Los personajes no me pertenecen son de naoko y la historia es de T. yo solo la adapto a sailor moon
***UN DIA NORMAL***
Los siguientes tres días los pase muy emocionada intentando imaginar que podría hacer con Darien ese día. No sabría explicar las emociones que embargaban mi pecho cuando pensaba en que saldríamos juntos, como una pareja normal. Aunque no dejaba de sentirme un poco culpable por ese pensamiento.
Darien era normal, no había nada de malo en él y en un corto tiempo, esperaba yo, el tendría carta blanca para poder iniciar una vida fuera de este lugar.
La noche anterior a su cumpleaños me acurruque junto a él para poder hablar.
― ¿Darien, que te gustaría hacer si salieras un día de este lugar? ― pregunte viendo su hermoso rostro. Su expresión se volvió pensativa antes de contestarme.
― No sé, me gustaría hacer todo lo que me dijiste, todo lo que tú has añorado que hagamos juntos. Suena lindo ― concluyo mientras quitaba un mecho de cabello de mi cara ― ¿Por qué?
― Solo curiosidad― le di un corto beso, me levante de la cama ― Ahora duerme, volveré en ratito ―
Ya sabía cómo pasaríamos el día.
Desperté más temprano de lo usual. Me separe del abrazo de Darien solo para escucharlo bufar dormido. Durante la noche había despertado por una pesadilla, no dejaba de tenerlas aunque ya eran menos. Así que agradecía enormemente que durante las primeras horas de la mañana las pasara profundamente dormido.
Corrí a la otra habitación para ponerme mi ropa de uso normal. Estaba tan feliz por qué pasaría el día con Darien que busque la ropa más bonita de la que había traído. Este día tenía que ser lo más cercano a perfecto.
Cuando estuve lista Salí rumbo a la oficina de Zafiro. A pesar que él había expresado su consentimiento quería estar segura que no había cambiado de opinión.
Me lo encontré en la puerta de su oficina.
―Buenos días ― me saludo mientras le daba un sorbo a la taza de café que traía.
― Buenos días, Dr. Blackmoon.
― Veo que estas muy feliz. Solo permíteme un momento ― pidió mientras rebuscaba en su maletín por las llaves de la puerta. Las saco y abrieron la puerta ― Las damas primero ―pidió mientras mantenía la puerta abierta.
― Toma asiento ― pidió mientras colgaba su maletín al otro lado de la habitación, luego camino hacia su escritorio para quedar sentado frente a mí. ― ¿Qué necesitas?
―Bueno, yo… quería saber ¿está seguro de dejarlo salir conmigo? Es decir, tal vez usted y su esposa quisieran tenerlo en casa, que celebrara con ustedes. No sé, tiene un primo que no conoce, tal vez fuese mejor para el…..― me trabe muchas veces mientras intentaba decir mis pensamientos.
― Serena, mi esposa esta recién operada del corazón, sigue bajo la influencia de medicamentos que no la permiten levantarse de la cama. Claro que a ella y a mí nos encantaría pasar su cumpleaños con el pero ella no está en condiciones, verla así podría alterarlo. Además, que mejor compañía para el que tu.
― Pero, ¿está seguro?
― Muy seguro. Esta en las mejores manos ― me regalo una sonrisa ― Solo me gustaría saludarlo y entregarle un regalo.
― Claro que si ― conteste con alegría
Zafiro abrió el cajón central de su escritorio para sacar una pequeña libretita.
― Ten esta chequera, para que puedas pagar todo lo que necesites hoy.
― No puedo aceptarla, esta será una salida que yo planee y yo pagare. ― debatí
― Eres muy necia ― comento el doctor mientras guardaba de nuevo la chequera
― Gracias por hacer esto. ― dijo con voz melancólica ― Jamás pensé que Darien pudiera volver a celebra un cumpleaños.
― Sabe que lo hago con todo mi corazón.
― Lo sé. ― suspiro con alegría.
Volví a la habitación para encontrarme a Darien aun dormido. Me acosté junto al mientras me dedicaba a acariciar sus cabellos y sus facciones.
― Darien― le llame en un susurro ― Hay que levantarse.
El se removió en sueños buscando mi agarre.
― No, debes levantarte ― pedí mientras lo sacudí un poco. El abrió lentamente los ojos y medio sonrió adormilado cuando me vio.
