Fics de Naruto.

Quantum Ninja.
Capítulo Veintiocho: En Busca de Hinata y Naruto.

Hinata había reaccionado de una forma que Hanabi no esperaba, cada que trataba de acercarse a ella, Hinata se alejaba más. Al final, Hanabi logró superar la velocidad de reacción de su hermana mayor y la abraza, esta muy asustada, le da un golpe a Hanabi y se separa de esta, escondiéndose dentrás de un pilar de roca.

—No es mi Nee-san, verdad —Hanabi levantó el talismán hasta su rostro—. Te pedí revivir a mi hermana, pero déjame adivinar… la que esta en ese cuerpo, es la Hinata de este mundo. Cierto.

—Que comes que adivinas.

—Sabes, detesto tu sentido del humor.

—Yo detesto estar atrapado en este lugar. Me pediste que salvará a una Hinata, eso hice. Ahora sácame de aquí.

—Al sacarte, te refieres a solo de la cueva o a brincar a otro mundo.

—Si es posible, ambas.

—No funciona con solo desearlo, créeme. Ya lo he intentado. Un deseo me metió en este viaje. Pero ya intente regresar con otro. Soplando velas de cumpleaños, lanzando monedas a una fuente… hasta hice un conjuro, aunque no logré más que ponerme la piel verde.

Mientras Hanabi y su "talismán" hablaban, Hinata los veía confundidos desde su lugar, oculta "a la vista de todos". Luego de un rato, se pudo percatar, de que su hermana no actuaba como de costumbre, al no querer atacarla o humillarla.

—Etto… Hanabi.

Hinata por fin decidió salir de su escondite, aunque la pequeña morena aun no acaba de discutir con su talismán.

—Es por eso que, supongo no puedo salir por medio de un deseo.

—No tienes alguna guía o ayuda de cómo funciona esto de los viajes.

—Tú crees que si la tuviera, pasaría por tantos apuros.

—Y si pides ayuda.

—Etto… oigan.

—Ayuda, claro, llamaré al 1800 y pediré información.

—Búrlate Chibiko. Pero te decía porque conozco a alguien que tal vez te pueda ayudar.

—¡En serio! ¿Quién?

—Oigan… Hanabi… Talismán.

—Digamos que este mundo se maneja diferente, cada uno de los Siete Bijuus…

—Nueve, los Bijuus son nueve, no siete.

—En este mundo son siete.

—Valla. Bueno, sigue contando.

—Etto… chicos…

—Verás, los siete Bijuus de este mundo, son criaturas que en tu mundo, serían como de cuentos de hadas.

—Valla, como cuales.

—Pues Shukaku, el Bijuu de una Cola. En este mundo es la mascota del Arenero.

—¿Arenero? Hablas de ese que le pone arena en los ojos a los niños, para que se duerman.

—El mismo. Nemokata el Bijuu de dos colas, es la mascota de Hades, el Dios de los muertos.

—¿Reemplazo a Cerberos?

—Efectivamente.

—Valla.

—Etto, Hanabi…

—Cuéntame más. ¿Qué es de la tortuga esa gigante?

—En este mundo no es tortuga, es un tiburón gigante.

—Genial.

—Lo tratan como Leviatán y es una criatura que crea tormentas en el mar. Los marinos le rezan para evitar que los hundan.

—Y el cuatro colas.

—Ni el cuatro colas, ni el siete colas existen en este mundo.

—Lastima, me caía bien esa gallina. El mapache ese no tanto, pero la gallina serpiente si me caía bien. Decían que vivía en una montaña llena de veneno.

Mientras Hanabi y su "amigo" conversaban. Hinata, que se había cansado de intentar llamarlos, se había sentado a esperarlos a que, terminaran de hablar.

—Valla, entonces los siete Bijuus son criaturas de leyendas.

—Aja.

—Entonces cual nos ayudará. No creo que sea el guardián del Infierno o la serpiente que te vuelve piedra.

—No, pensaba en un acercamiento a otro nivel. Por medio del sueño.

—O sea, el Bijuu de una Cola.

—El mismo.

—Hay un detalle zorrito, se agradece tu buena voluntad. Pero en cuanto Nee-sama y yo nos dormimos, saltamos a otro mundo. No es cien por ciento seguro, a veces suceden ciertas cosas, que no nos permiten saltar.

—Ya veo. Por cierto, siempre saltan cuando duermen. Cierto.

—La mayoría de las veces, no es seguro. Pero no hay que arriesgarse.

—Y si luego de saltar por dormirse, el cuerpo en el que estaban… se duerme.

