Última parte de la boda de Ilaria y Raoul, espero la disfruten.
Gracias por los reviews, favs y follows. Bienvenidas nuevas lectoras.
El nombre del grupo en fb ha cambiado. El link esta en mi perfil.
Cheers!
Soundtrack del Capitulo.
"The Great Divide" by The McClain Sisters, OST "Tinker Bell and the Secret of the Wings" www youtube com/ watch?v=gI9LOvppLMg
El resto de las canciones se encuentran en mi perfil.
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Las atracciones mencionadas en este capítulo, existen. Su información al final del capítulo.
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Bella POV:
Kebi y yo le quitamos el velo a Ilaria y lo guardamos con mucho cuidado en la caja que Alistair ya tenía preparada.
A mi hermana se le ocurrió que podíamos hacer algo que ella vio en YouTube: un baile. Claro, a "Ilaria-Prisas" se le tenía que prender el foco dos semanas antes de la boda y encima pedirme que pusiera la coreografía. Así que a los cinco segundos llamamos a todos y les pedimos que fueran al pent-house que mis padres habían comprado para mi cuando exprese deseos de estudiar en la NYU.
Tardamos dos horas en elegir la canción —que termino siendo Let's Dance de Vanessa Hudgens— y otras dos en idear la coreografía, que, de hecho, fue la primera vez que Alice y yo cooperamos desde su boda. Si, toda una novedad. A las dos de la mañana ya todos sabíamos lo que teníamos que hacer y ensayamos hasta las tres.
¿Ya dije que teníamos ganas de ahorcar a Ilaria?
Nos basto una semana entera de ensayos en el salón para que hasta los técnicos supieran lo que les tocaba hacer, de otra manera, a los que mataría sería a ellos.
—¿No te vas a quitar los zapatos? —me pregunto Ilaria. Todas se estaban quitando los tacones y los estaban reemplazando por unas flats. Mire a mi hermana como diciéndole "¿En serio?". Ella rió—. De acuerdo, de acuerdo.
Cuando estaba en el colegio, bailaba con tacones y estoy bastante segura que el suelo del escenario era más resbaloso que el del salón, así que estoy cubierta.
—Bien, reúnanse —dije. Edward me tomo de la cintura cuando todos nos reunimos en un círculo—. Tuvimos muy poco tiempo para ensayar, pero hay que divertirnos, por este par —señale a Raoul e Ilaria—, ¿de acuerdo?
—Un minuto —aviso Kebi.
—Chicas, cabello —dije. Nos soltamos el cabello y lo revolvimos hasta que quedo lo suficientemente loco para declarar la fiesta como comenzada.
—¡Buenas noches! —escuchamos que decía el maestro de ceremonias mientras nosotras recibíamos los ramos—. En nombre de las familias Swan y Parker, sean realmente bienvenidos a la boda de Raoul e Ilaria. Esto apenas comienza y estamos en Nueva York, la ciudad que nunca duerme, así que prepárense —como si eso haya sido una señal, dos meseros se posicionaron a los costados de las puertas y sostuvieron las manijas de estas, listos para abrirlas en cuanto nos anunciaran. Empire State of Mind de Alicia Keys y Jay Z comenzó a sonar.
Y para empezar, tenemos aquí al cortejo nupcial, precedido por el hermano del novio y padrino, el señor Santiago Nicholas Parker, y la hermana de la novia y dama de honor, la señorita Isabella Marie Swan-Cullen —nos anuncio. Las puertas se abrieron y entramos recibidos por una onda de aplausos. Mientras esperábamos a que el resto entrara, me di la oportunidad de dar un detallado vistazo a la recepción.
Puedo decir con mucho orgullo que mi hermana hizo un buen trabajo al elegir la decoración de la recepción. Esta vez, yo no metí mi cuchara en lo absoluto, solo la acompañe como fiel dama de honor.
El salón que Raoul e Ilaria eligieron fue el Gran Salón de Gala y era... Espectacular. Las mesas fueron acomodadas en fila alrededor de la pista, en vez de las tradicionales mesas redondas que hasta yo ocupe en mi boda. Tenían manteles blancos, los arreglos de rosas rojas y velas se encontraban sobre un espejo dorado que reflejaba la luz de las velas. Los platos eran de cristal con cuentas doradas en la orilla, cada lugar tenía sus respectivas tres copas y sus cubiertos dorados. Las sillas eran doradas y tenían un listón rojo en el respaldo.
