Konota-chan: Denme mi tiempo ;n;

Aclaraciones:

-Haré One-Shot de parejas heterosexuales/Yuri, no soy muy fanática del yaoi, así que no haré de ese tipo, no haré algo que no pueda.

-Ciertos cortos serán Gender Bender o LEMMON, pondré una advertencia, así que para proteger su salud mental a un público sensible, no se olviden de leer las negritas!

-Puedo cumplir pedidos (claro, solo si les gusta la manera en que escribo…) Seria decir la pareja y si lo quieren normal o Lemmon.

Pedido de: Saeth Crown

ADVERTENCIA: KanoXKido GenderBender, LEMMON.

Kido Tsu

Seto Kaede

Kano Shuuko

Kozakura Mark

Kisaragi Momota

Enomoto Takeshi/ Eni

Kisaragi Sina

Amamiya Hiroko

Kokonose Haruka/ Kotonoha

Tateyama Ayumu

Bueno empecemos~

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Agradécele a la lluvia

Bien… ¿Cómo había terminado en esta penosa situación? Está bien, esta mañana el cielo se veía opacado por las grises nubes amenazantes de que en cualquier momento sus heladas gotas frágiles de agua cubrirían la ciudad de sutiles brillos. Pero no pensaba que justo en ese momento y de tal magnitud comenzaría una lluvia torrencial.

Squish.

Ese sonido "húmedo" le hizo poder voltearse y observar a su amiga de la infancia un poco más seca que hace unos diez minutos, utilizando su buzo rojo que le llegaba un poco más debajo de los muslos. Él peli verde trago saliva ante esa imagen tan provocadora, ¡Seguía siendo un hombre, maldita sea! Y para rematar, ¡Estaba en la adolescencia!

-¿Estas más caliente así? ¿Te sientes mejor?- La rubia sonrió ante esas preguntas, Sigue siendo tan protector como siempre, rió ligeramente asintiendo; era adorable. Se sentó apegando su barbilla a sus rodillas sin despegar la tímida vista que le daba al chico delante de ella.

Al empezar la lluvia, cuando ambos jóvenes compraban los víveres para la semana, corrieron a cualquier posible lugar para ocultarse de la lluvia y vaya que tuvieron suerte: "Hace tiempo que esa caseta de heladería se trasladó a un local más grande, deberíamos ir allí algún día y hacer la segunda base de repuesto, ¿Les parece?" Eso había dicho Seto hace un tiempo, viéndolo bien, Kido al ver el tamaño de la caseta pensó que no sería tan mala idea solo como para pasar el rato.

Cuando llegaron allí, quedaron completamente empapados y temblando. Las bolsas de papel con la comida, vegetales y frutas se habían mojado, ya no era la mejor idea del mundo comerlos o siquiera pensar en utilizarlos para preparar algo decente para alimentarse. No había mucho allí para poder calentarse pero, por obra y gracia del espíritu santo, encontraron ramas, palos además de un pequeño espacio asimilando a una chimenea que fue como una mini salvación para ambos. Kido se percató de como la rubia trataba lo más que podía dejar de temblar mientras se abrazaba a sí misma.

Sera que… ¿Está tan débil como para usar sus poderes?, quedo de cierta manera conmovido por tan adorable imagen de la rubia que "no le quedo de otra", como él lo había denominado, que quitarse su sudadera empapada bajo la curiosa mirada gatuna y proseguir a quitarse su buzo quedando su pecho al descubierto dándole un fuerte escalofrió.

-¿K-Kido?- Noto como ella ponía las manos en su boca al dejar escapar su voz temblorosa, eso le hizo molestar. Hasta en estos momentos ella no quería mostrarse vulnerable en frente de él. De cierta forma sabía que tenía razón, ahora era su turno de proteger y cuidar de Kano.