― Buenos días ―
― Buenos días ― respondió y luego bostezo.
―Feliz cumpleaños ― dije mientras lo abrazaba fuertemente. Luego de un momento me separe de él para poder ver su expresión, la cual era de profunda confusión.
― ¿Cumpleaños? ― repitió consternado ― ¿Hoy es mi cumpleaños? ― Su expresión cambio a verse emocionado por la idea.
― Así es, así que levántate que hoy será un buen día ― comente feliz, le di un beso en los labios antes de separarme completamente de él.
― ¿A dónde vas? ― pregunto con un deje de tristeza en cuanto noto mi vestimenta completamente diferente a la normal. Darien sabía que cuando me vestía con mis jeans y blusas era porque saldría del hospital y eso no lo hacía feliz.
―Bueno, hoy saldré con alguien― dije intentándome hacerme la graciosa.
― ¿De verdad? Qué bueno ― vi como su expresión se volvió triste
― Bueno ¿Por qué no te levantas?
― ¿Para qué?
― Para cambiarte de ropa ¿o saldrás así en pijama a la calle? ― me miro entre sorprendido y asustado.
― ¿salir?
― Claro ¿con quién mas saldría yo sino contigo?
Se quedo en silencio con su rostro congelado en una mueca de incomprensión.
― Zafiro ha dado el permiso para que puedas salir, por hoy ― aclare
Sin decir palabra se levanto de la cama y me estrecho en sus brazos de manera amorosa. Paso un rato así sin soltarme y sin disminuir su agarre.
― ¿Qué pasa? ― pregunte después de un rato
― Nada ― contesto aun sin despegarse de mí. ― Solo que estoy feliz.
Sonreí ante sus palabras
― Yo también, ahora ve a cambiarte ― le pedí y él lo hizo sin chistar.
Salió con un par de jeans, una camiseta azul y un tenis.
Tome su mano y salimos rumbo a la oficina de Zafiro. El debía hablar con él antes.
Los deje unos momentos solos para que hablasen en paz, sabía que requerían eso.
Y cuando por fin salió su sonrisa era enorme. Traía en sus manos un pequeño paquete, supuse el regalo de Zafiro.
Zafiro nos acompaño hasta la entrada para que no tuviera problemas en que Darien saliera.
― ¿A dónde vamos? ― pregunto Darien visiblemente nervioso. Miraba a todos lados, y se encogía cuando las personas pasaban a nuestro alrededor.
― Vamos a desayunar ― dije mientras tomaba sus mano para cruzar la calle y poder tomar un taxi.
― ¿Qué te gustaría comer? ― pregunte una vez estuvimos cómodos en el auto, podría llevarlo a cualquier lugar que quisiera. ― Podríamos ir un lugar en el centro, hacen unos desayunos deliciosos o si no…― me silencio poniendo un dedo contra mis labios.
― ¿Podríamos comer los panqueques que tú haces?
― Pero… podríamos ir donde tú quieras, comer lo que quieras ― cuestione llena de confusión.
― Bueno, lo que quiero es comer panqueques de los que haces. ― me dijo con una sonrisa.
― Pero…. ― no tuve una protesta lo suficientemente fuerte para decir. Hoy haríamos lo que él quisiera y si el quería panqueques, pues se los daría.
Le di la dirección de mi apartamento al conductor. Durante el trayecto Darien observaba todo a su alrededor, se veía realmente emocionado. Sabía que no era la primera vez que viajaba o veía edificios o gente. Pero era la primera vez que lo hacía en completa libertad.
― ¿Qué piensas? ―le pregunte mientras estaba ensimismado en la ventana.
― No recordaba que tan grande eran los edificios o el número de personas que suelen estar en las calles. ― comento sin despegar la vista de la ventana. No volví a preguntarle nada.
Llegamos a la entrada del mi edificio. Bajamos del auto y le pague al conductor.
― ¿Dónde estamos?
― Yo vivo aquí. ― conteste mientras enlazaba nuestros brazos para guiarlo hacia la entrada.
Ni bien habíamos puesto un pie en el primer escalón cuando una no tan querida vecina me intercepto.