La mesa principal era igual de grande pues ambos querían que sus familias estuviéramos a lado de ellos. Las sillas de ellos eran grandes, estilo trono, mientras que las de nosotros eran como las de los invitados, incluso los tíos Raoul e Ilaria se habían encargado de colocar sillas altas y doradas para los pequeños.
No me paso desapercibido ver que los Vulturi estaban en la misma mesa que mis abuelas, una distinción que no se merecían pero debían de tener. Después de todo, ellos criaron a mi hermana.
A diferencia de mi boda y la de Jasper, no había nada que indicara una pista, solo el simple suelo que en esencia ya era fantástico y muy elegante. El conjunto musical estaba en uno de los balcones, mientras que el DJ se encontraba justo en frente. Y de hecho, era el quien nos estaba anunciando a todos, ¿por que? Decisiones de los novios.
—Ramo, Bella —me dijo Alistair cuando Kevin y Brooke fueron anunciados. Se lo di y me acomode el cabello.
—Y ha llegado el momento que estuvieron esperando. Por favor, pónganse de pie para recibir, por primera vez como marido y mujer, ¡a Raoul e Ilaria Parker! —grito el DJ. Mi hermana y mi cuñado entraron caminando al ritmo de la música, todos aplaudieron.
Cuando llegaron con nosotros, la música cambio y comenzó nuestra canción. Los invitados, sorprendidos y confundidos, tomaron de nuevo sus lugares y miraron lo que estábamos a punto de hacer.
Antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos bailando. No me había divertido tanto desde la despedida de soltera, en verdad mi hermana había tenido una idea fantástica, no podía negarlo.
A pesar del poco tiempo que tuvimos para ensayar, todo salio a pedir de boca. Nos divertimos y eso era lo importante. Y aun mejor: Raoul e Ilaria estuvieron encantados todo el tiempo que duro el baile. Aunque eso sí, ninguno pudo ocultar su alivio cuando la canción termino.
Los invitados aplaudieron y celebraron nuestro espectáculo con una euforia casi imposible de creer, lo que me hizo preguntarme si era la primera vez que veían algo como esto.
Después de agradecer pasamos a nuestros lugares y a los cinco minutos, la cena comenzó a ser servida.
Los meseros comenzaron con los niños. Ilaria y Raoul eligieron tallarines, croquetas de atún acompañadas por papas a la francesa y brownies para ellos.
Nuestro mesero dejo el plato rosa con la pasta y dos croquetitas frente a Vanessa. Los ojitos de mi niña se ampliaron cuando vieron su cena, haciéndonos reír a Edward y a mi.
—¿Te gusta, Princesa? —le pregunto Edward.
—Ti —respondió Vanessa.
—¿Como se dice? —inquiri.
—Gatias —dijo mi bebé mirando al mesero con los ojotes verdes que heredo de Edward. El mesero sonrió.
—Ha sido un placer, señorita —respondió el mesero con una reverencia.
Acto seguido, los meseros volvieron con la cena para nosotros: camarones fritos servidos sobre rodajas de pepino, crema de hongos, atún a la plancha con salsa barbecue, ensalada caprese y de postre mousse de chocolate.
A partir de ese momento, la fiesta se desarrollo con mucha facilidad. Aun no había nadie bailando por que Raoul e Ilaria tenían que abrir pista, pero con las conversaciones y la suave música era suficiente para mantener el salón animado. Eso y que los niños estaban desatados corriendo y deslizándose por el marmoleado suelo.
Mi marido y yo no podíamos evitar reír cuando veíamos a nuestra pequeña conejita revolotear. Vanessa era feliz sin darse cuenta que era la delicia de todos los invitados.
Con apenas dos añitos, mi Vanessa era dueña de una curiosa personalidad, hechizaba a cualquiera que la conociera. Irónicamente, como había dicho en la cena de ensayo, mi nenita era una mini-mi. Era neurótica, berrinchuda y caprichosa, un solo coraje le duraba horas y nos ponía a Edward y a mi con los pelos de punta; pero también era decidida, alegre, espontanea y encantadora. Mis papás decían que les recordaba mucho a mi cuando tenía esa edad.
Edward y yo estábamos hablando con Emmett y Rosalie cuando Kebi se acerco y me palmeo el hombro.
—Es hora —murmuro en mi oído. Asentí.
—Nos vemos en un ratito —dije. Les dije, le di un beso a Edward y seguí a mi amiga hacia el balcón donde se encontraba el conjunto musical.
—Buenas noches —salude con una sonrisa.