-Ponte esto, puede que sea algo corto pero está más seco que cualquiera de tus ropas y ni se te ocurra llevarme la contraria.- Camino hasta el pequeño espacio donde coloco las ramas en una improvisada fogata. Empezaría de ahora en adelante a ir a la iglesia pues encontró la caja de fósforos intacta en las bolsas húmedas. Gasto alrededor de siete fósforos pero consiguió tener suficientes llamas y darle el calor tan anhelado en estos momentos.

Y bueno, así habían terminado en esta, como dijo antes, penosa situación con ellos dos casi semi-desnudos y en el caso de Kido, con las hormonas alborotadas y dándole vueltas a su cabeza, ¡Oh! ¡Claro! ¡Casi se le olvida! Sin mencionar que por esta persona tiene un interés romántico desde la más tierna edad.

Kano estaba más que incomoda. No podía ni mirar a la dirección de Tsu sin quedar embelesada con esa imagen de él tan desconocida pero… exquisita para sus ojos. Ella era en parte una pervertida. Le encantaba jugar con eso, sin embargo y para su mala suerte, se estaba reprimiendo el deseo de lanzarse sobre ese atractivo cuerpo de la persona que siempre ha tenido su especial atención.

Escucho los pasos secos de Kido aproximándose haciéndola alzar la cabeza a la cara serena del joven. Él se sentó al lado de ella y coloco una sábana (o así mismo pudo haber sido un trapo, algo poco distinguible para sus ojos sumando la oscuridad de la estancia) notablemente desgastada pero servible sobre su hombro. La jaló para que ella terminara en su pecho escuchando los relajantes latidos de su corazón; Kido cubrió a ambos con ese pedazo de tela que junto con el fuego sintió como empezaba a hacer efecto.

-¿Ki…?-

-No me mires.

-Pero…

-¡Solo no lo hagas!- Lo conocía lo suficiente para saber que él estaba ruborizado y nervioso en esta posición, además, ¿A quién engañaba? ¡Ella estaba peor! Tenía poderes de engaño, claro ¡Pero seguía siendo una chica! Y lo más molesto que una chica en la pubertad.

Coloco su mano temblorosa en el pecho desnudo de Kido y sintió como este se estremeció por el contacto hasta calmarse a los segundos para poder corresponderle de forma tímida y típica de él. Los minutos de silencio pasaron entre ambos, Kido avergonzado latiéndole el corazón como si no hubiese un mañana, Kano ruborizada y tratando lo mejor posible de controlar su lado pervertido, ya se habían olvidado completamente de la lluvia y los truenos que hace tiempo habían empezado con su atemorizante sonido. Cuantos recuerdos se le vinieron a la mente de cuando eran más niños y dormían juntos porque Kido tenía ocasionales pesadillas de las cuales no se las confiaban ni a Ayumu.

-Kido…- Dio un suspiro en la piel de Kido que le hizo poner la piel de gallina al muchacho. Si fue intencional o no, ya no le interesaba pero pego sus pechos solo cubiertos por esa delgada tela de vestir en el tórax de Kido aprovechando para colocar ambos manos y empujar con suavidad a Kido en el piso de madera.

Bien, si Kido estaba a punto de perder el control con solo oler la fragancia de los cabellos rubios de Shuuko esto provocaría "cierta reacción" que no quería dejar salir a la luz. Se iba a acercar para darle un anhelado beso por todos estos años que paso con este seguro amor no correspondido. Exacto, no correspondido. Se debe de estar viendo como una tonta al solo tener esa salida para tener al menos unos minutos de pequeña felicidad con Kido. Se sentó en el abdomen de Kido mirando perdida hacia abajo. Estaba lista para que en cualquier momento salir, olvidarse de esto y tener una vergüenza que le daría doble trabajo para disimular mucho mejor. No se movió al percatarse de como el cuerpo debajo de ella se flexionaba y quedaba sentado apoyando la frente en el estómago femenino.

-Kano… ¿Yo te gusto?