—No se, nunca me lo había preguntado. ¿Por qué?

—Es que tu hermana se quedo dormida.

En efecto, Hinata gracias a la "interesante" platica de los dos, se había quedado dormida en el suelo. Hanabi se acercó a su hermana y de su mochila de viajes, sacó una manta, con la que la cubrió. Luego le dio un beso en la frente.

—Descansa Nee-sama. Mañana tenemos una larga aventura para buscar a Naruto.

Hanabi se acomodo juntó a su hermana y se quedo dormida. Aunque nadie hubiera elegido tan curioso lugar para dormir, una cueva en el centro de la tierra, llena de innumerables tesoros. Lo cierto es que, era más cómoda y segura, que el auto en el que habían llegado.

Aunque Hinata casi las mata tres veces, ya que era la primera vez que, conducía un auto.

A la mañana siguiente, las dos hermanas habían despertado, y luego de que Hinata armara un verdadero escándalo, por tener a su hermana durmiendo junto a ella. Hanabi no tuvo más alternativa que contarle toda la verdad.

—Entonces… No eres realmente mi hermana menor.

—No, vengo de un mundo alterno.

—Ya veo. No quieres golpearme, verdad.

—¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre decir eso?

—Debía estar segura. Mi hermana real me hubiera gritado por Naruto-kun.

—La Hanabi de este mundo cada vez, me da más miedo.

—Pu-puedo pedirte algo, Hanabi.

—Dime.

—Te sonará extraño, pero puedo darte un abrazo.

—¿Un abrazo? —Hinata asintió—. No veo porque no, Hinata-neesan y yo nos abrazábamos con frecuencia.

—Debieron ser unas hermanas muy unidas.

—Hinata-neesan es la persona que más admiro en la vida.

—Que linda. Ahora quiero dártelo con más ganas.

Hinata se acercó algo nerviosa a Hanabi, luego extendió los brazos y la abrazo. Para Hanabi era algo normal ser abrazada por su hermana, pero para esta Hinata, era algo nuevo. Ya que ella y su hermana menor, no eran tan unidas.

—Gracias. Se sintió muy bien. Hace más de diez años Hanabi y yo no nos dábamos un abrazo. Aunque no eras ella, igual se sintió bien.

—Yo creo, que en el fondo. Tu Hanabi aun te quiere.

—Será muy en el fondo, ya que siempre ha intentado quitarme a Naruto-kun. Se pelea conmigo por todo y siempre anda maquinando planes de cómo humillarme. Creo que solo me odia.

—No creo que te odie. Creo que, ella ya entendió que Naruto-kun es tu pareja destinada. Pero le cuesta confesarlo, porque en el fondo te estima mucho y te ama.

—De verdad crees eso.

—Hanabi intentó salvarte de morir aplastada por las rocas —Hinata pareció meditar—. Si ella no quiere iniciar el dialogo, porque le cuesta mucho hacerlo. Hazlo tú, pero hablen. No hay nada más bello que tener una hermana mayor. Lo se por experiencia.

—Esta bien, hablaré con Hanabi aunque tenga que amarrarla —Hinata y Hanabi se abrazaron.

—Si las dos señoritas terminaron de conversar, me quiero largar de aquí.

El Kyubi levitó frente a las hermanas Hyuga, arruinando el momento tan conmovedor. Hanabi lo tomó en sus manos y luego lo encero en su mochilla.

—Te maldigo enana. Maldigo a toda tu descendencia. A tus hijos, a los hijos de tus hijos… a todos. Todos quedan malditos por ti.

—Si, si, lo que digas —Hanabi le extendió la mano a su hermana mayor—. Vamos Nee-san, tenemos que buscar a Naruto-kun.

—Nee-san. Hanabi nunca me había llamado así antes. Te sigo Hanabi.

Ya en el auto, para suerte de Hanabi, esta Hinata si sabía conducir como se debía. Con lo que recordaba le había mostrado el Kyubi, no tardaron mucho en llegar al pueblo donde estaría Naruto. Luego de preguntar un rato, dieron con su ubicación.

—Aquí es Nee-san.

Naruto era ahora un pescador, estaban frente a su casa, el rubio algo más bronceado, se encontraba sin camisa reparando una red de pescar afuera. Hinata casi se desmaya al verlo, aunque Hanabi no sabía si atribuirle esta emoción al ver al que creía muerto o por el hecho, de que Naruto estuviera sin camisa.

—N-no pu-pu-puedo Ha-Hanabi.

—Como de que no, si es sencillo.

—N-no-no pu-puedo, en verdad.