—Buenas noches —respondió el cantante.
Un mesero se acerco con un vaso de agua fría, el cual bebí rápidamente. Hice mis ejercicios vocales mientras Shelby arreglaba mi cabello y mi maquillaje y Peter hacia lo mismo con mi hermana.
Era hora del primer baile y me tocaba a mi cantar por petición de mi hermana y Raoul que habían encontrado una canción perfecta y querían que yo la cantara. No fue algo que yo necesitara pensar, dije que si de inmediato y pase los últimos dos meses practicando la canción hasta que quedo perfecta, tal y como si fuera la mismísima Adele quien la estaba cantando, aunque con mi estilo, claro.
—Damas y caballeros, por favor, demos un fuerte aplauso a la dama de honor y hermana gemela de la novia: Isabella Swan-Cullen —anuncio el maestro de ceremonias. El cantante del conjunto me tendió el micrófono mientras una pequeña ronda de aplausos se alzaba en el salón.
Recibí el micrófono alambrico y agradecí con un asentimiento y una sonrisa a los invitados.
—Muchas gracias —dije—. Por favor extendamos ese aplauso para los novios: mi hermana Ilaria y su esposo Raoul —pedí haciendo un ademan hacia la mesa principal que se encontraba justo frente a mi. Ilaria y Raoul se pusieron de pie y se tomaron de las manos. Caminaron al centro de la pista—. Esto es LoveSong. Maestro, por favor.
Las guitarras comenzaron a tocar una melodía deliciosa, que me obsesiono desde el momento en el que la escuche por primera vez. Empece a cantar mirando a Edward.
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir como que estoy en casa otra vez
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir completa otra vez.
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir joven otra vez
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir como que soy divertida otra vez
Sin importar lo lejos que este, siempre te amare
Sin importar lo que me mantenga siempre te amare.
Como sean las palabras que diré, siempre te amare
Siempre te amare.
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir como que soy libre otra vez
Cada que estoy sola contigo
Me haces sentir como que soy limpia otra vez
Sin importar lo lejos que este, siempre te amare
Sin importar lo que me mantenga siempre te amare
Como sean las palabras que diga, siempre te amare
Siempre te amare.
Sin importar lo lejos que este siempre te amare
Sin importar lo que me mantenga siempre te amare.
Como sean las palabras que diga, siempre te amare.
Siempre te amare
Siempre te amare.
Porque te amo.
La canción termino, así como el baile. En el salón lo único que se escuchaban eran los aplausos y los gritos de emoción. Yo recibí algunos de ellos. Baje y me acerque a abrazar a mi hermana y mi cuñado.
Fue en ese momento cuando Kebi llego por nosotras y Bethany.
—Damas y caballeros, la novia, su hermana y su cuñada volverán en unos momentos, mientras tanto, sigan disfrutando de la fiesta.
—Todo esta en la habitación. No se tarden —nos dijo Kebi. Las tres asentimos y subimos corriendo a la habitación nupcial donde había mucamas arreglándola para la noche de bodas.
Bethany y yo reímos por el sonrojo de Ilaria.
—Déjenme en paz —mascullo con diversión—. Ayúdame —me dijo dándome la espalda. Le baje el cierre y abrí el seguro. Camino a la otra habitación donde tenía su vestido de la fiesta esperando por ella.
Nosotras nos cambiamos los vestidos rojos largos por unos dorados cortos. El mio era en tono mate con detalles brillantes, con un largo centímetros arriba de las rodillas, tenía una capa que me cubría los hombros —por puro amor a la modestia—, por adelante dejaba ver el vestido, pero por atrás cubría absolutamente todo, y los zapatos eran de corte puntual cubiertos en su totalidad por lentejuelas doradas. El vestido de Bethany era mucho más corto que el mio, de un tono más amarillo que dorado, sin escote en la parte delantera, pero mostrando un poco de espalda por atrás, sus zapatos eran unas sandalias con glitter y en la cabeza llevaba una diadema elástica dorada.
—Pet, ya puedes pasar —le dije. Peter entro como bólido y de inmediato ataco mi cabello. Arreglo los rizos que dejo sueltos y me coloco una tiara de plata y cristales.
—Fue idea de tu hermana, así que si le vas a gritar a alguien, que sea a ella.
Rode los ojos.
—¡Ilaria Minerva Swan-Parker, espero que tengas una buena razón para esto! —grite.