-Si…- No se molestó en ponerse su máscara, él no la iba a mirar a la cara y podía avergonzarse tanto como quisiera en estos momentos. Escucho una risita. Una risita inusual pero tan rara que era inconfundible.

Shuuko observo a su acompañante que en este caso estaba más abajo; el relejo de la lluvia pintaba su cara de pequeñas manchas negras desenfocadas que caían a gran velocidad mezclándose con sus ojos verde en la tonalidad más clara rozando el gris. Impulsada por algo desconocido, acaricio las mejillas del rostro del muchacho con los pulgares lentamente sin despegar la vista de sus ojos. Se acercó cautelosamente al rostro ajeno rozando sus narices sintiendo como la cálida respiración del otro llenaba su nariz y los tentaba a ambos a cerrar de una vez por todas la brecha que había entre ellos. Shuuko era algo impulsiva y siempre hacía las cosas que se le plazcan, desgraciadamente, por más que quisiera, le asustaba la idea de tomar la iniciativa de besarlo. Soy tan estúpida, pensó al tener en cuenta que la patética idea de miedo que él no le correspondiera era la alta valla que no podía saltar.

Como si tuviera el poder de Seto, Tsu leyó la mente de Shuuko. Después de tantos años juntos, experiencias inolvidables además de ciertas cosas tan personales y vergonzosas que no revelaría con nadie. Se acercó lentamente pasando sus manos por la espalda femenina y llegar a sus caderas terminando por unir ambos labios en un beso algo inexperto pero cargado de deseo que salía a la luz conforme pasaban sus movimientos. Se separaron un momento mirándose con una sensación algo desconocida para ambos de la cual se enterarían en el clímax de que se trataba.

Kido volvió a tomar la iniciativa de meter su lengua en la cavidad de la fémina que correspondió con la misma fiereza acompañado de caricias en los verdes cabellos de su querido líder. Se movieron lentamente disfrutando explorar cada centímetro de la boca de su acompañante y quedando estremecidos al sentir el roce de la lengua invasora.

Después de minutos de besos apasionados pero gentiles, se separaron para que sus pulmones tuvieran el aire que en estos momentos les era tan necesario. Cuando dejaron de jadear, Kido notó una mirada pícara en la chica que estaba prácticamente sentada sobre él. Iba a preguntar porque le miraba así, aunque fuera tan típico de ella quería cerciorarse de que todo estaba bien. Kano hizo su húmedo camino por el cuello masculino hasta llegar a la sexy clavícula aprovechando en darle acalorados besos por toda esa sección que la dejaban completamente contenta al escuchar los discretos suspiros y caricias que daba en su pequeña cintura.

-Shuuko… detente- Entre la naciente excitación, esa orden sin ganas salió de los labios del peli verde que funciono para que la rubia lo mirara con extrañeza. Él seguía siendo un chico con impulsos escondidos que tenía una idea de lo que sería capaz de hacerle. "Yo si quiero…" corto el solitario golpeteo de las gotas de lluvia en la ventana con aquella declaración y le dio aún más contradicciones en la cabeza del muchacho.

Con algo de inseguridad, Tsu se acomodó mejor en el suelo y flexionó una de sus piernas siendo un asiento temporal para la chica ojos de zorro. Las palabras de la misma fueron arrastrada por él tome repentino de los labios de Kido sobre los de ella. Su pelea de besos y caricias se reanudo de donde estaba ahogando los jadeos que luchaban por salir; las traviesas manos de la muchacha pasaban por la cara, el cabello, los hombros, el pecho y la espalda de su querido líder; con atrevimiento oculto, seguía sus instintos por donde quiera que sus manos gustaran pasar: el sedoso y largo cabello, la clavícula, un toque gentil en los pechos y seguir bajando hasta detenerse nuevamente en la cadera.