― Señorita Tsukino cuanto tiempo de no verla en el edificio ― bufe antes de darme la vuelta para encarar a Michiru. Vivía en el primer piso y era la cotilla más grande del lugar. Pasaba el día en sus novelas y pendiente de la vida de todos los inquilinos. No había tenido la desgracia de cruzármela más de un par de veces mientras me instalaba, pero Mina había dicho que era una entrometida sin oficio ni beneficio y la verdad, le creí mucho a Mina.
― Si ― conteste con una sonrisa amable ― he tenido mucho trabajo últimamente.
― Claro ― dijo con ironía ― mucho trabajo ― completo mirando a Darien con ojo crítico.
― ¿No me presentas a tu amigo? ― pregunto, ahora viendo directamente a Darien. El parecía realmente confundido ante esa mujer, ¿y cómo no? ¡La mujer se lo comía con los ojos!
― mmmm, si….―
― Oh, no te molestes. Soy Michiru Kaio ― se presento y se acerco a Darien buscando besar su mejilla. Darien no sabía qué hacer así que se movió detrás de mí. ― Vamos, dulzura no muerdo. ¿Cuál es tu nombre?
― Te presento a Darien Chiba, mi novio ― termine con una sonrisa mientras nuestras manos se enlazaban. Michiru hizo una mueca ante mis palabras ―Y si nos disculpas, tenemos cosas que hacer. Permiso ― dije mientras me daba a la fuga de la mano de Darien.
La escuche mascullar algo como "suertuda", o no sé si fue mi imaginación.
Me reí un poco de la expresión que tenia Darien, era de puro pánico y horror. Pero sinceramente yo también me sentí así. Michiru podía ser una chismosa sin empleo pero eso no le quitaba lo linda, y era la primera vez en mucho tiempo que Darien veía a una mujer…. bonita. Y ese era el motiva que me dejaba reírme de la situación, que a Darien le parecía pavorosa. Gracias al cielo.
Corrimos dos tramos de las escaleras hasta llegar a mi piso.
― ¿Qué fue eso? ― escuche mascullar a Darie mientras rebuscaba en mi bolso por las llaves.
―Lamento eso, no me imagine que mi vecina te atacaría.
―No dejes que se me acerque de nuevo ― pude reírme de su petición sino hubiera sido por la mueca de verdadero terror que mostraba su cara.
― No te preocupes, nadie te acosara de nuevo ― le prometí besando su mejilla casi profanada. ― Ahora, bienvenido a mi humilde casa. ― comente alegremente mientras lo dejaba pasar.
Edward camino cautelosamente mientras cruzaba el umbral. Sabía que mi apartamento no era la gran cosa, quizás era el lugar más humilde para vivir que podía conseguir, pero estaba ordenado y así parecía más decente para vivir.
― Siéntate y veré como hacemos eso panqueques que tanto quieres ― dime mientras caminaba hacia mi cocina, rogando por tener mezcla para los dichosos panqueques.
Revise la alacena y otros estantes, no encontrando nada. Mi última esperanza era que estuviesen junto a la cocina. Rebusque pero no encontré nada, en cambio encontré una nota.
"No me preguntes como. Imagine que vendrían aquí, la mezcla la deje en el refrigerador. Los espero en la tarde para comer pastel, no me dejes plantada.
Con amor.
Mina"
Sonreí ante la nota.
Le había comentado a Mina que saldría con Darien pero no le había dicho nada de lo que haríamos.
A veces parecía como si estuviera diez pasos delante de mí.
Corrí al refrigerador y lo encontré completamente surtido. Leche, pan, queso y más muchísimas cosas más. Saque las cosas necesarias para preparar panqueques y las deje en el estante.
Saque los recipientes necesarios y me dispuse a ponerme a prepararlos.
― ¿puedo ayudarte? ― escuche a Darien desde atrás mío.
― Pero cielo, es tu cumpleaños. Se supone que debo consentirte ― conteste mientras me daba vuelta para colgarme de su cuello. Era tan lindo esta así, solo él y yo. Nadie más, sin fingir.
― Por favor ― rogo y en su mirada veía la emoción por participar.
― Ok ― dije mientras le daba un besito en los labios y lo soltaba ― Pero serán cosas fáciles.
Puse los ingredientes necesarios en el tazón y se lo pase a él.
― Bátelos despacio, ¿bien? ― le mostré como debía hacerlo y lo deje mientras ponía una sartén al fuego.
― ¿Ya está? ― pregunto mostrándome la mezcla. Asentí, mientras tomaba el tazón para verter su contenido en la sartén.
