Me gusta Wakamatsu, su cabello y su porte, tan tosco para muchas cosas. Sakurai, me parece un chico tierno a su manera. Punto. Además, ¿Cómo no emparejarlos? Wakamatsu siempre al pendiente del chico, mostrándose celoso cuando Aomine se acercaba. Eso es suficiente para mí.
.
Wakamatsu x Sakurai: "El chico estaba rojo, se mordió el labio inferior y miró al piso sin dejar de caminar. A Wakamatsu se le detuvo el corazón con esa imagen, fue como estrellarse de lleno contra una muralla. Tenía ganas de besarlo ahí mismo."
Revelaciones
.
Wakamatsu alzó la mirada cuando la chica se le declaró. Él solo quería que aquello terminara pronto, no porque le molestara, sino porque le daba mucha vergüenza. La peor parte venía, la de rechazarla. No disfrutaba ni un poquito de ello.
—Lo siento, pero ya tengo a alguien más.
—Oh, vamos. Sé que eso les has dicho a todas, pero es mentira, nunca te veo con nadie más que Sakurai-kun —soltó la chica cruzándose de brazos. Ahora que el rubio ceniza era capitán del equipo, se había vuelto muy popular. Ella era la más guapa de su clase, era obvio que él no la rechazaría.
El chico se encogió de hombros y miró hacia otro lado, por primera vez no se sentía mal por rechazar a una chica, bueno, a esa chica en particular.
Ante su silencio y la mirada aburrida, la chica de cabellos castaños se giró con dramatismo y se fue. Él solo pudo suspirar cansado, no quería enredos ni problemas y las chicas eran sinónimo de ello. Él solo estaba concentrado en sus clases y el club.
Wakamatsu se detuvo en la entrada de la escuela, mirando a Sakurai que lo esperaba bajo la sombra de un árbol. Su corazón latía con fuerza, porque el chico lo había esperado de todos modos para ir juntos a casa.
—¿Nos vamos? —Preguntó Wakamatsu cuando se detuvo frente a él.
—Sí, lo siento.
Caminaron a paso lento, conversando de básquetbol y Wakamatsu le preguntaba su opinión sobre algunos detalles del entrenamiento. Sakurai le contestaba sin dejar de sonreír, con ánimos y de forma fluida. No se tupía, cuando estaba con él no se disculpaba. Wakamatsu se había dado cuenta de ello hacía bastante tiempo y no podía sacar las miles de especulaciones que rondaban por su cabeza.
Una en especial.
—Sakurai —habló de repente, interrumpiendo al castaño, que le devolvió la mirada un tanto confundido—. ¿Te gusto?
La pregunta había salido de sus labios sin poder contenerla porque Wakamatsu era alguien a quien no le gustaba irse por las ramas. Él quería aclarar su duda y ahí estaba, mirando a Sakurai con intensidad.
El chico estaba rojo, se mordió el labio inferior y miró al piso sin dejar de caminar. A Wakamatsu se le detuvo el corazón con esa imagen, fue como estrellarse de lleno contra una muralla. Tenía ganas de besarlo ahí mismo.
—Porque a mí me gustas —terminó de decir, aprovechando el impulso.
El chico lo miró esta vez, sus enormes ojos cafés llenos de asombro lo encandilaron por instantes.
Mierda, a Wakamatsu no le gustaba los problemas, además, quería concentrarse completamente en su rol como capitán. Pero ahí estaba, cediendo a sus sentimientos e impulsos recién descubiertos.
Sakurai siempre le había llamado la atención, su timidez y dulzura cuando hablaba, pero se tomaba muy en serio lo que se proponía, dejando salir parte de su carácter. Era recién que se daba cuenta de que ese "me llama la atención" era una atracción romántica.
Wakamatsu sintió sus mejillas calientes cuando avanzó hacia el castaño, por fin la vergüenza estaba haciendo su aparición y ya era demasiado tarde.
—Sí, Wakamatsu-san, me gustas —soltó cuando el rubio ceniza alzó su rostro tomando su mentón—. Lo siento si no… —pero lo interrumpió cuando sus bocas se unieron al fin
Fue un toque suave, donde ambos encajaron sus bocas para tantear terreno, para probarse. Se sentía bien, el aliento caliente contra la boca del otro, el roce se sus labios, la succión que vino después.
A Sakurai le gustaba Wakamatsu porque siempre estaba al pendiente de él, preocupado y siendo amable, era un buen amigo, pero el sentimiento amistoso poco había durado cuando Sakurai comenzó a fijarse en otras cosas. Sus facciones marcadas, su altura, esos brazos firmes, su voz, que aunque ruidosa, era profunda cuando hablaba con él. Luego descubrió su temperamento al asumir la capitanía, que aunque se llevaba mal con Aomine, se preocupaba por él. No se le había hecho difícil enamorarse de Wakamatsu.
Wakamatsu se separó cuando el aire se le hizo insuficiente, habían agarrado un ritmo bastante profundo y apenas fue consciente de ello, sólo pensaba en lo bien que se sentía. Le gustaba su cuerpo menudo pero firme, el cabello corto contra sus dedos. Quizás siempre fue gay o era Sakurai el único que le gustaba, pero ya no importaba, solo podía perderse en el sonrojo de su rostro y sus labios húmedos.
—Te dejaré en tu casa —dijo Wakamatsu, incapaz de dejar que otro viera esa expresión en lo que quedaba de camino. O de vida.
Sakurai sería declarado su completa debilidad.
Sus reviews siempre son amados...
Besos de gato~