Se tomaron su tiempo hasta la nueva pausa para recuperar el aliento y poder calmarse un momento. Pegaron sus frentes jadeantes, Shuuko tenía sus manos colocadas en los hombros del joven observando el tórax dándole rápidas miradas a las marcas que ella se molestó en hacer. Se removió incomoda al sentir algo que hace un buen rato descendía de su intimidad lo cual le hizo recordar en las condiciones en las que se encontraba: sin ropa interior solo cubierta por el buzo rojo del muchacho que seguramente se estaba muriendo del frío. Apoyó con más fuerza las rodillas en el suelo dejando su posición medio sentada en la pierna del chico. Se separó de la pierna del muchacho sin quitar las manos de sus hombros y miro con vergüenza el pantalón del chico o más específicamente, el lugar donde ella se había sentado. Allí, en el pantalón que por obra del destino se había secado por el tiempo que pasaron frente a la improvisada fogata, había una pequeña mancha que ambos, de cierta manera, sabían que era algo diferente al agua de lluvia. Maldita vergüenza, pensó avergonzada sin perder la oportunidad de utilizar los «ojos» ocultando su sonrojo y las diminutas lagrimitas formándose en sus característicos ojos dorados. Eso sin duda era lo que sentía allí, no quería ver la expresión de Kido ni mucho menos lo que diría; pero lo haría. Después de todo estaba cubierta con su máscara que le permitiría ocultarse o "transformarse" en lo que quisiera para huir de la vergonzosa situación. Kido parecía perdido viendo en el lugar donde su, o lo suponía, novia había dejado la prueba de que termino siendo presa de la excitación. Ah, no, se equivocaba, ella se había convertida en su acompañante los cuales los devoraría el mismo depredador. Dio una mirada fugaz al lugar donde sentía un ardor nuevo para él que necesitaba lo antes posible sacarlo de sus pantalones.

Respiró hondo queriendo desde lo profundo de su ser desaparecer, lo repetiría una y otra vez cuantas veces fuera necesario, ¡La pubertad obligaba a hacer cosas completamente fuera del carácter de uno, maldición! Bien, las conversaciones que por error había tenido con Momota en las cuales terminaron implicados Mark, Eni y Ayumu que tuvo por anfitrión o mejor dicho, anfitriona a la pervertida de Sina le tendría que ayudar ahora, después de todo esos besos aun no entendía de donde diablos lo había aprendido.

Recorrió con su avergonzada mirada por el esbelto cuerpo que estaba siendo resaltado por un par de ojos rojos que casi le hicieron sonreír mentalmente. Y no era lo único rojo que tenía, también estaba el buzo con la cremallera completamente subida hasta el cuello que le fue la suficiente tentación de tirarse sobre ella. Y claro que lo hizo. Coloco una pierna entre ambos muslos de la joven y la otra descansaba en su lugar respectivo en una pose parecida a la del misionero. Los ojos rojos se clavaron en los suyos quedando mucho más avergonzado y dudando de lo que estaba a punto de hacer. Nunca pensó que en verdad estaría en una situación tan incómoda como aquella. Reteniendo sus ganas de desaparecer, se abalanzó sobre esos adictivos labios rosados que no perdió el momento para entrar con su lengua en la cavidad bucal ajena sintiendo como esta le correspondía mientras entrelazaba sus brazos en su cuello.

