Querida Anya

Disclaimer: Hetalia no me pertenece.

Advertencias: OOC.

Agradezco de antemano la lectura y posibles comentarios.

Un fuerte abrazo a yoliiiiiiiii, Jositaa, kayra isis y TheAwesomeJul —y a su fantasma—.

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La apacible mirada amatista admira con fijeza la corola aterciopelada de la gran flor en su tocador. Mr. Sunflower es su reloj personal. Agradable a la vista y, bastante exacto; puesto que cuando el lento giro de la flor deje a ésta enfrentando al sol: ella vendrá.

Siempre viene.

Excepto los días en los cuales se queda a dormir en la habitación de la convaleciente muchacha de ascendencia rusa. Lo que no siempre le resulta posible, tanto porque los padres de Brangiski todavía no asimilan su constante presencia, como por las prácticas hospitalarias.

Y, es que si bien estudiar Enfermería, a un nivel técnico, no es tan demandante como Medicina, también conlleva una ardua labor, la cual Amelia parece acatar con buen talante. Tanto como su trabajo de medio tiempo, con el que asegura pagará, el siguiente año, la inscripción a Embry-Riddle.

Miente.

La hermosa solitaria lo sabe. Amelia, miente. Lo denotan sus sonrisas nerviosas cuando afirma esas falacias y, los diversos folletos de academias de ballet que suelen avistarse con osado descaro en su mochila.

Asimismo, también es de su conocimiento que un día, quizá no tan lejano, la joven de piernas largas le informará de sus estúpidas y honestas intenciones. Después de todo, la otra es pésima para ocultarle información.

Así que: aguardará.

Es todo lo que puede hacer en ese momento de su existencia: esperar. Ya que ahora es incapaz de muchas tareas; tan sólo el leer o dirigir su atención a una pantalla por mucho tiempo, suele tener como resultado una desagradable migraña.

Suspira. Le irrita su inepto cuerpo, debido a que ni siquiera está capacitada para dar un pequeño paseo en su agradable jardín… sin la ayuda de cierta rubia. De Jones. Quien pronto ha de acudir a su lado, dispuesta a arrasar con todo pensamiento negativo, como un remolino de risas, palabras y acciones sin sentido…

Sí, todavía encuentra incomprensible a la hermana de Madeleine.

(Y, también, a todo lo que provoca en ella)

Como mínimo: aquél hecho no ha cambiado, otorgándole una falsa sensación de normalidad a la ex-bailarina. Una normalidad que sabe bien: no volverá a poseer. Ni con sus allegados, sus camaradas o, familiares.

Sus padres y hermanos ahora la consideran de cristal, sin percatarse que con ello en vez de ser sus protectores se transforman en carceleros como en esa película que… ¡Oh! Su inconsciente estuvo a milisegundos de otorgarle una referencia disney.

Vaya… al parecer, su cerebro sí que se había dañado tras aquél incidente. Se lo reclamaría a la blonda adolescente que es la causante de todo, no del accidente, si no del extraño vínculo que las mantiene atadas a una serie interminable de confrontaciones.

Del percance: la alta fémina asume su responsabilidad. A fin de cuentas, fue ella quien se interpuso en la trayectoria de aquél camión, en pos de… salvar — qué extraño concepto— a la escandalosa muchacha que ha resultado una no tan incómoda compañía.

Y, a propósito, escucha a una particular voz chillona clamando por su persona, desde debajo de su ventana y a la hora exacta. Sí, es ella. Amelia. No tiene dudas al respecto, puesto que nadie más se atrevería a retarla con tanta despreocupación.

Porque, puede que sus capacidades se redujeran tras su padecer, empero, todavía conserva su amada tubería —oculta entre sus amplias faldas— y, al anhelo de destrozar a todo aquél que se atreva a observarla con compasión.

Bufa ante las reiterativas exigencias de Jones a que tengan un duelo. ¡Por favor! Efectivamente, estuvo en coma por un poco más de año y medio, por lo que su habilidad de lenguaje se vio drásticamente reducida, pero, ¿duelo? Lo que hacen juntas no puede denominarse así.

Usualmente la norteamericana trae consigo una serie interminable de actividades, cada una de ellas más improductiva que la otra. No obstante, son lo suficientemente entretenidas para que su antigua compañera de clases acepte participar en ellas.

A veces, por breves períodos, contemplan a otras mujeres persiguiendo un disco de material duro y vitorear a… alguien… a alguien invisible, mas, realmente hábil; según rememora la única hija del hosco General Invierno.