Darien me miraba con completo interés mientras me desenvolvía en la cocina.
Era una sensación rara, siempre era solo yo mientras cocinaba. Pero se sentía bien tener su compañía, era casi natural su presencia en esa silla, observándome.
Sonrió mientras serbio un plato con panqueques y los bañaba con chocolate y luego serví un vaso de jugo de manzana. Como a él le gustaba.
Coloque el plato frente a él y luego me serví uno para mí. Me senté junto a él para empezar a desayunar.
― Bueno provecho ― dije antes de que empezara a comer.
Solo pude sonreír al verlo atravesarse el primer panqueque con emoción, como su tuviera años de no alimentarse.
Cuando llego al tercer panqueque ya lo comió con calma y yo empecé con los míos.
Comimos en un calmado silencio y supuse que todo estaba bien.
― Sere ― el tono con el que me llamo me preocupo, miraba su plato con nerviosismo ― ¿Somos novios? ― casi me ahogue con esa pregunta. ― Perdón, no quería incomodarte. Olvídalo.
― No, Darien. ―tome su mano e hice que me viera ― No me has incomodado. Y, bueno… para mi, tu eres mi novio― dije mientras sentía que el sonrojo inundaba mis mejillas. Era un poco infantil avergonzarme de eso. La verdad Darien y yo no éramos novios, al menos no oficialmente pero en mi corazón él era el único que podría llamar así.
El se quedo un momento pensativo.
― No sé si hare bien esto. Espero que sí― mascullo para sí. Me quede un poco confundida ante sus palabras.
Tomo mis manos entre las suyas y las apretó en un gesto cariñoso. Luego las beso tiernamente, dejándome la sensación de cosquillea donde se posaban sus labios.
―Sere, mi hermosa chica, mi preciosa muñequita. ― susurro entre beso y beso ― Desearía que me dieras el derecho y el honor de llamarte mi novia ¿quieres? ― pregunto cuando sus labios tocaron los míos.
En ese momento olvide respirar y solo atine a mover la cabeza afirmativamente.
No había pensado que él me lo pediría. Al menos no aun, no mientras aun fuera mi paciente.
¿Pero que mas daba?
Era lo que mas había deseado y ahora el me lo cumplía.
― Gracias ― susurro mientras besaba delicadamente mi mejilla y se enderezaba en su asiento.
Estuve un rato embelesada mirándolo. Tenía una sonrisa enorme y la mía debía ser igual.
Después de ese hermoso momento recogí los platos sucios para ponerlos en la pileta.
― ¿Por qué se te ocurrió pedirme ser tu novia? ― pregunte con verdadera curiosidad. Me gire para ver su expresión, se avergonzó porque bajo la mirada.
― Pues… le pregunte a Zafiro que se hace cuando se quiere a alguien de la manera en que te quiero a ti. Y él me conto de cómo conoció a Esmeralda y lo que hizo, y cuando mencionaste que era tu novio frente a esa mujer, me di cuenta que no lo éramos aun. Por eso. ― contesto aun sin verme.
Me acerque a él y me acuclille a su altura solo para besarlo.
― Te quiero―
― Yo te quiero más ―me contesto.
Sin darme cuenta termine sentada en su regazo mientras el besaba mis mejillas, mis labios, mi frente y cualquier porción de piel a su alcance.
Ese contacto que manteníamos no tenía nada de sexual, era tierno y pausado. Era su forma de demostrar que me necesitaba y más que nada que me amaba.
Pasamos un rato así, juntos.
Luego recordé que nuestro día era limitado y debíamos avanzar en el.
Lo lleva a la sala para que nos acomodáramos en el sillón, tal vez podríamos ver la television una hora o más. Para poder salir a un clima un poco más caliente.
Encendí el aparato y por la hora lo único que pasaban eran caricaturas. Así que la deja en una que me gustaba: Phineas y Ferb.
Darien me miro curioso pero no dijo nada, se dedico a estrujarme contra su pecho mientras nos acostábamos en mi pequeño sillón. Pasamos media hora viendo las travesuras de esos niños y como hacían rabiar a su hermana. Y lo que más amaba del programa, Perry el ornitorrinco, era muy divertido.
Sentía como Darien se reía de sus locuras y quizás eso fue lo mejor del momento.