Siguieron disfrutando de los labios del otro sin detener las caricias descontroladas tratando de tener posesión del cuerpo de su ahora amante. Tsu se separó de ella y bajo la cremallera abriendo el buzo sin dejarlo admirar lo que siempre estaba cubierto por las ropas que se encontraban en la esquina de la "habitación". Al igual que ella antes, repartió besos desde los labios hasta la clavícula; chupo y mordió. No era por el deseo de querer dejar «su territorio marcado», claro que no, solo era la extraña necesidad de querer sentir y probar su piel, (¿Canibalismo? Ja, no lo creo querido Tsu). Abrió con delicadeza la tela roja dejando al descubierto esos dos montículos carnosos coronados por un par de puntos rosados que le provocó dar una relamida inconsciente. Temblando, coloco la palma de su mano en uno de los pechos; lo masajeo con deseo embelesado como efectivamente la máscara de Shuuko caía dejando sus labios entre abiertos jadeantes y comenzando a ruborizarse con menos resplandor en sus ojos rojos. Con su pulgar acaricio el pezón erecto oyendo con satisfacción los jadeos reprimidos de la delicada muchacha. Lo movió en círculos, lo frotaba, lo aplastaba y pellizcaba con placer tortuoso. Lo que más le costó creer a Kano era lo sensible que podía llegar a ser con tan solo el roce de los dedos de Kido en sus pechos.-K-Kido… no sabía que podías llegar a ser tan p-pervertido- Entre jadeos y suspiros logro articular esa oración, aunque estuviera en esta situación no significa que no pudiera dar sus tan típicos comentarios para atormentarlo. Pudo ver cómo puso cara de que la golpearía con un periódico y le haría una llave presionando en los huesos de su columna. Estaba lista para recibir el golpe que seguramente el chico le proporcionaría y toda la pasión que estaban sintiendo se desvanecería en ese mismo instante; pero no paso. En cambio, el coloco la otra mano en el seno contrario para apretar y retorcer esas suaves montañas de piel sacando un adorable gemido de la "pequeña gatita".- ¡N-No tan fuerte!- ¿Qué? ¿Esa fue mi voz? ¡¿Qué me está pasando?! , el peli verde la miro extrañado por tan tierno "dialogo" y como inútilmente trataba de volver a activar sus «ojos».

Hizo otro camino de besos empezando desde la clavícula y llegar en medio de ambos pechos dando una lamida chasqueando la lengua. Masajeo y frotó con deseo esos provocadores pechos sacando más de esos adorables sonidos de la boca de su amante. Estrujó uno de ellos y chupo el pezón que tenía en frente sin no antes darle un suave beso siguiendo con su húmedo trato. Hizo un pequeño sonido de "explosión" al separarse de su mamada deleitándose nuevamente mordiendo con brusquedad como un pequeño castigo por todas las cosas que le había hecho pasar tiempo atrás. Hizo lo mismo con el otro pezón relamiéndose los labios al ver la lasciva cara de Shuuko.

-Kido, bésame- Exigió con una actitud tan impropia de ella. Él cumplió sus deseos dejando atrás las gentilezas jugando abiertamente con la lengua del otro. Se separaron y sonrieron, Tsu dio un tierno beso en la frente de la pequeña rubia bajando hasta el torso femenino. Mordió y chupo todo su estómago, la muchacha entrelazo sus piernas en la cintura del chico gimiendo con más fuerza.

Shuuko pensó que estaba siendo injusta, tanto por el lado de que Kido también merecía placer sin él hacer nada además de que ella no quería ser la única marcada (eso y que le podría restregárselo siempre que la regañara). Separó sus piernas con esfuerzo, puesto que con la pierna de Kido rozando su intimidad se le era complicado tanto moverse como concentrarse. Sus manos pasaron al pecho de Tsu, quien la miro atento y dispuesto a hacer cualquier cosa que ella deseara. –Yo también quiero morder, tonto- Volvieron a la posición de antes exceptuando que esta vez ella estaba más agachada reanudando sus primeras acciones de lamer traviesamente todo el cuerpo de su querido amigo de la infancia.

Lo besó y lamió por todo ese sector mientras acariciaba su espalda dándole ocasionalmente un arañazo siendo respondido por un jadeo. Comentó algo que hizo al chico sonrojarse por más insignificante, como lo consideraba él, que fuera. Kano aprovecho para chupar una de las tetillas y estrujar la otra con las uñas, Las tetillas tienen el mismo efecto en los hombres que los pezones en las mujeres, ¿Sabes?, puede que ella tenga razón. Se separó un momento del tórax del chico, lo observo con su sonrisa juguetona, le saco la lengua con los ojos cerrados y volvió a chupar descaradamente bajo el gemido del peli verde.

