma de hacerlo…
-¿Qué pasa Daichi?...
-He estado pensando muchos días… y tal vez es lo más acertado. Quiero siempre decirte la verdad. Y si tú quieres dejamos de ser amigos…
-¿Por qué dices eso? ¿Dejar de ser amigos?...
-Sí, porque, cuando te lo diga tal vez ya no quieras ser más mi amigo… y si es así sería la primera vez que mi madre no tuviera razón en algo…
-¿he? …¿tu madre?...
-Lo siento…a lo que voy…- Daichi se sintió por primera vez en su vida, tremendamente patético. Pero debía hacerlo. Ya no habia tiempo de echarse atrás. Tampoco él era ese tipo de persona- Estoy enamorado de ti. – articulo.
Koushi se quedó quieto ante aquella tan inusual declaración.
Y se sintió por demás nervioso, las palabras se escapaban de su boca por primera vez. Por primera vez, no tenía nada para decir…
-Tu…
-Si…bueno yo no sabía…mi madre me hizo dar cuenta, y tenía razón en eso…me enamore de ti. Lo siento, sé que ambos somos hombre…pero es que ella me dijo que tú también parecías enamorado de mi.- Sawamura lanzo una risa forzada, triste y nerviosa- Pero seguramente solo lo dijo por decirlo…es decir…tú no te enamorarías de mi… no eres así.
-¿Así como?...
-Déjalo…debo irme. Yo solo quería ser sincero contigo.
-Sawamura…
-Lo siento… no puedo creer que te lo haya dicho. Por favor…no es necesario que decidas ahora seguir siendo mi amigo…mañana o pasado puedes decirme…
-Sawamura…- volvió a repetir.
-Lo siento Suga…de verdad me urge irme… soy un tonto- susurro riendo.
-¿Me puedes escuchar?- la voz de Sugawara se habia elevado.
-No… no estoy listo para escucharte.
-¿Por qué no?
-Porque no necesito de experiencia para saber que no estoy listo para escuchar tu negativa.
-¿Qué?
-Eso…que tú no eres como yo…así…raro…que solo a mí se me ocurre enamorarme de mi mejor amigo.
-Eres tonto Sawamura Daichi.
-Lo sé.
-Tal vez se te quite lo tonto, creyendo las palabras de tu madre.
Y antes de que llegase una gran tormenta otoñal…Daichi Sawamura, recibió el primero de muchos abrazos. El primero de muchos besos. Y el primero de muchos hermosos momentos junto, a quien sería el amor de su vida.
….
Y aunque la señora Sawamura, aceptara la condición de su hijo, y a Koushi, aun así, no quería que Daichi descuidara sus estudios. Por lo que tenía reglas estrictas de cuándo y que día verlo…reglas que Sawamura rompía a cada minuto.
Y reglas que su madre, después de todo, sabía que eran incumplidas. Pero lo dejo así…porque al fin y al cabo, su hijo era muy feliz y a pesar de que tenía temores, desde que estaba con Koushi, sus calificaciones habían mejorado mucho.
….
-Daichi…quédate quieto…- susurro entre risas Sugawara.
-Vamos…Koushi…quiero hacerlo…- contesto mientras apretaba con fuerza su cuerpo contra la cama. Y levantaba despacio la holgada remera.
-Oh dios… a veces me pregunto dónde quedo ese Daichi que se declaró con tanto miedo…
Sawamura sonrió al recordarlo y beso con fuerza el abdomen plano de su novio.
-Se murió el día que con un beso me provocaste una erección…
-¡Oh calla esa boca! Pervertido…
-Pervertido tu…que no dejabas de gemir mientras te besaba…
Koushi solo pude sonreír al ya no tener argumentos.
Daichi siguió besando su abdomen, que según el lugar donde besaba le producía cosquillas.
Se puso a su par, para encontrarse con aquella mágica risa.
-Entonces… ¿lo has pensado?...
-¿Qué cosa?...
-Lo de tener un hijo…
-Si…
-¿en serio?- Sawamura beso con felicidad cada mejilla.