Pero, claro todo momento de felicidad debe acabar y el mío termino en el momento que el teléfono empezó a sonar.
Sin ganas me separe del cuerpo de Darien para contestarlo. Darien me observo mientras camine hasta el teléfono pero rápidamente volvió al televisor.
― Buenos días ―
― ¡Serena Tsukino! ― Oh, oh ― Hasta que te dignas a tomarme el teléfono.
― Mama, lo siento ― fue lo único que se me ocurrió para defenderme.
― Lo siento, lo siento. No todo se resuelve con un lo siento, ¿sabias? ― me regaño con la frase de uno de sus libros favoritos, típico de ella ― ¿Sabes que me tenias preocupada? De no ser por tu linda amiga que se toma el tiempo de contestarme ya estaría en Chicago buscando en los hospitales.
― Mama, no seas exagerada
― Niña ingrata, yo preocupada y tú me tratas de exagerada ― Oh, sí. Mama estaba en modo dramático.
― Perdón, mami. No volverá a pasar. ― le dije de la manera más tierna que pude, tenía que apaciguarla.
― Bueno, mas te vale que así sea. ¿Cómo estás?
― Bien, todo está muy bien ―conteste mientras dirigía mi mirada hacia el sillón, específicamente a Darien.
― Bien, espero que ya no tengas esos turnos en el hospital. Sabes que tu padre y yo nos preocupamos mucho por ti.
― Si, lo sé.
― Bueno, por eso hemos estado pendiente de las vacantes en el hospital de aquí y nos hemos enterado que hay una. Podrías llenar una solicitud y con suerte podrías estar cerca de casa otra vez.
― Mama, estoy bien aquí. Me gusta donde trabajo.
― Pero hija, se lo peligroso que puede ser trabajar en un psiquiátrico y mas para una chica. Inténtalo, dale un poco de paz a tu pobre madre.
― No puedo.
― ¿Por qué no? Tenía entendido que solo tenías un paciente a tu cargo. Creo que sería mejor para tu carrera que estuvieses en un hospital general y…
― Mama, no puedo. Darien me necesita aquí y no puedo abandonarlo.
― ¿Darien? ¿Quién es Darien? ¿Es el chico que cuidas? Si es así, estoy segura que encontraran otra enfermera capacitada para él.
― El no es solo mi paciente él es…― y en cuanto esas palabras salieron de mi boca quise arrancarme la lengua.
― ¿Qué es él? ― no le pude contestar ― ¿Sere? ¿Qué es él? ¿Serena….? no me digas que… ― sabia que ella pensaría siempre lo peor, ella era así. ― No me digas que has abusado de el ― sentí que estuve a punto de vomitar por su suposición.
― ¡Claro que no! ¿Qué me crees? ― exclame furiosa
― ¿Y entonces?
― El es mi novio ― susurre deseando que no me escuchara.
―! ¿Qué? Oh, Dios mío. ¡¿Qué no se te enseño ética? ― Y empezó a despotricar. Sabía que la única forma en que me dejase hablar era dejarla desahogarse primero. Cuando por fin termino su retahíla pude hablar.
― Mama, yo lo quiero y sé que el a mi también. Por favor. ― rogué mientras la escuchaba seguir murmurando cosas sin sentido.
― ¿Cómo puedes estar segura? ¿Sabes que está mal que mantengas una relación con él? ¿Qué podrían acusarte de abuso si alguien te ve?
― Lo tengo muy en cuenta. Y sé que éticamente está mal, pero estoy segura de lo que siento y no hay forma en que me haga para atrás en esto.
― No hay forma de que te convenza ¿Verdad?
― No, ninguna ― conteste segura. La escuche suspirar.
― Muy bien hija, tu sabes lo que haces. Pero por favor, que no nos llamen de una delegación diciendo que te tienen presa por abuso a un paciente o algo así, mis nervios no resistirían eso y ni digamos de tu padre.
― Te prometo que nada de eso llamara ―
― Bien, con eso quedo medio tranquila. Algún día tendré que conocer al chico ¿sabes?
― Lo sé y sé que lo amaras casi tanto como yo.
― Espero y tengas razón. Adiós, bebe.
― Adiós, mami y saluda a papa.
―Lo hare, llama mas seguido. ― Y colgó.
Me reí un poco de la reacción de ella, era completamente normal y aun así comprensiva.