Se tomó su tiempo hasta bajar más, el torso del muchacho no era ni tan musculoso ni se veía tan débil (Claro, con los golpes que daba no era por nada) llegó hasta el ombligo y lo observo por un instante, alzo la cabeza hacía Kido que respiraba entre cortadamente por las caricias y las atenciones que tiempo atrás la chica le había dado. Dio repetidos lengüetazos en el ombligo colocando con dulzura sus manos en el pecho tan tentador por donde sus labios y sus uñas pasaron. Hubo un fuerte trueno que ilumino todo el cielo, Oh cierto, la lluvia; se había olvidado por completo del clima.

-¿E-Estas bien?- Se quedaron hipnotizados observándose nuevamente, sus oídos se llenaron de las gotas de lluvia cayendo violentamente al suelo y golpeteando en la ventana. Se besaron nuevamente, de la manera más dulce que encontraron para ambos.

Kido le pidió que esperara un momento, fue por más de las ramitas: secas, húmedas o como sea que estén en ese momento, las hecho de nuevo en la pequeña fogata haciendo un sonido que le indicaba que era mejor alejarse en especial porque no traía puesta la camisa. Suspiró. Se acercó otra vez a la rubia que estaba sentada mirándola con un sonrojo más violento que hace unos momentos, la pose en la que se encontraba: su linda cara ruborizada con sus ojos gatunos observándolo pícaramente; sus rubios cabellos enmarcando su cara que ahora se encontraban más despeinados que de costumbre; sus pechos al descubierto y aún con sus pezones erectos; sus piernas junto con sus muslos bien proporcionados, cada cosa en su lugar dándole una imagen esbelta y perfectamente femenina a su vista.

De repente el ardor e incomodidad se hizo más potente en sus pantalones. Lo más desgraciado de todo es que Shuuko lo notó. Sonrió ladinamente y se acercó gateando al joven que empezaba a retroceder lentamente sin comprender exactamente que tenía planeado «la mentirosa».

-Solo le doy a Tsu lo que se merece~- Respondió sin deje de vergüenza o miedo al rechazo cómo demostró al comienzo de toda la calentura. En un rápido movimiento, se deshizo de los pantalones verdes de Kido y pudo ver en "primera definición" lo que hacía hombre a Kido, según su maestro de educación sexual antes de dejar la escuela. Hasta este punto, el líder de la brigada sabía lo que venía y no estaba seguro de poder soportarlo de todo; o al menos eso quería creer. Con sus pequeñas manos, cubrió toda la anchura del miembro de Tsu y lo observo minuciosamente siendo completamente consciente de la desesperada mirada que tenía acercando sus manos temblorosas a la cabellera rubia. Ella sonrió por su logro; frotó como si fuera una experta, se deleitaba al oír tan gloriosos sonidos que estaba ansiosa por escucharlos desde hace tiempo. Cuando le pareció suficiente, volvió a observar ese "lindo y excitante" miembro, como ella lo había decidido llamar. Comenzó con un beso en la punta de la virilidad, siguió con una tímida lamida apenas sacando la lengua, conforme pasaban las lamidas, los gemidos de Kido contando los jadeos ahogados de Kano, termino dentro de la cálida y resbaladiza boca de Shuuko. Chupaba sin piedad alguna a la velocidad que ella consideraba necesaria; lo metía cada vez más profundo para sacarlo sabiendo el punto en el cual Tsu llegaría al clímax. Sus mejores herramientas en estos momentos eran: su lengua, sus dientes, su boca y sus labios. En algún momento de todo lo que ocurría, Shuuko empezaba a dejar su ritmo y comenzaba con el que Kido quería al tomar el control sosteniendo la cabeza de Kano complaciéndose a ambos.