En otras ocasiones, improvisan días de campo en la azotea, salen a "misiones" al diminuto pénsil, tratan de tejer bufandas o, la falsa descendiente de Rose se consagra a leerle extrañas historias provenientes de tebeos al revés.

A la comunista sólo le ha gustado una única narración de todas las que la otra se afana en contarle: la de una princesa que es transformada en cisne, el mismo animal grabado en el camafeo que porta sobre su pecho.

Presta atención a la enfadada voz de su hermanito, quien pelea con la recién llegada. La discusión se prolonga algunos minutos, hasta que termina por dejarla pasar, gracias a la intervención del mayor de los hermanos Brangiski.

Mientras tanto, la de espíritu ruso trata de calmar el latir de su corazón. Ella ya está ahí. Subiendo las escaleras. Tomando el picaporte de su puerta. Baja su cabeza, dejando a su corto cabello acariciarle los acalorados pómulos.

Hey, Anya!— saluda la estadounidense con una de sus más abiertas sonrisas. Todavía lleva puesto el favorecedor uniforme de su academia, aunque, lo que atrae la atención de su anfitriona es el pequeño tetra pack en su mano izquierda.

No tarda la capitalista en entregarle el vodka a su villana, así como en retirarse la bufanda ajena para enredarla en el elegante cuello ajeno. —¿Cuál es el plan malvado de hoy?— cuestiona con picardía, provocando cosquillas a la otra con su aliento.

Acto seguido, la futura enfermera enumera una serie de estrategias estrafalarias para apoderarse del mundo, dignas de una caricatura para niños y, de las que su acompañante sólo comprende unas cuantas.

—Así que no tienes ganas de hablar, Matryoshka…— puntualiza la beisbolista, tras lo que chasquea ligeramente la lengua, —entonces, ¡prepárate a escuchar!— ríe antes de dejarse caer en la mullida cama, a una distancia ínfima de la otra presencia en la habitación.

Pronto, la creyente del libre mercado principia una disertación sin aparente final. Le relata acerca del proyecto de cafetería de Rose y Charlotte, la cercanía de la boda de su honey, la amabilidad de Huan por pasarle cada día los apuntes de Aeronáutica y, la fascinante propuesta de María del Carmen.

Siriusly, Anya!— exclama en un tono tan alto, que los vecinos llegan a escucharle. —Tu camarada comunista prometió darnos todo el helado que pudiéramos comer, si vamos pronto a su local— señala teatralmente a su interlocutora, — ¡así que recupérate ya! ¡O disfrazaré a Lisa de ti, para ir por ese helado!

La de sangre eslava guarda silencio ante tal enunciación. Está enfadada. Si bien, la parlanchina joven parece ignorar aquél detalle.

Habla. Habla. Habla.

Sólo que esta vez, Brangiski responde:

—Cállate.

La emisión de tal vocablo es trémula. Entrecortada. También: seca. Desatenta.

Y, provoca la más radiante sonrisa de Jones, quien no tarda en echar sus extremidades por sobre los hombros de su némesis. Estrechando a su comunista, a su —está bien, no pasaba nada por ser cursi por un momento— complemento existencial.

—Eres…—inicia la más alta a formular una oración, la cual fenece mientras sus brazos, por voluntad propia, van pausadamente correspondiendo al repentino enlace.

—Tu heroína, right?— expresa Jones con una seguridad que deslumbra a su compañera, quien apenas atina a cerrar los ojos antes de que su sonrisa se eternice en labios ajenos.

Aquél era el mejor cuatro de julio de sus vidas.

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Me parece increíble, mas: esto ya ha finiquitado, porque estas dos ya se han liado. El siguiente capítulo es sólo un extra azucarado de lo que habría acaecido si la declaración hubiese salido bien. Desconozco si les vaya a interesar, por lo que desde este apartado les agradezco —una vez más— por haberme acompañado en este viaje.

¿Se librarán de mí? Nop. Seguiré escribiendo y, quizá, nuestros caminos lleguen a encontrarse. Mi siguiente fic será también bajo este estilo de viñetas cortas, sólo que la pareja central será Spamano. Yep, habría prometido algo del magic trio, sin embargo, necesito ajustar detalles para la trama de este proyecto y, yo ya quiero comenzar a publicar :3.

¡Gracias!

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Para TheAwesomeJul:

Pensé en ti en cuanto vi el comentario en anónimo xD. ¡Tu awesomidad te delató! ¿Qué tal están los aliens? Envíales saludos y una bomba de mi parte :3. Espero que este final cuente como feliz y yuri, jo uvu.