-Claro…
-¿y?... ¿qué me dices?
-Quiero tener hijos contigo…pero…
-¿pero?...es la peor palabra para este momento- bufo.
-Daichi sabes cuales son las reglas para adoptar un niño…
-Si ya se…
-Bueno…
Daichi se levantó de la cama y abrió su armario, buscando algo en él.
-No es muy caro…pero por el momento servirá… -
Claro que Sugawara quería tener hijos con ese hombre maravilloso, con su único y especial: Daichi Sawamura…pero no creía que ese día llegase tan rápido… no creía que él estuviese tan apurado para concretar ese futuro que lo desvelaba desde que era un niño.
-¿Quieres casarte conmigo?
Koushi rio nerviosamente, y una lagrima solitaria rodo por su mejilla.
-Eso no se pregunta… tu sabes que sí.
Estiro su brazo izquierdo y sintió como con delicadeza, su pareja introducía un anillo color plateado, símbolo de su compromiso.
-El anillo de casamiento…será mucho mejor. Lo prometo.
Koushi negó con su cabeza varias veces…no quería algo mejor. Ya lo tenía enfrente de él.
Rodeo con sus brazos el cuello de Sawamura y se quedó allí tratando de calmar esa felicidad infinita que su pecho estaba produciendo.
-Te amo Daichi.
-Lo se mi amor… - susurro también emocionado, mientras levantaba de a poco la remera y acariciaba aquella maravillosa piel- yo también. Demasiado.
Busco los labios de su compañero para poder sellar de esa manera su compromiso.
-Kou… ¿ahora si podemos hacerlo?...me tienes en vilo desde antes del campamento.
-Ahaja no…aun no. ¿Cuándo nos casaremos?
-Cuando nos graduemos. ¿Está bien?
-Si…perfecto. ¿Y luego?...
-Luego iremos a la universidad…
-aja…
-y luego adoptaremos. Si fuera por mí…lo haríamos mañana…pero debemos darle una vida digna.
-pero…estabas muy ansioso…
-y lo estoy…pero más ansioso estaba por tenerte asegurado. Quiero decirle a todo el mundo que eres mío. Que cualquiera que te vea…antes que nada vea tu anillo.
-Ahaha eres insufrible… no necesitas eso para saber que no me iré…
-Lo se… pero me urge dar el siguiente paso. Quiero vivir contigo. Y mi padre me ayudara con eso…
-¿Ya has hablado con él?
-Claro…ya tenemos todo planeado…pero ¿y si dejamos de hablar? quiero festejar como se debe…
Koushi se sintió un poco aturdido respecto a todos los pasos que tenía que dar. Pero tranquilo, porque una vez más Daichi habia resuelto todo, y él solo tenía que disfrutar de aquellas atenciones.
Amaba ser amado de esa forma…amaba que su compañero planease con tanto énfasis y tan concretamente el futuro.
Amaba eso y mucho más…
Daichi sintió con el cuerpo de Suga, se aflojaba y daba a lugar a los besos y caricias que tenía guardadas para él hace más de dos semanas.
A Koushi le gustaba hacerlo desear de ese modo. Le gustaba cuando pasaban varios días, porque Daichi se olvidaba de amarlo y se proponía poseerlo duramente. Y una vez cada tanto, Sugawara quería sentirse por demás deseado y querido.
Sawamura lo embistió violentamente y la cama crujió fuerte.
Exhalo de tal forma…como si hace mucho estuviese aguantando la respiración.
El interior de Koushi se habia vuelto demasiado estrecho, o él estaba por demás motivado.
Koushi a su vez también gimió fuerte.
Daichi lo habia colocado boca abajo, y Kou se agarraba fuerte de las baranda que tenía cerca.
El cuerpo blanco y algo frágil de Koushi, era digno de tocarse…digno de dejar una y mil marcas.
Se tiro en encima de él, besando parte de su nuca, sin dejar de embestirlo, hasta llegar a los más profundo,
No habia tiempo para nada más. Daichi quería penetrarlo y acabar…quería después de tantos días, reclamar aquel cuerpo que le pertenecía.