—¡Por supuesto que la tengo! —respondió mi hermana—. ¿No se supone que somos unas Princesas? —inquirió. La puerta de la habitación se abrió y mi hermana salio.
—Oh. Por. Dios —exclamamos Bethany y yo al verla.
—Supongo que tengo derecho de atreverme hoy, ¿no?
Mi modesta hermana gemela usaba un vestido corto de color blanco hecho totalmente de encaje, sin tirantes y una atrevida transparencia en el abdomen, tenía un delgado cinturoncito de cristales, un broche entre las bubis y un moño en la falda con un cristal en el centro. Los zapatos eran como los míos —de nuevo, por amor a la modestia— en color rojo. Su cabello estaba suelto, adornado por una pequeña tiara de plata. Repito. UNA TIARA.
—Estas usando una tiara —le dije.
—Sip. Me gusto.
—Te ves increíble. Mi hermano te va a querer traer en cuanto te vea.
—Vamos. No puedo esperar a que todos te vean. Estas preciosa.
Mi hermana rio.
Salimos de la habitación y volvimos al salón. Kebi nos recibió en la puerta. Le dio el ramo rojo a mi hermana y nos hizo entrar a Beth y a mi. La fiesta oficialmente había comenzado, los invitados ya estaban bailando y bebiendo como viles peces. Nueva York, señores, Nueva York.
Beth y yo fuimos inmediatamente a la mesa donde estaban nuestras familias.
—Wow —exclamo Edward cuando me vio.
—¿Como nos vemos? —pregunte.
—Están fantásticas —respondió Seth.
—Pero esperen a ver a Ilaria. Nos dio una gran patada en el trasero —soltó Beth.
—Raoul, Jasper, papi, siéntense porque se van a ir de espaldas.
Cuando la canción termino, el DJ mando a todos a sentarse y Kebi llego por Raoul, lo llevo a la puerta del salón.
—Recibamos, de nueva cuenta, a la novia. Ilaria, ven aquí, amiga —anuncio. Las puertas se abrieron y mi hermana entro pavoneándose como supermodelo. Las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar, pero todas de agrado, hasta mi abuela sonrió cuando la vio. Ilaria y Raoul se abrazaron y se besaron cuando se encontraron, él le susurro algo al oído que la hizo reír y se volvieron a besar. Caminaron tomados de la mano y en cuanto llegaron a la pista, él le dio una vuelta.
—Ahora entiendo porque lo mantuvo en secreto —dijo mi mamá.
—¿No se ve increíble? —inquirí.
—Princesa, cálmate que hasta aquí siento tu alegría por la tiara —dijo Jasper.
—Cierra la boca.
—De acuerdo, Ilaria, ¿tienes algo que decir a tus invitadas solteras? —pregunto el DJ y le bajo el micrófono a mi hermana.
—¿Alguien lo quiere? —dijo mostrando su ramo rojo. Un mesero se acerco con una silla mientras todas las solteras, incluyendo a Cynthia y Bethany, corrían a la pista. Jasper, Edward y mi papá fueron atrás de ellas, pero para ayudar a sostener a Ilaria. Mi hermana se subió de espaldas a la silla con ayuda de Raoul.
Simulo que lo lanzaba dos veces antes de que por fin lo hiciera. El ramo brinco de mano en mano hasta que finalmente cayo en las de Bethany. Las caras de Raoul y Santiago no tuvieron precio. Mi hermano, mi papá y mi marido volvieron a la mesa.
Siguió la liga que mi hermana se había quitado en la habitación, se la dio a Raoul quien se subió a la silla y la arrojo. Fue su hermano quien la gano, por suerte. Llevaba todos estos tres meses quejándose de que su hermano menor se casaba antes que él y cosas por el estilo. Mis manitas le dieron unos cuantos sapes para que se callara.
El mesero regreso la silla.
—Solicito la presencia del señor Charlie Swan al centro de la pista —dijo el DJ. Mi papá se levanto abotonándose el saco.
—Incomodo —canto Alice mirando a los Vulturi. No tenía que ser adivina para saber de que hablaba la bruja. Aro hervía mientras miraba a mi papá palmear la mejilla de Raoul mientras mantenía a Ilaria cerca de él con un brazo en su cintura.
—Y esperen a que oiga la canción. Se va a querer matar —reí.
—Niña... —me regaño mi mamá.
—Lo siento —dije. Mire a Edward y el lanzo unas risitas cubriéndose la boca.
—Ellos se lo buscaron —me dijo al oído.
—Sip.