Se corrió por primera vez en toda su vida, no se había tocado ni visto porno como le había preguntado Sina en momentos de ocio en lo cual se quedaban a solas sin nada de qué hablar. No quería mirar hacia abajo ni articular alguna palabra debido a lo avergonzado que se encontraba. Su nombre de pila salida de lo tentadores labios de la joven le obligaron a mirar en dirección a ella. Toda su esencia cubrió la boca y parte se resbalaba a los pechos. El cuerpo del peli verde temblaba y se ruborizó hasta la orejas por tan vergonzosa pero, (Vamos, admítelo) No, claro que no, era vergonzosa y (Anda hombre, dilo) ¡Una imagen vergonzosa! Una imagen vergonzosa solo es… (Oye, aquí solo somos tú y yo, tienes la libertad de decir lo que quieras y en la manera que te guste) ¡Una imagen vergonzosa y caliente, bien! ¡¿Así estaba bien?! De esta experiencia no saldría con su dignidad y su inquebrantable frialdad intacta.

-Tsu-kun~ quiero que terminemos con esto de una vez, por favor~- Una manera tan tierna e increíblemente adorable que dejo embobado y mucho más avergonzado que antes, cuando quería esta chica sí que lo volvía loco. Bueno, ahora, ¿A qué se refería con terminar con esto de una vez?

Y Shuuko, que lo conocía como la palma de su mano, adivino exactamente lo que le ocurría y pasaba por la cabeza. –Tsu-kun, terminar es que tú metas eso den-tro de mi~- Le explico como si fuera un niño que recién aprendía a hablar, señalando a ambos lugares y haciendo una mímica que al principio el joven no la entendió hasta segundos después que le vio sentido. No porque estuvieran en esta situación se pasaría el golpe que merecía a Kano. Se puso molesto por su comentario, pero lo que más le molesto era que ella se aprovechaba de su ignorancia respecto a ese tema.

Ella rió nerviosamente y le hizo seña a Tsu de que acostara, además de que hiciera silencio. Se observaron por un instante, ansiosos por volver a devorar los labios del otro, ahora, por lo menos Shuuko, sabía lo que ocurriría. La rubia le sonrió dirigiéndose hacia él; se flexionó muy cerca de rozar la nueva erección del muchacho que observaba atento a todo ese cuerpo que lo había dejado más que cautivado. Una de sus manos se posó en el abdomen del líder quien no paraba de recorrer toda la inusual y nueva escena en frente de él; Kido entrelazo sus dedos con los de Kano aprovechando que estaban tomados de las manos. La rubia respiró hondo. Fue ascendiendo lentamente sintiendo como dolorosamente el pene de Kido iba entrando en su entrada que seguía siendo completamente virginal. -¡Ah!- Jadeó escapándose las lágrimas y apretando con fuerza la mano de Tsu quien se la apretó de vuelta. –S-Shuuko… e-espera, detente- La miro preocupado colocando su mano libre en la cara que mostraba una sonrisa temblorosa con sus lindos ojos gatunos. Ella le aseguro que estaba bien, que solo se quedara quieto, que en unos momentos estaría perfecta, como él continúo insistiendo con eso ella decidió tomar "medidas" diciéndole que era tan grueso que la lastimaba. Sabía que era una pésima idea y que lo pagaría, claro, pero moriría en el intento.

Los minutos pasaron en donde la lluvia que parecía ser eterna volvía a tomar el control de todos los sonidos que se lograban escuchar en esa vieja caseta que ya no era tan necesaria la fogata para mantener el calor. La sensación endemoniadamente placentera que sentían al momento que Shuuko comenzaba a moverse era única, no demoro mucho hasta que Tsu empezaba a seguirle el ritmo y moverse para arriba haciendo completamente deliciosa la penetración. La lluvia que se podía considerar silenciosa, casi obligadamente, se combinaron los entre cortados sonidos que hacían ambos jóvenes en su apasionado encuentro.