-¿Por qué te haces desear tanto Kou?- dijo mientras escuchaba cada grito y veia cuanto le gustaba.
-es la única manera que me lo hagas así...
Daichi rio, y mordió con malicia el lóbulo derecho. Escuchando como su pareja gemía cada vez más rápido. Para luego sentir como se venía.
Y aunque hacia muchos días que no lo habia podido hacer, Daichi logro permanecer en ese vaivén varios minutos más…haciendo llegar su pene, hasta la próstata de Koushi…haciéndolo gozar de todas las formas posibles…
-No me canso de pensarlo…- dijo tratando de controlar la respiración una vez que hubo terminado- Si pudiera…te haría mil hijos…no me canso de acabarte adentro.
-Oh… ahí vas de nuevo…diciendo cosas así.
Sugawara se sentía muy avergonzado cuando hablaba tan natural.
-Es la verdad…eres jodidamente genial…atractivo, hermoso y perfecto…si me dejaras…estaría todo el día haciéndote esto…no me canso.
-ya tendremos todos los días para nosotros.
-¿lo prometes?-
Sugawara alzo su mano izquierda mostrando con felicidad el anillo.
-claro que lo prometo.
A cambio recibió un tierno beso en su mejilla.
…..
Nada ha sido realmente fácil…y muchas veces el amor y compresión de Kou me han levantado.
Es bello soñar…pero más bello es poder cumplir esos sueños.
Y con Kou…teníamos muchos de ellos.
Y aunque ningún fue realmente fácil, tampoco fueron imposibles.
Empezamos nuestra vida, con la euforia de un amor adolescente. Y ambos a la par fuimos madurando.
A los 18 años y con ayuda de nuestros padres y un gran apoyo de nuestros queridos amigos, dimos el sí. Un sí, que prometimos que no se rompería el día de nuestra muerte…dimos un si eterno, prometiéndonos encontrarnos cuando partiésemos de esta vida.
Luego llegaron los años de universidad… años donde el estrés por el estudio y por trabajar a la vez, no nos venció en nuestra meta. Aunque muchas veces quise bajar los brazos, Kou me hacía recordar, que habia un niño en algún orfanato, esperando tener un vida digna, y padres amorosos.
Tampoco fue fácil adoptar…muchos requisitos por el simple hecho de ser hombres. Pero con tantos testigos y testimonios de nuestra parte, dos años después de graduarnos en la universidad, vino a nuestra vida un hermoso niño de tres años, llamado Yukihisa. Kou insistió en dejar su nombre tal y como estaba.
Y como su nombre lo decía, nos trajo una larga y plena felicidad.
Yuki cuenta ya con 15 años…así que pueden imaginar que tan grandes estamos Kou y yo…estamos pisando los 38… y ambos aspiramos a muchos 38 más...
Llegar a nuestro oasis no fue realmente fácil…pero nos ha proporcionado una felicidad plena. Y una pasión que aún no se acaba…y al ritmo que vamos no lo hará.
Koushi me sigue pareciendo tan hermoso, perfecto y atractivo como me lo parecía cuando tenía 15.
Koushi sigue siendo todo y mucho más…
Es mi amigo
Mi amante
Mi cómplice
El padre de mi hijo.
Koushi es mi vida.
Y aunque él diga que no es así…siempre tendré el mismo pensamiento: sin Kou…yo no soy nadie… porque él y solo él, es el creador de este nuevo yo, que nació el día que me declare... Él ha moldeado todo de mí.
Él tiene mi vida en sus manos…y sin dudarlo…no podría estar en mejor lugar.
…
Que tengan hermoso lunes.
Aquí lo prometido, el especial de Dai Suga. Espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
Por esta semana no habrá más capítulos ;n; …
El lunes 5 publicare el final.
Gracias a todas las que leen… a todas las que comentan. Me han hecho muy feliz a lo largo de este mes y medio.
Nos vemos en una semana. Se las quiere.
Day G.