Ilaria y mi papá escucharon canciones hasta que se decidieron por una de Heatland, pero Ilaria la cambio a ultimo minuto por Daddy, dance with me de Krystal Keith, por que, según me dijo cuando me la mostró, quería que el supiera que fue, es y sera su único padre. No la culpo, después de lo que sucedió con los Vulturi, mi hermana realmente se sintió herida y decepcionada. Pusieron a Afton por encima de ella y la hicieron a un lado. Mi hermosa, adorable y fiel hermana no se merecía eso.
—Me gustaría decir algo antes —dijo mi hermana por el micrófono—. Princesa, se que no pudimos, pero necesito que lo hagas, por favor.
Ahora todos me miraban y yo quería matar a mi hermana. Ilaria me mostró la canción un día después que la de Adele, y si, la practique, pero no pude cantar más de dos lineas sin llorar —culpa de mis hormonas— y nos rendimos a la semana. Supongo que era algo que debía hacer.
Me puse de pie y recibí el micrófono.
—Si esto se inunda, podemos culpar a Illy —solté. Todos rieron—. Esto es Daddy, dance with me —dije mirando a mi papá—. Música, maestro.
Se lo que ves cuando me miras
Mientras caminamos por el altar.
Pequeño tutu rosa, moños y tennis
En los amplios ojos de tu niña.
Esos son los recuerdos que atesoraras y cargaras
No importa cuanto tiempo haya venido e ido.
Papi, baila conmigo.
Quiero que veas la mujer en la que me he convertido
Papi, no me dejes ir.
Quiero que sepas que siempre necesitare tu amor.
Hoy me convertí en su esposa
Pero seré tu bebé de por vida.
No se que hacer cuando te miro
Las palabras no dicen suficiente
Lo que haz hecho por mi
Me diste lo que necesite
Fuiste tierno, fuiste estricto
Porque el mundo que construiste alrededor de mi es la fuerza que me rodeara.
Y me protegerá ahora que estoy por mi misma.
Papi, baila conmigo
Quiero que veas a la mujer en la que me he convertido
Papi, no me dejes ir
Quiero que sepas que siempre necesitare tu amor
Hoy me convertí en su esposa
Pero seré tu bebé
Me diste fe, me diste vida
Confiaste en mi para vivirlo bien
Y ahora diste tu bendición en su amor y el mio.
Papi, baila conmigo
Quiero que sepas que siempre necesitare tu amor
Hoy me convertí en su esposa
Pero seré tu bebé de por vida.
Y si, dicho y hecho. Estoy llorando y aun así logre terminar la canción. Punto para mi.
Mi papá extendió el brazo que no abrazaba a Ilaria, prácticamente corrí y lo abrace como cuando era niña. El DJ volvió a poner la canción, pero ahora la original y papá ya no aguanto más.
—Las amo, mis Princesas, las amo más que a nada —nos dijo con voz rota. Ilaria y yo nos aferramos a él y lloramos en su hombro. Malditas hormonas. Cuando la canción termino y papá estuvo presentable, no me pregunten por nosotras, nos giramos y señalo a Edward y Raoul—. Ustedes dos, cuidenmelas mucho. Ellas, ese cabrón que esta a lado de ustedes y su asombrosa madre son mi mundo.
—¡PAPÁ! —gritamos Ilaria, Jasper y yo.
—¡CHARLIE! —gritaron Edward, Alice y Raoul.
—¡TUS NIETOS YA HABLAN, CHARLIE SWAN! —grito mi mamá entre risas.
—Bonito, arruinaste el momento —mascullo mi abuela—. Vuelve a tu lugar.
—Si, madre —respondió mi papá soltándonos. Ilaria y yo reímos y chocamos caderas
—¡Estas son familias, no tonterías! —grito el DJ—. Señor Jasper Swan, es su turno.
Jasper se levanto, camino hacia nosotras, nos abrazo, nos beso las mejillas y yo me aleje para dejar a mis hermanos hacer su baile con You'll Be In My Heart de Phil Collins.
—¡No me simpatizan! —grite sentando a Vanessa en mi regazo.
—Deja de estar de llorona y cierra la boca —dijo Ilaria. Rode los ojos y apoye mi cabeza en el hombro de Edward tomándolo de la mano.
—Se siente el amor —rió Santiago Junior. Beth y Raoul fueron lo suficientemente amables como para darle un codazo en las costillas a su hermano mayor por nosotros tres.
—¡Gracias! —gritamos.