Papa, sería otra historia, pero aun tenía tiempo para hablarlo con él.
Volvía al sillón con Darien.
― Hazme un huequito ― pedí, abrió sus brazos para mi donde me acomode de las mil maravillas y seguimos viendo chiquilladas.
― Perdón― musito contra mi cabello. Me gire en sus brazos para encararlo.
― ¿Y ahora porque?
― Te metí en problemas con tu mama ¿verdad?
― No Darien, ¿Por qué me meterías en problemas?
― Te escuche discutir, mencionaste mi nombre. Y sé que hablabas con tu mama. Solo uní cabos.
― Para nada, le conté de ti y está ansiosa por conocerte ― medio mentí.
― ¿De verdad? ― Su cara cambio de acongojada a expectante
― Así es. Veras que te caerá muy bien, es un tanto excéntrica pero es un amor de persona.
― ¿Cómo es tu papa?
― El es serio, ya sabes tiene que parecer que es duro para que lo respeten como el jefe de policía pero es muy cariñoso conmigo y con mama.
― Tus padres parecen buenas personas― comento.
― Lo son. Y veras que ellos te querrán mucho cuando te conozcan. ― dije mientras besaba su frente y volvía a la televisión.
Y me quede dormida, no supe cuanto tiempo.
Fui consciente de nuevo cuando sentí suaves besos en mi cara, cuello y cabeza. Besos que me sacaron una sonrisa.
― Te quedaste dormida ― murmuro contra mi piel mientras seguía besando.
― Lo siento, pero se siente tan bien estar así junto a ti ― conteste aun sin abrir los ojos.
El solo siguió repartiendo besos. Hasta que por fin me levante.
― ¿Qué te parece salir por ahí? ―
― Me gustaría.
― Bien ― conteste mientras guardaba todas las cosas de comer.
Mientras bajábamos las escaleras volví a tomar su mano y cuando llegamos al primer piso casi corrimos hacia la calle por temor a toparnos con Michiru otra vez.
Una vez en la cella respire tranquila.
― ¿Te gustaría ir al parque? ―
― Claro que si― comento mientras tomaba mi brazo.
El parque no estaba muy lejos así que no nos tomo mucho tiempo en llegar.
No había ido muchas veces a ese lugar y las pocas veces había ido sola.
Empezamos a caminar y pasamos por la senda de los corredores, aunque a esta hora del día no había nadie ahí.
Y llegamos a donde quería, los juegos. Había varios niños jugando y corriendo así que Darien y yo nos sentamos en una de las bancas para verlos.
― ¿Qué hacen? ― pregunto Darien señalando a unos niños que jugaban beisbol.
― Juegan un juego llamado beisbol.
― Se mira divertido ― comento sin quitar la mirada de los niños.
― ¿Te gustaría jugar? ― El asintió. ― Veré que puedo hacer. ― me levante de la banca y camine así los niños.
― Hey niños, me hacen un favor― pedí a los que esperaban su turno para batear. Ellos me miraron expectantes ― ¿Podrían dejar a mi novio jugar?
― No creo, el equipo en el que fuera ganaría, no sería justo ― dijo un niño bajito con una gorra azul
― No lo será, el jamás ha jugado. Por favor, déjenlo jugar y les invitare un helado a cado uno ¿si?
― Muchachos ya oyeron a la señorita. ― les grito otro muchacho más alto ― Dejen jugar al chico.
Le hice señas a Darien para que se acercara. Camino vacilante hacia mí.
Le indique que los niños lo dejarían jugar y le enseñarían como.
Una vez empezaron a explicarle me regrese a la banca para verlos jugar.
Al principio Darien era un desastre, no podía pegarle a la pelota, no sabía hacia donde correr, le costó un poco aprender las reglas.
Pero una vez entendió lo que tenía que hacer fue una pequeña ventaja para su equipo. Hasta tuvo la oportunidad de barrerse hasta una base, se veía realmente emocionado y feliz. Y me alegre por ello.
Cuando termino el juego él estaba lleno de tierra y polvo pero se veía feliz, así que no importaba.
Pronto los niños llegaron por lo que les prometí, así que fuimos a un puesto de helados y les compre uno a cada uno. Cuando todos tuvieron su helado se despidieron de mí y de Darien y lo invitaron a volver a jugar la próxima semana.