Hanabi asintió como si entendiera a su hermana, luego, tomo una piedra y se la tiro a Naruto a la cara. Este se levantó algo molesto y se acercó a las dos señoritas.

—Puedo saber que les sucede, grumetes de tierra.

—Valla, en verdad sigue siendo igual de idiota —Hanabi sonrió ante su propio comentario, pero Hinata solo le dio un codazo en las costillas.

—¿Quiénes son? ¿Qué quieren aquí?

—Bien, resumámoslo. La chica toda roja que esta a mi lado, es tu prometida, te golpeaste la cabeza y por eso no la recuerdas. O tu nombre. Te llamas Naruto Uzumaki y vives en Konoha.

—Patrañas, ve a confundir a otro con esos cuentos niña.

Naruto se iba a retirar, cuando Hanabi lo sujeta del brazo y lo jala hacia Hinata. Hinata que había estado todo el rato con la cabeza gacha, con el cabello cubriéndole los ojos, por fin se digna a ver a Naruto. Aunque fue más por la sorpresa de tenerlo tan cerca.

—¡Na-Naruto-kun!

Por desgracia, instintivamente, también se sonroja y lo empuja de un manotón.

—Ahí Nee-san. Sin importar el mundo que sea, siempre serás la misma.

—Go-gomen.

Naruto se levantó de aquel empujón, luego se fijo en un pequeño detalle. Hinata cuando se inclinó la cabeza y acercó sus brazos para pedir perdón, descubrió por accidente una pulsera que tenía oculta, debajo de la larga manga de su abrigo.

—Esa pulsera.

Naruto sujeto la mano de Hinata con fuerza, haciendo que esta se sonrojara aun más. Luego de descubrir la mano de la recién llegada, se fijo en lo que decía esta. Tenía una iniciales.

"N y H por siempre"

—N y H por siempre…

El rubio metió las manos a sus bolsillos y luego sacó una pulsera igual, aunque algo más desgastada. Tenía el mismo grabado escrito, que en la pulsera de Hinata.

—N y H por siempre.

—E-esas son las pulseras que compramos para nuestro tercer aniversario. Prometimos jamás quitárnoslas.

—Y Naruto-kun aun la tiene, Nee-san.

Naruto parecía sentirse mal, de un momento a otro, se sujeto la cabeza, como si le pesara. Luego pareció tambalearse. Hanabi tuvo que sujetarlo para que no se cayera al suelo.

—Será mejor llevarlo adentro, Nee-sama.

Hinata asintió y entre las dos, llevaron al rubio dentro de la casa, para que se recostara. Cuando las hermanas entran, ven lo que parecía una sala completa dentro de un museo, dedicada únicamente a cuadros, retratos y pinturas de Hinata, en miles de formas diferentes.

—Nee-sama… ¡Eres tú!

—Na-Naruto-kun.

Hinata estaba muy feliz, Naruto, su Naruto, de alguna forma la había recordado. En el centro de aquel salón dedicado a la kunoichi, había el pequeño regalo que había causado tantos problemas antes. Hanabi lo tomó y lo abrió.

—Por fin, quiero saber que hay aquí dentro.

Pero dentro del regalo no había nada.

—¿Es un chiste?

—No lo es —Hinata estaba muy emocionada, con lágrimas en los ojos—. Es el regalo más preciado para mí. Es la mayor muestra de amor de Naruto-kun para mí. Naruto-kun no es rico, aun así siempre me daba un regalo, pero cuando perdió el dinero que había ahorrado para mi regalo, me hizo algo muy bello…

Naruto, que ya parecía más recuperado, sonrió y tomo las manos de Hinata.

—Tomé un viejo regalo de Hinata envuelto y le quite la bolsa en la que estaba guardado. Luego, cuando nos encontramos esa noche, le di el regalo a Hinata. Ella lo abrió emocionada…

—Al verlo vació entonces mire confundida a Naruto-kun, esperaba que fuera una broma y que me dijera que tenía el regalo verdadero escondido. Pero no lo hizo, me dijo que era mi regalo.

—Sonreí y luego le di un beso. Le dije, que aunque no podía darle joyas hermosas o regalos costosos. Si había algo que podía darle, que nadie más. Ese regalo simbolizaba, que yo ahí…

—Deposito su corazón simbólicamente y me lo entregaba a mí. Fue la cosa más hermosa que hubo alguien hecho por mí, alguna vez.

—Desde ese día, Hinata nunca se separa de esta pequeña bolsita. Es su tesoro más valioso.

—Lo recordaste, Naruto-kun.

—Como olvidarlo, te amo incluso más allá de la muerte, Hinata.