Miramos el baile sonriendo y riéndonos de las caras que hacían Jasper e Ilaria. Fue, por mucho, el momento más divertido de toda la fiesta.
Los brindis siguieron para después continuar con la fiesta. No quedo una sola persona sentada cuando sonó la música para bailar. Beth tuvo una idea fabulosa para una fotografía de los seis hermanos y mi marido —esta de más decir que mi concuña excluyo deliberadamente a Alice—. Pero tendríamos que esperar a que la pista se despejara, no queríamos heridos.
Después de media hora y con el momento de la partida del pastel más cerca que lejos, tuvimos que hablar con el DJ para que librara la pista muy sutilmente. Y sucedió al momento de que el pastel iba a entrar.
—Están locas ustedes dos —mascullo Jasper.
—Te va a encantar esta foto, Jasper —le dijo Edward entre risas.
—Por supuesto que lo hará, solo permiteme hacerle la vida de cuadritos a Don Quijote y Sancho Panza por cinco minutos.
—¿No se supone que esas somos Illy y yo? —inquirí.
—¡Como sea! —grito Jasper. Reí.
—¿Listos? —pregunto Santiago.
—Dios nos agarre confesados —dijo mi hermano.
Y, entonces, corrimos. No se como le hicimos para no caernos, pero logramos llegar a Ilaria y Raoul en una pieza. Juro por Dios que no los tacleamos por que nos falto fuerza —y por que Beth y Santiago se las arreglaron para llegar a Raoul antes que nosotros—. Los siete reímos mientras tomaban la fotografía, en la cual salíamos Jasper, Edward y yo apretujandonos a lado de Ilaria, y Beth y Santiago a lado de Raoul.
—Esperen, esperen. El resto del cortejo —dijo el fotógrafo. Llamamos a Kevin, Brooke y Gabrielle. Brooke se unio a nosotros, mientras que Kevin y Gabrielle quedaron a lado de Beth y Santiago. Entre los ocho, apretujamos a Ilaria y Raoul y sonreimos alegremente a la camara.
—¡Lo logramos, lo logramos! —cantamos Beth y yo haciéndolos reír a todos.
Nos quedamos ahí para acompañar a Raoul e Ilaria mientras partían el pastel. Que era bastante hermoso. De cuatro pisos, todos en blanco con adornos de glaseado blanco, perlas comestibles doradas, listones rojo y dorado en los pies de los pisos y rosas rojas en el tope. Hubo un redoble de tambores mientras cortaban el pastel, un mesero sirvió ese pedazo en un plato de vidrio y se lo dio a mi hermana con dos tenedores.
—Vamos a darle un poco de sabor a esto. Dama de honor, padrino, ya saben que hacer —dijo el DJ. Santiago y yo nos acercamos riendo y les cubrimos los ojos con dos pañuelos rojos.
—¿Porque? —rió mi hermana.
—Considérenlo una venganza por los tres meses de planificación —les dije—. ¿Cuantos dedos ven? —les pregunte alzando tres dedos.
—Muy graciosa —mascullo Raoul. Reí. Santiago y yo chocamos manos alejándonos. Fue muy gracioso ver como Ilaria y Raoul intentaban meterse el tenedor a la boca sin ver, hubo más pastel en sus rostros que en sus bocas, cuando los descubrimos y se vieron, rieron y se dieron un beso muy, muy manchado.
Una manera fantástica de terminar este precioso día.
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Con las fiestas tan cercanas, Ilaria y Raoul decidieron no tener Luna de Miel, eso sin contar que el final de año significaba más trabajo en la empresa y en la fundación. Si, definitivamente no era la fecha más indicada para una boda en nuestra familia.
En su lugar, tendríamos un desayuno en la Casa de las Barcas en Central Park con familiares y amigos más cercanos, algo que Kebi había llamado la tornaboda. Y era la ocasión perfecta para anunciar nuestras noticias.
Me vestí con una camisa azul, jeans claros, suéter de lana blanco, calentadores grises, botas cafés, gorro de lana blanco y una gabardina caqui. Era invierno en Nueva York y yo tenía que cuidarme por mi bebé.
—De acuerdo, hermosa bebé, estas lista —dijo Edward después de cerrar la chamarra blanca de Vanessa. Mi bebé se veía adorable con su tutu rosa, sus mallas grises con corazoncitos rosas, una bufandita beige y rosa, guantes rosas y su cabellito en dos coletitas. El toque final iban a ser las orejeras afelpaditas rosas que ya tenía yo en la mano.
—Gashas, papi —respondió Vanessa.