― Intentare estar aquí ― contesto con tristeza, porque sabía que no podría venir.
Compre una botella de agua para él y nos volvimos a sentar en el banco, mientras los niños regresaban a sus casas.
― ¿Te gusto?
― Fue muy divertido, al principio era confuso pero después fue genial― podía notar la emoción en su voz.
― Me alegro mucho por ti.
Los columpios quedaron libres así que tuve una idea. Tome la mano de Darien y lo hale hasta ellos.
Lo senté en uno y empecé a mecerlo.
El no dijo nada pero pareció disfrutarlo.
Al rato cambiamos de lugares. Y así estuvimos hasta que nos aburrimos.
― ¿Ya te quieres ir? ― pregunte mientras balanceaba mis pies en el columpio.
― No, aun no. Me gusta este lugar. Es bastante tranquila y me encanta ver a los niños correr y jugar.
― Bueno ― comente mientras me ponía de pie ― Nosotros también podemos correr y jugar ― dije mientras lo besaba y salía corriendo, esperaba que entendiera mi juego. Y lo hizo, me siguió intentando atraparme pero hice lo posible por correr más rápido que el. Hasta que me canse y el pudo abrazarme.
― Eres muy rápida ― lo escuche quejarse mientras me abrazaba.
― Un poco o tu no quisiste atraparme ― comente.
Bueno, lo había traído a donde quería, la pequeña fuente al centro del parque. Nos sentamos a las orillas de ella mientras gotitas de la fuente nos salpicaban.
Pasamos un rato ahí hasta que me dio hambre y supuse que el también tendría hambre.
Caminamos por el parque buscando un puesto de hamburguesas, comimos una y una soda. Tal vez no era lo más saludable pero si eran deliciosas.
Cuando terminamos nos encaminamos a la repostería en donde trabajaba Mina.
Al solo cruzar la puerta y que la campanita anunciara clientes Mina corrió a nuestro encuentro. Primero abrazo a Darien efusivamente diciéndole "Feliz Cumpleaños". Y luego me abrazo a mí.
― Pensé que ya no vendrían― comento mientras nos llevaba a una de las mesas.
― Nos entretuvimos en el parque.
― Bueno, lo bueno es que esta aquí. Permítanme un segundo― pidió y desapareció dentro hacia la cocina. Al rato traía un pastel de chocolate con una vela.
― No pensé que querrías soplar tantas velas así que solo puse una― comento mientras ponía el pastel en la mesa. ― Ok, cantemos ― dijo Mina emocionada.
Cantamos la canción de "Feliz Cumpleaños a ti" y luego Mina tomo varias fotos de nosotros juntos y luego le paso la cámara a una compañera para que nos tomara a los tres. Y luego Mina siguió tomando fotos a diestra y siniestras hasta que ya no tuvo espacio en la memoria.
Cada uno comió tres porciones de pastel hasta que ya no tuvimos espacio.
Fue muy divertido ver interactuar a Mina y a Darien. Ambos se comportaban como si se conocieran de toda la vida. Era casi como ver a un par de hermanos riendo y bromeando. Era muy dulce.
Por fin Mina tuvo que volver a sus labores y nosotros tuvimos que irnos.
Para terminar el día estaríamos en mi apartamento para ver una película.
Volvimos a acomodarnos en el sillón mientras buscaba una película. Hasta que encontré una de mis favoritas "50 first dates". Me acurruque junto a Darien y pasamos las siguiente hora y media medio viendo la película medio haciéndonos cariños. No era mentira que con Darien junto a mi ignoraría completamente la película. Cuando medio poníamos atención a la película reíamos de todas las situaciones o en la parte que Lucy le dice que ya no quiere seguir con el solté algunas lagrimas aun sabiendo el final.
Darien reía mucho y sé que estaba disfrutando mucho de la película.
Cuando los créditos aparecieron en la pantalla apague el televisor y luego me envolví en los brazos de Darien. Era momento de regresar a la realidad y sabia que ambos no estábamos listos para eso.
Bueno aqui esta otro capitulo se que tarde mucho pero
las tareas de la escuela y los examenes no me dejaban
por hacer otra cosa y todavia que no tuve una semana
internet pero bueno este es el captiulo que todos querian
leer y aqui esta espero que sea de su agrado y gracias a
todos por sus review hasta la proxima...