Obviamente, la escena terminó como debería hacerlo. Naruto y Hinata se dieron un largo beso frente a una algo "asqueada" pero encantada Hanabi. Sin embargo, luego del beso, tanto Hinata como Naruto se separaron muy rojos.

—¡Na-Na-Na-Naruto-kun!

—Go-gomen. Lo siento Hinata, no se que paso.

—¿Qué paso?

Hanabi se acercó a su hermana muy confundida, cuando Hinata vio a Hanabi, la abrazó con mucha fuerza, haciendo que esta se preocupara.

—¡Hanabi-chan! Creí que no te volvería ver.

Hanabi se separó confundida de Hinata, luego de observarla por un momento, llegó a una conclusión, esta Hinata, era su hermana.

—¿Nee-san eres tú? —Hinata asintió, Hanabi la abrazó feliz—. ¿Qué paso? ¿Dónde estabas?

—Estaba junto a ti, dentro de la otra Hinata. Pero por alguna razón, no podía hacer nada. Tan solo observaba todo lo que sucedía. Pero cuando… —Hinata se sonrojo ante lo que diría—. Me besé con Naruto-kun, retomé el control de este cuerpo.

—Que raro. Pero que importa —Hanabi abrazó feliz a su hermana mayor—. Me agradaba la otra Hinata, pero tú eres mi hermana. Te extrañe Nee-san.

—Y yo a ti Hanabi-chan.

Pero las dos hermana Hyuga, estaban tan emocionadas, que no se habían percatado de que, el Naruto con el que se habían encontrado, también estaba actuando de forma muy rara.

—Perdonen que las interrumpa. ¿Ustedes son las Hanabi y Hinata que viajan entre mundos?

Por fin, las hermanas Hyuga rompieron su efusivo abrazo.

—Na-Naruto-kun ¿Eres tú, mi Naruto-kun? —Naruto solo asintió ante la pregunta de Hinata, esta emocionada, se aferro a él y lo beso—. ¡Creí que habías muerto!

Hinata estaba muy alegre llorando abrazada de su eterno amor, al cual, no había visto desde hace mucho. Hanabi veía feliz la escena, alegre porque por fin se habían reencontrado todos.

Sin embargo, una pequeña duda azotaba su mente.

—Veamos, si ya encontramos a Naruto… la Hinata y Hanabi de este mundo están por arreglar su relación. Creo que no falta nada más por hacer. Según yo… ya hemos hecho todo lo que debíamos. Eso quiere decir que…

Un nuevo salto estaba por venir, las sensación que, para los tres viajeros ya se había vuelto algo común, regreso. El vórtice de recuerdos y que mostraba innumerables vidas, se abrió frente a ellos. Hinata sujeto fuertemente la mano de su hermana menor, a la vez que se sujetaba de Naruto.

—Esta vez nadie se separara —habló Hinata entre seria y preocupada.

—Me pregunto que nuevo mundo visitaremos.

Por su parte, Hanabi lucía más preocupada por su siguiente aventura

—Me gustaría algo diferente… ser una espía y usar todo tipo de aparatos raros… o tal vez, vivir una aventura en el mar, peleando con piratas… o mejor aun, pelear en alguna batalla épica, donde se decida el futuro del mundo… ¡O ya se!

Hanabi sonrió y rápidamente abrió la mochilla antes de que, el vórtice las atrapara por completo. Sacó el talismán del Kyubi y cuando empezaron a viajar, lo sujeto con fuerza.

—Bien zorrito, cumplí mi parte… ahora toca la tuya. Yo deseo…

Notas de Autor.
Una nueva aventura se acerca, a donde los enviara la travesura de Hanabi… eso, solo los fans lo decidirán :p.

Para alargar más la trama y no acabar el fics muy pronto (Quiero ver si lo alargo hasta más de cincuenta capítulos y no solo treinta o treinta tres, como esta quedando), quiero saber, en que tipo de nuevas aventuras, les gustaría ver a nuestro trío de héroes.

Como cazadores de demonios, en algún mundo post-apocalíptico, librando la más cruenta guerra del mundo Ninja… o tal vez, en algún mundo completamente diferente fuera del Universo Ninja. Las posibilidades son infinitas. Ustedes dicen y yo hago el resto, o sea, lo escribo.

Eso si, como el fics lo leen también niños pequeños, nada de Hentai. Tengo una reputación que mantener… además, luego me cierran la cuenta por hacer eso :p.

Como ya logré algo de tiempo libre, aprovechen, no siempre estoy de carácter tan generoso :p, así que, antes de que me arrepienta, díganme, que les gustaría ver.

Nos leemos luego.