—De nada, Princesa. Ahora ve por Pinky, nos iremos en unos minutos y no querrás dejarlo solo, ¿cierto?
—No, papi —dijo ella y corrió con sus pequeñas piernas hacia el sillón donde estaba su oso de peluche. Edward se levanto y se acerco a mi.
—¿Estamos haciendo un buen trabajo? —le pregunte.
—Por supuesto que si —contesto tomándome de la cintura—. Mira lo feliz que es. Ella esta bien.
—Espera a que se entere que tendrá un hermanito, con lo mucho que se parece a mi, seguro hace un berrinche. ¿Recuerdas lo que sucedió cuando Illy llego?
—Y ahora ustedes son las mejores amigas —me dijo. Sonreí—. Saldrá bien. Ella adora a Jacqueline. Seguro, no sera fácil, pero le gustara tener un hermanito. Borra ya ese ceño fruncido y deja de preocuparte, ¿si?
—Lo haré —respondí. Mi marido se inclino y me dio un maravilloso beso.
Con el paso del tiempo, nuestro matrimonio seguía igual que el primer día, simplemente nos amábamos locamente. Claro, tuvo sus cambios, con una niña de dos años y un nuevo bebé en camino, mi último año en la universidad y todas las ocupaciones que teníamos con la empresa y la fundación; ya no teníamos tanto tiempo a solas como antes, pero esos momentos en los que podíamos recostarnos en el sofá o en nuestra cama mientras Vanessa dormía, eran increíbles.
El timbre de su celular fue lo que nos interrumpió, lo saco de su bolsillo y respondió sin soltar mi cintura.
—Cullen —saludo y se mantuvo unos segundos en silencio. Podía escuchar la voz de un hombre del otro lado—. No, Yates, apenas lo anunciaremos a la familia, mi mujer me mataría si su familia se entera por un comunicado —soltó. Reí asintiendo. Cuanto me conoce mi Príncipe—. Espera tres horas y publicalo. Me importa un rábano si mi madre quiere hacerlo, ella ya no tiene jurisdicción en los anuncios oficiales. Bien, hazlo —y colgó.
—¿Esme?
—Quiere publicar el anuncio ya. Dice que si ellos se enteraron de esa manera, lo justo es que tus padres también lo hagan.
—¿Se da cuenta que si hacemos eso, mis padres nos van a matar? Digo, mi papá ya lo sabe, pero mi mamá y mis hermanos se van a sentir muy heridos.
—No creo que lo entienda —dijo y suspiro—. Vamos. Le dí tres horas a Yates y no me gustaría que nos ganara el tiempo.
Cualquier otra chica le diría que hasta sobraría tiempo, pero mi familia esta loca, y los Parker cooperan otro poco con esa vena neoyorkina que tienen.
—Bizzy, hora de irnos —dije. Mi bebé corrió hacia mi con su osito blanco en las manitas, le coloque las orejeras y le tome la mano mientras Edward se ponía el abrigo beige sobre el saco azul marino.
Cerramos nuestra cuenta en el hotel antes de salir a Central Park, volveríamos al pent-house de la Quinta Avenida después del desayuno, todavía teníamos que recoger algunas cosas, pero eso lo harían mis padres.
El auto ya nos esperaba en la puerta del hotel, el chofer nos abrió la puerta mientras nos despedíamos de la administración del hotel.
—Señor Cullen, señora Cullen, fue un verdadero placer tenerlos aquí, por favor, no duden en regresar —nos dijo el señor Daniels estrechando nuestras manos.
—Así sera, señor Daniels, muchas gracias —respondió Edward.
—Princesa, despídete —le dije a Vanessa.
—Hasta luego —dijo mi hija con timidez.
—Hasta luego, señorita. Que tengan un buen regreso a casa.
—Gracias —dije. Tome a Vanessa en brazos y fuimos al auto. Saludamos a la prensa que estaba del otro lado de la calle, esperando por el primer vistazo de Ilaria y Raoul después de la boda, y nos subimos al coche. El chófer cerro la puerta y se subió a su puesto.
Nos llevo directamente a La Casa de las Barcas, donde había otro contingente de prensa. Edward tomo a Vanessa de la mano después de que saludara encantadoramente a la prensa y entramos al restaurante. Las mesas habían sido acomodadas en cuadro, así las familias se conocerían mejor. Fue una buena idea hacer esto, mi hermana y mi cuñado realmente querían a sus familias unidas.
—Una menos, me faltan dos —dijo mi mamá saludándonos.