Cambiaron de posición; Kano se sentó en las piernas de Kido sin necesidad de separarse y seguir rebotando como si fuera un juguete, entrelazo sus piernas en la cintura del muchacho así mismo como sus brazos alrededor de su cuello. Por el lado de Kido, él se encargaba de complacer ambas necesidades agarrándola del trasero mientras se acurrucaba en los pechos de la rubia quien compartía otra similitud con los gatos: las uñas más filosas que antes hubiera sentido.

Cuando estaban a punto de llegar al clímax, como lo normal se dejaron llevar por todo el momento, se dieron otro apasionado beso en el cual enredaron nuevamente sus lenguas de las cuales casi invisibles rastros de saliva descendían de sus bocas. Ambos sabían que la sensación desconocida y sin nombre del principio era mucho, pero mucho más que una situación carnal, (¿Cómo lo llamaban? Esto sonará lo más cliché del mundo, pero supongo que la palabra que busco es "amor")

Ya estaban lo suficientemente sudados y acalorados para preocuparse por el momento del frío de llovizna, la cual ya poco a poco se iba deteniendo. Se acostaron en el piso, apenas cubriéndose con la malgastada sábana que habían encontrado tiempo atrás, no era por el frío, no o al menos por el momento; tendrían que mantener el calor antes de que la lluvia se detuviera totalmente. Por este momento, ambos lo gozarían y se darían todos los besos y caricias que desearan, puede que lo repitan o puede que no… al menos no tan apasionado y tan a la ligera.

-Lo siento, Shuuko… te lastime y…me vine sin aviso- Ese lado tan inocente e infantil de él la hizo sonreír e inevitablemente que se le escapara una risa como si se burlara. Pero esta vez no era así; era más que diferente.

-No te disculpes mi querido líder, me hizo tan feliz darte mi primera vez además de que… me gusto que hicieras eso- Se ruborizó desviando la mirada, no recordaba la sensación de no tener esa máscara que siempre la protegía, la ocultaba y la ayudaba a ser, a simular, que era fuerte por el bien de todos. Pero por lo menos, ahora no tendría que colocarse esa horrible y beneficiosa maldición. Se quedarían allí, en la simpatía, calidez y reconfortante sensación de tener a esa persona tan especial para el otro, separados a cero milímetros. Lo primero que le diría a Kido cuando se terminará la lluvia, sería algo como "Agradécele a la lluvia".

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Konota-chan: Este es el más OoC que haya escrito en cualquiera de los One-Shot's.

Pero el punto es que ustedes tienen su lemmon y mamá Konota un pedido más cumplido~

~Curiosidades del One-Shot de hoy~

+Tuve una idea para hacer este Shot, pero a las 500 y tantas de palabras, se me fue la idea, borré y escribí todo esto.

+ Trataba de ponerme en los lugares de cada personaje… está vez no me funciono del todo.

+ Una de las frases del párrafo final "Separados a cero milímetros" es de una canción, específicamente Sekai wa koi ochiteiru del anime Ao Haru Ride.

+Me confundí repetidas veces porque se me olvidaba la acción que estaban haciendo xD

+Debo decir que la inspiración para este Shot fue una de las más raras: se me ocurrió al ver un peluche de metro y medio dentro de una vitrina al lado de un dibujo de la sirenita en el centro comercial. (Extraño~)

+Como podrán notar tuve una mini obsesión con la pubertad.

+Este One-Shot a contenido alrededor de 4.000 palabras.

Bueno, para finalizar, ¿Quieren que su chico o chica especial sea suya para siempre? ¿Sabes que te da bola pero ambos son muy tara- muy tímidos para confesarlo? ¿Podrá esta voz de comerciante ayudarte en algo? ¡Pues te tengo la solución! ¡Sal un día que vaya a ser lluvia con esa persona a comprar así sea un maruchan a la tienda que queda a veinte y lechuga de cuadras! Espera a que llueva, encuentras así sea un arbusto suficiente para ambos debajo de un arbolito y, ¡Sera todo tuyo!

Advertencia: Konota-no-se-responsabiliza-por-los-resultados-deja-de-ser-tan-tímid -y-declarate-carajo.