—¿Llegamos temprano? —pregunto Edward.
—¡Hasta crees que llegaron temprano! —exclamo mi mamá—. No. Los muchachos se están tomando unas fotos en el Castillo Belvedere para los agradecimientos.
—Cariño, ¿por que no vas a saludar a las abuelas Elise y Marie? —le dije a Vanessa. Ella asintió, se soltó de Edward y corrió hacia mis abuelas. Mire a mi mamá—. ¿Y Jasper?
—Jasper —dijo asintiendo, como si fuera el meollo del asunto. Y seguro lo era—. Acaba de llamar. Dice que no pueden ni sacar a Alice de la cama. Esta enojada por que no la incluyeron en la foto del pastel.
Rodé los ojos.
—Pues que la dejen, mamá.
—Sabes que no pueden hacer eso, al menos no con la prensa aquí y en el hotel.
Suspire.
—¿Que esta esperando tu hijo, eh? ¿Que aquella le embarre al amante en la cara?
Ilaria y yo teníamos algunas sospechas acerca de que Alice tenía un amante desde hace unos meses. Diversas cosas como que salia los fines de semana "con los chicos" y llegaba casi a la mañana siguiente a su casa, o que se quedaba hasta tarde en "la universidad" fueron las señales de alarma. No había pruebas contundentes aun, pero las conseguiríamos y que Dios proteja a Alice.
—Mira, cariño, no lo se. Yo deje de meterme ahí cuando su madre cambio misteriosamente de opinión acerca de los apellidos de Jackie cuando Elise dijo como iban a quedar las acciones y regalías.
—Perdóname, suegra, pero eso fue de todo menos misterioso. Collins —saludo al compañero de Raoul en Recursos Humanos.
—Señor. Señoras —respondió el hombre.
—Buenos días —dije. El hombre nos dedico una reverencia y se fue—. Pues no se, pero esto se acaba ahora. No podemos permitir que se par manejen las vidas de Tyler y Jacqueline a su antojo.
—Estoy de acuerdo. ¿Que piensas hacer?
—No tengo idea. En este momento no soy la bombilla más brillante de la familia, deja que mi cerebro se descongele y ya hablamos.
Mi mamá y mi marido rieron.
Desde ese momento nos dedicamos a esperar por los recién casados. Mi hermano y su familia llegaron minutos antes que ellos, Alice estaba de mal humor y cuando se pone de ese modo es imposible soportarla así que siempre la ignoramos, lo que la pone más de malas. Es un circulo.
Mi hermana se veía asombrosa, brillaba, y no había una sola duda de que en este momento era la mujer más feliz del mundo. Y eso... Eso nos hacia más felices a nosotros.
El desayuno fue simple y familiar, como si fuera Navidad con esteroides este año. Tuvimos un buffet delicioso —tuve el placer de repetir tres platillos diferentes— y un muy natural jugo de naranja, o café o té o lo que prefiriéramos; y fue perfecto.
Entonces, decidimos que era hora. Edward y yo miramos a mi papá pidiéndole permiso, él asintió con una sonrisa. Mi marido y yo nos pusimos de pie.
—De acuerdo, todo mundo, su atención por favor —dije. Emmett y mi hermano silbaron—. ¡Oh, cállense! —exclame riendo—. Tenemos algo que anunciar. Nosotros no nos andamos por las ramas, así que ahí va —mire a Edward sonriendo.
—Diles, hermosa.
—Okey. Amm...
—¡Deja la emoción, BrujiBella, y habla! —grito Rosalie. Reí.
—¡Estoy embarazada!
—¡LO SABIA! —grito Ilaria poniéndose de pie de un salto.
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*Loeb Boathouse: Es un restaurante perteneciente a Central Park, donde se rentan botes y se llevan a cabo bodas y conferencias, de acuerdo al sitio del parque.
*Castillo de Belvedere: Es una fortificación localizada en el parque urbano de Central Park, en Nueva York, Estados Unidos. La arquitectura del castillo está enmarcada dentro de un ambiente y estilo Victoriano. Fue construido y diseñado en 1865 y se encuentra situado en el punto más alto del Central Park. Esta fortificación también cumple otras funciones propias del entorno donde se encuentra localizado. Por ejemplo, es utilizado como sede del Observatorio Meteorológico. En las instalaciones del castillo se puede encontrar el Henry Luce Nature Observatory; en este punto se aprecia toda la flora y la fauna del parque. Fue construido por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux.
